El estruendo resonó por toda la escuela haciendo que esta se cimbrara violentamente debido a la potencia de la explosión de la cual ocurrió, algunos vidrios se rompieron; otros solamente se quebraron un poco, pero el mayor daño estaba en el lugar del impacto, Rias salía violentamente despedida hacia el suelo, su cuerpo mostraba graves quemaduras y profundas laceraciones; por lo más impactante fue estar cubierta de pies a cabeza de un color rojo carmesí. A pesar de su juventud, dentro de la sociedad de demonios del inframundo, escuchó los rumores acerca del sobrenombre con el que en un futuro sería reconocida. "La princesa de la ruina carmesí", irónicamente aquel rojo carmín se volvería un color que instintivamente rechazaría por completo… era el color de la sangre. Y peor aún la sangre de un inocente.
Cayó aparatosamente en el suelo, tras el golpe, sus pulmones sacaron todo el aire que contenían, para rápidamente buscar nuevamente llenarse del vital oxigeno sumado a que sus oídos zumbaban por el fuerte estallido, todo eso contribuyó a que no pudiera ponerse en pie. De la nada vio como aquel bufón bajo tranquilamente al patio, en sus manos cargaba a otro niño, quien dormía plácidamente a pesar de estar en manos de aquella persona. Pudo ver que movía los labios, hablándole de manera burlona, no podía escuchar claramente lo que le decía, pero intuyo las palabras de aquel sujeto.
"Vaya… soportaste muy bien mi pequeño regalo… veamos si lo vuelves a hacer…"
Vio como aquel ser invocaba su propia energía mágica para después introducirla dentro del cuerpo de aquel pequeño, de la nada el sonido de un tic-tac llenó el ambiente, sin ninguna preocupación por la seguridad del niño la arrojó desinteresadamente hacia la demonio, con ello supo lo que realmente pasó la vez anterior. Había convertido al primer niño en una especie de dispositivo explosivo, ahora nuevamente lo hacía y estaba incapaz de hacer algo.
No, si era capaz de detener aquel despiadado ataque en contra de ella, pero no podía y también no quería, pues significaba destruir por completo a un inocente. Y eso era lo más doloroso para la pelirroja, ella era un demonio, pero su corazón portaba nobles sentimientos como los de los seres humanos y por eso no se permitía lastimarlo, aún si eso la mantenía a salvo..
¡TRACE…! – una voz se pudo escuchar a la distancia - ¡ON!
Una saeta carmesí atravesó el cielo con velocidad vertiginosa, rompiendo el aire y zumbado ferozmente, los ojos de aquel payaso miraron como el proyectil rozó a su improvisada bomba, para que mágicamente el tic-tac cesara por completo, el niño cayo pesadamente provocando que lanzara un quejido por el dolor del golpe. Al mismo tiempo aquella flecha se clavó en el suelo, revelando lo que en realidad se trataba, una larga lanza roja cubierta en su mayoría de una tela de color violeta. Esa arma había sido la causante de que el ataque del sujeto no se llevara a cabo.
En medio de la pelirroja y de su agresor apareció el mismo hombre que luchó contra Lancer, vistiendo sus características ropas carmesí y su armadura negra con bordes blancos. Sus manos sostenían aquellas espadas que representaban tanto al Yin como el Yang. La futura princesa de la ruina carmesí pudo encontrar un color rojo con el cual podría simpatizar, a pesar de que lo portaba alguien que claramente se volvería su enemigo en los días por venir.
¿Te encuentras bien? – exclamó Archer sin despegar su atención al hombre frente a él
S-Sí – respondió la jovencita con algo de dificultad - ¿Q-Qué estás haciendo?
Una pregunta que cuya respuesta necesitaba saber, pues gracias a la información que Sakura les había dado, sabía que los servant eran enemigos debido a la guerra del santo grial, entonces porque un hombre como él estaba ayudándola en esos instantes.
Daba solamente un paseo… cuando escuché el estruendo – el caballero del arco repuso en un tono neutro – Y originalmente… fui un aliado de la justicia, mucho antes de ser un servant – los ojos gris acero del hombre se endurecieron - ¿Cómo ignorar a alguien que necesita ayuda?
Archer apretó levemente la mandíbula evidenciado que no estaba para nada a gusto, Rias no supo si se trataba de algo personal o por lo que ocurría a su alrededor, pero decidió que lo mejor no era indagar en asuntos ajenos, como pudo la joven demonio noble decidió que lo mejor era apartarse un poco de lo que se convertiría en un campo de batalla bestial, pues conocía lo que eran capaces aquellos seres invocados por medio de la magia. A pesar de lo aparatoso de sus heridas, se preocupó más por el bienestar de la hermana menor de Shirou, pues ella se había ofrecido para protegerla. Archer centraba la mayoría de su atención en el bufón frente a él, mientras que esté se mantenía sonriente, el caballero del arco miro de soslayo como la pelirroja se acercaba a la inconsciente Miyu, un deje de molestia se asomó en el rostro del hombre de rojo.
¡Vaya! Parece que estás molesto – el bufón de manera casual – Archer… ¿Verdad?
Cualquiera supondría mi clase con tan solo ver esa flecha – el caballero del arco comentó de manera irónica – Aunque una lanza pudiese haber disfrazado mi identidad.
Te equivocas… solo hay dos lancer en esta guerra y uno de ellos es mujer – el hombre levantó sus enormes tijeras para lamerlas un poco – Y el otro ya me dio su saludo.
Mi error entonces… fui demasiado ingenuo – Archer alzó sus hombros mientras bufó un poco – En tu caso… puedo suponer que eres Caster… claramente pude notar que usaste magia para crear ese explosivo.
¡Ja, ja, ja! Si tu fuiste ingenuo… yo lo fui más – el reconocido como Caster torció su cabeza a la izquierda – No importa, me alimenté muy bien… así que puedo jugar un poco contigo… Archer.
Esa fue la señal para que ambos contendientes cambiaran sus posturas relajadas a otras más orientadas al combate, sorpresivamente ambos desaparecieron del rango de visión de Rias, quien ya tenía entre sus brazos a la pequeña Miyu, el sonido de los metales chocando entre sí se pudo percibir en el ambiente. La joven demonio se mantenía tensa, pues a pesar de ser ayudada por aquel servant de rojo, no podía olvidar que también era un enemigo dentro de este torneo que se luchaba en total secretismo.
Pronto frente a ella aparecía nuevamente Archer, destruyendo parte del suelo bajo sus pies, la joven demonio se agazapó un poco para usar su cuerpo como escudo y evitar que algunos escombros dañaran a la niña que tenía entre sus brazos, casi de la nada Caster apareció sobre el peliblanco haciendo que sus tijeras se encontrar con las espadas del otro servant. El golpe hundió un poco más los pies del arquero en el suelo, el rostro del hombre se mostraba tenso pues Caster se comportaba de una forma poco común de aquellos invocados en la clase enfocada en el uso de la magia.
El uso del combate con armas e incluso cuerpo a cuerpo no eran la predilección de ellos, preferían mantenerse alejados y cautelosos; dentro de sus territorios esperando el momento perfecto para salir a la luz.
Caster por su parte parecía disfrutar de la incomodidad de su oponente, pero más que nada la confusión en sus acciones… ¿Cómo culparlo? Se preguntó divertido el servant de la magia. Cuando fue invocado por su master vio al ser inferior que buscaba someterlo, no tardó mucho en obligarlo en usar sus tres sellos de comando y cuando lo hizo… simplemente lo hizo volar en pedazos. Debió de admitir que fue uno de los mejores espectáculos que había visto en su vida. Claro ahora no tenía una fuente de maná para sostenerlo en el mundo por eso se dio a la tarea de consumir almas humanas y las mejores eran las de los niños.
Imitaba las acciones de cierto payaso famoso del cine, pero diablos; era tan divertido ver sus rostros asustados que valían la pena la comparación.
El caballero del arco continuó el intercambio de golpes y estocadas, dejando aberturas a propósito para ver si su enemigo mordía el anzuelo cayendo directamente en su trampa. El bufón sonreía complacido, estaba tentado en complacer las expectativas de Archer… pero a él le disgustaba las cosas fáciles. Saltó separándose lo más que pudo del hombre de rojo, Rias miraba en total estupefacción la acción frente a ella, esa clase de combate solamente la había visto en los pocos rating games que su hermano mayor participaba a manera de entretenimiento. Pues en su actual posición aquella forma de ascensión era solo una nimiedad.
Ambos contendientes se miraron por unos instantes, midiendo todas las posibilidades de cambiar la situación a su favor, cuando un nuevo contendiente se unió a la escaramuza de manera inesperada.
Shirou se aferraba como podía de la cintura de Lancer, acción que le incomodaba puesto que debía de acercar su cuerpo contra el de la mujer tanto como pudiera; temiendo no solo por caer, sino también porque su masculinidad reaccionara.
Porque ante todo Lancer era una belleza descomunal y finalmente su cuerpo estaba muy por encima de la media común de las mujeres japonesas, ciertamente Sakura era toda una belleza, su cuerpo a pesar de ser de una jovencita de tan sólo 16 años estaba entrando en un desarrollo que robaría miradas de todos los hombres cercanos a ella, Rias por otro lado a pesar de su corta edad no tenía nada que envidiar a las chicas mayores que ella y Miyu se encaminaba directamente a ser toda una Yamato Nadeshiko.
Pero la única forma de describir el cuerpo de su servant era… divino y lo peor de todo era que cuando no usaba la armadura que le protegía; solamente usaba una especie de leotardo azul con bordes y líneas doradas.
Shirou – la rubia exclamó llamando la atención de su maestro – tu agarre es muy débil… ¡si no te afianzas más te caerás!
Tenía razón la caballero de la lanza, algo que el pelirrojo se negaba a aceptar, si eso le costaba que se cayera del aquel poderoso corcel. Lancer tenían varios noble phantasm a su disposición, no sólo la poderosa lanza que usaba como arma primaria, sino también un par más que le daban ciertas ventajas y en cuestión de movilidad Dun Stallion era la mejor. Aquel caballo blanco era majestuoso, poseyendo protecciones a la par de su dueña y que iban a juego; pero lo más impresionante era la velocidad con la que galopaba. Aumentando lo magnífico que era el corcel, era que no había camino que no pudiese transitar y obstáculo que le impidiese su carrera.
Era así que tanto servant como master estaban en tan maravillosa montura, usando los techos de la ciudad como la vía más rápida para llegar a su destino.
Aquel estruendo fue escuchado a la lejanía, alertando a todos los participantes de aquel ritual de que las hostilidades se retomaron mucho antes de caer la noche; lo que más preocupó al joven Emiya fue la dirección de donde provenían el estruendo, justo donde se encontraba la escuela de su hermana menor. Fue por eso que terminaron en esa vergonzosa situación, más bien para el joven aspirante a mago.
¡Lo sé! – el chico respondió tratando de ocultar su vergüenza - ¡Me agarraré más fuerte!
Tan solo un asentimiento por parte de la rubia fue suficiente apaciguar las preocupaciones del chico ante un posible acoso sexual, ya que había cosas más importantes de que preocuparse.
Ni siquiera el chico tuvo tiempo de terminar cuando arribaron a su destino, ganándose las miradas incrédulas de todos los que los atestiguaron su llegada. El joven pelirrojo vio tanto a Archer como a Caster, pero su preocupación se convirtió en terror cuando divisó la figura de Rias, las heridas del cuerpo de la jovencita eran visiblemente de cuidado, guiado por sus emociones, bajó del caballo de su servant y rápidamente corrió hasta donde se encontraba la lastimada pelirroja.
¡RIAS! – un leve sobresalto apareció en el cuerpo de la chica ¡Estas muy lastimada! ¡Tenemos que tratar tus heridas!
S-Shirou-san – la joven demonio noble estaba un poco abrumada por la repentina atención del chico – Estoy bien, lo importante es que Miyu-chan está a salvo.
Los ojos ambarinos de Shirou, se abrieron cuando la chica mencionó a su hermana, quien dormía tranquilamente en los brazos de la pelirroja, el rostro del joven se endureció, guiado por el remordimiento y la impotencia de ver a Rias en tan lamentable estado. Sin pensárselo dos veces abrazo a la heredera de los Gremory, nuevamente haciendo que se sobresaltará.
Perdóname – las palabras del joven mago llegaron a los oídos de la jovencita – perdóname por arrastrarte a esto…
Shirou-san – Rias cerró levemente sus ojos recibiendo la seguridad que la acción pretendía proyectar – No te preocupes por eso.
Caster se mantenía ajeno al momento, solamente para hablar de manera burlona y desinteresada.
Esa chica es especial… - la burla del servant era evidente – resistió muy bien mi pequeño regalo…
¿Qué estas diciendo? – los ojos de Shirou se posaron en el bufón como dagas
Mocoso – Archer llamó la atención del pelirrojo – Puede hacer bombas de cualquier objeto… incluso de seres humanos.
Aquella revelación hizo que la ira en el maestro de Lancer creciera a niveles nunca antes vistos, abrazó con fuerza a Rias, buscando de alguna forma calmarse lo suficiente y no cometer una locura cegado por la ira, más sin embargo, una persona si estalló por la revelación. Lancer se abalanzó precipitadamente contra Caster, el servant de aspecto de bufón solo pudo acrecentar la sonrisa. El arma de la mujer viajó tan rápido que alguien normal sería incapaz de seguir la trayectoria de la misma, pero los servant no eran humanos, Caster saltó hacia un lado esquivando el ataque, gracias a la fuerza de la rubia la presión del aire cortó el suelo donde debía de estar su oponente, Archer abrió un poco sus ojos, para después simplemente lanzar sus dos espadas al aire.
Ambas armas viajaron rápidamente, sincronizadas de una forma que pareciera que en su vuelo jamás se separarían, Caster contorsionó su cuerpo de manera inhumana evitando que las espadas le alcanzasen, para luego caer sobre su cuatros miembros, el payaso mantenía su sonrisa para después simplemente levantarse del suelo, ante la mirada de los otros dos servant.
Vaya… creo que mis palabras molestaron de más – Caster comentó con gracia – Bueno, lo mejor será despedirme puesto que estoy atrayendo mucho la atención
Con total cinismo, el hombre reverenció a los caballeros del arco y de la lanza respectivamente, para después desaparecer en pequeñas partículas de luz, Lancer golpeo el suelo con su lanza, ventilando un poco de frustración para volverse contra Archer. El hombre de rojo le miro unos momentos para después alzar las manos dando a entender que no habría hostilidades en ese instante.
Aunque no lo creas… vine por voluntad propia – Archer habló pausadamente – Mi master no tiene nada que ver con esto.
"Acción Independiente" – comentó la rubia haciendo desaparecer su lanza – Ya veo, muchas gracias Archer.
El hombre suspiró al ver como la mujer se inclinaba respetuosamente ante él, sin embargo, el peliblanco se cruzó de brazos de forma pensativa.
Caster es un problema si lo dejamos ser – Lancer asintió quedamente – Te parece si formamos una tregua para eliminarlo… claro que será entre nosotros dos… pues dudo que mi master acceda a aliarse con ustedes.
Abusando de tu acción independiente – la rubia rio un poco mientras que Archer correspondió la sonrisa con la suya propia - ¿Esta bien que hagas eso?
No está bien, pero no me gusta dejar las cosas inconclusas – ambos empezaron a caminar hacia donde estaban los dos pelirrojos – Rin tiene problemas muy serios con la master de Rider – la rubia prestaba atención en las palabras de arquero – Tal vez si no hubiera problemas con ella… accedería a ayudarles.
Entiendo… - la servant de la lanza centró su atención en su master – Cooperaremos contigo en cuestión de Caster, una vez terminado ese asunto, volveremos a ser enemigos.
Con una sonrisa, Archer desaparece tal como lo hizo anteriormente el servant especializado en la magia, Shirou todavía abrazaba a Rias quien al ver que la amenaza había cesado levemente, no pudo evitar sentirse incomoda, fue cuando Miyu dio señales de revolverse por lo apretado que estaban en esa posición. Justo en ese momento una nueva persona arribó al lugar.
Sí que la armaron en grande - una suave voz alertó al grupo, quienes centraron su atención en el recién llegado
¿Armaron en grande?, esto es un verdadero desastre – otra voz se hizo presente, pero sonaba con demasiada molestia - ¡SABEN EL MALDITO TRABAJO QUE TENDREMOS QUE HACER PARA ARREGLAR ESTE DESMADRE! – cuando se dio cuenta que era el centro de atención tosió un poco para cambiar su actitud - ¡Ejem! ¡Oh, Señor disculpa a tu sierva!
Shirou, Lancer y Rias vieron como una pareja de jovencitas estaban de pie a una distancia prudente, una de ellas vestía un hábito de monja, bajo la manga de su mano izquierda podría verse que estaba vendada, su cabello era de blanco y sus ojos ambarinos brillaban gracias a la iluminación del atardecer. La otra tenía un cabello azul marino, sus ojos azules contrastaban con los de su acompañante porque eran similares al cielo, a diferencia de la monja, traía unos jeans negros, una chaqueta de cuero negra y debajo de esta una blusa blanca, la cual mostraba un revelador escote. Finalmente usaba una zapatillas, todo el conjunto de su vestimenta dictaba una especie de rudeza singular, pero extrañamente se podía sentir un aura de pura provenir de ella.
Ruler, no tienes que fingir – la albina comentó en un tono calmado – Al final todos se darán cuenta de tu torcida personalidad.
¡¿EEEh?!, Bueno en eso tienes razón, Caren – la peliazul estiró sus brazos buscando liberar su estrés – Apurémonos para ir a la iglesia, quiero darme un baño y beber una buena cerveza.
A veces me pregunto… si en verdad eres un Ruler – la joven monja hizo un gesto de desaprobación
No seas estirada – Ruler se cruzó de brazos mientras sonrió juguetonamente – Anda, llama a tus secuaces…
El trío no estaba seguro si aquellas dos personas eran de cuidado o eran una pareja de comediantes callejeros; lo único que pudieron hacer fue observar en silencio y esperara a ver qué pasaba en los próximos minutos.
Esta realmente preocupada, la explosión le tomó por sorpresa cuando la escucho entrando al edificio de departamentos donde vivía junto a su tío, tanto que no dudo en llamar a Rider y ahora ambas se dirigían rápidamente al lugar donde habían ocurrido.
¡APRESURATE RIDER! – exclamo Sakura con preocupación en su voz - ¡SEMPAI PUEDE QUE ESTÉ EN PELIGRO!
Entiendo, Sakura – repuso la mujer en el traje de cuero mientras saltaba por los tejados de los edificios – Sujétate bien…
Ambas pelimoradas habían optado por la misma ruta para desplazarse que usaron Shirou y Lancer, salvo que no usaban un corcel, la servant de la montura, era lo suficientemente rápida para usar sus propias piernas, aun si cargaba a su master de la cintura. La preocupación de llegar a su destino, fue el distractor suficiente para que alguien les atacara en uno de sus saltos. Un extraño proyectil carmesí viajo a una velocidad pasmosa en dirección de la pareja.
Los instintos de Rider le alertaron lo suficiente como para lanzar una de sus armas y esta terminó por clavarse en una pared cercana, usando la cadena de uno de los extremos, detuvo su vuelo y cambio de dirección; aquella forzada maniobra desoriento a la master de la servant, soltando un grito que asustó levemente al espíritu heroico, pero mantuvo la calma.
Cayeron en un callejón solitario, toda la atención de Rider se centró en la jovencita quien recuperaba el aliento arrodillada en el suelo. Pronto una risa lleno el ambiente del lugar, volviéndolo tétrico a cada instante que pasaban escuchándolo.
Vaya, vaya… pero que adorables pajaritos cayeron en mis manos – el tono de voz de su atacante destilaba arrogancia – Y son tan hermosas las dos…
De entre las sombras emergió la figura de una mujer, su figura era envidiable, casi tan perfecto como el de Rider, vestía una especie de vestido o al menos eso pensó la joven Matou porque era una extraña combinación de lencería de cuero, sobre el cual tenía unas mangas que cubrían sus brazos y un faldón, ambos de un rojo carmesí muy profundo, la piel de la mujer era inusualmente pálida, mientras que su rostro estaba cubierto con una máscara ocultando un poco su identidad, extrañamente se sentía muy similar a comparación de Rider. Su cabello blanco caía libremente mientras que entre sus manos sostenía un bastón, Sakura si tuviera que compararla con algo sería una "dominatrix", el cómo sabía eso… bien la jovencita nunca divulgaría sus estudios secretos para complacer a cierto sempai suyo si una relación florecería entre ellos dos.
Así que debía de estar preparada para cualquier situación y fetiche que pudiera darse… para gusto de ambos, claro está.
¿Quién eres? - la primera en reaccionar fue el servant de la montura quien se puso en posición de atacar
A estas alturas debes de intuir que soy un servant como tú… Rider – la dominatrix comentó con sorna – Es una descortesía no revelar nuestras clases… Assassin a tu servicio
¿Assassin? – Sakura susurró quedamente – No parece el sabio de las montañas.
Ciertamente jovencita… soy de las pocas que clasifican en esta clase por mis actos – la mujer sonrió arrogantemente – Pero estoy muy orgullosa y a la vez decepcionada… pero en fin… mi master te manda saludos… Sakura Matou.
¿Cómo sabes mi nombre? – la pelimorada se alarmó por ser descubierta
Muy simple, mi master te conoce muy bien – la dominatrix respondió mientras colocaba una de sus manos sobre su barbilla – Profundamente, de forma obsesiva, tanto que parece una enfermedad… que raya en la locura… por eso respondí a su invocación.
La forma en que hablaba el servant del asesinato era perturbadora, había un deje de placer en describir a su maestro que perturbó un poco a Sakura, pronto Rider se colocó en forma de escudo entre ella y la mujer quien sonreía de forma cruel. Bajo la máscara brillaron sus pupilas, dándole un aire amenazante a la mujer. Sin dudarlo la mayor de las pelimoradas se colocó sobre sus cuatro extremidades, tensando todos los músculos de su cuerpo, mientras que en sus manos estaban las dos estacas de metal que eran sus armas primarias para combatir.
Frio, una terrible sensación de frio rodeaba a Rider, era la forma en que manifestaba su sed de sangre, compuesta y calmada, mientras que Assassin se mantenía atenta a su rival, borró su sonrisa de mantenerla en su rostro sería una falta de respeto a su enemigo, pero mas que nada era porque quería reservarla para cuando la tuviera entre sus manos.
Desapareció de la vista de la dominatrix, quien se mantuvo en su lugar sin moverse, la velocidad de la servant de la montura era abrumadora y más en un terreno tan cerrado como lo era aquel callejón, de la nada apareció en la pared que se encontraba detrás de Assassin, su cabello floto unos instantes para después lanzarse nuevamente, acomodó sus dos armas para encajarlas en la espalda de la mujer albina. Era un ataque traicionero, pero así era su forma de luchar, en realidad ella no era un héroe virtuoso como el Lancer que invocó aquel chico por el cual su master se preocupaba.
Ella era una anomalía dentro del sistema del ritual de la batalla del santo grial, pero también lo era su oponente; pues del suelo debajo de la dominatrix se alzó un muro de una sustancia carmín, igual como aquel proyectil que les atacó momentos atrás. La dureza de aquella sustancia le sorprendió, si sus ojos estuvieran descubiertos, Sakura habría notado aquella emoción. Se apoyó en aquella construcción extraña y se impulsó con fuerza para alejarse de aquella mujer.
Un poco de aquel liquido mancho uno de sus guantes, discretamente lo acercó a su nariz, percibiendo su peculiar aroma… uno que reconocía al instante.
"Sangre" ese era el aroma característico de aquella sustancia, Rider durante toda su existencia hasta momentos antes del final de su vida siempre estuvo rodeada de ese aroma, tanto que lo despedía de su propia piel de forma natural, aunque ahora era un espíritu heroico, no estaba segura si seguía impregnada de la sangre de todas sus víctimas. Las primeras fueron sus hermanas mayores, aquella que adoraba con locura y respetaba por ser la epitome de la belleza, mas sin embargo ella se fue alejando de lo que representaban pues su función era otra completamente.
Una guardiana que debía de protegerlas contra los hombres que buscaban desesperadamente profanar a su familia, el fragor de la batalla, la emoción del asesinato y el aroma de la sangre corrompieron su ser, arrebatándole lo que era y convirtiéndose en algo más… para finalmente ser ella la que acabara con la existencia de su familia. Para cuando se dio cuenta era demasiado tarde, incautos llegaban a la isla donde residía, tontos que todavía buscaban a las hermanas más hermosas de la Grecia Mitológica. Ninguno regresaba y con ello nació la leyenda de donde provenía… por breves momentos empezó a sentir empatía por su oponente, era similares hasta cierto punto, pero ella no era el monstruo en el que se convirtió en el futuro, sino que fue invocada como la "guardiana" que debió ser desde un principio.
Se agazapó un poco, ignorando por completo el llamado que hacía el olor de la sangre, porque tenía un objetivo muy claro; estaba luchando por los ideales de su master.
Assassin miró con desdén a la mujer frente a ella, de alguna forma una especie de empatía se daba entre ellas dos, similares, pero a la vez diferentes. Rider pateó el suelo con fuerza, rompiéndolo para salir impulsada en dirección de la servant enemigo; la dominatrix movió su mano, una ráfaga de sangre emergió de aquella acción, siguiendo una trayectoria directa en contra de la servant de la montura. Sakura ahogó un grito ante el inevitable encuentro de su sirviente y el ataque de su enemigo.
Pero contra todo pronóstico, Rider volvió a patear el suelo y elevarse; giro sobre sí misma para lanzar una de sus estacas contra de la enmascarada mujer, Assassin cambio el rumbo de su ataque, buscando interceptar el proyectil que su enemigo le lanzó. Mas sin embargo todo eso era un ardid para lo que realmente planeaba la servant pelimorada, usando la cadena de uno de los extremos, retrajo el arma evitando el encuentro de ambos ataques. La velocidad que usó fue suficiente para alcanzar la distancia que les separaba, Assassin torció los labios, en un gesto de molestia al ver las verdaderas intenciones de su oponente.
Con una fuerza descomunal pateó el cuerpo de la mujer albina, lanzándola por los aires, pero justo cuando iba a tocar el suelo; desapareció en un pequeño estanque de aquel repulsivo líquido que usaba como arma.
¿En verdad eres un héroe? – preguntó con sorna Assassin – Por tu manera de atacar… me resulta imposible el creerlo.
Lo mismo diría… vampiro – una escueta sonrisa apareció en el rostro de Rider – Solamente hay otro "héroe" que es considerado un monstruo como lo eres tú…
Pronto una risa cargada de autosuficiencia y orgullo llenó por completo el ambiente del callejón, de entre las sombras aparecieron unas cadenas con grilletes, moviéndose rápidamente en el aire. La servant de Sakura se mantuvo en su lugar, preparó sus armas y con movimientos rápidos detuvo las cadenas.
La joven Matou miraba absorta como la persona que invocó peleaba con fervor. Su mente recordó la noche en que la invocó, al igual que los otros seis maestros elegidos, las marcas de sus hechizos de mando aparecieron en el dorso de su mano derecha, su tío Kariya se entristeció… ella no tenía nada que ver con esto, tal vez era una venganza personal de los Ainsworth por haber entorpecido su ritual al confirmar que aquel grial era un peligro.
¿Qué podía hacer para remediarlo? Solo hubo una opción, enseñar a su sobrina los secretos de la magia, mas no los de su estirpe, alguien más debía de hacerlo.
Encontrar un maestro para que le enseñara no fue fácil y menos con la premura del tiempo, la heredera de los Tohsaka estaba descartada, así que busco y rebuscó, sin saber que la respuesta siempre estuvo a su alcance. Unos pocos meses fueron suficientes y la preparación aunque apresurada demostraron el talento nato de su sobrina.
Obtuvo una piedra antigua que supuestamente venia de una isla griega, esperaba que con ella un héroe virtuoso respondiera a su llamado, pero lo hizo Rider… y con ella se dieron por bien servidos.
Sin embargo… Assassin se especializaba en atacar entre las sombras y esas empezaron a abundar debido a la hora. Sakura no se percató que las manos de aquella mujer estaban a punto de apresarla…
Rias estaba un poco cohibida, para los demonios pisar suelo santo debía ser una experiencia traumatizante, pero por extraño que parezca; se sentía tan normal como estar en casa de Shirou, la pelirroja tenía puesto un hábito, propiedad de Caren, quien miraba con descontento como se ceñía al cuerpo de la jovencita, Ruler por su parte intentaba contener la risa pues la diferencia entre ambas era más que evidente.
Gremory-san, e-el hábito te queda bien – la albina comentó con algo de molestia
G-Gracias, Ortensia-san – la demonio respondió al halago con desconfianza – Pero me aprieta en el pecho…
El comentario de Rias fue suficiente para hacer estallar en risas a Ruler quien empezó a tomarse el abdomen por la fuerza que le imprimía a sus carcajadas, por su parte Lancer había regresado al traje de ejecutivo que usaba, pero la servant que acompañaba a la monja sugirió que cambiara su calzado para mejorar su imagen, la peliazul regresó con unas zapatillas negras que combinaron perfectamente con la imagen de la rubia.
Shirou suspiraba desde el sofá donde estaban él y su hermana, la pequeña Emiya continuaba durmiendo tranquilamente, gracias a un pequeño hechizo que Caren amablemente colocó en la niña; la única cosa que le preocupaba era ¿Por qué estaban reunidos en la iglesia? La respuesta provino de una persona que entró a la habitación, la imponente figura del hombre era capaz de intimidar con solo mirarle, sus ojos escanearon el lugar por breves instantes para después soltar un suspiro. Sus pasos fueron tranquilos, mientras avanzaba se quito la sotana para quedar solo en una camiseta de color negro, la jovencita solo suspiró ante las acciones de aquella persona. Pero no fue ella quien reprendió las acciones del hombre.
¡Querido! - repentinamente la mano de una mujer tiro de la oreja del hombre - ¡Te he repetido incontables veces que debes de ser cortes con los invitados!
Allí termino la imagen mental que Shirou se forjó acerca de aquella persona, ver como era sometido por otra albina mucho mas pequeña en comparación a la altura del recién llegado, lo único que pudo hacer fue suspirar y acariciar un poco el cabello de su hermana menor.
Lo siento, Claudia – repuso el hombre un poco adolorido – Estaba a punto de hacerlo…
Te creo… Caren trajiste a más amigos – la mujer llamada Claudia sonrió de manera complacida – El señor está iluminando tu camino, ¿Ruler-san quieres una cerveza?
¡Claro! – la servant se acercó mientras canturreaba felizmente – Ven, Lancer bebamos juntas
La rubia se mantuvo callada por unos instantes, lanzándole una mirada discreta al pelirrojo, Shirou asintió permitiendo a la mujer unirse a la otra servant en su invitación, tras la partida de los dos espíritus heroicos, la tensión en el lugar creció un poco.
Emiya Shirou – el hombre habló sorprendiendo un poco al chico – Soy el padre Kotomine Kirei, te doy bienvenida a mi iglesia…
Gracias, Padre Kotomine – Shirou habló de forma respetuosa – Me gustaría saber porque Caren-san nos trajo aquí
Kirei miró analíticamente al joven maestro de Lancer, sopesó sus respuestas por breves instantes y después empezó a hablar.
¿Qué tanto sabes de la Guerra del Santo Grial? – el hombre miró fijamente a Shirou
Pues… Sakura me dio una explicación sobre más o menos lo que pasa – Kotomine asintió en señal de aprobación – Hay algo más que deba saber…
El hombre se recargó en el escritorio que estaba en la sala para después cruzarse de brazos y comenzar a hablar.
Debes de saber que este ritual no es legal – soltó el sacerdote sin ningún miramiento – Esto ocurre clandestinamente debido a que los Ainsworth abandonaron a la Asociación de Magos desde hace mucho tiempo
¿La asociación no esta enterada de nada? – Rias miró confundida la expresión de Shirou - ¿Cómo es eso posible?
Es un motivo muy fácil… - Kirei cerró sus ojos por breves instantes – No ha habido un ganador, cada maestro que ha participado muere antes de que se complete el ritual… así era hasta hace diez años, donde hubo un ganador y sobreviviente.
Kariya Matou – el pelirrojo susurro mientras el sacerdote confirmaba sus palabras – El tío de Sakura
En efecto, Kariya Matou, el Master de Saber, en la cuarta guerra si contamos todas juntas, fue el único sobreviviente – Kirei empezó a caminar para sentarse en un mueble cercano – Suerte tal vez o quizás capricho de los propios Ainsworth – la atención de los jóvenes estaba puesta en el adulto – Sea cual sea el caso… su testimonio fue clave para que nosotros nos acercáramos
Entiendo a la Asociación – Shirou endureció sus facciones - ¿Pero qué hay de la iglesia?
Viste lo que pasa cuando un servant anda libre a sus anchas – el pelirrojo comprendió las palabras del hombre sentado frente a él – Siendo seres provenientes de leyendas, son capaces de actos que los seres humanos solo soñaríamos – Kirei miraba fijamente al joven – Por eso decidimos venir para supervisar esto a pesar de ser ilegal… - un deje de incomodidad apareció en Shirou – Para eso invocamos a Ruler
Ruler… desde un principio me dio la misma impresión que Lancer – el padre Kotomine sonrió levemente ante la afirmación de Shirou
Un servant que sirve de mediador… no tiene interés en el Santo Grial – Rias estaba atenta a las palabras del sacerdote – Y no hay enemigo que pueda enfrentarle sin salir severamente lastimado…. Quizás Berserker, pero Ruler aun así ganaría
Perdone – Rias se atrevió a interrumpir – Si esta Ruler es tan poderosa… ¿Por qué no toman el Grial y lo confiscan?
Como dije… ella no tiene intereses en ese objeto – Kirei respondía a la pregunta de la demonio – Si no lo deseas no se manifestara frente a ti… ella es una clase especial, es la que hace cumplir las reglas… sabe que servant están peleando y en donde; si detecta que algo anda mal actúa… si todo es conforme a las reglas… no hace nada
Es una vaga – espetó Caren mientras se cruzaba de brazos – Sólo se la pasa bebiendo o comiendo, también navegando por internet... tomándose selfies... y troleando en foros...
Por favor Caren… no hables así de la santa – el sacerdote reprendió la actitud de la jovencita
Lo lamento… papá – la albina se disculpó
Shirou y Rias se quedaron callados ante la revelación del parentesco de aquellos dos, ambos sirvientes de Dios sonrieron con la misma malicia, evidenciado que eran padre e hija respectivamente.
Dijo una santa – la pelirroja fue la primera en salir de la sorpresa - ¿Ella es en verdad una mujer santa?
Aunque el comportamiento actual de Ruler deja mucho que desear – Kirei suspiro agobiado – Ella en verdad es una mujer santa… según su leyenda pudo derrotar a un dragón con solo sus oraciones
Santa Martha – la joven demonio mencionó un nombre el cual el propio sacerdote se mostró complacido – Es la única que podría hacer eso
¿Oh?, una erudita creyente – aquellas palabras avergonzaron levemente a la joven Gremory – Muy impropio para un mago… pero acertaste, esa joven es Santa Martha, fue elevada al estatus de Santo gracias a la derrota de Tarasque, el hijo de Leviathan… - Caren acercó una taza de té que preparó para amenizar la charla – Originalmente era una joven común y corriente; es por eso que ella aprovecha a hacer lo que quiera en estos momentos.
¡Más que derrotarlo... lo atormenté con mis oraciones! – gritó Martha desde la cocina - ¡Día tras día! ¡Era como ponerle eso que llaman Regguetón!
Kirei suspiro nuevamente, Shirou miró con compasión al sacerdote mientras las risas de la mujer santa continuaba resonando en el pasillo. Carraspeando un poco continuó hablando.
En todo caso... Ruler es imparcial, ya que no toma partido con nadie – el hombre tomó sus manos y se recargó en su escritorio – Hemos confirmado que Caster no tiene un Master y por eso comete esas atrocidades... era de esperarse de Mephistopheles.
¡MEPHISTOPHELES! – escuchar aquel nombre alarmó a la jovencita Gremory
La mirada de todos se centraron en ella, siendo el centro de atención hizo que se avergonzara un poco, sin embargo se armó de valor y decidió continuar.
Entonces... ese servant es el demonio que tentó a Fausto – la pelirroja hablaba con preocupación
Ciertamente tiene algo de demoníaco – agregó Caren mientras se sentaba frente al par de chicos – Pero no es un demonio, sino un homúnculo que fue creado por Fausto – la joven monja continuó hablando – Hace dos noches confirmamos que asesinó a su master pues este resultó ser demasiado "molesto"
Un malestar generalizado se extendió en aquella habitación, el hecho de que ese servant no tuviera restricciones estaba volviéndose un problema. Kirei volvió a llamar la atención del resto de sus acompañantes.
Por eso hemos llamado a los demás master para solicitar su ayuda – el padre Kotomine apretó su mandíbula – El master de Assassin se negó, la maestra de Lancer accedió sin dudarlo... la maestra de Archer bueno ella tampoco lo dejaría pasar... pero...
Tanto Shirou como Rias esperaron un poco mientras Kirei guardaba silencio, notaron la tribulaciones que pasaban en su cabeza, levantó la vista mirando fijamente a Shirou.
Tiene otros intereses de por medio – el hombre continuó mirando al pelirrojo – sólo falta un master por revelarse pero tampoco obtendremos su ayuda
¿A que se refiere? – la demonio noble se atrevió a preguntar
Descubrimos que se trata de uno de los miembros de la familia Ainsworth – la revelación hizo que la temperatura bajara un par de grados – Y su servant es desconocido... ya que elude la detección de Ruler fácilmente.
Como si fuese invocada (literalmente) la santa apareció con una lata en una de sus manos, mientras era seguida de cerca por Lancer, el ceño fruncido de la peliazul denotaba que no le agradaba la situación con el servant de los Ainsworth.
¡Injusto! ¿Cómo pretenden que regule esto si no puedo saber quienes son? – Martha se dejó caer en el sofá mas cercano – No hay pendejo que se pueda ocultar de mí – todos sintieron la vergüenza ante el vocabulario que soltaba la mujer - ¡Ejem! Perdón... dejo que mi ira tome lo mejor de mi – dejando su bebida en la mesa se persigno y lanzó una oración – Pero como decía, se cuando ocurre algo en la guerra... de hecho en este momento Assassin y Rider están combatiendo.
Un frío recorrió la espalda de Shirou al escuchar la afirmación que la servant de la virtud hacía desinteresadamente, Caren miró con molestia el poco tacto de la peliazul quien sólo se dedicó a beber un poco de cerveza.
No pudiste habérnoslo dicho antes... Ruler-san – la hija de Kotomine tenía un tic en el ojo
Es un uno contra uno... dentro de las reglas... Caren-chan – respuso Martha con tranquilidad – No te preocupes tanto...
Ciertamente lidiar con aquella mujer sería un milagro en sí mismo... para la propia iglesia de Fuyuki.
La estaca viajó a una velocidad vertiginosa, pasando a escaso centímetros del rostro de Sakura, un error ya la jovencita terminaría con la cabeza perforada; sin embargo eso no ocurriría con Rider, ella no lo permitiría. Jaló con fuerza la cadena en el extremo de su arma, sacando aquello que pretendía capturar a su querida maestra. Su piel era tan pálida como la de assassin; su ropas estaban casi hechas jirones con evidentes rastros de sangre y finalmente la desnudez de su cuerpo revelaba su género. Era una jovencita de una edad cercana a la joven Matou, verlo le horrorizó por completo. Sin embargo eso confirmaba las sospechas sobre la identidad de assassin.
La infame Elizabeth Bathory, quien en vida torturó y asesino a jovencitas sólo para buscar la juventud eterna; que también dio origen a la historia de "Carmilla", una vampiresa de la literatura y quizás el cuento sobre vampiros más antiguo que existe.
¡Ara!¡Ara! – exclamó con sarcasmo la vampiresa – mi pequeño familiar fue muerto muy fácilmente
Con un enorme salto, Rider recorrió la distancia que le separaba de su master, de entre las sombras empezaron a emerger mas criaturas en similares condiciones que la primera, sin embargo el servant de la montura no permitiría que una ventaja numérica cambiara la situación a favor de Carmilla, quien sonreía sintiendo la victoria entre sus palidas manos.
Sakura... cúbrete los ojos – ordenó la pelimorada con frialdad
Sin responderle con palabras acató lo que le pidieron, una vez cubiertos la servant de la montura hizo algo irracional, giró rápidamente una de sus armas para que la punta se dirigiera a su propio cuello, con rapidez lo perforó ignorando por completo el dolor que eso le causaría, Carmilla miró estupefacta lo irracional de las acciones de su oponente, pero lo que siguió le hizo cambiar de opinión.
Una potente luz blanca devoró por completo la oscuridad que empezaba abundar en aquella callejuela, consumiendo todo a través de un calor abrazante y reduciéndolo a nada.
¡MALDITA RIDERRRR! – gritó la vampiresa al ver como aquella luminosa destrucción se acercaba a ella
Tras su grito, sólo quedó el daño dejado por el ataque de la servant de Sakura, las paredes estaban medio derretidas por el intenso calor de la luz así como también lo estaba el suelo mismo. La ejecutante de aquello no mostraba emociones, pero podría decirse que estaba complacida con el resultado.
Puedes abrirlos, Sakura – Rider habló tranquilamente – Estamos a salvo de momento
Con timidez la chica empezó a abrir sus ojos, viendo la terrible destrucción causada por su servant, sin embargo en lugar de sentir temor, presentaba una extraña seguridad.
Rider... ella... – la maestra de los Matou trató de confirmar algo
No... escapó en el ultimo momento – negó la servant en un tono neutro – Tal vez usaron un command spell para llamarle de vuelta.
Entiendo, debemos irnos de aquí – sugirió Sakura obteniendo la aprobación de su acompañante – Espero que sempai se encuentre bien.
Rider cargó a su master y para después saltar tan alto que desaparecieron del lugar, lentamente dos personas emergieron de una de las esquinas de los otros callejones que conectaban con ese lugar, la primera tenía un rostro cargado con desdén y la segunda estaba tan tranquila como si careciera de emociones.
¡Al menos esperaba que uno pereciera en esta batalla! – exclamó una voz enteramente femenina – Y atacar a la ganadora con el fuego del mismo infierno...
Todo es con calma – repuso la otra persona que también era una mujer – apenas es la segunda noche y esta aún es muy joven; puede darse otra pelea en minutos
Sí... sí... – el hastío que la mujer no se hizo esperar – Aún no se porque debemos ser cautelosos...
Es por culpa de los Einzbern – la otra mujer se dio la vuelta para irse de aquel campo de batalla abandonado – Ellos cedieron los pormenores de su ritual a la Iglesia y a la Torre del Reloj – comenzó a caminar al mismo tiempo que continuaba hablando – Gracias a ellos tenemos a Ruler husmeando por allí
Mismo ritual que ustedes robaron – espetó con burla hacia su acompañante – Karma o Envidia... me da igual... espero encontrarme con esa "Santa" y mancillarla para sumirla en la desesperación.. – una sonrisa cruel adornó los labios de la primera mujer – Así como lo fui yo...
Un silencio les rodeó hasta que ambas desaparecieron en la oscuridad...
Cuantos enemigos cayeron antes que él antes de por fin tenerlo frente a frente, todos por si mismo eran guerreros formidables cuyas leyendas les hacían justicia. Sin embargo ninguno se ellos se comparaba su servant, la mejor carta que pudo sacar en todo el ritual; el primer héroe conocido por la humanidad y quien era conocido como el "Rey de los Héroes". Tokiomi Tohsaka se apuntaba como el absoluto ganador de la guerra y recuperando con ello aquel ritual que les pertenecía por derecho. Sesenta años atrás cometieron el error de invitarlos a participar, quizás los "Edelfelt" eran mejor opción, pero los Ainsworth eran una familia mediocre. Pero ante la insistencia de su aliados, los Einzbern se les permitió participar. Craso error porque decidieron robarles... irónicamente pudieron llevarse el núcleo de toda la Guerra del Grial, pero ellos fueron inteligentes; lo que querían en realidad era el ritual.
Los Ainsworth se especializaron en copiar a la perfección cuanto misterio místico se les pusiera enfrente, dilucidando sus secretos y llevarlos un paso más allá.
Con sólo un par de días de la tercera guerra, lograron encontrar el sistema de emergencia y usarlo a su favor, esa guerra se volvió más caotica; no eran siete... sino catorce, con mayores números abrumaron por completo a los participantes de la tercera guerra, robándose todos los secretos con ellos y contra todo pronostico volver a iniciarla ahora bajo su completo control. En los propios territorios que el líder de la casa Tohsaka supervisaba.
La vergüenza anteriormente sufrida por su antepasados sería enmendada por él, por ello acepto la ayuda de los Einzbern quienes le proporcionaron el mejor catalizador. Teniendo bajo su mando a Gilgamesh, ciertamente era difícil controlarlo por su extrema arrogancia, pero todo eso cambió cuando apareció ella.
"Ruler" tan sólo ese título era inconcebible para el que una vez desafió al cielo y era un verdadero soberano... por eso cogió un odio desmedido en su contra.
A esas alturas en la guerra no quedaban muchos en pie, tan sólo Gilgamesh, Mordred y finalmente "Ruler". Una vez que ese insulto desapareciera, el rey de lo héroes reclamaría lo suyo. Pero eso sería imposible, la mayor carta de triunfo no era el noble phantasm de ese espíritu heroico. Sino la particularidad exclusiva que poseían. De sus labios salió la orden, una vez, dos veces, tres veces... hasta que por fin el ego del rey fue aplastado.
"Gilgamesh... por mi sello de comando y por ordenes del grial... quítate la vida..."
Indigno el modo en que era derrotado, ni siquiera las maldiciones que profirió fueron suficientes para cambiar ese vergonzoso final que le hicieron pasar. Al igual que su servant, Tokiomi tuvo que tragarse su orgullo para huir, caer no era una opción por lo que tuvo que elegir... le gustara o no, tendría que hacerlo.
Así fue como se reencontraron...
Kariya Matou miraba con pesar su reflejo en el cristal de aquel aparador, no era muy apuesto pero podría ser encantador para llamar la atención. Pero tras pasar por el adiestramiento de su "padre", ciertamente cambió bastante, su cabello era por completo blanco, la mitad derecha de su rostro estaba mutilada al mismo que su ojo era inútil, por suerte el resto de su cuerpo logró soportar perfectamente la tortura, no necesitaba ningún apoyo extra para andar por la calle. Para evitar miradas indiscretas, tenía un enorme parche que cubría por completo sus cicatrices. La cual sólo usaba cuando salía, en su hogar lo tenía prohibido por su querida Sakura. Ella era la única persona no le importaba su apariencia actual, la master de Rider le consideraba su padre y no importara como luciera; para la pelimorada era un hombre apuesto y no debía esconderlo. Una lástima que el resto de las personas no pensaran igual.
Dio un suspiro, sin darse cuenta de que alguien se paró a su lado...
Suspirar no te hace bien... Kariya-san – una voz divertida exclamó ante la sorpresa del hombre
¡Aoi-san! – el tío de Sakura se levantó de su asiento – Discúlpame por favor...
La mujer negó con la cabeza, para después sonreír un poco, ambos estaban vestidos formalmente; Kariya había optado por un traje negro de corte clásico, el cuál le daba distinción e importancia, mientras que la madre de Rin y Sakura tenía un vestido de noche lo bastante discreto, pero resaltando la belleza natural de la mujer.
La que debería disculparse soy yo... ya que te pedí que nos encontraramos – Kariya ayudó a sentarse a su amiga de la infancia tal como lo dictaba la apropiada etiqueta – Gracias...
Una vez instalados, un mesero se acercó para entregarles la carta que contenía el menú, estaban en una reunión solicitada por la madre biológica de su sobrina, se frecuentaban de vez en cuando; pero casi siempre a escondidas de la mayor de las hermanas. El peliblanco estaba consciente del rencor que la alguna vez dulce Rin sentía por él. No podía evitarlo pues era culpable de la muerte de su padre. Pero eso no evitaba que de vez en cuando se reencontraran con su vieja amistad. Logicamente a veces la soledad les pesaba un poco y terminaban consolándose mutuamente. Pero siempre se mantenían en la delgada línea que les separaba hasta que Rin lograra superar su dolor.
¿Como te ha ido en el trabajo? – preguntó con amabilidad la mujer
Muy bien, pensaba que sería más pesado de lo que creía – comentó Kariya mientras miraba con atención una copa que estaba frente a él – Que me ofrecieran el puesto de editor fue una sorpresa muy grata.
Tus fotografías y artículos son muy buenos... siembre buscas sacar lo mejor en situaciones tristes – Aoi bajo un poco la mirada - ¿Cómo está Sakura?
Ella esta muy bien, creo que está enamorada... – un deje de tristeza se podía sentir en las palabras del hombre – El chico es agradable, sin embargo... bueno, "la magia llama a la magia".
Creo comprender... – la peliverde se entristeció un poco – Proviene de una familia de magos... ¿verdad?
Negó ligeramente, calmando un poco la zozobra que se acumulaba en la madre de Sakura, lo cual le tranquilizó un poco.
Es adoptado, conocía a su padre por casualidad – comentó Kariya – Kiritsugu Emiya, bastante famoso por sus conexiones con la Torre del Reloj... claro estrictamente profesionales – Aoi prestaba atención a su acompañante – El Asesino de Magos... por un tiempo fue considerado demasiado peligroso, sin embargo decidió retirarse.
No puedo creer que mi pequeña se relacione con gente problemática – aquel comentario le sacó una pequeña risa al tio de Sakura
El hombre se casó con su aprendiz y asistente; Hisau Maiya – Aoi se sorprendió al notar las facciones de Kariya – Ella por cuestiones personales era incapaz de tener hijos... por lo que adoptaron a dos huérfanos – el tio de Sakura desvio su mirada para admirar el exterior – Se comportaban como una familia normal, supongo que Kiritsugu comprendía que su pasado les alcanzaría en algún momento; por lo que preparó al mayor para enfrentar lo que fuera...
La mujer trataba de comprender porque el hombre al que le confió a su querida hija, hablaba muy bien de un sujeto como Kiritsugu Emiya; claro sólo basaba su juicio en sobrenombre que tenía; tal vez si hubiese tratado con él tal como lo hizo Kariya.
Ambos padres apestaban en la cocina – comentó inesperadamente sacando de sus pensamientos a la madre de Sakura – Shirou se encargaba de la comida de la familia... – Rio el hombre con gracia – Fue lo más extraño que vi aquella vez... – Kariya se limpio una lágrima para mirar fijamente a Aoi – Dejemos eso de lado... ¿De que quieres hablar?
La expresión en el rostro de la madre Sakura y Rin se endureció de repente, mostrando la seriedad del asunto que quería tratar con su viejo amigo y amante casual.
De la guerra del Santo Grial y... – la peliverde cerró sus ojos momentáneamente para después abrirlos – Que me ayudes a salvar a Rin...
Bien... ¿Tiempo record? En realidad tenía casi terminado el capitulo 3, sólo faltaban concretar ciertos detalles. Como los servant y los master; ya que por momentos relato los eventos de la anterior guerra. Habrán notado que he mezclado conceptos de una manera muy peculiar, entre ellos los eventos de la tercera que se dieron de una forma similar a Fate/Apocrypha, con la inclusión de los Ainsworth y como ellos ahora controlan todo el ritual de Fuyuki a su antojo.
Otro detalle es el desarrollo de la cuarta, donde Kariya fue el único sobreviviente y la razones se irán dando lentamente.
De momento ya se han confirmado que no son siete sino ocho servant, Ruler está allí como mediadora y quien mejor que Saint Martha (en realidad es una mezcla entre sus versiones Rider y Ruler), sorprendidos con Claudia Ortensia? Bueno fue algo que me llamó la atención, cuando pensé que pasaría si la esposa de nuestro ¡Yorokobe Shounen! Estuviera con vida y su familia no se hubiera separado.
Ahora va la lista de servant hasta ahora...
Shirou Emiya = Arturia Pendragon (Lancer)
Rin Tohsaka = EMIYA
Master de Lancer = Cú Cuhulainn
Master de Assassin = Carmilla
Master de Caster (fallecido) = Mephistopheles.
Sakura Matou = Medusa
Representante de los Ainsworth = Servant desconocido
Caren Ortensia = Saint Martha (Ruler)
Primera Guerra de los Ainsworth.
Kariya Matou = Mordred Pendragon
Tokiomi Tohsaka = Gilgamesh
Representante de los Ainsworth= Servant Ruler.
Los otros cuatro serán mencionados en los siguientes capítulos, sobre la extensión de la guerra no pensaba hacerla muy larga; por eso habrá batallas en casi todos los capítulos, sobre Rias y su papel en la misma guerra todavía es un misterio (bueno no tanto... yo se que va pasar); pero que va a ser importante dentro de ella. Lo va hacer... bueno aquí va otro extra...algo inusual de mi parte. Nos despedimos.
Omake
La humanidad se había extinguido pasado el 31 de Diciembre de ese año, todavía quedaba una esperanza para evitar ese fatídico final, pero todo eso recaía en los hombros de una sola persona.
Fujimaru Ritsuka no provenía de una prestigiosa línea de magos, de hecho, su vida era tan normal como cualquier chico de su edad, la única diferencia era la capacidad de sus circuitos mágicos. Así que aplicó al anuncio de la Institución de la Preservación Histórica también conocida como Chaldeas. Pasó los exámenes y se le dio la oportunidad de unírseles, tras una serie de trágicos eventos logró convertirse en el maestro de la demiservant y adorable kouhai, Mash Kyrielight; junto con ella tratan de corregir la historia de las diferentes singularidades creadas para erradicar la vida en el planeta.
Ahora se encontraba en el proceso de invocar a un nuevo aliado dentro de una singularidad donde la era de los Dioses continuó hasta la época moderna. Eso desafiaba toda lógica, o al menos a la de su línea temporal. Un brillo arcoíris le indicaba que había conectado con el Trono de los Héroes y alguien increíblemente poderoso acudía a su llamado.
Se materializó tal y como lo hacían todos los servant; su cabello pelirrojo ondeo con magistral belleza, sus facciones eran delicadas y hermosas; las curvas de su cuerpo tan pronunciadas se apreciaban aún debajo de su armadura roja que cubría sus hombros y pechos, su brazo derecho estaba descubierto, salvo que su mano solo tenía un guante negro. Pero su brazo izquierdo estaba un guantelete de similar diseño que su armadura. Con una enorme gema esmeralda en el dorso de la misma.
El último maestro de Chaldea estaba sin habla, pero también lo estaba Mash quien se quedó prendada por la belleza de la joven mujer.
Servant Alterego – la melodiosa voz de la mujer los sacó de su ensoñación – GREMORY... atendiendo a tu llamado, llevémonos bien... ¿Sí?
Ophis abría y cerraba la boca; miró la pantalla después a Zeltrech y nuevamente a la pantalla. La incredulidad de la diosa dragón era evidente. El hechicero amablemente se dispuso a responder la creciente duda de su infinita acompañante.
Hablar de ella es hablar de su peón – hablaba el caleidoscopio de forma divertida – Su mito se entremezcla creando esta variación... interesante ¿No crees?
La dragona del infinito asintió en silencio, sinceramente eso también era interesante de ver. Esperaba que fuese tan pervertida como aquel chico.
