HoOoOoOooooolaaaaaaaaa~

wa!!! la emoción me consume T3T 4 hermosos reviews!!!! Muchas gracias, yannel, VampireDarkRogueWind -no habia un nick mas largo? xD- y por supuesto, Konata-chan, me alegro de verte por aqui otra vez, nada me hace mas feliz que unos lectores fieles *w* xDDD Tienes razon, Konata-chan, realmente daba para una foto, pero no me dejaron tomarla -ya sabes como pueden llegar a ser xD-

-Veamos, veamos...en este capitulo empieza a insinuarse el yaoi. Lo siento chicas impacientes, pero a mi me gusta ir despacio en estas cosas :) todo llegará, todo llegará.

-Ya saben, Naruto no me pertenece. Ojalá.

Y sin mas rollo, les dejo con lo que quieren hacer : leer el capitulo :3 xD

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Unos dias mas tarde....-exactamente, dos.-

Otra maldita misión con el tipo más irritante que puede haber en este mundo.

-Kakuzu, ¿A dónde cojones vas?-

Kakuzu se gira apenas para observarle y le muestra una cabeza cortada.

-Tengo que ir a por la recompensa.-

-Ah, que raro. Pues llévate a la niña, no quiero que me moleste mientras estoy haciendo mi ritual.-

Kakuzu suspira. La idea no le molesta demasiado, pero no quiere llevar a la niña a un lugar como ese. La mira de reojo.

-Akiko.- la niña se levanta en cuanto oye su nombre, alejándose del Jashinista.-

-Escucha, maldito cabrón. Como me entere de que has vendido a la niña, vas a lamentar ser inmortal. ¿Está claro?- Hidan le lanza una mirada de rencor-.

Kakuzu ni se molesta en contestarle. Camina seguido de la niña, mientras la cabeza cortada va dejando un reguero de sangre tras el. Cuando llegan al edificio, sigue tan oscuro como siempre.

Akiko entra primero y camina hacia la mesa donde se encuentra un hombre. Frustrada, se da cuenta de que no llega. Se estira, y saluda al hombre con una sonrisa.

El tipo se coloca mejor las lentes, preguntándose si esta viendo bien.

-Vaya, Kakuzu- levanta una ceja, sin dejar de mirar a la niña- no sabia que tenia una hija.-

-Cállate. Ya tengo bastante con eso. Toma -deja la cabeza encima de la mesa, sin importarle manchar los documentos con sangre-.

-Bien, veamos- el tipo vuelve a colocarse las lentes, se levanta y va a revisar unos archivos. Unos segundos después se escucha su voz- ¿Sabes? Hay buenas ofertas por niñas como esa-.

-……¿En serio?- Kakuzu mira de reojo a Akiko, que ahora le mira con curiosidad- ¿De cuanto estaríamos hablando?-.

-Mas o menos el triple de lo que vas a cobrar hoy. -el tipo vuelve a la mesa y le pasa un maletin. Al ver que Kakuzu sigue observando a la niña, levanta una ceja- ¿Pensando la oferta?-.

-¡KAKUZU! ¡¡¡MALDITO CABRON AVARICIOSO, TE DIJE QUE NADA DE VENDER A LA NIÑA…..!!!-

Kakuzu suspira.

-¿Ya has terminado tu ritual?-.

-¡Hi-chan ha venido!-

-¡Sabia que lo harias! Jashin-sama me perdonará por no terminar el ritual, después de todo lo hago para salvar a una futura Jashinista. Akiko, ven aquí. -la niña obedece, obviamente. Hidan la toma en brazos, y le dedica una mirada furiosa al tesorero- Ahora, ¡Agarra de una vez ese maldito maletín y vamonos de este apestoso lugar!

-…Que le vaya bien, Kakuzu-san. Espero tener negocios con usted, próximamente-.

Kakuzu muchas veces agradecía que su compañero fuera tan predecible. Con suerte, estaría insultándole durante, aproximadamente, hora y media. Después, se haría el ofendido y le aplicaría la ley de hielo. Una hora mas tarde, aburrido del silencio, comenzaría a quejarse por cualquier cosa.

Pero esta vez, la fase de "insultar a Kakuzu" estaba durando mas de lo normal.

-¿Pero como se te ocurre? ¿Es que no tienes cabeza? Quien sabe como son esos tipos que tratan de comprar niñas dulces e inocentes como Akiko -el peliplateado baja la mirada hacia la niña, que sigue en sus brazos-. Venderla. Solo a ti se te ocurriría. Debería darte vergüenza. ¡Lo digo totalmente en serio!-

-Oye -Kakuzu empezaba a irritarse- Esta bien que le tengas cariño a la niña, y todo lo demás. Pero, ¿Por qué no te callas?-

-¿Quieres que me calle? Muy bien, ¡eso haré! Ya te arrepentirás, ya. Akiko, tu tampoco le hables-

-Pero yo quiero hablar con Kuzu-san.-

-No admito protestas.-

-No metas a la niña en esto.-

-Yo hago lo que me da la gana. Además, yo cuido mas y mejor a la niña que tu. ¿verdad Akiko?-

-Ah….tengo hambre-.

-¿Tienes hambre? Seguro que también estas cansada. Bien, pararemos en la primera posada que encontremos.-

-Es un gasto innecesario, podemos llegar antes de que anochezca, si vamos rápido.-

-Tu calla, que a ti no te hablo. Pararemos y punto.-

Ahorraré a los lectores el trámite de llegar a la posada y alquilar una habitación con dos camas -según Kakuzu, sale más barato que alquilar dos habitaciones, con una cama cada una-, instalarse, y un largo etcétera.

El tesorero de Akatsuki revisa con atención el dinero obtenido con la recompensa, asegurándose que de que no falta ni un solo billete. Akiko está sentada en sus piernas, y Hidan está dándose una ducha. Es por eso que hay tanta tranquilidad, la suficiente para que Kakuzu se concentre en lo que más le gusta: contar dinero.

-Kuzu-san…¿Puedo preguntarte algo?-.

-Ya lo has hecho.-

Akiko se confunde, pero lo vuelve a intentar.

-¿Ibas a venderme? ¿Es por que no me he portado bien?- un puchero aparece en los labios de la niña-.

Kakuzu suspira.

-Te has portado bien, Akiko.-

-¿Entonces?¿Es que acaso no te gusto, Kuzu-san?-.

-No es eso -mira hacia otro lado, incomodo por la conversación- Solo, no estoy acostumbrado a esto-.

Akiko le mira fijamente durante unos minutos, como reflexionando. Luego baja el rostro, y apoya su mejilla en el pecho de Kakuzu. Al ver que por el momento no parece querer preguntar nada mas, el tesorero sigue con lo que estaba haciendo.

-¿Kuzu-san?-

-¿mmm?-

-Te quiero.-

Kakuzu baja la mirada hacia ella, aturdido por esa extraña confesión. Pero ahora ella está dormida, o se lo hace. Levanta una mano, dudoso, y la apoya en la cabeza de la niña. Sin decir nada.

-Oh, pero que escena tan conmovedora -una voz burlona suena desde la puerta del baño-

Hidan sale, cubierto apenas con una toalla atada a la cintura (n/a: niñas, controlen su desbocada imaginación xD), observando con una sonrisa la incomodidad del mayor.

-¿Y bien, "Kuzu-san"?-

De pronto el punto de vista de Hidan cambia. De encontrarse totalmente normal, ahora sus ojos ven todo desde el suelo. Sorprendido, gira su rostro y ve el resto de su cuerpo.

-¡¡¡MALDITO CABRON!!!, ¿POR QUE COJONES ME HAS CORTADO LA CABEZA?¡COSELA INMEDIATAMENTE!!-.

Kakuzu mira sin ninguna emoción aparente la cabeza de Hidan rodando por el suelo, y su cuerpo arrodillado tratando de encontrar la cabeza.

-Escúchame bien. Que le permita a ella que me llame así, no significa que a ti también.- detiene con el pie la cabeza de su compañero- Y deja de gritar de una vez. Me das dolor de cabeza.-

-¡No me hables de cabezas…!-

Agarra la cabeza del religioso por el pelo, levantandola del suelo e ignorando las protestas. Empuja el cuerpo hasta sentarlo sobre la cama, y coloca la cabeza sobre el cuello.

-Sujétala. Y estate quieto -

Kakuzu suelta uno de los múltiples hilos de su cuerpo, ignora la mirada de odio por parte de Hidan y se concentra en su trabajo.

Hidan, por su parte, suspira resignado. Esta acostumbrado ya a eso de que su compañero le corte la cabeza cuando se cansa de el. Frunce el ceño cuando la aguja se clava en su carne y le mira de reojo, aprovechando la escasa distancia que hay entre ellos.

Entre nosotros -y no se lo digan a nadie-, siempre le han gustado los ojos de Kakuzu. Incomodo por su pensamiento, mira hacia otro lado y aprieta los dientes.

-Date prisa, ¿quieres?-

-Solo cállate, ya estoy terminando.-

Kakuzu observa su trabajo, asegurándose de que esta perfectamente cosido. Suspirando, se baja la mascara y se acerca al cuello de Hidan para cortar con los dientes en hilo sobrante.

Y durante esos escasos segundos, Hidan siente claramente la respiración de su compañero sobre su cuello.

Oh, por Jashin-sama.¿Por qué tiene que hacer algo así este condenado tesorero?

-¿Hidan?-.

-¿Ah?¿Qué?¿Qué pasa?- Hidan le mira totalmente aturdido, durante unos segundos se había olvidado de lo que pasaba- Joder, ¿Por qué me miras asi?-.

-Simplemente me extrañó que no te quejaras -Kakuzu le observa extrañado-.

-¿Ah? -Hidan siente la terrible tentación de sonrojarse; obviamente, no lo hace- Ah, es que…no quería despertar a Akiko-.

Kakuzu observa de reojo la que iba a ser su cama. En efecto, Akiko está ahí, cómodamente instalada y profundamente dormida.

-Maldición-

-Ah, me parece que te has quedado sin cama- Hidan sonríe mientras termina de vestirse-

-No lo creo-

-¿Ah?-

-Hay una cama mas-

Hidan le mira como si estuviera loco.

-Pero es una cama. Y nosotros somos dos.-

Kakuzu le mira de reojo.

-Exacto-

Continuará....

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Aaaah? que pasará?...ustedes que creen? :3

Les espero en el proximo capitulo! xD