Tercer capítulo ya…que rápido pasa el tiempo ^^
Bueno… a lo que vamos, y recuerden, sus reviews motivan bastante jeje, saludos!
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Él se encontraba en aquella cafetería cercana a su escuela. Había algo muy extraño en eso, ya que no recordaba el momento exacto en que despertó, y muchos menos cuando y como se había arreglado para la ocasión.
A lo lejos divisó una figura bastante familiar que se acercaba a paso lento hacia él. Al cabo de unos segundos logró identificarla completamente. ¿Alumi? ¿En qué momento la había invitado a salir? El rubio encontraba todo aquello muy ilógico.
La chica, al borde del llanto, pero con una bella sonrisa dibujada en su rostro, tomó asiento frente a él.
-Lamento haber hecho que esperaras- comenzó ella limpiando con un pañuelo las lágrimas que escapaban de sus bellos ojos azules.
-Vale…no importa. Lo que yo quiero saber es cómo demonios llegué aquí. Además…no recuerdo que tú y yo quedáramos en salir.
-Pero si tú mismo me lo pediste…-contestó ella viéndole extrañada- ¿Acaso no te acuerdas?
-Si lo recordara no te preguntaría- respondió aún más confundido -¿Y a ti que demonios te pa…
Hana quedó mudo, no previno que la chica lo abrazaría tan repentinamente. Aunque odiaba que los demás se acercaran tanto a él, el contacto con Alumi le parecía agradable, cálido. Los sollozos de la rubia captaron la atención del joven, quien la separó un poco para quedar frente a frente con ella.
-Hana, yo…quiero decirte algo de verdad muy importante- dijo Alumi viéndolo a los ojos mientras las lágrimas recorrían sus sonrojadas mejillas.
-Ah…claro- también comenzaba a sonrojarse. Era tan linda viéndola de cerca.
-Estoy…embarazada.
Hana sintió que la garganta se le cerraba mientras que todo a su alrededor daba vueltas. ¿Embarazada? ¡Eso era ilógico! ¿Cómo había ocurrido si entre ellos nunca hubo ningún tipo de acercamiento? No, no, no. Eso definitivamente no estaba ocurriendo. Dirigió su mirada a ella, quien sonreía ante la "maravillosa" noticia. Imposible, ni siquiera la había tocado desde que la conoció, y ese bebé no era obra del espíritu santo. Intentó alejarse, pero Alumi logró atraparlo en un abrazo.
-Estoy tan feliz- continuó ella, acercándose cada vez más- Ahora, vámonos, hay una tienda de artículos para bebés que me encantaría conocer.
Hana vio aterrado a su prometida, quien desbordaba (además de lágrimas) interés de sus ojos. Nuevamente intentó correr, pero en un rápido movimiento ella lo tenía sujeto otra vez.
-Vamos amor, no es tan malo. Además…mientras más temprano comencemos a comprar las cosas necesarias para nuestros hijos, mejor. Anda, muévete.
-Espera…-alegó el rubio analizando las últimas palabras dichas por Alumi- ¿Dijiste "hijos"?
-¡Ah, claro! Esa es la mejor parte- respondió con su típica sonrisa de oreja a oreja- ¡Estoy esperando trillizos! ¿Acaso no es eso genial?
Los ojos del chico se abrieron de par en par mientras que la palabra "trillizos" retumbaba en su cabeza. Cayó de espaldas al suelo, ya no podía pasar nada peor. Tenía 14 años, no podía tener tres hijos a esa edad. Y lo peor es que no tenía ni la más mínima idea de cómo la había embarazado. Se incorporó como pudo y echó a correr, siendo perseguido por ella.
-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO- gritó con todas las fuerzas que pudo. Dio un rápido vistazo a su alrededor, ahora se encontraba en su cuarto. Con la respiración agitada y la camiseta bañada en sudor se puso de pie, tocando todo lo que tuviera en frente para asegurarse de que era real. Suspiró aliviado, solo había sido una absurda pesadilla.
Desvió la mirada hacia el reloj que tenía a lado de su cama. A penas tenía tiempo para arreglarse e ir a la escuela.
No había mejor lugar para una buena reflexión que la ducha, su confidente silenciosa en todos los problemas que pudieran aquejarlo. Cerró sus ojos mientras la tibia agua caía sobre su cuerpo. Sintió una respiración muy cerca de su cuello, sin embargo, prefirió ignorarlo, ya que de seguro era algún espíritu bromista.
-¿Listo para irnos, amor?- escuchó la voz de Alumi susurrando en su oído. Hana volteó rápidamente, encontrándose con la sorpresa de que estaba totalmente solo. Su imaginación le estaba jugando una mala pasada, pero no iba a salirse con la suya. Tenía cosas mil veces más importantes en que preocuparse, como por ejemplo, la fascinante nueva batalla que se aproximaba.
Bueno, sería mejor que se apurara si no quería meterse en problemas con la aterradora Tamao.
…
-¡Good morning, my friends!- saludó la siempre enérgica Alumi abrazando a sus compañeros de equipo.
-No me vuelvas a hablar en inglés.- advirtió Hana lanzándole una mirada asesina, a lo que ella solo sonrió.
-Buen día, Alumi-san –respondió Yohane muy amablemente- Te ves más alegre que de costumbre.
-Así es, recuerden que hoy comenzamos a trabajar en nuestro proyecto para la clase de ciencias, así que ya he escogido el tema a tratar. Permítanme un momentito… ¡y aquí está!- exclamó sonriente sacando un cuaderno de su portafolio.
-¿Modelo atómico de Thompson? –cuestionó Yohane acomodándose los lentes, mientras que Hana observaba atentamente una mosca que volaba a lado suyo.
-Exacto. Verás. Se supone que el proyecto consiste en desarrollar un tema y exponerlo ante la clase, ¿no? Así que escogí un tema sencillo para terminar con esto rápido y poner toda nuestra atención en el F.O.M.
-Alumi-san… ¡eso es genial! – respondió el chico de lentes viendo la representación gráfica del modelo, dibujada en el cuaderno de la chica- Así solo tendremos que reunirnos unos pocos días, y el resto del tiempo podemos usarlo para entrenar.
-Aburriiiiido- intervino Hana, ya bastante fastidiado- ¿Por qué tenemos que llenarnos la cabeza de tonterías cuando tenemos cosas mucho más importantes en que pensar?
-Como les decía- continuó Alumi ignorando por completo el comentario de su prometido- a partir de hoy nos reuniremos en tu casa, Hana.
-¿Quién demonios te dio derecho de elegir? -replicó el rubio mirándola de forma desafiante. Para Alumi las cosas comenzaban a ponerse buenas.
-Cierra la boca y has lo que digo, si es que quieres deshacerte de esto pronto. Pareciera que solo intentas sacarme de quicio, pero no lo lograrás, amorcito.
-No me llames así- desvió la mirada un poco sonrojado, mientras que Alumi sonreía. Yohane advirtió que la maestra estaba por llegar, así que ella regresó a su asiento.
Al término de las clases, Hana observaba sigilosamente cada milímetro de territorio en su camino, tratando de evitar que Alumi o Yohane pudiesen encontrarlo. Parecía no haber moros en la costa, así que caminó despreocupadamente, creyendo que ella no lo vería…no podía estar más equivocado.
-¿Acaso intentas huir? – cuestionó Alumi tomándolo por el cuello de la camisa, Yohane permanecía detrás de la chica.
-No… ¿Qué va?- respondió Hana con evidente sarcasmo- Lo que pasa es que estoy taaaan emocionado que no pude evitar adelantarme.
-Perfecto- dijo ella poniendo todo a su favor- entonces vámonos de una vez…pero antes debemos comprar los materiales para la maqueta.
-¿Planeas hacer una maqueta? Púdranse…prefiero reprobar.
-Pero…Hana-kun- intervino Yohane sin mucho éxito, ya que Alumi, con una buena patada en la espalda, derribó al rubio en cuestión de segundos. Tomando uno de sus pies, comenzó a arrastrarlo, siendo seguida por Yohane.
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-Entonces… ¿les quedó alguna duda? –preguntó la chica señalando un pizarrón improvisado que había acondicionado a lado de la cama de Hana.
-Ninguna, Alumi-san.
-Yo tengo una… ¿Cuándo te vas a callar? ¿Qué no ves que estoy ocupado?-respondió Hana, como siempre, de mala gana y con control en mano. Ni Yohane ni Alumi se dieron cuenta en que momento encendió el cochino Xbox y mucho menos cuando fue que comenzó a jugar.
-Pero…Hana-kun…-nuevamente la intervención del cuatro ojos se vio interrumpida gracias a que Alumi, totalmente serena, mandó a volar el objeto en cuestión con una de sus famosas patadas. Yohane miraba la escena palideciendo un poco mientras que Hana recogía los objetos esparcidos de su más grande tesoro.
-Mi…Xbox… ¿Por qué? –cuestionó el rubio con lágrimas en los ojos. Ella simplemente soltó un suspiro. No te preocupes amor…papá te reparará.
-Espero que no estés hablando con esa chatarra- dijo ella poniendo las manos en su cintura.
-Cállate maldita, ¿Qué no ves lo que acabas de hacer? Esto no se quedará así, ¿me has oi…-el pobre fue rápidamente silenciado por la chica, quien comenzaba a perder la paciencia. Hana debía contraatacar, y lo haría en donde a ella más la enfureciera- Vaya, vaya, pantaletas azules.
-Pantaletas…azules- repitió Yohane al borde de la hemorragia nasal, mientras que la pobre Alumi enrojecía como tomate para después darle a su adorado prometido un buen bofetón, solo como ella podía darlos. Bueno, al menos Hana había obtenido su venganza.
-Yohane…ve por algún aperitivo…AHORA.
-S..s..si, Alumi-san, enseguida. –respondió él corriendo al sentir la mirada asesina de la rubia sobre él, estrellándose con la puerta (ya que estaba cerrada y no se dio cuenta) para después emprender la graciosa huida.
Una vez solos, Hana dejó los restos de su preciada Xbox a un lado, acercándose a ella hecho una furia, sin embargo, la chica no mostró temor alguno.
Ambos se vieron durante algunos segundos, desafiándose solo con la mirada. De pronto, Hana la jaló del brazo y acorralándola contra la pared.
-¿No te parece que reaccionas muy mal? Solo es un Xbox, ya te compraré otro y todos feli…
-No es por el maldito Xbox-respondió Hana totalmente furioso. Alumi comenzaba a asustarse- Te has metido en mis asuntos, has tomado decisiones por mí y me has humillado en mis combates. ¿Qué es lo que quieres? ¿Quieres mi vida? ¡Tómala! No me interesa.
Alumi estaba impactada, las facciones del rubio estaban totalmente desfiguradas por la ira. Sin embargo, tomo valor y, empujando a Hana, logro hacer que este cambiara de posición y ahora fuera el acorralado.
-¿Acaso solo abres la boca para decir tonterías? Qué pena que mi prometida sea un idiota. –gritó acercándose un poco a él, quien aprovechó para tomarla de los hombros y en un giro volverla a acorralar.
-También es una pena que mi prometida sea una bruja- replicó acercándose inconscientemente a ella.
-Estúpido.
-Engreída.
-¡Mediocre!
-¡Plana!
Ninguno de los dos pudo evitar percatarse de la incómoda situación en la que se encontraban, ya que con cada insulto se acercaban más y más hasta quedar a pocos centímetros uno del otro, tanto que incluso podían sentir el aliento del otro.
Hana observaba los ojos de ella muy atentamente. Tan profundos y azules…simplemente hermosos. Ella en cambio, había fijado su atención en los labios del chico, que se acercaban lentamente a ella. Ambos cerraron los ojos mientras sus corazones palpitaban a mil por hora, ni Hana ni Alumi habían dado aún su primer beso…y ciertamente el momento era perfecto.
Los labios del rubio estaban a milímetros de rozar los delicados labios de la chica. Estaba nervioso, pero listo. Posiblemente después de probar esa sensación tendría una percepción completamente distinta de ella. No podía esperar más, acercándose un poco más, cuando de pronto…
-Alumi-san, aquí están las cosas que me…
