Lo que hemos perdido
Día 1
Sunset Shimmer
Cercanías a Ponyville
Ciertamente, es obvio que el dragón fue dominado por su irracionalidad, pues, apartaba los escombros de lo que fue su prisión, mostrándose furioso y sin atisbo de detenerse, con gran energía levantaba las gruesas placas de piedra y lanzaba hacia las lejanías.
Los tres ponis se dispersaron para rodearlo. Snails, se encargaba de las pesadas cuerdas de acero mientras cuidadosamente se aproximaba a su objetivo con una cautela admirable. Snips desde una distancia prudente, se posicionó con sus garfios para esperar el momento oportuno. Applebloom fue directamente hacia Spike.
Este último, al visualizarla detuvo sus movimientos. Ahora lo veía claramente, era una feroz bestia; sus patas gruesas y prolongadas le daban una altura imponente, más aun, su cuello se extendía de tal manera que parecía rozar los cielos, sin embargo su cabeza alargada, su trompa algo levantada y sus cuernos filosos, daban la impresión de un arma de asedio.
Me sorprendí al ver ese primer duelo entre los ojos de las dos criaturas. La tensión alcanzaba a llegarme y aprisionar mi pecho para obligarme a respirar por la boca, aun así, cierto instinto me capacitó para no emitir sonido alguno mientras exhalaba. El instante pareció eterno.
Todo el ambiente explotó cuando las cuerdas rozaron las escamas de la bestia que, con un movimiento intrépido dirigió su aliento al suelo esperando que el recurso lograra quemar su incomodidad. Al no funcionar, sus movimientos se tornaron bruscos, inclusive desesperados, pero, ante tal acto, un garfio fue incrustado en su largo cuello casi llevando su cabeza al suelo debido a la fuerza con la que este último impacto en su cuerpo. Lastimosamente para el dragón, no hubo tiempo de reaccionar, pues, al mostrar tales signos de debilidad, un segundo garfio complementó la tarea al dejarle la cabeza inmóvil en la tierra.
Las cuerdas aprisionaron sus patas y cola, todas estas terminaban en unos cuantos garfios que habían ubicado estratégicamente para retener a Spike. Los unicornios habían hecho su labor, solo faltaba que Applebloom le diese el golpe decisivo.
La mencionada inició una muy decidida carrera hacia el frente del dragón, sin embargo, este escupió una gigantesca ráfaga de fuego para detener el ímpetu de su agresora.
No le sirvió…
Con su pelaje consumiéndose, su sombrero hecho cenizas y su crin desintegrada, la menor de los Apple ensartó su lanza adamantina perforando el cráneo de Spike, desde el paladar hasta la coronilla.
El lamento de la bestia resonó de tal forma que logró destrozar mi compostura, caí de rodillas, el aire me comenzaba a faltar y, para evidenciar mis desastrosos sentimientos, comencé a llorar.
Lentamente Applebloom removió su arnés como bien pudo, logró dar unos cuantos pasos en mi dirección, era sorprendente, más admirable aun que ante tales quemaduras dejando algunas partes de su piel a carne viva, su dolor no se evidenciaba, quizás, fuese por el sufrimiento ya vivido, o tal vez, era necesario mostrar tal fortaleza.
-Regresemos a la granja, ya veremos qué es lo que vamos a hacer con el cuerpo de Spike.
-Como digas.
Se me hacía muy extraño la forma en que Snips y Snails trataban a su compañera, había cierto respeto, casi idílico, sin embargo, también existía la proximidad amistosa al poder crecer juntos. Aquello hace que me percate de cuanto han cambiado todos, y, me hace a la idea de que cuando llegue a la granja reconoceré sus rostros, pero, a quienes les pertenecen son unos completos desconocidos.
Día 1
Applebloom
Sweet Apple Acres
Apenas podía caminar, el palpitante dolor de mi piel ardiendo me impidió pensar con claridad, tal era la sensación que ni siquiera me percaté cuando llegamos.
Dejé a esos dos junto con Sunset para que le mostraran el lugar, traté de ir a mi habitación cuando Pumpkin Cake me llevó a la enfermería sin siquiera preguntar.
-Deberías dejar de hacerte la valiente.
Claramente la personalidad de sus padres no fue una herencia.
-Solo hago lo necesario.
Su incomoda mirada fue a causa de mi actitud, mas no de mis heridas, ya estaba acostumbrada a ver peores cosas que unas quemaduras.
-Sabes de lo que hablo.
La ignoré mientras me vendaba con su magia.
-No puedo permitir que los pequeños ponis que se resguardan aquí pierdan su inocencia tan bruscamente.
Resopló molesta, no hacía ningún esfuerzo en evitar mis ojos, estaba muy concentrada en mis heridas.
-Entonces crees que son débiles
-Sabes que no quiero decir eso
-Entonces deja de actuar como una heroína y demuéstrales que tú también sufres.
No respondí, tenía toda la razón, no importase cuanto tratara de protegerlos, este mundo les enseñará como son las cosas realmente, sin embargo, toda la protección que les pueda brindar bastará para que crean en que las cosas pueden mejorar.
-Descansa un rato, traeré un poco de agua.
Me recosté en un rincón y cerré mis ojos. Era imposible distraerme con algo debido a las heridas, solo me quedé quieta.
-¿Esta bien?
Una voz femenina que no era la de Pumpkin provenía fuera del cuarto.
-Le dije que descansara, pero ya sabes cómo es ella… Puedes pasar si quieres. Quizás tarde un poco en volver…
La puerta de madera se abrió, no me sorprendía para nada aquella visita; desde que todo esto inició nos hemos vuelto muy cercanos.
-Bloomie ¿Estas despierta?
Mis quejas fueron estruendosas, no por el dolor, fue por la forma en que ella me llamó.
-No me llames así.
Su pequeña risa me molestó solo durante un segundo, después la disfruté.
-Descuida, Sweetie Belle y Scootaloo no están por aquí.
Me sorprendía mucho como los ponis pueden actuar de diferente manera dependiendo de con quien estén, ese era el caso de la yegua que había tomado control de las cosas cuando todos estábamos inseguros y desprotegidos.
-Está bien, lo entiendo… Princesita.
Un notorio jadeo provino de su hocico.
-¡Sabes que detesto que me llames así!
Una queja entre dientes provocó que me riera de ella.
-Creo que estamos a mano… de momento.
Día 1
Sunset Shimmer
Sweet Apple Acres
La granja se dividía en sectores, algunos de ellos mucho mejor cuidados que otros. Se distribuía de la siguiente manera; la entrada principal era en si una gigantesca habitación que albergaba otros dos cuartos, estos pertenecían a los guardias y cada uno estaba ubicado a un extremo de la puerta. El resto de la habitación se utilizaba como hangar, había madera, herramientas, comida, inclusive ropa, todo se encontraba a primera mano y perfectamente organizado. Seguidamente una puerta posterior daba inicio a una especie de lobby en donde un pony grisáceo estaba dando órdenes a otros para llevar algunas canastas de manzanas a lo que supongo era el comedor. Desde allí la granja se abría en dos alas. A la izquierda quedaban los dormitorios, el comedor y la cocina. Por la derecha se hallaban la enfermería, el taller y un cuarto especial que se me presentó como el laboratorio. Las alas rodeaban lo que vendría a ser la granja y esta a su vez estaba rodeada por una gigantesca verja y ponis alrededor de ella patrullando por si hubiese algún inconveniente, ya sean timberwolves, alguna otra criatura del bosque everfree, dragones o inclusive otros ponis que buscan robar algún fruto.
La comunidad aquí presente se conformaba por ponis muy jóvenes, es cierto que había alguno que otro más maduro, pero en general la mayoría no había llegado a una edad que se pudiera decir fuese avanzada.
-Espero que estos dos no la hayan incomodado.
El poni gris que observé antes nos intercepto en el comedor.
-Han sido muy amables en enseñarme todo el lugar.
-Eso es un alivio, muchas veces pueden ser algo irritantes. Soy Silver Spoon, básicamente me encargo de una parte de la administración de este lugar. Es un gusto ver una cara amigable de vez en cuando.
Era necesario tener mucha confianza para encargarse de ese asunto, además, sus ojeras son muy sobresalientes, inclusive con el marco de los anteojos que posee.
No dudé en evidenciar mi admiración
-Es increíble que puedas tener todo este lugar bajo control.
Su risa suprimida pero sincera negó aquella afirmación.
-La verdad, solo me encargo de revisar si todos los ponis aquí tienen lo necesario para sobrevivir mientras estén aquí. No podemos servir como guarida permanente para muchos, así que solo cuidamos de los jóvenes que puedan trabajar duro. Es algo injusto pero necesario.
-Entiendo perfectamente.
Sus palabras sonaban fuertes, a pesar del tono conversacional con el que se dirigía a mí, pude sentir la firmeza en su voz y como esta, por el paso de los años se ha ido desgarrando hasta lograr un sonido áspero y estridente. Parece que en principio no fue fácil.
De hecho, yo todavía no me atrevo a caminar con la mirada en frente.
Una curiosidad algo maligna surcó por mi mente, de seguro ella sería capaz de brindarme la información que necesito.
-Silver Spoon… perdón que te pida esto pero… ¿podrías decirme como todos ustedes han vivido aqui desde que las princesas desaparecieron? Por favor.
Más que un favor, era una súplica, o al menos eso era lo que intentaba que pareciese, porque el temor y la angustia de al menos conocer por lo que han pasado estos ponis me hace sentir débil. Todos aquí se muestran decididos a superar el pasado, a vivir como bien les permita este destino implacable y por eso, necesito conocer por lo que han pasado. Yo misma presencie como, sin siquiera un atisbo de duda, Applebloom asesinó a Spike por el bien de los ponis que se resguardan aquí.
-Es una pregunta extraña, sin embargo te la responderé, siempre y cuando respondas a mis preguntas primero.
Era de esperarse su desconfianza. Asentí tan enérgicamente como mis pesados sentimientos me permitieron.
-Acompáñame a mi oficina, esta va a ser una conversación larga.
Antes de indicarme el camino, le pidió a Snails que nos llevara algo para beber. El aupado unicornio enérgicamente respondió y dejó solas mientras nos encaminábamos a nuestro destino.
Oficina de Silver Spoon
La yegua me ofreció asiento mientras se aproximaba a su escritorio. Aquel pequeño cuarto solo tenía cajas de madera y unas pocas sillas más.
Todas las preguntas que me hizo, las respondí sinceramente, era obvio que dudaba de la veracidad sobre algunas cosas, por ejemplo que provengo de otro mundo cuyos habitantes tienen cierta similitud con ellos, sin embargo, logré dejarla satisfecha para que lograse hablar.
Dio un pesado suspiro que llamó mi atención, pues, estaba lista para recordar los años más difíciles de su vida.
Inició su relato muy seriamente, las palabras mismas me agotaban y, su voz era melancólica, me sentí algo mareada mientras escuchaba los acontecimientos. Esto fue lo que ocurrió…
[…] Observamos la extraña luz proveniente del interior del bosque everfree y de inmediato creímos que todo iba a mejorar. Lastimosamente, pasado el tiempo todo seguía igual y no tuvimos información sobre las seis guardianas de la armonía, por lo que un grupo de ponis decidió ir en su búsqueda. Applebloom a pesar de las precauciones que le inquiría su abuela mantuvo firme su decisión de observar lo que había pasado, su hermano la acompañó.
No mucho después vimos regresar al grupo de ponis, sus rostros reflejaban nuestro temor e incertidumbre. Lo supimos, no teníamos princesas, no había nadie que tratase de solucionar los problemas que nos superaran, y este, era uno de ellos.
Con temor a equivocarme, creo que Applebloom fue la más afectada, pues no pasó mucho tiempo para que su abuela muriese, más aun cuando unos pocos años después las criaturas del bosque decidieran expandir su territorio.
A muchos todavía nos duele recordar aquel día. Habíamos hecho una fortaleza improvisada, obviamente mucho peor de lo que tenemos ahora, además, en esos primeros años muchos ponis optaron por el individualismo y se atacaban entre sí.
Fue Big Mac el primer líder que tuvimos desde que todo esto ocurrió, su fortaleza y decisión nos permitió confiar plenamente en él, inclusive Appleblom se volvería más activa y solidaria. Muchas veces, regalaba su parte de los alimentos a algún poni que en verdad lo necesitase, desde ahí creo que la mayoría también decidimos confiar en ella.
Hasta que una jauría de Timberwolves atacó mientras descansábamos. Su mirada comúnmente dorada se había convertido en color sangre, su cuerpo hecho de lo que parecían ser ramas, se veía ahora como si el mismo bosque les hubiese dado sus gruesos troncos para aumentar su tamaño y resistencia. Habían logrado adaptarse y, como consecuencia, salir del bosque era obligatorio para ellos.
Comenzaron a destruir la granja, derribando árboles y verjas, cuando nos dimos cuenta estaban entrado a nuestra guarida, los ponis de tierra al ser más fuertes físicamente tratamos de retenerlos con una improvisada barricada para evitar que entraran a la casa principal.
Big Mac ordenó a todos los adultos que lucharan, muchos tenían miedo pero ¿Qué otra cosa podían hacer? Era combatir o perecer.
Algunos, antes de salir miraron hacia nosotros los jóvenes, casi despidiéndose. Estaba muy asustada, pero Applebloom trataba de tranquilizarnos a todos, nos dijo que confiáramos en ellos, que serían capaces de ahuyentarlos, sin embargo, antes de que tuviéramos oportunidad para respirar tranquilamente, un timberwolf derribó nuestra barricada y nos acorraló.
Todos nos acurrucamos implorando que nos dejara tranquilos, todos menos ella. Su postura firme detuvo el ímpetu de la bestia, yo la observaba, era obvio que estaba aterrada, su lomo temblaba y sudaba, sin embargo no retrocedió. Aquel acto de valentía impulsó a Sweetie Belle y Scootaloo a estar junto a ella, pronto, más ponis se les unieron y entre todos nos enfrentarnos a la criatura.
Mi memoria falla al tratar de recordar los detalles, sin embargo salimos victoriosos, una horda de potrillos que apenas llegaban a la adolescencia había vencido a un malvado timberwolf, estábamos más que animados y tratamos de ayudar a los adultos.
Muchos resultamos heridos, pero era un precio bajo, ya que así mismo, muchos otros habían muerto. El lugar había sido destruido y solo quedaban unos cuantos ponis que lograban mantenerse de pie. Buscamos en el campo a los que faltaban y, por desgracia para todos, Bic Machintosh estaba muerto.
La pequeña que nos había demostrado el valor para enfrentar el miedo, ahora estaba destrozada, aquella figura de osadía, estaba reducida por la tristeza. No tenía a nadie más, y nosotros nos habíamos quedado sin líder.
Pasó algún tiempo y después de los entierros, pocas de las familias que quedaron decidieron partir, la mayoría hacia Canterlot, ya que asumieron que la presencia de la guardia les brindaría protección, otros, solo tomaron su propio camino.
Los padres de una amiga mia tenían la intención de dirigirse también a la capital con un gran grupo de ponis, pero, su propia hija les reprochó aquel acto, insinuando que abandonarían a todos a su suerte. No pudo convencerlos y partió con ellos.
Fueron días muy difíciles, los pocos que quedamos logramos formar una comunidad, pero nadie tenía la fiereza e iniciativa que caracterizaban a Big Mac.
Hasta que al poco tiempo, ella volvió. Diamond Tiara había dejado a sus padres para volver con nosotros, dijo que lo más cercano a una familia que había tenido hasta ese momento éramos nosotros y, que si sus padres no volvieran por ella, no iría a buscarlos. Siempre fue una malcriada. Pero ahora nos había demostrado algo a todos.
Desde ese día todos supimos en quien se convertiría. Desde ese día, muchos la consideramos nuestra líder. […]
