Capítulo Tres


10:45 a.m.

Iba veloz por los pasillos, a como le permitían sus muletas. Una hora antes había recibido la noticia de García la noticia de la desaparición de los dos más jóvenes del equipo, y no pudo ser en peor momento: Morgan en silla de ruedas, él con muletas, Prentiss aún de licencia, todo quedaría en manos de Rossi y un equipo que no conocía. De camino a la guarida de García, se encontró con Strauss en la puerta.

-Y, qué han sabido?

-No hay información, Rossi y el equipo están ya en San Francisco, Prentiss y Morgan salen en unos minutos de Chicago hacia acá... Rossi solicitó la presencia de Prentiss, así que la estoy esperando para irnos en el jet hacia ya.

-Yo iré también.

-Aaron, no estás en condiciones...

-No iré al campo, pero es mi gente Erin, no me voy a quedar aquí.

-Y Morgan? Él querrá ir también. No puedo tener agentes en malas condiciones en un caso, hago mucho con aceptar a Prentiss y porque no tiene lesión, pero nada más...

Hotch quitó el rostro y cerró los ojos. Estaba desesperado.

-Aaron, quédate aquí con García, nos ayudarán con el perfil, pero no van a viajar, y eso es definitivo.

Finalmente accedió, por lo que ella se retiró.


García buscaba algún movimiento de las tarjetas de JJ, pero nada. No había ninguna información. En ese momento, recibió una llamada de un número desconocido.

-García

-Hola Penelope... te acuerdas de mi, soy Andrew... del hospital.

-Oh, Andrew, hola... lo siento, no puedo atenderte, tengo una emergencia, y... es cuestión del trabajo, tu entiendes?

-Claro... no te preocupes, escucha... JJ me dio tu número, me dijo que querías que te llamara...

-Lo sé, mira todo lo que hiciste por Reid fue... es algo que siempre te voy a agradecer..., en ese momento, García suspiró, con par de lágrimas cayendo.

-Emm... Penelope, estás bien?... Estás llorando?

-Lo siento Andrew... es que estoy muy preocupada... mis niños no aparecen...

-Tus niños?

-Reid y JJ desaparecieron, todo parece indicar que fueron secuestrados...

-No es posible, cuándo?

-De camino al aeropuerto, y no tenemos idea de quien pudo ser...

-Yo los vi, pero estaban bien...

-Un momento, como que los viste!

-Si, yo iba en mi auto, frené antes de entrar al parqueo y los vi saliendo de ahí en un taxi, pero ellos no me vieron.

-Y viste al taxista!

-Claro, lo tuve frente a mi.

-Ohh Dios!, Escucha, no cuelgues ok.

-Si, Penelope, me quedaré en línea.

García lo deja en espera, y marca el número de Rossi, en el instante que Hotch entra.

-García...

-Espera Hotch, es importante, estoy llamando a Rossi.

-Rossi...

-Espera no cuelgues... Andrew, estás hablando conmigo y Rossi.

-Cuál Andrew, el médico?

-Si, dile Andrew.

-Emm... es que yo vi a Jennifer y Spencer saliendo del hospital.

-Hijo, viste también al conductor del taxi? Podrías describirlo?

-Haré lo que sea que pueda ayudar...

-Ok, dónde estás?

-Voy camino a mi apartamento, pero puedo ir a la comisaría, no estoy lejos, si quiere...

-Bien, te espero entonces, es la Comisaría 16, ven rápido, el tiempo apremia.

-De acuerdo...

-Andrew... gracias.

-No me agradezcas, Penelope. Lo hago con gusto, luego hablamos.

García sintió como el alma le volvía el cuerpo. Hotch también se sentía aliviado, por fin tenían algo con que empezar a trabajar.


En la comisaría, los agentes Tyler y Benedict acomodoban las fotos de Reid y Spencer en la pizarra, así como fotografías de la escena del crimen.

-Es estraño, comenta Susan, cuando ves los rostros de gente que conoces en un pizarrón de pruebas.

-Escucha, Sue, debemos esforzarnos por mantenernos ecuánimes.

-Qué quieres decir?

-La reputación de este equipo es innegable, su éxito viene de ser unidos, pero en este momento, eso podría ser contraproducente.

-Oh vamos, Patrick...

-Crees realmente que Rossi pueda mantenerse concentrado sabiendo que son sus amigos, más aún, que uno de ellos tuvo una craneotomía hace un mes y está aún débil? A nosotros nos corresponde actuar con imparcialidad, y no permitir dejarnos manejar por las emociones.

-Acaso eso es malo?

-Si, la vida de 2 personas está en riesgo.

Ambos callaron al ver acercarse a Rossi, Fonseca y Johns. El mayor vio fíjamente la pizarra. Era la primera vez que las fotos de dos de sus amigos estaban ahí, más que amigos, su familia. Respiró profundo.

-Tienen algo?

-El taxi fue denunciado como robado hace dos días. El dueño dice que fueron dos hombres con pasamontañas que lo sorprendieron en la madrugada, explica Patrick

-El equipo forense aún no dan detalles de alguna prueba encontrada en el auto o a sus alrededores, interrumpe Elías, en el momento en que Susan saca varios expedientes. -Estos son informes de los casos que han investigado en los últimos 6 meses, los mandó García desde Quantico, de todos ellos, separamos los que involucraron directamente a Jareau y Reid, pero no hay nada que sobresale hasta el momento.

-Tal vez debamos ir más atrás, o incluso puede que no se directamente contra ellos, afirma Evelyn.

-Qué quieres decir?

-Bueno señor, ustedes son un equipo fuerte, llevan mucho tiempo juntos, y en tantos años han hecho muchos enemigos. Podría ser cualquiera que quiere vengarse con uno o con todos ustedes. Lo que si es un hecho es que fue bien planificado.

-Alguien los casó, y es probable que quiera la mano completa, termina Elías.

-Bien, al menos tenemos una ventaja, responde Rossi mientras ve a Andrew Boyd entrando a la comisaría.

-Muy bien, Elías, acompáñeme, revisen los expedientes, a ver que encuentran.


Rossi y Fonseca se encuentran con Andrew. -Andrew, gracias por venir.

-Descuide, espero poder ayudar en algo.

-Él es el agente Elías Fonseca, se encargará de la entrevista.

Evelyn estaba cerca y vio algo extraño, cuando Elías le tendió la mano al doctor.

-Emm... él es del equipo de ustedes?

-No, como sabe varios de ellos se lesionaron en el terremoto. Este es otro equipo, que estoy liderando un tiempo.

-Oh, pues es un gusto.

Andrew le dio la mano, e hizo una sonrisa extraña.

-Buscaré al detective para que nos preste una oficina.

-Claro, Elías.

Evelyn que estaba en la puerta, viendo la escena, se hechó para atrás y se sentó con sus otros compañeros, sin decir una palabra.

-Ey... pelirroja, pasa algo?, pregunta Susan.

-Ammm... no... no sé, sabes... cuando alguien te da una mala espina, tengo esa sensación.

-Pues, trata de no hacer caso a esa espina, toma, hay mucho que leer, le dice Patrick, mientras pone una carpeta al frente.


-Era un hombre, cuerpo más o menos grueso, tenía un arete en la oreja, tez oscura, quizás hispano. Se veía serio.

El detective le enseñará unas fotografías, puedes verlas, tal vez puedas identificarlo.

-Claro, lo haré.

-Gracias, Andrew.

-No se preocupe David. Espero que puedan encontrarlos, al menos Reid llevó sus medicamentos.

-No, todo lo dejó en el auto.

-Eso me preocupa, ha tenido una gran tolerancia la dolor, por lo que consumía dosis bajas medicamento para el dolor, además del desinflamatorio, antibióticos y otros. Necesitará una dosis pronto, le aseguró que en cuestión de horas, él estará con mucho dolor.

-Entiendo, lo encontraremos.

Rossi le da la mano, agradecido por su ayuda. Antes de salir, Elías le extiende la mano, gesto que es respondido por el médico, y se va.

Ambos agentes vuelven con el resto, que están en comunicación con García y Hotch.

-... después de eliminar los casos donde el sudes murió, y que fueron impersonales para ustedes, nos quedaría al menos, 23 por revisar.

-Espera, Patrick, agente Hotchner, creo que no deberíamos descartar de inmediato los casos donde murió el sudes, podría tratarse de una venganza de un familiar cercano, interrumpe Johns

-Pero si hacemos eso, se nos vuelve a multiplicar los sospechosos.

-Lo que sea necesario para encontrarlos, Patrick, contesta Rossi al entrar., Hotch, es bueno oírte.

-Qué dijo Andrew?

-Dio detalles precisos sobre el secuestrador, ahora está viendo unas fotografías.

-Bien, sigamos entonces.


11:20 a.m.

Calor, sed, dolor. Eso sentía Reid en ese momento. Sobre todo dolor. Hacía media hora tenía que tomar una dosis de Tylanol. Era lo único que había aceptado para reducir el dolor. Estaba sentado en un rincón, dándole la espalda a la pared, en silencio. Cerró los ojos, sentía una gran desesperación por salir de ahí. En esos minutos, revisó mentalmente a todos los posibles autores de esto. Era demasiado organizado, por lo que estaba seguro que se trataba de alguien sumamente astuto, con un gran resentimiento. Henry Grace, sería, quizás, el candidato más optable, inteligente, narcisista, planificó todo un plan para vengarse de Rossi por haber arrestado a su hermano y arruinar su reputación, y diseñó una trampa para matar al resto del equipo. Había pasado año y medio, estaba en prisión, esperando ser ejecutado, pero sería él? No, no podía ser. A pesar de lo organizado que fue, el hecho, no tenía gracia, ni elegancia, además, no veía el serial Fibonnaci en ningún lado, firma indiscutible de Grace. En ese momento, un repentino dolor traspaso su cabeza. Aún no tenía idea de dónde estaba o que había pasado con JJ, y prefería no hacer ruido, para no ser visitado por aquel hombre.


Al otro lado de la bodega, en un cuarto cerrado y aislado, JJ trataba de forzar las esposas, pero nada. No tenía idea de cuanto tiempo había pasado, pero aún era de día, lo sabía por los débiles rayos de solo que entraban por algunos pequeños huecos de la pared. Le había quitado todo, no tenía documentos, ni siquiera su cartera, con la foto de Henry. No dejaba de pensar en él y en Will, y en lo mucho que los extrañaba.


El líder observaba a sus dos de sus compañeros terminar su trabajo. Pero fue interrumpido por su celular.

-Si señor, ya estamos casi listos.

-Bien, prepáranse, será en hora y media, a partir de este momento.

Al colgar, llamó a su equipo, para darles instrucciones, todo tenía que ser sincronizado. No podían fallar.


Reid seguía pensando en las posibilidades, cuando uno de los secuestradores entró, con un jeringa en la mano.