Regresen con vida 3

–Furutaka, creo que lo mejor sería retirarnos, el enemigo nos supera en número, y no dudo que en poder también…

– ¿Qué sucede, Kiso? ¿Tienes miedo de unos abisales? –Tenryuu comentó en burla y luego sonrió, no fue difícil para ella mirar en dirección al enemigo –Te aseguro que yo puedo dar más miedo que ella…

– ¡No es momento para ser creída, Tenryuu! –Exclamó Kiso –Sé que el objetivo era eliminar a los enemigos, pero esto es más de lo que podemos manejar, además, mira el cielo, no falta mucho para que anochezca.

– ¿Una pelea nocturna? Eso lo hace mejor, ¿no te emociona pelear de noche?

–Puedo jurar que suenas igual a ella… –Suspiró, luego volvió a Furutaka y le sacudió los hombros – ¡Reacciona!

Pasó unos segundos en silencio hasta que pudo asentir lentamente con la cabeza, luego dirigió sus ojos al de Kiso. Parecía mirarla, pero se podía notar un cierto vacío causado por la sorpresa de ver al enemigo en tal número, no había duda que quedó estupefacta ante la presencia del peligro devastador.

–S-sí…tienes razón Kiso…mejor retirarnos ahora, el almirante enviará más flotas para que se encarguen de esto –No fue tardado que se siguiera la nueva orden, aunque Tenryuu se veía reacia a aceptar ello.

El trío dio media vuelta y navegó de regreso a la base, pero nada más consiguieron avanzar por 100 metros antes de que unos submarinos clase Yo las detuvieran. No pasó mucho tiempo antes de que más destructores clase Ha y Ni, ninguno estaba atacando, pero sí mandaban disparos de advertencia cada que alguna de ellas intentaba pasarlos de largo. Ciertamente no las iban a dejar ir fácilmente.

– ¿Ésta es la trampa de la que habló el almirante? –Preguntó en voz alta la líder de la flota, después giró su cuerpo para comprobar sus sospechas, el enemigo se había movido lo suficiente como para estar nuevamente en su campo de visión.

–No parece que nos dejen ir sin pelear… –Declaró Kiso con amargura. Al menos Tenryuu era la única que parecía alegre con esas palabras.

–Perfecto, les demostraremos lo que sucede cuando se meten con nosotras –Tenryuu apuntó sus cañones al frente y preparó la hoja de su espada curva, nada le quitó la sonrisa del rostro.

–No creo que haya otra opción…Kiso, prepárate para combatir… –A pesar de haber dado la orden, se pudo notar un tono amargo por ello.

La otra compañera asintió y alistó sus cañones junto con su sable, respiró hondo y aguardó a una oportunidad para atacar.

Furutaka, por su parte, apuntó los cañones en su espalda en dirección a la abisal, luego removió los seguros en el arma de su brazo derecho y se preparó para comenzar con un enfrentamiento.

Mientras tanto, la contrincante, esa abisal se acercaba a alta velocidad. Cada metro que la distancia era cortada, su sonrisa se hacía más grande y, al estar a diez metros de distancia, se detuvo, la flota que la acompañaba comenzó a desperdigarse y rodear a las tres mujeres, de esa forma las mantuvieron dentro de un círculo de más de treinta metros de radio.

–Hm… ¿Cincuenta contra tres?…suena justo…

–Tenryuu, este no es un enemigo normal, esto es mucho más fuerte, no creo que nos hayamos enfrentado a una de ellas antes –Habló Kiso.

–Kiso tiene razón, no será una pelea sencilla… –Agregó Furutaka.

– ¿Y eso importa? –El crucero se adelantó dos metros –Si sangra, podemos con ella…

Las otras dos permanecieron en silencio, pues antes de que pudieran responder, la risa del enemigo se escuchó. No era algo natural, sonaba como una risa completamente desquiciada, perteneciente a una persona que ha visto y provocado innumerables muertes. Nada más eso fue suficiente como para hacer que un escalofrío corriera por la espalda de la líder.

–Todas ustedes…son muy fáciles de manipular… -Habló –Nada más basta derribar un avión y vienen…como una colonia de hormigas que sale a defender su hogar…nada más para encontrarse con una lupa contra la que no pueden combatir…

– ¿Crees que esas palabras conseguirán asustarnos? –Kiso fue la primera en responder.

–Las palabras no te sacarán del problema en el que te has metido, abisal –Tenryuu siguió con la respuesta, mas Furutaka fue la única que decidió permanecer en silencio.

–Oh…esto se está poniendo interesante…dos cruceros con agallas y uno pesado que prefiere quedarse callada… –Volvió a reír, luego miró a las tres fijamente –Creo entender por qué la pesada no habla… Tú –Se dirigió a Furutaka –Sabes de lo que somos capaces, ¿no es así?

La líder volvió a permanecer en completo silencio, no iba a dar información alguna al enemigo, mas esa conducta nada más consiguió que una sonrisa satisfecha apareciera en el rostro de la demonio.

–Es lo que pensé…

–Descuida Furutaka, somos en las que más confía el almirante, él sabe que somos capaces de hacer esto –Kiso trató de levantarle el ánimo a la líder, pero esas palabras no consiguieron el efecto deseado.

– ¿Almirante? Así que él las envió…entiendo, entiendo –La abisal asintió para sí –quieren volver con su adorado almirante para que les dé más órdenes…cuánto asco me dan ustedes, permiten que las usen como peones, ¡no son nada más que ganado enviado al matadero!

– ¡Haré que te tragues tus palabras, perra! –Tenryuu decidió cargar contra la contrincante por esa provocación, ninguna de las otras miembros consiguieron detenerla a tiempo.

Cuando estuvo a un metro de distancia, sostuvo con ambas manos el mango de la espada y trazó una línea diagonal, desde el hombro derecho hasta el costado izquierdo de la abisal, mas el ataque jamás alcanzó a conectar.

Con facilidad, la abisal alzó su mano izquierda, con las garras fue sencillo sostener la hoja del arma y dejarla inmóvil, entonces, para castigarla, cerró en forma de puño su otra mano y la impactó contra el vientre ajeno.

– ¡Ack! –Apenas y consiguió soltar un quejido, pues en el momento que el puño golpeó su cuerpo, una explosión, proveniente de los cañones en la muñeca del enemigo al abrir fuego, la despidió hacia atrás por cinco metros, quizás con eso habría aprendido su lección.

–Qué osadía la tuya el intentar atacarme… ¿No lo ven? De aquí no saldrán con vida, serán parte de nuestra flota…claro, primero hay que corregir unos problemas con sus cuerpos y armamentos, pero eso se arregla rápido…

Kiso se apresuró a ir por Tenryuu, y una vez cerca, la ayudó a ponerse de pie y regresar con Furutaka, su atuendo estaba mucho más dañado, pero de igual forma, no dudó en intentar regresar contra la contrincante para vengarse por el ataque con el que le había dado. Este comportamiento provocó que la sonrisa de la abisal se hiciera mayor, luego miró sus garras y las llevó a su barbilla, como si estuviera pensando en algo.

–Tengo una idea…son interesantes, así que les daré a elegir…aceptar su destino y venir conmigo, así las arreglaremos y podrán comenzar en la mañana, es sencillo y nos ahorraremos problemas…o bien, todas ustedes contra mí, la flota no atacará a menos que yo dé la orden o que alguna de ustedes intente abandonar el círculo…prefiero más la segunda opción… –Por unos segundos, la contrincante permaneció en silencio, luego se relamió los labios con lentitud –Es más divertido cuando yo, personalmente, las dejo inmovilizadas…y cuando las hundo, puedo deleitarme con la manera en la que la esperanza abandona sus ojos, así, mientras más peleen, más rápido caerán en la desesperación, y yo podré ver todo con lujo de detalles…

–Esta mujer…

–Está completamente desquiciada… –Kiso miró a Furutaka, quien, en su interior, planeaba las mejores estrategias y planes de acción para enfrentarse ante tal oponente.

Pasaron unos minutos de completo silencio, el sol continuaba ocultándose hasta que dejó tras de sí una cortina oscura que cubría el cielo. La noche había llegado, y en un momento, las dos miembros de la flota miraron a su líder.

Habían pasado por muchas misiones antes, siempre salieron victoriosas de lo que encontraron, desde acorazados hasta portaaviones. Las tres habían sido seleccionadas para las expediciones más peligrosas, debido al nivel de compañerismo que tenían, así como su facilidad de comunicarse entre sí y su gran experiencia en combate.

En cualquier otra situación, Furutaka habría comenzado a atacar, sin embargo, aquí había más de un factor que jugaba en su contra: Primero, se encontraban rodeadas, no podrían salir de ese círculo con facilidad, segundo, el enemigo era la demonio austral. Era cierto, ella ya había visto antes de lo que eran capaces ese tipo de abisales, y no fue una gran experiencia la que tuvo anteriormente, por ello, preferiría evitar algún tipo de pelea contra ella, incluso cuando fuera casi imposible, y, por último, la orden que el almirante le dio antes de salir, asegurarse de que todas regresaran con vida, ¿cómo iba a ser posible cumplir con un objetivo así de complicado en esa situación?

La líder se sumergió en sus pensamientos, recordó varias operaciones, los momentos que compartieron las tres, incluso todas las compañeras que se encontraban en la base y, lo más importante, en el almirante. Los días que pasó entrenando sin descanso alguno para obtener su segunda remodelación, la satisfacción que sintió ese día después de ver su nueva apariencia llegó a su mente, fue una sensación refrescante, pero que también traía consigo cierta añoranza.

Quería regresar a la base, no había duda de ello, pero la situación en la que se encontraban hacía eso casi imposible, ¿en verdad podrían ellas tres contra un enemigo tan despiadado como ese? Cerró los ojos con fuerza y sacudió la cabeza, era la líder de esa flota, no podía dejar que esos pensamientos nublaran su juicio. Volvió a pensar en sus compañeras, luego en el almirante, aquella persona que siempre la apoyó durante los entrenamientos, aquél que siempre portaba una sonrisa después de verla, una sonrisa sincera y llena de orgullo que vio desde que tuvo memoria.

La sonrisa que vio en la mañana, ¿sería la última que vería? ¿Qué sucedería con el almirante si ella no regresaba? Abrió los ojos y miró a sus compañeras, ellas notaron la duda en su interior, sin embargo, no se mostraron afectadas por ello.

Las dos asintieron, reafirmaron su determinación y confianza con un simple gesto, uno que, afortunadamente, llegó a los ojos de su líder.

Se dio cuenta de que cometió un error al pensar de esa forma egoísta, el problema no era el almirante, sino toda la base. Las tres eran las más experimentadas, siempre hicieron un gran equipo, se apoyaron en todo momento de las operaciones desde que se conocieron y fueron asignadas a la misma flota, ¿cómo iban a resistir el ataque de un enemigo como ese si ellas no estaban presentes para ayudar?

El tiempo para dudas llegó a su fin, Furutaka cerró los ojos, respiró hondo y asintió una vez, esa acción fue suficiente para hacer llegar su decisión a las otras dos que, aunque comprendían que lo más probable era que no salieran de ahí, dieron media vuelta y encararon a la abisal, nada más había una posible solución a ese problema, y ahora lo veía claramente: Pelear.

–No será bueno para mi reputación regresar a la base con la cola entre las patas… –Comentó primero Tenryuu.

–He escuchado que estas abisales son muy fuertes, pondré a prueba su resistencia –Kiso sonrió tras esas palabras.

–Está decidido… –Los cañones de la líder apuntaron a la abisal que, al notar la determinación en sus miradas, esbozó una sádica sonrisa.

–Voy a disfrutar esto… –La demonio comentó para sí al tiempo que relamía sus labios.

–Cañones principales preparados, ¡fuego! –Una gran explosión se escuchó proveniente del equipamiento de la líder, las balas se dirigieron a toda velocidad contra el cuerpo de la contrincante mientras que, por ambos lados, Kiso y Tenryuu se acercaban con las espadas desenvainadas.

Si su destino era caer ahí, se asegurarían de enseñarles a los enemigos lo que su flota era capaz de hacer.

Nota del escritor:

Haré un update grande, al final, pondré un mensaje especial para pedir disculpas por la inactividad.

Pero, básicamente: Depresión, aburrimiento, la musa me abandonó, y vi este fic abandonado, así que decidí terminarlo de una vez.

Como siempre, espero lo disfruten tanto como yo cuando lo escribí.

Nos veremos en unos capítulos, ¡suerte!