Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la historia es mía… Parte de ella basada en hechos reales.

Gracias por leer ^^

PD: Se aceptan y se agradecen Reviews :D

La semana seguía transcurriendo de forma normal, bueno… Todo lo normal que podía ser. Repentinamente, Emmet estaba mucho más pendiente de Rose, que estaba encantada. Mientras que yo, tras contarle a Edward lo de Tim, me encontraba de mejor humor… y puede, solo puede, que se debiese a que nuestras llamadas habían aumentado a una diaria, como antes, desde que él estaba preocupado por cómo iba. Sin embargo Alice se mantenía en su línea… Aunque gracias a Dios, Jasper no había vuelto a presentarse… y no había rastro de María. Quería haber hablado con mi amigo, pero desde que el chaval tenía vacaciones… era un chico muy ocupado.

—Por fin es viernes…—Comentó mi amiga Rose, al salir de clases, con una sonrisita insinuante.

—Y mañana sábado…—Respondió Alice, con la misma sonrisa.

Las mire extrañada.

—¡Y Bella a quedado con Edward!

Suspiré cuando dijeron eso a coro… Debía de habérmelo imaginado. Me giré en redondo, buscando a Emmet para huir de esas dos locas… Y ¡Sorpresa! Estaba hablando… ¡Con Edward y Jasper!

Debió desencajárseme la mandíbula, porque mis dos amigas miraron en mi dirección, curiosas, y sus caras eran parecidas a las mías.

Emmet nos localizó, maldita la hora, y nos animó a que nos acercásemos. Pero… Mientras que mis amigas se acercaron a buena velocidad, yo me quedé atrás, preparándome psicológicamente para eso, cuando noté que alguien me llamaba por detrás. Me giré para encontrarme con unos ojos azules y un pelo rubio platino: Mike.

—Hola, Bella.

—Ey, Mike… No sabía que estarías hoy por aquí. —Sí… es que a veces soy tan elocuente y original… Nótese mi sarcasmo. —¿Qué tal?

—Muy bien, preciosa, aquí ando… Echando de menos nuestras conversaciones. —Tragué saliva con fuerza, era muy incómodo.

Mike me confesó lo que sentía por mí, el mismo día que yo le confesé a él lo que yo sentía por Edward… A mí no me importaba, pero… Se produjo un cambio drástico. Mike empezó a estar demasiado pendiente de mí, siempre que salía, me lo encontraba esperando en mi puerta, era posesivo, sobre protector… y celoso. Empezó a montarme escenas de celos tremendas, bueno, a Edward y a mí. Y… acabé harta. Harta, hartísima, soy una mujer que valora su independencia y libertad por encima de todo… ¿Qué esperaba? Hablé con él, pidiéndole espacio. Pero desde entonces se habían vuelto a dar situaciones de celos, que a la larga… Nos habían distanciado.

—¿Y tú? —Se apresuró a preguntar.

—Bueno… He tenido momentos mejores admití. —Empecé a removerme nerviosa por la situación. —Problemas con amigos… Ya sabes, típico.

—¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?

Me agarró de las manos… y ahí vino la situación incómoda de nuevo. Había empezado tan bien, pero de nuevo… Metió la pata. Me miraba de forma intensa tratando de deducir que le iba a contestar, mientras que yo trataba de liberar mis manos sutilmente.

—Hola, chicos. —Mierda esa voz ronca, aterciopelada y malditamente sexy la reconocería en cualquier sitio… Pero, ¿Por qué me extrañaba? Era la ley de mi vida… Todo lo que pueda ir bien, irá mal, y lo que pueda ir mal… ¡Irá peor!

—Hola, Ed. —Saludó Mike, apretándome más fuerte las manos. —No imaginaba que fueses a estar por aquí.

Tensión en aumento…

—No iba a venir, pero decidí acercarme a saludar a las chicas y como no veía a Bella…

Me giré hacía él. Error. De nuevo me perdí en sus profundos y brillantes ojos verdes, que ahora tenían un brillo algo… ¿Enfadado? ¿Receloso? Y no pude evitar admirar su cabello color bronce… Y su magnífico cuerpo trabajado. ¿Qué? ¡Soy una adolescente con hormonas y necesidades! Me sentía tan pequeña y protegida a su lado… aunque el fuese más bajito que Mike.

—Hola, Bella. —Su voz sonó como una caricia.

—Hola, Edward. —Le sonreí sin poder evitarlo, él me devolvió la sonrisa.

Mike carraspeó, rompiendo el momento.

—Bueno… ¿Qué piensas hacer mañana, Ed? Supongo que estarás preparándole a Tanya una fiesta pro todo lo alto y estarás ocupado…

Ese era uno de los motivos por el cual, a veces, Mike me irritaba, le encantaba restregarme la relación de Tanya y Edward por las narices. Suspiré y agaché la mirada.

—Sí… Mañana mismo he quedado con ella… Por la noche, por la tarde tengo otros planes. —Se giró hacía mí y me sonrió. — ¿No, pequeña?

Casi salté de felicidad al comprobar que nuestro plan seguía en pie.

—Por supuesto. —Hice que mi voz sonase casual, escondiendo toda mi alegría, aunque supuse que Edward lo habría notado con solo mirarme.

—Por cierto…—Comentó Edward, de forma casual. —¿No vas a acercarte a saludar a Jasper, Emmet y las chicas? —Mike frunció el ceño, y dudó. —Oh, mira… Ahí viene Jésica.

No hizo falta nada más para que Mike corriese a saludar a los chicos.

No contuve la risa ante la maldad de Edward. Jésica era una chica… Peculiar. Muy, pero que muy pesada y ñoña, que tenía… Una extraña obsesión con Mike. Yo si fuese Mike, también huiría de ella.

—Hola. —Edward me saludó de nuevo con su deslumbrante sonrisa, se la devolví. —¿Qué tal el día?

Me encogí de hombros y le quite importancia con un gesto.

—Pasable… ¿Y el tuyo?

Me volvió a sonréir.

—Bueno… Te he echado de menos. Tengo ganas de que llegue mañana, para que estemos solos.— Un escalofrío recorrió mi espalda y mis rodillas fallaron con esa información.

—Yo también te echo de menos, Ed. También me apetece que llegue mañana.

Le dediqué una sonrisa, y él me guió con el resto del grupo.

—¡Guapa!—Reconocí esa voz al instante. —¡Ven aquí!

—¡Ya voy, tío bueno!

Me acerqué a buena velocidad y le di un abrazo a Jasper, mientras echaba una mirada de reojo a Alice, que parecía inusualmente feliz

—¿Qué haría yo sin mis chicas favoritas?—Bromeó.

—¡Pero qué mentiroso!—Exclamé, dándole un golpe en el hombro. —Tú sí que eres mi chico favorito… Después de mi hermanito.

Le guié un ojo a Emmet, que soltó una carcajada.

—Oh… ¿y yo qué?—Dijo Edward fingiendo estar herido. A su lado Mike sonreía de forma forzada.

—A ti… a ti te tolero.

Alice y Rose rompieron a reír, y yo me uní a ellas, mientras que Emmet y Jasper se burlaban un poco de mi pobre amigo.

—Pues yo a ti te quiero. —Replicó Edward, haciéndome tener que agachar la cabeza, para que no se notase mi sonrojo.

—¡Oooooh!—Corearon mis amigos, burlándose.-¡Qué bonito!

Odiaba está situación, me sonrojé violentamente, mientras Edward bufaba. ¿Qué podría ir peor?

—¿Qué es tan bonito?

Todos nos giramos con sorpresa hacía esa voz femenina. Sin duda… Todo lo que podía ir mal… Iría peor. Ahí, sonriendo de forma cruel estaba María y a su lado, sonriendo amablemente, Tanya.