Hola... lamento haber tardado en actualizar, pero aquí esta el tercer capítulo, que aunque no me convenció del todo... espero sea de su agrado!!!
Gravitation no me pertenece...
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Latiendo mi corazón
- Hey… ¿a dónde crees que vas jovencito? – decía un muy desesperado Ryuichi.
- Es que no quiero comer… ¡solo quiero ir con mi tío Shuuu!!! – respondía con un tierno puchero el pequeño de cabello negro y hermosos ojos azules.
- Jajajaja… Esta bien Ryuichi, no me importa sostenerlo en brazos… - decía divertido el pelirosa al tiempo que sentaba en sus piernas al menor.
- Por eso son tan malcriados… cuando yo trato de educarlos todos se meten a defenderlos y los consienten… -
- No creo… que sea… para tanto Ryuichi… - comentaba el pelirrojo mientras terminaba su rebanada de pizza.
- Demonios… ¿Qué no pueden comer en silencio, para que me dejen dormir? – protestaba una pequeña de seis años, mientras sostenía en sus brazos un conejo rosado y se tallaba sus ojitos con el dorso de sus pequeñas manos.
- ¿Pero cuantas veces te he dicho que no debes decir groserías? – le regañaba su papá.
- Y entonces ¿Por qué papi Tat, las dice? – pregunta con inocencia.
- Ay… ahora si lo mató… - susurraba con furia mientras un aura negra lo envolvía.
- No… no papi… no mates a papi Tat… - lloriqueaba el pequeño mientras se revolvía inquieto en las piernas de su tío.
- Ya basta… nadie va a matar a nadie y ustedes pequeños… traviesos se van a jugar y nos dejan hablar tranquilos. – decía el pelirrojo mientras tomaba a ambos pequeños de las manos y los sentaba en la alfombra en dónde había dos grandes cubetas con cubos de ensamble.
- Vaya Hiro, tu si que sabes controlarlos… - comentaba el pelirosa mientras levantaba los platos. – Por cierto… ¿Cómo te va con K? Últimamente no los he visto juntos... –
- Ahh… pues en realidad todo sigue igual… cuando pasamos más tiempo juntos y parece que va ha aceptar que le gusto, se aleja nuevamente… - decía al tiempo que suspiraba sonoramente.
- Lo que pasa es que necesita de una ayudadita… para que se anime… - comentaba Shuichi, mientras observaba a su amigo detenidamente.
- Yo… bueno, yo tengo la solución… - dijo su hermano, llamando la atención de ambos chicos, los cuales no estaban muy seguros de querer escuchar la "dichosa" solución.
- Pues resulta que Tatsuha esta muy preocupado por ti Shu, dice que deberías de salir y conocer más personas, para… bueno tú sabes… -
- Para que consigas algo o si no te vas a quedar solterón y amargado como Hiro. – interrumpió la pequeña, sin apartar la mirada de la torre de cubos que estaba armando.
- ¡Yuko! – la reprendía su papá.
- Pero es cierto… eso es lo que dijo papi Tat… - comentaba la niña mientras miraba a su papá con enfado.
- Es cierto… - intervenía el pequeño imitando la acción de su hermanita. – Tú siempre dices que no debemos decir mentiras… -
- Pero ya les he dicho que no tienen por que meterse en la platica de los mayores… - decía un nervioso Ryuichi al tiempo que trataba de continuar lo que había empezado. – Bueno eso no importa, ya saben como es Tatsuha… lo importante es que quizás tenga razón, claro en eso de que sería bueno que conocieras personas y como se imagino que no querrías, pensó en que sería bueno que Hiro te acompañara en una cita doble… -
- Ya… entonces fue por eso que nos invitaste a comer… - suspiraba el menor mientras veía a su hermano con cara de hastió.
- Pues… tal vez no sea tan mala idea Shu… sería bueno que te distraigas y de paso yo podría darle un poco de celos al tonto de K… – comentaba sonriente el pelirrojo.
- Lo vez… hasta Hiro esta de acuerdo. – decía mientras miraba a su hermano suplicante.
- Mmm… esta bien, pero solo lo haré por Hiro… - respondía con resignación.
- Bien… entonces la cita es mañana por la tarde, a las… -
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Estaba sentado frente a su portátil… llevaba mucho tiempo tratando de escribir, pero la inspiración no llegaba…
Tomó el ultimo sorbo de su cerveza y se recargo con cansancio en el respaldo de su asiento… encendió un nuevo cigarrillo dándole una extensa calada, para luego levantarse y dirigirse a la cocina por otra lata de ese adictivo liquido.
Antes de llegar a esta, el timbre empezó a sonar, así que se desvió hasta la puerta principal para ver de quien se trataba.
- Hola Sr. Uesugi… - saludaba un pequeño de hermosos ojos azules y cabello rubio.
- Riku… - respondió mientras se hacía a un lado para que el niño entrara acompañado de un lindo labrador.
- Kuma-chan se porto muy bien, jugamos mucho tiempo en el parque… así que debe de estar muy hambriento y sediento… - comentaba alegre el pequeño.
- Mmm… y me imagino que tu te encuentras igual… - aseguraba, mientras una sutil sonrisa se dibujaba en sus labios.
- Pues… yo… si... también tengo hambre y sed. – respondía con un fuerte sonrojo en su rostro.
- Bien… - fue lo único que dijo, para luego entrar en la cocina y preparar un par sándwich y un vaso de limonada para el pequeño, para luego llenar el tazón de su mascota con croquetas y otro con agua.
Se quedo por mucho tiempo acompañando al pequeño mientras este comía y le contaba todas las aventuras que les habían sucedido en el parque, después de terminar su comida, se despidió y se fue dejando solo al mayor con su mascota y prometiendo que vendría al siguiente día para llevar a pasear nuevamente al lindo perrito.
Una vez solo, acaricio a su perro y se fue a acostar con su preciada bebida en mano… después de todo ya era algo tarde y no tenía ganas de escribir así que como ya era costumbre, dejo el trabajo para después…
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Los rayos del sol entraban por la amplia ventana, despertando a un lindo chico de cabellos rosados… el cual se levanto ya sin rastro de pereza y sonrió mientras agradecía a Dios por un nuevo día de vida…
- Ahh… la mañana se me fue volando… -
- Si… a mí me pasó igual… ¿pero estas seguro que estamos haciendo lo correcto? – dijo con visible nerviosismo, mientras observaba a su amigo y compañía. - Quizás deberíamos olvidarlo… después de todo aún queda tiempo para cancelar la… -
- No… no hay tiempo suficiente Shuichi, además no creo que sea tan malo… al menos tratemos de divertirnos… - interrumpió el pelirrojo mientras tomaba asiento en un cómodo sofá.
- ¡Esa es la aptitud!!! – exclamaba un emocionado Ryuichi, mientras los demás lo veían un poco asustados.
- Jejeje, my honey tiene razón… ahora es el momento adecuado para que los ponga al tanto de sus citas… - decía Tatsuha al tiempo que sonreía tranquilo a ambos chicos. – Tú cita Shu, es un amigo de mi infancia, lo único que tienes que saber es que Taki es una buena persona… él era sacerdote, pero se dio cuenta que no era su vocación cuando se empezó a sentir atraído hacía otros hombres… así que ahora esta tratando de rehacer su vida y no te preocupes por lo de tú… bueno ya se lo conté y no le importo… - termino de decir.
- ¿Mi cita era un sacerdote? – preguntaba ausente.
- ¿¡¡¡La cita de Shu es un ex sacerdote!!!? – gritaron exaltados su hermano y su amigo.
- Mmm… jejeje, pues eso no tiene importancia, él es muy guapo y como ya les mencione, es buena persona. -
Nadie dijo más… sus rostros reflejaban sorpresa y resignación, aunque la mirada de su lindo esposo le empezaba a dar escalofríos, así que la esquivó y prosiguió, ahora dirigiéndose al pelirrojo.
- Y tu cita Hiro… también es amigo nuestro, Ma trabaja en una disquera y es muy amable aunque en ocasiones se comporte con frialdad, es alto, de largo cabello rubio y asegura que no le gustan los chicos, pero nosotros estamos seguros que sí… - comento sonriente y nervioso.
- Mi cita es un ex cura y el tuyo un clon de K… - susurraba el menor a su mejor amigo, el cual solo sonrió resignado y asintió.
- Bueno… creo que voy a poner presentables a los niños, ya que las visitan no tardan en llegar… - dijo para luego salir rápidamente de la sala en dirección al jardín, en donde se encontraban jugando ambos pequeños.
- Vaya al menos no fue un ex presidiario… - comento un divertido Shuichi, lo cual causo las risas de sus acompañantes.
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- ¿Te sucede algo K? – preguntaba el moreno.
- ¿Ehh? No es nada, es solo que ya es muy tarde y Hiro no llega… tampoco Shuichi… - dijo tratando de que no notaran su inquietud.
- Ahh… pues no deberías preocuparte, Sakano les dio el día libre para que pudieran tener su cita… - dijo una sonriente Noriko.
- ………………………………… - no comento nada, solo se quedo observando a su amigo esperando una respuesta.
- Es cierto… no te lo había comentado por que pensé que no tenía importancia… en fin, resulta que Tatsuha y Ryuichi organizaron una cita para Shuichi y Hiro. -
- Así es… la verdad es que los dos están muy solos, Shu debido a su enfermedad nunca a salido con nadie que no seamos nosotros y Hiro es el mismo caso, aunque últimamente pasa mucho tiempo contigo y creemos que no es muy bueno para él, ya que también necesita de alguien que lo quiera… ya sabes, necesita ese tipo de amor que tú no le puedes dar… - respondía despreocupada, pero consciente del contenido de sus palabras.
- Yo… no… no sé a que te refieres… - dijo con molestia para luego retirarse a seguir con sus deberes, pero la realidad es que se sentía celoso… terriblemente celoso por lo que se acababa de enterar, además de que las palabras de su amiga le habían dolido demasiado, ya que en parte eran verdad, pasaba mucho tiempo con Hiro pero cuando sentía demasiada cercanía se alejaba apresuradamente, lo peor de todo es que el mismo lo orillaba a salir con otras personas… por más que lo negará Noriko tenía razón, no podía esperar que Hiro siempre estuviera para él, no cuando ni siquiera le puede ofrecer lo que este tanto anhelaba.
- No era necesario que le dijeras esas cosas… - le reprochaba a su esposa, mientras se quitaba los lentes y se acercaba a ella.
- Mmm… no te preocupes, K es muy fuerte y lo soportará, además no hice más que decirle la verdad… - dijo para luego pasar sus brazos por el cuello del mayor y mirarlo insinuante. - Pero ahora mejor nos ocupamos de lo que dejamos inconcluso en la mañana… - musito al tiempo que depositaba un suave beso en los labios de su esposo.
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Su día fue como todos desde la muerte de su esposa… se levantaba pasado el medio día, desayunaba un cigarrillo acompañado de una taza de café y una rebanada de pastel, levantaba su cama y se daba un baño, luego daba de comer a su mascota y salía a comprar sus cajetillas de cigarros y sus ansiadas cervezas… para luego regresar y sentarse frente a su portátil y beber para pasar el tiempo mientras le llegaba inspiración, la cual parecía no llegar nunca, así que se cansaba y pedía algo de comer para luego volver a lo mismo y terminar durmiéndose después de leer la carta que aún conservaba.
Pero en este día algo cambio, no se encontraba en su habitación durmiendo… sino que estaba con cara de pocos amigos sentado en el elegante comedor de su hermana.
- ¿Y bien? – pregunto con fastidio mientras daba una extensa calada a su cigarrillo y observaba detenidamente a la castaña.
- Eiri… pues veras… la verdad es que desde lo que ocurrió… tú… pues… - no sabía como decirlo sin lastimarlo y la fría mirada con la cual era observada por su hermano no la ayudaba en absoluto.
- Lo que Mika quiere decir es que desde la muerte de Ayaka, tú te has descuidado mucho… no solo bebes y fumas más, sino que todo el tiempo te la pasas encerrado y se nota que casi no duermes… además de que ni siquiera has sido capaz de escribir algo decente… al menos no algo digno de alguien que recibió un premio nobel de literatura… - dijo serio, sin rastro de esa sutil sonrisa que siempre lo caracterizaba.
- Touma… - pronuncio con sorpresa, mientras miraba a su esposo y luego a su hermano alternadamente.
- Mjjj… ese no es asunto suyo… solo déjenme en paz… - comento molesto, al tiempo que se levantaba de la silla con la intensión de marcharse.
- ¡¡¡Basta Eiri!!! – exclamo su hermana deteniéndolo. – Lo que ha dicho Touma es verdad… si te insistimos en vinieras aquí, es por que nos preocupamos por ti… nos preocupa que sigas en este estado de depresión, ya no tienes amigos, no nos frecuentas y mucho menos sales a distraerte… Ayaka murió hace más de un año y el que sigas viviendo de esa forma no la va a revivir, entiéndelo… - dijo al borde de las lágrimas.
- Ya sé que Ayaka esta muerta… y yo puedo hacer con mi vida lo que me de la gana… ¿Qué te importa lo que haga con ella? – comento arrogante.
- Me importa por que Ayaka era mi amiga y esta muerta… ¡¡¡pero tú no!!! – grito con furia mientras unas cuantas lagrimas resbalaban por sus mejillas. – Tu no estas muerto Eiri… -
Nunca había visto a su hermana tan alterada, ni siquiera cuando paso el accidente… después de todo el era su único hermano y desde que tenía uso de razón, ella se había hecho cargo de él… por ese instante comprendió el sentimiento de angustia que sentía su hermana al verlo en ese lamentable estado, así que tragándose su orgullo se acerco a ella y la abrazo para tratar de tranquilizarla.
- Comprendo… ¿Qué quieres que haga para que te sientas mejor? - pregunto al tiempo que se separaba de ella y limpiaba las lagrimas que aún recorrían su rostro.
- Eiri… - suspiro tratando de sonreír.
- Pues Mika quería invitarte mañana a que salieras con nosotros. – intervino su cuñado, al ver que su esposa no respondía. – En realidad pensamos que sería bueno para ti que te distraigas y conozcas personas, así que invitamos a una amiga nuestra para que… - no pudo terminar al ser interrumpido por el menor.
- Para que tuviera una cita con ella… -
- Eiri… solo pensamos que ya es tiempo de que dejes atrás el pasado, quizás existe alguien por ahí que este destinada a ti… - comento su hermana mientras lo miraba suplicante.
- ¿A que hora? – pregunto distante.
- A las siete… - respondió el mayor con su habitual sonrisa. - ¿esta bien si pasamos por ti? –
- Como quieran… - dijo al tiempo que caminaba en dirección a la puerta principal para dirigirse a su auto y regresar a casa.
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- Pasen por aquí… les presento… este es mi esposo Ryuichi, aunque me parece que se conocieron hace ya bastante tiempo… en fin el es Shuichi y el Hiro… - presentaba Tatsuha.
- Mucho gusto yo soy Ma… y él… él es mi amigo Taki… - se presentaba el rubio.
- Mu… mucho… mucho gusto… - respondieron con nerviosismo los tres al mismo tiempo, sin evitar mirar a la cita de Shu… era guapo… si, pero no miraban su belleza sino el hábito que llevaba puesto.
- ¿Ehh? Jejeje… lo siento es que aún no me acostumbro a estar sin él… - se excusaba el chico, al darse cuenta del por qué lo observaban de esa forma.
- Jajaja… es que Taki, tiene buen sentido del humor… - decía Tatsuha, tratando de restarle importancia al asunto, aunque estaba seguro que llegando la noche, seria hombre muerto… o mejor dicho, esposo muerto… -
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Se encontraba en su habitación acostado en la suave cama… mientras pensaba en lo dicho por su hermana, tal vez tenía razón… lentamente desdoblo la carta que sostenía en su mano y leyó…
- *Una segunda oportunidad…* - quizás él también tendría que darse una segunda oportunidad… así que con ese pensamiento se quedo profundamente dormido.
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- Por fin se terminó… - suspiro con cansancio el pelirrojo mientras ayudaba a sus amigos a levantar la mesa.
- Mmm… después de todo no estuvo tan mal… - comento con burla el menor.
- Si… no estuvo tan mal, al menos si le restamos la media hora que rezo Taki por los alimentos y pidió por la paz mundial y también la hora que Ma trato de demostrar que no le gustaban los hombres mientras disimuladamente le acariciaba la pierna a Taki… - respondió sarcástico.
- Jajajaja… pero la cena estuvo exquisita. – afirmo sonriente.
- Y todo es tu culpa Tatsuha… - decía un molesto Ryuichi, mientras señalaba a su asustado esposo. –
- Yo… jejeje… pero ya oíste que Shuichi se divirtió… - se defendía el moreno.
- Ahh… mejor ayúdame a llevar a los niños a la cama… es inútil discutir contigo. – decía Ryuichi al tiempo que cargaba al pequeño y miraba a su esposo para que imitara la acción con la pequeña que dormía plácidamente en el sofá.
- ¡Demonios!!! – grito el moreno al tropezarse en un escalón, despertando a ambos pequeños y ocasionando la furia de Ryuichi.
- ¿¿¡¡¡Pero cuantas veces te he dicho que no digas esas palabras delante de los niños!!!?? –
- Pero es que me dolió mi piecito… - decía con lágrimas en los ojos.
- Bájame papi… - pedía la menor.
- Yo también me bajo… - decía el pequeño.
- Hay… por un demonio… siempre tienes que hacer lo mismo que yo hago. – le gritaba a su hermanito.
- ¡¡¡Ya vez lo que aprenden… por tú culpa!!! – soltó un furioso Ryuichi.
Abajo se escuchaba claramente los gritos de todos, así que ambos chicos se miraron y decidieron ir a casa a descansar, después de todo al siguiente día tendrían que ir a trabajar y no querían arruinar aquel momento tan intimo y familiar… salieron sin hacer ruido y subieron a la moto de Hiro, el cual llevo a Shuichi a su casa y luego se fue a la suya, la cual solo estaba a una calle de la de su amigo... sin percatarse de que alguien lo observaba a lo lejos.
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Nuevamente el día paso rápidamente, considerando que ya pasaban las dos de la tarde cuando se digno levantarse de la cama… bebió una cerveza, fumo un cigarrillo y mordió un pedazo de panque de nuez… se metió a bañar… recibió a Riku, que ese día cuidaría de Kuma-chan y se vistió con un pantalón de vestir negro con una camisa blanca, para esperar a su hermana y cuñado, los cuales no tardaron en llegar…
- Hola Eiri, veo que estas listo… - dijo sonriente la castaña.
- Aja… - fue su breve respuesta.
- Bueno, vayamos al auto que nos están esperando… - respondió alegre, mientras arrastraba a su hermano del brazo y cerraba la puerta detrás de ella.
Una vez estuvieron frente al auto, Mika se subió en la parte de adelante a lado de su esposo mientras el rubio se sentó en la parte de atrás, al lado de una chica de corto cabello negro y enormes ojos cafés.
-Ahh mira Eiri te presento a Yakumo Togoshi, es prima de una buena amiga mía… - al ver que su hermano seguía indiferente se apresuro en continuar con la presentación. – El es mi hermano menor, Eiri… -
- Mucho gusto – decía la chica mientras sonreía con autosuficiencia, lo cual no le agrado mucho al rubio, pero se prometió que al menos por ese día complacería a su hermana.
- Hola… - saludo con apatía.
Estuvieron escuchando el monólogo de la chica hasta que llegaron frente a un pequeño restaurante, el cual parecía estar muy concurrido, ya que era sábado.
Bajaron del auto y entraron al lugar, mientras Touma le entregaba las llaves al vallet parking.
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- Oye Shu… ¿podrías entregar esto en la mesa 15? –
- Claro K… - respondía alegre el menor, al tiempo que obedecía.
- Mmm… Shu esta trabajando mucho, quizás deberíamos dejar que solo tome los pedidos. – sugería su amigo.
- Es verdad, todo el día estuvo ayudando, lo mejor seria que le diéramos un poco de descanso… - agregaba su hermano.
- Muy bien, entonces que vaya Hiro a atender a esas personas mientras llega Shuichi. –
- Muy bien Noriko… - fue la respuesta del pelirrojo.
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- Buenas tardes, lo siento pero no tenemos mesas disponibles. – les informaba el pelirrojo.
- Vaya como no pueden tener una mesa, ni que este lugar… fuera muy exclusivo… - decía molesta.
- Cálmate Yakumo… en realidad tenemos una reservación, esta a nombre de Touma Seguchi… - comentaba la castaña refiriéndose al muchacho que las recibió.
- Mmm… claro, es por aquí… - respondió después de confirmar el nombre, para después guiarlos hasta dicho lugar. – Sus cartas… - les entrego el menú, hizo una pequeña reverencia y se alejo.
-Eiri observo el lugar, era pequeño pero agradable… había mucha gente, pero supuso que era por el día, aunque quizás el verdadero motivo por el cual habían más personas, era que el lugar contaba con Karaoke, así que de imaginarse lo que le esperaba, le empezó a doler más la cabeza…
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- Hiro necesito que atiendas la mesa ocho… - decía Noriko mientras le entregaba la orden.
- Claro… pero la… - no termino de decir al ser interrumpido por su amiga.
- Que la atienda Shuichi, ya regresó… -
- De acuerdo… - asintió el pelirrojo.
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- ¿Ya pidieron? – preguntaba Touma mientras ocupaba su lugar a lado de su esposa.
-No… aún no se dignan en venir a tomarnos la orden… - que quejaba la morena.
Eiri no dijo nada, solo contemplaba con desagrado a esa mujer, aunque en realidad tenía unas inmensas ganas de marcharse, no lo haría… ya que algo en su interior le decía que debía estar ahí…
- Mmm… no te preocupes que al menos la espera valdrá la pena, todo lo que sirven aquí es delicioso. – decía sonriente el mayor, mientras pensaba que pedir.
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- Shu… ¿puedes recoger la orden de la mesa seis? – preguntaba su tía.
- Claro… - dijo animado mientras se dirigía a realizar su trabajo.
Dio unos cuantos pasos y sin saber el por qué… su respiración se hacía cada vez mas pesada, se detuvo por unos instantes, temiendo que eso se debiera nuevamente a su corazón, pero después un poco mas tranquilo, siguió su camino hasta llegar al lugar indicado.
- ¿Puedo tomarles su orden? – pregunto sonriente… mientras esperaba y fijaba su mirada en la libreta que mantenía en sus manos.
En ese preciso instante el rubio levanto la vista para mirar de frente al dueño de aquella singular voz…
Shuichi sintió ser observado por alguien y una sensación de calor recorrió todo su cuerpo, así que imitó la acción del rubio, para encontrarse con unos ojos dorados que lo miraban con sorpresa, su corazón latió… latió más fuerte que antes… latió como nunca antes lo había hecho…
Eiri se perdió en esos hermosos ojos violetas y después de tanto tiempo sintió una indescriptible sensación en su pecho… su corazón latía acelerado… lo que le indicaba una sola cosa… estaba vivo…
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Pss... el capítulo quedo un poco largo ya que en realidad son dos, pero decidí dejarlo así en compensación por el tiempo que tardé y tardaré en actualizar.
Muchas gracias por leer y a PukitChan, hiika y mayi cullen por tomarse un tiempo más para alegrarme con un review… espero les haya llegado sus respuestas.
