Capitulo freskito!! recien salido de un cuaderno..eje. Bueno algunas cositas antes: este es un capitulo de una sola broma larga y me dio muchos problemas el asunto del tiempo y narrador de las versiones de cada uno. al final deje la de Snape en primera persona, porque o si no no se cachaba lo mucho que se quiere...la de james trate que se echara flores pero que no fuera en primera persona, o si no seria demasiado igual a la anterior y la de sirius que es la mas veridica (no del todo en realidad) debia ser en tercera persona. AHORA se que la historia no es lo mas veridica segun los libros de Rowling, pero es que no quería dejar tan mal a Sirius : )

Capítulo 3:

Involucrados: S. Black, J. Potter, S. Snape

Fecha: 25/05/1976

Asunto: Salida luego del horario permitido, por los alrededores del bosque prohibido.

Daños: --------

Gastos:--------

-Srs, me gustaría que dejaran de pelear y se concentraran en mi pregunta – continuó hablando Dumbledore en un tono pausado, a pesar del GRAN griterío que ocurría a su alrededor, que estaban sosteniendo James, Sirius y Snape, en su despacho - ¿Por qué estaban fuera del castillo a esta hora?

-Ya se lo dije, Sr. Director – contestó Snape con petulancia – Estos dos me han tendido una trampa. Debería castigarlos severamente y si me lo permite – dijo mirando al adulto con odio – considero que también debería expulsar a cierto semihumano...

-¡Sr. Snape! – dijo Dumbledore ligeramente molesto, mientras hacía callar a los merodeadores que protestaban – veo que ha descubierto que el Sr. Lupin...

-¡Claro que lo he descubierto! – dijo Snape levantándose, fuera de sí - ¡Casi me mata¿No se da cuenta el riesgo que corremos los alumnos con semejante monstruo compartiendo nuestras clases?!!

-No voy a permitir que hable así de un estudiante mío – Sirius y James miraban la situación, boquiabiertos. En muchas ocasiones habían en ese despacho y nunca habían visto al director tan enojado – La licantropía del Sr. Lupin está totalmente bajo control. El único problema aquí es que usted y estos dos jóvenes han quebrantado las reglas que rigen su seguridad. Ahora ¿Por qué han salido del castillo?

-¡Ya le dije! Potter y Black me han tendido una trampa para que su amiguito hombre lobo me matara.

-¡Mentira! Eres un desagradecido, Snivellus. Si no fuera por nosotros estarías muerto, no a causa nuestra – dijo James.

-Sr. Potter – dijo Dumbledore – le agradecería que no usara nombres despectivos con sus compañeros. Me gustaría saber por qué el Sr. Snape insiste en que ustedes querían matarlo.

-Porque es un mentiroso, Sr. Nada mas que eso. El muy metiche fue a donde no lo llamaban, al sauce boxeador para saber qué pasaba con Remus todas las lunas llenas – contestó James – Si Sirius no lo hubiera visto en el ma... quiero decir por la ventana, no lo hubiéramos podido ayudar.

-¡Ja¿Black quería ayudarme?

-¡Cierra la boca, Snapy! – Sirius cerraba sus puños amenazadoramente.

-¿Ve cómo me tratan, Sr. Director? Es evidente que querían matarme, pero no lo lograron.

-¡Por suerte que no! Ahora Remus estaría con indigestión

-¡YA BASTA! – Dumbledore dio un puñetazo en el escritorio – Sr. Snape, me gustaría escuchar su versión de los hechos.

Snape sonrió burlón – Muy bien. Todo comenzó hoy en la mañana, en clases de pociones...

VERSIÓN DE SNAPE

Era un día nublado, lúgubre y gris, a pesar de que la primavera se había instaurado hace algún tiempo. Los alumnos de Slytherin ya habíamos entrado al aula de pociones, donde tendríamos una doble clase, y veíamos entrar a los Gryffindor. Yo estaba sentado en una mesa al extremo final de la sala y al reconocer a los merodeadores aparté la vista para concentrarla en mi texto, porque soy un niño muy estudioso, aplicado e inteligente. (B: nunca lo hemos puesto en duda)

-La morsa de Sluggy aún no llega – comentó Potter mientras revisaba el escritorio del profesor con descaro – Quizás pueda encontrar mi exámen y subirle algunas décimas ¡ aunque no es necesario! Seguro obtuve un diez.( P: Yo no soy así)

Black apuntó con su varita a su amigo y le arrojó un chorro de agua – Lo siento, Prongs. Sólo quería bajarte un poco los humos. Ya lo arreglo – y con otro vaivén de la varita un chorro de aire secó el despeinado cabello de su amigo. Un grupo de niñas reían divertidas de la gracia de Black. Pettigrew y Lupin fueron a buscar una mesa cerca de la ventana. En el camino golpearon a unos niños para que los dejaran pasar, pero era normal, los merodeadores siempre trataban así a todo el mundo. (B: tú no eres todo el mundo)

-Vieron como me coqueteaban esas minas – preguntó Potter a sus amigos lo suficientemente fuerte como para que ni si quiera yo perdiera hilo de la conversación. No es que a mí me interesara, pero a Potter le gustaba hacerse notar. (P: yo no soy así)

-En realidad coqueteaban con Sirius – comentó Pettigrew en voz baja. Potter lo pasó por alto. Antes de que pudiera agregar algo más, entró Slughorn apresuradamente a la clase.

-Siento mi retraso. Hoy prepararemos una poción para el sueño ¿Quién me dice cuál es el ingrediente base para su preparación? – Evans miró a todos lados amenazadoramente para que nadie se atreviera a contestar y ya se encargaría ella de quitarles puntos. Luego alzó su mano y como nadie más se había atrevido a hacerlo, Slughorn dijo - ¿Sí, señorita Evans?

-Judías soporíferas – contestó con suficiencia.

-Muy bien, Lily ¡ 20 puntos para Gryffindor! Ahora anotaré los ingredientes en al pizarra y quiero que comiencen a prepararla. Guíense por el texto y si tienen alguna duda...

-Yo estaré roncando en mi escritorio, mientras me rasco la barriga – comentó Potter por lo bajo, burlándose del profesor. ( P: Ni Evans ni yo somos así) Sus amigos rieron disimuladamente, excepto Lupin que abrió el texto para buscar los ingredientes. Se veía molesto y ojeroso. Black dirigió la vista hacia el final de la sala, donde se encontraba el armario de ingredientes y...yo

-Yo voy a buscar los ingredientes – se ofreció con una sonrisa maliciosa. Tomó el libro y se dirigió resueltamente hacia donde yo estaba – Hola Snivellus ¿buscas las judías o algún ingrediente para hacer una poción embellecedora? La verdad es que te haría falta para aplacar un poco esa verruga monstruosa que tienes por nariz. (B: Ojalá se me ocurrieran esas frases)

-Busco las judías – musité con cortesía - ¿me las puedes pasar? (B y P: dijiste cortesía?)

-Claro. Sólo intenta que no se te caigan, dedos de mantequilla – y me las arrojó tan de improviso que el frasco cayó al suelo - ¡Reparo! ¿Sabes, Snape? Quizás si te bañaras de vez en cuando, la grasa no se acumularía en tus dedos y entonces podrías tomar las cosas.

-Sí, tal vez tengas razón – dije con timidez – En todo caso podrías ser más educado, Black – este abrió la boca porque no podía creer que alguien se le pusiera de frente (B: No, de hecho la abrí porque me aburres mucho, ah y porque dijiste que hablabas con cortesía)– Podrías seguir el ejemplo de Lupin que es muy buen compañero.

-¡No te atrevas a hablar de mí o de mis amigos! – Potter comenzó a mirarnos con interés.

-Está bien – dije yo tratando de bajarle el perfil a la situación – Sólo decía que Lupin es un buen tipo. Por cierto ¿por qué se ve tan enfermo? Generalmente desaparece unos días al mes. Me gustaría saberlo para poder prestarle mis apuntes, como ustedes casi nunca toman en clase, dudo de que...

-No uses excusas baratas, Snapy. Sé muy bien que lo único que te interesa es entrometerte en todo... – Black hizo una pausa y de pronto su rostro se iluminó – Muy bien, si quieres saberlo puedes ir hoy como a las nueve al sauce boxeador.

-No soy tan tonto, Black. El sauce boxeador me golpearía.(B¿seguro que no lo ha hecho ya?)

-"El sauce boxeador me golpearía" – repitió Black usando un tono estúpido – Si me dejaras terminar, metiche. Lo que debes hacer es tomar un palo y apretar un nudo que se encuentra en el tronco del árbol. Entonces sus ramas dejarán de agitarse y podrás averiguar qué hace Remus.

-No lo sé – dije dudando – Estaría rompiendo muchas reglas.

-Black me miró con burla – Sé que eres un mamón, Snivellus, no necesitas andarlo diciendo a cada rato – y dicho esto se alejó con los ingredientes a la mesa junto a la ventana, donde Potter lo asaltó a preguntas.

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8.45 Yo estaba temeroso mirando hacia la puerta del castillo. No quería romper las reglas, pero la salud de Lupin era algo que me inquietaba.(B: otra vez con las palabras cursis. Tienes que decir soy un metiche y me moría de ganas de saber qué hacía Lupin) Me dirigí finalmente a la entrada y murmuré unas palabras que hicieron que se abriera (P¿Qué clase de palabras son esas?) Corrí afuera y me escondí cerca del sauce boxeador a esperar la hora señalada por Black. Estaba todo muy oscuro, pues la luna llena estaba tras unas nubes. Sin embargo, noté con facilidad tres figuras que se acercaban al árbol: eran la profesora Mc Gonagall, Madame Pomfrey y Lupin que caminaba muy agachado. Efectivamente lo que había dicho Black era cierto. Pomfrey había utilizado un palo y misteriosamente el sauce había dejado de dar ramazos al aire. No pude ver muy bien lo que sucedió después, pero al retirarse las figuras de vuelta al castillo, sólo eran dos ¡Lupin había sido tragado por el sauce! Esto despertó mucho mi curiosidad (B: así que al fin admites que eres un metiche) y sin pensarlo dos veces busqué a tientas el palo utilizado por Madame Pomfrey. Por suerte el cielo se despejó y la luna iluminó los terrenos del colegio, ayudándome a encontrar el palo y la base del árbol que Black había mencionado. Oprimí el nudo y el sauce se quedó quieto. Me acerqué con suspicacia y vislumbré un agujero. Al parecer el sauce estaba plantado sobre un túnel ¿Adónde se dirigiría? Mientras pensaba, el sauce se activó nuevamente y me escapé por los pelos de ser golpeado (P, B, y D: ajajaja). Comprendí que la quietud del árbol duraba unos segundos. Oprimí nuevamente el nudo y apreté las muelas para deslizarme por el agujero. Justo en ese momento escuché un grito tras de mí, pero ya era demasiado tarde para volverme a ver.

Caí por un tobogán durante un tiempo que se me hizo eterno. Finalmente llegué a una casa sombría y desordenada, con muebles rotos y ventanas clausuradas. Me pregunté qué haría Lupin en un lugar como ese.

-¿Lupin? – mi voz resonó en la casa. Me asomé a una habitación al sentir una respiración ruidosa en ella. Pero lo que encontré en ella me dejó petrificado en el umbral. Un gran lobo, con una pinta bastante feroz me observaba mientras mostraba sus dientes. Y entonces lo comprendí todo. Yo era muy inteligente ¿cómo no me había dado cuenta? Todo coincidía ¡ Lupin era un hombre lobo! - ¡AAAHH! – corrí en dirección opuesta y choqué con Potter.

-¡Sal de aquí, Snape! – dijo con tono urgido. El lobo se acercaba a nosotros lentamente, esperando el momento oportuno para atacar.

-No puedo dejarte aquí solo – dije con valentía, porque a pesar de ser Slytherin, el valor es algo innato en mí.(B y P¿perdón?)

-¡Que te vayas! Si no lo haces, este lobo te matará.

-Oh, eres un gran amigo – dije conmovido. (P: No me acuerdo de esta parte)

-¡No lo hago por ti! Si Dumbledore descubre que te trajimos hasta aquí, nos expulsará – En ese momento entró Black y el lbo se abalanzó sobre Potter - ¡Sirius, llévatelo! – Black asintió y tironeó de mi túnica hacia la salida.

-No podemos dejarlo aquí – dije con desesperación. Potter podía ser ni enemigo, pero la verdad es que soy demasiado misericordioso para querer un final tan triste para él (P: déjame ponerlo en duda)

-James sabe lo que hace – Black que es mucho más fornido que yo (B: Snape, no quiero que me vuelvas a mirar más los brazos), me arrastró hasta el túnel y ambos subimos rápidamente sin decir palabra. Al llegar a los terrenos del colegio, Black se volvió hacia mí – Ahora, escúchame bien, Snivellus. Quiero que cierres tu bocaza y no comentes a nadie lo que has visto esta noche. Menos que vayas corriendo donde un profesor a acusarnos. Si no es así, me encargaré que lo pases pero aún, de lo que los pasas ahora ¿entendido?

-¿O sea que su intención era que Lupin me matara? – pregunté incrédulo.

-¿Eres idiota o te haces¡Sí! Esa era mi intención, pero James se compadeció de ti y quiso venir a ayudarte. Si me preguntas, creo que no te lo mereces, pero ya ves el buen corazón que tiene mi amigo – nos quedamos en silencio unos minutos y luego surgió del agujero del sauce un Potter bastante magullado - ¿Estás bien?

-Sí – dijo Potter asintiendo mientras me miraba de forma indecisa.

-Gracias por salvarme – dije porque además de inteligente, valiente y misericordioso, era agradecido.(P¡Merlín! Creo que tengo graves problemas de audición, escuche ¿valiente y misericordioso?)

-De nada – dijo Potter, petulante – Pero en todo caso ya te dije que no fue por ti, si no por nosotros. Aunque sí, merezco el reconocimiento ¿Le dijiste que se quedara callado? – preguntó a Black. Este asintió – Bien Snivellus, espero que el secreto de Remus quede a salvo, o si no...


-Y entonces apareció usted que salía de la cabaña de Hagrid – concluyó Snape

No puede creer todas las estupideces que dijo – afirmó James conmocionado luego de haber escuchado las palabras de Snape.

La verdad es que no puedo opinar nada hasta no conocer todos los puntos de vista – Dumbledore anotó distraídamente algo en una libreta de notas. Luego agitó su varita y Sirius y Snape que ya habían comenzado una discusión quedaron inexplicablemente mudos – Lo que sí, ahora nadie interrumpirá porque estoy viejo y pierdo el hilo de la conversación.

Pero yo todavía puedo hablar – dijo James muy feliz.

Porque usted me contará ahora su versión – dijo Dumbledore que ya empezaba a perder la paciencia con esos alumnos tan infantiles.

Será un placer – dijo este orgulloso – Ya verá que mi versión es mucho más creíble.

VERSIÓN DE JAMES

El día nublado había deprimido a todos los Gryffindor, que se dirigían muy pesarosos y arrastrando los pies hacia su clase doble de pociones con los Slytherins en las mazmorras. Bueno, no todos iban pesarosos, todos menos los merodeadores que eran admirados por todos los que los veían pasar porque eran muy apuestos y estaban siempre felices. Al llegar al aula, James se dio cuenta que el profesor Slughorn aún no había llegado.

-¿Dónde se encontrará nuestro querido profesor de pociones? – preguntó James mientras revisaba el escritorio del profesor con sorpresa – Vaya, está todo muy desordenado aquí. Podría ofrecerme como voluntario para darle orden a todo esto, aunque si llegara a encontrar el próximo examen sería algo deshonesto.

Sirius apuntó con su varita a su amigo y le arrojó un chorro de agua – Lo siento Prongs. Tuve que hacerlo porque tenías algo en el pelo – agitó nuevamente la varita y un chorro de aire salió de su extremo, secando y revolviendo más de lo normal el despeinado cabello de su amigo. Un grupo de niñas que estaban sentadas cerca, le sonrieron a James, mientras le hacían ojitos. Remus y Peter ya habían reservado una mesa junto a la ventana, que unos muchachos les habían cedido, sólo por ser merodeadores y agradarles a todo el mundo.

-Vieron como esas lindas chicas nos sonreían – preguntó James a sus amigos.

Peter lo miraba con fascinación – No nos sonreían a nosotros. Estaban coqueteando contigo, James. Ya sabes que eres muy popular y todas ansían una cita contigo – James hizo un gesto como para restarle importancia a las palabras de su amigo. Entonces entró apresuradamente el profesor Slughorn al aula y todos guardaron silencio, en especial James que era muy respetuoso con sus maestros.

-Siento mi retraso – dijo – Hoy prepararemos una poción para el sueño ¿Quién me dice cuál es el ingrediente base para su preparación? – Como nadie parecía querer contestar, Slughorn fue directo a una mesa en la que se encontraba, junto con sus amigas, una pelirroja muy bonita. Tenía el cabello largo y sedoso, y algunas pecas cubrían su blanco rostro, que también era hermoso - ¿Srta. Evans?

-Judías soporíferas – contestó la aludida con un dulce tono de voz.

-¡Muy bien Lily! 5 puntos para Gryffindor. Ahora anotaré los ingredientes en la pizarra y quiero que comiencen a prepararla. Guíense por el texto y si tienen dudas, pueden consultarme.

Remus empezó a buscar en su texto la página de los ingredientes. La cercanía con la luna llena lo hacía verse cansado y más ojeroso de lo habitual. Sirius se ofreció para ir a buscar los ingredientes al armario que se encontraba al fondo de la sala. Justo al lado se encontraba Snape que la reconocerlos les hizo un gesto obsceno con la mano. Sirius trató de ignorarlo y se dirigió resueltamente al armario. James vio como una y otra vez Snape intentaba captar la atención de Sirius, quién lo ignoraba olímpicamente. Finalmente Snape en un acto desesperado arrojó un frasco al suelo y logró que Sirius se fijara en él.

-¿Qué será lo que quiere Snape? – se preguntó James

-Lo de siempre, sacarnos de quicio y lograr que nos castiguen – dijo Remus sin levantar la vista de su preparación – Me alegro que Sirius lo esté ignorando...

-¡No te atrevas a hablar de mí o de mis amigos! – gritó Sirius. Remus murmuró algo como "retiro lo dicho" y James fijó su atención al fondo del aula. Sirius y Snape se miraban con odio y hablaban en murmullos. Finalmente su amigo puso una cara burlona y se dirigió hacia ellos con los ingredientes en las manos.

-¿Qué fue lo que pasó, Pad? – preguntó James muy preocupado por su amigo. Sí, James Potter era así, muy solidario con todos.

-Nada, nada. Lo de siempre – dijo Sirius mientras echaba una mirada rápida a Remus, pero por más preguntas que hizo James, no fue capaz de sacar más palabras a su amigo sobre el tema.

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-Snape es un pastel – murmuró Sirius luego de cerrar el ma... el marco de la ventana.

-Eso ya lo sabemos – dijo Peter que miraba ansioso la hora, pues sólo faltaban unos minutos para que los merodeadores fueran a hacer lo que hacían mejor: mero..., es decir estudiar para su siguiente prueba de encantamientos.

-Pet, espéranos aquí ¿sí? – Peter asintió y Sirius tiró a James del brazo y lo condujo fuera de la sala común.

-¿Qué es lo que pasa? – preguntó James sin entender la súbita preocupación de su amigo, a pesar de ser siempre muy intuitivo.

-Snivellus está junto al sauce boxeador y con lo metiche que es seguro que tiene intenciones de llegar a la casa vacía... esa en la cual nunca hemos estado, pero de la que Remus se ha encargado de hablarnos.

-Pobre Snape, debemos salvarlo – James se apresuró a moverse hacia la salida del castillo – Sé que es nuestro enemigo, pero no podemos permitir algo así.

-Yo lo permitiría si no estuviera Remus de por medio.

James no quiso perder el tiempo en convencer a su amigo que siemrpe es apropiado mostrar la otra mejilla - ¿Cómo se habrá enterado?

Sirius apuró el paso e hizo un leve encogimiento de hombros.

Al llegar a las afueras del castillo, la luna llena ya se vislumbraba en el cielo, y junto al sauce boxeador la figura de Snape desaparecía por el agujero.

-¡SNAPE! – gritó James, pero ya era muy tarde. Corrió dejando a su amigo atrás y siguiendo el procedimiento logró entrar un minuto después de Snape. Cuando finalmente llegó al hall de la casa se puso a buscar frenéticamente al Slytherin. Tanto, que chocó de frente con él - ¡Corre Snape! Salva tu vida y no te preocupes por la mía.

.- No lo hago – dijo Snape mirando de reojo a Lupin convertido en lobo que se acercaba lentamente a ellos. Snape tenía los pies pegados al piso.

-¡Que te vayas! Si no este lobo...

-Sé muy bien que no es un lobo común. Es un hombre lobo y es Lupin – Snape sonreía maliciosamente – Así que planearon esta trampa para que este semihumano me matara. Pero al último momento te acobardaste ¿cierto Potter? Sólo vienes a ayudarme para salvar tu pellejo. Eres una mierda, igual que tu amigo Black. No dudan en poner hasta a un amigo de por medio para que haga el trabajo sucio.

En ese momento James vio que Sirius estaba pasmado en el hall, sin moverse. El hombre lobo se abalanzó sobre James - ¡Sirius, llévatelo! – Este asintió y tironeó a Snape hacia la salida.

-¡Oh, Black! – dijo Snape con sarcasmo - ¿Tú también vienes a salvar mi vida? Por cierto ¿vas a dejar a tus amigos tirados? No sería la primera vez...

-James sabe lo que hace – musitó Sirius y eso fue lo último que James alcanzó a oír. Entonces se transf... , es decir usó un embrujo levitador y encerró al hombre lobo en una habitación. Por suerte, había sufrido sólo algunos rasguñones en el estómago. Antes de volver al túnel oyó los aullidos del lobo.

Cuando salió por la abertura del sauce boxeador, Sirius se acercó rápidamente a él - ¿Estás bien?

-Sí – dijo James, mientras miraba a Snape casi con cariño – Lamento que hayas pasado por esto, Snape. Sólo quería pedirte que guardaras el secreto de Remus.

Snape lo miró con todo el odio del que era capaz. Estaba a punto de sacar la varita y hacer una imperdonable, pero la llegada de Dumbledore se lo impidió.


-Ve cómo Snape fue capaz de inventar tantas tonterías – James miraba a Dumbledore mientras apuntaba a Snape como acusándolo.

-Eres un necio, Potter – Snape arrastraba las palabras, pero ahora sonreía – Al parecer Black no te contó toda la historia.

-¿Qué historia¿Ve cómo me provoca, Sr. Director? Inventa cosas, siempre para desunirnos. Sirius no es un mentiroso y confío cien veces más en sus palabras que en las tuyas

-¡Qué conmovedor! Eres idiota...

-Y tú un desconfiado. Ya veo por qué no tienes ningún amigo.

-Con amiguitos como los tuyos...

-¡Palalingua! – Dumbledore había apuntado a los dos con su varita y ahora no podían hablar – Muy bien Sr. Black, es su turno de contarnos cómo pasó todo.

Sirius dio un gran suspiro y comenzó.

VERSION DE SIRIUS

-¡Odio las clases dobles de Pociones! – dijo Sirius mientras los Gryffindors bajaban hacia las mazmorras.

-Al menos a ti te va bien en ese ramo – gruñó Remus, que debido a la cercanía de la luna llena, estaba muy molesto y a cualquier comentario podía sacar algo mala leche.

James le sonrió a Sirius y agregó – Al menos a ti te quiere el profe, lo que es a mí – dejó la frase inconclusa al llegar al aula. Sirius se percató inmediatamente de la presencia de Snape, que desde el fondo de la sala trataba de ignorarlos. Slughorn en cambio no había llegado.

-Slughorn aún no llega – comentó James mientras se acercaba a su escritorio – Parece que todavía no ha revisado el último examen. Apuesto a que tengo un diez.

Sirius pensando que podría hacer reír a su amigo malhumorado, le arrojó a James un chorro de agua con su varita – Lo siento Prongs, sólo quería bajarte un poco los humos. Ya lo arreglo – y con otro rápido movimiento de varita logró secar el pelo de su amigo que lo miraba con enfado, probablemente porque Lily Evans y unas chicas se habían reído de la situación. Sin embargo Remus ni se había percatado y ya estaba buscando un lugar junto a la ventana. Tenía tal cara de ogro que unos muchachos prefirieron cederle su mesa.

-¿Vieron cómo esas minas me sonreían? – preguntó James cuando ya estuvieron sentados.

-En realidad coqueteaban con Sirius – comentó Peter, pero nadie le tomó mucha atención, porque Slughorn entraba apresurado.

-Siento mi retraso. Hoy prepararemos una poción... – pero Sirius no escuchaba las palabras del profesor. Snape estaba haciendo algo sospechoso. Generalmente ponía mucha atención y tomaba apuntes como loco en las clases de pociones. Ahora en cambio, estaba escondido detrás de su libro y de vez en cuando movía la varita. Cuando Evans contestó correctamente algo y Slughorn le dio puntos a Gryffindor, Snape se asomó a mirar despectivamente a la pelirroja, pero se topó con la mirada de Sirius. Se puso más pálido de lo habitual y ocultó algo rápidamente.

-Voy a buscar los ingredientes – Sirius se dirigió al armario, sin mirar a Snape y buscando con la vista el posible escondite de lo que éste había escondido, comenzó a buscar los ingredientes.

-¿Sirviendo a San Potter? – murmuró Snape – Te mandan a buscar ingredientes y tu gustoso lo haces ¿no? Pensé que eras más independiente y tenías más autoridad sobre Potter.

Sirius sin mirar a Snape y concentrándose en lo que buscaba, murmuró – No trates de desviar el tema, Snapy ¿Qué era lo que hacías?

-No te importa – Snape borró la sonrisita que hasta el momento tenía.

-La verdad es que si es sobre artes oscuras, sí me importa – Sirius por el rabillo del ojo, localizó un destello bajo la mochila de Snape. Hizo un disimulado movimiento con la varita para atraer el objeto, pero Snape lo atrapó al vuelo y se le escurrió entre los dedos, quebrándose en el suelo - ¡Reparo! – dijo Sirius arreglando el frasco. Sin embargo su contenido, de un color gris, se disolvió al tocar el piso. Sirius sonrió - ¿Así que el perro faldero soy yo¿Qué es lo que quiere Malfoy que no es capaz de hacer y te manda a preparar? - ... – Vaya Snivellus, Malfoy ni siquiera está en Hogwarts y todavía te maneja como quiere.

-No es para Malfoy – Snape subió levemente la voz. Ahora estaba rojo de furia. Sirius que ya tenía los ingredientes estaba dispuesto a irse, pero Snape agregó – Era para Lupin. Estoy así – dijo mostrando un espacio pequeño entre sus dos dedos – de averiguar qué es lo que hace cada vez que desaparece. Estoy seguro que al resto no le gustará enterarse...

-¡No te atrevas a hablar de mí o de mis amigos! – Sirius intentó bajar la voz cuando vio que algunos estudiantes reparaban en él – No tienes idea de lo que hablas, sólo intentas sacarme la verdad ¿para qué¿qué es lo que buscas?

-Conseguiré que los expulsen.

-Muy bien, pero si nos expulsan me encargaré de arrastrarte a ti ¿Quieres saber qué hace Remus? Síguelo hoy a las nueve al sauce boxeador.

-¿Sauce boxeador¡Ja¿Me crees idiota?

-La verdad es que sí – dijo Sirius con una mueca burlona – Pero si eres lo suficientemente vivo, te darás cuenta de cierto nudo en su base. Ojalá mueras en el intento – y dicho esto volvió a su mesa.

-¿Qué fue lo que pasó, Pad? – le preguntó James

-Nada, nada. Lo de siempre – Sirius le dirigió una rápida mirada a Remus. Quizás no debería haberle dicho eso a Snape. Sin embargo, dudaba mucho que fuera a descubrir el funcionamiento del sauce boxeador, a pesar de todas las pistas que le había dado.

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Sirius descubrió a Snape en las afueras del castillo y luego de excusarse con Peter, llevó a James fuera de la sala común.

-Snivellus está junto al sauce boxeador. Va hacia la casa vacía, estoy seguro.

James frunció el ceño y luego de reflexionar un momento, dijo:

-Hay que sacarlo de allí. Se enterará de lo de Remus y quizás él lo mate. No podemos permitirlo – y se encaminó a la salida del castillo.

-Yo lo permitiría si no estuviera Remus de por medio.

-¿Cómo se habrá enterado, el muy metiche?

Sirius se encogió de hombros y aceleró el paso. Cuando salieron al exterior la luna llena iluminaba los terrenos y divisaron a Snape entrando en el agujero del árbol.

-¡SNAPE! – gritó James y corrió hacia el agujero, entrando tras el Slytherin. Sirius dudó un segundo sobre si ir a ayudar o ir a buscar ayuda. Se sentía pésimo por la situación que había desencadenado. Cuando Remus se enterara de todo, probablemente no volvería a hablarle. Se decidió finalmente por la primera opción y se lanzó por el tobogán hacia la casa vacía. Cuando llegó al hall escuchó la conversación que mantenían James y Snape.

-... ¿te acobardaste, cierto Potter? Sólo vienes a ayudarme para salvar tu pellejo. Tú y Black están cortados por la misma tijera. No dudan en poner hasta a un amigo de por medio para que haga l trabajo sucio.

Sirius se quedó pasmado en el lugar, sin moverse. Snape tenía razón. No podía existir nada más siniestro que eso.

-¡Sirius, llévatelo! – alcanzó a escuchar que su amigo le decía mientras un feroz Remus trasformado se le lanzaba encima. Sirius asintió y tironeó a Sanpe hacia la salida.

-¡Oh, Black¿También vienes a salvar mi vida? – comentó este con sarcasmo – Dime – agregó bajando la voz – También vas a dejar a Potter haciendo el trabajo sucio.

-James sabe lo que hace – dijo Sirius apretando a Snape por la túnica. Lo empujó hacia el túnel – Además el trabajo de sacarte de aquí es mucho más sucio.

-Me das pena, Black. Gracias a ti, sé el famoso secreto de Lupin. En un par de días todo el colegio lo comentará y en una semana él ya no estará aquí.

Sirius usó todo su autocontrol para no golpear a Snape. Sabía que ya estaba metido en graves problemas, no quería empeorar la situación – Dumbledore no lo permitirá. Mas te vale que cierres tu bocota, Snivellus, o lo pagarás caro. Sólo quiero que sepas que James no es igual a mí, no estamos cortados por la misma tijera. Yo te habría dejado morir – Sirius habló tan firmemente y se veía tan imponente (contando que era varios palmos más alto que Snape) que el Slytherin no comentó nada más.


-Sé que fue mi culpa, profesor Dumbledore – Sirius estaba en el suelo suplicando – Pero por favor no expulse a Remus. Hogwarts es lo único que tiene.

-Deberías haber pensado en eso, antes de cometer semejante insensatez – la voz de Phineas Nigellus se escuchó clara pero nadie reparó en él.

-Sr. Black, tome asiento – el rostro de Dumbledore era impasible – Ya veremos cómo resuelvo esta situación. Se da por sentado que los tres recibirán un castigo por desobedecer las reglas. Le agradezco su sinceridad, en todo caso. A mi parecer (y estoy casi seguro de eso) usted fue el único esta noche que habló completamente con la verdad – ojeó su peculiar reloj planetario – Ya se está haciendo tarde. Mañana hablaremos de su castigo. Srs. Potter y Black pueden retirarse.

-¿Qué pasará con Remus? – saltaron ambos merodeadores. James miraba con cierto resquemor al animago. Snape tenía razón cuando dijo que Sirius le había ocultado información.

-Mañana les informaré – Dumbledore abrió la puerta con un hechizo de su varita – Buenas noches.

-Y procuren no meterse en más problemas ¡par de vándalos! En especial tú, tataranieto – Sirius le levantó el dedo del medio Phineas, sin que Dumbledore se diera cuenta y cerró la puerta. Inmediatamente Dumbledore insonorizó su despacho, para que los merodeadores se largaran al no poder escuchar.

-No me podrá convencer de que me quede callado – saltó al acto Snape.

-Escuche, Sr. Snape – dijo Dumbledore con calma – Lo que usted hizo esta noche va en contra de los reglamentos del colegio y no necesitaría más argumentos para expulsarlo...

-¡Tendrá que expulsarlos a ellos entonces!

-El Sr. Black ya tuvo suficiente castigo, le costará mucho a sus amigos volver a confiar en él; el Sr. Lupin está justificado y el Sr. Potter rompió las reglas sólo para salvar su vida. Casi podría darle puntos...

-¡Usted está chiflado!

-No es la primera vez que me lo dicen – dijo Dumbledore con una sonrisa. Luego continuó más serio – Sin embargo, usted es el único que anda provocando a sus compañeros (en esta ocasión, sé que en otras ha sido distinto) y... es el único que prepara pociones avanzadas de magia negra – Snape palideció – Sé que Potter y Black desconocen el contenido del frasco que usted preparaba, pero yo lo sé perfectamente.

-Bueno... yo, eh – Snape no sabía cómo continuar.

-Si le cuenta a alguien lo que vio esta noche, no tendré ningún remordimiento en expulsarlo, Sr. Snape ¿está claro? – Snape asintió en silencio y se levantó – Mañana hablaremos de su castigo. Buenas noches.

Snape casi corrió a la puerta, yéndose sin despedirse.

-No sé usted Dumbledore – comentó Phineas Nigellus, luego de que Snape saliera – pero si yo fuera el director mantendría a ese niño alejado de las artes oscuras, lo más posible.

-Curiosamente, estoy de acuerdo contigo, Phineas.


Y wuala! he aqui por que Dumbledore no le queria dar el puesto de DCAO a Snape (bueno con otras razones mas como el hecho de que el fuera un ex-mortifago) pero en realidad esta es la mas importante! xD

ya comenten..porque me gustaria saber las bromas de que personajes prefieren y que afecten a quien...que para eso son los RR! asi que a dejar.

Ceci87 tu pedido de un diccionario español-chileno esta en un RR que me auto mande

Chau!