Capítulo 3: Nacimiento.
Después de que Mu hablara con Atenea sobre estado de Aida, ambos bajaron al pueblo por medio de la tele transportación, llegando a una casa de dos pisos de color blanco con un grande jardín y se quedaron afuera platicando.
-Mu-hablo la castaña- Gracias por todo.
-Aida-pronuncio Mu con un leve sonrojo que luego fue sustituido por una tierna tienes de que agradecer, además ahora somos una familia-le dijo para después abrazarla.
-¿Mu, dime que crees que sea, niño o niña?-pregunto la chica.
-No lo sé, pero si es niña espero que sea igual de hermosa que tú-contesto Mu con tono alegre.
-Y si es niño será igual de guapo que su padre-comento la castañ que lo pienso, deberíamos escoger un nombre, ¿dime, cuál, te gustaría si es niña?-le pregunto.
-Aida, no crees que es un poco precipitado-hablo Mu tranquilamente.
-No, además quiero que cuando nazca el bebé ya tengamos un nombre-confirmo la chica mientras se acariciaba el vientre con cariño.
-Bueno mejor entremos que hace frío y así podamos conversar más a gusto- le sugirió el joven Aries.
-Si
Entraron a la casa, la cual tenía las paredes pintadas de amarillo obscuro, unas escaleras y una chimenea delante de esta estaban un sofá grande y dos medianos de color café con una mesa de centro del mismo color, después se sentaron en un sofá frente a la chimenea.
-Bien, dime, como se llamara si es niña- hablo la joven castaña rompiendo el silencio.
-Pues me gusta el nombre de Eunice-comento con una sonrisa-¿Y a ti qué nombre te gustaría?-pregunto el joven con curiosidad.
-Pues, no lo sé-contesto Aida-pero si es niña pienso llamarla Eunice-le sonrió con cariño.
-Ya veo-le respondió-Aida, debo irme es tarde-explico con tristeza pero a la vez con dulzura.
-Sí, no te preocupes-le calmo la joven castaña dedicándole una sonrisa para después darle un beso en la mejilla.
Así pasaron tres meses y Mu visitaba a Aida a diario.
Era una tarde calurosa en la que Mu se encontraba mirando el horizonte desde su templo hasta que sintió que el cosmos de su diosa lo llamaba, sin dudar, Mu subió al templo de Atenea, donde se encontraba su diosa parada esperándolo.
-Atenea-se arrodillo frente a ella -¿Me llamaba?
-De pie Mu, la razón por la que te llame es para saber cómo ha estado Aida- le hablo Saori.
-Bien, ella está bien, gracias por preocuparse-respondió el joven carnero.
-¿Mu, ya saben que va ser?-preguntó la diosa.
-¿Se refiere a si es niña o niño?-agrego el caballero, ante esto la diosa asintió-Bueno, Aida ha tenido antojos dulces por lo que se podría decir que va a ser niña-explico apenado el caballero y ante esto la diosa soltó una leve risita.
-Ya veo-hablo un tanto divertida-¿Y saben bajo que signo zodiacal nacerá?-agrego Saori.
-Sí, será Aries según tenemos previsto-confirmo con orgullo el dorado.
-Mu-susurro la peli morada un tanto preocupada-Sabes que Niké también nacerá bajo esa constelación, así que mantente alerta- pidió la japonesa.
-Sí, con su permiso me retiro-ante esto Saori asintió y Mu se retiró.
Pasaron 6 meses. Una tarde Mu y Aida platicaban tranquilamente cuando de repente Aida sintió un fuerte dolor en el vientre.
-¡MU, YA VIENE EL BEBÉ!-gritó desesperada la adolorida joven.
-¡Qué!, iré por un médico-corrió a la salida el ya desesperado pero a la vez asustado santo.
-¡No!, no hay tiempo, ayúdame tú, eres casi un médico, atendiste a heridos en guerras-animo la futura madre.
-Pero-susurro el joven para después hacer un gesto de afirmación-Bien, acuéstate en el sofá.-ante esto la chica obedeció-Diablos no hay toallas, usare mi capa-el caballero se quitó su capa de su armadura y la puso debajo de las piernas de la chica-Ahora, Aida respira-y así comenzó el parto, duro casi tres horas por lo que anocheció, hasta que ambos escucharon el llanto.
-¡Es una niña!-aviso Mu con alegría, una alegría que jamás imagino. Después Mu tomo su capa y cubrió a la recién nacida con ella y se la dio a su madre.
-¡Mi pequeña Eunice!-exclamó con alegría la joven castaña pero a la vez con cansancio.
Esa misma noche en santuario de la diosa Atenea exactamente en el patio del templo de la misma, Saori veía las estrellas hasta que vio que la constelación de Aries brillaba con intensidad.
-¡Ya ha nacido Niké!-sorprendida la joven divinidad, entro a su templo, donde se encontraba su patriarca,
Shion, antiguo caballero de Aries-¡Shion!-llamo la diosa-Niké ya ha…-pero antes de que la peli morada terminara el patriarca le hizo una señal de afirmativa.
-Sí, así es Atenea, Nike ya ha reencarnado en un humano, debemos decirle esto ha Mu cuando llegue-dijo el patriarca con suma tranquilidad para después retirarse y dejar sola a Atenea.
-Si-susurro Saori, para después ver una luz cegadora que poco a poco fue dejado en claro la figura de un hombre y ante la llegada de este extraño sujeto, Atenea quedo atónita.
-Atenea, gusto en verte-saludo en desconocido.
