PoV Jasper.
Era hermosa, preciosa. Los rizos dorados caían desordenados alrededor de su rostro pálido, cubriéndolo en gran parte, hasta sus hombros encogidos a causa de la vergüenza. Unas grandes ojeras bordeaban a sus ojos rojos, llenos de miedo, pero eso no era nada comparado con el que realmente sentía ¿Cómo podía caber tanto terror en un cuerpo tan pequeño?
Repentinamente mis sentidos entraron en alerta. Era pequeña, una niña, su estatura no era mayor a mi cintura o incluso la de Alice, no debía tener más de ocho años. No importaba cuan bella o inocente pareciera, era una niña inmortal y su simple presencia aquí ponía en peligro nuestra existencia, otra vez.
Pero se veía tan hermosa… tan pequeña, tan frágil…
El resto de mi familia parecía estar teniendo el mismo debate interno que yo, podía sentir su confusión. Volví la vista a Alice, la de ella era diferente, su confusión estaba mezclada con algo de frustración. Preste atención a su mirada, fija en la niña, y comprendí al instante lo que le sucedía: no lograba ver nada acerca de aquella pequeña. Creo que no se dio cuenta cuando dio un paso hacia ella. Había algo de esa vampiro que la atraía.
Instintivamente me puse frente a ella, no iba dejar que diera un paso más hasta no asegurarme quién era y qué quería.
- ¿Qué es esto Carlisle? – se me adelantó Rosalie en la pregunta.
Sentía como mi hermana luchaba con instinto maternal natural.
Carlisle suspiró.
- No es cosa Rosalie, es una persona como todos nosotros.
- Una persona que nos pone en peligro a todos con el solo hecho de estar parada en la puerta de nuestra casa, Carlisle.
La niña, que había presentado como Jara, la miró furiosa y a la vez apenada: sabía que era cierto. Antes de que mi padre pudiera replicarle, ella habló, con una voz dulce y melodiosa, mucho más madura de lo que se espera de una nena de ocho años.
- Probablemente tengas razón, pero créeme, Rosalie, cuando te digo que estarían en un peligro mucho mayor si Carlisle no me hubiese encontrado.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
Esa era la pregunta que todos nos hacíamos.
- Por lo misma razón por la que los Volturis me dejaron vivir durante los últimos doscientos años siendo una niña inmortal.
Los siete que desconocíamos la situación intercambiamos miradas confundidas. Miré a Alice buscando una respuesta que probablemente ella hubiera encontrado en sus visiones, de la misma manera en que Esme miraba a Carlisle y Bella y Renesmee a Edward.
- Muéstrales – le Carlisle.
Jara pareció dudarlo por un segundo, pero lentamente fue levantando su mano derecha hacia Rosalie.
Esme no pudo retener un gemido, mientras Bella inspiraba asombrada y Alice se llevaba las manos a la boca. Un dolor muy profundo provino de ella, como si lo que estaba viendo le hubiera sucedido a ella misma o alguien que le importaba mucho.
La pequeña mano de Jara estaba llena de cicatrices que le llegaban hasta el antebrazo. La piel de la palma estaba completamente chamuscada y en el contorno de ella una gran cortadura, era como si la hubiesen cortado, quemado y vuelto a cocer; en la muñeca tenía la misma cortadura, que la envolvía como una pulsera; y la misma cicatriz se repetía cada varios centímetros hasta llegar al codo.
Bajo el brazo rápidamente y corrió detrás de Carlisle. Estaba más aterrada que al principio, y por primera vez me fije en Emmett. Ubicado junto a Rosalie, parecía querer desmembrar a la niña solo con la mirada. Se me ocurrió que quizás ella lo notó.
- ¿Qué hiciste? – me escuche decir, casi furioso por haberla asustado de esa manera.
Todos me miraron sorprendidos por mi reacción. No entendían que yo podía sentir el miedo que ella sentía, y era horrible.
- Yo no hice nada – se defendió él.
Las miradas se posaban en Jara, no pude evitar darme cuenta a dónde iba la suya. Miraba fijamente a Alice, con curiosidad. Nuevamente levantó la mano, esta vez hacia mi compañera, y una pequeña sonrisa asomó en sus labios. Su rostro de pronto se iluminó, iluminando toda la sala con ella.
- ¿Qué querías hacer? – dijo Alice a Emmett sin mirarlo, sacándonos de nuestro asombro por la sonrisa de la niña – ¿Es eso, verdad? – preguntó a Carlisle.
- No. Es más. – respondió él.
- ¿Alguien me puede explicar qué esta sucediendo? – exigió Jacob de parte de todos.
Sentí un vuelo de valentía. Era Jara, que se paraba frente a todos.
- Mi nombre es Jara Banks, tengo siete años, más muchos como vampiro. Si, soy una niña inmortal que los Vulturi dejaron vivir.
- ¿Por qué? – preguntó Renesmee.
Ella había pasado por algo parecido.
- Porque sabían que algún día necesitarían de mis habilidades y ese día llegó.
- ¿Qué habilidades, para qué te quieren? – esta vez fue Bella la que preguntó.
- Puedo ver.
- ¿Cómo Alice? – me escuche decir.
- Casi. Si, puedo ver el futuro, pero también el pasado y el presente; puedo ver cada una de las opciones que baraja la persona antes de tomar la decisión, puedo ver qué rumbo tomaría cada decisión aunque la elección fuera otra, puedo ver sus sentimientos pero no puedo cambiarlos, esa es buena – dijo mirándome con la misma sonrisa con la que había mirado a Alice – y otro par de cosas más que no tienen tanta importancia.
- Eres un escudo, creo que eso es importante – agregó Edward.
- Oh si, eso también.
- ¿Y para qué te quieren? – repitió Rosalie.
- A los Vulturi no les gusta que los sorprendan, y ustedes pudieron hacerlo una vez, pueden hacerlo otra,
- No entiendo – dije.
- Me quieren para evitar sorpresas y así recuperar su honor.
Nadie dijo nada. Todos entendíamos qué quería decir.
