ME ALEJARÉ DE LOS DOS.

.

-¡Hasta que te dignas a aparecer! ¿Dónde te metiste Terry?

-Robert, es largo de contar...

-Pues mejor me vas contando muchacho, porque acabo de redactar tu carta de despido y necesito una muy buena razón para no hacerla efectiva. Junto con la demanda por incumplimiento de contrato que pienso interponer con mis abogados. Terrence, dime ¡¿cómo es posible que nos abandones en pleno estreno de Romeo?!... ¿Tienes idea cuántos matarían por una oportunidad como ésta? Mucha gente pagó su entrada por verte a ti, muchos abucheos se dejaron oír a lo largo de la obra cuando Frank salía a escena mientras toda la gente esperaba por ti. Tus compañeros no se merecían esto... ni el público... ni yo Terry.

-¿Podemos hablar en tu oficina?

-En donde quieras Terrence, ¡pero mejor empiezas a hablar!

-Robert, he arreglado ya mis problemas... no podía estar aquí y con mi mente en otro lado, tú mismo te dabas cuenta que no estaba funcionando.

-Sé que Susana está igual, sumida en el llanto, en la depresión. No veo entonces que has arreglado muchacho.

-Es que Susana no es problema mío Robert, empecemos por ahí. Si tan sólo dejaras de sacar tus propias conclusiones de las vidas ajenas... es otra mujer de quien estoy enamorado desde hace mucho tiempo...

-Vaya, ya nos vamos entendiendo. Ahora bien... ¿podrás asegurarme que ya arreglados tus tormentosos asuntos con ella, trabajarás de lleno con nosotros?

-Por eso estoy aquí Robert. Vengo a dejar mi vida en el escenario, confía plenamente que así será.

-Más te vale que así sea Terrence. No eres un chamaco, ya eres un hombre. Considérate afortunado pues de haber llegado más tarde no tendrías ya nada que hablar conmigo, sino con la Corte.

-Entiendo Robert, gracias.

-¡A trabajar Terrence!

Merecido lo tengo... pero no me arrepiento. Jamás te había tenido entre mis brazos como te tuve. Tan cerca de mí Candy... y tus besos...

-¡Por Dios! Dulce Romeo... si así está el recuerdo, como estaría el encuentro... ufffff!

-Karen...

-Es bueno que estés de vuelta, la verdad querido amigo, Frank no besa tan bien como tú y aquí entre nos... ¡eres más guapo!

-Karen, disculpa que no te avisé nada. Pero era necesario para mí arreglar unos asuntos, en Chicago...

-Con ella ¿cierto? fuiste a ver a Candy.

-Sí.

-Ya deja de ocultarla... ¡ella es Candy! di su nombre, la amas ¿no es así?

-Con toda mi alma.

-Entonces que lo sepa el mundo Terry y que lo sepa de una buena vez Susana junto con su madre, el amor no se esconde mi gran amigo. Vamos a ensayar, ¿te parece? Robert ha estado insoportable. Y Frank... él necesita unas clases de besología. ¡Gracias por regresar!

*-Si con mi mano indigna he profanado tu santa efigie, sólo peco en eso:
mi boca, peregrino avergonzado,
suavizará el contacto con un beso.

-Buen peregrino, no reproches tanto a tu mano un fervor tan verdadero:
si juntan manos peregrino y santo,
palma con palma es beso de palmero.

-¿Ni santos ni palmeros tienen boca?

-Sí, peregrino: para la oración.

-Entonces, santa, mi oración te invoca:
suplico un beso por mi salvación.

-Los santos están quietos cuando acceden.

-Pues, quieta, y tomaré lo que conceden (La besa)
Mi pecado en tu boca se ha purgado.

-Pecado que en mi boca quedaría.

-Repruebas con dulzura. ¿Mi pecado?
¡Devuélvemelo!

-Besas con maestría.*

-¡Excelente Karen, Terry! Tómense un descanso, coman algo y recuerden: ¡nada de bebidas frías! regresamos con el último ensayo y a prepararse para la puesta en escena...

-Te dejo Terry, yo también tengo a mi Romeo...

-¿Ah si? Eso si que es una sorpresa Karen, ¿quién es él?

-Es... Frank.

-Pero dijiste que...

-Sí, dije que no sabe besar... ¡y ese para mí es el pretexto perfecto para darle unas buenas clases! Perdón querido, no tardaremos mucho...

-¡No cambias Karen!


Querida Candy:

Regresé a la compañía. Robert me recibió pero a punto estuve de ir a la corte con una demanda por incumplimiento de contrato.

Me gustaría que vieras alguna de nuestras representaciones, pero sé que estamos muy lejos.

Después de sentir ese abrazo tan íntimo entre tú y yo, después de esos besos y todo lo que me inspiras, cada vez me resulta más difícil tenerte lejos.

Te amo Pecosa. Mi dulce Julieta.

Espero tu respuesta, siempre tuyo.

T.G.

Espero tu respuesta y que sea pronto Pecas, ¡cómo me gustaría saber que el exhibicionista de Albert ya no está contigo!. No soporto la idea de que esté cerca de ti. Antes no me molestaba, pero ya está declarada la guerra. Y estoy en franca desventaja... estoy tan lejos y él vive contigo.


Cuando salimos del restaurante no tomaste mi brazo a pesar que te lo ofrecí. Me pregunté si estarías molesta o si al darte tu espacio estaba abriendo yo mismo una brecha entre nosotros dos.

Candy, me estoy protegiendo yo también. No quiero estar presente cuando llegue Terrence a darte un anillo de compromiso. Ya casi me veo como tu dama de honor el día de tu boda, también me duele y espero que me entiendas.

De repente, siento tus suaves dedos entrelazarse con los míos, debo estar soñando...
Erizaste mi piel en ese toque tan sutil, tan tuyo, si eso logras en mí con una caricia en mi mano... no quiero ni pensar en lo que provocarías al recorrer mi cuerpo.

Como si no fuera suficiente, te acercaste a mí, imaginé que tendrías frío. ¡Qué inconsciente! no te llevé a casa por un abrigo. Te detuviste y me giré hacia ti.
Me miraste de una forma en la que nunca me habías mirado. Tus verdes ojos, suplicantes... ¿conmigo? No... ¡eso jamás! Si soy yo el que suplica Diosa de mis sueños. Soy yo el que cada noche te mira así como tú lo estas haciendo en este preciso momento...

Te acercas a mí y con tu mano temblando en mi pecho diriges tus labios a los míos, cierras tus ojos... y me conviertes en el mortal más feliz de éste mundo. Tomo tu boca, jamás pensé probar sensación más deliciosa. Besarte Candy, es robarle un momento a la eternidad. Me perdí en ti. Mis manos se enredaron en tu cabello. Mi cuerpo pedía unirse al tuyo en un abrazo.

Mi conciencia siempre alerta, me echó a perder ese instante trayendo consigo la imagen de Terry y una sortija de compromiso.

Mis pies bajaron del cielo y se posaron otra vez en la tierra. Me alejé despacio de tu dulce boca.

Candy, que despedida me has regalado.

-Vamos a casa, pequeña -te dije mientras te abrigaba con mi saco.

Caminamos hasta llegar a "nuestro hogar". Te acompañé a la entrada y me detuve ahí.

-¿Qué pasa?

-Yo aquí me despido bonita.

-No, Albert...

-No llores de nuevo, ya lo habíamos hablado. Tú tienes tu vida o dime, ¿acaso no estás segura de amarlo?

-No... sí. No sé Albert... hace unos días sentía que moría sin él. Hoy siento lo mismo al ver que te vas.

-¡Ya decía yo que ustedes no eran hermanos! ¡Par de irrespetuosos inmorales!

-¡Señora Allen!

-¡Le exijo que mañana mismo desocupe mi departamento! ¡Mentirosa!

-¡Señora modere su tono!, no le hable así a la señorita...

-¿Señorita? ¡Jmmmm! Mañana saca sus cosas y me entrega mis llaves...

Dando un portazo se retiró la indignada mujer.

-Albert, ignórala. Mañana buscaré otro lugar, no habrá problema.

-¿Quieres venir esta noche conmigo Candy?

-No. Albert... ya ha pasado algo entre nosotros. Ese beso...

-¿Ese beso qué Candy? ¿Qué significó para ti? Para mí... que no amas a Terry como decías. ¿Pero yo? ¿Qué soy yo entonces? ¿Cómo quedo en todo esto?

-Albert, no quiero hablar ahora.

-No me dejes así Candy. Lo que pasó no me lo imaginé, sentí que así lo deseabas. Te he confesado que te amo... y tu iniciaste el beso más significativo y más hermoso que he recibido.

-Albert...

-No, no llores Candy.

-No sé que es lo que me pasa. Amo a Terry, sufrí por él en Nueva York. Odié a Susana y sus ocultas razones para sentirse dueña de él. Pero también te quiero a ti. La forma como me tratas, tus detalles, el cuidado que pones en todo lo que haces por mí. Me dejas en mi trabajo y pasas por mí. No sé si me confundí al desear que Terry fuera quien hiciera todo lo que tú haces... pero, el está en Nueva York y tú aquí conmigo. Te quiero Albert. Creí que era cariño de hermanos, pero las miradas que a veces me diriges no son de hermanos. Lo que me haces sentir... no es de hermanos. La convivencia tan cercana... tú y yo todos los días... vienes a buscarme, me llevas a cenar, me siento feliz caminando a tu lado, segura, protegida. Ahora me dices que te vas y... sintiendo todo esto... no supe reaccionar. Quise dejarte ir así, sin más. Pero no pude, lo siento. Soy una tonta Albert... amo a Terry y lo he traicionado. No sé si te amo y te he ilusionado... Será mejor que hable con Terry y le diga la verdad. Me alejaré de los dos...

-¿Por qué te empeñas en sufrir? vamos a hacer como que aquí no pasó nada. Tu y yo salimos a cenar, pero por mi parte, puedes olvidar ese beso, imagina que en cuanto terminamos nuestra cena te traje aquí y aquí nos despedimos. A él lo amas. A mí, sólo me quieres... me parece injusto y cruel que digas que vas a alejarte de él. No lo hagas Candy, no por mí.

Te fuiste y me quedé sola en el Magnolia. Me sentía terriblemente culpable, tonta, confundida. Sé que no voy a arrepentirme de ese beso Albert. Podré guardarlo en mis memorias, como algo sólo tuyo y mío. Como algo privado.

¿Sabes? El departamento luce más grande sin ti. Todo está triste sin ti...

De mis cosas guardaré lo más importante, aprovecharé ahora que no tengo sueño. Seguramente si voy a recostarme en este momento, no podré dormir.

Querido Terry:

Espero que te encuentres muy bien al recibir esta carta.

Me alegra saber que no tuviste que enfrentar una demanda.

A mi también me encantaría ver tu actuación. Esa noche en Nueva York, no pude hacerlo, por ir a buscar a Susana.

¿Sabes? no puedo todavía escribirlo sin sentir el dolor de esos días. Tal vez no he sanado por completo lo que siento, perdona que te lo diga.

He pensado mucho también en tus abrazos y tus besos...

Quédate tranquilo. Albert ya no vive conmigo, buscó un departamento aparte y desde esta noche no está más aquí.

Quisiera verte pronto, hay cosas que quisiera decirte...

Te quiere...

Candice White.


-¿Qué te dice?

-Casi nada, es muy breve. El exhibicionista ya no vive con ella, quiere decirme muchas cosas y no aprovecha esta carta para hacerlo...

-Terry, no seas tontito. Hay cosas que una no debe decir por carta.

-¿Qué quieres decir Karen?

-Que seguramente prefiere decírtelo al oído...

-Hay algo más aquí Karen, sólo me dice que me quiere...

-Terry, no te compliques ni te hagas tormentas en tu mente. Espera a verla, habla con ella. Una ventaja muy grande y agradécele a Dios, es que el compañero ese de la toalla ya no esté ahí, como ella misma te dice. ¡Tranquilo!

-Tienes razón, trataré de estarlo...


Candy, ¿por qué has sido tan breve? Te siento tan fría... como si hubieras escrito esta carta sin ganas de escribir o peor aún, sin ganas de verme.

Espero estar equivocado. Será que mi trabajo consiste en ser un romántico y llevo los sentimientos a flor de piel.

A ti se te ha entrenado para hacer exactamente lo contrario.

Candy...

Mi linda pecosa... por favor no cambies. Me enamoré de esa mujercita traviesa, ruidosa, alegre, llorona. No de una mujer fría, insensible... para eso ya tenía a Susana.

Espero verte pronto...

-¡Terrence! Tengo noticias.

-¿Y son buenas Robert?

-Empezamos la gira en una semana...

-Ya me habías comentado.

-Pero hubo un cambio de planes... ¡Empezamos con Chicago! ¡Alégrate hombre! ¡Podrás ver a tu novia! Eso sí, no quiero que afecte tu rendimiento como actor.

-Sí, ¡será perfecto! Gracias por la noticia Robert... y no te preocupes. No afectaré mis ensayos, ni las presentaciones, por el contrario... estaré inspirado...


.

Querida Candy, mi hermosa pequeña:

Te extraño muchísimo. Me hace tanta falta tenerte cerca. He estado tentado a ir a buscarte al hospital, pero como ves, he preferido no hacerlo. Si Dios me tiene preparado algún reencuentro contigo, que sea él quien lo permita y no yo quien lo busque. Para mí sería hasta como una señal si volviésemos a encontrarnos.

He estado sufriendo unas migrañas muy fuertes Candy. Ahora más que nunca te he necesitado a mi lado, mi bella enfermera...

Tengo un cuaderno en donde voy apuntando lo que voy soñando. No sé si son simples sueños o a veces son recuerdos de la vida que he tenido. Lo curioso es que llegan a mi mente rostros y nombres que nunca he visto. Y en mis sueños esos nombres se repiten.

Por eso lo estoy anotando todo.

He estado viendo a un médico. Dice que tiene mucha relación lo que te he contado con la recuperación de mi memoria y las migrañas. Fue él quien me aconsejó escribir todo, tal vez tenga relación con mi pasado.

Espero que cuando te vuelva a ver, mi vida sea otra.

Pudiera ser que tenga a alguien en mi vida, un compromiso, un matrimonio, hijos... ¿cómo saberlo? éso me ayudaría mucho... a sacar de mi pecho esto que siento por ti.

He soñado a otras mujeres. Algunas muy hermosas, no tanto como tú, pero hay una en especial. Me provoca ciertos sentimientos que... pudiera pensar que algo me une a ella.

No sé...

También hay recuerdos o sueños de oficinas, negocios que no entiendo, viajes, muchos viajes. ¡¿Me creerías si te digo que pareciera que estuve en África?!...

Espero que estés bien Candy, siento una angustia de saber que algo te pudiera pasar, que alguien tratara de faltarte al respeto... por favor no camines sola por las calles, sé que amas esos pastelillos de chocolate pero... esa calle es peligrosa. Cuídate mucho.

Yo estoy ubicándome; entendiendo al fin que no soy tu ángel guardián, como solías llamarme. Aunque te confieso, me cuesta mucho trabajo hacerme a la idea.

Soy un hombre común y corriente y debo continuar con mi vida.

Más ahora, que Terry viene a Chicago, ya hay afiches pegados por toda la ciudad. Debes estar feliz, ya te imagino...

Que tengas mucha suerte Candy.

Siempre tuyo...

Albert.


.

Hoy llegamos a Chicago Candy. En cuanto llegue, antes que cualquier otra cosa... iré a buscarte. Si no me equivoco, te encontraré en el Hospital, así que iré directo para allá.

-Terry... qué gusto verte tan feliz...

-Gracias Karen.

-Hay algo que no te dije en Nueva York... la lunática de Susana fue a buscarte al teatro. No te lo dije para que ni te tomaras la molestia de ir a buscarla.

-Karen, ¿por qué hiciste eso?

-No quería que te chantajeara, ¿qué quiere de ti? ya está pensionada y tú no le debes nada cielo.

-Gracias Karen, tienes razón, no tengo nada que hablar con ella. Pero me hubiera gustado aclararle unas cuantas cosas. Por favor, si vuelve a buscarme y tú lo sabes, avísame.

-Ayyyy está bien... ¡mira! ¡ya llegamos!

-Yo voy al hospital Karen, si Robert pregunta por mí, dile que no tardaré, llegaré justo para el ensayo.

-¡Suerte guapo! Yo te cubro...

Al fin estaba de nuevo frente al Hospital, de no encontrarte me iría corriendo al Magnolia, no quedaba muy lejos y ya conocía el camino.

-¡Buen día! Señorita y disculpe la molestia, ¿sabe si está de guardia la enfermera Candice White?

-Si joven, ella está de guardia. Sale hasta las 4 pm. ¿Quién la busca?

-Su novio, Terrence.

-Ella tiene un descanso al medio día... si usted desea puedo avisarle a ella para que salga a verlo a esa hora.

-No es necesario, ¿sabe? a esa hora estaré en el trabajo, pero le agradezco. Que tenga muy buen día.

Estaré en pleno ensayo al medio día. Lo bueno de esto pecas, es que tendré un día libre antes de las representaciones y pienso pasarlo contigo.

-Candy,

-¿Sí?

-Vino a buscarte tu novio...

-Mi... ¿mi novio?

-Candy, te juro que siempre creí que el rubio buen mozo que venía por ti era tu novio...

-¡Albert! No, él... es sólo mi mejor amigo.

-Niña... no soy quién para meterme en tu vida; pero esos ojos tuyos no te dejan mentir. ¡Oh Candy!... si me vas a venir a contar a mí que es tu mejor amigo...

-¡Cómo! ¿se me nota?

-Por supuesto que se nota que estás enamorada del rubio... ¿Albert dijiste?

-No July, te equivocas, yo...

-No te hagas líos Candy. Los dos están enamorados de ti, habla claro con ellos, no es bueno engañar a nadie.

-No lo haré July, hablaré con ambos... lo prometo.

.

.

Gracias por sus comentarios. Veo que a algunas les ha molestado la actitud de Candy. Y si, en efecto, es mi historia, pero también a ustedes como lectoras se les debe un respeto por tomarse la molestia de seguir leyendo.

Quise mostrar a una Candy más humana. Mas real, más capaz de equivocarse...

Pareciera que en la historia original es una chica que soporta muchas cosas y es víctima de otras tantas. Ella nunca comete errores por egoísmo, es toda dulzura, ternura y por eso le pasa lo que le pasa.

La Candy de mi historia no es así. Siente celos, se decepciona, se confunde, se equivoca y se reinventa.

Albert, en la historia original, es el tierno amigo, apoyo incondicional de Candy.

En mi historia es más atrevido y si se aleja un poco es para darle espacio a Candy a que medite su situación. Pero va a pelear por ella y de tierno no va a tener nada.

Terry. En la historia original, es el rebelde. El inglés coqueto y travieso que hace repelar a Candy con sus ocurrencias. Fue victima de las circunstancias con Susana y tenía que pagar una injusta deuda moral. Pfffff!

En mi historia, será alguien que está muy enamorado de Candy y aunque desde un principio lo deslindé de Susana y sus obligaciones con ella. Terry esconde un secretito... que al igual que Candy, puede afectar para que al final se queden juntos, pero eso no impedirá que le de batalla a Albert

No sé si será Albert fic o Terry fic. Ya quien continúe leyendo espero no se moleste.

Les agradezco y les mando muchísima buena vibra.

Besos!