Ella solo asintió con la cabeza.
Iban a toda velocidad por las calles, usando a casi toda la capacidad el mini-patrullero que compartían, tenían la sirena encendida para que los vehículos las dejaran pasar, estaban muy ansiosas ya que esto parecía algo más que las típicas misiones, esto era diferente, los asaltantes tenían todo planeado, seguramente ya sabían que la policía se dirigía hacia allá, estaban en clara desventaja.
Miyuki, ¿tú crees que podremos atraparles? – preguntó mientras miraba por la ventana.
Eso espero – respondió con voz inexpresiva mientras giraba un poco el volante para tomar una curva.
Es una centro comercial muy grande, ya han desalojado a todos – comentó la otra joven mientras observaba el lugar que ya no estaba muy lejos – solo seremos ellos y nosotros, claro, también entraremos en un grupo numeroso, pero ellos nos tienen mucha ventaja ¿tienes algún plan? – cuestionó mientras volteaba a ver a su amiga, quien estaba tan concentrada que cualquiera hubiera dicho que de esa misión dependía su vida.
No lo sé… - fue su vaga respuesta.
A qué te refieres con que no lo sabes, si o no – respondió.
No lo sé… - insistió – realmente no lo sé, no creo que las estrategias convencionales funcionen esta vez y… - hizo una pausa bastante larga – no se me ocurre nada, tendré que lanzarme e improvisar en el momento.
Ese no es tu estilo, Miyuki, ¿te ocurre algo?
No – respondió rápidamente y luego agregó con voz más calmada - lo que pasa es que… hace tiempo que no me enfrentaba a algo así.
¿Te habías enfrentado a algo así antes? ¡qué emoción! – exclamó.
Dudó.
Si, pero en ese tiempo no tenía mucho rango y solo servía de refuerzo, no podía opinar mucho sobre lo que harían o no harían.
Ya veo – lamentó.
Cuando llegaron el edificio ya estaba rodeado por patrulleros de todos los cuarteles cercanos, ya había entrado un grupo de agentes pero no habían salido aún ni tenían noticias de ellos, reunieron al grupo de la estación Bokuto, se pusieron trajes más cómodos y adecuados para la misión, tomaron varias clases de armas, de largo y corto alcance y entraron.
El lugar estaba a oscuras, solo la luz que se filtraba por las ventanas les permitía visualizar en un perímetro muy restringido lo que había a su alrededor, entraron y se repartieron con cautela separándose para abarcar la mayor área posible, los 20 agentes de la estación Bokuto designados para la misión se mezclaron con los pertenecientes a otros cuarteles, apoyándose entre sí, los trajes negros y elásticos permitían casi cualquier movimiento y los gatillos del arma de mano de todos los policías estaban levemente presionados para que pudieran reaccionar ante el más mínimo impulso, amenaza o provocación.
Miyuki y Natsumi aún iban juntas, pero la primera se dio cuenta rápidamente que eso no sería conveniente así que le hizo señas a su compañera para que siguiera otro camino, ésta se negó.
De pronto, un disparo resonó en todo el edificio, muy cerca de las dos agentes que ya estaban discutiendo para ver si se separaban o no, el ruido del impacto retumbó en sus oídos por unos momentos, segundos después, otros disparos, alaridos de dolor, gritos, más disparos, caídas, heridos, ruidos, guerra, batalla, combate, caos. Las ventanas se rompieron, los vidrios de las vitrinas estallaron en pequeños fragmentos, los disparos inundaban el lugar destruyéndolo todo a su paso.
El primer ataque duró aproximadamente 3 minutos que habían parecido una eternidad, todo volvió a sumirse en un tenso silencio, exceptuando los ruidos que hacían los restos de madera y vidrio al caer del techo al suelo.
Ahí estaban las dos, en completo silencio, solo podían escuchar los fuertes latidos de sus respectivos corazones, por milagro que se habían salvado ya que el primer disparo había hecho acto de presencia muy cerca de ellas; Miyuki estaba recostada en el suelo con las piernas medianamente dobladas para apoyarse mejor, con su mano diestra sobre la boca de su compañera, quien estaba en "cuatro patas" sobre ella, como si fuera un escudo. Estaban muy tensas, tanto que casi tenían los músculos acalambrados de tanto contraerlos, se miraron en profundo silencio con nerviosismo creciente, acompasaron de a poco la respiración hasta que recuperaron el aliento completamente. En ese momento, la muchacha de cabello azulado quito suavemente su mano derecha dejando libre a su compañera, Natsumi, por su parte, pareció reaccionar ante esa acción, y se quitó de encima de la joven. Se sentaron quedando frente a frente, sin dejar de mirarse, de pronto Natsumi esbozó unas palabras de disculpa pero fue callada inmediatamente por la otra chica, quien frunció en ceño y se levantó, acto seguido le hizo señas a su acompañante para que fueran por caminos separados, esta vez, Natsumi aceptó.
La joven de cabello corto corrió ligeramente hacia la derecha llevando su arma lista para disparar, alcanzó a divisar a otros agentes cerca suyo que se movían con igual destreza, buscando sobrevivientes o a los culpables de todo ese desastre. Caminó por entre los destrozos hasta llegar al pie de unas escaleras, subió, pero al llegar al final se encontró con una sorpresa no muy agradable, un hombre, de unos 25 años, de cabello rubio casi blanco y ojos celestes la estaba apuntando con una pistola a solo un par de metros de ella. La miraba fijamente como un lobo al acecho, ella no había alcanzado a reaccionar por lo que no había levantado su arma a tiempo, estaba a su merced.
"Demonios", pensó con angustia y desesperación "¡estoy atrapada, este sujeto va a matarme!
Pero no fue como creía, en vez de eso, el joven le dirigió unas palabras con voz fría y firme.
¿Tú eres Tsujimoto Natsumi?
¿Q-Qué? – balbuceó sorprendida por la pregunta.
¡Responde! – demandó tensando el brazo izquierdo, en cuya mano estaba el arma lista para ser disparada, su voz era como un rugido - ¡Y no te atrevas a mentirme!
La muchacha retrocedió intimidada por la voz del sujeto que la presionaba, "qué debo hacer, ¿debo decirle la verdad? ¿Acaso el tiene como saber si soy yo? ¿Por eso mencionó el hecho de no mentirle? Será mejor no mentirle, puede matarme en cualquier momento… y aún tengo cosas que hacer…no puedo morir aún", concluyó.
Yo soy Natsumi Tsujimoto, ¿puedo saber quién quiere saberlo? – confesó al fin.
El hombre sonrió satisfecho.
Mi nombre es Kazui, Yuko-sama me ha encargado que no te deje pasar de aquí – respondió.
¿Es ella la cabecilla del grupo? – cuestionó ya ganando confianza, ese hombre no quería herirle, solo quería retenerla ahí, si no lo provocaba, todo saldría bien.
Así es.
¿Qué piensas hacer conmigo?
Él cambió de tema abruptamente.
Tu compañera, Kobayakawa Miyuki, morirá hoy – condenó.
El miedo le encogió el corazón, lo decía con mucha decisión, estaba seguro de ello. De pronto lo comprendió, ellos ya lo sabían todo de ellas, habían oído de sus logros en misiones anteriores, ellas eran las presas y ellos los depredadores, y habían caído directo en la trampa.
¿La cabecilla del grupo está con ella?
Exactamente, y ella nunca falla un tiro.
Empezó a desesperarse.
Pero, ¿por qué a Miyuki? ¿No podía encontrarme yo con tu cabecilla?
Es personal – respondió divertido por el poder que tenía sobre la chica.
¿Personal? – repitió.
Verás, hace 5 años aproximadamente hubo un caso similar a este, Yuko-sama era la cabecilla del grupo como ahora y tu compañera también estaba en el caso – relató.
"En ese tiempo no tenía mucho rango y solo servía de refuerzo, no podía opinar mucho sobre lo que harían o no harían"
Pero – objetó – en ese tiempo Miyuki no tenía influencia para decidir las acciones, apenas y había entrado en el cuartel, ¿cómo pudo hacerle algo a tu jefa?
Mi jefa también era inexperta en ese tiempo, y cuando se encontraron, se enfrentaron en un tiroteo como ninguno había visto – narró con voz calmada – resultado de ese tiroteo mi jefa quedó con una cicatriz en el hombro derecho producto de una bala que tu compañera acertó.
¿Miyuki no resultó herida? – preguntó más para ella misma que para él.
También se llevó lo suyo, un balazo en la parte superior del muslo izquierdo – terminó con orgullo en su voz.
"Hace tiempo que no me enfrentaba a algo así".
