Capítulo 3
Azize sintió que se sobresaltaba e inspiró hondo cuando vio a Cevdet entrar a la sala del hospital, aunque odiara el maldito uniforme griego, ella se sentía atraída por el porte que le otorgaba usar un uniforme, eso no podía negarlo, aunque nunca lo dijera en voz alta.
Sus ojos azules se enfocaron en ella y Azize sintió que las piernas se le aflojaban cuando él hizo un pequeño gesto con su boca, no queriendo ser demasiado evidente. Era claro que venía a verla, pero seguramente lo disfrazaría con alguna excusa. No para ella sino para el resto de los testigos del encuentro.
-Enfermera…- dijo en voz baja, sus ojos profundos, cómplices.
-General…- Azize bajó la cabeza a manera de saludo, a ella tampoco le interesaba que nadie se diera cuenta del encuentro.
-Me preguntaba si podía tener unas palabras con usted…- dijo mirando hacia todos lados, sabiendo que alguien podría oírlos.
-No veo qué tendría que decirme…- le dijo ella siguiéndole el juego.
-Por favor, Azize…- dijo él bajando la voz y tocó suavemente su brazo.
Azize sintió un pequeño estremecimiento y se perdió unos segundos en sus ojos.
-Por aquí…- le dijo y caminó hacia el cuarto donde guardaban los medicamentos.
Cevdet la siguió despacio y se aseguró de que nadie notara donde iban. El día parecía tranquilo, pero era mejor no despertar muchas sospechas.
Una vez que pasaron la puerta, Cevdet la cerró y giró para mirarla.
-Bien… te escucho…- dijo ella y se cruzó de brazos.
-Azize… quería verte, saber cómo estás… como te sientes…- dijo él con una voz plena de preocupación.
-Era eso…- dijo ella- estoy bien, no veo porqué no lo estaría…
-Azize…- dijo él y se acercó, ella esquivó su mirada, se sentía débil ante él.
-Cevdet… estamos en el hospital, cualquiera podría entrar aquí y vernos… yo… creí que realmente querías hablar de algo importante conmigo…
-¿Acaso no te parece importante que me preocupe por ti y por mi hijo?
-Bien… estoy bien… ahora puedes irte…
-Azize…- dijo él y la tomó entre sus brazos.
-Cevdet… ¿acaso no entiendes?
-Te necesito… por favor…- dijo y la soltó, pero se quedó cerca.
-Aquí no podemos darnos en lujo de que nos vean… recuerda que estamos divorciados y que estuve por casarme con Tevfik…
-No me lo recuerdes…- dijo él y puso los ojos en blanco.
-Como sea… no es correcto…
-Entonces veámonos en otro lado…
-¿Para qué? No es necesario…
-Por favor, Azize… solo quiero disfrutar, verte cada tanto, ser libre de expresar mi cariño…
-¿Y si yo no quiero? - se rebeló ella.
-¿Quieres hacerme creer eso? Tus ojos me dicen todo lo contrario…- dijo él y sonrió al verla bajar la vista sonrojada.
Azize levantó la cabeza y lo miró, asintió y él volvió a sonreír.
-Te espero esta tarde en el bosquecito que está detrás de la mansión.
-¿No crees que hará demasiado frío ahí? - le preguntó ella.
-¿Quieres ir a un hotel? - le dijo él casi divertido con la ocurrencia.
-¿Por quién me tomas?
-Escucha, tienes razón, la próxima vez nos veremos en otro lado, pero hoy necesito verte ahí, ¿lo harás?
-De acuerdo…- dijo ella y asintió.
Cevdet sonrió ampliamente y la tomó de la cara, depositando un beso suave sobre sus labios y dejándola allí, con los ojos entreabiertos antes de irse.
Azize no se permitió pensar mucho más y salió rápidamente a hacerse cargo de sus labores.
Unas horas más tarde, luego de quitarse su uniforme y colocarse su abrigo, respiró hondo y se dirigió caminando al lugar del encuentro.
Se adentró en el pequeño bosquecito y a pesar del frío, disfrutó de estar un poco en contacto con la naturaleza. Perdió la noción del tiempo y cuando sintió los dedos de él en su hombro, giró para mirarlo y lo vio sonreír.
-Querida…- dijo él y la estrechó entre sus brazos.
-Aquí estoy…- dijo ella suspirando mientras se perdía en su perfume.
-Sí, gracias por venir…
-Cevdet…- dijo ella, pero no pudo seguir hablando porque él se lo impidió besando sus labios no tan impetuosamente como se imaginaba, pero sí con necesidad.
Azize sintió que todo su cuerpo reaccionaba a él. Cevdet la exploró lentamente, tomándose su tiempo y sintió que sus cuerpos se movían casi al unísono, ella con algo de debilidad, como si quisiera, pero no pudiera resistirse.
La escuchó suspirar luego de unos cuantos minutos en que sus bocas seguían en contacto y separó sus labios y apoyó su frente sobre la de ella.
-Mi Azize…- dijo jadeando por la falta de aire- a pesar de todo, me haces muy feliz…- dijo y colocó una mano entre ambos, sobre su abdomen.
-Cevdet…- dijo ella con lágrimas en los ojos- esto no puede ser… estar escondiéndonos como si fuéramos delincuentes…
-Es la guerra, cariño… no lo olvides… pero encontraremos la forma de salir adelante, juntos… te lo prometo…- dijo él y la abrazó con fuerza.
-¿Me estás diciendo que…? Cevdet… ¿tú quieres que volvamos a estar juntos?
-Nunca dejamos de estarlo, querida… Azize… con divorcio o sin él hemos jurado amarnos hasta el final… y el final está muy lejos de llegar…- dijo él y se perdió en sus ojos.
-Pero…- intentó decir ella y él colocó un dedo sobre sus labios.
-Escucha…- dijo y sacó algo de su bolsillo y Azize creyó que se desmayaría cuando vio que se trataba de un anillo sencillo pero hermoso- quería que fuera un mejor lugar y sobre todo un mejor momento, pero he comprado este anillo para ti, no sólo porque me gustó, sino para pedirte que volvamos a ser marido y mujer… quero volver a casarme contigo…
-Cevdet..- dijo Azize con lágrimas en los ojos- no sé qué decirte…
-Dime que sí… que te volverás a casar conmigo…
-Yo… no lo sé… no es que no quiera… pero todo es tan difícil…
-¿Has dejado de amarme?
-Sabes que no… no podría…- dijo ella y se secó las lágrimas con nerviosismo.
-¿Entonces?
-Creo que sería una decisión apresurada si te contesto ahora…- dijo ella.
-¿Apresurada? ¿Cuánto tiempo hemos estado casados? Azize…- dijo y tomó su mano y colocó el anillo en su dedo, luego lo besó y la miró a los ojos- si decides aceptar mi ofrecimiento, te espero mañana a las 2 en el Luxor…
-¿El hotel que está cerca del puerto? ¿Un hotel, Cevdet?
-Sí, no te preocupes, los dueños son amigos, turcos… no será un problema…
-No te prometo nada, solo que lo pensaré… -dijo ella otra vez volviendo tras la máscara del orgullo.
-Bien, con eso alcanza… te amo… con el alma…- dijo y besó sus labios quedándose allí, rozándola con ellos, unos segundos extra.
Azize decidió salir caminando de allí mientras él la observaba, ya había anochecido y debía desplazarse un buen trecho hasta llegar a su casa. Tenía que tomarse algún tiempo para pensar en la respuesta a Cevdet…
Levantó su mano y miró el anillo. Las lágrimas volvieron a acudir a sus ojos cuando recordó las palabras de Cevdet. ¿Acaso era una locura que en medio de la guerra, ellos, que se amaban más allá de cualquier diferencia, se decidieran a rehacer su vida?
Bueno, esta historia está fluyendo y espero que no se salga de los personajes, aunque se haya salido de la trama de la novela. Supongo que la seguiré un poco más. Nos vemos en el próximo capítulo!
