Capitulo 3: Secretos

Confundido.

Ese conjunto de letras que, al mismo tiempo formaban las cuatro silabas que nunca reconocería y por lo tanto desconocía totalmente, pero que también eran la única palabra que podía decir con claridad cómo se sentía Sasuke Uchiha. En los cuatro días que habían pasado desde su encuentro con la delegación de gennin extranjeros, provenientes de la aldea de la arena oculta; no había podido sacar de su cabeza a los dos pelirrojos.

Había llegado a la conclusión de que la causa de que no hubiera podido olvidarlos, radicaba los ojos de estos, puesto que él había visto el odio que llevaban dentro: tan profundo como el océano y tan oscuro como la noche sin luna. Lo sabía y aunque se negara a admitirlo, lo asustaba.

Desde que Sasuke había sido condenado a la oscuridad del odio y la venganza, muchos de los habitantes y ninjas de la villa le decían que debía dejar a los muertos descansar en paz, más eso no era posible para él… al menos ya no. Pues aunque Itachi Uchiha se hubiera marchado de la hoja oculta, se había llevado con él lo que era más importante para su pequeño hermano: las vidas de todos sus seres amados.

Y él, Sasuke Uchiha había jurado sobre las tumbas de todos ellos que mataría al traidor, más sabia que no tenía la fuerza requerida para hacerlo y a consecuencia de ello día tras día se sometía a un arduo entrenamiento para algún día cumplir su objetivo.

Sin embargo, no era idiota y por esa razón había notado que su entrenamiento no estaba dando resultados, lo que acumulaba frustración en su interior pues también había notado que su compañero de equipo: un niño rubio, algo torpe y bastante estúpido; no solo había progresado muy rápidamente sino que posiblemente ya era más fuerte que él y no entendía la razón detrás de ese cambio tan drástico.

Desde la misión que habían tenido en la tierra de las olas, noto que Naruto ya no era un simple perdedor inútil, el chico rubio había vencido al ninja enmascarado de la neblina y eso era algo que lo tenia molesto pues ni siquiera él, (un vengador y el ultimo Uchiha) había logrado hacerlo. Es más, casi había muerto a manos de un chico que aparentemente tenia su edad.

Sasuke también tenía otra menta en la vida: reconstruiría su clan.

Pero para que los futuros Uchiha fueran tan poderosos que los de antaño, requería de las Kunoichis más fuertes y hermosas. Y de todas las que habían sido sus compañeras en la academia y las demás idiotas que lo acosaban ninguna cumplía con los requisitos: Hinata, Ino y Sakura eran hermosas (a su manera) pero él no necesitaba unas chiquillas tan débiles como ellas.

Así pues sus dos objetivos aun se encontraban demasiado lejos. Y no podía hacer nada para acelerar el tiempo, no podía cumplir sus metas. En ese momento no, puesto que aun era débil y fácil de manipular.

.

Natsuki y Gaara habían llegado al salón de clases media hora antes que el resto y estaban comenzando a fastidiarse de tanto esperar que llegara quien quiera que fuera su examinador para así dar inicio a los exámenes chunnin.

El chico pelirrojo se sentía un poco desconcertado pues desde lo que había pasado en la habitación del hotel… su amiga estaba distante, no entendía del todo lo que les estaba pasando a los dos, pero tampoco encontraba las palabras adecuadas para iniciar esa conversación.

¿Cómo hablar con alguien que era casi-tu-hermana, sobre sentimientos que no eran propios de hermanos?

La pregunta rondaba los pensamientos del chico desde que Natsuki no le dirigía la palabra. Y el chico sabía que probablemente seria una respuesta que le costaría trabajo encontrar.

Muchas veces había escuchado a los aldeanos decir que Natsuki estaba enamorada de él, pero nunca había prestado atención a los pretenciosos chismorreos de la gente. Kankuro y Temari también le habían dicho que si no se daba cuenta de los sentimientos de su amiga seria demasiado tarde cuando decidiera aceptarlos.

Gaara a penas empezaba a entender que dentro de algún tiempo sus caminos se separarían y el solo pensamiento de esa futura realidad hacia que se le encogiera el corazón.

La puerta del salón se abrió nuevamente, sacando de sus pensamientos al pelirrojo y mostrando a los tres gennin de la hoja oculta que había conocido unos días antes.

—¿Esos son los nueve novatos?—pregunto un chico que aparentaba quince años ubicado de su lado derecho, los amigos lo identificaron por su cinta: aldea oculta entre la lluvia.

—Si, según se es la primera vez en cinco años que novatos recién graduados son nominados para el examen chunnin. Pero además hay otra cosa digna de pasar a la historia: tres de ellos son alumnos de Hatake Kakashi, el ninja copia—respondió un gennin de la aldea de la cascada, que se encontraba a pocos metros del otro que había hablado.

Desde luego que todos habían oído hablar del ninja con el ojo sharingan de la hoja oculta, sabían que había copiado mas de mil técnicas ninjas; derrotado a todo aquel que se enfrentaba a él y también que él nunca había tenido alumnos. La noticia de que ahora tenía tres, fue como arrojar combustible al fuego, pues todos estaban deseando probar sus habilidades con los que ahora serian conocidos como "el equipo Kakashi".

.

Sinceramente y aunque Gaara le hubiera dicho que no pasaba nada, Natsuki no podía evitar sentirse culpable y secretamente feliz por haber besado a su mejor amigo.

Hacía años que ella había descubierto que no solo quería a Gaara como una amiga, sabía que estaba enamorada. Pero creía que no debía tener esa clase de sentimientos por alguien; era un monstruo: había matado y cargaba con el zorro de nueve colas, el demonio que había matado al cuarto hokage.

—… No dice mucho sobre su compañera—la frase llego a oídos de los dos pelirrojos que hasta ese momento habían permanecido en un silencio tácito simplemente por puro temor a las palabras del otro que posiblemente marcarían su futuro—. Su nombre real es desconocido, pero le llaman "el ángel de la muerte". Su experiencia en misiones es: Diez de nivel 'C', Quince en 'B' y Cinco en nivel 'A'; como ya les dije no tengo mucha información al respecto ya que es una novata originaria de la arena. Lo único que les puedo decir es que esta chica y Sabaku No Gaara han terminado todas sus misiones sin recibir ningún tipo de daño, además de que la pelirroja jamás deja enemigos sobrevivientes.

Los dos chicos de la arena oculta, supieron de inmediato que aparentemente a los novatos de la hoja oculta les estaba costando digerir la escasa información que habían recibido acerca de Natsuki, pero a juzgar por sus rostros el más sorprendido e incrédulo era un chico de cabello rubio y ojos azules.

A Naruto le parecía imposible que la niña pelirroja que había creído en él, aun sin conocerlo fuera esa kunoichi tan temible y poderosa de la que estaban hablando sus compañeros. Sus ojos azules se toparon con los grises de Natsuki y durante un minuto fue capaz de comprender los verdaderos sentimientos de la niña: había mucho dolor, tristeza, también felicidad y una inmensa culpa por haber matado a tanta gente. Él lo supo sin necesidad de que la pelirroja se lo explicara.

—Kabuto ¿cierto?—hablo alguien mas de entre los novatos—. ¿Acaso estas diciendo que estos sujetos han hecho misiones de nivel 'A' como Gennin y que jamás han salido heridos?

—Ese es un buen resumen—respondió el chico llamado Kabuto.

Natsuki sentía algo extraño que provenía de ese sujeto, no sabia identificar que era exactamente pero no le agradaba la sensación que tenia: era como si algo dentro de si misma le advirtiera de algo relacionado con ese Gennin de cabello gris.

¿Quizás sean los anteojos? Esa pregunta se coló en su mente y provoco que sonriera, no tenía nada contra las personas que usaban lentes pero en aquel chico resultaban un poco… extravagantes.

—¡Que pasa con esos chicos! ¡Parecen monstruos!—la exclamación provenía de la chica de cabello rosa que Natsuki ya había visto antes, y de la cual no recordaba su nombre, pero desde ese momento supo con gran certeza que no le agradaba.

Gaara había escuchado aquel fragmento de conversación y por alguna razón le pareció divertido ver los rostros de los gennin de la hoja oculta, sin duda les parecía sorprendente que una chica de su edad fuera una de las kunoichis más fuertes en el examen chunnin. El pelirrojo se giro para ver a Natsuki y se topo con sus inquisidores ojos grises sobre él, como esperando ver alguna señal del desprecio que le mostraban todos los habitantes de la villa, todos los que conocían su historial de muertes.

Más Natsuki vio con asombro que esa señal, increíblemente nunca llegaba; los ojos de Gaara solo mostraban comprensión, compasión, una inexplicable alegría y un poco de tristeza. Y lo más increíble de todos esos sentimientos era… que eran para ella y por la vida que les había tocado vivir. Su amigo era único.

En ese momento todo lo que rodeaba a Gaara había desaparecido: solo veía ante sí a la hermosa chica que era su mejor amiga, la que había estado siempre con él, que lo conocía mejor que nadie y que nunca lo juzgaba; esa niña que sin temor se acercaba a él.

Seria estúpido de su parte si negara que su amiga no le hacia sentir cosas; pues era completamente ilógico que una niña tan hermosa, sincera y noble como lo era Natsuki le fuera indiferente.

Más pensaba, que no debía permitir que aquellas "cosas" continuaran creciendo en el: era un monstruo y debía recordarlo siempre. Se sentía molesto consigo mismo porque hasta que su amiga no le robara aquel inocente beso, él no era consiente de que sus sentimientos por la mencionada niña iban mas allá de una simple amistad. Él la quería, pero hasta hacia pocos días había pensado que ese cariño era el propio de hermanos. Y ahora sabía que eso no era del todo la verdad.

Y sin embargo, ¿Qué pasaría si las cosas fueran diferentes? Si él no fuera un monstruo… ¿Qué cambiaria eso? Esas preguntas asaltaron su mente solo un segundo antes de que 'la cordura' regresara a él y recordara la razón por la que no debía permitir que eso continuara: el mapache de una cola.

—Es el mismo niño idiota de la vez anterior—exclamo Temari, rompiendo así la burbuja de los dos chicos, sacándolos de sus pensamientos y haciendo que prestaran más atención a lo que tenían delante.

—No quiero volver a oírte llamarlo 'idiota', Temari—las palabras salieron de la boca de Natsuki, quien no entendía como ni porque había dicho eso.

Kankuro y Gaara miraban a la pelirroja sin creer lo que habían escuchado, pues el 'ángel de la muerte' jamás mostraba compasión, piedad o algún sentimiento loable. Al menos no en público, Natsuki solía actuar ante los demás como una perfecta kunoichi sin demostrar nada de todo eso que hacía que las personas fueran llamadas humanas.

—¿Han oído eso?, han dicho que la aldea oculta entre el sonido es pequeña y que es un misterio—las palabras flotaron por la habitación hasta llegar a oídos de Natsuki que sintió una opresión en el pecho y una punzada de dolor en la marca que decoraba el dorso de su mano derecha.

—Entonces juguemos un poco con ellos y aclarémosles parte del misterio—era la voz de una mujer y extrañamente resultaba siniestra.

—Si, mostrémosles que los ninjas de la aldea oculta entre el sonido, son de algún modo crueles—esta vez la voz provenía del que parecía ser el líder del equipo de la mencionada aldea.

Un sentimiento de extrema preocupación invadió a la chica de la arena. No entendía la razón pero sus ojos volaron hacia el chico rubio que había conocido días atrás, casi al mismo tiempo que otra punzada de dolor atacaba con ferocidad su mano.

¿Por qué se sentía de esa manera en todo lo referente al chico rubio? ¿Por qué razón le importaba que Temari o los chicos del sonido, lo atacaran? ¿Qué había de diferente en él?

Esas preguntas la invadían pero no le impidieron a travesar el salón justo en el momento que la chica de cabello rosa estaba casi ahorcando al rubio. Nadie de los nueve novatos parecía percatarse de que los ninjas del sonido se acercaban a ellos con la firme determinación de enseñarles que no se jugaba con ellos. Así que cuando los dos especímenes masculinos se lanzaron por el de cabello gris, siete de ellos se sorprendieron bastante. Mientras la única mujer del grupo lanzaba diez senboun hacia el rubio y la del cabello rosa.

Con un rápido e increíble movimiento la pelirroja interpuso su mano derecha entre las agujas y la espalda del rubio, dejando a todos asombrados.

Natsuki miro a su oponente que a su vez la miraba incrédula y sin parpadear abrió la chamarra negra revelando su bien proporcionado (y aun en desarrollo) cuerpo; solo cubierto por una breve camiseta de color anaranjado claro.

— ¡¿Pero qué rayos?!—la exclamación provenía de un chico de cabello negro que veía con los ojos enormes como platos las diez agujas clavadas profundamente en el brazo de la pelirroja.

Naruto no había notado nada hasta que Sasuke Uchiha había exclamado aquello, seguramente había pasado algo digno de la sorpresa del idiota de su compañero; se soltó de la llave estranguladora que le estaba aplicando Sakura y contemplo con el mismo asombro las agujas en el brazo de Natsuki Namikaze. La sangre goteaba desde los diez puntos donde se habían clavado pero la chica no hacia ningún gesto de dolor, con la mano izquierda comenzó a arrancar los proyectiles de su piel haciendo que los otros novatos hicieran exclamaciones de sorpresa.

La chica del sonido escuchaba como cada aguja caía al suelo y resonaba en el sepulcral silencio que reinaba en el salón de clases donde se llevaría a cabo la primera parte del examen chunnin.

Seis de los nueve novatos dedujeron que esa era la chica de la arena, de la que habían estado hablando hasta hacia pocos minutos y supieron de inmediato que no les convenía enfrentarse al ángel de la muerte.

Sasuke miraba maravillado como la pelirroja terminaba de retirar todas las agujas, miraba el brazo ensangrentado, a sus inexpertos ojos parecía que las agujas habían penetrado en el sistema circulatorio, con un suspiro y usando un extraño chakra de color rojo, la chica sano todas las heridas, llevándose los restos de sangre con ellas.

—¡Imposible! —exclamo la chica de Otogakure al mirar la nívea piel de la pelirroja, complemente libre de marcas, sangre y cualquier otra cosa que pudiera delatar el reciente ataque.

—No tiene nada de imposible, estúpida—en un parpadeo Natsuki había desaparecido; mientras los novatos no podían distinguir nada de la silueta encantadora de la pelirroja—. Es de cobardes atacar por la espalda—la pelirroja se materializo delante de la otra chica y le dio un potente puñetazo en el abdomen haciendo que le saliera un poco de sangre por la boca, justo antes de que el impacto la mandara varios metros hacia atrás para finalmente impactar con una pared y quedar noqueada.

—¡Imbéciles de la aldea oculta entre el sonido!—grito la pelirroja sintiendo otro pinchazo de dolor el tatuaje de su mano y ganándose la atención de los otros dos gennin del equipo, que habían estado atacando al chico de cabello gris sin que nadie les prestara atención—. ¡Que les quede claro que si vuelven a meterse con el chico rubio, los golpeare hasta quedar satisfecha!—haciendo uso de su velocidad Natsuki les pego una patada a cada uno mandándolos al mismo sitio que su compañera, aunque ellos aún conservaban la conciencia.

Todo altercado duro menos de dos minutos, había dejado a la gran mayoría de los aspirantes con la boca abierta de la sorpresa. Les parecía imposible que una niña de doce años hubiera derrotado de esa manera a tres gennin y en tan poco tiempo. Todo eso resultaba de lo mas irónico para los veteranos, quienes sospechaban que eso no había sido nada.

—Wow—exclamo alguien tras ella—. Eso ha sido impresionante—unos minutos después dos voces cercanas hablaron y Natsuki supo que provenían de Naruto y de 'el idiota' de Sasuke Uchiha. Que veían como una tímida sonrisa se formaba en la cara de la pelirroja.

—No ha sido nada, Naruto—por alguna razón Natsuki estaba ignorando a Sasuke y al dolor palpitante de su mano derecha—. Estoy segura de que si no hubiera sido por que la 'pelo de chicle' te estaba estrangulando te hubieras dado cuenta de que pretendían atacarte.

—¿Por qué le dices 'pelo de chicle' a Sakura?—pregunto inocentemente, el rubio. Cuando Natsuki estaba a punto de responder alguien intervino en su conversación.

—¿Acaso alguna vez me dirás tu nombre?—Sasuke no entendía la evidente cercanía de la pelirroja con el rubio, solo se habían visto un par de veces y a pesar de eso se hablaban como si se conocieran de toda la vida.

¿Qué secreto había entre esos dos?

La pregunta de Sasuke hizo que Natsuki interrumpiera la búsqueda de las palabras mas suaves para explicar su reacción frente a la pelirosa y se preguntara la razón por la que no contestaba, cual era la razón detrás de su forma de actuar. Era cierto que el Uchiha era un completo cretino, pero eso no le daba derecho a juzgarlo; ella no sabía nada sobre su vida. Y así como ella odiaba que la odiaran por ser lo que era, seguramente al Uchiha tampoco le agradaba que ella lo juzgara como un "perdedor patético".

—Me llamo…—empezó a responder, pero se interrumpió abruptamente cuando de pronto todo a su alrededor se volvió de un siniestro color negro.

.

Parece que la niña está confundida

Interrumpió una voz grave y tenebrosa que Natsuki Namikaze conocía perfectamente puesto que sabía que esa horrible voz que atormentaba sus sueños, provenía del prisionero de su cuerpo:

—¿Qué demonios quieres, pequeño zorro?—adopto un extraño tono de voz: suave y calmado; pero lleno de sarcasmo y frialdad. Un tono que adquiría cada vez que hablaba con su demonio interno.

¡Ya te he dicho que no me llames, 'pequeño zorro'! ¡Niña estúpida, yo soy el zorro de nueve colas, no tu estúpido juguetito!

—¿Por qué crees que te llamó, pequeño zorro? ¡Obviamente porque no te agrada, zorro estúpido!—las pseudo-conversaciones siempre terminaban con discusiones entre el contenedor y el prisionero.

Sabes que no me importa lo que pienses, pero creo que es tiempo de que sepas algo… importante.

—¿Qué cosa, pequeño zorro?—preguntó Natsuki, aun molestando al demonio.

Desde las sombras, un niño escuchaba la discusión entre la pelirroja y el 'pequeño zorro' aunque no sabía como, donde o porque estaba escuchando aquello. Lo único que sabía, era que no podía permanecer oculto eternamente. Con pasos lentos salió de su escondite y cuando llego al borde que dividía la luz de la oscuridad pregunto:

—¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar? Y ¿Por qué esta Natsuki, aquí también-tebbayo?—antes de que el demonio mas poderoso del mundo pudiera hablar, una voz que se le hizo extrañamente familiar llego a los oídos de la pelirroja.

Una figura sombría emergió de la oscuridad que rodeaba la prisión de rejas doradas que mantenía cautivo al demonio de nueve colas, un chico de doce años con el cabello rubio y los ojos tan azules como el cielo de primavera: Naruto Uzumaki.

Tú no eres mi único contenedor, pues fui sellado dentro de dos personas. O, mejor dicho dentro de dos hermanos…

Sin esperar a que la impresión de ver al extraño chico rubio, en ese lugar se disipara del interior de la pelirroja; ni mucho menos a que alguien respondiera las preguntas de Naruto. El demonio que había matado al cuarto hokage dijo lo que había decidido decir, la razón de que hubiera traído a los dos 'niños' ante el: la verdad.

Para Natsuki las palabras de su demonio fueron como un balde de agua fría, resonaban en el interior de su cabeza, y durante los primeros cinco minutos le resultaban incomprensibles. Se sentía perdida tras esa declaración tan repentina que de ninguna manera había esperado. Usualmente siempre que el zorro le hablaba era para molestarla, más nunca para 'comunicarle algo importante'.

—¿A qué te refieres?—extrañamente la pregunta provenía de Naruto y era la más coherente que el rubio pudo articular, tras diez minutos de silencio.

Realmente eres un idiota, exactamente lo que acabo de decir; tú tienes una hermana, melliza para ser más exacto.

—¡No!—exclamo Natsuki de forma entrecortada—. ¡Eso es imposible! ¡Estas mintiendo, zorro estúpido!

¿Por qué habría de hacerlo, niña? Está claro que no me agradas, pero tengo mis motivos para decirte esto.

—¿Cuáles son esos motivos? Y ¿Por qué habría de creerte? Después de todo tu eres el culpable de que mi vida sea un infierno—dijo la niña—. Si yo tuviera un mellizo habría crecido con él y no sola.

Esa conversación probablemente era la más civilizada que habían mantenido hasta la fecha, por primera vez los protagonistas no se comportaban como unos chiquillos inmaduros.

Mis motivos solo me conciernen a mi y a nadie mas. Eso deberías preguntárselo al responsable de su separación, no a mi ¡niña estúpida! Solo entérate de que el niño rubio que esta a tu lado, es tu hermano.

—¿Naruto Uzumaki?—los hermosos ojos grises de la pelirroja miraron al rubio, analizándolo y descubrió con asombro que tenían rasgos físicos parecidos: a excepción del color de los ojos, su pelo y las extrañas marcas en forma de bigotes que adornaban el rostro del rubio. Eran casi idénticos.

Naruto por otro lado noto que la ropa que usaban también era bastante parecida: el color anaranjado estaba presente en ambos, usaban el pantalón de ese color, sandalias azules; más Natsuki usaba una camiseta tipo halter con una delgada tela negra que empezaba en la línea del busto y continuaba hacia abajo hasta la línea de la cadera, y la camiseta de Naruto era de manga corta y color negro con el símbolo de un remolino en la espalda; las chamarras que usaban eran del mismo modelo pero sus colores eran distintos pues Natsuki la usaba de un tono negro violáceo y Naruto prefería un azul oscuro con blanco.

Así de juntos casi se podían creer que lo que el estúpido zorro había dicho, era cierto.

Naruto no podía hablar, su cabeza estaba en otro lugar. Había una parte de el que siempre sentía un horrible y profundo sentimiento de vacío. En algunas ocasiones tenia sueños donde una pequeña voz lo llamaba desde la sombras pidiéndole que le ayudara… sin embargo, en todos esos sueños nunca había encontrado a la persona de la que provenía la voz. Siempre despertaba sobresaltado, más en aquel momento se dio cuenta de porque la voz de Natsuki Namikaze le había resultado tan familiar cuando la conoció: era la misma voz que lo llamaba en sueños.

Tengo algo que quiero que vean, les probare lo que he dicho.

Con esas palabras una fuerte presión se instalo en el interior de la cabeza de los niños, la conciencia del zorro se mezclaba con la suya. El poder proveniente del demonio era tan inmenso y abrumador que no pudieron hacer nada, sentían como el poderoso chakra entraba a su sistema, un ardor que nunca habían experimentado se apodero por completo de sus sentidos y no pudieron evitar gritar tan fuerte como su garganta lo permitió.

.

Hiruzen Sarutobi leía con calma algunos informes y misiones que les habían enviado solicitando algunos ninjas de la aldea, con una cara de fastidio absoluto siguió haciendo todo aquel papeleo, hasta que de improvisto se topó con una notificación que no había leído con atención.

Al leerla solo alzo una ceja incrédulo, aparentemente el raikage deseaba que se formara una nueva alianza, haciéndose el loco por lo del asunto Hyuuga (años atrás habían intentado secuestrar a la heredera de la rama principal), solo que esta vez para la formación de la alianza pedía un matrimonio de jóvenes ninjas.

Al principio Sarutobi se mostró incrédulo pero después de varios minutos suspiro cansado al entender del porque aquella petición: el raikage pedía que para la formación de la alianza, él representante de la hoja debía ser alguien de un clan extinto, el clan Uchiha.

El raikage de forma sutil le había dicho que aun deseaba el poder de una técnica visual para aumentar el prestigio de su aldea, por ello necesitaba al miembro de un clan extinto para asegurar la continuación de ese clan y obviamente para que la alianza de las dos aldeas fuera oficial.

Sarutobi suspiro de nuevo, sabía bien que esto era una clase de trampa para adquirir poder y prestigio para la nube. Ya podía ver como sus concejeros aceptaban, pero estaba seguro que los Hyuuga se negarían pues tenían rencor hacia los ninjas de la nube.

Los del consejo verían esto como una buena jugada, ya que hacía mucho tiempo Danzo, ya le había hablado del resurgimiento del clan Uchiha y obviamente eso iniciaba con Sasuke. Planearon una estrategia, poco después de la masacre Uchiha: para la resurrección del clan 'debían' de eliminar la ley de prohibición de los matrimonios libres, donde una persona se podía casar con varias personas a la vez ya que de este modo se aseguraba una gran cantidad de descendientes del dicho clan.

Aunque eso se había planeado hacia cinco años, Sasuke tendría que aceptar varias pretendientes a los dieciséis; y tanto sus pretendientes como descendientes tendrían la protección de la aldea.

Sarutobi no pudo evitar suspirar de nuevo pensando que todo eso sería un buen plan sino fuera por que Sasuke tenía problemas psicológicos, seria prácticamente imposible que él fuera a aceptar tal cosa.

Aunque la petición del raikage pedía un clan en extinción, y a excepción del Uchiha solo existían otros dos… en pocas palabras se especificaba al clan Uchiha… pero existían otros clanes que rivalizaban con ellos…el clan Uzumaki y el clan Namikaze.

Moviendo de un lado a otro sus ojos y percibiendo las presencias que lo rodeaban se dio cuenta de que solo estaban sus dos ANBU 's guardaespaldas en la puerta de la oficina; por ello y sabiendo que no estaba siendo vigilado, se quitó su sombrero de hokage para ver un sello singular grabado en un pergamino oculto.

Liberó el sello donde se mostraba otro un poco más difícil y con muchos escritos, poniendo el dedo en el sello y expulsando un poco de chakra, noto que el sello se modificaba para abrir un agujero en el centro donde al final… apareció un numero dos.

—No… puede ser…—susurro en shock. Después de doce años había sucedido, la técnica ilusoria que había protegido a los hermanos Uzumaki; se había disipado.

Hacia seis largos años que no sabia nada de la hija de Minato y Kushina, y tras una exhaustiva búsqueda la había dado por perdida. Pero el número dos que había aparecido en el sombrero le revelaba la verdad: ella estaba viva.

Había esperado que 'la verdad' fuera revelada cuando Naruto estuviera en su primera misión rango 'A', mas parecía que el destino no tenía consideración alguna:

—¡ANBU 's!

—¿Sí, lord Hokage?—rápidamente un ninja enmascarado se hizo presente en la oficina.

—Quiero que vayan inmediatamente a la mansión Hyuuga y le informen únicamente a Hiashi Hyuuga que 'ha sucedido' solo eso y que envíen un ANBU hacia el salón trescientos uno de la academia, donde se encuentran Naruto Uzumaki y su hermana.

—¿Algo más?—la curiosidad por las recientes palabras del Hokage carcomía por dentro al ANBU, mas el instinto le decía que debía permanecer en silencio y no decir nada al respecto.

—Que esta misión tome rango 'S', nadie debe saberlo ni siquiera los consejeros, la misión del ANBU es escoltar a ambos sanos y salvos hasta la mansión del cuarto ¡Dense prisa!

— ¡Si, lord hokage!—el ANBU desapareció en un parpadeo y Sarutobi se dejó caer en su asiento con cansancio, ya había llegado la hora. Debía llamar inmediatamente a Jiraiya y a Tsunade para que entrenaran a sus ahijados; estaban fuera de la aldea porque hacía poco se habían enterado de que Orochimaru se había unido a una misteriosa organización llamada akatsuki y se les había pedido que reunieran más información al respecto.

—¿De verdad son 'el niño de la profecía'?—murmuro el tercer hokage, no le había prestado atención a Jiraiya la primera vez que le dijo algo al respecto de Minato, pero ver en quien se convirtió… le hacia pensar que quizás en esta ocasión fuera verdad.

Vio de reojo la notificación del raikage y solo suspiro, ahora el clan más importante de la hoja oculta sería el clan Uzumaki y ya se imaginaba todo el papeleo que se armaría por eso: tanto para las futuras peticiones de matrimonio y resurgimiento del rinnegan que pediría el consejo; como el problema de que el raikage exigiría poner a Naruto en un matrimonio arreglado. Definitivamente las cosas se complicarían.

—Espero que todo salga bien…

.

Hijos míos…—una mujer joven, con el cabello rojo y ojos violetas miraba a los dos pequeños bebes sobre el altar—. Perdonen a los idiotas que los trajeron al mundo, los amamos con todo nuestro ser; más en este momento no tenemos otra opción—una lagrima salió de sus ojos—. Su vida será difícil, yo lo se… ante los ojos de los demás serán monstruos pero sepan que yo los amare eternamente…—la mujer tosió y salió sangre de su boca, su tiempo terminaba—. Hay tantas cosas que quisiera decirles… lamento no estar con ustedes y verlos crecer; perdónenme hijos míos…

Los dos bebes del altar comenzaron a llorar, estirando sus diminutas manos para intentar alcanzar a la mujer de cabello rojo: su madre.

Naruto cuida a tu hermana, ahora solo se tendrán a ustedes…—ahora hablaba un hombre de cabello rubio y de sus ojos azules salían lagrimas de dolor e impotencia—. Natsuki, hija mía cuida a tu hermano. Cuídense entre ustedes y conviértanse en grandes ninjas para que protejan a la villa que los ha visto nacer, los amo tanto…—tosió y al igual que su esposa salió sangre por su boca, miro sin ninguna emoción la enorme garra del demonio que atravesaba su cuerpo y solo pudo sonreír, aceptando lo inevitable—. Lo único que lamento es perderlos a penas unas horas después de conocerlos, no he tenido la fuerza para protegerlos. Perdónenme, soy su padre y lamento mucho lo que hare; más no tengo otra alternativa…—más lagrimas amargas salieron de los ojos del hombre rubio.

Hubo un destello azul y un horrible dolor se apropio de los pequeños cuerpos de los recién nacidos. Su destino había sido marcado.

El recuerdo término abruptamente y los dos niños se miraron durante unos segundos más, en la oscuridad que rodeaba la celda del único ser que les había dicho la verdad; de repente un dolor inmenso reclamo todo su cuerpo: sus cabezas y ojos dolían como el infierno. No sabían la razón detrás de eso, intentaron no gritar más no lo consiguieron y gritos desgarradores salieron de sus bocas.

Habían pasado casi veinte minutos pero Naruto y la extraña chica de la arena continuaban con los ojos vacíos, como si no estuvieran mentalmente en ese lugar. Los habían recostado en el suelo, temiendo que les hubiera ocurrido algo.

Para los que conocían a los dos niños resultaba preocupante; Gaara había intentado sacar a Natsuki de aquel estado pues le preocupaba que alguien pudiera notar el Youki que despedía su amiga, estaba absolutamente seguro de que en esos momentos la pelirroja mantenía una conversación con su demonio. Y eso lo asustaba.

Repentinamente un desgarrador grito de dolor emergió de los dos niños y tanto los nueve novatos como los chicos de la arena comprendieron que algo serio estaba ocurriendo con sus respectivos compañeros. Los gritos aumentaron de intensidad, ganándose así muchas miradas poco amistosas de los demás participantes del examen chunnin.

La puerta de la habitación se abrió nuevamente mostrando a Kakashi Hatake que se arrodillo entre los dos niños preocupado y con asombro contemplo como lagrimas de sangre manaban de los ojos de aquellos niños, repentinamente el color de los ojos de los niños cambio dejando un hermoso color azul grisáceo en ellos. Más nadie tuvo tiempo de preguntarse la razón del cambio tan abrupto, pues otro grito salió de boca de los niños y sus ojos cambiaron nuevamente: revelando un intenso color morado, un patrón de anillos, que si se contaban daba lugar a seis divisiones con un pequeño punto en el centro. La técnica visual más poderosa de todas había despertado. Y él, Hatake Kakashi había sido testigo de su renacimiento.

Cuando el increíble e incesante dolor finalmente ceso, la pelirroja parpadeo y con sorpresa se dio cuenta de que su amigo Gaara, la sostenía en su regazo y la miraba preocupado. Seguramente él se había dado cuenta de que en aquellos minutos había mantenido una conversación con su demonio; al igual que ella lo hacia cuando Shukaku se dignaba a dirigirle la palabra. Solo él y ahora Naruto, entendían a la perfección el peso que cargaba en su interior.

Pasaron varios minutos más para que Natsuki se incorporara y cuando lo hizo su acompañante le pregunto:

—¿Qué ha pasado?

Por toda respuesta, la pelirroja derramo dos lágrimas que resbalaron por su mejilla hasta caer en su hermoso cabello rojo y perderse. La niña se sentía extraña era como si algo estuviera revoloteando en su estomago: se sentía confundida, enojada y feliz al mismo tiempo; no entendía la razón por la que el estúpido zorro se había dignado a decirle aquello en aquel momento, cuando comenzaba a sentir que su vida había adquirido un balance. Y aunque se negaba completamente a creer en esas palabras… el recuerdo que había presenciado le probaba que el demonio le había dicho la verdad.

Siempre había pensado que algo faltaba en su vida, esa era la verdadera razón de que noche tras noche se sentara a contemplar las estrellas mientras esperaba que estas le rebelaran el porqué de ese extraño sentimiento de vacío.

—Son… tantas cosas—murmuro por fin mientras clavaba sus nuevos ojos en los de su amigo—. Que no sé que hacer, el camino siempre ha estado claro para mí. Siempre he sabido que es lo correcto pero en este momento y sobre este asunto me siento perdida.

La confesión le tomo desprevenido, entendía que ella se refería al único tema sobre el que jamás habían hablado: la familia de la pelirroja. Siempre le había dicho que dentro de ella faltaba algo, que era como si hubiera perdido una parte de sí misma pero no sabía que, cuando o porque.

—¿Qué ha pasado? ¿Te encuentras bien?

—Gaara… yo… el zorro me ha dicho algo-tebbane—murmuro la pelirroja, ignorando la segunda pregunta de su amigo.

—Me estas preocupando, ¿me dirás de una vez lo que te pasa?—Gaara señalo sus extraños ojos. Más Natsuki se encontraba tan fuera de si misma que no se percato del motivo por el que su amigo se veía tan ansioso y preocupado.

—Bueno… el estúpido zorro me ha dicho que tengo un hermano, un mellizo para ser más exactos—los ojos de Gaara la miraron como si tuviera dos cabezas—. No me veas así, se lo que estas pensando.

El chico no entendía como Natsuki podía estar tan convencida de lo que 'supuestamente' le había dicho el zorro de nueve colas pues los demonios eran por naturaleza mentirosos. Eso él lo sabía bien, pero su amiga también era consiente de esa característica, el que el zorro hubiera contactado con su contenedora para decirle aquella información y de esa forma resultaba sospechoso.

Además estaba el asunto de esos extraños ojos ¿Por qué tenían ese color? ¿Qué eran? ¿Por qué Natsuki tenia 'esos' ojos?, había tantas preguntas que quería hacer pero sabia que ese no era el momento ni el lugar apropiado; así pues decidió ir a un tema mas seguro y olvidar momentáneamente todas las cuestiones acerca de los ojos morados de su amiga.

—¿Le crees?—murmuro Gaara después de varios segundos—. Tu sabes que ellos disfrutan causando dolor, que mejor que la desilusión de la mayor esperanza que has tenido nunca…

—Si soy sincera en este momento no se qué pensar—murmuro la niña mientras limpiaba sus mejillas, contemplando con asombro que se trataba de sangre y aun así la pelirroja no tomaba conciencia de los hechos—. Pero tú sabes que algo dentro de mí siempre me ha dicho que yo no estaba sola; Gaara ¿recuerdas aquel vacío del que te he hablado?—el chico asintió—. Las palabras del zorro hicieron que sintiera un alivio que nunca había sentido.

Esas últimas palabras eran lo que el pelirrojo había esperado siempre, que un día su pelirroja… que Natsuki le dijera que aquel espacio vacío se había llenado, si aquella 'ilusión' lograba que la cara de tristeza y anhelo desapareciera. Seria estúpido de su parte permitir que la niña cayera desde la cima de dicha en que se encontraba. El no quería verla sufrir.

—Muy bien, pero dime ¿Cómo sabrás quien de todas las personas del mundo es tu hermano mellizo? Y ¿Cómo imaginas que reaccionaria si de buenas a primeras llegas diciendo que eres su hermana, una a la que no conoce y que nunca ha estado con él; ni siquiera en los momentos más difíciles de su vida?

—Yo soy su hermano—la afirmación sobresalto al pelirrojo que se giro para ver al chico rubio incorporarse y tomar la delicada mano de la pelirroja entre las suyas—. Admito que me sorprende enterarme de esto, pero no puedo culpar a mi hermana, por algo de lo que ella no es responsable. Ella jamás decidió marcharse, no tengo idea de como terminamos separados pero ahora…

—Uzumaki Naruto—la voz de una mujer se metió en la conversación, provocando que el niño rubio se interrumpiera.

—Uzuki Yugao, se porque estas aquí—Kakashi hablo dirigiéndose a la figura enmascarada que estaba frente a los dos hermanos—. Iré con ustedes—el tono de voz no dejaba lugar a cuestionamientos, era una orden.

—Kakashi—respondió la ANBU, dedicando un seco asentimiento al que de antaño fuera su superior—. Uzumaki Naruto—repitió para llamar la atención del mencionado niño que veía con asombro a la ANBU que lo vigilaba siempre—. Tu y tu 'hermana' deben venir conmigo ahora mismo, lord hokage los esta esperando—concluyo.

Natsuki veía a la cazadora frente a ella, a pesar de la mascara se veía su cabello de color violeta y sus ojos grises. La pelirroja sabia que la razón de que la ANBU estuviera ahí era para asegurarse de mantener la información en 'secreto' y que posiblemente usaría alguna técnica especial para borrar la memoria de los otros aspirantes a chunnin.

—No iré a ningún sitio sin Gaara, el Uchiha y la Hyuuga—respondió tranquilamente, ganándose una sonrisa de parte del pelirrojo, miradas confundidas de parte de Sasuke, Hinata y los demás novatos; y una mirada fulminante de la ANBU que solo pudo asentir ante el aura de poder que despedía aquella niña.

A Kakashi le parecía extraño que Yugao cediera con tanta facilidad, pues él sabía que aquella kunoichi era de las fuertes de la hoja oculta y que no se caracterizaba por ceder ante nadie, su lema era: no cederás ante nadie, no mostraras piedad a nadie y no morirás ante nadie. Realmente no entendía la razón por la que su antigua subordinada hacia aceptado con esa facilidad las ordenes de una niña de doce años.

—Muy bien: Hinata, Sasuke y Gaara nos acompañaran—dijo Kakashi y los mencionados se acercaron a el con la intención de recibir ordenes—. Esperen afuera con Naruto y su hermana—le dedico una mirada de disculpa a la niña que solo sonrió cálidamente—. Los siento, pero no se tu nombre.

—Me llamo Natsuki Namikaze, maestro Kakashi

Al ninja copia le sorprendió que aquella niña pelirroja lo llamara 'maestro' pues el ni siquiera la conocía, pero era mas su asombro por escuchar el apellido de su propio maestro enlazado al nombre de aquella pelirroja.

Después de eso, Kakashi y los gennin abandonaron el salón mientras escuchaban como la ANBU decía:

¡Metsu!

En cuanto Yugao salió del salón, puso una mano sobre los hombros de los hermanos y Natsuki sabiendo lo que se proponía tomo con fuerza la mano de Gaara quien se ruborizo un poco.

—¡Técnica de teletransportación!

.

—Se ha activado… esto es preocupante—menciono Hiashi con seriedad, en ese momento se encontraba sentando frente al hokage quien fumaba de su pipa para despejar los nervios.

—Lo mas extraño, es que apenas estaba por comenzar el examen chunnin, me pregunto que habrá pasado— el tercero tenia el ceño fruncido—. Lo he pensado en todo este tiempo pero simplemente no sé qué habrá pasado.

—Quizás haya sucedido algo traumático—opino Hiashi—. Como lo dijo Fugaku, cuando tuvieran un fuerte shock la ilusión se disiparía de inmediato y se revelaría el rinnegan.

—Eso lo sé muy bien Hiashi, es que es la misma cuestión… la única forma de que hayan tenido un fuerte shock mental seria: la muerte de un compañero, el primer asesinato….

—La aparición o verdad del zorro de nueve colas… aunque…—aporto el hombre de ojos perla.

—Sí, Naruto ya sabe del zorro, Mizuki se lo dijo cuándo se robó el pergamino del primer hokage.

—Sí, escuche ese rumor pero no lo creí debido que el niño Uzumaki mostraba estar estable emocionalmente y como no había mostrado el rinnegan, se me hizo obvio que ese rumor era falso.

—Tus suposiciones eran incorrectas Hiashi, Naruto supo del zorro pero gracias a Iruka pudo con la noticia y logro digerirlo correctamente, por eso el rinnegan no se activó o…

—Quizás la técnica de ilusión fue disminuyendo desde eso, no se puede saber con seguridad desde que Fugaku murió, ya que ni yo podía distinguirla mediante el byakugan.

—Bueno, dejemos el asunto de que como se activó, si están heridos ya envié a un ANBU para ayudarles.

—Me alegro de eso, aunque aun no olvido la promesa que me hizo lord hokage, yo he cumplido mi parte revisando si hay alguna clase de alteración en los puntos o sistema de chakra del niño Uzumaki durante estos años y además he mantenido en secreto la noticia.

—Sí, lo se—dijo el tercero—. Hiashi pero pensé que tú…

—¿Qué me retrataría? Sí, sé que el muchacho no es la personificación de las buenas costumbres, pero es compresible su actitud cuando ha vivido en la soledad. No pude brindarle mucha ayuda porque el clan seria perjudicado por las personas de la aldea…

—¿Pero?

—El posee el rinnegan, él tiene un gran camino por delante y si el niño sigue con esa fuerza de voluntad de ser hokage, será el kage más joven de todos y deseo que el clan Hyuuga esté relacionado con el próximo hokage.

—Las cosas jamás cambian, eres igual que Fugaku siempre pensando en el futuro. Sin embargo, como ya sabes después de todos estos años sin tener noticias de Natsuki la había dado por muerta, ahora que se que eso no es así… es hora de cumplir las peticiones que me hicieron todos ustedes.

—Correcto, lord hokage mi hija Hinata esta preparada para asumir su deber—Sarutobi frunció el ceño—. No me malinterprete pero debía estar listo antes de que el consejo atacara…

—De eso quería hablarte Hiashi… sobre el matrimonio…

—¿Qué sucede, lord hokage?—como respuesta recibió una notificación que comenzó a leer muy despacio, cuando termino solo frunció el ceño y suspiro cansadamente—. No me mostraría esto sabiendo que no me agradaría.

—Sé que el clan Hyuuga esta enemistado con todo lo referente a la nube pero conociendo a Danzo, sé que obligara al consejo aceptar esta alianza, principalmente pensé que usarían a Sasuke como medio.

—Siendo el heredero de un clan extinto importante pero…—había un pero al final de todo.

—Pero cuando 'eso' se sepa… será imposible, ya que el rinnegan alzara a lo más alto al clan Uzumaki y estoy seguro de que todos los del consejo… es más, apostaría que hasta algunos de los representantes de los clanes querrán que los niños tengan descendientes con el rinnegan.

—En pocas palabras los obligaran por la ley de matrimonio obligatorio… ya veo, además aprovecharan este tratado para matar dos aves de un tiro.

—Yo cumpliré con mi parte del trato, porque sé que tu hija quiere y respeta mucho a Naruto.

—Si, lo sé—murmuro Hiashi—. En casa Hinata no habla de otra cosa que no sea Naruto, supongo que se desmayara cuando se entere.

—Pero es algo inevitable, Naruto tendrá que tener varias novias—los dos hombres se sonrojaron levemente, obviamente el hablar de esos temas cuando Naruto aun era un niño inocente…

Finalmente suspiraron y se quedaron en silencio hasta que, el patriarca del clan Hyuuga hablo de nuevo.

—Lord hokage ¿Quién se encargara de entrenar el rinnegan de los niños Uzumaki?

—Supongo que Jiraiya ya que él tiene experiencia en eso.

—Pienso que sería mejor que les entrenara alguien con la misma técnica visual pero eso es imposible, aunque quizás Kakashi Hatake, igual es maestro de Naruto ¿no?—sugirió Hiashi Hyuuga.

—Puede ser, pero en realidad a Kakashi se le encomendó la misión de entrenar a Sasuke en el dominio del sharingan.

—Hm… ya veo—dijo Hiashi levantándose de donde estaba sentado—. Si me disculpe lord hokage, debo buscar a mi hija, con su permiso—y con un asentimiento de parte de Sarutobi, Hiashi se acerco a la puerta para irse del despacho de Sarutobi, dejando al tercero cansando mentalmente. Después dando un suspiro y con una técnica de teletransportación desapareció de su despacho para ir a la mansión de Minato donde probablemente lo esperaban los hijos del mas grande héroe de la aldea oculta entre las hojas.

.

—¿Hermana?

La inocente llamada, hizo que Natsuki dejara de contemplarse los dedos de las manos y se girara para encontrar al chico de cabello rubio que estaba sentado a su lado, a su hermano.

Aun no asimilaba todo lo que el zorro de nueve colas le había dicho, el hecho de que tuviera un hermano mellizo y que se hubieran separado unos días después de nacidos. Sin embargo, no podía negar la abrumadora verdad que había en los recuerdos del demonio que tenían dentro: sus padres se habían sacrificado para protegerlos a ellos y la aldea que tanto amaban. Y a pesar de que los habían dejado solos, habían dejado una parte de ellos en el otro, la sangre que innegablemente compartían los hermanos era solo el lazo físico que los ataba.

—¿Estas bien?—la cálida mano de Naruto se deslizo por su mejilla, atrapando una traicionera lagrima de sangre que bajaba por ella.

El dolor de cabeza había remitido un poco, pero la extraña sensación de saber que algo había cambiado la atormentaba: sus ojos eran capaces de captar todo a su alrededor, los diferentes colores y matices de todo lo que la rodeaba; se sentía mareada ante todas las imágenes que la bombardeaban, por esa razón coloco la cabeza entre las rodillas esperando que el mareo disminuyera antes de hablar.

—No se si lo estoy—el susurro de Natsuki fue tan bajo que Naruto a penas logro entenderle—. Necesito tiempo para pensar y adaptarme a todo lo que esta pasando—acaricio el cabello de su hermano con ternura, esperando que comprendiera todo lo que sentía en ese momento.

—Lo entiendo, hermana—respondió el rubio y Natsuki parpadeo confundida pues ella no había dicho ni una palabra de lo que sentía—. Pero ¿de verdad importa?

La pelirroja vio como su hermano también tenía la cara manchada de sangre, un producto de las anteriores lágrimas y sin detenerse a pensar tomo el pañuelo que Gaara le había regalado años atrás, limpio hasta que no quedo ni una mancha, posteriormente sonrió y se abrazo a su hermano, sollozando de felicidad.

—Supongo, que eso es un no—murmuro Naruto a su hermana, dándole suaves palmadas en la espalda para que se tranquilizara—. Me harás llorar a mí también, será mejor que te tranquilices.

Todos los que estaban en la sala se sorprendieron de escuchar a Naruto hablando tan maduramente, pero el más sorprendido era Gaara que nunca había visto llorar a Natsuki de aquella forma tan infantil. Desde que habían llegado al la mansión del cuarto hokage su amiga no le había dirigido la palabra, el pelirrojo aun no asimilaba lo poco que le había dicho pero al verla llorar de aquella manera comprendió sus sentimientos tan claramente como si se los hubiera gritado: había tristeza, dolor y felicidad dentro de ella; formando una maraña de confusión.

Mientras Hinata Hyuuga veía la escena frente a ella, deseaba salir corriendo de aquel lugar; porque para empezar no entendía para que la habían llevado hasta allí si todo lo que hacia era ver los arrumacos de su amado rubio con la hermosa pelirroja de la arena. Giro su infantil rostro hacia las amplias ventanas de la estancia y se topo con Kakashi y la ANBU, que estaban tensos como si esperaran algún ataque; enserio que no entendía nada.

También estaba el asunto de los extraños ojos que había en las caras de los dos ´tortolitos´, ella sabia que era una técnica ocular. Y sin embargo, de todos los tipos de técnicas visuales que existían había solo uno que encajaba en lo que estaba viendo: ojos de un ligero color morado con un patrón de anillos de seis divisiones.

—El rinnegan…—se dio cuenta de que había hablado en voz alta cuando todos los ojos que había en la habitación se giraron hacia ella, se ruborizo en el acto.

—Así que tú también lo piensas—la voz de Sasuke Uchiha en su nuca la sobresalto, giro tan rápido la cabeza que los huesos del cuello le crujieron.

—¡Uchiha!—la voz de Natsuki se escucho por toda la habitación como si hubiera gritado y la sonrisita de suficiencia de Sasuke se desdibujo tan rápido como apareció.

—Cálmate, hermana—el débil susurro fue suficiente para que una pequeña sonrisa asomara en el rostro de la pelirroja, iluminando sus facciones con luz propia.

Natsuki se levanto de donde estaba sentada, ignorando a su ´nuevo´ hermano y dirigiéndose hacia donde estaban Sasuke y Hinata; con paso seguro e ignorando el bombardeo de imágenes en su cerebro. Al llegar a donde estaban los dos herederos sorprendió a todos los que estaban en la sala dándole un pequeño beso en la mejilla al chico de cabello negro. Dejándolos a todos en un silencio sepulcral.

—¡Sasuke, si vieras tu cara-tebbayo!—la risa de Naruto inundo la sala, haciendo que el Uchiha lo fulminara con la mirada.

—¡Cierra la boca, idiota!—grito y sonrojado dirigió su atención a la pelirroja de la arena—¿Por qué?

—Tú salvaste a Naruto en la misión de la tierra de las olas, solo te daba las gracias—la chica se encogió de hombros, restándole importancia.

—Pero…

—Cállate Uchiha, las circunstancias no son importantes.

Hinata veía maravillado como aquella chica no tenia miedo de acercarse al gran Sasuke Uchiha, estaba segura de que Natsuki tenía todo lo que ella no tenia: belleza, seguridad y carisma. Y la envidiaba por ello. Se imagino a si misma haciendo lo que la chica de cabello rojo había hecho y se ruborizo en el acto.

—Lady Hinata—la voz de Natsuki hizo que saliera de sus pensamientos y se sobresaltara al verla contemplándola con los ojos del sabio de los seis caminos.

—¡Lo siento!—exclamo apurada y se sonrojo aun mas al darse cuenta de lo que había dicho.

—No tiene porque disculparse—Natsuki le sonrió tranquilamente y le tendió la mano para ponerla de pie—. Le preguntaba a que se refería con ´rinnegan´, pero parece que no me escuchaba.

—Me distraje, lo siento—murmuro nerviosa, la chica de ojos color perla—. Me refería a sus ojos, solo hay una técnica ocular que encaja con ellos y es el rinnegan. Se supone que el sabio de los seis caminos los poseía y que hizo cosas asombrosas con ellos pero hace más de dos mil años que dicha línea de sangre no se ve en el mundo, por lo que es imposible…

Hinata dejo de hablar al notar que no había tartamudeado ni una sola vez, a pesar de encontrarse rodeada de chicos apuestos; seria estúpida si negara que incluso el compañero de la chica pelirroja era tan apuesto como Sasuke o Naruto. Su cabello contrastaba perfectamente con sus ojos aguamarina y las enormes ojeras le proporcionaban un toque amenazante que cortaba la respiración.

—No tiene nada de imposible, señorita Hyuuga—intervino otra voz—. Ciertamente, es sorprendente que los hijos del cuarto hokage posean los ojos del dios ninja pero no imposible.

—Lord tercero—murmuraron Kakashi y Yugao haciendo una respetuosa inclinación.

—¿Por qué me mentiste, anciano?—pregunto Naruto, con una serenidad impropia de él.

Sarutobi suspiro antes de responder:

—Se que estas confundido y enojado, pero tienes que entender que fue lo mejor…

—¿Lo mejor?—la voz de Natsuki intervino, fulminando con la mirada al viejo Hokage—. ¡Y un demonio!—todos en la sala contuvieron la respiración ante la frialdad que despedían sus palabras—. Nuestras vidas fueron un asco, no solo perdimos a nuestros padres y nos convertimos en sacrificios humanos para salvar a su estúpida aldea; sino que además nos trataron como basura todos estos años. ¡Solo porque ustedes los adultos no hicieron su trabajo!

—Hermana…

—Ustedes que dictaron las estúpidas reglas, que nos ven como monstruos y nos tratan como parias. Ustedes son los responsables de que fuéramos separados casi al nacer y de que nunca supiéramos nada del otro, nos dejaron ser miserables y nunca les importo. Nosotros que salvamos sus patéticos traseros, sacrificándonos…

La ira de Natsuki se hizo visible cuando un halo de chakra rojo la cubrió y su cabello floto tras ella separado en nueve mechones, sus ojos adquirieron un tinte rojizo-morado y en el centro donde debería estar una pupila circular se hizo vertical.

Gaara sabia que si no la detenía pronto, su amiga seria consumida por la conciencia del zorro demoniaco, que a su vez le nublaría los pensamientos y haría que atacara cualquier cosa frente a ella. Comprendía la ira de Natsuki pero no podía permitir que se perdiera; se acerco a ella y se preparo mentalmente para lo que tenia que hacer, la tomo de los hombros, sintiendo como lo quemaba el chakra del demonio, la abrazo y luego la beso, absorbiendo todos los sentimientos negativos que la habían hecho reaccionar.

Ahora era su turno para salvarla.

Natsuki nunca haba perdido el control del zorro demonio, al menos no de esa forma tan repentina. La única vez que aquello había sucedido había sido tras la muerte de Setsuka y no era algo que les apeteciera recordar a ninguno de los dos; en ocasiones Gaara se preguntaba si su amiga estaba bien: pues la mascara que la cubría de todos era un peso tan grande que a veces pensaba que se rompería a la primera de cambio, él se mantenía vigilante para poder ayudarla en caso de que pasara. Se lo debía.

Sin embargo, las caóticas sensaciones que lo embargaban al extraer los sentimientos negativos de Natsuki… eso no era algo que debiera sentir… ¿o si?

Al igual que antes el contacto de sus labios era un bálsamo para su alma, la calidez que habitaba en el alma de Natsuki lograba romper el hielo de la soledad que lo rodeaba; se sentía completo cuando estaba con ella, esa niña que sin dudarlo había arriesgado su vida en muchas ocasiones para protegerlo. Siempre con una sonrisa en el rostro.

Estupefactos, Naruto y los demás contemplaron la escena frente a ellos sentían la poderosa energía que despedía la pelirroja y también los sentimientos de esta; cuando el compañero de Natsuki la beso sintieron como todo aquello desaparecía para que finalmente la chica se desplomara en los brazos de él, sonriendo intranquila.

—Gaara… yo… lo… siento—murmuro lentamente.

—Calla, no fue tu culpa—le dio un casto beso en los labios y sonrió para tranquilizarla—. Si te has enterado de todo esto, ha sido cosa del desino; tu padre y madre no querrían verte furiosa por su sacrificio, quisieran que cuidaras de tu hermano y de la aldea por la que murieron—la cargo y se sentó junto a ella en el enorme sofá de tres plazas que había en el centro de la habitación, agotada Natsuki recostó su cabeza en el hombro de su mejor amigo—. No pretendo decirte que entiendo las razones por las que los separaron, pero se que el viejo hokage creyó que hacia lo mejor para ustedes y la aldea.

—Lo siento—murmuro la chica con un hilo de voz en dirección a todos los que estaban en la sala—. Siento que me hayan visto de ese modo, pero he usado bastante chakra en estos días y no pude contener al zorro, soy un fracaso como sacrificio—Gaara le acaricio el cabello, diciéndole sin palabras que eso no era cierto—. Naruto, lamento si te he asustado; continúe con su explicación lord hokage.

Sarutobi no terminaba de creer todo lo que había visto, él acompañante de la hija de Kushina había logrado contener al zorro demoniaco; sin esfuerzo aparente y Natsuki actuaba de una forma tan única junto al chico pelirrojo que le hizo sonreír internamente, a pesar de no haberla visto mas de diez minutos luego de los seis años sin tener noticias suyas; notaba perfectamente los sentimientos que ella albergaba por Sabaku no Gaara.

—¿Qué acaba de suceder?—pregunto Sasuke mientras fulminaba con la mirada al pelirrojo de la arena.

—No creo que quieras saberlo—murmuraron Naruto y Gaara, mientras contemplaban el intenso agotamiento de Natsuki.

—He perdido el control sobre el estúpido zorro—respondió Natsuki con un suspiro—. Soy un asco como sacrificio, Gaara ha absorbido mis emociones negativas con su línea de sangre; las ha disuelto y regresado a mi para que pudiera recuperar la conciencia.

—A mi me pareció que te besaba—murmuro el Uchiha y para su consternación se ruborizo como un idiota.

Una débil sonrisa apareció en el rostro de Sarutobi, al darse cuenta de que cuando se supiera todo no seria tan complicado que el Uchiha aceptara formar parte del complot que había tramado con su padre… aunque lo más probable era que Natsuki se negara rotundamente.

—El contacto es fundamental para poder usar esta técnica, y es difícil usarla ya el chakra del demonio quema, como puedes ver—Gaara le mostro las palmas de las manos donde estaban las quemaduras producidas al sostener a su amiga por los hombros, al ver las heridas Natsuki derramo dos lagrimas sangrientas: había llorado mas hoy que en toda su vida.

Se incorporo lo suficiente para tomar las manos de su amigo y usar el extraño chakra rojo de antes para sanar por completo las heridas, luego murmuro sonrojada por la vergüenza:

—Lo siento Gaara, no quise lastimarte.

Las lágrimas comenzaron a descender por las mejillas de la chica y todos los ojos de la habitación fulminaron a Sasuke con la mirada y este sintió un retortijón por dentro al ver la tristeza en el bello rostro de aquella niña.

—No te preocupes, no me ha pasado nada—le murmuro el pelirrojo a Natsuki, luego la abrazo con fuerza intentando recomponerla para que pudiera soportar escuchar lo que Sarutobi tenia que decirles—. Hoy dormiré contigo—murmuro en su oído y la chica lo soltó para míralo a los ojos, incrédula—. No me veas así, te lo juro, pero tienes que calmarte para que escuches lo que lord hokage va decir.

El juramento de Gaara fue suficiente para animarla un poco, el siempre se había negado a dormir con ella por miedo a perder el control de Shukaku y lastimarla, por mas veces que ella le había dicho que podía crear un barrera a su alrededor para suprimirlo en caso de que fuera necesario, el se había negado rotundamente. Una débil sonrisa afloro en su rostro y fue como si la estancia recuperara la luz cálida que la rodeaba minutos antes.

Un débil asentimiento por parte de Gaara fue la señal suficiente para que Sarutobi suspirara y comenzara a hablar:

—Como dijeron Sasuke y Hinata, ustedes poseen el rinnegan—los dos hermanos se miraron a los ojos y suspiraron resignados—. No tengo idea de cómo o porque, solo se que ustedes nacieron con el y que cuando el zorro fue sellado en ustedes, este se activo.

Sarutobi saco una fotografía de su vestimenta y se las enseño: había dos bebes pelirrojos en una cuna, tenían los ojos levemente abiertos mostrando unos ojos anillados de color morado y tenían sus diminutas manos agarradas; también había cinco hombres y una mujer.

—¿Qué hace mi padre en esta fotografía?—preguntaron Sasuke y Hinata algo incrédulos por lo que estaban escuchando—. ¿Y a todo esto, a que se refieren con zorro y sacrificio?—pregunto Sasuke perplejo al no entender nada de todo aquello que estaban hablando.

—¿No lo saben?—pregunto Natsuki en un susurro, interrumpiendo la explicación de Sarutobi y mirando fijamente a su hermano.

—Nadie lo sabe, yo prohibí que los aldeanos supieran nada acerca del ´incidente´ de hace trece años e hice que modificaran sus certificados de nacimiento un año después, situándolos lejos de todo con la esperanza de que pudieran llevar vidas normales pero los adultos de la villa que lo presenciaron son otra historia—intervino Sarutobi—. Es su decisión el contarlo o no.

Natsuki miro a Sasuke y Hinata, luego suspiro antes de empezar a hablar:

—Se los debo, Naruto—miro a su hermano que a su vez la miraba suplicando que no lo dijera—. Si me entero que dicen algo sobre esto, la pagaran caro—los amenazo—. El zorro de nueve colas, se encuentra sellado en Naruto y en mi, somos sacrificios humanos porque somos el cuerpo-contenedor del demonio mas poderoso de todos—los dos herederos los miraban fijamente mientras Natsuki continuaba hablando—. Existen nueve demonios, y cada uno posee un sacrificio que evita que estos anden libres y causen destrucción por el inmenso odio que tienen contra la humanidad; así que ya lo saben.

—¿Eso significa que… hace trece años…?—murmuraron incoherentemente los dos herederos de los clanes mas importantes de la hoja oculta, mientras veían a los reencontrados hermanos.

—¿Nos sacrificamos para salvarles el culo a todos en esta aldea?— termino Natsuki—. Si lo hicimos, y probablemente lo volveríamos a hacer; aunque eso significara volver a perder a nuestros padres, estoy segura de que lo preferiríamos antes de que otras personas tuvieran que cargar con todo lo que nosotros cargamos.

Hinata derramaba silenciosas lagrimas, mientras Sasuke comprendía por fin la razón de tras de todo el desprecio hacia Naruto, su carácter y su conducta; se sentía miserable al no haberse dado cuenta de que no era él único que sufría. Aquel idiota, había pasado más cosas que él y aun así la luminosidad de su alma no se evaporaba: él había sido separado de sus padres y hermana nada mas nacer, mientras él había conocido a toda su familia durante un tiempo. La soledad no solo lo rodeaba a él.

—Ahora prosigamos con el asunto más importante, sus respectivos padres están en esta foto porque ellos accedieron a ayudarme a protegerlos, ocultando su técnica visual…

—¿Qué papel interpreto el kazekage?—la pregunta de Kakashi hizo que todos se fijaran mejor en las personas de la fotografía y descubrieran al hombre mas poderoso de la aldea de la arena.

—Él fue un gran amigo de Minato, Kushina y de vuestros padrinos—respondió y miro la confusión en el rostro de todos.

—Pero…—las palabras de Gaara fueron interrumpidas abruptamente.

—¡¿Tenemos padrinos?!—fue el grito de los dos hermanos, incrédulos ante los recientes descubrimientos.

—Bueno, técnicamente Naruto tiene un padrino y Natsuki una madrina—respondió Kakashi sorprendiéndolos a todos por saber algo que ellos ni siquiera imaginaban. Señalo a un hombre de largo cabello blanco y a la única mujer que había en la fotografía.

—¡¿Qué significa esto?! ¡Si tuviera un padrino, porque no apareció para acompañarme! ¡¿Cuántas veces no desee alguien que estuviera conmigo en mi infancia?!

—¡Cálmate Naruto!—grito Sarutobi antes de responder—. Debes saber que hay cosas que aún no comprendes, y ahora me toca decírtelas abruptamente: una de ellas es que el consejo decidió que nadie te adoptara—prosiguió con un tono de mando que solo se puede escuchar de aquel llamado líder de la aldea, el chico rubio dejo su furia a un lado para escuchar atentamente al hokage.

—Hable anciano, ¿Por qué me negaron la oportunidad de tener una familia? ¡¿Por qué?!

—Porque el consejo obligo a Jiraiya y a Tsunade, a que buscaran al culpable de la tragedia del zorro demoniaco; pero sobretodo, porque había algunos sujetos que deseaban usarte como arma—Natsuki comenzó a entender de que iba todo aquello y solo pudo suspirar, resignada—. ¡Me opuse inmediatamente! Por supuesto, pero el maldito consejo acepto mi orden con la condición de que no tuvieras alguien que te cuidara

—¿Por qué?

—Porque son unos mojigatos estrechos de mente, que no terminaban de aceptar que un pequeño bebe les hubiera salvado el culo y que rechazaron a aquellos que quisieron cuidarte durante tu infancia, usando pretextos estúpidos—dijo despreocupadamente Kakashi que tenía entre sus manos su ya inseparable libro naranja, Naruto asintió lentamente ante la información otorgada, comprendiendo todas las razones que habían estado detrás de su desgraciada vida.

—Bien viejo, pero aun no nos has dicho ¿Por qué estaban estos sujetos en esta foto?

—La razón fue la que hizo que no conocieras y que nadie notara el rinnegan, ellos usaron una técnica muy compleja para sellarlo, el cual únicamente sería libre cuando tuvieras una gran impresión…—murmuro Sarutobi, incomodo ante todas las mentiras que había dicho para proteger a aquellos niños—. Esperaba que eso fuera cuando tuvieras tu primer enfrentamiento a la muerte o cuando liberaras chakra del zorro—Naruto alzo el rostro recordando cuando Natsuki había cambiado tan drásticamente su apariencia externa.

La recién descubierta verdad acerca de sus padres; pensó el rubio con lógica y supuso que Sarutobi le estaba diciendo la verdad. El intenso dolor de cabeza que había sentido luego de la revelación solo era la confirmación de lo que el anciano le estaba diciendo. No sabía nada sobre su técnica ocular, pero si en verdad lo había tenido desde siempre… sintió que la carga en sus hombros se hacía más liviana así que se permitió suspirar, si esos ojos habían nacido junto a él significaba que no era un anormal, así había nacido y así debía ser, el estúpido zorro era el factor que no debió aparecer.

Sarutobi se masajeo la frente en un gesto de cansancio, el consejo daría un terrible problema por todo esto, pero sabía bien como jugar sus papeles y el tenia listo sus movimiento además de tener como aliado a Hiashi. Sarutobi sabia que tenía como misión preservar la seguridad de Naruto a quien ha considerado como un nieto y un futuro sucesor al puesto de hokage y a Natsuki a quien veía como su nieta.

—Sin embargo, todos ellos no lo hicieron de forma gratuita—susurro el tercero, haciendo que el lugar se llenara de un silencio abrumador—. El kazekage acepto llevarse a uno de ustedes a la arena y protegerlo hasta que fuera el momento oportuno para que se supiera la verdad—Natsuki y Gaara, se pusieron tensos, sin dar crédito a lo que escuchaban—. Hiashi y Fugaku sellaron el rinnegan para evitar que las otras aldeas los cazaran y asesinaran.

—¿Qué le pidieron a cambio?—preguntaron Kakashi, Sasuke y Hinata; nerviosos ante las miles de posibilidades que había frente a ellos.

—Antes que nada—dijo Sarutobi—. Deben comprender que solo intente protegerlos a ustedes y al mundo ninja… comprenderé si me odian después de esto pero quiero que sepan que ustedes son muy valiosos para mí.

—Suéltelo ya, lord hokage—dijo Natsuki mientras lo miraba directamente a los ojos.

—Muy bien, Hiashi Hyuuga me pidió un matrimonio arreglado entre la primogénita de la familia principal—Hinata se puso pálida—. Y Naruto Uzumaki…—Sarutobi no pudo continuar porque la chica de ojos perlas había caído en redondo al suelo, mientras Natsuki parecía ir por el mismo camino; Gaara, Sasuke, Kakashi e incluso la ANBU estaban en shock.

—Continúe—pidió Natsuki con hilo de voz.

—Fugaku y el cuarto kazekage me pidieron algo similar…—Natsuki se puso verde—. Pero al solo existir Natsuki, se acordó que serias tú—señalo a la pelirroja que ahora estaba mas colorada que su cabello—. Quien tomaría la decisión final.