Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.


Feliz cumpleaños, Luna


Theo ha estado más callado de lo normal y todo se ha debido a que no sabe qué tiene que darle a su novia por su cumpleaños. En general, las chicas suelen contentarse con un ramo de flores, una caja de chocolates o un simple paseo por los lugares donde más les gusta estar; sin embargo, Luna es una chica fuera de lo normal.

Como normalmente usa esos pendientes de rábanos, la elección de una joya queda por completo descartada. A Luna también le fascinan las criaturas mágicas no obstante, sí tiene que haber una objeción, sólo le interesan aquellas que o no han sido reconocidas o a rajatabla no existen. Por lo tanto, un libro sobre Cuidado de Criaturas Mágicas tampoco puede ser.

Theo mira a través de la ventada de la habitación que está en su mansión, pensando y rechazando aquellas cosas que no son para una chica como Luna Lovegood. Theo se pregunta por qué ha tenido que tener una novia tan compleja y de gustos tan diversos. Theo siente un fuerte deseo de estrellas su almohada en contra de su cara, en señal de frustración, al final decide no hacerlo porque eso no va a servir de nada.

—No te desesperes innecesariamente —le dice Daphne apareciéndose en el lugar. Theo alza una ceja, no protesta ante la clara invasión de su privacidad—. Lovegood será extravagante pero sigue siendo una chica —aconseja.

—¿Y eso en que tiene que ayudarme? —pregunta Theo— Sé que mi novia es una chica, no hace falta que me lo recuerdes Daphne.

—Para lo inteligente que eres, a veces llegas a ser tan denso. —Daphne bufa sonoramente—. Al menos ten la dignidad de llegar a su fiesta, será fatal si te ausentas sólo porque no sabes que darle.

Theo se calla todo lo que quiere decirle, lo cual no es nada lindo.

Cuando el día del cumpleaños ha llegado, Theo se presenta en la casa de los Lovegood con más nervios de los que muestra. No es la primera vez que ve a Xenophilius, de quien él ha prometido cuidarse en beneficio de su cordura. En la celebración no se encuentran los amigos de Luna aún, quizá se deba a que él ha llegado antes de lo previsto. Bueno, da igual, sea cuando sea no cambiará que es el peor novio de mundo. ¿Cómo no va a conocer los gustos de Luna? Está seguro que si la situación fuese a la inversa, Luna va a saber qué obsequiarle. Ese pensamiento hace que Theo se sienta peor que antes.

—¡Theo! ¡Me sorprende que vinieras! —saluda Luna acercándose a él— Pensé no llegarías como has estado evadiéndome estos tres días —dice acordándose de esos instante.

Luna le resta importancia: no debe ser tan grave lo que a Theo le moleste para que haya llegado, teniendo en cuenta que la gente en estas situaciones prefiere aislarse hasta saber qué hacer.

Theo se pone incómodo.

—Feliz cumpleaños, Luna —la felicita. Luna le da una gran sonrisa, se acerca a él y le da un abrazo. Theo corresponde el gesto— Siento no haberte traído nada —se disculpa.

A una chica normal eso le habría bastado para propinarle una fuerte cachetada o regañarle por lo desconsiderado y blablablá. No obstante se trata de Luna Lovegood, una persona que siempre ve una perspectiva diferente.

—No me importan los regalos, Theo. Estás aquí, eso es lo mejor que puedes darme.

—¿En serio?

—Por supuesto. Mi padre dice que los regalos son la nueva conspiración para crear magos tenebrosos y tiene razón.