Saitama le entregó parte de las bolsas de supermercado a Genos y volvieron a casa tranquilamente viendo la puesta del sol. Acababan de volver de una dura batalla incluso para Saitama. La escasez de kaijin en la ciudad ya era cosa del pasado y ahora volvía todo a la normalidad, con monstruos regularmente atacando personas y destrozando la ciudad.
Esa tarde, cuando vieron que un kaijin estaba asaltando casas y locales usando la violencia contra los dueños y dañando las estructuras correspondientes únicamente para conseguir manzanas a montones, Saitama se emocionó inmediatamente y fue al centro de la ciudad donde estaban los problemas.
Ningún héroe había podido derrotarlo por el momento incluso cuando el kaijin no era especialmente fuerte ya que con dificultad rompía los muros de las casas. Lo que lo había mantenido vivo haciendo de las suyas era que estaba en ventaja al ser invisible.
Una vez llegaron, Saitama se percató de que además de invisible, el kaijin era bastante rápido. Si el monstruo fuera visible, su velocidad no sería ningún problema para Saitama pero no era el caso. No lograba siquiera advertir en su presencia hasta que atracaba nuevamente una casa, veía la manzanas flotando y como éstas eran amontonadas en medio de la calle. Para peor, cuando el kaijin vio que otro héroe decidió enfrentarlo, dejaba de lado los robos por lo que no se sabía su posición y se ponía a llamar la atención de Saitama y a jugar con él, que no tenía manera de atacarlo. Saitama era paciente e inteligente y no iba a lanzar puñetazos al cielo para ver si alguno acertaba y lo derrotaba, obviamente, de un solo golpe. Mientras pensaba en alguna solución, Genos ya tenía planeado todo y era sin duda, una muy buena idea.
Ambos debían encargarse de dispersar a la gente que aún quedaba y llevarlas lejos pero en eso que lo hacían, el kaijin invisible continuaba obteniendo manzanas a base de violencia. Por suerte, llegó License-less Rider dispuesto a ayudar tanto como sus capacidad limitadas le permitieran y recibió gustoso las ordenes de alejar a la gente. Lo logró exitosamente debido a su popularidad y el cariño que tenía la gente hacia él.
Genos se posicionó en medio de la calle y lanzó una enorme llamarada a lo largo de toda la cuadra que envolvió todo a su alrededor. Se mantuvo así hasta que Saitama, un poco achicharrado logró hallar un lugar donde las llamar se dispersaban y se veía una silueta que luchaba por proteger a sus manzanas. De un sólo golpe Saitama lo derrotó, un gran cuerpo cayó al suelo repartiendo polvo en el aire, se gritó victoria y Genos dejó de lado su labor. Una vez las llamas se apagaron y el humo se esparció, vio a Saitama con su ropa totalmente echa cenizas.
- ''Ahh... No pensé en las consecuencias que podría traer escuchar tu plan, Genos'' - suspiró Saitama mientras se sacudía la tierra que tenía pegada a su cuerpo mientras el cyborg hacía una reverencia para disculparse.
Desde allí, regresaron lo más rápido que pudieron a su casa para que ningún policía le llamara la atención a Saitama por andar desnudo en la vía pública. Además aún estaban helados lo días y Saitama ya comenzaba a tiritar. Genos le ofreció a su maestro su ropa durante todo el camino de vuelta y éste lo rechazo. A él no le importaba darle su ropa y nadie prohibía a los cyborg estar desvestidos por la calle.
Una vez llegaron al departamento, Saitama entró primero corriendo y se acobijó en el futón luego de colocar la tetera con agua al fuego y ponerse su pijama. Genos se preocupó mucho al escanear el cuerpo de su maestro y descubrir que su temperatura estaba un grado más baja de lo que debía estar. Rápidamente empezó a irradiar calor en la fria casa como la vez anterior. Preparó de cena un salteado de verduras con arroz y para beber té verde. Una vez colocó todo sobre la mesa y llamó a Saitama para que se sentara a comer, agarró el ordenador portátil y se puso a revisar los comentarios que habían sobre su maestro. Todos eran de odio y se mantenía concentrado leyéndolos lleno de ira.
Saitama con dificultad se puso a comer mientras no paraba de estornudar, temblar y limpiar su nariz con la misma manga del pijama a rayas. Se sentía mareado y sentía que su cuerpo estaba más pesado de lo habitual. Llamó a Genos débilmente antes de caer como un saco de papas al futón con los ojos cerrados pero aún despierto para cooperar mientras el cyborg desesperado lo ayudaba a acostarse, le acomodaba la almohada y lo envolvía en mantas. Saitama ahora se encontraba dos grados sobre la temperatura normal y un poderoso rubor persistía sobre sus mejillas mientras respiraba con la boca debido a que sus fosas nasales estaban obstruidas.
- ''¡Esto le pasa por no aceptar mi ayuda cuando se la ofrecí! ¡Si hasta había nieve aún!'' - lo reprochó Genos mientras mojaba un paño con agua en la cocina y corría de vuelta donde Saitama para colocarlo sobre su cabeza.
- ''Qué desagradable. Ahora me enfermé, estoy sudando, me siento sucio y quiero una ducha'' - se quejó Saitama con voz perezosa mientras volvía a estabilizarse y a abrir los ojos.
- ''Lamentablemente, no dejaré que se levante hasta que esté mejor''
- ''Qué molesto eres, Genos''
- ''Y tendrá que comer para mejorarse. No pudo comer ni un bocado de comida. Le traeré papel para que pueda limpiar su nariz correctamente. ¿Se puede sentar? Apóyese en la pared'' - dijo Genos mientra iba a baño a buscar papel higiénico y seguido tomaba una bandeja de la cocina.
Saitama se sentó y apoyó en el muro con cuidado mientras se envolvía más en las mantas. Genos colocó la bandeja sobre sus piernas y luego la comida. Saitama se limitó a tomar el té verde mientras aún se mantenía caliente y a mirar por la ventana un poco apenado al verse en esa situación.
- ''Debe comer también, maestro...'' - le recordó Genos.
- ''Me da pereza'' - le frunció en ceño al cyborg.
- ''Me veré en la obligación de darle la comida yo mismo'' - sin dudar, agarró los palillos y tomo un poco de arroz y verdura del bowl. Saitama lo miró un par de segundos resignado y abrió la boca para recibir la comida que Genos siempre preparaba tan deliciosa y con tanta dedicación.
El cyborg, siempre que veía a Saitama comer algo que él cocinó, esperaba un gracias de su parte o un halago por el sabor que por el momento nunca había llegado. Al ver que no oiría nada de eso, suspiró pesadamente un poco deprimido y volvió a coger un poco de comida con los palillos. Se sobresaltó cuando volvió a mirar a Saitama que le dirigía una pequeña sonrisa.
- ''Gracias por cuidarme así, Genos''- dijo Saitama y el otro abrió los ojos como platos.
Las palabras de su mentor resonaron una par de veces en su cabeza haciéndolo sentir como si se derritiera ahí mismo. Devolvió la comida al bowl, fue bajando la mirada lento y cayó delicadamente sobre el hombro de Saitama apoyando todo su peso en él.
- ''¡Genos! ¿Te encuentras bien?'' - dijo Saitama mientras le chorreaba la nariz de mocos. Dejó de la lado la bandeja con comida y se centró en su amigo que lo agarraba fuertemente de la manga de su pijama. - ''No te agarres de ahí, está lleno de mocos. Es asqueroso''
- ''Estoy bien. Nada de usted me puede parecer desagradable o asqueroso'' - respondió Genos sin dificultad.
- ''Correcto''- dijo Saitama alargando la última sílaba de la palabra - ''¿Entonces que te ocurre, pequeña tostadora?''
- ''Estoy muy agradecido...''
- ''¿Tú agradecido? Soy yo el que lo está, tonto'' - rió suavemente Saitama.
- ''Estoy algo así como agradecido de que estés agradecido. Me llena de felicidad verte bien. Me preocupé mucho y sentí que iba a explotar de miedo cuando lo vi caer tan fuerte al suelo'' - dijo Genos mientras se apegaba más a Saitama, que lo escuchaba atento, algo que pocas veces ocurría ya que por lo general le daba poca importancia a los discursos del cyborg. - ''Siempre rechaza mi ayuda y casi nunca agradece lo que hago por usted así que cuando lo hace me alegra el día. Me encanta estar para usted, acompañarlo y no sé que haría si se separara de mí''
Saitama no supo que responderle y estaba completamente petrificado por la declaración de Genos, que estaba acurrucado a su lado sin levantar la mirada en ningún momento. Se sentía sumamente mareado y no sólo por la fiebre, también por las emociones que lentamente volvían y se quitaban el polvo por haber estado tanto tiempo guardadas en alguna parte de su corazón. El verse tan apreciado y respetado por alguien lo hacían sentir extraño y ni recordaba la última vez que alguien le demostró tal muestra de cariño. Miró el rubio cabello de Genos, brillante y fino. Estaba seguro que si cualquier otra persona se mostraba así de cariñoso con él lo mandaría a volar sin dudar para que no sea una molestia y pueda seguir con su vida tranquila y pacífica, algo que con Genos no estaba haciendo en ese preciso instante. A él no le haría daño bajo ninguna circunstancia. Más, en ese momento deseaba en parte empujarlo y huir de allí a la helada calle estando enfermo o simplemente echarlo por invadir su espacio de semejante manera pero no lo haría. Pensó en lo que Genos le dijo cuando lo abrazó hace unos días mientras ''veían'' una película. Dejó de lado cualquier miedo de liberar sus verdaderos sentimiento y salió un rato de esa burbuja en la que se había metido todo esos años. Había perdido el interés en otros pero a Genos no lo podía ignorar fácilmente.
Tomó un sorbo de té rápido, dejó el vaso a un lado y un tanto nervioso lo rodeó con su brazo por los hombros con suavidad mientras acariciaba su cabello, que se deslizaba fácilmente a través de sus dedos. Se concentró en el calor que el cyborg emanaba, el cual era muy acogedor. Genos con lentitud fue levantando su rostro desconcertado por las caricias del otro, Saitama lo miró sin mostrar alguna expresión y lo volvió a acostar en su hombro para que se relajara. El cyborg decidió devolverle el abrazo para que fuera mutuo y estuvieron un rato así, pegados el uno al otro firme dejando el dormitorio sumido en un completo silencio. De repente, Saitama se fue deslizando de entre sus brazos y se volvió a acostar cómodamente en el futón con los ojos cerrados.
- ''Genos, definitivamente debo descansar. Guarda la comida en el congelador y luego la calentamos'' - dijo Saitama mientras se volteaba hacia el lado del balcón. Genos hizo lo que le pidió sin decir una palabra aún con la mente en las nubes después de todo eso - ''Una vez hagas eso ven aquí conmigo'' - agregó dando palmaditas al futón - ''Hace mucho frio y te necesito''
