Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a galfoy y esta historia fue beteada por AliciaBlackM.

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Un profundo temblor sacudió su suelo, acompañado por un murmullo que lleno los sueños febriles de Draco con visiones de fuego y muerte. Era un sonido familiar. Si solo pudiera identificarlo...

«¡Dragón!»

Sus ojos se abrieron de par en par, pero contuvo la respiración y mantuvo su cuerpo inmóvil, su visión todavía estaba demasiado difusa para determinar la ubicación de la amenaza. Todo lo que podía esperar era que el dragón estuviera lo suficientemente lejos como para dejarlo escabullirse sin ser notado.

El problema era que no tenía ni idea de dónde estaba.

«Piensa. Piensa antes de ser incinerado».

Titubeo un momento, y pedazos de recuerdos comenzaron a volver a él. La guerra. Luna. El curso. El metro. Granger.

«¿Granger?».

Se sentó de repente, y de inmediato se derrumbó con un grito de dolor. Una gasa pegajosa y que le daba picazón cubría su torso, el aire olía a antiséptico y sangre. Por supuesto... La maldición. ¿Lo había curado, entonces? ¿Por qué haría algo tan estúpido? Ni siquiera estaba encadenado. Draco miró a su alrededor, jadeando mientras trataba de combatir las náuseas que de repente amenazaban con alcanzarlo.

No había ningún dragón que pudiera ver. Había una fea iluminación en la parte de arriba, del tipo que los muggle parecían tener en los espacios públicos. Zumbaban y silbaban por encima de él. Cuando sus ojos se ajustaron, vio paredes con azulejos agrietados y cremosos como en el metro, y antiguos tubos oxidados. Era una extraña y pequeña habitación, obviamente creada a través de algún tipo de encanto de remodelación, largas paredes habían sido retorcidas para cerrar el espacio, dejando ese aspecto ligeramente descontrolado que era único en el mundo mágico.

No había puerta.

¿Dónde carajo estaba?

Draco miró su cuerpo, y su cuello protestó dolorosamente ante el movimiento. Estaba acostado en un catre, con vendas envueltas alrededor del pecho, sus pantalones habían desaparecido. Afortunadamente le había dejado puestos sus boxers. La Marca Oscura se destacaba con fuerza contra su pálida piel. Había otros catres en la habitación, así como tambaleantes literas. Todo vacío.

—¿Granger? ¿Lovegood? —exclamó, mirando a su alrededor, pero la habitación estaba vacía.

Madam Pomfrey se materializó a su lado. —¡Me temo que no, señor Malfoy!

—Jodido infierno —maldijo, mirando a su antigua enfermera de la escuela con sorpresa—. ¡Una pequeña advertencia!

—Cuide su lenguaje, joven. Tienes suerte de estar vivo. —Inmediatamente empezó a ocuparse de sus vendas, apretándolas en algunos lugares y causándole un nuevo choque de agonía en sus costillas. Gimió ante la sensación, y luego se mordió la lengua con dificultad para callarse.

—¿Por qué estás aquí y cómo estoy exactamente vivo? —preguntó, con la cabeza dándole vueltas por el esfuerzo de mantenerse consciente—. Pensé que no había manera de revertir esa maldición. —Ciertamente no había forma en su mansión, de todos modos. Habían perdido algunos soldados por el Clavus Corpus.

—Trabajo para la Resistencia, por supuesto, he tenido seis años de esta guerra para practicar para sanar maldiciones excepcionalmente crueles... por suerte para ti, ya he visto esta, aunque fue difícil hacerlo a último momento.

Draco recordó cómo había rechazado la ayuda de Hermione al principio, y se estremeció al pensar en lo que podría haber sucedido si ella no lo hubiera noqueado cuando acepto. Gracias a Merlín era terca.

—Fue un luchador de la Resistencia quien me maldijo —dijo, recordando un poco más—. Uno de los tuyos.

Ella gruñó, sin emoción. —Sí. La guerra saca lo peor de todos nosotros, creo, estaré feliz si nunca vuelvo a ver esta maldición otra vez. Bebe esto.

Draco obligó a la poción a bajar por su garganta, sintiéndose entumecido, y luego luchó contra el impulso de devolverlo todo.

—Hablando de eso, aunque he podido curarte, estás lejos de recuperarte, no estarás lo suficientemente bien como para irte por varios días. La carne necesita volver a crecer en el espacio dejado por la maldición. —Draco se encontró queriéndose levantar de nuevo ante la descripción—. Y te sentirás desorientado por la medicina que he tenido que darte, es mucho más fuerte de lo que me hubiera gustado, pero...

—¿Pero?

—Digamos que nuestros suministros son limitados, después de todo estamos en guerra, la señorita Granger estará aquí pronto, no intente salir por su cuenta, señor Malfoy. No puedo garantizar que no te harán daño si alguien te ve escabullirte.

¡Ah! Así que estaba en algún escondite. ¿Por qué, en nombre de Merlín, lo trajeron aquí? Seguramente sabían que no era prudente tener a un mortífago tan cerca, aunque estuviera incapacitado. ¿Qué podría valer tanto el riesgo?

—De todos modos, no hay una maldita puerta —gruñó—. ¿Y por qué me ayudas?

Mirando alrededor buscando una respuesta, se dio cuenta de que estaba solo otra vez.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—Malfoy.

Draco despertó despacio, inmediatamente frustrado de que otra vez se había quedado dormido. Estaba junto a las líneas enemigas, no podía permitirse ponerse en peligro. Ya estaba vulnerable, pero la medicación lo tenía extremadamente aturdido y le resultaba difícil mantenerse despierto.

Se las arregló para darle una débil mirada. —¿Dónde está Lovegood?

—Realmente no lo sé —dijo Hermione.

—¿Por qué me has curado? Espero que no esperes que caiga sobre ti para llenarte de gratitud.

Ella sonrió. —¿Gratitud? ¿De ti? No, no estaba esperando exactamente recibir algo a cambio, y mucho menos que me des las gracias.

—Bueno, bueno, porque no tendrás ninguna, ¿dónde está mi varita? —Dio una palmadita en la cama sin poder encontrarla.

—Lo siento, ¿esperabas mantenerla? Estoy segura de que te das cuenta de lo ingenuo que es pensar eso.

—Y estoy seguro de que te das cuenta de que eres una perra —dijo bruscamente.

—Por supuesto, ya te sientes un poco mejor —murmuró, con las mejillas enrojecidas—. Tal vez ya sea hora de irme.

—¡Espera! —dijo él, queriendo patearse por hablar antes de que su cerebro se lo hubiera dicho. Parecía ser su segunda naturaleza contrariarla, pero ella era su única oportunidad de descubrir lo que estaba haciendo aquí. Tenía que mantener su atención un poco más.

—Lo siento —él intentó.

Hermione levantó una ceja. —Por supuesto que no.

—No, no lo estoy —admitió—. Pero puedo tratar de mantener los insultos al mínimo si me dices qué diablos estoy haciendo aquí.

—Fuiste curado, te quedarás hasta que te hayas recuperado, y luego ya veremos.

—Pequeña verificación de la realidad, Granger, no tienes razón para hacer nada de esto, es peligroso tenerme aquí, y mucho más mantenerme vivo.

—Por una vez, estamos de acuerdo —dijo, masajear sus sienes.

—¿Así que te han pedido que hagas esto?, obviamente no estás contenta, ¿quién te dijo que me ayudases?

—Alguien está lleno de preguntas. Lo siento, pero eso no es algo que realmente voy a compartir contigo.

—¿Fue Lovegood? ¿Tiene esto que ver con ella teniendo... visiones? ¿O es una profecía?

Hermione lo miró fijamente. — ¿Te contó eso?

—No dijo lo que realmente era... sólo dijo que yo estaba involucrado. —Aún estaba molesto por eso. Si fue nombrado en una profecía, tenía el derecho de saber exactamente lo que decía.

Sus hombros se relajaron. —Luna parece pensar que tienes algunas cualidades ocultas dentro de ti, que nadie más puede ver, pero no, Luna no es la única responsable de este... —ella lo señaló vagamente—...Este lío.

Draco frunció el ceño. —Por favor, ¿Potter?

La mirada tranquila dejo su rostro. —No es Harry, por favor no digas su nombre.

—¿Por qué no?

—No tienes derecho a decir su nombre.

—¿Qué nombre? ¿Potter? —Estaba empezando a sentirse enojado otra vez, y era tan fácil irritarla—. ¿No quieres que un jodido mortífago hable de tu pequeño novio?

—Detente.

—¿Cuál era su nombre? ¿Harry maldito Potter? ¿Niño dorado? ¿Cabeza rajada?

—Vete a la mierda —susurró, poniéndose de pie, con las manos temblorosas—. Luna debe estar loca, porque no hay nada bueno en ti.

—Tal vez deberías haberme dejado morir —susurró—. Especialmente considerando lo que acabas de traer sobre ti.

—¿Y eso sería, hmmm? ¿Realmente piensas que tus amigos mortífagos van a venir por ti? He visto cómo trabajan, todo el mundo solo se preocupa de sí mismo. Nadie se arriesgaría a venir a buscarte, Malfoy. Te darán por muerto en cualquier momento.

Draco se tragó la incómoda sensación de vergüenza en su garganta. Jodida fuese su puñetera percepción. «Bien». Realmente no tenía amigos, y los mortífago matarían a sus compañeros si eso significaba más espacio para ellos. Estarían encantados si él nunca regresaba. Blaise podría preocuparse un poco.

Sin embargo, estaba olvidando algo.

—Puede que piense que me dejaran aquí para que me pudra, pero mi madre quemaría todo Londres antes de que me hagan daño... ella me está buscando, vendrá por ti, Granger.

Se alegró de ver que vacilaba ligeramente ante la amenaza.

—Deja que lo intente —se encogió de hombros—. No nos encontrará.

—Lo lamentarás —dijo, gritándole—. Estamos en algún lugar del metro, ¿no? El ruido en las paredes... sabía que era familiar, esos son los trenes, aquí es donde todos ustedes se han estado escondiendo. Ella va a localizarte, va a llegar a este lugar y me va a llevar a la mansión. Buena suerte escapar de la ira de un Malfoy, Granger.

—Estoy familiarizada con la ira de tu familia —le espetó—. Con la de tu padre, sobre todo.

—¡No dirás ni una palabra sobre mi padre!

—¿Y qué vas a hacer exactamente?

—No lo sé —dijo, hirviendo—. ¿Encontrar una manera de matar a Weasley una segunda vez?

La boca de Hermione se cerró bruscamente y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Granger... —Dijo Draco, repentinamente lamentando su arrebato. —Espera, no quise decir...

Un pequeño sonido escapó de sus labios y ella dio media vuelta, desapareciendo con un sonoro CRACK.

—¡Mierda, mierda, mierda! —Draco agarró la primera cosa que pudo alcanzar, un vial vacío junto a su cama, y lo lanzó contra la pared donde se rompió creando un ligero sonido.

—Maldita sea, —murmuró. Había perdido el control de nuevo, y ahora su oportunidad para las recibir respuestas había desaparecido. Era como volver a Hogwarts... Lo volvía completamente loco. Sin embargo, eso era estúpido de su parte. Necesitaba información, y ella era la única persona que parecía adecuada para darlas. Nunca debería haber mencionado a Weasley. Fue un golpe bajo, incluso para él.

Draco se recostó en su cama para pensar. Ella volvería, se aseguró. Era demasiado curiosa para no hacerlo. Volvería e intentaría no gritarle. Así, cuando su madre viniera a por él, tendría algo útil que decirle.

Finalmente, se quedó dormido.

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Hermione nunca regresó. Estaba tan seguro de que lo haría, pero nunca lo hizo.

Draco pasó tres días solo en esa celda olvidada, con visitas ocasionales de Madam Pomfrey, que se negaba a decirle algo más aparte de cómo tener acceso a una puerta oculta al retrete. Las drogas lo tenían aturdido y con náuseas y sus heridas le dolían horriblemente. El último día lo pasó completamente solo, paseando tanto como sus vendajes le permitirían, con sólo un plato de comida como compañía. Gritó contra las paredes, arrojando todo lo que podía encontrar en el suelo. Volteo las literas y tiró la vieja ropa de cama en una esquina. Deseaba poder incendiar el lugar.

¿Por qué lo habían curado si lo iban a dejar? ¿Por qué no dejarlo morir rápidamente? Muerto por volverse loco en una minúscula habitación mágica. Fantástico.

Al final del día, justo cuando empezaba a preguntarse cómo iba a conseguir comida si ellos no volvían, escuchó algo a lo lejos que sonaba vagamente como chispas. Contuvo la respiración, deseando tener su varita.

Repentinamente, en un torbellino de tela negra y cabello rubio, Narcissa Malfoy entró en la diminuta habitación.

—¿Draco? Gracias a Merlín. —Ella lo estrujo en un apretado abrazo, su cabello suave le hizo cosquillas en el rostro.

—Sabía que me encontrarías —dijo, con voz amortiguada, el alivio lo inundaba—. Les dije, les dije que lo harías.

—Por supuesto que sí, Draco. Dioses, he estado tan preocupada.

—Madre, escucha, esta es una especie de refugio... ellos se han estado escondiendo en el metro muggle, por eso no hemos podido encontrarlos, tienen atención médica y Dios sabe qué más. La Resistencia ha sido tan fuerte, la Orden los apoya y probablemente los mantiene en marcha, tenemos que decirle al Señor Oscuro, él enviará tropas aquí... finalmente podremos atraparlos, podremos terminar con esto.

Narcissa lo dejó ir y sacudió la cabeza. —Acabo de registrar la zona, amor, la han abandonado por completo. Los túneles, sin duda, fueron habitados recientemente, pero ahora están vacíos, si tenían aquí un refugio o un cuartel general, ya no está aquí. Hasta donde pude ver... me temo que no tenemos nada que reportar.

Draco maldijo. Le habría gustado ver la expresión de Granger si traía a un ejército de mortífagos a su casucha.

—Ten, ponte esto. Tengo la sensación de que tus viejas túnicas no te servirían si estuvieras gravemente herido. —Narcissa metió la mano en su bolsa negra y sacó un conjunto de túnicas. Empezó a ponérselas, agradecido por estar tapado, pero se estremeció por la forma en que el tejido raspaba las vendas.

—¿Cómo me encontraste? —preguntó, arreglando la ropa lo mejor que pudo—. No es exactamente el primer lugar en el que uno pensaría buscar, odio decirlo, pero en realidad es un escondite decente.

—Esa es la cosa extraña —dijo—. Blaise dijo que te habían herido y que habías desaparecido, así que regué la noticia, no recibí una sola respuesta, estaba empezando a perder la esperanza cuando esto me fue enviado. —Ella le entregó un pequeño trozo de pergamino, y él entrecerró los ojos ante el desordenado garabato.

Estimada Sra. Malfoy,

Su hijo está curado de su lesión, pero no pudimos hacer nada por su desafortunada personalidad. Por favor, búsquelo cuando sea conveniente. Hemos incluido un trasladador e instrucciones para volver a salir.

Sinceramente,

La orden del Fénix.

—¿Te mandaron un trasladador? —dijo con incredulidad—. Ellos sólo... ¿Te lo entregaron?

—Parece ser que sí.

—Ellos no son tímidos al respecto, tampoco, firmando con su nombre y todo. ¿Y qué quieren decir con «personalidad desafortunada»? Granger obviamente escribió esto. Jodida perra.

—Draco —dijo ella con voz entrecortada.

—Pero madre, no entiendes... —Draco tragó pesadamente, preguntándose cómo iba a explicarle todo a ella. No sería capaz de mentir... vería a través de él en un segundo. Tendría que decirle una versión de la verdad le gustara o no.

—Yo no estaba solo herido, estaba muriendo, ellos... ellos me salvaron la vida. —Al decir las palabras en voz alta, se sintió particularmente incómodo por haberles ofrecido tan rápidamente al Señor Oscuro. Estaba en deuda con ellos ahora, lo quisiera o no. Miró culpablemente a su plato de comida. Podrían haberle permitido desangrarse, pero en lugar de eso lo curaron y luego desocuparon su base para su propia seguridad.

«Bastardos.»

Ella entrecerró los ojos hacia él, pasando su mirada por su rostro. —¿Por qué harían eso?

—No estoy completamente seguro... pero puedo tener una idea, pero no creo que deba explicarte todo aquí.

Ella asintió, mirando alrededor de la sucia habitación. —Estoy de acuerdo, no tenemos idea de quién puede estar escuchando, tenemos que encontrar un lugar seguro para hablar, debes decirme todo lo que pasó, todo lo que sabes, no estoy segura de dónde podría ser más seguro, pero no podemos ser vistos.

Draco movió los pies, incómodo. —Conozco un lugar, será seguro.

—... ¿Pero?

—Bueno... puede que no sea de tu agrado.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Draco jugueteó con el aza de su taza de café, tratando de decidir por qué pensó que era una buena idea. Narcissa le lanzó una mirada furiosa.

—¿En dónde exactamente estamos?

—Se llama cafetería, madre.

Narcisa frunció el labio con desdén, mirando alrededor del pequeño restaurante muggle con evidente repugnancia.

—¿Y cómo sabes de esto... esta cafetería?

—Uh, eso es un poco más difícil de explicar.

Un camarero interrumpió y preguntando por su orden, la cual Draco realizo por los dos, sin poder imaginar a su madre si supiera lo que iban a comer. Le había tomado el tiempo suficiente para intentarlo él mismo, pero eso fue hace meses. Estaba avergonzado de lo mucho que lo disfrutaba. La primera comida que había tenido y que no fue preparada por los elfos domésticos, y la comía en un restaurante muggle. Al menos pagó todo con el dinero muggle robado. No estaba a punto de convertirse en un Traidor a la sangre sólo porque le gustaba su comida.

Estaban en una cabina en el fondo del restaurante, que servía para protegerlos a ambos de miradas indiscretas. También le daba a Draco una vista directa de la puerta de entrada por si surgieran problemas. Una gran parte de él pensó que debía de estar loco para traer a su madre aquí... probablemente nunca había entrado en un establecimiento muggle en su vida, y parecía homicidamente enojada por romper esa tradición. El resto de él pensó que era muy inteligente. Nadie, absolutamente nadie, podría pensar en buscar a los dos Malfoy sobrevivientes aquí. Podían hablar en relativa privacidad sin preocuparse por ser interceptados.

Su madre estaba murmurando algo entre dientes y se dio cuenta de que estaba lanzando encantamientos con su varita escondida bajo la mesa.

—Sólo algunas precauciones adicionales —dijo ella, escondiendo su varita en su túnica—. Por favor, Draco, distráeme de nuestro entorno y cuéntame todo.

Él empezó a hablar.

Era en su mayor parte le conto la verdad. Admitió pasar una gran cantidad de tiempo en el metro, pero él oculto la verdadera razón por la que quería escapar. Su madre no necesitaba saber que había estado soñando sobre dejar el servicio al Señor Oscuro. En su lugar, dijo que quería aclarar su mente, dijo que la guerra lo estaba agotando. Eso era ciertamente parte de ello. Era una mentira por omisión.

Cuando llegó a la parte donde Luna apareció junto a él en la plataforma, las cejas de Narcissa se levantaron hasta casi desaparecer en su cabello. Luego mencionó la visión.

—Dijo que tuvo una visión, ¿te dijo sobre qué era?

—No... Solo dijo que estaba involucrado de alguna manera.

—Interesante. ¿Hubo alguna razón por la que no la mataste? —Ella lo miraba con curiosidad.

Draco se ruborizó de vergüenza. —Yo... no lo pensé —dijo—. Me estaba dando información.

—Podrías haberla torturado.

—Estábamos en un espacio muggle lleno de gente, no pensé que sería posible someterla sin ser notado.

Narcissa asintió, aparentemente satisfecha con su explicación. Se sintió aliviado. Le sorprendió tanto como a cualquiera que en realidad no le importara la locura de Luna. Ella no trató de ocultarlo como todos los demás.

Continuó explicándole que le golpearon con el Corpus Clavus. —Antes de que me preguntes por qué no fui a la mansión, es porque sabía que nuestra gente no tenía la cura, Luna me había dicho que volviera al metro si necesitaba ayuda y...

—Draco, no tienes que explicarme tus acciones, me siento extremadamente aliviada de que hayas elegido buscar ayuda donde lo hiciste. No habrías sobrevivido de otra manera.

Draco soltó un suspiro agradecido. Lo último que necesitaba era que su madre se diera cuenta de lo vacilante que era su lealtad.

Luego le explicó sobre Hermione Granger y el tratamiento que le dieron.

Narcissa aspiró entre dientes. —Esa es la ingeniosa nacida muggle, sí, la que te disgustaba en la escuela.

Draco se rio entre dientes, golpeando el salero. —Eso es un eufemismo, no nos llevábamos bien, y ciertamente no nos llevamos bien ahora.

—Pero ella te salvó la vida y te consiguió atención médica.

—Ella lo hizo —dijo, tomando un fuerte interés en el desgastado paño que cubría la mesa. «¿Cachemira? Terrible elección»—. Todavía no entiendo por qué.

Hubo una pausa, un momento donde todo lo que podían oír era el zumbido de las conversaciones que ocurrían en el pequeño restaurante, el tintineo de los vasos y el sonido chisporroteante de la carne en la parrilla.

—Me alegro de que lo haya hecho, Draco.

—No me gusta estar en deuda con ella, madre.

—Y, aun así.

—Y, aun así.

Narcissa tarareo para sí misma, y asintió distraídamente, apartando su plato vacío. Draco lo miró, sin darse cuenta de lo mucho que había comido mientras hablaban. Aparentemente ambos Malfoy tenían una debilidad por la cocina muggle grasienta. Que ridículo. Desafortunadamente nunca sería capaz de burlarse de ella; probablemente quemaría el lugar en represalia.

—Draco —dijo ella, su voz era clara y autoritaria una vez más—. Creo que lo mejor es que no menciones nada de esto en la mansión, tendrían demasiadas preguntas, y podrías arriesgarte a mancillar tu buen nombre, y creo que sabemos muy poco sobre las motivaciones de la Orden para adivinar lo que están planeando, y casi no sabemos nada acerca de esta supuesta visión, sería peligroso hablar de tu experiencia hasta que aclaremos esos puntos.

—Estoy de acuerdo —asintió.

—Vamos a tener que andar con cuidado alrededor de cómo sobreviviste, voy a propagar la noticia de que te lesionaste y que tu memoria esta borrosa, pero que fuiste capaz de recuperarte por tu cuenta antes de que te encontrara. Esto te dará un poco de tiempo libre de las batallas, lo necesitas.

—De acuerdo.

—Mientras tanto, consultaré con mis fuentes para ver si podemos aprender más sobre la Orden. Es evidente que están tramando algo, y por cualquier razón quieren asegurarse de que permanezcas ileso.

Draco asintió, deslizando unos billetes bajo su vaso y se levantó para marcharse. —Tiene que ver con la visión, veré si puedo encontrar a Luna nuevamente, nada tendrá sentido hasta que sepamos por qué arriesgarían tanto para curarme.

Los dos Malfoy dejaron la cafetería por la puerta trasera, dirigiéndose al callejón para que con Draco, quien todavía estaba sin varita, pudieran aparecerse junto a la mansión.

Como tal, no vieron al gorrión posado en el letrero de neón de la cafetería, chirriando con estridentes gritos de pánico hacia la calle.

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Fin Capitulo Tres.

Notas: ¡Hola mis amores! ¿cómo están? ¿Qué les pareció este regalito de fin de año? Les tengo un super comunicado, que es importante, resulta que el próximo año comenzare a preparar mi tesis (yaii) y eso quiere decir que voy a concentrar un 98% de mi tiempo en la universidad, por lo que no tendría tiempo para los fics, es muy probable que apenas si me pase por la página. La verdad de las cosas es que eso me pone en un aprieto con respecto a los próximos capítulos de las historias en las que estoy trabajando, no me gustaría dejarlos todo el 2018 sin capítulos nuevos, no seria justo para ustedes mis lectores y tampoco para los autores originales de las historias. Así que he tomado la decisión de entrar en un hiatus temporal (enero-febrero-marzo) de actualizaciones, por lo que esto sería lo último mío que verán hasta abril. Este hiatus lo aprovechare al máximo para avanzar lo mas que pueda las historias, y así cuando llegue el inicio de mis clases y de preparar mi tan temida tesis, tenga ya capítulos listos que iré publicando gradualmente. Creo que esta es la decisión más acertada, digo, es preferible posponer las actualizaciones (porque antes de subir un capitulo, yo pierdo mucho tiempo revisando que todo quede bien y revisando los comentarios que debo responder, escribiendo estas notas, etc) y dedicarme por completo a empezar y terminar capítulos como loca, porque entre esperar 3 meses por un capitulo nuevo; a esperar todo un año, creo que nos conviene más la segunda opción. Espero no me odien por esto.

Los quiero un montón. Y nos vemos en unos 3 meses más. Mil besos y felices fiestas.

Guest Guest: no hubo mucho desarrollo de dramione aquí, pero al menos interactuaron un poco más, y eso siempre se aprecia. ¿Verdad que sí? Luna es genial. Awww… muchas gracias.

Link historia original: www . fanfiction s/ 10692523 /1/ One-of-the-Monsters

Naoko Ichigo mother of dogs