Hola a todos, nuevamente.

Agradezco mucho a los que todavía siguen mi historia después de mi pequeño (y muy exagerado) dramita que había hecho. Lo siento si eso los molesto.

Ahora,responderé a los que dejaron review en el capítulo anterior:

azuaje120: Muchas gracias por tu tiempo. Te lo agradezco.

Jesus-The-Devil: Muchas gracias por la review. Lamento si malentendí tu comentario, creo que me deje llevar un poco, aunque tampoco hablaba en serio cuando decía que me haya ofendido, solo era una bromita. Jeje. Espero que disfrutes del cap.

gamiel200: Oh… Para, que me pones nervioso…

purpleflowers10: Lo mismo digo yo, pobre de ellos, jeje…

nyxdark13: Agradezco que lo veas de esta forma y pido disculpas nuevamente tanto para ti como los demás por el dramita que me había formado. Lo siento. Espero que lo disfrutes.

Antes de iniciar. Solo quiero decir que a partir de aquí tal vez cambie un poco mi estilo de escritura. Espero que no sea una molestia.

Acabado con esto.

Dejen una review si hubo algo que les gusto o que no les gusto (me gustaría más la primera, jeje. Okno.).

Espero que lo disfruten. Que tengan un buen día.


El plan era simple.

Correr.

Correr lo más rápido posible al cuarto de Midoriya.

"Como estamos cerca de las escaleras del segundo piso. Podemos utilizar el balcón mi habitación para que Todoroki-kun pueda crear una rampa de hielo y así escapar, para luego poder derretirla. Es la forma más rápida para salir como para evitar más daños en los dormitorios." Dijo el peliverde a su grupo antes de que salieran de la cúpula con dirección al segundo piso.

El camino para llegar no fue largo pero si extraño, al ver como las ventanas en ambos lados del edificio se encontraban igual que en piso inferior. Cubiertos de plástico y cartón hasta las esquinas.

— Tiene que ser una broma. ¿También aquí? ¿Qué era lo que tenían esas velas? — Exclamo Kaminari sorprendido por su propio entorno.

— Ketamina. Lo decía en la caja. — Dijo Todoroki respondiendo por inercia.

— Eso ya lo sé, pero esto ya se está poniendo tenebroso. — Respondió el rubio viendo como varios trozos de cartón bloqueaban la poca luz que se filtraba por las ventanas, dándole un sombrío aspecto al interior del lugar.

— Tranquilízate Kaminari-kun…— Hablo Midoriya quien estaba buscando las llaves de su habitación para poder abrirla. — Solo tenemos que escapar por mi balcón y-

Pero antes de que el peliverde pudiera seguir hablando.

— ¡Aaaaahhhhh…!

— ¡¿Midoriya?!

Una fuerte descarga eléctrica fue liberada en el cuerpo del joven al haber tocado la perilla de su puerta.

— ¡Oye! ¡Aléjate de ahí! — Exclamo Denki acercándose al muchacho, tomándole de los hombros, y alejándolo de la puerta, sin sentir ningún daño por la electricidad liberada.

— G- Gracias… Kaminari-kun… Me salvaste… — Dijo Midoriya quien se recostó en el piso debido a la descarga.

— Que suerte que Denki este acostumbrado a lanzar rayos. — Comento Kirishima mientras se aseguraba del estado de su compañero.

— ¿Qué rayos? — Literal. — ¿No me digan que también electrocutaron las cerraduras?

— Por Midoriya, se puede ver que eso hicieron. — Reafirmo Todoroki, sorprendido pero sin cambiar mucho su expresión, por la nueva trampa que se habían encontrado.

— No solo hicieron eso… — Intervino Kirishima mientras tomaba la mano que había tocado la perilla del joven peliverde, sorprendiendo a sus compañeros.

— Parece que también esta tan caliente que nos puede quemar al contacto. — Mostrando algunas quemaduras que se habían formado en los dedos del joven, quito la posibilidad de que Denki pudiera abrirla intentando soportar las descargas.

— En serio. Esto ya está dando miedo. ¿Qué quieren hacernos las chicas? ¡¿Matarnos?!

Y como si sus palabras fueran escuchadas.

— ¡Cuidado!

Todoroki creo un muro de hielo que los protegió de unas flechas con puntas redondas de acero, disparadas por la repentina aparición de una ballesta de repetición modificada con amplio cargador en su parte superior, al frente del cuarto de Mineta. Si bien no eran punzocortantes, serían suficientes para provocar un severo daño en el cuerpo de los muchachos.

— ¡¿D- De donde salió eso?!

— Eso no importa, pero parece que no se le acaban las flechas a esa cosa. — Dijo Todoroki mientras creaba otra capa de hielo debido a la constante y poderosa ráfaga que recibían.

— ¿Verificaron si los otros cuartos se encuentran igual que este? — Pregunto Midoriya mientras hacia el intento en pararse, sintiendo como las articulaciones de sus piernas y brazos estaban aturdidas.

— Eso tampoco importa. — Dijo Kaminari. — Lo mejor será tomar tu viejo plan.

— Bien… ¿Midoriya puedes pararte?

— Todavía siento mis piernas aturdidas… — Dijo mientras rayos verdes empezaban a rodear su cuerpo y su piel empezaba a emitir un ligero brillo. — Pero si mantengo mi Full Cowlling activo puedo seguir corriendo.

— Bien, pero me avisas si sientes algún problema al correr, después de esa descarga puede dejar alguna secuela repentina. — Respondió Kirishima a su compañero, recibiendo un gesto positivo de su parte.

— Todoroki-kun…

— No es necesario decirlo… — Interrumpió el medio albino adelantándose al plan de su compañero. — Me mantendré atrás mientras ustedes avanzan, de esa forma podremos correr libremente por el pasillo hasta llegar nuevamente a las escaleras e ir a la azotea. ¿No?

El joven solo pudo asentir con una mirada de determinación a su destino.

— Si ya está decidido, solo corramos.

Y al grito de Kaminari. El grupo empezó a correr manteniendo su formación planeada. Al mismo tiempo que la ráfaga de flechas destruyo la capa anteriormente formada, obligando a Shouto a volver a crear otro. No sin antes sentir como una de las flechas había raspado ligeramente su mejilla dejando marcas en ella, siguiendo su viaje hacia la cabeza de Midoriya.

— ¡Cuidado!

Kirishima salto a la protección del peliverde, impactándole por completo en la cabeza y perdiendo el equilibrio hasta chocar con la pared al final del pasillo.

— ¡Kirishima-kun! — Grito sorprendido Izuku mientras se acercaba a su compañero caído junto con Denki.

— Viejo, tienes suerte de ser un cabeza dura. — Respondió Denki sintiéndose tranquilo al ver que el pelirrojo había utilizado su quirk para proteger a su amigo.

— Si… Pero aun así, esa cosa duele. — Respondió Kirishima frotándose la cabeza con ambas manos en un intento de aliviar el dolor.

— ¡Chicos, levántense! — Ordeno Todoroki mientras se acercaba a ellos retrocediendo poco a poco creando más muros de hielo en el proceso.

— No sé cómo, pero parece que la potencia de esa cosa solo aumenta. — Dijo mientras sentía como cada capa creada parecía ser destruida en cuestión de segundos, a pesar del grosor que le daba a cada una de ellas.

— Todoroki-kun, crea un muro de hielo en la pared cuando salgamos de la mira de la ballesta. Si esa cosa sigue disparando. Hay que minimizar los daños que pueda causarle a los dormitorios. — Ordeno Midoriya viendo las circunstancias y factores que los rodeaban, poniendo sus propias capacidades de análisis al límite.

— Ok, aléjense.

Y bajo la orden del muchacho, el trío a sus espaldas se alejó de la pared que fue recubierta por la capa de hielo más gruesa que pudo hacer el joven heterocromatico. E ignorando el ruido de múltiples impactos que volvía el muro en cubos de hielo.

Nuestro grupo de jóvenes empezaron a correr por el pasillo con habitaciones sin ocupar, esperando llegar al tercer piso sin alguna otra sorpresa.

— ¡Maldición!

— ¡No otra vez!

Pero contradiciendo sus deseos, al final del lugar, aparecieron tres ballestas parecidas a la que habían dejado atrás en el último pasillo.

— ¡No lo creo!

Pero siendo Midoriya más rápido que el accionar de la maquinaria, llego al final del pasillo, ubicándose a las espaldas de las tres ballestas.

— ¡Shoot Style!

Propinándoles una poderosa patada derecha con un 10% de su Full Cowlling activo, destruyo los tres artilugios a la vez, volviéndolos inservibles pedazos de madera y hierro. Pero a costa de un pequeño precio.

— Rayos… Se me olvido que no tengo mis protectores… — Se quejó Midoriya al sentir un punzante dolor en la tibia de su pierna, al haber actuado por instinto al destruir los objetos olvidando que no llevaba su traje de héroe para situaciones como esta.

— Midoriya… ¿Te encuentras bien? — Pregunto Eijiro acercándose con el grupo, sorprendido por la repentina aparición y reaparición de su compañero, viendo como había destrozado las tres ballestas pero siendo evidente el golpe que había provocado en su pierna.

— No se preocupen, lo mejor será llegar a la azotea primero. — Respondió Midoriya mientras empezaba a subir por las escaleras con su grupo, llegando al tercer piso de la planta. Decididos a seguir su recorrido sin detenerse.

— ¡Cuidado!

No paso mucho tiempo en el tercer piso y una trampa había hecho presencia.

Una lluvia de cuerdas que estaban a punto de atrapar al joven Midoriya, cayó encima de Kaminari quien había empujado al joven en forma de reacción por lo repentino de la trampa, volviéndose la presa de la red.

— ¡Kaminari!

El grupo podía ver como su amigo rubio utilizaba toda la fuerza de su cuerpo, en un intento desesperado de mantener el equilibrio como de oponerse a la misteriosa fuerza que quería engullir al muchacho en la oscuridad de los pasillos. Incluso podían ver como liberaba varias descargas eléctricas con la oportunidad de que la fuerza que lo arrastrara se detuviera.

— ¡Maldición…! ¡¿De qué están hechos estas cosas?! ¡¿Goma?! — Retorciéndose e intentando aplicar mayor fuerza a sus pasos, el joven sentía como la presión de las cuerdas aumentaba por cada paso que daba.

— ¡Kaminari-!

Midoriya no pudo terminar de hablar, al sentir como una de las dichas cuerdas lo había atrapado por el cuello, casi al punto de ahogarlo.

En medio de eso, Todoroki tuvo el tiempo de reaccionar a tiempo para congelar la cuerda que atrapo al peliverde, destruyéndose en el proceso.

— Gracias, pero Kaminari…

— ¡Olvídense de mi…!

Denki Kaminari, el chico que ahora se encontraba completamente estático, intentando oponerse a la fuerza de las cuerdas que lo envolvían utilizando el peso de su cuerpo como ancla, ordeno a sus compañeros que lo dejaran.

— ¡Espera Kaminari, solo aguanta un poco-

— ¡No hay tiempo! — Interrumpió el rubio quien sentía como la fuerza de su cuerpo lo abandonaba por la presión que se estaba ejerciendo, al ver que casi era incapaz de vencer la fuerza de las cuerdas que lo amarraban. Si no fuera por el material del que estaban hecho.

— ¡Lo mejor que pueden hacer es llegar a la azotea y avisarles a los maestros de esto! ¡Tú mismo lo dijiste!

Y sintiéndose como el último atisbo de terquedad para mantenerse firme lo abandono. Empezó a ser arrastrado hacia la oscuridad del pasillo. No sin antes decir.

— ¡Así que apresúrense y ayuden a las chicas…!

Su grito no fue por ayuda, tampoco por frustración. Su grito fue para que sus compañeros pudieran realizar lo que habían decidido hacer desde un principio.

Salvarse para poder salvar a sus compañeras.

Y al ver como su amigo había sido arrastrado en la oscuridad. Otra lluvia de cuerdas estaba por caer encima de los restantes del grupo. Casi en forma de instinto, y también por orden de su compañero. El grupo logro esquivar la trampa y siguieron corriendo por las escaleras, evitando los deseos de mirar atrás, tragándose la frustración e ira de dejar a un amigo.

Llegando al cuarto piso, estaban a tan solo una planta de llegar a su destino.

— ¡¿Eh?!

Hasta que la repentina aparición de bombas de humo y cegadoras interrumpieron en su camino, activándose y dificultando la visión de los muchachos.

— Chicos, manténganse juntos… — Ordeno Midoriya mientras tosía como se frotaba los ojos por los efectos de las bombas.

— Oye… ¿Dónde están? — Se escuchó a Kirishima preguntar por la ubicación de sus compañeros.

— Midoriya… Kirishima… — Incluso se podía escuchar un leve tono de preocupación en la monótona voz de Todoroki.

El humo no parecía disiparse, más aun al estar en un lugar completamente cerrado y con las ventanas bloqueadas. Por lo que el joven Todoroki, utilizo su lado izquierdo creando una pequeña flama que esperaba que sus compañeros pudieran ver.

No había respuesta.

Esto empezó a alterar un poco el siempre pasivo semblante del joven albino.

— Todoroki…

Hasta que escucho la voz de uno de sus compañeros.

— Kirishima…

— Es bueno volver a verte…— Dijo aliviado el pelirrojo al reunirse con su compañero, siendo atraído por la flama que había producido.

— Sera mejor que Midoriya vea esta flama, si se sigue manteniendo encendido podría activar los aspersores y se volvería un problema. — Dijo Todoroki pensando en los accidentes que podrían ocurrir al tener a cuatro chicas en un estado eufórico junto a un piso mojado.

— Si, lo se… Midoriya… ¿Me escuchas? — Llamo el pelirrojo al susodicho, esperando que no estuviera tan lejos debido al repentino show de luces y humo.

— ¿Kirishima-kun…? — Se podía escuchar a Midoriya responder el llamado de su amigo.

— Oye, Midoriya ¿Puedes vernos?

— Esperen, el humo no me permite ver con… ¡Ah! ¡Ahí están! — Exclamo el peliverde a lo lejos, al reconocer un pequeño punto rojo en medio de la estela de humo, identificándolo como las llamas de Todoroki.

— Si nos ves apresúrate, tenemos que seguir juntos.

— Lo sé, solo espera, ya voy pa-

Pero como si el peso del telón en un escenario cayera, la voz del joven Midoriya Izuku fue silenciada.

Sorprendiendo al dúo que lo esperaba, al ver como un pequeño punto verde que empezaba a hacerse más visible en el lugar, había desaparecido como si no hubiera estado hay desde el principio.

— Oye Midoriya, no es tiempo para juegos… — Soltó Kirishima esperando que este fuera una de las malas bromas que intentaba hacer el peliverde en algunas conversaciones en el salón.

— Midoriya…

Ambos tenían una suposición, solo que no querían aceptarlo. Sabían que esto pasaría. Pero esperaban que al menos no hubiera algún otro caído más.

Y Kirishima, apretando los dientes al ver las pocas opciones que les quedaban, solo atinó a decir.

— Todoroki, hay que seg-

Pero al igual que el joven Midoriya.

Kirishima Eijiro, fue silenciado, por un repentino golpe ocasionado en su nuca por un misterioso brazo que apareció y desapareció en la estela de humo, para luego ser arrastrado y desaparecer en el humo.

Y pese a que Todoroki se encontraba a unos pasos de él, no tuvo el suficiente tiempo para reaccionar y ayudar a su compañero, al ver como otra lluvia de redes estaban a punto de atraparlo.

— Chicos…

Enterándose de que era el último joven en pie para poder realizar el objetivo que habían decidido a completar desde un inicio. Con una mirada decidida, se comprometió a terminar la tarea que le habían dejado.

— No será en vano…

Sin perder el tiempo, empezó a correr con dirección a las escaleras en el denso humo, no sin antes ser recibido por otra lluvia de bombas cegadoras. Bombas que bloqueo con un muro de hielo evitando las potentes luces liberadas.

Sintiendo como un pequeño relieve de ascenso hizo tacto en su pie, pudo identificarlo como las escaleras hacia el quinto piso. Lo que lo llevo a subirlas lo más rápido posible.

Teniendo nuevamente el sentido de la vista aclarada, pudo ver la entrada a la azotea.

Una puerta que lo llevaba a un balcón casi parecido a los que tenía cada habitación, la diferencia era que este tenía el mismo ancho que casi toda la estructura de los dormitorios. Este lugar era mayormente silencioso, el viento era refrescante y daba una hermosa vista al atardecer de la ciudad, junto a unas mesas con sombrillas para los días calurosos; también servia como el lugar donde se podían guardar distintos objetos, por un pequeño almacén en el lugar.

Era como un pequeño oasis de paz y silencio. Contrario al bullicio diario que se podía vivir en los dormitorios.

Todoroki pudo sentir como su respiración podría relajarse, al saber que también en el lugar, junto a la barandilla de la azotea, se encontraban las escaleras de emergencia.

Su objetivo principal.

Acercándose a la puerta, estaba a punto de tocar la perilla.

—…

Pero se detuvo repentinamente.

No porque supiera que la perilla estaba electrificada.

Pero si había algo que había aprendido Todoroki en este corto pero intenso recorrido.

Era el no confiarse.

— ¿Pero que-?

Y antes de que pudiera responder, una bufanda había atrapado el brazo izquierdo de Todoroki, obligándolo a girarse impidiéndole que pudiera bloquear la bomba de humo que estaba por llegar.

— Maldición…

La bomba explotó nublando nuevamente la visión del heterocromatico, pero destruyendo la bufanda que lo tenía preso al congelarla.

Ya liberado se dispuso a volver a buscar la entrada, preparándose para cualquier trampa que pudiera aparecer.

No se atrevería a caer.

Después de ver a Denki, Midoriya y Kirishima caer por las trampas y jugadas sucias por parte de las chicas.

El joven heterocromatico no estaba dispuesto ha perder su objetivo.

— ¡¿Huh?!

Pero para su propia desgracia, estar dentro de un lugar donde ya estando a oscuras, tenían que dificultar aún más su visión utilizando granadas de humo.

Tratando de bloquear uno con un muro de hielo. No pudo ver como una granada de luz había explotado cerca de su cara, provocando que se tapara los ojos para evitar el impacto, lo que hizo que bajara su guardia, siendo tanto sus manos como su cabeza amarradas por otra bufanda, empezando a ser arrastrado y alejado de las puertas de la azotea.

— No lo harás.

Utilizando su lado derecho, creo un muro de hielo para tratar de detener su arrastre. Lo que funciono pero no provoco que la fuerza que se lo llevaba se rindiera, sintiendo como la presión del amarre empezaba a aplastar ambas manos contra su cráneo.

Cansado de la presión, empezó a congelar la cuerda que tenía aprisionado ambos manos y cara.

— ¡¿Heh?!

O eso le hubiera gustado hacer, de no ser por el repentino ruido de su muro de hielo al ser destruido.

Al mismo tiempo, que tres impactos de las flechas que pensaba no volver a ver, siendo también las que destruyeron el muro, se sintieron de lleno en su espalda, provocando que su cuerpo liberara casi todo el aire contenido. Volviendo a ser arrastrado.

Pero como se había dicho antes.

No estaba dispuesto a caer.

Utilizando la poca conciencia que le quedaba después del impacto. Intento clavarse a la superficie con su lado derecho, creando una unión de hielo que lo conectaba al piso, oponiéndose a la fuerza que lo arrastraba. Hasta que fue destruido por otra de las flechas anteriores.

Pero eso no lo detuvo. Volviendo a hacer dicho procedimiento. Obteniendo el mismo desenlace.

Pero tampoco lo iba a detener.

Repintado el proceso una.

Y otra.

Y otra vez.

Siguió.

Formo.

Y se destruyó.

Fueron tantas veces que ya se había olvidado de la cuerda que lo amarraba. Incluso, también se había olvidado de que la cuerda se había congelado por completo, después de haber repetido el proceso tantas veces.

Logro ser libre del agarre.

Corriendo lo más rápido posible. Empezó a acercarse a la puerta de la azotea.

Estaba muy cerca.

A pocos metros de su objetivo.

5 metros.

4 metros.

3 metros.

2 metros.

1 metro.

1 metro. Fue todo lo que le había faltado a Todoroki Shouto para llegar a su objetivo.

Hasta que fue detenido por un repentino ataque propinado por la vice-presidenta de la clase.

Yaoyorozu Momo.

— Realmente eres un terco.

Una dulce y pícara sonrisa se había formado en los labios de la pelinegra, quien se brotaba los bordes de su mano después de haberle dado un fuerte golpe en la nuca de Todoroki.

— Las clases de defensa de Ochako-chan sí que son útiles.

Hablo mientras le daba un ligero beso a la mano que había entrado en contacto con la piel de Shotou, ocasionando que la comisura de sus labios formara una sonrisa mayor a la anterior.

Olvidándose de las formalidades o respeto a su persona, empezó a arrastrar al inconsciente Todoroki a su habitación.

La habitación de Yaoyorozu Momo.

En ese momento.

Ninguno de los chicos.

Estaban preparados para lo que iba a venir.