pOORFA REVIEWS! :(
3.
Los encuentros en la biblioteca se hicieron frecuentes. No hablaban mucho, se limitaban a leer y hacer tarea aunque esporádicamente comentaran alguna clase, alguna materia, el clima del día.
Draco aun no estaba seguro porque seguía yendo cuando Blaise hubiera sido bastante útil para ayudarlo con sus tareas en la sala común, pero no podía evitar ir ahí.
Era lo mas bizarro que había vivido hasta ahora, y después de la guerra eso significaba mucho.
Poco a poco el aspecto lloroso y pálido de Granger iba desapareciendo por uno menos deprimente, aunque ella tampoco dejaba de enclaustrarse ahí, cuando seguramente Potter y Weasley la necesitaran para hacer los deberes.
-¿Qué lees? – pregunto Draco, dejando la pluma y moviendo la muñeca que le dolía por escribir y escribir.
-Es un libro muggle
-¿De que?
-Es una historia
-¿Sobre que?
-Ficticia
-¿Sabias que eres muy mala para contar de que se tratan los libros? – pregunto Draco y ella parpadeo.
-Es un libro muggle
-Eso ya lo dijiste
-¿Te interesa saber de que se trata? – pregunto Hermione parpadeando de nuevo. Y algo hizo clic en la cabeza de Draco. Por supuesto, el Slytherin sangre pura, con la marca tenebrosa adornando su brazo ¿cómo demonios iba a querer saber de que se trata un libro muggle?
-Bueno, creo que si no me interesara no estaría preguntando – contesto escuetamente antes de regresar a su redacción.
-Se llama Cumbres Borrascosas – dijo Hermione – en pocas palabras es la historia de un amor imposible entre la hija de una familia distinguida y un niño recogido por dicha familia
-Nunca pensé que te atrajeran los amores imposibles Granger – comento Draco con sorna – eres muy racional
-No me lo estas preguntando, lo afirmas – dijo Hermione entrecerrando los ojos. Su tono de voz tenia un claro reproche y Draco la miro.
-¿No es así?
-¿Cómo podrías saberlo?
Se quedaron mirando durante unos segundos antes de retomar sus actividades. Aunque no porque Draco escribiera y Hermione leyera significaba que sus mentes estuvieran enfocadas a eso en su totalidad. Todo lo contrario, ambos pensaban en lo mismo: no se conocían.
Draco Malfoy siempre había tenido muy en claro quien era Hermione Granger: inteligente, come libros, ratón de biblioteca, la nana de Potter y Weasley, nacida de muggles. Racional y lógica. Cuadrada.
Asimismo Hermione nunca había dudado que Malfoy fuera algo mas que un pedante, egocéntrico, adinerado y cobarde Slytherin. Una serpiente traicionera a su conveniencia. Un sangre pura. Un mortifago miedoso.
Pero ¿Acaso esas supuestas definiciones eran ciertas? No podían saberlo si jamás habían pasado de los insultos.
No dijeron mas esa noche pero ambos se marcharon a sus salas comunes con la misma pregunta resonando en sus cabezas
¿Quién es en realidad?
Hermione suspiro cansinamente mientras revisaba la redacción de pociones de Ron por milésima vez. Tenia sueño y hubiera dado todo por cerrar los ojos pero el pelirrojo la miraba con desesperación y supo que no podría marcharse hasta que Ron hubiera terminado.
-Creo que al fin esta decente, solo que te equivocaste en ese ultimo párrafo – Hermione señalo el final del largo pergamino – no hay que agregar polvo de graphorn sino un cuerno de erumpent – le dio el pergamino y se levanto rapidamente
-Te iras al cielo Hermione – dijo Ron sonriente
-Eso… espero… - respondió ella en medio de un bostezo – me largo a dormir, buenas noches Ron…
Estaba a un paso de la escalera que conducía a su cómoda cama cuando una mano le tomo por el brazo y la giro.
De pronto, un par de ojos azules la miraban muy de cerca.
-¿Necesitas otra cosa? – pregunto Hermione.
-A ti – contesto Ron encogiéndose de hombros – necesito hablar contigo
-¿No puede esperar Ron? Me estoy muriendo de sueño – dijo la castaña, aunque estaba segura de cual seria la respuesta.
-En realidad siento que he dejado esto esperando por mucho tiempo Herms y estoy seguro que sabes a que me refiero-.
Y ella lo sabia. Ella misma había aplazado el momento de esta conversación. Ella evitaba a Ron y no sin una razón.
Ron no era el único que esperaba una respuesta. Ella misma esperaba una respuesta pero la persona que podía dársela parecía empeñada en evitarla. Justo como ella evitaba a Ron.
-Esta bien Ron… hablemos…
