Psicología Amorosa
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Autor Original: -Joshua Lee.
Ideas otorgadas: - Maru Ishiyama.
- Springover.
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Notas del autor:
De nuevo gracias por leer, nee!! =^_^=
En especial a...
Shinji, Kurozumi, Strawberrykoneko y Marpesa-fane-li.
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Ya habían pasado unos quince minutos y nada... No paso nada mas que eso... Silencio por parte de los dos...
Allen pedía socorro interiormente, algo así como...
«Maldición!, ¿Cómo pude aceptar esto? Maldigo todo lo que conocí en mi vida, incluyendo a esta chica que tiene como principal objetivo destrozar mi mente por medio de su mirada.... ¡MALDICIÓN!
Pero en el exterior era... "Sonrisa Falsa" que por cierto tenía un tiempo limitado, pues si durara para siempre, ¿no creen que estaría de más el colágeno?
Y en la mente de Kanda... pues...
«"Reinado de Yuu Kanda. 100mts." Muajajajaj!!!! –y un conejo corriendo en un laberinto que no tiene salida... y todo eso era dominado por un delfín...y el delfín era la mano derecha o más bien la aleta derecha de Kanda, pues Kanda se encargaba de hacer sufrir al "usagi" pero en estos momentos estaba... ocupada... –No pregunten en que, pues...-» (Autor se dirige hasta la esquina para plantar setas, la escena lo perturbo mucho, y más con la risa maléfica de "la dueña" de Mugen)
El aire acondicionado era el único con algo interesante que contar, pues lo demás era... Silencio... hasta que...
- Esto... –Comenzó a hablar Allen. –Cuéntame algo, ¿quieres? No sería correcto que estuvieras gastando en vano todo este tiempo perdido... –sonríe el inglés.
- Me da igual... –gira su mirada para después mirar a su psicólogo y apoyar sus codos mientras entrelazaba sus brazos sobre la mesa. – ¿Sabe? Deje de perder el tiempo, de seguro que no quiere estar aquí en vano al igual que yo... Además he venido por puro capricho de mis padres... El hecho de que no me comprendan no quiere decir que me manden junto a un psicólogo moyashi que solo espera que los otros hagan su trabajo... ¿O me equivoco? –sonrió de lado causando molestia en el albino.
En la mente de Allen...
« ¿Moyashi...? ¿What the...?»
- La verdad que... –Allen se levantó de su lugar y luego se dirigió hasta una estantería que poseía el lugar, tomó unas hojas y un bolígrafo y se dirigió hasta donde estaba la muchacha y colocó los objetos al frente de ésta. –Me gustan los retos... Y si uno de ellos se trata de hacer que hables pues bien, que así sea...
- No creo en milagros... –fue lo único que respondió.
- Pues... aquí va uno... –y así se sentó de nuevo en su sillón frente a su paciente.
- ¿Para qué es esto? –preguntó refiriéndose con indiferencia hacia los objetos que tenía enfrente de ella.
- Simple... Escribe algo con esa pluma en el papel... –sonríe mientras entrelaza sus dedos sobre la mesa y apoya su mentón en ellas.
- ¿Cree que lo haré...? –dijo con desprecio.
- Hagamos esto... Tú escribes algo en el papel y a cambio hablo con tus padres para que cancelen las citas y así no te aburrirás de verme todos los días durante dos largos meses... ¿no te parece? –sonrió de nuevo, una venita en la sien de la chica se formó por medio del comentario y bufó molesta, tomó el bolígrafo y comenzó a escribir; Allen sonreía triunfante ante su progreso y luego de cinco minutos Kanda entregó el papel al albino que por cierto...
- « ¿Q-Qué demonios...?»
Kanda sonrió vengativamente ante el rostro de desagrado que ponía el albino ante su escritura.
En el papel decía...
Maldita vida hija de puta que me toca:
Maldito sea este fulano de mierda que se cree mi psicólogo pues solo es un maldito criajo moyashi con problemas de vocación...
Con cariño... Yuu Kanda... ¬¬
- Ah, veo que tienes un amplio vocabulario con las palabrotas... ¿No Yuu...? –dijo mientras ponía una sonrisa.
- No me llame por mi nombre... prefiero solo Kanda...
- Y yo prefiero que no me confunda con un brote de haba... –siguió sonriendo.
- Siga con la esperanza... ¿No le molesta ser Hipócrita? –le preguntó con el ceño fruncido.
- La verdad que es mi trabajo... ¿No te molesta que te llame Yuu, o si? Bueno, gracias Yuu... –dijo de nuevo con la misma sonrisa.
- ¡No me llame así! –explotó Kanda al pararse de golpe por el enfado mientras Allen mantenía esa sonrisa tan "amable"
- Muy bien... Sigamos... –comenzó a analizar las palabras escritas en el papel por su paciente. –Yuu Kanda... entonces... ¿No me dirás nada...? –dirigió sus ojos al rostro de la chica para ver su respuesta. Ella solo desvió la mirada cruzada de brazos, Allen sonrió de lado claro que ella no lo notó pues el muchacho tenía el papel cubriendo la mitad de su rostro.
- Tal parece que mi amiga no quiere hablar... –dijo de nuevo Allen sumido en el papel que tenía enfrente.
- No soy su "amiga"... –dijo cortante y fría.
- Perfecto Yuu... ahora probemos que tal estoy en la materia... –dijo para dirigir su mirada hasta el rostro de la azabachada. –Eres una persona fría y dura, del tipo de personas que les gusta pensar antes de actuar, pero cuando no eres muy impulsiva... claro que eso solo pasa cuando te molestan, ¿me equivoco?
La chica dirigió su mirada hasta la del albino y enarcó una ceja como "¿Estás hablando enserio o me solo quieres tomarme el pelo, idiota?" o "No nací ayer, estúpido"... Entre otras opciones... Nada más que él sonrió amablemente y luego preguntó...
- ¿Sigo? –la chica frunció el ceño y se apoyó de nuevo sobre el escritorio y con voz amenazadora dice:
- Da tu mejor golpe... –y así Allen sonrió más abiertamente para después dirigir su mirada hasta el papel y seguir...
- Bien... No te gusta mucho relacionarte con las personas, prefieres más estar en una burbuja en la que nadie te moleste... Crees que los demás solo son obstáculos y que no sirven para nada en específico... Odias muchas cosas incluyéndote... No tienes mejor amigo, solo te tienes a ti misma, te gusta la soledad y la literatura, tienes un gusto muy exquisito para la música y no comes cualquier cosa y... –Dirigió una mirada victoriosa hasta la de Kanda. –Y, No te gusta joder a la princesita encantada, eres realista y no confías en nadie a excepción tuya... Se puede decir que eres una persona muy pero muy seria para no decir que vives encerrada en ti misma... y creo que eso es todo... –sonríe como broche de oro ante la palpitante venita sobre la sien de la chica.
- Bueno... tengo que admitirlo, no solo eres un Psicólogo Moyashi... Sino que eres un completo acosador... –sonríe con malicia.
Allen suspira resignado para después mostrarle a la chica el papel en cual ella escribió.
- Mira, esta es la forma en la cual puedo comprender que clase de persona eres hasta muchas cosas que ni siquiera tú podrías habérmelo dicho con palabras... Se lo llama... Psicología. –sonrió de nuevo.
- ¿Eso le dices a todas las chicas con quien has salido...? –dice con desprecio.
- Solo si me atraen... –Kanda se lo quedó viendo, esa sonrisa tan amable...
-«solo es un disfraz más... Maldito sea...»
- Bien... –Allen la sacó de sus pensamientos con su voz. –Creo que nuestra hora ha terminado...
Kanda dirigió su mirada hacia el reloj de la habitación y luego volvió su vista hasta Allen.
- Aún falta media hora... –termina Kanda.
Allen se levantó de su silla y se dirigió hasta el reloj, lo bajó y luego configuró la hora para colocarla de nuevo por la pared.
- Ahora si... Ya es la hora. –miró atentamente a la japonesa quien solo bufó y se levantó de la silla pero se quedó viendo fijamente al albino.
- ¿Quién demonios eres....? –dijo con el ceño fruncido. –Creí que mi psicólogo sería un anciano canoso... bueno, en las canas no dudo pero...
- Creo que te retrasarás si no te vas ahora. –fue lo único que dijo sin expresión en la voz mientras se dirigía hasta su silla y se volvió a sentar para tomar un bolígrafo y comenzar a escribir, Kanda solo frunció el ceño y luego salió de la habitación.
Al escuchar como la puerta se cerró suspiró aliviado para después cruzarse de brazos y apoyarse sobre el escritorio mientras cerraba los ojos cansado.
- No sabía lo duro que era tu trabajo Mana... Al menos con esta chica si lo es...
Luego comenzaba a vibrar su celular dentro de su bolsillo a lo que se apresuró a tomarlo y ver de quien se trataba, una sonrisa de felicidad se formó en su rostro al leer de quien se trataba y luego lo atendió.
- ¿si? ¡Ah, Road....! Todo bien... ¿Hoy?... Pues... No, no creo que llegue pero... ¿Mañana...? ¡Claro..., no hay problema...! Okay, nos vemos mañana. –y así colgó mientras se recostaba por su asiento. –Si, definitivamente... Toda tormenta tiene su calma...
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Estaba caminando por la acera de las calles muy sumida en sus pensamientos, todo parecía tan confuso en estos momentos para ella, todo incluso ella misma.
« ¿Quién es ese sujeto...? ¿Por qué es así...? ¿Por qué me preocupo tanto por esto...? Bah, esto me está por volver loca... ¿Qué tanto? Si ya no lo volveré a ver... Eso fue lo que dijo y no creo que esté de ánimos para mentir ya que... demostró muy bien que estaba allí por pura obligación... al igual que yo... –Su celular la sacó de sus pensamientos con su tan notorio vibrado, lo tomó y atendió. -¿Si, diga?... ¿No tienes otra cosa que hacer más que joderme la puta vida, Lavi...? Bah, ¡estoy calmada!... –suspiró.- Sabes que no quiero nada y... ¿Qué? Mañana... pues... ¡Sea lo que sea Lavi no me obligarás...! No me importa que... ¿Eh?... Mejor muérete. –y así colgó. –Sabe que no podrá convencerme...»
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Al día siguiente...
« ¿Cómo lo hizo...?»
- ¡Ah, estoy muy emocionado Yuu-chan! –decía el muchacho mientras caminaba tomándola de la mano. -¡Falta poco para llegar, no desesperes!
- Sea lo que sea, Lavi, no me interesa. –dijo cortante mientras era "arrastrada" por el pelirrojo.
- Naa... Se que lo dices porque estás igual o quizás mucho más emocionada que yo... –decía Lavi con una sonrisa en los labios.
Para ser exactos, Lavi había "convencido" a Yuu para acompañarlo al centro comercial en busca de...
- ¡Tu regalo de cumpleaños! –decía muy animoso el pelirrojo.
- Juppy... –expresó Kanda con "mucha energía" al recordar el porque de su presencia allí en esos momentos.
A la mañana de ese día, Lavi había ido a la casa de los Kanda para así buscar a la primogénita y mejor amiga de la adolescencia, Yuu Kanda...
- ¡Te lo había dicho Lavi... No quiero nada por mi cumpleaños! –dijo para luego cerrarle la puerta por la cara, pero no pasó mucho tiempo para que se vuelva a abrir dejando ver a una Kanda ya toda vestida con unos jeans azules, una remera negra y encima una chamarra verde agua con blanco.
- ¡Diviértanse...! –decía la madre de la japonesa con una sonrisa.
- Vamos Yuu, será divertido... –dice el pelirrojo que tomó de la mano a la chica mientras era arrastrada por éste. Y solo significaba una cosa... Su madre fue muy persuasiva con el tema... Para no decir que había un lanzallamas detrás suyo.
Ya habían llegado hasta la tienda porque tanto había estado caminando era una tienda de ropa muy distintiva y de marcas muy reconocidas por todo el país y varios por el mundo. Kanda con ojos despectivos miraba a su alrededor hasta que llegó al rostro del pelirrojo quien poseía una sonrisa de oreja a oreja.
- Lavi... –dijo con odio en la voz. -¿Me trajiste a una tienda de ropa...? ¿Es eso tu "gran" sorpresa...?
- Iié... –Dice negando con la cabeza. -¡La gran sorpresa es que...!
- Hablas como si no me conocieras, Lavi... Sabes que "ropa cara" y "yo" no combinamos, ¿verdad? Entonces...
- Pero no es la ropa por la cual te he traído hasta aquí, Yuu-chan... Quiero que elijas esto... –y así la toma de la mano y la lleva un poco más en el interior del lugar. -¡Mira! –Kanda lo mira despectiva pero luego dirige su mirada hasta donde le dice su amigo y...
- L-Lavi... –se queda con la boca abierta al ver que enfrente de ellos había unas fundas para katanas muy bellas, muchas de ellas bordadas con piedras preciosas, otras con hilos sumamente brillantes entre otras decoraciones más. -¿P-Por qué...?
- ¡Solo elige una...! –dice para luego darle un pequeño empujoncito y que se acerque hasta donde se hallaban las fundas. –Ese es mi regalo...
La chica se acerca con duda hasta las fundas y las empieza a examinar primero con la vista para después con torpeza dirige sus manos hasta una de ellas que más el llamó la atención, era una funda negra con piedras preciosas bordadas en ella en verde y rojo formando así un dragón a lo largo de la funda.
- Tiene muy buen ojo, señorita... –era un viejo anciano de estatura muy pequeña y un bigote blanco al igual que los pocos cabellos que adornaban su cabeza. –Esta funda no es solo bella por los adornos que la constituyen sino que también lo es por la tela y la resistencia con que se ha hecho... Por favor... –dijo para que se acerque a tocarla. –Lo siente, es muy bella y suave... No se engañe con las apariencias a la vez es muy resistente para resguardar una katana. –dijo con una sonrisa, Kanda lo mira con asombro para después dirigir su mirada a su amigo pelirrojo quien la miraba con alegría en el rostro.
- Lavi yo... no puedo aceptarlo. –dijo simplemente Kanda con la mirada fija en su amigo.
- Deje que el muchacho solo quiere ser caballeroso con su damisela... –dijo con una sonrisa el anciano.
- No somos nada más que amigos... –repuso Lavi acercándose hasta donde se hallaban. –Y dígame abuelo... ¿Cuánto por ésta...? –dijo por la funda que había llamado la atención en Kanda.
- Su precio es tal como su hermosura lo muestra... –Dijo el anciano. –Está cinco millones de yens... –termina el anciano.
- ¿Qué? –preguntó sin creer Kanda pero antes de que pudiera decir algo más, Lavi se adelanta a decir.
- Lo llevo...
- ¡Lavi! –dijo con recriminación Kanda.
- Envuélvalo por favor... –pidió el pelirrojo mientras el anciano solo asintió y tomó la funda para así llevársela.
- ¡Lavi, ¿Qué demonios estás haciendo...?! ¡¿No oíste cuanto estaba?! ¡Es más que lo que ganas en un año! –dijo muy alarmada Kanda.
- Lo se... –sonrió el pelirrojo. -¿Por qué crees que estuve reuniendo dinero todo este tiempo?
- Lavi... –dijo en tono de preocupación la chica.
- Vamos... Es por tu cumpleaños, date algo de lujo Yuu... Sabes que lo hago solo porque te quiero mucho...–el muchacho posó su mano sobre el hombro de la chica quien bajó la mirada, esa frase le recordaba algo...
- No puedo hacerlo... Y lo sabes muy bien... –dijo con tono de súplica hacia el muchacho que tenía enfrente.
- Vamos... Date algo de diversión, estaré contigo siempre... Y lo sabes Yuu... Porque te quiero... –fue lo único que contestó el muchacho para así tomar su mentón y acercarse para cerrar la distancia en un tierno beso.
Lavi se quedó viendo a su amiga quien traía la mirada perdida en algún punto que ni él se podía imaginar, la zarandeó levemente para despertarla y así fue que lo logró.
- Yuu-chan... ¿Te encuentras bien...? Te quedaste colgada. –dice Lavi a lo que la chica solo aprieta los puños y muerde su labio inferior de impotencia.
- ¡¿Acaso no les importa mi opinión...?! –dijo casi gritándole a su amigo quien la miraba con duda y confusión pero un solo nombre vino a su mente como para que pueda reaccionar así.
- ¿Lo dices por...?
- ¡Lo digo por todo, Lavi. No te lo pedí... No pedí nada de esto pero ¿qué han hecho a excepción de decidir sin consultármelo...? –Tomó a Lavi del cuello de su camisa.- ¡¿Eh?! ¡¿Qué han hecho...?! –Lavi solo bajó la mirada triste de no poder darle una respuesta a su amiga, ella solo frunce más el ceño para así salir corriendo del lugar dejando todo atrás.
- ¡Yuu...! «Creía que ya lo había olvidado... ¿Acaso siempre estaré en último lugar, Yuu...?» -pasaba por su mente al ver como salía corriendo del lugar.
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Corría lo más rápido que podían sus piernas solo quería alejarse lo más posible de todo recuerdo de esa persona pero corriendo hacia un punto X no creo que ayudara mucho... Pero el solo hecho de intentarlo hacía que existiera al menos un pequeño hoyo de esperanza en su interior...
Pero como toda persona que corre como todo un felino salvaje –o sea Kanda- llega a su punto de cansancio que lo hace detenerse.
Cansada, impotente y con ganas de matar a todo el mundo se sienta en el suelo –en donde quiera que se encontrara- se abraza a sus piernas y esconde su rostro en ellas mientras pequeñas lágrimas surcaban sus ojos de impotencia total.
«Otra vez... Otra maldita vez soy débil... ¿Creía que te había olvidado tras tu muerte...? ¿Qué haces aún aquí...?... –sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar –sino estaba mal se trataba de- música... Levantó la mirada en busca de la fuente sonora, y cayó en la pregunta de...
- ¿Dónde estoy...? –se incorporó del suelo y se sacudió sus jeans para así secarse las lágrimas con la manga de su chamarra y comenzar a caminar...
Se hallaba en la acera de una calle la música provenía del otro lado así que al no ver vehiculo alguno cruzó en dirección a la atrayente música. Seguía caminando hasta que encontró un callejón un poco desierta y sucia pero de allí provenía la melodía pegajosa que la estaba cautivando, así que no se inmutó nada y siguió su camino por el estrecho pasillo hasta llegar a un lugar que según sus ojos se trataba de un campo de basketball con varias personas jugando en ella muy animosamente y con la música principal causante de su caminata hasta ese lugar, que según ella se trataba de un estilo musical que hace tiempo no escuchaba, un estilo de hip hop muy animoso y pegajoso.
Como si de magia se tratara, sus pies comenzaban a caminar en dirección al campo pues quería verlo más de cerca, su contorno lo cubría un alambrado y se acercó hasta eso para así contemplar mejor el juego...
Pero algo mucho más extraño la cautivó... Uno de los jugadores involucrados tenía unos reflejos impresionantes y su forma de encestar era increíble y envidiable de seguro; traía unos pantalones negros y cortos hasta debajo de la rodilla muy holgados y acampanados junto una sudadera gris con capucha que cubría su cabeza y prohibía ver su rostro, pero toda incógnita quedó atrás al ver su último encestado y que la capucha se bajara dejando al descubierto su presencia...
« ¿Nani...?» -fue su pensamiento al ver de quien se trataba. -¿Qué hace el psicólogo moyashi aquí...?
Dos muchachos uno rubio y el otro azabache se lanzaron –literalmente- sobre él para festejar su triunfo muy graciosamente mientras el albino reía sin parar por lo graciosos que eran sus compañeros.
Al alejarse de él otra persona saltó pero para abrazarlo y se podía notar el regocijo que tenía el muchacho ante el contacto por esa persona. Kanda se quedó viéndolo, esa sonrisa es muy diferente a la que ella conocía... Ésta era más sincera, más abierta, más bella...
De seguro fue coincidencia o la mala suerte que tenía en esos momentos en los que sus ojos fueron encontrados por los del albino y la confusión atacó al rostro de éste así que se alejó un poco de quien poseía su cuello y brazos para así dar un paso hacia delante aún teniendo fija la mirada en Kanda.
- ¿Yuu...? –dijo sin comprender.
Kanda seguiría en su trance de no ser por...
- ¡No me llames por mi nombre, Moyashi! –dijo en tonos de pocos amigos.
El muchacho sonrió bajando la cabeza para así iniciar una corrida no tan rápida en dirección a la que estaba Kanda contemplando todo. Aún faltaba unos centímetros para estar cerca pero Allen detuvo el paso antes de poder llegar a ella.
- ¿Qué haces aquí...? ¿Te aburriste sin verme....? –sonrió de nuevo, y de nuevo era la sonrisa que ella conocía una sonrisa que no era más que una careta de falsedad o es eso lo que ella reconoce.
- No te hagas ilusiones, Moyashi... Solo estaba buscando a un amigo, y...
- ¿Te pediste...? –preguntó sin más.
- No, yo no me pierdo... Solo que mi amigo se perdió y lo estoy buscando...
- Te perdiste... –dijo con la misma sonrisa que cabrea tanto a Kanda.
- Piensa lo que quieras... –se cruzó de brazos molesta cosa que hizo más gracia en el muchacho, que se cercó hacia donde estaba para así abrir el portón que los separaba. -¿Qué haces...?
- Vamos entra y así no estarás... perdón... Y así esperarás aquí a "tu amigo perdido"... –sonríe de nuevo causando más molestia en la japonesa.
- Jaja, que gracioso... –dice con haz de sarcasmo. –Pero olvídalo... Ya me regreso. –dijo dándose vuelta iniciando su caminata hasta que...
- ¿Sabes por donde volver o sí...?... –Kanda detuvo sus pasos ante la pregunta, era un duro golpe para su orgullo y con la cara de mil demonios se da vuelta al ver el rostro del albino quien tenía una sonrisa "amable".
«Y aún tiene esa sonrisa... Hipócrita.»
Kanda comenzó a caminar en dirección a la que se encontraba Allen por lo que se hizo a un lado para hacerla pasar, ella con una mirada de "no te pases de listo porque prometo matarte" y la de él "quiero verte intentándolo", así que el albino se dirigió hasta donde los demás y tomó el balón en sus manos para luego girarse a ver a Kanda.
- Bueno, chicos ella es Yuu Kanda... Kanda ellos son mis amigos... Jasdero y Debito... –indicó a los dos chicos quienes se habían lanzado sobre Allen al terminar su partido.
- ¡Hola! –dijeron en unísono.
- Él es Skin... –indicó a un hombre corpulento de facciones mayores y pelo alborotado y azulado.
- Hola... –dijo solamente el hombre.
- Ella es Road Camelote... –indicó a la chica quien había abrazado también al albino.
- ¡Hi! –saludó ella.
- Y él es Tikki Mick... –indicó al último presente de elegante presencia que se hallaba sentado hacia un lado y al escuchar su nombre se dirigió hasta donde se hallaban los otros.
- Mucho gusto...- hizo una pequeña reverencia a Kanda.
- ¿qué te parece un partido, Kanda? –preguntó el llamado Jasdero.
- Paso... –dice sin interés la chica.
- ¿Quieres jugar...? –preguntó Allen.
- No... –fue lo único que respondió.
- Vamos... Será divertido. –insiste el muchacho para así pasarle el balón ella solo lo toma y luego se lo devuelve.
- mmm... Bueno chicos... Al parecer Lady Kanda no quiere romperse una uña... –dice burlonamente Allen a lo que Kanda frunció más el ceño y tomó velozmente el balón en manos y desde donde estaba lanzó la pelota y dio justo en el blanco encestándolo.
- Solo un partido... –dice secamente Kanda a lo que Allen sonríe más abiertamente ante el cambio que causó en la japonesa, definitivamente era muy predecible para un profesional en psicología... Bueno, es eso lo que cree, pero no toda la vida está escrita con tinta ni encasillada en hojas... Y es justamente eso lo que Kanda le mostrará al albino, que ella puede ser todo menos predecible...
