3.- La mayoría de las noches acabarás viendo la televisión solo, mientras ella concluya todo su trabajo, a pesar de que está muy cansada y terminará durmiéndose en el proceso de corrección.
La mayoría de las noches son casi todas iguales, por no decir la mayoría de ellas.
Contigo flirteando con los canales de televisión mientras, observas a ella revisar algunos trabajos de arte o algunas hojas de trabajo que sus alumnos hicieron ese día.
Le dices que la ayudarás, pero ella rápidamente descarta tu propuesta.
–Tu nota de ocho es un dos para mí– Ella entrecierra sus pequeños ojos.
Desafortunadamente, tus expectativas son demasiado altas para los niños de tan corta edad.
No es tu culpa que ese pequeño cachorrito te pareciera un elefante.
–¿Lo siento?– Te encoges de hombros mientras te disculpas de todos modos.
–Son niños, Syaoran– dice mientras la sientes apoyarse en tu hombro, a la vez que apoyas tu cabeza sobre la suya –¿En qué estás pensando?
–Eres demasiado amable para ser maestra– Te burlas y te da un suave golpecito en el brazo.
–Tú eres demasiado estricto para ser maestro– Ella te responde, pero no le devuelves el golpe.
En cambio, te ríes cuando la acercas más a ti.
Frotas tu nariz sobre su pálido cuello, repitiendo esto varias veces, porque sabes que es uno de sus puntos débiles ya que tiene cosquillas, y con esta acción, que te parecerá muy romántica, acabas recibiendo por supuesto más golpes en el brazo.
–Detente– Te empuja, pero sus intentos son en vano, estás disfrutando demasiado, si puede sonar algo masoquista –Necesito terminar de corregir todos los trabajos.
–Oh, vamos, Sakura– finalmente acabas lloriqueando otra vez, pero esta vez el tono divertido de tu voz te traiciona –Un pequeño descansito de cinco minutos no te hará daño.
–No, no lo hará– Ella se libera con éxito de tu abrazo, y entonces su labio inferior sobresale por sí solo –Pero, no tengo tiempo que perder.
La observas levantarse y volver a su mesa de trabajo, dejándote solo una vez más en el solitario sofá, con el control de la tele descansando contigo a tu lado.
Suspiras, pero ya no haces nada para molestarla.
Sakura de verdad necesita esos maravillosos cinco minutos.
Si ella termina su trabajo cinco minutos antes, puede estar contigo cinco minutos más.
Te das cuenta de esto, así que decides no volver a molestarla.
Pero tal vez Sakura te está mintiendo cuando te dijo que revisaría todos sus trabajos.
Porque después del centésimo programa de variedades que trataste de mirar, te diriges al estudio de Sakura, la encuentras durmiendo plácidamente ya; su rostro descansa sobre la pila de libros de actividades que estás bastante seguro de que aún no está calificado.
No puedes evitar fruncir el ceño y sonreír al mismo tiempo.
Su cara durmiente es la más serena que has visto en ella y no puedes evitarlo, pero la adoras aún más.
Caminas silenciosamente hacia ella mientras cuidadosamente quitas los libros de debajo de ella.
Los sacas con éxito sin despertarla, ni siquiera te atreves a hacer un mínimo sonido para no interrumpir su plácido sueño.
Ahora el problema es como llevarla a la cama sin molestarla en su sueño. Porque sabes que una vez que abra los ojos, volverá a su modo asesino como educadora barra trabajadora y cambiará el dormir por el trabajo de nuevo.
Entonces, con cuidado, pero te resulta realmente fácil, porque ya has hecho esto cientos de veces, cogerla con tus fuertes brazos mientras te aventuras camino hacia la cama.
La acuestas sin problemas y la cubres con una manta antes de besarla, en su fina frente.
Y una risita se te escapa porque la oyes balbucear las palabras por las que habéis estado discutiendo hace un rato.
–Cinco minutos.
La oyes pronunciar esas finas palabras, así que te muerdes los labios para no reírte más. A veces te preguntas como maneja una clase llena de niños cuando ella misma es a veces una niña.
La miras una vez más antes de obtener su bolígrafo púrpura: no usa rojo porque cree que que tiene un efecto negativo en los niños cuando ven marcas rojas en todo el papel, y la adoras por ser tan amable, antes de abrir los libros de actividades y verificarlo por ti mismo.
Una sonrisa se forma en tu rostro cuando miras los dibujos de los niños. Los colores sin combinar y las manchas de pintura fuera del supuesto patrón o indicaciones que deben seguir para aprender a pintar correctamente. Teniendo en cuenta que son niños y Sakura, y a pesar de estos estropicios, tu novia les habría dado la máxima nota, por supuesto un ansiado diez.
Diablos, Sakura aún les habría dado una puntuación perfecta por simplemente sostener un lápiz.
Por lo tanto, haces tu mejor esfuerzo por no juzgar demasiado y simplemente deleitarte de las maravillosas 'obras maestras' que estos niños han sido capaces de crear, ellos solitos.
Y tal vez Sakura estaba en los correcto.
Ese dos podía pasar a ser un espectacular ocho.
4.- Su plan de tener un fin de semana perfecto y 'divertido' es quedarse en casa a dormir hasta el mediodía.
–¿Por qué te levantas tan temprano?– Gimotea infantilmente mientras cae de espaldas a la mullida cama, acariciando inquieta el espacio junto a ella, con los ojos cubiertos con sus pequeños bracitos, diciendo –vuelve a la cama.
Sabes que es demasiado linda cuando se queja así, pero es fin de semana, y simplemente estás emocionado porque finalmente, la tendrás el día completo.
–Sak, ya son las ocho de la mañana– La sacudiste levemente, evitando toda la emoción que recorre todo tu sistema porque la llevarás a algún lugar agradable para aliviar al menos el estrés de los anteriores días de la semana –¡Nos divertiremos hoy!
La oyes quejarse de nuevo antes de murmurar –Ya me estoy divirtiendo aquí.
Y luego agrega un –Déjame dormir hasta las diez, ¿por favor?
Ella suena tan derrotada que hinchas tus mejillas en un puchero, mientras suspiras.
–Vamos, Syao. No seas así– Se quita los brazos de su rostro para poder mirarte a los ojos. Ella toma tu mano mientras gira su pulgar alrededor de tu palma –De verdad te lo prometo. Después de las diez am, me despediré de la cama y soy toda tuya durante el resto del día.
Ella te sonríe, y sí la odias porque no puedes evitar sonreír otra vez, gracias a este precioso acto.
Te preguntarás, ¿por qué no puedes negarte cuando ella te sonríe así?
–Está bien– Eres consciente, porque aceptas que eres débil, bastante, cuando se trata de sus peticiones. –Pero solo hasta las diez am.
La escuchas decir eufórica un triunfante –¡Si!– antes de que ella empiece a turar de ti con fuerza, más bien te ordena: te "exige"
–Ahora ven aquí y acurrúcate conmigo.
Y no puedes luchar contra esa amplia sonrisa que se forma en tu rostro mientras rodeas tus brazos alrededor de su cintura, a la vez que entrelaza sus dedos con los tuyos.
Porque estabas totalmente equivocado hace un tiempo, y llegas a la conclusión de que no solo eres débil cuando se trata de sus peticiones.
Eres muy débil, demasiado, cuando se trata de ella.
(Momento fangirl barra spam de su servidora)
Encontré unos fanfics hermosos en inglés ahsbdkajsbdajsb... "Los tontos en Edén" y "El diablo viste de Gucci"
Estaba pensando traducirlos y adaptarlos, pero creo que los terminaré cansando con tantas adaptaciones, así que pensé que lo mejor era publicar algo mío antes de pedir los permisos y publicar los anteriores que ya mencioné, en fin, a partir de mañana podrán encontrar los prólogos de "Uno y medio" y "El paraguas del fin del mundo" en mi perfil, si les interesa pueden pasarse por allí ;")
(En la otra adaptación que hice mencioné un par de fanfics que iba a publicar, pero quedan suspendidos hasta nuevo aviso, ahre)
Perdonen el spam, pero es la primera vez que publico algo de mi autoría y la emoción me puede, so quería compartirlo.
Se despide, disculpándose nuevamente por molestar con sus notas.
Catsu.
