¡Holi fanfiction and reders! :3
La verdad sea dicha, no tengo ánimos de escribir; pero como Alex es un OC demasiado parecida a mí y me animaron a idear como seria conocer a los demás Vongola, termine haciendo esto.
¡Espero lo disfruten!
Por cierto, la temática sigue siendo la misma, así que queda como: Primeras impresiones, parte 2
DISCLAMER: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece, es propiedad de Akira Amano-sama. El formato tampoco es mio, lo único de mi propiedad es el OC protagonista, Alexandra Gonzalez, y la historia.
Too Weird to Live, Too Rare to Die!
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[Objetivo 3]
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No creo que esto funcione…
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By Pc
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—Tenía razón, la ropa de Bianchi-chan es la adecuada —festejó Haru dando uno que otro aplauso.
Kyoko asintió con una sonrisa, extendiendo en mi dirección un suéter de color menta al verme temblando ante la poca protección de las prendas. Sea quien sea Bianca, tiene una alta confianza y le gusta lucir su cuerpo. Todas las prendas que Haru trajo tienen curvas. Seep, curvas.
¡No estoy loca!
Todas eran así, tan— de buen cuerpo. Justo como esa blusa que me regalaron hace tiempo; incluso colgada en el perchero tiene marcada las curvas de la cintura. Meeh, me sobrevaloran.
Al final preferí dejarme puesto el suéter de Kyoko más por vergüenza que por otra cosa (comodidad antes que mostrar piel, plz), aun cuando horas después sudara la gota gorda; no había terminado muy diferente a como había llegado, solo sin menos ropa abrigadora y con una blusa de tirantes de apariencia deportiva.
—¿Seguras que puedo usarlas? —cuestioné no muy convencida de ello. No llevaba mucho tiempo en la casa, pero en ningún momento me había encontrado con la dueña de las prendas, es más, pensaba que Haru y Kyoko eran las únicas chicas en ella; a mí no me gustaría que una completa desconocida usara mis cosas sin mi permiso.
—Bianchi-chan está de visita con su familia —explicó Kyoko, colgando en las perchas las prendas que Haru había seleccionado para mi del guardarropa de su amiga (supongo yo) —, no le molestara que usemos algunas de sus ropas viejas mientras conseguimos algo de tu talla
Touché.
No iba a contradecirle, era eso o usar las ropas prestadas por ellas, y esa (para mí) no era una opción. Las ropas de la amiga de Haru y Kyoko no eran tan malas aun con sus curvas si las comparaba con sus propias ropas (sin ofender).
—Sí lo pones así entonces está bien, supongo —mascullé estirando las mangas de mi abrigo. Al menos cubría las lindas y dolorosas marcas dejadas por Bielorrusia (lástima que las del pecho resaltaran magníficamente, joder!). Eso me pasa por querer despedirme de la maldita coneja. La haré pipián cuando regrese. [1]
—¿Decías algo, Alexis-chan? Haru no te escuchó
—Dije qué… nada —corté conociendo de antemano lo que seguía, mejor me ahorro saliva.
Haru me dio una mirada dudosa y estaba a punto de insistir en ello cuando mi estomago comenzó a gruñir vergonzosamente alto. Por inercia cubrí mi abdomen deseando que el sonido parara; con todo lo que paso olvide que tenía hambre, o tal vez ya me había dado cuenta y decidí ignorarlo, como casi siempre lo hago.
Estúpida hambre, estúpido estomago; hola gastritis.
—¡Pfffff! —rieron ambas causando que mis orejas quemaran.
¡Dios! ¿Por qué solo me haces pasar vergüenzas?
¿Y luego preguntan que por qué no confió en él? Es fácil, es un maldito troll que disfruta de las desgracias ajenas.
—Parece que Alexis-chan tiene hambre —canturreo Kyoko suavemente en tono que me resulto demasiado dulce.
Mis orejas quemaron con mayor fuerza
¿Para qué negarlo si moría de hambre hasta el punto de comerme una vaca?
Era un milagro que no sufriera un ataque de dolor de viseras con tanto estrés acumulado en las últimas veinticuatro horas; creo que tanta adrenalina tiene algo que ver con ello ¡Gracias estúpida y sensual epinefrina!
—Parece que sí —reí quedamente en un intento por sentirme mejor. No funciono.
—Eso se soluciona fácilmente, desu —comenzó Haru enganchando su brazo al mío y señalando hacia la puerta con aire confiado y cool —, ¡a la cocina!
Solo faltaba que sonara la musiquilla de fondo y apareciera el batimóvil (¿o Harumóvil?) para sentirme en los 90's y menos; ¿acaso es ahora cuando me revelan que además de ser mafiosos asquerosamente ricos de día son héroes de noche? LOL
Creo que eso de respirar una extraña diversidad de drogas constantemente y en un periodo largo de tiempo me está afectando…
¡Todo es su culpa Químicos!
Yo era normal y sana… O eso creo.
Apresure el paso apenas Haru comenzó a tirar de mi, Kyoko nos seguía con calma. Trate de concentrarme en el pasillo y sus adornos todo lo que mi déficit de atención me permitió, no quería perderme de regreso. No podía depender (y no quería hacerlo) de Haru y Kyoko, ya habían sido demasiado amables conmigo.
Ahora que lo asimilaba con mayor tranquilidad, la casa/mansión no lucia como una guarida de mafiosos, mucho menos de una banda de mafiosos jóvenes; a esa edad la mayoría piensa que el alcohol, la rumba y el sexo es el pan de cada día, especialmente los que tienen libre acceso a sustancias psicotrópicas y grandes cantidades de dinero. Por el contrario, la casa me recordaba a la mansión Phantomhive, bien cuidada y atendida aun cuando un crio (o en este caso críos) la habitaran.
Ñam, ñam, ñam.
Si tienen anillos mágicos y cajitas rubrick sorpresa ¿por qué no tener un contrato con un demonio? ¿Why not?
Eso sería terroríficamente maravilloso ~
Claro, siempre y cuando no me usaran como sacrificio o algo así.
—Signore —saludó una mujer que paso a nuestro lado con una inclinación de cabeza, sacándome de mis volátiles pensamientos.
Las chicas le devolvieron el saludo de igual manera, pronunciando algo que apenas pude identificar por mi escaso conocimiento de italiano. Barrera lingüística haciendo de las suyas nuevamente, meeh.
Preferí centrarme en las pinturas y los adornos del pasillo, al menos apreciando el arte no es necesaria ninguna palabra; estaba en ello cuando por entre los altos ventanales vi a Gokudera corretear a un niño un poco mayor que Reborn. Gritaban tan alto que incluso con las ventanas cerradas se escuchaba su discusión, de la cual obviamente no entendí ni papas.
—Es Lambo-chan —señalo Kyoko asomándose desde el otro costado de Haru, está abrió la ventana más cercana y se asomo hacia el inmenso jardín; Kyoko y yo no tardamos en unirnos a ella, en mi caso más por curiosidad que otra cosa.
Es obvio que el señor malhumor y cara de «estoy chupando un limón» no es una persona exactamente amigable, sin embargo, verlo siendo burlado por un niño casi me hizo reír.
Haru gritó algo en italiano de lo que apenas pude captar algo, no obstante, fue suficiente para que ambos se detuvieran y la miraran. Gokudera gruño y pareció algo incomodo (no en el sentido desagradable), pero se calmo y dejo al niño de afro en paz (mira las cosas que uno ve en casa de mafiosos, niños con afros más esponjosos que el de RedFoo)[2]; por su parte, el pequeño se burlo de Gokudera antes de ser llamado por Kyoko con su voz dulce y suave, al parecer, instándole a hacer lo que sea que se le pidió en un principio y por lo que uno de los magic boys le perseguía.
—Ma, Kyoko-nee —se quejó mirando en nuestra dirección como si ambas pudieran evitar lo que sea que se le ordenaba —, le classi sono noiosi, e Estúpidera ancora di più.
—Se si prende lezioni, promettiamo di prendere per andare a piedi in città —apoyo Haru ganándose un «¡Yatta!» victorioso.
Gokudera se enfurruño y soltó algo que incluso con limitaciones lingüísticas pude comprender
—¡Donna stupida! Smette di viziarlo —gritó a Haru.
Siempre tan educado y dulce con las mujeres o con cualquier ser viviente que no sea Tsunayoshi ~
—¡Haru non è stupida, Hayato! —chilló haciendo que Gokudera pusiera nuevamente esa expresión extraña; incomodo y… ¿avergonzado?
Meeh.
¿Quién soy yo para intentar comprender a personas que apenas conozco? Quizá todo es mi imaginación
Haru no le dio tiempo a contestar, cerró las ventanas de un tirón y siguió nuestro camino mascullando cosas que no comprendí. Mire a Kyoko de reojo pensando que todo lo anterior había sido una pelea (o eso había parecido), pero ella sonrió como si lo anterior fuera normal y no hubiera nada de qué preocuparse.
—Haru-chan y Gokudera-kun son tan cercanos. Se llevan muy bien ~ —me confió mientras bajábamos las escaleras.
La mire incrédula, ella solo sonrió.
¡Eso no es llevarse bien, es todo lo contrario!
Seep, teoría confirmada.
Todos aquí están más locos que el sombrerero. Necesito salir de aquí…
—¡Hahi! I-pin-chan, Chrome-chan —saludó Haru deteniendo su caminar.
Del otro extremo del pasillo venían dos personas, una niña y una chica. La primera era una monada; pequeña y vestida al más puro estilo de muñequita china, su vestidito rojo con detalles en dorado la hacía ver preciosa junto a su cabello trenzado. No era más alta que el niño del afro, pero era más linda. Su compañera era alta y de figura estilizada, delicada; de largo cabello amarrado de forma extraña. Su ojo era grande y de un color vistoso al igual que su cabello, un parche con una calavera cubría el otro; ella al igual que Haru y Kyoko (además de los niños) vestían de forma más casual a diferencia de los magic boys, quienes usaban trajes de bodyguards (vete a saber tú por qué).
—Haru-chan, Kyoko-chan —saludó la mayor inclinando levemente la cabeza y sonriéndoles levemente, la niña por el contrario habló una extraña lengua de la cual solo comprendí sus nombres (No estoy segura si fue mandarín o coreano; oriental tenía que ser).
—Regresaste antes, Tsu-kun dijo que tardarían unos días más —comentó Kyoko y yo trate de dejar de existir, eso de estar de colada no es divertido o cómodo.
—¡Es verdad, es verdad! Tsuna-san dijo que regresarías en una semana —apoyo Haru luciendo igual de feliz que Kyoko, como si ver a la otra chica (no estoy segura de cuál sea su nombre) fuera una grata sorpresa.
Tal vez no vive aquí —pensé suprimiendo mi curiosidad, justo como lo hice al ver su parche.
Ella parpadeó confundida, pero respondió de todas maneras en español siguiendo a las otras dos.
—Mukuro-sama encontró aburrida la misión, así que decidió terminar rápido —soltó pensativa —. Boss se enojara cuando lea el reporte, más pagos al psiquiátrico.
Ambas chicas soltaron risas tensas y nerviosas, casi forzadas; nada parecidas a las alegres y despreocupadas que me mostraron desde que llegue. Un escalofrió me acaricio la columna, no sé por qué.
¿Qué tenía que ver el psiquiátrico en todo eso? ¿Y quién era «Jefe»?
Ya podía imaginar a un hombre tatuado y robusto con cara de mala leche detrás de un escritorio al más puro estilo del Padrino; poca iluminación, puros, hombres peligrosos y armados. ¡Ugh! ¡¿En qué me metí?!
¡¿Y por qué la puta mafia está compuesta de niños y mujeres?!
Estaba a punto de jalarme los cabellos cuando sentí que me miraban. Trate de guardar compostura y no lucir demasiado incomoda, pero ya saben, eso de ser disimulada no se me da bien.
La chica de cabello extravagante me miraba curiosa, y la niña la imitaba.
¡Fuck!
—¿Quién ella es? —preguntó la menor en un español malo, que posteriormente corrigió en italiano
—¡Hahi! Perdón, Alexis-chan —se disculpó Haru repentinamente consciente de la situación y de su falta; le reste importancia haciendo un gesto con la mano.
—Es Alexis-chan —Kyoko me presentó y por consiguiente, realizo las presentaciones contrarias con las otras dos—, se quedara un tiempo con nosotros. Tsu-kun la trajo desde Barcelona —informó, no sin antes señalar que no hablaba ningún otro idioma que español.
—Ya entiendo —dijo la pequeña I-pin asintiendo. Se giro hacía mi y dijo —. No bueno, español mío. Perdóneme.
& entonces sentí que me moría nuevamente por tanta lindura. Es un amor ¡un amor, eh dicho!
Quería abrazarla, pero en su lugar mis molestos hoyuelos aparecieron al sonreír.
—No te preocupes —dije gesticulando lo mejor que pude (eso de jugar a la mímica me ayudo mucho) para que no se sintiera mal —, yo tampoco puedo hablar italiano, o ¿mandarín?, je.
Ella rio, no sabría decir si entendió o no mis señas o palabras, pero rio. Eso me hizo sentir bien, tratar con niños no era mi mayor fuerte.
—Mucho gusto, por favor cuida de mí —secundo Chrome algo tímida, inclinándose en mi dirección.
La mire sin saber que hacer ¿debía inclinarme yo también?
—Lo mismo digo, creo —murmuré tratando de pensar en si debía agregar algo más o dejarlo ahí.
Por suerte comento que debía ir a terminar el reporte de su misión y a su vez, llevar a I-pin con Tsunayoshi porque un tal Fon la esperaba, o algo así. Sin ningún otro contratiempo, además de mis tripas rugiendo como león muerto de hambre, seguimos hacia la cocina, donde por fin pude comer algo decente después de tanto pasar hambruna. No me sorprendí al ver que la cocina era igual o mejor que una industrial, con una que otra persona haciendo los preparativos para lo que sería la cena.
El que era el encargado, según mi opinión, nos recibió casi casi con los brazos abiertos; poniendo a nuestra disposición más de lo que habíamos ido a buscar. Haru y Kyoko le dieron las gracias y calmaron sus atenciones con maestría, como si estuvieran acostumbradas a la sobre exagerada atención; mientras comía ellas tomaron una ligera merienda para acompañarme, acción que les agradecí en silencio. Comer sola no me molestaba, sino el que me vieran comer.
¿Cuántos idiomas hablaran? —me cuestione internamente al escucharlas charlar, ahora en lo que creía era japonés. Todos ellos hablaban más de dos idiomas (incluidos los niños) mientras yo apenas y podía hablar español y semi masticar el spanglish.
¡Qué horror!
Si permanecía así no me podría comunicar con nadie más, y esa no era una opción. No quería terminar marginada por culpa del idioma; además, si todo esto terminaba mal y fuera de control, tenía que poder pasar desapercibida si me quedaba sola en Italia.
Una vez que terminamos de comer y dimos las gracias, nos retiramos.
Durante el camino de regreso me la pase jugando con el dije de mi collar (una manía que tengo cuando estoy aburrida o preocupada), hundida en mis pensamientos acerca de lo que debería hacer de ahora en adelante; tan perdida estaba y las chicas tan metidas en su plática, que ninguna se dio cuenta de lo que paso.
Cuando reaccione me encontraba sola, y eso me aterro más de lo que me gustaría admitir.
¡Carajo!
No pude ubicarme adecuadamente, y cuando intente regresar a la cocina termine en otro pasillo que no era el indicado. Comencé a caminar rápido con la esperanza de llegar a la estancia principal o de encontrar a alguien que me ayudara, pero en su lugar me desoriente más de lo que ya estaba.
Comenzaba a sopesar la idea de regresar sobre mis pasos cuando note la sombra de alguien pasar en el extremo opuesto.
¡Es Chrome! —chille de felicidad y alivio en mi fuero interno.
Corrí a alcanzarla, pero con la misma desapareció en el siguiente pasillo.
La llame esperanzada, pero no se detuvo. Sus largos cabellos desapareciendo una vez más por la esquina del actual pasillo.
No la insultes, no la insultes —me repetí internamente tratando de seguirle el paso. Pero si seguía así de sorda le mentaría todita su madre; claro, mentalmente.
El sol de la tarde me recibió cuando termine saliendo a una galería de la casa/mansión, algunas plantas ornamentales y sillones se encontraban ahí.
¡Por fin fuera!
Pero ni rastros de Chrome…
¿Habré alucinado? Meeh, eso no sería extraño.
Sonare medio esquizofrénica o psicótica, pero desde que tengo memoria suelo escuchar voces llamándome o ver sombras y personas donde no hay; sin mencionar lo retorcido de mis sueños. Ya saben: sangre, muertos, acantilados, doppelganger, apocalipsis. ¿Lo normal, no? ¿Verdad?
Ah~ ¿supongo que este es el momento donde me miran extraño y dan un paso atrás, no?
Como sea.
Comencé a caminar por la galería, divisando el lugar donde había visto a Gokudera y al niño del afro peleando; ahí, cerca de los arbustos podados y la fuente. La vista era tan bonita que me dieron ganas de tomar una foto, pero cuando busque mi teléfono caí en cuenta de que se había perdido, como todas mis demás pertenencias.
¡Joder!
¡Malditos narcotraficantes! ¡Maldita maleta!
Adiós ropa. Adiós computadora. Adiós artículos de higiene. Adiós recuerdos. Adiós documentos oficiales. Adiós a todo contacto con amigos o familia.
¡Arrrrrrrrrrrrggg!
Estaba por entrar en un ataque de «malditos sean todos, muéranse. Espero que MOTHellY los torture eternamente en el Jardín infernal» y comenzar a llorar del puro coraje cuando algo curioso apareció en mi campo de visión. Era pequeño y lindo, esponjoso y lindo. Lindo.
Las lágrimas se fueron antes de llegar al ver a ese curioso pajarito. Era demasiado gordito, tanto que cualquiera pensaría que no podría volar; pero lo estaba, y lo hacía tan bonito. Sus pequeñas alitas se agitaban como las de un colibrí, rápidas, veloces.
¡Es una monada!
No me moví por miedo a espantarlo, pero no se alejo cuando noto que le miraba encantada. Valiéndome de ello me acerque suavemente, y en un acto de «todo o nada» extendí mi mano con intención de tocarlo; como deseaba tener mi teléfono en ese momento.
No huyo, y eso me alegró y animo.
Extendí los dedos para rozar sus plumas y si tenía suerte acariciarle la cabeza, pero (saben al igual que yo que estoy maldita con una bendita suerte) pio sobresaltándome. No es que el piar de un ave me asuste, claro que no; sino que dicho pájaro hable, HABLE ¿captan? ¡El pajarito hablo!
¡Y para colmo habla en otro idioma!
¡¿Acaso todos en esta maldita casa son bilingües, incluso las jodidas mascotas?!
¡Adfdfkgjfkgffjdng!
Nuevamente, estaba a un paso de un ataque cuando escuche a alguien hablar a mi espalda.
Gire confundida. No entendí ni madres de lo que decía, pero una cosa me quedo claro, no era nada bueno, especialmente si tenía armas en sus manos.
—Perdón, no hablo italiano —dije tratando de mantener la calma. Él, al igual que los magic boys, iba demasiado formal con ese traje negro.
La bolita de plumas fue en su dirección y encontró su lugar en el hombro del hombre, quien agrego algo más (que obviamente se me resbalo como mantequilla) antes de levantar las manos con las tonkwa en alto e ir por mí. [3]
Ahora si estoy muerta —pensé al ver como una de las armas caía sobre mí, lista para partirme la cara.
Notas de la historia:
[1] Como ya saben, Bielorrusia hizo su debut en el capitulo pasado; pero creo que se presta a confusiones, así que lo explicare: «Bielorrusia» es el nombre no-oficial que le dio Alex al conejo de su hermana. Es un conejo blanco obeso, y tiene las garras muy largas. Su nombre real es Etihw, pero Alex la llama así para fastidiar a su hermana; igualmente siempre dice que la cocinara y se refiera a ella como «Deliciosa». Por otro lado, el pipían es un platillo, creo yo, mexicano. Por aquí es popular el pipían de venado, pero es factible hacerlo de conejo.
[2] Integrante de LMFAO, dúo de música hip hop y electrónica.
[3] Tonkwa es otra forma de llamar a las tonfas, ya luego se explicara porque Alex los conoce de esa forma.
No sé si quedo divertido o gracioso esta vez, ya que Alex es toda una ignorante en lo que respecta a Vongola y esta a un paso de la crisis de realidad. Meeh.
& así se presentaron el rayo, la niebla y la nube x'DDD
La verdad, la presentación de Chrome ya la tenia rondando en mi cabeza al igual que la de Hibari, Lambo solo fue de pilón, pero igual ya se como presentarlos formalmente c:
Si se preguntan porque no les deje la traducción de la conversación en italiano, es porque, ya que están en el lugar de Alex (supuestamente), no saben nada de italiano. Así que quédense igual de ignorantes que la pobre; por cierto, no creo concretar parejas o cosas similares, ni entre personajes ni con Alex (Vamos, ella es tan densa como un ladrillo), pero eso no significa nada de insinuaciones o mal interpretaciones *guiño, guiño*.
¡Estoy tan feliz por tanto apoyo!
En serio se los agradezco mucho :'D
CassioBlack, Anonima-traumada, Kanade Miniwa (senpai *-*)/), LaSombra (OMG! mi primera lectora sin cuenta en esta historia *-*)9); sus comentarios me hacen reír y me calientan el corazón ;u; muchas gracias.
& ustedes lectores fantasmas, alcen la voz, quiero leerlos, no sean tímidos n_n
Nos leemos luego gente beshhaaaa ~
Pc fuera
Paz :v
Sí lo disfrutaste, por favor deja un review c:
