¡Lamento la tardanza! Espero que los capítulos anteriores hayan sido de su agrado :) no las retraso más para que puedan leer.
Sólo tengo que decirles que prince of tennis no me pertenece, si no, al sempai Takeshi Konomi.
-¿Puedes o no cuidar a Haruka mientras estoy fuera? – preguntó un poco cansado de que le dijeran qué hacer
-Sigo creyendo que no es buena idea que te involucres con una mujer mientras recién llegaste a Japón – habló el pelinegro preocupado
-¿Puedes o no? – repitió Ryoma
-Sí, puedo – se resignó
-¡Gracias! – alzó sus manos
Momoshiro suspiró. El tigre Echizen, salía a sus andanzas nuevamente. Él sabía por qué Ryoma era así, lo sabía perfectamente. Era su mejor amigo. Él no podía ocultarle nada. Era un mujeriego porque jamás pudo olvidar a la madre de Haruka. Aunque ya estaba cansado de decirle que no jugara con las mujeres, siempre se daba ánimos para volver a repetírselo.
-Vas a hacer sufrir a Yoshida-san – dijo firme - ¿Podrías dejar de jugar con las mujeres?
Ryoma se encogió de hombros – es divertido – lo miró – además, Hiyori-san es diferente a las demás – siguió con lo que estaba haciendo
-Siempre dices lo mismo y después tienes a una loca desquiciada llamándote como si no hubiera mañana – se quejó
-¿Qué puedo decir? Soy irresistible – le guiñó un ojo
Momoshiro rodó los ojos – Sí, claro – respondió sarcástico – Ann me ayudará a cuidar a Haruka, así es que estará en buenas manos – contó
-De acuerdo – luego frunció los labios y lo miró dubitativo – no le des malos ejemplos a mi hija – entrecerró los ojos
-¿Quién crees que soy? – Se apuntó - ¿Ryoma Echizen? – sonrió arrogante
-Cabrón – le dijo sonriendo de medio lado
-¡Estoy en casa! – habló la pequeña Haruka mientras cerraba la puerta e ingresaba al lugar donde se encontraba su padre y el mejor amigo de éste.
-¿Qué tal la escuela hoy? – preguntó Ryoma con una sonrisa
-Horrible – respondió lanzándose al sillón mientras fruncía el ceño
Ryoma alzó una ceja y Momoshiro hizo una mueca - ¿Qué ha ocurrido? – preguntaron al unísono
-¿Recuerdas a la anciana que nos veía mientras jugábamos al tenis anoche? – le preguntó a Ryoma, éste tragó saliva – Es mi profesora de lengua. ¡Es un verdadero fastidio! – se cruzó de brazos – Me preguntó: "¿Qué es lo que más te gusta hacer con tu papá?" – Dijo imitándola muy mal – Y yo le dije que dejara de intentar hacerme decirle lo que más te gustaba, porque jamás saldrías con ella – sentenció
Ryoma y Momoshiro se miraron asustados -¿No te gusta ella? – preguntó con cuidado Ryoma
-¡No! – Contestó al instante – No salgas con ella, Ryoma – suplicó
-¿Cómo sabes que él saldrá con ella? – preguntó Momoshiro
-Simple – Haruka se encogió de hombros – Las mujeres no se resisten a Ryoma, y él anoche le habló embobado. Él le pidió que salieran y ella aceptó. ¿Estoy en lo correcto? – le preguntó a Ryoma, éste asintió – Por favor, Ryoma… no salgas con ella – pidió de nuevo
-¡No te metas en mi vida privada, niña! – le desordenó el pelo y siguió con lo suyo
-¡Recuerda el trato! – lo espetó
-Tú también recuerda tu parte – mencionó – Saldré con ella esta noche. La tía Ann y Momoshiro se quedarán contigo ¿Está bien?
Ella suspiró y asintió derrotada – Saldré a jugar con Kenta un rato – avisó y luego cerró la puerta tras de sí
Ryoma suspiró y se pasó una mano por el cabello mientras miraba a su amigo incrédulo – Es una maldita genio – le dijo a Momoshiro – ¡siempre se entera de todo! – se quejó
-No tienes derecho a quejarte – respondió – Es una niña inteligente
-Lo sé – dijo Ryoma y continuó con lo suyo
Ya a la noche, Ryoma fue a su cita con Hiyori. Mientras, Haruka, Momoshiro y Ann, terminaban de cenar.
-¡Ya no puedo comer más! – Decía la pequeña mientras se tocaba el estómago –Estuvo delicioso, tía Ann – le sonrió
-Es hora de que subas, te des una ducha y te acuestes – sentenció Ann
-Sí – respondió y subió a su habitación con calma
Ann miró a Momoshiro dudosa. Sin decir nada, terminó de recoger y lavar los platos. Luego, ambos se sentaron en la sala a ver la televisión mientras esperaban que Ryoma apareciera.
-Neh – habló Ann - ¿Qué le ocurrió a la madre de la niña?
-Se fue – respondió rápido
-¿Y cómo era ella? – preguntó curiosa
-No lo sé, nunca la conocí – se encogió de hombros
-Ryoma debe haber hablado de ella – comentó - ¿Cómo te dijo que era?
Momoshiro lo pensó un poco – Era una mujer impredecible… - respondió – al menos así la describía Ryoma en sus cartas. Una mujer que vivía como si no existiera otro día. Él le puso la mujer araña – sonrió de medio lado – Ryoma la definía como la única mujer que lo hacía feliz y desgraciado al mismo tiempo – terminó de decir
-Suena… extraño – dijo
-Era extraño - se encogió de hombros, nuevamente
-¡Largo de aquí! – Decía una anciana muy enfadada, que arrastraba a una muchacha castaña fuera del lugar -¡Y no regreses! – empujó a la chica y tiró su mochila a los pies de ésta
La castaña tomó la mochila sonriente y suspiró mientras se la ponía en la espalda. Observó a su alrededor, ahí en una calle de Brasil aún quedaban bailando algunos de los chicos con los que había estado de fiesta la noche anterior.
Los observó un momento y extendió sus manos para despedirse - ¡Chau, hermanitos! – Les gritó - ¡Espero volver algún día a verlos! – y sin más, se dio media vuelta y siguió su camino
No tenía idea a dónde iba, sólo caminó. Caminó por toda la ciudad sin tener idea de nada. Un calendario pegado en las afueras de una tienda le llamó la atención. Calló en la cuenta… faltaba una semana para su cumpleaños.
Sonrió de nuevo y tomó su teléfono. El aparato sonó cuatro veces y alguien contestó del otro lado
-Residencia Ryuzaki –
-Hola, ¿me dejas hablar con Sumire Ryuzaki? – habló tranquila
-¿De parte de quién?-
-De su nieta – respondió simple
-Enseguida señorita – esperó un poco y contestaron del otro lado - ¿Qué quieres?
-Saludarte, abuela ¿Qué más? – rió divertida
-Tú no llamas para saludar- la recriminó
-Oye, abuela – ignoró su comentario – Quiero mi regalo de cumpleaños – pidió
- ¿Cuánto quieres? – preguntó simple
-Sé generosa, abuela – sonrió
-¿A qué dirección envío el cheque? – volvió a preguntar
Luego de darle la dirección a su abuela, cortó. Esperaría a que llegara y luego volvería a Japón. Pasaría su cumpleaños ahí. Hacía tanto tiempo que no viajaba para allá, que la simple idea la emocionaba demasiado.
-Haruka, debo estar fuera de la ciudad por unos días – le contó
-¡Claro, Ryoma! – Se alegró – Enseguida iré a hacer mi maleta – se dio la media vuelta para ir a su cuarto
-No, hija – dijo con cuidado – Tú debes ir a la escuela. Tienes que quedarte aquí – sentenció
-¿Qué? Pero siempre vamos juntos de viaje- reclamó
-Esta vez no, lo siento – se disculpó, sabiendo que su hija adoraba viajar con él. Ella infló los mofletes y se cruzó de brazos. Ryoma sonrió de medio lado y abrazó a su hija – cuando vuelva, podemos hacer un pequeño viaje de padre e hija – sonrió
Ella aceptó sin más. Sabía que cuando Ryoma decía no, era no. Momoshiro y Ann se quedarían con ella en casa mientras Ryoma hacía un viaje por trabajo.
Ryoma se iría por una semana. Después de tres días fuera, Haruka salió a buscar a Kent para jugar con él. Saliendo de casa, ella miró de un lado para el otro buscando con la mirada a su amigo. Pero una mujer le llamó la atención.
Delgada, de cabello castaño, con pantalones negros apretados y botines y una cazadora negra completaba el conjunto. Haruka quedó embobada, ella era en sobremanera su modelo a seguir.
Se quiso acercar, pero prefirió seguirla en silencio. La mujer caminó en dirección al bosque, lo que hizo que tuviera más curiosidad por ella. Ya que, no dudó ni un poco en adentrarse al lugar. La mujer caminó como buscando algo, y al llegar a cierto punto del bosque, alejado de la gente, se arrodillo y comenzó a excavar.
Fijó su vista en lo que la joven había desenterrado, sorprendiéndose al darse cuenta que era un cuaderno y que la chica sonreía al leerlo. Haruka no era tonta, ella sabía a la perfección lo que era. La joven había desenterrado un diario. Decidió acercarse, segura de que tendría un tema de conversación para conocerla.
-Hola – saludó, la joven se sorprendió y la miró cerrando el cuaderno - ¿Es tu diario? Yo también tengo uno, si quieres puedo mostrártelo – ofreció
-Hola enana – saludó - ¿Qué estás haciendo aquí? – dijo de manera ruda
-Perdón, te seguí – respondió
-Mira, vamos a hacer algo – se acercó a ella – Júrame, que no vas a decirle a nadie que mi diario está aquí – pidió
-Te lo juro – puso su mano derecha al lado izquierdo de su pecho
-¿Cómo te llamas? – le preguntó la castaña a la niña
-Echizen Haruka – respondió feliz
Echizen… hacía bastante tiempo que no había escuchado ese apellido, sintió que su mundo se desmoronó por un segundo; pero recobró la compostura casi al instante.
-¿Tú? – preguntó la niña
-R… Ryuzaki Sakuno – respondió un poco descolocada
-Ahora somos amigas, ¿Cierto? – preguntó feliz
-¿Amigas? – Preguntó y al ver a Haruka asintiéndole sonriendo, suspiró – Sí, amigas – se resignó
Bueno, espero realmente que les haya gustado, como pudieron notar, Sakuno tiene una pequeña aparición en éste capítulo. Desde ahora, ya comenzará a tomar más protagonismo y se empezarán a aclarar más cosas. Disculpen la demora… estoy casi una hora atrasada subiendo el capítulo ya que, aquí en Chile ya son las 1:00 AM
En fin, espero que puedan dejarme un review… por lo pronto, responderé los reviews del capítulo anterior.
.-Rommymaya. : lo siento, no tengo que aclararte nada… sólo quiero pedirte que me aclares algo. Dijiste "Kirisaku" ._. lo siento, no sé a qué te refieres. ¿Me lo dices? De cualquier manera, espero que te haya gustado el capítulo y sigas la historia hasta el final. ¡Un abrazo!
.-Yiemvi Shiraiwa: No es necesario que hagas huelga, tengo mucha inspiración para éste fic. Sakuno ya llego :D y llegó para quedarse… deja un review! bendiciones :D
.-Ornella: jaja se vienen cosas mucho mejores! Deja un review! nos leemos :D
.-Anithaw: creeme, tendrás aún más curiosidad :D jajaja un abrazo!
.-Ryomita-chan: Sip, es lo que realmente quiere Ryoma… mas adelante sabrás el por qué. En fin, espero que te haya gustado y bueno, que lo sigas hasta el final. ¡un abrazo enorme! Gracias por leer todos mis fics :D
Es hora del esperado ADELANTO
-Ryoma, tengo una nueva amiga – sonrió
-Ah, ¿Si? – comentó
-Sí y me encanta, quiero hacerme un tatuaje. Ella tiene muchos tatuajes – contó emocionada
Él la miró serio – Escúchame, jamás… jamás te daré permiso para un tatuaje. No quiero escucharte pedirme eso de nuevo – sentenció
Ok, sé que el adelanto está raro… pero bueno, éste fic es raro :D
Un abrazo!
Jani-chan
