Capítulo 3

Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi.

Capítulo 3

Rin sintió como el alma abandonaba su cuerpo, se congeló en su sitio ante las palabras, y la intensidad de la mirada del ambarino, ¿Sería lo que estaba pensando? ¿Había descubierto que era una mujer?, tragó con dificultad, y se preparó para lo que él le diría.

Sesshomaru levantó su celular a la altura del rostro de la joven, en él se veía claramente un video, en donde aparecían la morena, junto a Kagome, y la más joven le daba las gracias, por haberle ayudado a arreglar las vendas que ocultaban sus senos, y las bolitas plásticas, y decía que ahora sí nadie notaría que era una chica.

La toalla que sostenía, se resbaló de sus manos, y lo miró atónita.

—¿Qué vas a hacer ahora? — La cuestionó con dureza — ¿Ryu? — Estás acabada — Arrastró las palabras.

Comenzó a caminar a grandes zancadas, en dirección opuesta a la morena.

Esta reaccionó y corrió tras de él, intentando detenerlo, lo tomó por el brazo, pero él se soltó con brusquedad — Señor Sesshomaru, señor Sesshomaru, por favor espere — Se colocó frente a las puertas del ascensor, evitando que pasara — Escúcheme, por favor — Suplicó.

— No quiero escucharte — Espetó.

— Entonces por favor, al menos sepa lo que siento.

— No me interesa saberlo.

— Por favor señor Sesshomaru, no se vaya así — Los sujetó por las manos, él la miró con desdén, y se soltó de inmediato, para luego empujarla sin delicadeza, y entrar al ascensor.

Ella se colocó frente a la puerta — De verdad..

— Lo siento, ¿Ibas a decir eso? — Se burló él — No importa.

Lo miró suplicante — Por favor…

— ¿Perdóneme? — La volvió a interrumpir — No quiero — Ya no volveré a tratar contigo, señorita Ryu — Le llevaré esto al presidente Miroku — Levantó un poco el celular.

En un movimiento rápido Ryu le arrebató el celular a Sesshomaru, antes de que las puertas del ascensor se cerraran, y echó a correr con todas sus fuerzas.

Cerca de allí, Bankotsu los observaba escondido, asombrado por lo que estaba presenciando.

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— Maldita sea — Masculló el ambarino, emprendiendo la persecución — Ryu, Ryu, detente — Ordenó.

Pero la morena solo aceleraba el ritmo, subió unas escaleras a toda prisa — ¿Cómo se borra esto?, ¿Como borro esto?, — Se preguntaba desesperada.

— Detente — Vociferó.

Rin llegó a un pasillo en la azotea del edificio, retrocedió hasta chocar su espalda contra la pared, lo miró horrorizada, observando para todos lados, buscando una salida. El ambarino avanzó hasta ella, a paso lento, taladrandola con la mirada. La morena intentó escapar nuevamente, pero el joven la detuvo, se movió hacia la derecha, y él la imitó, luego hacia la izquierda, pero Sesshomaru le bloqueó la vía de escape.

— Dámelo — Volvió a ordenar, ella negó frenéticamente con la cabeza. En un movimiento rápido, el ambarino se abalanzó sobre ella, y comenzó a forcejear — Sueltalo, sueltalo — Siseó. La morena obedeció asustada, y soltó el aparato en un movimiento brusco, dando como resultado que este saliera disparado, hasta caer sobre el vagón de un camión que estaba en el estacionamiento.

Ambos se miraron sorprendidos por un par de segundos, antes de comenzar a correr nuevamente, ahora en el sentido contrario. Llegaron hasta el estacionamiento, y Sesshomaru frunció el ceño, toda esa situación lo tenía más que molesto.

— Traemelo — La miró duramente, ella pestañeó un par de veces sin comprender — Sube — Le señaló el vagón, con un gesto de la cabeza.

Ella asintió, aunque un poco indecisa, tomó la escalera, y lo miró por encima del hombro, haciéndole un gesto para que la ayudara a subir, él bufó fastidiado, pero la impulsó para que lograra trepar.

— Lo tengo — Anunció victoriosa, mostrándole el aparato.

— Lánzalo — Ella así lo hizo, Sesshomaru se dio la vuelta, y comenzó a revisarlo, mientras fruncía los labios.

— Di..disculpe — Murmuró — Señor Sesshomaru, podría — Intentaba llamar su atención para que la ayudara a bajar, pero el ambarino estaba concentrado, intentado encender su celular.

— Parece que la caída lo estropeó — Masculló.

Ninguno de los dos se dio cuenta de que el conductor del camión se subió a este, y lo encendió.

Rin sintió la vibración, del motor en marcha, y ahogó un grito de sorpresa — Por favor, ayudeme — Pidió preocupada, pero el ambarino seguía sin prestarle atención — Creo que se detuvo — Pronunció con alivio.

— Claro que se detuvo, creo que la caída lo rompió — Espetó el ambarino, refiriéndose al celular.

El motor volvió a vibrar, y Rin abrió los ojos como platos, al sentir como el camión comenzaba a avanzar — Señor Sesshomaru, por favor ayúdeme — Suplicó aterrada.

El ambarino miró en su dirección y ladeó la cabeza, observando como el camión comenzaba su marcha, fuera del terreno de la disquera.

— Deténgase, por favor deténgase — Suplicaba Rin, en medio del llanto, agarrándose con fuerza del vagón — Oiga oiga, deténgase, se lo suplico.

Dentro del vehículo, el conductor escuchaba a todo volumen, una pegajosa melodía, mientras tarareaba feliz, ignorando el suplicio de la chica.

— Por favor, me resbalo — ¿Qué hago, madre superiora?, ¿Ahora que hago? — Sollozó — Voy a caer — Se dijo con amargura — No resistiré por mucho tiempo.

— Ryu — La voz del ambarino la sobresaltó — No pierdas la cabeza, no te sueltes, voy a detenerlo — Aseguró, al tiempo en que corría a toda velocidad detrás del camión.

— Hey, detente — Gritó — Detente — Golpeó la parte trasera del vehículo.

— Señor Sesshomaru — Gritó la joven.

— Ryu, no te sueltes, resiste, no te sueltes — Pronunció entre jadeos, debido a la carrera.

— Señor Sesshomaru, señor Sesshomaru — Repetía una y otra vez entre sollozos.

— Agarrate fuerte, Ryu — El camión aumentó la velocidad, y el ambarino no pudo seguirle el paso, se detuvo exhausto, y jadeante, perdiendo las esperanzas de rescatar a la morena. Por fortuna el camión se detuvo en un semáforo, y él aprovechó para reanudar la frenética carrera — Bajate, Ryu, bajate — Ordenó.

La morena se puso de pie, con los piernas temblorosas, aún lloraba a mares, y sentía todo su cuerpo como si estuviese hecho de gelatina, miró hacia su espalda donde Sesshomaru avanzaba hacia ella aún corriendo.

— Señor Sesshomaru — Susurró.

El ambarino vio alarmado como el semáforo, cambiaba a amarillo — Bajate, salta Ryu, salta.

La chica aún temblorosa, obedeció, justo cuando el camión reanudaba su marcha, cayendo sobre el cuerpo del ambarino, que se impactó bruscamente contra la carretera. El Taisho gimió de dolor, al lastimarse la espalda, ella solo se quedó allí, quieta durante unos instantes, descansando su cabeza sobre el pecho masculino, e intentando controlar su llanto, y regular su respiración luego del enorme susto que pasó.

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Rin caminaba cojeando, detrás de un enfurecido Sesshomaru, intentó acercarcele un poco, pero él la detuvo enviándole una mirada envenenada. La joven suspiró con pesadez, se sentía fatal, siempre terminaba causándole problemas al ambarino, aunque esa no fuera su intención — Señor Sesshomaru — Se armó de valor para hablarle — Está todo sudado por correr tras de mí, además.. Se ha lastimado la espalda — Observó esa zona del cuerpo del ambarino, donde la camiseta estaba toda rasgada, y en partes le faltaban trozos — Gracias — Inclinó un poco la cabeza.

Él detuvo su andar, se volteó y la fulminó con la mirada — Sí, por tú culpa, me ensucie, huelo mal y estoy enfermo — Espetó.

— ¿Está enfermo? — Lo miró preocupada — ¿Qué debo hacer?

— ¿Qué debo hacer?.. ¿Qué debo hacer? — Repitió incrédulo — ¿Cómo… cómo puede estar pasándome esto… a mí? — Siseó — Realmente estoy estupefacto, perplejo, e incrédulo, por eso te preguntaré algo, esto es totalmente ridículo, pero ¿Esto no es una cámara escondida?

— ¿Perdón? — Lo miró sin comprender.

— Te pregunté, si estamos en cámara escondida — Repitió, irritado — Estoy volviéndome loco — Se tocó la labios con dos de sus dedos, y negó con la cabeza.

— Señor Sesshomaru, por favor cálmese — Pidió con amabilidad.

— ¿Calmarme? — Rugió — ¿Por qué demonios debo estar aquí actuando como un loco? — Siseó — Yo no soy esa clase de persona — Casi gritó — Yo…yo soy esa clase de persona — Señaló un gran anuncio, en dónde él parecía promocionando un celular.

La morena lo miró durante unos segundos, antes de agregar — Lo siento mucho, lamento haberlo metido en problemas, lo he molestado por haber hecho las cosas a mi manera — Desvío la mirada apenada.

— La gente llama a las personas como tú, una molestia — Pronunció con dureza.

— Lo siento mucho, por favor disculpeme — Haré lo que quiera, por favor haga lo que desee — Musitó.

Sesshomaru esbozó una media sonrisa burlona — ¿Qué quieres que haga? — Endureció las facciones — No importa cuanto lo piense, estar cerca de ti es muy desafortunado. Ryu Sasaki, eres muy peligrosa — Por la mente del ambarino desfilaron los recuerdos de la noche en que la morena vomitó en la fiesta, escupió en su habitación, y la peor de todas, cuando le cayó encima y vomitó sobre su mejilla, compuso una mueca de asco al recordar todas ellas — Eres una zona de accidentes andantes, debo evitarte a toda costa — Entrecerró los ojos — Hasta ahora los accidentes no han sido graves… pero deberías detenerte, tus problemas ya no me importan.

— ¿Está diciendo que pasará esto por alto? — Lo miró esperanzada.

— No he dicho tal cosa, he dicho que ya no me involucraré, y ya que decidiste hacer las cosas a tu manera, deberás resolverlas de la misma forma y…desaparecer — Le informó, antes de marcharse, dejándola sola sumida en la tristeza y el llanto que volvió a brotar de sus ojos chocolates.

Lo siento, no volveré a casarle problemas, renunciaré a ser Ryu Sasaki — Decidió con profunda tristeza.


Así que ¿Te descubrieron? — Inuyasha suspiró frustrado.

— Sí, lamento mucho haberles fallado — Agachó la cabeza avergonzada.

— Pero ¿Sesshomaru no se lo ha dicho a nadie más? — Intervino Kagome.

— No, dijo que no se involucraría, que lo resolviera a mi manera, y luego me marchara — Suspiró con desgana.

— Si el único que lo sabe es Sesshomaru — Los ojos del ambarino brillaron con un toque de maldad — Entonces tendré que encargarme de que no hable.

— ¿Qué harás? — Lo cuestionó Kagome intrigada.

— Sesshomaru es el único que lo sabe, así que si él desapareciera… — Se frotó el mentón.

— No digas idioteces — Espetó la estilista, golpeándole la cabeza.

— Está bien, está bien, entonces debemos rogarle — Hizo un gesto afirmativo.

Kagome volvió a propinarle otro golpe — Estamos hablando de Sesshomaru — Señaló con obviedad.

— Manager, no pierda la cabeza — Le pidió la morena acongojada.

— Entonces ¿Qué debo hacer hermana? — Se lamentó él.

— Hable con el presidente Miroku, y expliquele lo sucedido, yo me prepararé para irme — Cerró los ojos, intentando contener las ganas de llorar.

— Y tu, preparate para morir — Kagome señaló a Inuyasha.


Sesshomaru se encontraba en su habitación del hotel, luego de darse un baño, decidió ir a la sala, tomó asiento, e hizo una mueca de dolor al rozar su espalda con el sillón — Fue una verdadera imprudencia, intentar atrapar algo de ese peso, desde esa altura, ella también salió lastimada — Recordó el momento en el que se alejó de la joven, antes de perderla de vista por completo, se giró en su dirección y la vio cojeando — Fue la mejor decisión mantenerme alejado de sus problemas — Se convenció a sí mismo.


Los tres A. N. JELL restantes, iban en la camioneta del grupo, Rin mantenía un semblante triste, mientras Bankotsu la miraba suspicaz, y Hakudoshi con cierto pesar. El moreno se le acercó por la espalda, tenía muchas dudas dando vueltas en su cabeza, y tenía que aclararlas, o terminaría loco.

— Hey ¿Le hiciste algo malo a Sesshomaru de nuevo?

— Sí, soy una molestia — Contestó sin ánimos.

— Hiciste algo malo, y le causaste problemas ¿verdad? — Insistió.

— Sí, soy una zona andante de desastres, que la gente debe evitar — Respondió en el mismo tono apagado.

— ¿Qué? — Se sorprendió el moreno — ¿Evitar? — Entonces eso era lo que hacía Sesshomaru, ¿Evitarlo?, Se preguntó Bankotsu. ¿Podría ser que el chico frente a él acosara a su amigo? — No pienses idioteces, no pienses idioteces — Se dio un par de golpes en la cara, al tiempo en que se reprendía a sí mismo.

Hakudoshi lo miró, como si se hubiese vuelto loco, y Rin ni se inmutó, tan triste como estaba, lo que menos le prestaba atención era a su alrededor.

Hakudoshi la miró por el rabillo del ojo, notando una pequeña herida, que tenía en una de sus manos.


De regreso en la casa del grupo, Hakudoshi le pidió a la morena que fuera al balcón, él se encontraba sentado en un banco.

— ¿Para que me mandó a llamar? — Le preguntó con voz apagada.

— Si hubo un accidente, hay que encargarse de atenderlo como es debido —Le señaló un botiquín que tenía a su lado — Ven acá.

La joven dudó unos segundos, y luego se acercó a él, con pasos vacilantes — Siéntate — Pidió, ella así lo hizo — Mano — Extendió la suya, y la morena, colocó la de ella sobre la del albino — Bien hecho — Le revolvió el cabello, como a un niño — Ahora entiendo lo que siente Bankotsu con Ginta.

— Ginta, ¿El perro? — Lo miró sorprendida — Señor Hakudoshi, ¿Usted me está comparando con un animal? — Le dedicó una mirada dolida, e intentó apartar la mano, que mantenía sobre la del joven.

Él la sostuvo con más fuerza — No lo estoy diciendo de mala manera, eres algo así como un cachorrito perdido — Explicó con voz dulce — Siento como si debiera cuidarte, y protegerte.

— Pero me sigue comparando con un perro — Hizo un puchero.

Hakudoshi hizo un gesto con los labios — Te contaré una historia — Comenzó a curarle la herida — Había una vez una pareja de novios, ellos eran de distintos países, y hablaban idiomas distintos, el chico siempre le preguntaba, si ya había comido o dormido, se preocupaba mucho por ella, un día le preguntó si su casa quedaba cerca, pero en el idioma de la chica, las palabras que él dijo significaban "tú matas perros", la chica negó llorando, yo no mato perros, y se alejó del chico molesta, allí terminó su relación.

— Es una triste historia — Musitó ella.

— Lo sé, y más aún porque yo era ese chico — Confesó.

Rin abrió los ojos sorprendida — ¿Los demás chicos lo saben?

— No, eres el primero al que le cuento mi secreto, así que si lo dices estás muerto — Entrecerró los ojos.

— Claro que no, señor Hakudoshi — Negó rápidamente.

— Llámame simplemente por mi nombre.

— ¿Disculpe?

— Hakudoshi, llámame simplemente así — Sonrió.

— Hakudoshi — Pronunció ella lentamente.

— Bien hecho — Volvió a revolverle el cabello, antes de irse del balcón.

— Debo tener cuidado, acabo de perder uno de mis secretos — Susurró el albino, al estar unos metros alejado de la morena.

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Desde una de las ventanas, Bankotsu los observaba mientras comía una manzana, y componía un gesto mezcla de asombro y pánico — Con Hakudoshi también — Murmuró, soltó de golpe la manzana que rodó a poca distancia de él — Cálmate, controlate, no puede ser — Se abofeteó.

— Bankotsu, ¿Esta no es su manzana?.

El moreno miró a la morena temeroso su mente le jugó una mala broma, al imaginarse al chico seduciendolo, y acercándose a él para ofrecerle el fruto se forma sexy, abrió los ojos de golpe y la imagen de Rin frente a él, no había cambiado, pero sí la forma en que le ofrecía la manzana, el cómo lo miraba y le hablaba.

— Se le cayó esto — Le ofreció la manzana.

— Que..quedatelo — Balbuceó.

— Gracias — Sonrió en respuesta.

— Esta.. bien — Se apresuró a escabullirse del lugar — Debo tener cuidado con él, ese chico es muy extraño.

Rin estaba a solas en su habitación, sostenía entre sus manos la manzana que el moreno le había regalado — Todos han sido tan buenos conmigo, mañana estarán muy decepcionados de mí — No pudo evitar que sus ojos se empañaran, y las lágrimas se deslizaran por sus mejillas, Tomó una foto de Ryu que tenía dentro de un libro, y la contempló con tristeza — Perdoname hermano, no podré cumplir tu sueño, por mi culpa no encontraremos a mamá — Sollozó — Lo arruiné todo, madre superiora, me dijo que debía explorar un mundo más grande, pero tal parece que soy una completa inútil en este mundo — Abrazó sus piernas y continuó sollozando, procurando hacer el menor ruido posible.


En la entrada de la disquera, estaban un grupo fanáticas, como todos los días, pero además había una señora de unos 40 años, discutiendo con uno de los guardias de seguridad — Ya le he dicho que no puede pasar — Le dijo el hombre, malhumorado.

— Y yo le repito que debo entrar, soy la tía de Ryu Sasaki — Infló el pecho con orgullo.

El hombre soltó una pequeña carcajada — Sin usted es la tía, esas que están allá — Señaló a las jóvenes — Son sus hermanas — Se mofó.

— Yo no soy como esas bebés — Espetó — Que faltan a sus clases para estar aquí, sentadas, yo soy la tía de uno de los A. N. JELL.

El hombre suspiró con cansancio — La felicito, ahora por favor colóquese con las demás.

La mujer masculló un par de maldiciones, pero terminó haciendo lo que el seguridad le pedía, se acercó a una de las chicas, y la tocó en el costado para llamar su atención — Oye niña, ¿Esos jóvenes tardarán mucho en aparecer?.

— Sí, estamos aquí hace tiempo, a veces no vienen días.

— ¿Qué?, no no puede ser, yo tengo que ver a Ryu soy su tía, debo enseñarle esta fotografía — De un álbum sacó una foto, donde aparecían la morena y su hermano cuando eran niños, acompañados por su padre — Estoy segura que lo hará muy feliz verla — Sonrió.


Rin llamaba insistentemente al teléfono de Inuyasha, pero este siempre la enviaba al buzón, suspiró con pesadez, dándose por vencida — ¿Por qué no me contestará el manager?, ya debe haberle contado la verdad al presidente Miroku — Pronunció afligida.


— He confesado todo, me siento mucho mejor — Suspiró Inuyasha.

Kagome le propinó un golpe en la nuca — Tonto, te confesaste con el sacerdote, debes ir a la disquera, y confesárselo al presidente Miroku — Espetó — ¿Qué harás con la chiquilla?

— Yo le supliqué a Dios que perdone a la hermana, así que ella le pedirá al presidente que me perdoné a mí, entonces todo estará bien.

— Oh claro y el presidente la perdonará así nada más ¿cierto? — Preguntó con sarcasmo.

— Sí, él es católico también, así que si sabe que ella va a ser monja, la dejará ir tranquilamente — Aseguró.

Kagome le envió una mirada que decía claramente, ni tú mismo te lo crees.


Hakudoshi, Bankotsu y Rin, iban en la camioneta, hacia la disquera, la morena aferraba con fuerza su celular, a la espera de la respuesta de Inuyasha, su semblante reflejaba una gran tristeza, que no pasaba desapercibida para el albino.

Bankotsu recibió una llamada de Sesshomaru — Si, Sesshomaru, ¿Qué sucede?.

¿Todavía no ha pasado nada con Ryu? — Preguntó el ambarino.

— No, no ha pasado nada, ¿Por qué de repente te preocupas por Ryu? — Lo cuestionó, la morena al escucharlo, no pudo evitar dar un respingo.

Es por qué surgió algo, allá nos vemos — Cortó la llamada.

— ¿Por qué aún no ha dicho nada? ¿Qué estás esperando Ryu? — Tensó la mandíbula, y aceleró el auto, tenía que ver por sí mismo que estaba ocurriendo.


Los jóvenes llegaron a la disquera, y el mar de fanáticas se les arrojó encima, los guardias de seguridad intervinieron rápidamente, dándole paso a los tres chicos.

— ¿Qué pero qué está sucediendo?, ¿De qué me perdí? — La tía de Ryu venía caminando apresurada tras la masa de jovencitas — Solo fui un momento al baño, Ryy, Ryu, espera, soy tu tía — Vociferaba la señora, intentando abrirse paso inútilmente entre la multitud.

Estampó su pie contra el piso, descargando su frustración, en ese momento otro grupo de chicas se abalanzó sobre un pobre hombre al que, cargaron de regalos para los miembros de A. N. JELL, la señora les "pidió", que se callaran, para así poder hablar con el hombre — Dele esto a Ryu, por favor — Le entregó el sobre con la foto de la morena y su familia — Dígale que lo estaré esperando aquí.

— Está bien señora — Sonrió él, con amabilidad.

— Te lo agradezco dulzura — Le Respondió satisfecha.

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Rin caminó hacia la oficina de Miroku dispuesta a contarle toda la verdad, en el camino se encontró a Shippo, quien estaba ordenado los regalos que las fanáticas le habían enviado a los jóvenes. — Disculpe, ¿Dónde se encuentra el presidente?.

— Salió hace un rato, dijo que iba para una reunión.

— Se lo agradezco, ¿Podría esperar en la oficina? tengo algo muy importante que decirle.

— Sí claro adelante — Sonrió.

La morena asintió con la cabeza.

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Entró a la oficina del moreno, y se sentó en uno de los sillones, la puerta se abrió de repente sorprendiéndola, por ella entró el pelirrojo, con un sobre en sus manos — Ryu esto te lo enviaron, tu primer obsequio de parte de las fanáticas, felicidades.

— Muchas gracias — Rin abrió el sobre lentamente, y sintió su corazón detenerse al ver el contenido — Estos.. estos somos mi hermano y yo — Salió corriendo en busca de Shippo, y lo encontró en el pasillo — ¿Quien le dio esto?.

— Una señora, vestida de rojo, me dijo que te estaría esperando afuera.

— Gracias — La morena salió hacia la dirección señalada, tropezando con Miroku, al inicio de las escaleras — Disculpeme.

— Tranquilo Ryu — Sonrió — Ahora dime, qué es lo que querías hablar conmigo.

— En estos momentos no puedo señor, enseguida vuelvo.

— Ryu espera, oye Ryu — Miroku se quedó mirando sin comprender, el lugar por donde se había marchado el moreno.

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Miró por todos lados desesperada, sin lograr ver nada más que a jovencitas uniformadas, se acercó a Ayame, la presidenta del club de fans, a su lado estaban sus inseparables amigas Kanna y Kagura .

— Disculpeme, pero ¿Ha visto a una señora vestida de rojo? — La miró casi suplicante.

La pelirroja se quedó boquiabierta, al ver tan cerca a uno de los artistas, y más aún por el hecho de que le estuviese hablando — Se fue por allá — Señaló con la mano — Hacia el subterráneo.

— Gracias — Volvió a emprender la marcha. Al llegar al subterráneo, divisó a una señora vestida de rojo, y corrió hacía ella — Soy Ryu Sasaki.

La señora la miró sin comprender, y se alejó enseguida — Que chico más extraño — Murmuró.

La morena se sentía fatal, por fin tenía la posibilidad de encontrar a su madre, o una pista sobre ella, y ahora la estaba perdiendo, miró hacia todos lados, rogando por encontrarla, pero entonces las personas que la rodeaban comenzaron a murmurar.

— ¿No es ese Ryu Sasaki? — Preguntó una.

— Sí es él — Afirmó otra, y los gritos no se hicieron esperar, aturdiéndola más de lo que ya estaba, sintió como alguien bajó la capucha de su abrigo, cubriéndole un poco el rostro, y la jaló por el brazo, lo reconoció al instante, era Sesshomaru.

— Debo encontrar a alguien — Se soltó de su agarre.

— Mira son los de A. N. JELL — Los gritos de las personas cercanas a ellos, se comenzaron a intensificar.

— Vámonos, a menos que quieras que se te lancen encima — Advirtió con voz grave.

Ella resignada, se dejó guiar, hasta el hotel en el que él se hospedaba.


Rin estaba de pie junto a Sesshomaru, él mantenía su mirada fija en el horizonte, que se divisaba desde el balcón y ella en la fotografía de su familia — La señora que trajo esto, debe conocernos a mi hermano y a mí — El ambarino la miró por el rabillo del ojo — Tal vez… tal vez sea nuestra madre, siento como si estuviese soñando, aún si no es mi madre, no me sentiré decepcionada, porque podría saber algo sobre su paradero, ella volverá ¿Verdad? — Clavó sus orbes en el ambarino, suplicándole que le diera una respuesta afirmativa, pero él se mantuvo en silencio — Seguro que volverá, dejo esto volverá para verme — Se convenció a sí misma — Cerró los ojos, y apretó la fotografía contra su pecho.

Sesshomaru le dedicó una mirada indescifrable no entendía porque, pero el ver a la joven así, le revolvía algo en su pecho — Entonces ¿Qué harás? — La cuestionó.

— ¿Qué? — Preguntó sin comprender.

— Incluso si vuelve, tú ya no estarás aquí, me prometiste que te irías de inmediato ¿Recuerdas?

— Señor Sesshomaru, necesito encontrar a mi madre.

— Es suficiente — La detuvo en seco — Odio a la gente que que va por allí lloriqueando, y contando su triste historia — Frunció el ceño.

— Señor Sesshomaru, hasta que ella vuelva, por favor déjeme quedarme.

— No — Y fue la negativa más rotunda que la morena hubiese escuchado en toda su vida, los ojos comenzaron a nublarsele, y tuvo que hacer un esfuerzo titánico para no llorar, por lo menos no frente a él — Ryu estás fuera, nada a cambiado.

Rin sintió como su mundo se volvía a derrumbar, Sesshomaru era cruel, la persona más cruel que había conocido, no le importaban sus ruegos, ni su dolor, sin poder evitarlo más comenzó a llorar, en el preciso instante en el que el ambarino se marchó.

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Sesshomaru seguía sientiendo esa incomodidad en su pecho , se alejó de Rin para intentar no pensar más en lo que le acababa de contar, pero le estaba costando trabajo, su mente era un caos, aunque su rostro siguiera inmutable como siempre, y para empeorar la situación se encontró ni más ni menos que con su madre, quien avanzaba en dirección contraria por el mismo pasillo que él, al verlo la mujer esbozó una de sus típicas sonrisas, que a él le asqueaba — ¿Me evitas porque detestas verme?, quedándote en el mismo hotel, aunque sabes que yo me hospedo aquí, lo haces porque esperas encontrarte conmigo por casualidad — Aseguró.

— Esperas demasiado — Contradijo, sin variar ni un ápice su semblante estoico.

— Si es asi, olvidado — Rió burlona, para luego marcharse.

El ambarino cerró los ojos, haciendo uso de todo su autocontrol, deseaba tanto insultarla, pero no caería en sus estúpidos juegos, no denuevo —¿Por qué querría encontrarme con la mujer que me abandonó?, qué patética — Espetó.


Rin estaba sentada frente a Miroku, había reunido todo el valor posible para contarle la verdad.

— Tenías algo que decirme ¿Cierto? — Preguntó con amabilidad.

— Yo.. Yo..

— ¿Es difícil de decir? — Podríamos llamar a Sesshomaru , él parece saberlo también.

— Yo.. No puedo irme de aquí.

— ¿Qué?

— Jamás me iré, me quedaré aquí como Ryu Sasaki —Miró la fotografía de su hermano colgada en la pared — Me sentía fuera de lugar aquí, reemplazando a alguien en contra de mi voluntad, porque de cierta forma me arrastraron hasta aquí, pero ya no, creo en la razón por la que Ryu debe estar aquí, tan seguro como de que estoy vivo, aguantaré — Pronunció con voz resuelta.

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Sesshomaru estaba caminando cerca del hotel, cuando se encontró a la morena.

— ¿Éstas aquí para rogarme de nuevo? — Espetó con frialdad.

— Sí, estoy aquí para rogarle, para mí esto es un asunto apremiante.

— También tengo un deseo apremiante que conseguir, librarme de ti.

— Señor Sesshomaru, por favor guarde esto — Extendió la mano en dirección al ambarino, en la palma de esta, se encontraba un anillo.

— ¿Qué es esto? — Lo miró con desdén.

— La persona que nos crió, no los dio a mi hermano y a mí, diciendo que lo tendríamos en lugar de papá y mamá, esta es mi cosa más preciada en el mundo,

— ¿Y? — Enarcó una ceja.

— Por favor, tómelo y confíe en mí, haré todo bien y de verdad no lo molestare — Aseguró — Por favor déjeme quedarme.

— Si lo consigues, ¿Crees que puedes encontrar a tu mamá?

— Si es con un corazón sincero, creo que puedo encontrarla — Sonrió.

Sesshomaru tomó el anillo, y lo miró fijamente — Veamos si puedes encontrar algo, con tu corazón sincero — Y ante la mirada perpleja de la morena, lo lanzó a un gran estanque que había frente a ellos.

— Mi anillo — Corrió hasta el estanque, se giró para ver al ambarino que la observaba con cierta burla.

— Una vez lo abandones, sea acabó. Se acabó porque tu madre también te abandonó, el anillo también se fue, entonces quedarte como Ryu y todo lo demás.. Deberías dejarlo ahora.

La morena estalló en ira, no era alguien que se enojara fácilmente, pero Sesshomaru había colmado su paciencia metiéndose con algo tan valioso para ella, con pasos firmes y rápidos avanzó hasta él, y lo golpeó en el pecho, con ambas manos, el ambarino no pudo evitar mirarla sorprendido.

— Le dije que era muy importante para mí — Le reclamó, conteniendo las lágrimas.

— Viste, estás enojada, porque también crees que no podrás encontrarlo — Esbozó una media sonrisa.

— Lo encontraré — Contradijo ella, apretando las manos en puños.

— Entonces intentalo, si de verdad lo encuentras, confiare en ti, y te dejaré tranquila — Se dio la vuelta, y comenzó a marcharse.

— Seguro que lo encontraré, y se lo demostraré — Gritó molesta.

Se metió al estanque, dispuesta a cumplir su promesa, el agua le llegaba a la altura de las rodillas, y las piedras le hacían difícil el caminar, varias veces tropezó e incluso cayó, pero no se daría por vencida, claro que no.

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Mientras tanto Sesshomaru entraba a su habitación molesto — ¿Encontrarlo? ¿Encontrar qué? — Siseó — Se acabó, una vez que te abandonan. Ryu, te estoy enseñando, que si eres abandonada, se acabó.

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Rin comenzó su búsqueda en la mañana, y ya la tarde estaba dando paso a la noche, pero ella ni se rendía, estaba exhausta y hambrienta, pero no se permitiría renunciar — Puedo encontrarlo — Se dijo una vez más.

La noche cayó, y ella seguía con su búsqueda, sin notar que el ambarino la observaba desde un lugar cercano — Eres una tonta, ¿Crees que lo encontrarás? — Abrió la mano, dejando ver en la palma, el anillo de la morena — Nunca lo harás, ríndete Ryu — Hizo una mueca con los labios, y se marchó.

A la mañana siguiente se removió inquieto en su cama — Ya debe haberse marchado, sí ya debe haberse ido — La curiosidad lo venció, y fue a comprobar con sus propios ojos, lo que según él era un hecho, el fracaso de Rin, se asomó al estanque y no la vio por ningún lado —No me sorprende — Sin embargo contra todo pronóstico, la joven salió de detrás de una roca, continuando con su labor.

— ¿Qué estás haciendo? ¿Todavía lo estás buscando?.

Ella frunció los labios en respuesta — Seguro lo encontraré.

— Hey, solo ríndete y sal de allí. — Ella lo fulminó con la mirada, y continúo buscando — Hey, Ryu, no tienes que encontrarlo, solo sal de allí — Ordenó, pero Rin lo ignoró por completo, rendido ante su terquedad, decidió decirle la verdad — El anillo, está aquí — Se lo mostró.

Rin sintió mil emociones juntas, entre ellas volver a golpear a Sesshomaru, y echarse a llorar, salió del estanque, lo más rápido que sus piernas entumecidas le permitieron, y se paró frente a él.

— Ya es suficiente — Ordenó él.

Pero al ver el anillo, las demás emociones desaparecieron, y fueron reemplazadas por la felicidad, Rin atrapó la mano del ambarino que sostenía el anillo — Lo encontré — Sonrió — Usted que no confía en mí lo escondió, y yo lo encontré.

— Sí, lo encontraste — Admitió, sabiendo lo que eso significaba. La joven le arrebató el anillo con algo de brusquedad y él bufó— ¿Qué.. Vas a golpearme de nuevo?.

Ella negó con la cabeza, y ante la mirada sorprendida del Taisho, lo abrazó — Gracias, señor Sesshomaru, muchísimas gracias.

Él intentó sin mucho éxito separarla de su cuerpo, al ver cómo las personas que transitaban por el lugar se le quedaban mirando, con un suspiro, casi bufido resignado, se quedó allí , quieto permitiéndole a la morena que lo abrazara, pero manteniendo los brazos alejados de su cuerpo , en una clara demostración de descontento. Luego de lo ocurrido, Sesshomaru llevó a Rin a su habitación en el hotel para que la chica pudiese darse un baño, mientras él la esperaba, preparando sus maletas, ya que había decidido regresar a vivir a la casa, que antes compartía con Hakudoshi y Bankotsu, la joven estaba feliz, ahora no solo, no la delataría, sino que se había ganado el respeto del líder del grupo, y del que tenía el carácter más difícil.

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— Ryu, mañana tendremos que filmar un video, para un comercial — Le avisó.

— Vídeo, para un comercial — Repitió asustada.

— Sí, y es en una piscina — Esbozó una media sonrisa burlona.

La joven se cubrió el pecho con los brazos, sabiendo muy bien lo que eso significaba, pero contrario a sus predicciones, el vídeo sí sería en una piscina, pero los integrantes de A. N. JELL, estarían completamente vestidos, cosa que por supuesto le encantó a Rin, que no hacía otra nada más que sonreír, como una boba, mientras Sesshomaru fruncía el ceño.

Los jóvenes entraron a la piscina, sumergidos hasta la cintura, y apoyados en los codos en el borde de esta, tenían que sumergirse en secuencia, Sesshomaru, era el primero, Hakudoshi, el segundo, seguido de Bankotsu, y por último Rin, los tres jóvenes lo hicieron perfecto a la primera, pero la morena tuvo que repetir la escena, como en diez ocasiones, cuando salió de la pisciana, sentía un frío horrible recorrerle todo el cuerpo, tanto o más que el día anterior, en el estanque.

Hakudoshi y Bankotsu, fueron guiados por otros jóvenes, parte del equipo de trabajo hacia los vestidores, pero Rin tenía temor de entrar allí, por obvias razones.

— El manager y la estilista no están aquí, así que me será imposible entrar al vestidor de mujeres, y ahora ¿Qué hago?.

Y como si no tuviese suficientes problemas, Sesshomaru apareció para burlarse de sus desgracias, como ya se le estaba haciendo costumbre — No vale la pena verlo, pero estoy ansioso por hacerlo, intenta entrar como un hombre — Pronunció burlón.

Rin frunció los labios, y contó en su mente hasta diez, para que se le pasarán las ganas de ahogarlo en la piscina, o por lo menos de golpearlo.

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Rin vio su oportunidad perfecta para cambiarse, cuando apagaron las luces que rodeaban la piscina, decidió hacerse en una esquina, y así gozar de un poco más de privacidad.

En los vestidores Sesshomaru notó su ausencia, pero no era algo que le sorprendiese, cerca de allí, Hakudoshi, estaba preocupado por ella, hacía un rato que la estaba buscando con la mirada y quería evitarle que pasara un mal rato, vio al director asistente acercarse, y decidió preguntarle a él.

— Disculpe, pero ¿No ha visto a Ryu?

— Creí que había entrado aquí.

— Gracias — Se disponía a ir en busca de la morena, pero el brazo de Bankotsu se extendido frente a él, lo detuvo.

— ¿De nuevo estás buscando a Ryu?, tú y yo tenemos que hablar de ese chico — Pronunció con seriedad, algo muy impropio en él.


Uno de los empleados, llegó a los vestidores buscando al director asistente, pidiéndole que encendiera las luces de la piscina, porque una pieza del equipo se le había quedado allí, y era urgente encontrarla, ambos hombres salieron casi corriendo para allá, Sesshomaru que estaba cerca de ellos, frunció el ceño — Tengo que hacer algo o la van a descubrir — Espetó.

La morena comenzaba a cambiarse la ropa, ya se había quitado la camisa, y solo las vendas le cubrían el pecho, cuando vio horrorizada como las luces se encendían, se escondió mejor en la esquina en la que se encontraba — ¿Qué hago?, si me ven así, se darán cuenta de que soy una chica — Los hombres que buscaban la pieza, cada vez se acercaban más al lugar en donde ella se encontraba, así que sin más opción, se metió en la piscina.

Sesshomaru caminó en su dirección, encontrando la ropa empapada, amontonada en el suelo, miró hacia todos lados, pero no la, entonces reparó en el agua de la piscina, y pudo ver como en una parte, comenzaban a ascender un montón de burbujas.

— ¿Qué harás ahora Ryu? Si sales todos te descubrirán.

La morena ya no podía aguantar más la respiración, se cubrió la nariz con la mano, e intentó mantener su cuerpo sumergido, el ambarino vio su reloj con un gesto de preocupación, había transcurrido más de un minuto, si seguía así, moriría ahogada.

Rin poco, a poco fue cayendo en la inconsciencia, la falta de oxígeno nubló su cerebro, pero solo tenía una cosa en mente, resistir, de lo contrario todos sabrían su secreto, y perdería la oportunidad de encontrar a su madre.

— Madre superiora, alguien viene por mí, ¿Es un ángel? — Rin vio una silueta borrosa que nadaba hacia ella, pero no lograba distinguir qué se trataba de Sesshomaru.


Agradecimientos especiales a: roxanamatarrita .96 , Begeles , Serenity usagi , Aleliz , RinAsakura162 , gcfavela , Fernanda , claudy05.

Hola a todas mis queridas lectoras, me hace muy muy muy feliz saber que les está gustando la historia.

Pobre Rin, Sessh se ha empeñado en hacerle la vida imposible, aunque vemos que aquí al final decide salvarla, les confieso que en este capi, en varias ocasiones quise golpearlo, en especial cuando le mintió sobre el anillo, pero tranquilas más adelante se reivindicará, y si nos encanta Sesshomaru ahora, lo amaremos el doble cuando cambie su trato hacia Rin.

Aclarando algunas de sus dudas, Hakudoshi más adelante contará que es lo que siente por Rin, pero por el momento me derrite el ver cómo la trata es un amor, y pobre Bankotsu se está volviendo loco con la forma de actuar de sus amigos, jajaja.

Me pidieron que colocara los títulos de las canciones, para así poder buscarlas en internet, y me pareció una buena idea, porque así ustedes podrán disfrutarlas, todas son muy lindas en mi opinión, ojalá a ustedes también les guste. Colocaré el título de la canción, cuando la coloquen de fondo, y cuando los chicos canten. Espero les guste la idea. ^_^

Lovely day, My heart's cursing/ My heart's calling (Esta canción me hizo llorar la primera vez que la escuché, y sigue teniendo el mismo efecto en mí) , Goodbye, You and me, Whithout words, Promise, What should I do, I'm a fool, Still (As ever) Mi favorita, pero en la voz de Lee Hong Ki /Hong gi.

Como siempre deseo les guste el capi, y me dejen un comentario para saber su opinión.

Nos leemos pronto.

PD: Actualice antes porque mañana estaré ocupada.

Besitos