Marinette dio un nuevo giro sobre su cama antes de tomar la almohada y tapar con ella su cabeza.

Estaba harta.

Eran las tres de la mañana y no conseguía dormir a pesar de haberse acostado cuando el reloj marcó la una de la mañana.

Todo un récord si tomamos en cuenta que Marinette era una persona nocturna.

Pero ahora sentía que su esfuerzo por dormir temprano no valía la pena, después de todo un gato estaba mauyando desde su azotea.

Resignada y sobretodo molesta dio una patada a las frazadas para salir por la trampilla, dispuesta a espantar a ese tonto gato.

Pero cuando salió no pudo hacer nada más que sonreír ante lo que vio. Un gato negro la observaba con sus enormes ojos verdes antes de volver a mauyar.

¿Quién podía enojarse con un ser tan pequeño y lindo?

-Hola amiguito -Saludó antes de acercarse a él para acariciarlo detrás de una de sus orejas.

Aquello le extraño, los gatos no solían dejarse tocar por desconocidos o al menos, no por ella.

El gato volvió a mauyar antes de empezar a restregarse contra su brazo.

-¿Tienes hambre? - Sin detenerse a pensarlo bajó hasta la cocina, abriendo una lata de atún que dispuso en un tazón hondo que esperaba que su madre no extrara demasiado. Al igual que otro tazón donde la chica planeaba servir un poco de agua.

El gato negro se abalanzó contra el tazón con comida, provocando una sonrisa en Marinette que lo observaba.

-¿Marinette?

-Hola Tikki. Perdón, ¿Te desperté? -La kwami flotó desde la trampilla hasta la rodilla de su portadora.

-Sentí frío y me llevante a cerrar la trampilla. ¿Qué haces?

-Alimento a mi pequeño amigo.

El gato observó al ser rojizo por unos segundos antes de ignorarla a favor de seguir comiendo.

-Un gato negro.

- Con ojos verdes.

-¿No te recuerda a alguien?

-Claro, ¿crees que Chat Noir se moleste si adoptamos a este amigo? -La kwami metió unos segundos antes de contestar.

-Depende. Si se lo dices como Marinette puede que le parezca lindo que cuides a "uno de los suyos". Pero si se lo dices como Ladybug quizás te diga que mejor lo adoptes a él.

-Creo que estás en un error.

-Tienes razón, primero te dirá que lo adoptes a él y después te dirá que es lindo que cuides a otro gato.

Las féminas empezaron a reír, antes de regresar a la habitación cuando el gato se fue con el estómago lleno.

Día tres: adoptando al gato.

--

Gracias por leer, votar y comentar.