Okay edite los primeros capitulos, solo corregi ortografia! Solo eso!
Gracias por leer!
Disclaimer: Percy Jackson, Annabeth Chase y etc etc le pertenecen a Rick Riordan, yo solo escribo un fanfic, terrible fanfic con horrores ortograficos x.x
Por suerte casi no me molesto en el resto del dia. Casi.
-¡Annabeth!- escuche cierta persona gritarme. Gruñi, lo que me faltaba. -¡Espera!-
Me gire para esperarlo. Era la hora de la salida y ya me iba para mi casa. Se echó a correr los últimos metros y se paro enfrente de mi, note que estaba un poco más alto que yo. Sin poder detenerme alce mi vista. Vi sus ojos, me les quede viendo hasta que me di cuenta que solo estabamos ahi parados.
-¿Qué quieres?- Le pregunté pacientemente, bajando la vista.
-Vaya... eres rápida... pensé que no te alcanzaria- dijo entre jadeos de aire; sin responder mi pregunta, como siempre.
-¿Que quieres Jackson?- Le pregunté de nuevo. Cruce mis brazos, esta vez un poco irritada por alguna extrana razon.
-No te enojes - me aviso -Sólo quería caminar contigo, creo que nuestras casas pasan por la misma dirección.
Alce una ceja y deje caer mis brazos a los lados y lo mire a la cara -Cuando te tropezaste conmigo ibas en el camino contrario- le apunte.
Se puso rojo y miró hacia suelo, se veía tan adora... gracioso, se veía gracioso no adorable haciendo eso; me dijo -Es que cuando iba a la escuela me equivoque de direccion-
Alzó su cara, otra vez esos ojos me cautivaron.
-Y choque contigo, cuando seguiste caminando me di cuenta de que tal vez ibas al escuela, y me acordé en ese momento que era hacia el norte no el sur a donde me tenía que ir- me dijo agarrándose el cuello luego se rió, tenía una linda risa, eso no lo niego.
-¡Pero te acordaste!- me dijo emocionado casi brinque por su entusiasmo, agacho su cabeza hacia mí, noté que su cabello negro brillaba con el sol, y sentí sus ojos atraerme. Pude sentir estar más roja que un tomate- Sabía que te cautivaba- me susurro guiñandome el ojo. ¡Ugh! ¿Otra vez con esto? ¿que se creía? ¿Diciendo que lo cautivaba? Sentí enojarme.
Le envie una mirada furiosa y me voltee, echando andar a mi casa.
-¡Oye! Perdón, era una broma- Me dijo,agarrándome del brazo.
-¡Pues a mi no me gustan las bromas!- le grité enfurecida, jalando mi brazo.
Me soltó enseguida, vi que lo sorprendí un poco o tal vez herí por el tono de mi voz. Tal vez exagere un poco, no supe cómo de fuerte grite, y si alguien nos veía, no me importaba.
-P...pero y...yo - empezó a decir pero lo interrumpi.
-Mira, yo no soy una persona muy sociable que digamos... lo siento- dije mirando al suelo, Levanté mi cara y dije -Me tengo que ir.- me voltee y me fui. No escuche nada, no me reclamo, tampoco me siguió.
La verdad mi parte razonable quería decirle que no me buscara, que me dejara en paz, que no quería ser su amiga, en pocas palabras dejarlo en claro. Pero no podía. Eran mentiras, porque el ya me tenía atrapada, y ahora estaba en peligro de salir lastimada o peor aún... lastimarlo.
Azote la puerta cuando llegue a mi casa. Seguía enojada pero conmigo misma. Supe después de un rato que él no era el problema.
-¡Hola!- me llama mi papa felizmente desde la cocina. Muy al contrario a lo que sentía en ese momento, frustración.
-Hey- le respondí pasando la cocina. Podía oler una rica aroma cuando pase. Me retrase unos pasos y me detuve en la puerta. Pude sentir relajarme un poco con la aroma, me sentía en casa. - ¿Qué haces?- le pregunté.
-Ummm, nada en especial, solo pollo frito con la receta secreta de tu abuelo- me respondió no quitando su vista del pollo en la estufa. Mi padre era excelente con la comida, como mi abuelo, que en paz descanse. Lamentablemente a mi no me heredaron esos genes. En serio, solo dos minutos sola en la cocina y ya había un incendio.
De hecho mi padre hubiera sido un gran chef aunque el dice que su vocación es la enseñanza y la historia bla bla bla. De hecho, entiendo muy bien porque mi madre se enamoro de mi padre. Digo sabe cocinar y es inteligente. Y tambien no esta tan feo. Se ve bien a sus cuarenta tantos anios.
Lo único que heredé de él fue el cabello rubio y espero que el cerebro. Mientras de mi madre, lo unico que recibi de ella fueron sus sus ojos grises. Grises... sin color... sin vida...
Justo como se encuentra ahora... sin vida.
Mi padre me distrajo de mi cabeza -¿Y tú?- preguntó, había dejado a un lado su pollo.
-¿Yo que?- le pregunte confundida.
-Pues note que querías derribar la puerta- me dijo, se veía un poco preocupado, esperaba una buena explicación.
-Ummm...- ¿que le digo? ¿que me enoje porque un muchacho quería ser mi amigo? ¿que tenía miedo de querer algo más? Ahora que lo pienso, hasta a mi me parece tonto el idea.
Así que dije lo primero que me vino a mente.
-La regla- dije simplemente con inocencia -Tu sabes como nos ponemos las mujeres en estos días, ¿no?- le rete.
Me miro confundido, tal vez ni sabía de qué hablaba.
-¿Que no paso hace una semana?- me pregunto. Me puse roja. ¡¿Que?!
-¡Pa!- exclame avergonzada. Era muy distinto fingir admitir que te pasaba a que alguien adivinara cuando te paso.
-¿Que? Hace una semana compra-a- no lo deje terminar.
-¡UGH!- exclamé antes de marcharme a mi cuarto.
Iba en medio camino por las escaleras cuando mi padre gritó -¡Está bien, te lo dejo pasar, bajas en un rato a comer!-
-¡Sí!- le respondí fuerte para que me escuchara.
Grandioso, ahora mi padre sabía de mi periodo. Solo faltaba que me diera la 'plática'. Ugh solo de pensarlo siento escalofríos.
Llegue a mi cuarto y dejé mi mochila a un lado de mi puerta. Mi cuarto era normal, una cama, un mueble para mi ropa, y una mesita de noche. Deje mi suelo en el piso a un lado de la puerta y me acosté en la cama. Me quede ahi un rato, solo observando el techo blanco, sin nada que hacer.
'¿Y si quiero ser tu amigo?', me vino ala mente la voz de Percy, cerré los ojos. '¡Pero te acordaste!' se puso feliz porque me recordé de lo de la manana. Estábamos tan cerca, y al idiota se le ocurre guiñar un ojo, decirme que el me cautivaba. Ahí fue donde se pasó, me sentí en peligro y supo que yo era vulnerable. O eso creí, al menos que estuviera bromeando.
Te dijo que era una broma… oí una parte pequeña de mi decirme. Suspire.
De todos modos le tenía miedo. Porque... porque me hablara de la nada. ¿Que tenía yo de interesante? Era seria, un poco orgullosa. No se ve como una persona con esas características. El... el era especial.
Yo era normal, nada especial. Solo era Annabeth Chase la nina de los ojos grises... sin color... sin vida.
Fin de otro capitulo. Ummm no se si estan muy cortos. Ustedes diganme, algunas sugerencias? Comenterios, Porfa! | n.n MeEsCool
