Advertencias: Naruto y sus personajes NO me pertenecen. Son obra exclusiva de Masashi Kishimoto.
La personalidad de algunos personajes a sido modificada para el desarrollo correcto de la trama de este fic.
Perdonen cualquier error ortográfico que encuentren, ¡se me han pasado!
No más advertencias, no en este capi por lo menos...
Єη εl silεηciσ dε lα ησchε
Amaki Kimagawa
Capítulo segundo
Preparativos. Primera Parte.
Esa mañana muy temprano se presentó un ANBU en casa de Naruto. Algo agitado y sudado debido al trote desde la Torre del Hokage, le explicó al Jinchūriki que su presencia era requerida con total urgencia por la Hokage. El shinobi, luego de entregar el mensaje, desapareció con total velocidad.
Medio atontado y aún adormilado el rubio se vistió apresuradamente y salió sin siquiera tomar su desayuno.
A medida que se acercaba a su destino el chico se preguntaba que qué podía ser aquello tan urgente que la "vieja" debía decirle para que lo haya hecho asistir a su oficina a horas tan tempranas. ¿Tendría algo que ver con Sakura? A la que después de todo, no había podido encontrar el día de ayer. Después de su nefasta visita a la casa de la kunoichi, le había buscado por todos aquellos lugares que él recordaba la chica solía visitar. Ni siquiera Ino la había visto.
Se encontró en la entrada a una nerviosa Shizune, que al parecer le estaba aguardando, porque en tanto le vio, lo cogió del brazo y lo llevó con prisa a la oficina de Tsunade. La puerta frente a si se abrió permitiéndole ver que la Godaime se encontraba acompañada. ¿Qué hacían el consejo de ancianos, en pleno, reunidos allí? Algo andaba mal. Su estómago rugió recordándole su abstinencia de alimentos; eso junto a los nervios sembrados por la imagen que presenciaba, fueron los causante del agudo dolor estomacal y la inusitada palidez que se hizo presente en su rostro.
La rubia carraspeó, lo que causó que todos le prestaran inmediata atención.
-Adelante Naruto. Te estábamos esperando.- Nada en su rejuvenecido rostro daba señales de que algún suceso negativo estuviese ocurriendo, lo que calmó –temporalmente- al nervioso y tenso rubio.
Dando muestras de su extrovertida personalidad, Naruto entró a grandes zancadas dirigiendo una mirada de sorpresa y desagrado al consejo. No sabía muy bien el porque, pero esos viejos no le daban muy buenos presentimientos. Siempre mirando a los demás como si fueran poca cosa en comparación a ellos. Sería quizás porque jamás había recibido un trato amable por parte del consejo. No se consideraba muy rencoroso con ese tema, pues mucha gente con el paso del tiempo había cambiado de parecer hacia su persona. Más esos "tipos" no, le seguían reprochando con la mirada, pero eran el "venerado" consejo y no podía comportarse como un maleducado.
Se inclinó en una pequeña reverencia y se sentó en la única silla desocupada del lugar.
-Te preguntarás por que te hemos hecho venir tan intempestivamente. Bueno, seré lo más clara que pueda. Me dejarás explicarte algunas cosas que tienes que saber, pero, si interrumpir. ¿Ha quedado claro? Luego que yo termine de hablar podrás hacerme tus preguntas. ¡Solo después de eso! ¡Ni antes ni nada!- Miró directamente a los ojos del rubio que había tragado grueso ante la orden.
-Tenemos poderosas razones para pensar que se prepara un ataque contra Konoha.- El chico abrió desmesuradamente los ojos e intentó decir algo, pero pronto recordó la advertencia anterior y decidió callar.
-Aquí el venerable consejo de ancianos, presente, a recibido información de avistamientos en las cercanías de la Aldea. No sabemos con certeza quienes serían, más tenemos nuestras sospechas. Tú sabes a quienes me refiero. Quizás sea demasiado pronto, pero hemos decidido que lo mejor será proteger a la población de alguna posible catástrofe. Se han preparado los refugios de emergencia con total celeridad, se han dispuesto con agua, alimentos, útiles, medicinas y demás. Todo aquel que posea un grado Ninja será llamado a combatir. Mantendremos vigilancia constante. Sé que parece todo demasiado acelerado y que podemos estar cayendo en un desagradable error, pero yo tengo mis propios métodos informativos y puedo asegurarles que no estoy equivocada. Algo se aproxima. No sabemos muy bien que puede ser y por lo tanto no hay medida que baste.
Naruto estaba en shock. No por la amenaza en si, cosa que también le alarmaba; más que nada era la forma que tenía la Hokage de informar de algo tan serio, ¡cómo si Konoha fuese invadida dos veces por semana! ¿Tendrían razón? ¿Qué tan preocupantes podrían ser "esos" avistamientos? Quiso abrir la boca para preguntar, pero fue detenido por la mano de la Godaime que se disponía a continuar con la perorata.
-Ahora bien, sé que me pedirás que te ponga en el sitio más expuesto, que tú les darás paliza, porque te convertirás en el próximo Hokage y bla, bla, bla… Temo informarte que no está en mis planes exponerte de semejante manera y menos aún si hay razones para pensar que Akatsuki está detrás, si es que no es la cabeza de todo esto. Por lo tanto partirás hoy mismo a refugiarte a otro lugar, hasta que todo el peligro haya pasado. Te acompañará Hinata Hiuuga, con quien me mantendré en contacto.
He pedido autorización a nuestros aliados, en particular a Sunagakure, y el Kazekage en persona ha accedido a mi petición de resguardarlos por el tiempo que sea necesario. Ahora, si tienes alguna pregunta u obje…
-¿¡Está loca vieja!?- El grito/pregunta de Naruto resonó por la Torre y sus alrededores, despertando a las pacíficas aves que dormían en las proximidades.
Los ancianos se removieron inquietos, enviándole al rubio miradas airadas y de sorpresa para luego mirar a la Hokage esperando una posible reprimenda por tal falta de respeto.
Los nudillos de Tsunade crujieron en respuesta, pero intentó acallar cualquier instinto asesino dominante. Se recordó a sí misma que ya había previsto la reacción de Naruto. El rubio se había puesto de pie y apuntaba con el dedo índice a la Godaime.
-Espera, ¿de verdad crees que yo me quede sin hacer nada? ¿Y Sakura-chan? ¿Crees que la dejaré sola? ¿Cómo puedes pensar que voy a estar tranquilo en Suna mientras todos se parten el culo combatiendo? ¿Quieres que no piense en mis compañeros? ¡Oh Kami-sama!
El portador del Kyuubi comenzó a dar vueltas desesperado por la habitación tomándose la cabeza con ambas manos.
-… ¿Y si destruyen Ichiraku ramen? ¿¡Qué voy a hacer!?
Sí, la Hokage ya había previsto todo eso que le diría Naruto. Rodó los ojos con rostro cansado, esperando pacientemente que terminara de gritar.
Miró al consejo de ancianos, rogándoles con la mirada por un poco de comprensión. Tsunade odiaba tener que disculparse por la actitud de alguien más, pero como Hokage debía responder por cada cosa que hicieran o dijeran los ninjas de su aldea. Lo más seguro era que luego le reclamarían el por que ella soportaba chiquillos tan malcriados.
Y honestamente ella misma se había hecho aquella pregunta muchas veces…
----
Ino Yamanaka, la rubia kunoichi de ojos azulados, estaba bastante preocupada por la actitud de su amiga/rival; como casi todos sus cercanos, había intentado sonsacarle alguna información a Sakura, más no obtuvo resultados satisfactorios.
Ahora se encontraba frente a la puerta de su amiga esperando pacientemente a que le abrieran.
La chica tenía sus sospechas, hace algunos días habría jurado ver en el cuello de Sakura marcas causadas por algún chico… pero… ¡Kami-sama! ¡Estamos hablando de Sakura! ¿Sería aquello posible? Después del encaprichamiento juvenil que ambas habían mostrado por el traidor Uchiha, Sakura no había dado señales de interesarse por algún otro chico…
Quizás tenía un romance secreto.
Nada más cerca de la realidad…
¿Quién podría ser?
La puerta se abrió dejando ver la figura de la madre de Sakura enfundada en un delantal de cocina.
Ino quitó los pensamientos de su cabeza, y se apresuró a sonreír.
-Muy buenos días Haruno-san, ¿se encuentra Sakura en casa?
-Buenos días para ti también Ino, adelante, puedes subir, está en su habitación.
La rubia subió apresuradamente las escaleras hasta el cuarto de su amiga. Abrió la puerta sin seguro y descubrió a la pelirrosa durmiendo aún en la cama. Sonrió traviesa y silenciosamente se acercó al borde de la cama, quitó la sábana de encima del cuerpo y sin cuidado comenzó a jalar a su amiga por los pies tirándola hacia el suelo despertando a Sakura que gritó por la sorpresa.
-¿¡Pero que…!? – La pelirrosa se volteó sobre la cama buscando con ojos asesinos al causante de su abrupto despertar.
-¡¡¡Tú!!! ¡CERDA, VEN ACÁ!- exclamó parándose inmediatamente y corriendo hacia Ino que ahora se escondía tras el espejo de cuerpo completo que había en la habitación.
-Lo siento, lo siento, lo siento- la chica cayó de rodillas implorando perdón.
-Fue una bromita Sakura, relájate.
La pelirrosa la miró hastiada y suspiró.
-¡Párate de ahí Ino! ¿Qué quieres?
-No seas pesada. Te vengo a ver, me hago un espacio en mi apretada agenda y ¡mira tú como me recibes!
Sakura rodó los ojos al escuchar el drama expuesto por su amiga.
-Te vine a invitar. Ten Ten y yo organizamos una salida exclusiva para kunoichis.- comenzó exponiendo la rubia dándose aires de importancia- Iba a ir Hinata también pero a última hora se excusó, dijo que tenía asuntos urgentes que resolver con su padre. Así que ahora somos solo nosotras tres. ¿Qué dices eh? Saldremos por ahí, nos tomaremos un refresco y podemos ir a comer uno de esos ricos dulces que tanto te gustan. ¿Te parece?
La pelirrosa quería negarse. No estaba de ánimos el día de hoy como para salir y charlar de chicos y esas tonterías. No después de lo que había ocurrido el día anterior entre ella y Sasuke.
Pero al escuchar a Ino hablar acerca de sus dulces favoritos se lo pensó. Después de todo sería solo una salida. Nadie sabía la relación secreta que mantenía con Sasuke. Y además hacia algunos días traía muchos antojos de comer dulces.
¿Qué podría haber de malo con eso?...
No les cuesta nada regalarme un review.
Muchas gracias por leer y aún más si se deciden a dejar un comentario.
PD: Perdonen si no he puesto ha Sasuke en este capítulo. Viene en el otro ¡lo prometo!
y en cuanto al romance... ¡no desesperen!
BYE.
