Hola perdón por el retraso podría decir, pero en esta ocasión no fue mi culpa, me fui de vacaciones a Granada y bueno digamos que dejé mi ordenador a mi hermano y cuñado, y cuando volví mi pobre ordenador estaba realmente grave un virus malo lo había acatarrado pero bien.
Lo lleve al doctor, (entiéndase mi padre) y este me lo arregló pero como era de esperarse y con mi suerte todos los capis que tenía escritos se fueron a la porra, es por eso que este no era el tercer capi se parecía o al menos eso intenté pero como ya sabréis no siempre quedan igual.
Además de esa tragedia he de agregar que el médico mío me a pedido amablemente (por decirlo de algún modo), que no coja el ordenador por una temporada, es por eso que estoy tardando tanto en actualizar, entre el medico y lo que le pasó a mi pc pues ya veis.
Intentaré actualizar siempre que pueda y no dejaré ninguna historia a medias cuando escribo algo y empiezo a publicarlo lo termino de eso que no quepa ninguna duda.
Pues nada os dejo con el capi espero que os guste, al fin tenemos a Kero en escena jeje me encanta ese gatito.
Aquí va la advertencia de derecho estos personajes no son míos sino de las Clam yo solo los cojo prestados para mi historia.
Dos guardianes: Keroberos y Spynel.
Corría por los pasillos de nuevo llegaba tarde al desayuno parecía que era todo un ritual para mí, no sabía que hacer para legar bien a mis clases, pero el caso es que desde que entré en esta academia la cosa a empeorado, pues creía que al vivir en el mismo lugar donde impartía las clases no tendría problema a la hora de llegar a las clases.
Pero eso no había pasado así, sino que por el contrario mi cuerpo parecía haberse acostumbrado a la idea de no tener que madrugar tanto y por ello siempre acababa levantándome más tarde de lo debido.
Lo peor de todo esto era que Daidoji parecía haberse cansado en estas tres semanas de tener que despertarme todos los días con más fuerza que maña, pues era casi imposible levantarme de la cama y ella había acabado por darse cuenta, y todos los días se enfadaba un poco por que yo necesitaba mucho más que un pequeño despertador como el que ella poseía, es por eso que en lugar de uno contaba con cuatro, que aun así no surtían ningún efecto en mí, pero como era de esperarse en Daidoji si que lo hacían y por las mañanas siempre acababa de mal humor.
Es por eso que una vez más heme aquí corriendo de vuelta una vez más alas cocinas de la academia pues aunque es tarde me da tiempo a pasar por estas y desayunar algo.
No pueden esperar que vaya a clases directamente sin antes haber comido algo, y Mizuki era de horarios estrictos, y si a las ocho y media no estabas en la mesa desayunando te quedabas sin este.
Pero yo contaba con un pequeño contacto en las cocinas, Nakuru la cocinera de la familia que se había presentado en la academia unos días después de mí, diciendo que ella no podía estar sin mí, y que me echaba mucho de menos, he de confesar que yo a ella también, pues había sido siempre como una hermana mayor para mí.
Siempre pensé que mi hermano y ella acabarían por tener algo, pero al parecer no se había dado aun, o quizás es que no era buena en estas cosas, y solo tenían una amistad muy grande y nada más.
Entré alas cocinas con cuidado de no ser vista por nadie más, y cuando pude divisar a Nakuru, tuve que ocultarme cuanto antes, pues estaba acompañada por nada más y nada menos que Mizuki, maldita sea mi suerte.
-Veo que todo esta yendo perfectamente con el ayudante que llegó hace dos semanas.-
-Si, es muy serio y reservado pero hace bien su trabajo, sin ninguna duda una gran adquisición.- dijo Nakuru sonriendo, yo fruncí el ceño, ¿acaso había un nuevo miembro en las cocinas?, llevaba un tiempo sin venir a ver a Nakuru pues Daidoji siempre me guardaba algo de desayunar, pero hoy no sería el caso lo sabía, después de todo le boleé uno de los despertadores a la cabeza, no conscientemente, fue más un acto reflejo, pero ella como era de esperar no espero una disculpa por mi parte solo dio un portazo increíble que me despertó en el acto y se marchó de allí.
Supuse al ver el despertador en el suelo y tremendo portazo lo que había pasado, así que es por eso que ni siquiera pasé por el comedor, mejor prevenir que lamentar la verdad.
Me fijé en que seguían hablando y miré a mi alrededor tal vez si iba con cuidado podría coger algo de las cocinas sin que me vise Mizuki y aun llegar a la primera clase.
Me fijé en hacía donde miraba Mizuki, y me quedé helada en el sitio cuando vi que se acercaba hacía mí, maldita sea me iba a pillar y me iba a castigar de nuevo y lo cierto es que ya tenía bastante con lo que me tocaba hacer esta tarde la limpieza de las dos salas más grandes de la academia, claro que habíamos optado o mejor dicho Eriol había decidido acertadamente he de confesar, que nos dividiésemos en dos grupos, Daidoji y yo limpiábamos una y él y el estúpido de Li otra.
Aunque en esta ocasión el castigo no había sido enteramente mi culpa, y la de Li, sino que estaba metida la nueva y reciente descubierta prima de Li, una maldita chica que me sacaba de mis casillas, pero no como Li, al principio creí que nos podíamos llevar bien pero fue escuchar mi apellido y quedarme claro que había oído hablar de mí a su primito.
Como era obvio le pedí cuentas de por qué andaba contando cosas sobre mí y bueno así comenzó la nueva pelea, no entendí muy bien como Daidoji y Eriol acabaron castigados, solo recuerdo a Eriol encima de mí preguntándome como me encontraba nada más la verdad.
Y a Mailing Li, mirándolo furiosa.
Me escondí un poco mejor y Mizuki se acercaba cada vez más, la verdad es que solo un milagro me salvaba de ser descubierta sin ninguna duda acabaría castigada.
Estaba por hablar para excusarme con la esperanza de que Mizuki no me castigara, cuando sentí una mano fría coger la mía y tirar de mí.
Todo se volvió negro por unos momentos para mí, y escuché como se cerraba una puerta, y sentía en la oscuridad como una mano aun agarraba la mía con sutileza.
-¿Qué…?-
Sentí que posaban un dedo en mis labios, y me hacían callar.
-Shhh no hables o nos descubrirán.- su voz era fría y distante, no la conocía de nada, y estaba segura de que se trataba de un chico, ¿Quién demonios era él?
Se quedó callado sin soltarme aun y escuchando o al menos eso creo por que no me hablaba.
-Bueno pues Nakuru ya nos veremos en otro momento.- escuché que decía Mizuki.
-Pues que así sea.- escuché la voz alegre de Nakuru y me imagine la sonrisa en su rostro no era algo difícil de hacer pues siempre estaba riendo como si nada.
Además de que contaba con un cabello largo siempre cogido en una coleta y rojo muy rojo, además de unos ojos avioletados que podían encantar hasta al más cauto, el caso es que Nakuru era realmente hermosa, y nunca entendí como es que no quería abandonar a nuestra familia para buscarse un futuro mejor para ella.
-Parece que ya se fue.- dijo este sin más y me soltó para abrir la puerta que se encontraba a sus espaldas, al hacer eso algo de luz entró y pude ver al chico en cuestión, un cabello plateado un poco largo para ser un chico pues le llegaba hasta los hombros y parecía llevarlo cogido con un pequeño lacito azulado.
-¿Yue?, ¿qué hacías ahí metido?- dijo Nakuru al girarse y ver al chico salir de lo que parecía ser una alacena o despensa.
-Sacarte las castañas del fuego, creí que no estaban permitidas las visitas a las cocinas.- dijo el tal Yue con cierto tono de enfado y dejó de agradarme en ese mismo momento pues nadie le hablaba así a mi querida Nakuru.
-Eso depende de lo importante que sea la gente.- dije sin más y salí de ese cuartucho para dejarme ver por Nakuru.
La cual no recordaba como me recibía cuando me veía, sus ojos se abrieron de la emoción su sonrisa se ensanchó, y una expresión de alegría adornó su rostro para segundos después encontrarnos ambas a los pies de Yue, el cual nos miraba con el ceño levantado y en cierto modo fruncido.
-Sakura, mi niña que alegría verte.- dijo Nakuru con su efusividad de siempre, y segundos después vi como la mirada entre agrisada y plateada de Yue se encontraba centrada exclusivamente en mí.
Eso me hizo ponerme muy nerviosa sin saber el motivo, pero algo en mí reaccionaba en forma de defensa contra este chico, aparté a Nakuru sin tener el habitual cuidado y mucho menos cariño con que siempre lo hacía, necesitaba que este sujeto creyese que Nakuru para mí no era nadie, ¿por qué?, ni yo misma lo sabía pero así lo haría.
Sentía que era una manera de mantener a Nakuru segura, ¿pero de que?, ni idea pero era lo mejor.
-Bueno y a que debo tú visita.- escuché que decía Nakuru y yo enrojecí por momentos cosa que la hizo reí ampliamente.
-Ya veo, toma una manzana y una tostada, espero que con esto tengas bastante hasta el almuerzo el cual estoy segura te gustará.- dijo esta cogiéndome de la mano y tirando de mí alejándome así de Yue el cual seguía mirándome fijamente.
-¿Qué sucede Saura?- me dijo esta ya lejos de él.
-Nada, ¿oye quien es él?- Nakuru frunció un poco el ceño y dijo:
-Se trata de Yue, es mi nuevo ayudante aquí, Mizuki creyó que era necesario y no pude discutírselo de ningún modo posible.- dijo esta sin más
-Ya veo.- dije para después dar un mordisco a la manzana y mirarlo de vuelta para darme cuenta de que seguía mirándome pero ahora disimuladamente como de reojo.
-Será mejor que corras o llegarás tarde a la clase.- me dijo Nakuru y yo no pude más que obedecerla, le lancé un beso con la mano y corrí fuera de las cocinas.
Cuando llegué a la primera clase vi que Daidoji me había guardado un sitio a su lado, y que me llamaba, así que al parecer el enfado se había terminado con su jugada de dejarme sin desayunar, o eso creía ella, pues nadie sabía que Nakuru y yo nos conocíamos, y mucho menos que yo la visitaba, incluso Mizuki ignoraba el hecho de que ella era importante para mí, bueno ahora solo una persona además de yo sabía que conocía a Nakuru y era Yue, ese extraño chico nuevo.
Pensando en él me senté al lado de Daidoji y me dispuse a aguantar un nuevo día de clases, para después empezar con mi castigo, casi un mes en este colegio y no había habido un solo día sin castigo, suspiré un poco cansada y miré a mi alrededor a mis demás compañeros.
Divisé a el cuarteto que ahora formaban Eriol, los dos Li, y Yamazaki, creo que se llamaba, el cual se había decidido a acercarse a nosotros, parecía un chico simpático además conocía infinidad de historias verdaderas y era realmente bueno contándolas, a mi en particular me encantaba escucharlo contarlas, por otra parte Daidoji decía que era muy inocente, aunque nunca entendía a que se refería la verdad.
Después me fijé en un grupo de chicas de las que formaba parte la novia de Yamazaki la cual según él mismo me había informado deseaba ser amiga nuestra, quien sabe tal vez algún día me decidiera a hablar con ellas, miré de reojo a Daidoji y caí en la cuenta de que ella llevaba más tiempo que yo en la academia pero sin embargo siempre estaba conmigo, ¿qué era de ella antes de que yo llegara?, ¿se habría separado de sus amigas por mi culpa y mis castigos?
Pensando en eso y ahora preocupada por los problemas que podría haberle causado a ella intenté concentrarme en la clase, pero sin dejar de pensar en que tal vez ella ahora estuviese solo por mi culpa, maldita sea, solo pensé en mí y me olvidé de que arrastraba a Daidoji conmigo.
Miré enfadada a ese cuarteto, y me encontré con los ojos de Li, el cual me miraba de igual forma, pero decidí ignorarlo y mirar por mi parte a Eriol el cual me devolvió la mirada amablemente y con una sonrisa en su rostro, y con los labios m dijo:
-Buenos días linda.- y yo le devolví el saludo y la sonrisa para después volver a mis pensamientos privados.
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-Resulta que desde hace muchos, muchos años, la sala del cuarto piso esta encantada, es al menos lo que se cuenta, si no me mires así al parecer hace muchísimo tiempo en esa misma sala pasó algo realmente increíble.
Por lo que pude averiguar de aquí y allá, descubrí que al parecer tres chicas en sus años de estudiantes decidieron probar a invocar a uno de esos guardianes gatos de los que se habla mucho.
Al parecer ambas creyeron tener el poder necesario de controlar a esas criaturas, claro esta que no fue así, y por lo que se hicieron estallar toda la sala, lo peor de todo es que dejaron encerrados a dos de esos guardianes en ese cuarto, y se dice que nuestra querida directora Mizuki se encarga de alimentarlos, aunque no sabemos que es lo que comen aunque yo podría apostar a que los alumnos menos apreciados que suelen desaparecer van a parar al estomago de alguno de esos dos terroríficos guardianes.- iluso y crédulo eso era lo único que podía pensar de mi famoso primito en estos instantes, ¿quien demonios se podía creer semejante historia?, era evidente que Shaoran Li si que podía tragarse cualquier cuento.
Pues escuchaba la historia de Yamazaki como si fuera una de esas clases que tanto le gustaban, pues desde el mes que hacía que lo conocía me había percatado ya de varias cosas de él entre ellas que adoraba a todo lo que tuviese que ver con los guardianes de los que Yamazaki le estaba hablando, y que deseaba con todas sus fuerzas tener uno propio.
Que adoraba las clases privadas que teníamos con Wey, sobre todo cuando se trataba de manejar su espada, era algo increíble el como la manejaba, la magia no era del todo su fuerte pero cuando se trataba de manejar su espada, la brújula o incluso los elementos que tuvieran que ver directamente con el cielo era todo un experto.
Sus artes marciales eran casi imposible de superar, en lo único en lo que lo superaba pero con gran ventaja era en todo lo demás referente a la magia, yo tenía más potencial que él y no me cansaba de hacer hechizos de todas clases, Wey se empeñaba sesión tras sesión en hacerme cansar, pero le era sumamente imposible conseguirlo.
Se percató de que la cara de Li se había iluminado por unos minutos y que la voz de Yamazaki había pasado a ser un susurro.
Suspiró abatido al darse cuenta de que su primo había caído de nuevo en una de las mentiras de ese Yamazaki y decidió intervenir para que no tuvieran que agregar alguna tarea más a su ya larga lista.
Se preguntó una vez más que pintaba Yamazaki en todo esto ahora, pues le resulto muy extraño cuando decidió soltar una bola muy convincente a la directora para librarlos de un nuevo castillo, recordó con cierta alegría la cara de Sakura cuando este terminó de hablar todo convencido de lo que decía, y la profesora había caído en la mentira por completo, pero lo que más le sorprendió a él fue que tanto Sakura como Shaoran lo habían mirado y habían comenzado a preguntar que entonces como demonios ellos habían estados implicados en semejante jaleo si ni siquiera se habían enterado de nada.
En ese momento los miró y comenzó a reírse sin poder parar, también recordó que en ese momento fue que se había dado cuenta de que adoraba a Sakura, y le parecía la chica más linda que había visto nunca.
Desde unos días antes ya no se separaban el uno del otro, cosa que fastidiaba sin duda mucho a Daidoji y a Li, pero por esos dos no iba a dejar de conocer a Sakura, chica intigrante, ingenua y adorable.
Yamazaki después de librarlos de tremendo lió en que se habían metido, se presento a Li y Sakura, agregando que no le debían nada y que le gustaría ser amigo de Li, después informó a Sakura que su novia y las otras sentían gran curiosidad por ella a lo que Sakura decidió ignorar ese comentario y decirle a Daidoji que se fueran de allí que Li la ponía enferma se despidió de mí con un beso en la mejilla y se marchó del lugar.
Después de eso tuvimos otros cuantos encuentros de luchas absurdas y bromas pesadas, aunque no con tanta frecuencia debido a que Li y yo ya habíamos comenzado con nuestras clases privadas con Wey como ya había dicho antes.
-No es por nada pero me estoy cansando de ser el único que se dedica a limpiar aquí.- dije con un tono entre divertido y enfadado.
-Pues no haber decidido por ti solo el que nosotros limpiásemos esta sala solos.- dijo Yamazaki sin más.
-Disculpa Yama pero resulta que estoy harto de que debido a que Shaoran no es capaz de controlarse siempre se nos multiplique el trabajo por hacer.
-¿Yo?, lo que me faltaba ahora me echas las culpas de esto, perdona pero fue culpa de tu maldita amiguita.- me dijo con desdén sin mirarme, desde hacía unos días Shaoran estaba realmente irritante, y a veces me entraban ganas de acabar por golpearlo, pero siempre me controlaba por que tenía una pequeña idea de lo que le podía estar sucediendo, pues era como un libro abierto.
-Dirás lo que quieras pero es cierto siempre acabamos limpiando tres veces más de lo que deberíamos limpiar, y me da que Mizuki esta por prohibirnos hacerlo con magia, así que nos convendría que intentases controlar tu temperamento, se que Yamazaki es todo un experto en esto de sacarnos las castañas del fuego, pero realmente creo que Mizuki va a terminar por descubrirlo, algún día.-
-Pero mientras eso no suceda no hay mayor problema.-
-SHAORAN.-
Sentí que me recorría un escalofrío al escuchar esa voz detrás de nosotros, no podía ser, esto era demasiado, pero a pesar de todo no pude evitar reír disimuladamente al ver la cara de horror del recién nombrado, pues de estar rojo de furia había pasado a estar blanco como la pared.
-O no venga ya.- escuché que murmuraba con fastidio, y después una chica de cabellos negros largos recogidos en dos moños, aparecía en nuestro campo de visión quedando colgada del cuello de Shaoran, tenía los ojos de un rojo amarronado y sonreía abiertamente.
-¿Que demonios haces aquí Meiling?- preguntó este con fastidio.
-Que más ayudarte.- dijo la chica y se soltó del agarre y le plantó un beso en la mejilla.
-¿Ayudarme?- preguntó incrédulo.
-Así es, le dije a Mizuki que no podría impedir que lo hiciera y ella accedió, después de todo soy parte de tú familia no puede prohibirme muchas cosas.- dijo esta sencillamente mientras comenzaba a apuntar a diferentes sitios de la sala que nos tocaba limpiar a nosotros tres.
-¿Y no sería mejor que ayudases a Kinomoto y Daidoji después de todo son chicas como tú y solo son dos?- preguntó Yamazaki intrigado.
La chica por toda respuesta miró muy mal a Yamazaki y dijo:
-Puedes ir tú si lo deseas yo no pienso facilitarles el trabajo a esa bruja de Kinomoto.-
-Estarías también ayudando a Daidoji.- hizo notar Yamazaki.
-Pero a la vez favorecería a esa odiosa, así que lo lamento por Daidoji por que me cae muy bien pero tendrá que aguantarse, mientras que nosotros por aquí ya somos libres.- dijo esta lanzando un nuevo hechizo a una de las paredes y dejándola impecable.
Shaoran sonrió al ver todo terminado y dijo:
-O eso es genial gracias Meiling, ahora ya podemos seguir hablando de lo que me decías Yamazaki.- y sin más salió de la sala en compañía de Yamazaki, yo por mi parte estaba enfadado, no era justo, esto no lo habíamos buscado todos no era justo que ellas dos tuvieran más trabajo que nosotros cuando todos habíamos participado por igual en esto.
-Vaya primita eres toda bondad.- dije sin más y esta me miró enfadada.
-No se que te traes con Shaoran Hiragizawa pero te lo advierto una vez más no dejaré que te metas en mi camino.- y sin más salí despedido contra una de las paredes, eso me enfadó y yo mismo convoqué un escudo para parar mi propia caída, y le lancé un hechizo a ella:
-VENTISTCA.- el aire salió demasiado fuerte más de lo que yo lo había invocado y ella salió despedida por la puerta cayendo contra una de las paredes, esta se quedó sentada en el suelo, pero levantó su vista y sus ojos brillaban furiosos, y con cierto toque de sorpresa, antes de que esto fuera a más decidí ir a ayudar a Sakura y Daidoji :- la próxima vez mira a ver a quien amenazas primita.- y sin más la dejé ahí tirada y seguí mi camino hacía el ala sur del colegio donde estarían ellas.
Caminé por los pasillos mientras le daba vueltas a lo que ella me había dicho, hacía ya tres semanas que Meiling Li se había incorporado a nuestro colegio, al parecer por petición de ella por que deseaba estar al lado del que ella decía era su prometido, Shaoran Li.
Nunca había sido capaz de entenderla a ella, pues era más que sabido que Li ya tenía una prometida elegida, para él le gustase o no la elección, con él pasaba lo mismo que conmigo, ninguno de los dos sabíamos cual sería la elegida para esto, pero lo que si sabíamos es que ya estaba más que decidido, casi desde que nacimos.
Era por esto por lo que nunca me había puesto a fijarme en ninguna chica en especifico, pero desde que conocí a Kinomoto había sido diferente, la chica tenía tantas caras para explorar que parecía atraerme hacía ella de forma casi inevitable.
No sabía como expresar lo que ella me hacía sentir, excepto ese sentimiento de estar haciendo lo correcto y sobretodo de estar tranquilo a su lado.
Sabía que ni Daidoji ni Li podían entender esta necesidad de estar al lado de ella, pero era algo inevitable para mí, y no podía más que dejarme llevar por ello.
Después de todo siempre había sido un chico tranquilo y que se dejaba arrastrar por los acontecimientos, aunque también es verdad que mejor que ser el controlado prefería ser uno de los controladores, pero al parecer Mizuki tenía en esta ocasión otros muñecos que la ayudaban y yo parecía ser una de sus piezas en el tablero, claro estaba que no me dejaría guiar sin más sino que descubriría lo que estaba pasando así fuera lo último que hiciera la verdad.
Llegué a la clase que Daidoji y Kinomoto debían de estar limpiando y me quedé helado en el sitio cuando encontré a ambas chicas limpiando pero a la vez bailando como locas.
Nunca antes había visto a Daidoji la siempre calmada chica de ojos amatista, de mirada misteriosa, de sonrisa enigmática y de cabellos largos y negros moverse como lo estaba haciendo en ese momento.
Tragué saliva y me acerqué un poco a una de las columnas de la sala para ocultarme y no ser descubierto espiando, pero dispuesto a disfrutar semejante espectáculo.
Sakura cantaba libremente mientras apuntaba con sus manos las paredes que debía de limpiar, mientras que Daidoji se movía limpiando el suelo dando vueltas y más vueltas.
Su túnica descansaba en una de las esquinas cercana a la puerta al igual que la de Kinomoto, la de cabellos negros azulados, llevaba su falda y esta se levantaba con cada vuelta haciéndolo a él imaginar cosas que no debería de imaginar.
Se percató de que de pronto paraba de bailar, y se quedó helado contemplando la sonrisa que adornaba ahora el rostro de la amatista, ¿qué demonios le pasaba ahora?
Se preguntó a si mismo al ver que se quedaba con la mirada fija en ella y en nadie más a pesar de que a sus oídos podía llegar la voz de Sakura.
-Vaya Daidoji nunca pensé verte tan liberada.-
-Tomoyo, Kinomoto te dije ya un millón de veces que me llames Tomoyo.-
-Si es cierto perdona, es que aun no me acostumbro Tomoyo.- dijo esta sonriendo.
-Pues bien poco que te costó llamar a Eriol por su nombre.- sintió un escalofrío recorrerlo, ¿por qué cuando Sakura decía su nombre no se ponía rojo como estaba seguro se había puesto en esos momentos?
Se ocultó más aun detrás de la columna lleno de vergüenza y esperanzado de que no lo descubrieran
-Bueno eso se debe a que siempre me ha sido más fácil tratar con los chicos que con las chicas, después de todo siempre he estado muy unida a mi hermano mayor.-
-Pues permíteme decirte que no se notó mucho la vez que vino.- dijo Daidoji de improviso.
-Lo se, es que bueno desde hace tres años siento que mi hermano y mi padre me ocultan algo, y odio que me engañen.-
-No has pensado que puede ser por tú propio bien ¿Kinomoto?-
A esta pregunta le siguió un silencio que solo se rompía por el ruido que hacían al pronunciar el hechizo.
Se decidió a salir justo cuando Sakura abrió la boca para decir:
-Deja ya de llamarme Kinomoto y dime Sakura, si quieres que yo haga lo mismo contigo.-
Sonrió y decidió intervenir:
-¿Conmigo?, ¿qué me vas a hacer Sakura?- dijo este caminando hacía ambas chicas.
-¿Eriol, que haces aquí?-
-Terminé con lo nuestro así que vine a ver si necesitáis una pequeña ayuda por aquí.- Daidoji ni si quiera lo miró y siguió haciendo lo que tenía que hacer pero ahora no bailaba.
-No sería justo, además estamos por acabar.- dijo Sakura volviendo a ponerse a limpiar:
-Lo cierto es que lo que no es justo es que vosotras limpiéis esto solas cuando nosotros éramos cuatro.-
-¿Cuatro?- preguntó Daidoji.
-Si Meiling, y Yamazaki.- dije sin más, y me percaté de cómo Sakura apretaba con fuerza un pequeño trapo que tenía entre sus manos.
-Bueno, si quieres puedes limpiar esa pared de allí Eriol.- dijo esta sin más y señalándome la pared de detrás de nosotros.
Yo asentí y dije:
-Como ordene la princesa Kinomoto.- y sin más apunté a la pared cerré los ojos y escuché como Sakura a la vez que yo invocaba su magia, y sonreí de medio lado, ambos a la vez como si nos estuviésemos comunicando sin palabras solo con nuestra magia pronunciamos el hechizo a la vez, pero no el mismo como si supiésemos que era lo que el otro iba a invocar cada uno dijo el otro:
-BURBUJA.- -AGUA-
Los dos a la vez lancemos nuestros respectivos hechizos y yo aun seguía con los ojos cerrados era sumamente extraño, pero me sentía en casa, me sentía completo en ese momento, era como si no me faltara nada, y estaba seguro de que eso solo podía deberse a una cosa, y era a que….
-PARAD.- la voz de Daidoji me hizo abrir los ojos al momento, y me quedé helado sin saber que hacer en ese momento, pues la chica se encontraba mirándonos a Sakura y a mi, ambos estábamos espalda con espalda, no sabía a que se debía eso, ni como habíamos llegado a esa posición.
Miré a mí alrededor para ver que había provocado el grito de Daidoji y me fijé en que tanto mi hechizo como el de Sakura aun seguían en funcionamiento ambos compenetrados como si fueran uno, y ya casi toda la sala estaba completamente limpia.
-¿Qué pasa?- dije sin entender la cara de miedo de la chica, y esta tan solo me señalo a mi espalda, así que me giré para encontrarme con que Sakura seguía con los ojos cerrados, pero delante de ella una dama de agua se materializa.
Parecía susurrarle algo a ella al oído y Sakura parecía completamente perdida en sus palabras, no sabía que estaba pasando y si esa mujer era algo bueno o malo pero me asusté tanto como Daidoji, así que sin pensarlo me acerqué a Sakura y tiré de ella.
La mujer de Agua pareció al fin notarme y me miró furiosa, y algo me hizo volar lejos de Sakura, la mujer de agua se apartó de ella y se acercó ahora a mí y sentí como sus manos rozaban mi cara, se acercó a mi rostro y sus labios azulados se pegaron casi a los míos pero sin terminar con la distancia, y sus ojos negros se fijaron en los míos dejándome completamente hipnotizado por ellos.
No era capaz de escuchar nada a mi alrededor hasta que escuché como una melodía la hermosa voz de Daidoji invocando un escudo antes de que la mujer desapareciera del todo sentí que sudaba sin parar y que los ojos me pesaban y poco a poco caí en un profundo sueño pero antes de perder completamente la conciencia escuche una sola frase:
-"Ya están los cuatro."- ¿los cuatro?, ¿qué cuatro?, ¿de que estaba hablando?
-¿Hiragizawa, estas bien?, Sakura, despierta.- la voz asustada de Daidoji me llegó en un susurro:
-Tranquila Tomoyo.- me dio tiempo a susurrar y con su nombre en mis labios me deje llevar.
……………………………………………….&………………………………………………..
¿Dónde se metía Eriol cuando se le necesitaba?, Wey acababa de llegar y llevaba más de media hora esperando por él en al sala de entrenamiento, pero este no había aparecido.
Caminaba por los pasillos intentando encontrarlo cuando escuché un grito que salía de una de las salas, corrí hacía allí, ¿qué podía estar pasando?
Cuando llegué intenté abrir la puerta pero era imposible abrirla, escuché de nuevo un grito y esta vez identifiqué la voz era Daidoji la que siempre estaba con Kinomoto, ¿qué podía estar pasándole?
-LLAVE.- grité y apunté a la puerta pero el hechizo no surtió ningún efecto así que decidí sacar lo único que no me fallaba:
-O llave que ocultas los poderes que hay en mi interior invoco yo ahora y en este momento tu ayuda ESPADA.-
En mi mano derecha tal y como siempre pasaba cuando la invocaba apareció una espada que había pertenecido al parecer a mi familia desde hacía milenios.
La coloqué delante de mí y apoyé mi frente en la esmeralda que se encontraba en la empuñadura de esta y susurré el hechizo de nuevo:
-LLAVE.- La puerta tembló y se abrió de golpe dejando a mi vista algo que nunca abría imaginado ver, Eriol se encontraba tirado en el piso con una especie de mujer de agua a su lado al parecer besándolo.
Daidoji se encontraba de rodillas al lado de la que parecía ser Kinomoto desmayada en el suelo.
-¿Qué esta pasando aquí?- dije nada más ver lo que se presentaba ante mí.
Daidoji pareció no escucharme pero la mujer de agua si que lo hizo, dejó de mirar a Eriol y se giró a mirarme a mí, Daidoji desesperada se levantó y grito con todas sus fuerzas:
-ESCUDO:- un hechizo muy potente salió de sus manos y una barrera se creó entorno a Eriol pero ya no hacía falta pues la mujer de agua se había separado de él y ahora me miraba a mí con dudas reflejadas en sus facciones, de un momento a otro la tuve tan cerca que al retroceder caí al suelo, escuchaba a Daidoji hablar, pero no era capaz a saber que decía, aferré mi espada con todas mis fuerzas y la coloqué delante de mí hice el proceso de siempre y fijé mis ojos en la esmeralda de mi empuñadura de nuevo, y sin saber realmente el motivo los fijé en el cuerpo que se encontraba entre los brazos de Daidoji, Kinomoto.
Cerré mis ojos furioso sin saber el motivo y grité:
-HIELO.- una ráfaga de aire congelante le dio a la mujer de agua de pleno, esta sonreía abiertamente y parecía divertida, señaló a Kinomoto y después a Eriol con sus manos azuladas y de largas uñas, para después mirarme como con desprecio y haciéndome de menos, eso me enfureció más:
-Ya veras.- le dije y justo en ese momento mi brisa helada le dio de lleno, su risa se borró de pronto y me miró incrédula:
-"Imposible"- escuché que una voz aguda me decía en mi mente y sonreí con suficiencia:
-Pues ya ves que no.- dije sin más y me levanté, esta tan solo me miró asustada y poco a poco su figura se fue congelando.
En el último instante sus ojos negros parecieron trasmitirme que acababa de entender algo y sin despegarlos de los míos escuché que de nuevo esa voz decía en mi cabeza:
-"Ya están los cuatro."- sin esperar más decidí terminar con eso y girando sobre mí mismo lancé una estocada a la figura ahora helada la cual se hizo pedazos en cuestión de segundos.
Todo a mí alrededor se llenó de vaho sin saber muy bien el motivo, así que decidí acercarme a Daidoji para intentar averiguar que había pasado ahí.
Pero cuando di tan solo dos pasos, de nueva cuenta la voz aguda entró en mis oídos como perforándolos:
-"Keroberos, Spynel, han de despertar."- y sin más caí de rodillas al suelo intentando dejar de escuchar esa voz.
Dejé mi espada a mi lado y pude escuchar la voz de Daidoji de nuevo:
-¿Hiragizawa, estas bien?, Sakura, despierta.- A mí que me partiera un rayo o eso, o es que aun ni se había percatado de mí presencia en la sala:
- Tranquila Tomoyo.- escuché que susurraba Hiragizawa, e intenté percatarme de cómo se encontraba él en ese momento.
Levanté mi vista y pude ver que él se encontraba completamente dormido:
-Sakura, venga despierta.- volví a escuchar a Daidoji, y aunque a mí no me importaba en absoluto Kinomoto la voz de Daidoji sonaba tan desesperada que no pude evitar el ponerme en pié y acercarme para ver que le sucedía a esa dichosa chica ahora.
Al llegar a su lado Daidoji al fin me noto:
-¿Li?, ¿qué haces tú aquí?- vale ni se había dado cuenta de mi presencia.
-Estaba buscando a Hiragizawa cuando me tope con este espectáculo, ¿qué ha sucedido aquí Daidoji?- le pregunté interesado esta por toda respuesta se hizo un poco a un lado y yo me arrodille al lado de Kinomoto para ver si se encontraba bien.
Sentí su respiración pausada y su pulso y supe que así era, estaba por ir a comprobar el estado de Hiragizawa cuando Daidoji se me adelanto y se levantó dejándome a mí cargando a Kinomoto en mis brazos.
Sentí como respiraba con cuidado y su cara se apoyaba en mi pecho, sin saber por qué me enfade un poco con Daidoji:
-¿Qué se supone que haces Daidoji? Vuelve aquí ahora mismo y quítame a esta de encima.-
-Espera tengo que comprobar como se encuentra Hiragizawa.- dijo esta sin más y se agachó al lado de este y comenzó a comprobar como tenía la respiración y el pulso.
Fruncí el ceño enfadado y miré hacía otro lado, me dispuse a mirar toda la sala:
-Vaya si que limpiáis rápido.- dije al ver que estaba todo impecable menos el lugar donde acababa de dejar a la maldita mujer de agua destrozada en mil pedazos.
-Fue cosa de Hiragizawa y Sakura.- dijo esta mientras intentaba por todos los medios despertar a Hiragizawa dándole al parecer unas cachetadas en la cara.
-¿Kinomoto?- pregunté incrédulo y Daidoji frunciendo el ceño estoy seguro de ello, y sin mirarme directamente al igual que yo no la estaba mirando a ella me dijo:
-Esa mujer de Agua la invocó Sakura.-
Me giré sorprendido a mirarla y le dije:
-¿Kinomoto?, como no, debí imaginarlo solo ella podría invocar algo que le es imposible de controlar.- dije enfadado y ella ahora si me miró enfadada también:
-Mira no se que demonios os pasa a Sakura y a ti, pero no estoy dispuesta a aguantarte que la insultes al menos en mi presencia Li, Sakura no es como tú te piensas, y si te dignaras a hacer un poco de caso al maestro Wey seguramente os iría mejor a los dos.- dijo esta y siguió intentando despertar a Hiragizawa.
La miré enfadado ¿quien se creía que era para sermonearme?
-Kinomoto no es más que una niña malcriada, e indeseable, me encantaría que de una vez se le aclararan las cosas y su posición ante mí, cosa que tú también deberías de asimilar Daidoji, pues no eres quien para hablarme así, y referente a Wey lo que él diga es solo cosa mía a ti no debe de incumbirte.-
-Mira principito engreído, que te quede claro que tú supuesta posición para mí y Sakura no es nada, mira si es así que nos encontramos más o menos en el mismo grado, el maestro Wey no solo os entrena a vosotros dos semanalmente, sino que a Sakura y a mí también, así que no te las des de mucho por que en realidad no eres nadie.- eso me pilló de sorpresa no estaba informado de que Wey estuviera entrenando a esas dos también.
Estaba por hablar cuando Hiragizawa comenzó a moverse:
-¿Hiragizawa?- dijo esta mirándolo ahora solo a él, yo fruncí el ceño, ¿por qué nadie me había dicho nada de esto?
-¿Tomoyo?- escuché que Hiragizawa murmuraba, esta sonrió y afirmó para después decir:
-Veo que ya despertaste menos mal.- decidido a dejar esa discusión para otro momento decidí mirar a la que aun se encontraba entre mis brazos, bajé la mirada a su rostro y me quedé unos momentos observándola.
Permanecía con los ojos cerrados, y su respiración seguía siendo pausada, su nariz no era muy grande más bien era pequeña, sus ojos aunque estaban cerrados yo sabía lo grandes que eran y expresivos no hacía mucha falta ser muy observador para poder saber que sentía o pensaba esta chica en cualquier momento pues su mirada verde esmeralda era como un libro abierto, solo un ciego no se daría cuenta de lo que quisiera expresar.
Sus labios eran rosados y finos, me fijé en que estaban entreabiertos, y tragué un poco de saliva, me acerqué un poco a ella, sin saber muy bien el motivo, y llevé mi mano a debajo de su cabeza acercándola un poco más a mí, y mi otra mano hizo el trayecto hasta coger su mano y apretársela un poco, de forma cuidadosa pues así parecía que podría romperse en cualquier momento.
Sentí una necesidad tremenda de verla abrir sus ojos verde esmeralda, de que los fijara en los míos no me importaba lo que estos me mostraran mientras estuviese en ellos ese brillo innato de lucha y fuerza que siempre tenían.
-kinomoto.- dije intentando que despertara, pero esta no reaccionó en absoluto, y por alguna razón yo no era capaz de ver nada a mí alrededor excepto a ella en mis brazos en esos momentos.
¿Qué me pasaba?, ¿por qué estaba asustado y temía no verla despertar?, ¿acaso esa mujer le abría echo algo antes de que yo llegará?
Me mordí el labio inferior con algo de dudas y cierto miedo y volví a decir su apellido:
-Kinomoto despierta.-
…………………………………………..&………………………………………………….
Abrí los ojos poco a poco, preguntándome que era exactamente lo que había pasado ahí, y me encontré con los ojos amatista de Daidoji justo enfrente de los míos:
-¿Tomoyo?- me salió su nombre sin más y esta tan solo sonrió de medio lado y al parecer aliviada:
-Veo que ya despertaste menos mal:- sonreí de medio lado y dije:
-¿Qué me pasó?-
-Creo que mi hechizo escudo fue demasiado fuerte después de lo que esa mujer te hizo:- dijo esta con un tono de disculpa:
-Hubiera sido peor si no intervienes, ¿Dónde esta?- pregunté mientras conseguía incorporarme con un poco de su ayuda, estaba por contestarme cuando una voz me llamó la atención:
-Kinomoto.- su tono era suave casi podría decir que preocupado, pero eso era imposible, ¿Shaoran preocupado por Sakura?, no, eso era prácticamente imposible.
Me fijé en mi primo mientras que Daidoji me hacía saber que había sido él el que había terminado con la mujer de agua.
Abrí los ojos al máximo al verlo coger la mano de Sakura y apretársela levemente, pero más cuando leí en sus ojos lo preocupado que estaba, ¿Quién demonios era ese chico y que había pasado con Shaoran?
Él nunca actuaría así y mucho menos delante de nosotros, era un cabezota empedernido y muy celoso de sus sentimientos no dejaba a nadie ver nada de estos.
Y sobre todo lo que más me extrañaba era que se trataba de Sakura, que era a ella a la que tenía entre sus brazos, que era a ella a la que miraba con miedo, y anelación, que era a Sakura a la que estaba intentando despertar, y a la que le había cogido la mano con cierto cuidado y ¿cariño?
-Kinomoto despierta.- volvió a susurrar este y me congelé al ver que apoyaba su frente justo en la de ella, como queriendo llamarla de otra manera.
Me levanté de donde estaba más rápido de lo que yo creía posible y lo miré enfadado, no sabía exactamente por que estaba tan furioso, lo que si sabía es que no quería a Shaoran tan cerca de Sakura, quería separarlo de ella cuanto antes y comencé a caminar para hacer eso exactamente separarlos cuando Sakura abrió los ojos, primero los entreabrió y después los volvió a cerrar, para de nuevo abrirlos y ahora enfocarlos en Shaoran:
-¿Shaoran?- su voz sonó dulce y en un susurro, el recién nombrado se quedó mirándola a los ojos directamente y ella segundos después cayó de nuevo desmayada, estaba claro que debía de avisar a Mizuki de que algo había pasado y no estaba dispuesto a perder más tiempo, y mucho menos a que él lo aprovechase, y más cuando pude ver como tragaba algo de saliva y sus ojos enfocaban ahora los labios finos y rosados de Sakura.
Apreté los puños, ¿no sería capaz de….? Antes ni de pensar la pregunta que se estaba formando en mi cabeza caminé hasta ellos y aparté a Shaoran de Sakura, cogiéndola yo en brazos:
-La llevaré con Mizuki necesita que la revisen.-
Shaoran no puso ni una sola queja, Daidoji por su parte tan solo asintió y dijo que ya nos alcanzaría más tarde, sin más y sin querer esperar fui hacía Mizuki.
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¿Qué se supone estuve apunto de hacer en la tarde?
Me encontraba tumbado en mi cama y Hiragizawa estaba también ya en la suya, Wey nos había dicho que a la vista de los acontecimientos el entrenamiento se cancelaba esta semana.
Lo cierto es que no le di mucha importancia a ese hecho, pues me encontraba aturdido, y no dejaba de ver los ojos de ella, de esa maldita de Kinomoto.
Parecían haberse clavado en mi mente sin ningún motivo, y lo peor de todo eran sus labios, ahora parecía llamarme a cada instante con ellos, y para empeorar las cosas su voz estaba también en mi cabeza cuando despertó y dijo mi nombre, no mi apellido mi nombre, me quedé como hipnotizado por ella.
Parecía tan frágil y tan pequeña, como si necesitase una protección constante y lo peor es que si alguien en ese momento me hubiese preguntado que deseaba hacer abría declarado que protegerla hasta el final.
Fijé mi mirada en el techo el cual a pesar de ser blanco se veía completamente oscuro, debido a que no había ninguna luz en el lugar.
Ya era de noche y a pesar de que yo era una de esas personas que caía en una cama y no tardaba más de dos segundos en dejarme llevar por los brazos de Morfeo a uno de sus infinitos mundos, en esta ocasión era diferente.
Cerré los ojos y volví a abrirlos de nuevo como si hubiese tenido una pesadilla me incorporé en la cama, ¿por qué demonios no podía dejar de ver ese verde jade una y otra vez?
Miré a la cama de enfrente y pude notar a Hiragizawa, y fruncí el ceño, ¿debía de agradecerle o de odiarle?, después de todo si el no hubiese intervenido en ese momento tal vez yo…..
Negué fuertemente borrando esos pensamientos de mi cabeza y me dejé caer pesadamente en al cama de nuevo.
-"Despertar, Despertar"- abrí los ojos rápidamente y miré a mi alrededor, no había nadie ahí, entonces que había sido esa voz aguda de hacía unos segundos.
Sentí que Hiragizawa se levantaba de la cama y me quedé quieto en la mía y fingí estar completamente dormido, pues no deseaba hablar con él aun, pues no sabía muy bien que decirle.
Lo sentí caminar hacía la puerta y cuando escuche que esta se cerraba no lo dude, me levanté y me dispuse a seguirlo cuanto antes.
Hiragizawa caminaba sin ningún pudor por los pasillos del castillo como periquito por su casa, como si lo conociera de siempre, yo lo seguí con mucho cuidado y por supuesto vigilando al máximo para que no fuera pillado, si a Hiragizawa no le importaba que lo descubriesen a mí por el contrario si que me importaba y no quería que me castigasen una vez más aunque sería toda una novedad que en este caso no fuera mi culpa directamente o la de Kinomoto.
Me fijé en que giraba y subía al cuarto piso de la academia y me quedé congelado cuando vi a donde exactamente se dirigía:
"la sala del cuarto piso esta encantada…… probar a invocar a uno de esos guardianes gatos……. dejaron encerrados a dos de esos guardianes en ese cuarto…."
La voz de Yamazaki y la historia que me había contado esa misma tarde se me vino a la cabeza de pronto, ¿acaso Hiragizawa iba a buscar a esos dos guardianes de los que habló Yamazaki?
Me fijé en que se paraba enfrente de la puerta y decía unas palabras, y esta se abría para él como si anda.
Este entró en la sala y estaba dispuesto a seguirlo me encontraba ya en la puerta cuando esta se cerró sin más y me quedé con dos palmos de narices fuera de la sala, maldita sea, si hubiese estado más cerca antes, habría o podido escuchar a Hiragizawa y las palabras dichas por él o colarme antes de que se cerrada la puerta.
Estaba apunto de golpear la puerta cuando sentí unos pasos detrás de mí, no lo dude un segundo y me oculté detrás de una de las armaduras que allí se encontraban.
Escuché una voz susurrar y me quedé congelado en mi lugar, no era posible, no podía ser verdad que estuviese presenciando un encuentro entre esos dos, si seré idiota, maldita mi curiosidad.
Me asomé un poco y abrí los ojos al máximo al ver a Kinomoto allí, vestida con un corto camisón que no dejaba nada a la imaginación de nadie, y bueno me caerá mal y nos llevaremos a matarnos, pero había que reconocer que la chica era sin duda alguien hermosa.
Me percaté de que ella al contrario que Hiragizawa abrió sus brazos y sonrió mientras decía un hechizo, las puertas no tardaron en abrirse, y yo me enfadé al parecer ella tenía más ganas que él de ese encuentro.
Apreté con fuerza mis puños y corrí hacía la puerta cuando estaba ya casi al lado me choqué con alguien y enfadado dije:
-¿Qué demonios te pasa?-
-Eso mismo te iba a preguntar yo, ¿acaso es que ella quedó contigo?- esa era la voz de Daidoji sin ninguna duda, así que ella había decidido seguir a su amiga hasta aquí al igual que yo a Hiragizawa, sin pensar más que en ver que demonios pasaba allí dentro, más que nada para quedarme tranquilo cogí la mano de Daidoji y tiré de ella, esta me miró enfadada:
-¿Qué se supone que haces Li?-
-Corre o se cerrará la puerta y sin más tiré de ella y ambos entramos en la sala a la vez.
Me quedé paralizado en el lugar al ver la enorme sala, y lo hermosa que era, Daidoji a mi lado se soltó de mí agarra y murmuró:
-Es realmente hermoso.- no podía estar más de acuerdo con ella.
La sala parecía sacada de un palacio de los más hermosos que hubiesen existido, había como dos manantiales, uno a cada lado de la sala, parecían estar ocultos por cortinajes por todos lados.
Eran de tela casi transparente y blanquecina, di unos pasos por el lugar y me acerqué hacía el lado derecho, era como si ese lugar en específico me llamara, parecía estar hecho para mí y para nadie más, era como si esa otra parte siempre me hubiese pertenecido.
Me olvidé de todo lo demás y tan solo quería encontrarme con lo que fuera que me esperase al otro lado del velo.
Caminaba completamente perdido en ese deseo y cuando traspasé el velo caminé hacía el estanque, que allí se encontraba sin dudarlo me metí en el agua con pijama o con la parte del pijama que llevaba pues solía dormir tan solo con los pantalones puestos, me metí en el estanque y el agua parecía estar tibia.
Escuché una especie de melodía y sentí que algo me recorría por completo y seguí adelante, allí había algo que yo deseaba o más bien necesitaba desesperadamente, y tan desesperado estaba por conseguirlo que caminé aun más rápido.
Delante de mí se fue formando una figura, y la distinguí en el acto sin ver nada más que su figura, era Kinomoto sin ninguna duda, era ella, estaba bailando y entonando una canción el agua le caía por encima de lo que parecía ser una fuente, y en sus manos que parecían atadas por una pequeña cuerda, portaba unas hojas, que soltaban agua por todas partes mientras ella seguía bailando y moviendo su cuerpo de una manera increíble.
No pude contenerme, o no quise no estaba muy seguro pero caminé hasta ella, y sin más la cogí de las manos deteniendo así tanto su baile como su cántico:
-¿LI, QUÉ DEMONIOS HACES TÚ AQ….?- No la dejé terminar no deseaba escuchar su voz, no quería pelear con ella no ansiaba nada más que una cosa, lo que Hiragizawa me había negado, sin más y como tenía las manos sujetas la acerqué hasta mí aunque con algo de dificultad y apresé sus labios.
No cerré los ojos ya que ella los tenía abiertos de la sorpresa además de que le estaban brillando de furia, y eso no se por qué me encantó en ese momento, el saber que estaba tan furiosa, me hizo acercarla más a mí e intentar profundizar el beso.
Estaba tan concentrado en que era yo y no Hiragizawa quien estaba besando a Kinomoto que no percibí nada de mi alrededor, es por ello que me pilló de sorpresa una ráfaga de fuego y caí lejos de Kinomoto estampándome contra una de las paredes del lugar.
-TÚ MOCOSO, ¿QUÉ CREES QUE LE HACES A LA SACERDOTISA?- Grito una voz que aunque parecía furiosa no sonaba para nada aterradora, me froté el lugar donde me había golpeado y levanté la vista para encontrarme con que Kinomoto se encontraba fulminándome con la mirada, y rodeada de fuego por completo, sin lugar a dudas la muy maldita podía aun ser más hermosa de lo que era.
Maldije para mis adentros al darme cuenta de lo que ella podía provocar en mí y me centré en intentar ignorarla y buscar que era exactamente lo que me había golpeado, pues para mí que se trataba de Hiragizawa, sonreí con suficiencia, y lo busqué con la mirada, pero lo que encontré fue una especie de gato volador amarillo con unas alas no muy grandes a la espalda, con unas orejas redondeadas, unos ojos bastante pequeños y negros que me fulminaban furiosos, y parecía querer enseñarme los dientes.
-¿Qué se supone eres tú?- dije confundido y este se enfadó más y me lanzó una bola de fuego, deduje que había sido él el que me había atacado y no dude en invocar yo mi propio poder, no estaba dispuesto a que este bichejo me atacase:
-O llave que ocultas los poderes que hay en mi interior invoco yo ahora y en este momento tu ayuda ESPADA, AGUA.- Grité con todas mis fuerzas para repeler su ataque, y el bicho solo rió divertido y dijo:
-Qué ingenuo mocoso, tú poder no es nada con el mío.-
-Eso lo veremos.- le reté furioso por sus burlas, y mi hechizo chocó con el de él y para sorpresa de ambos los dos conjuros se fundieron en uno quedándose en el centro de ambos juntos como entremezclándose, fruncí el ceño sin entender, y de repente escuché al bichejo maldecir:
-¿QUÉ HICISTE MALDITO MOCOSO?-
-¿YO?, ESTO DEBE SER COSA TUYA.- Le recriminé enfadado, aunque no nos quedó mucho tiempo para discutir pues de la nada un rayo azulado impactó en nuestros hechizos mezclados y ambos nos giramos para ver que había sucedido:
-Vaya, vaya pero si se trata del glotón de Kerubin.- escuché que decía otra voz esta un poco más fina:
-No es posible.- escuché que decía ahora el bicho amarillo enfadado para después gruñir furioso y decir:
-Spynel no puedes ser tú.-
-Pues ya ves que si, era algo inevitable mi muy fastidioso Kerubin, pues siempre he sido mejor que tú, es más que evidente que si te invocan a ti deben de invocar también al mejor, es decir yo.- vale ya estaba decidido a que esto era muy raro de entre los velos del lugar apareció un bichejo idéntico al amarillo solo que azulado, y este venía volando y detrás de él se encontraban Hiragizawa y Daidoji el primero me fulminaba con la mirada como deseando matarme, y la segunda tan solo me miraba sorprendida, ¿es que acaso ellos me habían visto?
Al parecer si que era así, y más cuando vi como Hiragizawa sin ni siquiera pronunciar palabra decía:
-ESPADA.- En su mano derecha apareció una espada parecida a la mía pero no tan esplendida, y sin más se lanzó contra mí, esto iba a ser divertido sin duda.
Me preparé para recibirlo sonriendo y desafiándolo con la mirada, retándole y dejándole en claro un "ven que aquí te espero".
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Aun no salía de mi asombro y me encontraba completamente perdida en lo que pasaba delante de mí.
Nunca antes abría imaginado que algo como esto pudiese pasar, ni siquiera era capaz a recordar como había llegado a este lugar y mucho menos como demonios había estado para no percatarme de que el imbécil de Li me estaba persiguiendo, pues sino, ¿cómo demonios sabía donde estaba?
Lo que más me había sorprendido era el habérmelo encontrado de frente, en mi propia habitación o eso creía yo:
Cuando había sentido sus labios en los míos me enfurecí, ¿quien se creía ese miserable que era?, mi enfado iba cada vez en aumento y más al ver su alegría ante mi enfado, pues aunque resultaba a veces complicado de leer, para mí en ese momento era como un libro abierto a mis ojos, y se estaba divirtiendo con esto.
Intenté soltarme pero me fue imposible y me di cuenta de que tenía ambas manos atadas una a la otra y de que en ellas estaba sujetando algo.
Sentí como me acercaba más a él y tuve que impedirme a mi misma estremecerme, maldito indeseable, ¿a que demonios venía esto?, ¿y por qué me estaba gustando?
Estaba a punto de cerrar los ojos para no darle la satisfacción de ver que conseguía lo que quería, cuando escuché una voz muy enfadada pero para nada amenazante.
De repente ese miserable de Li salió despedido de mi lado y yo sonreí cuando lo vi golpearse en la cabeza eso le estaba bien empleado sin ninguna duda.
Seguido a eso entró en mi campo de visión un gato amarillo bastante mono y me pude fijar en que una especie de barrera de fuego me protegía al completo, el gatito dijo algo sobre una sacerdotisa y yo fruncí un poco el ceño, para después fijar mi vista en Li completamente furiosa.
Pude escuchar como discutían y como ambos invocaban unos hechizos, y para mi sorpresa sentí que me faltaban las fuerzas, sin motivo aparente, y que los hechizos de ambos en lugar de crear una gran cortina de vaho parecían haberse fusionado como si fueran uno, eso me extrañó hasta a mí.
Pero no tuve mucho tiempo para poder saber que podía significar eso, pues un rayo azulado impactó ahora en el hechizo combinado de esos dos haciéndome a mí caer de rodillas en el suelo sin explicación.
Me fijé en el lugar de donde venía ese rayo y un gato ahora azulado pero igual al amarillo se dejo ver y parecía ser todo un prepotente, a las espaldas del gatito volador distinguí otras dos figuras, ya me había percatado desde hacía un buen rato que no estaba en mi habitación, pero el ver a Tomoyo y Eriol también ahí me extrañó mucho, ¿qué estaba pasando?, ¿por qué no recordaba el haber venido hasta aquí?, ¿acaso lo que pasó en la tarde tenía algo que ver con esto?
Pude fijar mis ojos en los de Eriol por unos momentos y supe enseguida que estaba enfadado pero no conmigo sino con Li, parecía desear asesinarlo con la mirada, lo vi invocar su espada, y sin vacilar se lanzó contra Li, el cual sonreía abiertamente, y parecía sumamente divertido y deseoso de enfrentarse con Eriol, y sino fuera por que la vista se me estaba nublando juraría que parecía desafiarlo con la mirada.
Sentí que alguien intentaba entrar en el campo de fuego que me rodeaba a la vez que las espadas de Eriol y Li hacían su primer contacto.
Me giré apartando la vista de ellos y me encontré con Tomoyo y su mirada preocupada, la vi lanzaba hechizos contra la barrera de fuego pero sin tener éxito, por otra parte pude escuchar las voces enfadas de los dos gatitos peleando como perro y gato.
Me levanté con algo de esfuerzo y caminé hacía Tomoyo lo cierto era que lo que les pasara a esos dos me traía sin cuidado solo deseaba una cosa, que Eriol le diera su merecido a ese miserable de Li.
Sonreí si eso era una buena idea.
Cuando llegué hasta Tomoyo, intenté deshacer la barrera pero de la nada el gato amarillo se colocó delante de mí y entre Tomoyo y yo:
-De eso nada, sacerdotisa, nadie que yo no quiera se acercará a vos y menos ella.-
-¿Qué estupideces dices?, ella es mi mejor amiga.- recriminé enfadada, y Tomoyo tan solo me miró sorprendida, mientras que el gato amarillo me miraba desconcertado:
-Pero eso no puede ser, ella es la guardiana.- dijo este como si eso lo explicara todo, yo y Tomoyo lo miremos sin entender:
-¿De que estas hablando?, ¿guardiana?-
-Pues eso, guardiana del otro.- dijo este sin más.
-No entiendo nada.- dije sin más.
-Esto es muy raro.- dijo de repente el gato amarillo y se giró a mirar al gatito azulado:
-Oye Spy, ¿guardián de quien?- dijo este simplemente y el gatito azulado nos miró extrañado se acercó a nosotros y tras mirar un momento a Tomoyo se fijó en mí y dijo:
-Él.- y sin más señaló a Eriol, Tomoyo y yo nos miramos sin entender y el gatito amarillo dijo:
-¿Y ella también?- el tal Spy asintió y el gatito amarillo dijo:
-Pues dile que no se acerqué a mi protegida si es así.-
-Tú humana eres la guardiana de él, no debes de acercarte a la otra protegida.-
-Lo que me hace preguntar, ¿cómo es que hay dos?-
-Eso no es asunto nuestro Kero, nosotros solo seguimos nuestro trabajo, y nada más.- sin más Spy se alejó de nosotras, y Tomoyo decidida a ignorarlos a ambos se dispuso de nuevo a intentar acercarse a mí:
-Mira que hay que ser pesadita, no te he dicho ya que no pue….- pero de repente sentí un fuerte dolor en el costado derecho y volví a caer de rodillas mientras escuchaba como la discusión de Eriol y Li iba en aumento, ¿qué tanto peleaban?, ¿por qué?
El gatito amarillo pareció darse cuenta de algo, y maldijo en bajo para después alejarse de nosotras:
-¿Estas bien Sakura?- escuché que preguntaba Tomoyo pero no pude contestarle pues el dolor era cada vez más fuerte, ¿qué me estaba pasando?, ¿a que se debía todo esto?
-TU, EL DE CABELLO NEGRO DEJA A ESE MOCOSO SOLO YO PUEDO ATACARLO.- y sin más se lanzó contra Eriol, en ese momento sentí miedo sin saber por qué y grite enfadada:
-DETENTE KEROBEROS.- No sabía de donde había salido ese nombre ni como se me había ocurrido pero el gatito amarillo se detuvo en seco a la vez que Eriol detuvo su nuevo ataque y se giro a mirarme sorprendido.
-Pero ese maldito estaba apunto de atacar al mocoso.- dijo el gatito amarillo.
-No hieras a Eriol no a él.- y sin más caí al suelo con un fuerte dolor en el costado, y justo en ese momento la barrera de fuego que me envolvía desapareció por completo y antes de caer de nuevo en la oscuridad sentí a Tomoyo a mi lado y sonreí de medio lado:
-Estoy bien….. no…. es…na.- pero no pude terminar de hablar.
……………………………………………...&………………………………………….
Dejé mi espada justo a unos centímetros de la de Shaoran no sabía por que estaba tan enfadado, bueno en parte si lo sabía, por que se había atrevido a besar a Sakura, y eso no lo pensaba tolerar y menos cuando sabía que ella y yo estábamos destinados a ser el todo.
Por que estaba seguro de ello, Sakura era sin duda lo que me complementaba no sabía aun en que manera lo hacía pero así era sin ninguna duda.
El escucharla llamar a Keroberos me hizo quedarme helado, pues eso solo podía significar una cosa, y no me agradaba en nada lo que eso podía ocasionar.
La miré y por primera vez pude notar a ese gato tan parecido a Spynel, era prácticamente igual a él menos en el color, pues este era completamente amarillo y me miraba enfadado, y era más que evidente que no le agradaba el que intentase atacar a Li, ¿qué significaba eso entonces?
-¿Keroberos, el guardián?- susurré y este asintió y voló hasta colocarse al lado de Shaoran:
-Si así es somos los guardianes.- dijo sin más y yo no pude evitar abrir los ojos al máximo, ¿qué significaba eso?
-¿Guardianes?- pregunté como si fuera estúpido, por toda respuesta Spynel se acercó a mí y dijo:
-Así es amo Eriol, ellos son los guardianes de esa otra elegida.- dijo este sin más y yo no pude evitar mirar hacía Sakura, y Tomoyo al ver a este desmayada de nuevo me olvidé del caos que se estaba formando en mi cabeza y corrí hacía ellas:
-¿Qué le pasa?- pregunté preocupado.
-No lo se.- dijo Tomoyo sin más y yo me acerqué para tocar a Sakura pero de nuevo Keroberos el guardián me lo impidió:
-Ni se te ocurra no te permito que la toques, ella es mi protegida y el otro elegido no se acercará a ella.- y rugió aunque lo cierto es que no me asustó en nada, sin hacerle caso me acerqué a ella, y este me miró más enfadado, pero se sorprendió cuando vió que pude llegar a tocar a Sakura sin problemas.
-Eso no es posible, los elegidos no…. No entiendo nada ¿cómo es posible esto?, ella es la otra guardiana no debería de poder tocarla tan a la ligera sin embargo….- murmuraba el Keroberos desorientado mientras que Spynel por otra parte parecía igual de sorprendido pero más callado como más reservado y conservador de sus pensamientos.
-¿Cómo es posible esto?- pregunté sin darme cuenta y fijé mis ojos en Li que seguía apartado, de todos nosotros pero con sus ojos fijos en la piedra esmeralda de su espada, no sabía que estaba pensando pero algo me hacía suponer de que se podría tratar.
Miré de nueva cuenta a Sakura, y fruncí de nuevo el ceño, esto no debería de ser así, algo no encajaba aquí y lo peor es que yo era parte de lo que no estaba previsto, ¿acaso Mizuki si sabría de esto?
Debía de hablar con ella cuanto antes.
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Ya habían despertado los dos elegidos y los guardianes respectivos, aunque había algo que no llegaba a entender, pues ella esperaba que Li y no Kinomoto fuera el elegido.
Pero había algo que no cuadraba y mucho más a la hora del reparto de guardianes, ¿cómo demonios había acabado Daidoji siendo guardiana del que yo creía que era otro guardián?
Todo era completamente distinto a como lo esperaba, debía de ponerme en contacto con Shico e informarla de todo esto.
Me desaparecí de la sala en la que hacía mucho tiempo que no entraba exactamente viento tres años, justo cuando me enteré junto con Nadhesico, de lo que podía pasar y decidimos invocar a los guardianes, claro que ninguna se esperaba que este fuera el resultado, pues estábamos convencidas de ser nosotras dos con la madre de Eriol las elegidas para ese propósito pero no fue así y la broma nos costó muy cara, demasiado, para ser justos.
Ahora lo importante era hacerle saber a Shico lo que había sucedido y a la madre de Eriol también, lo malo era que la pobre de Nadhesico no llegaría a saber que su hija era la elegida en su lugar.
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Maldita Kinomoto, la odiaba y ahora más, ¿cómo se había atrevido a besar a mi Shaoran?, me las iba a pagar de eso no cabía ninguna duda, debía de ponerme en contacto con mi querido señor, y después ya le ajustaría las cosas a esa maldita chica me las iba a pagar todas juntas sin ninguna duda.
Caminé por los pasillos con cuidado de no ser descubierta acababa de abandonar la sala donde esos cuatro y esos dichosos gatos se habían quedado ahora lo único que podía hacer era informar, y que no me pillasen
-Vaya, vaya así que paseando en la noche por el castillo, no creo que eso sea muy productivo para ti.- su voz me llegó en un susurró que me hizo paralizar, era tan fría como la recordaba, pero la pregunta ahora era, ¿por qué estaba Yue en la Academia Tomoeda y yo no tenía conocimiento de ello? Esto era sin ninguna duda algo que no me espera en absoluto.
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Sonreía, abiertamente y parecía contenta, no me había fijado hasta ahora que a pesar de sonreír a veces nunca lo hacía de verdad, nunca llegaba su sonrisa a sus ojos pero en esta ocasión si que había llegado su sonrisa hasta sus ojos y parecía sobrepasarlos.
No sabía que le había pasado para que estuviese así de contenta pero era muy raro y más si me centraba en el hecho de que Shico nunca me había mirado como lo estaba haciendo ahora, pues parecía también contenta de verme, a pesar de que yo siempre le he demostrado desprecio:
-O Ieran esto es fabuloso.- dijo ella y sin más corrió hacía mí y me abrazó, para después soltarme y unir nuestras manos para que ella como si fuésemos dos niñas chicas comenzase a girar y girar y diésemos vueltas como locas.
No estaba muy segura de por qué pero me contagió su alegría y de un momento a otro estábamos ambas riendo como niñas y dejándonos caer al suelo del jardín cansadas de tanto girar:
-¿Qué es tan bueno Shico?- le dije y me resultó raro hablarle así, con tanta familiaridad, ella tan solo fijó su vista en el cielo y dijo:
-Todo, tú hijo, él ya esta en camino de llevar todo a su lugar.- y volvió a sonreír, a pesar de que yo no sabía de que estaba hablando, me sentía feliz, por que al parecer Shaoran había hecho algo bien, ¿de que se trataba?, no lo sabía y algo me decía que aunque preguntase no obtendría la verdad así que prefería no saber a ser engañada por Hien y Shico.
A veces la ignorancia era mejor sin duda.
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Espero que os haya gustado el capi espero los comentarios ya sean buenos o malos, nos vemos un beso a todos y gracias por esperar de verdad que lo siento si me es posible actualizare mucho antes, según lo que me diga el medico este mes.
Buybuy y hasta el próximo cap.
