Matrimonio de Conveniencia
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Resumen (Completo): Sakura Haruno era una chica que estaba en la flor de su juventud, esperando su tiempo para entrar a la universidad y hacerse de una carrera… Su padre era un hombre despiadado y para su desgracia, un magnate de los negocios, que haría cualquier cosa para ganarse unos miles más... incluso… ¿Casar a su hija? Para él, casarla con Sasuke Uchiha, un millonario despiadado, era lo que lo llevaría a la gloria y se lo estaba proponiendo a dicho hombre, pero sin saber que Sasuke tenía algo entre manos y nadie sabía lo que era…
Un pacto y un misterio…
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a Masashi Kishimoto y la historia es completamente mía.
Rating: M (No se porque... ¬¬)
Advertencias: Lenguaje obsceno (un poco), Lemmon. Ooc (Un poco)
Pareja: SasuSaku
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Capítulo 3:
La Cena
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Se vistió con un vestido que había comprado en una tienda aquella tarde. Le llegaba más arriba de las rodillas y llevaba la espalda al aire, cuando su padre lo viera le iba a dar un infarto, pero a ella no le importaba. Salió de su cuarto y bajo las escaleras hacia la sala, era un fastidio tener que cenar con su familia y más estando el pervertido ese. Una vez estando en la sala, vio que Sasuke ya había llegado y estaba hablando con su padre que tenía un vaso en la mano, supuso que sería brandi, su padre no bebía otra cosa que esa asquerosidad.
Sus otras hermanas, Shizune y Tenten, además de su madre aparecieron en la sala, sentándose en los sofás, pero dejando libre el espacio al lado de Sasuke. Sakura murmuró un improperio, no iba a sentarse a su lado.
—Buenas noches…—dijo Sakura haciéndose notar.
Su padre y Sasuke se volvieron hacia ella. Notó como el primero levantaba una ceja y ponía cara de desaprobación y el segundo solo sonrió con perversión y la miraba como si fuese a desvestirla. Sakura se preguntó si Sasuke podía pensar en cosas sanas.
—Buenas noches, Sakura…—dijo Sasuke acercándose a ella. Inclino la cabeza como si fuese a besarla, pero Sakura pudo alejarse a tiempo antes de que lo hiciera. Sabía que Sasuke solo estaba jugando, si hubiese querido besarla de verdad ya lo había hecho cuando estuvieron solos en la oficina de su padre, aunque ella nunca se dejaría besar por él.
—Ni un besito ni nada…—dijo Shizune bromeando a lo que Sakura le dirigió una mirada de furia.
—No seas torpe, aun no me he casado…—le dijo Sakura a su hermana.
Esta le sacó la lengua.
—¿Y qué importa? No hay que casarse para dar un beso o me vas a decir que nunca has dado uno… ¿Ni siquiera a Gaara?—siguió la chica mortificando a Sakura.
—¿Gaara?—preguntó Sasuke.
Sakura intentó matar a su hermana con la mirada, pero para su desgracia aquello no funciono. Se cruzó de brazos y huyo a su mirada acusadora.
—Ya cállate, me fastidias…
—Ustedes, ya basta, tenemos visitas—les dijo su padre a ellas dos. Se volvió hacia Sasuke—Discúlpala con el tiempo mejorara…
—Eso espero…—dijo este.
Sakura rodó los ojos, no iba a cambiar por nadie y menos por él. Así era mejor que se fuese acostumbrando. Oh, espera, no iba a casarse con él, así que de nada servía. Solo estaba allí para aparentar y así no tener que escuchar la boca de su padre.
—Ya está la cena—dijo el ama de llaves de la casa.
Se fueron al comedor a tomar la cena preparada. Sakura lo único que deseaba era irse de allí rápido, que Sasuke se diese cuenta que casarse con ella era un error y que su padre dejase de fastidiarla. Soñar no cuesta nada.
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Después de la cena. Se encontraban en la terraza de la casa de los Haruno. Sasuke tenía una copa de vino en las manos, apoyado sobre la barandilla mientras que Sakura estaba sentada en un banco frente a él mirando el suelo. Se preguntó si tendría que convencerla de que se casara con él, pero de seguro su padre le había puesto las cartas sobre la mesa. Ella no se negaría a casarse con él, ya que era una chica caprichosa y no aguantaría vivir la vida a la que su padre la pondría a vivir si no aceptaba a casarse con él.
—Deja de mirarme—dijo ella.
Sasuke sonrió. Antes no estaba mirándola como ella pensaba pero ahora… Paseo la mirada por el cuerpo de Sakura embutido en un vestido colorido de rayas. Tenía que admitir que el vestido le quedaba bien, la condenada tenía en donde agarrar. El vestido eratan corto que Sasuke creyó verle las bragas y era tan ajustado en la parte de los senos que dejaba ver porción de ellos.
—Eres un pervertido…—dijo Sakura cruzándose de brazos.
—Si te cruzas de brazos, salen más…—le dijo Sasuke comenzando a burlarse de ella. Sakura abrió la boca perpleja pero la cerró, bajo los brazos y los dejó a los lados de su cuerpo. Aquellos pechos de seguro cabían en sus manos, se veían perfectos de donde estaba, se preguntó si serian suaves—Tienes los pechos un poco grandes para tu edad, ¿Qué copa eres?
—A ti que mierda tiene que importarme.
—Son grandes para tus hombros…—le dijo sin dejar de mirárselos. Mierda, se había convertido en un pervertido.
—Me das asco. Esas clases de cumplidos no les gustan a las chicas y menos a mí, no me agradan, son sucios y pervertidos. Y por si no lo sabes, odio mis pechos.
¿Qué los odiaba? Bueno, a él le gustaban, así que cuando se casaran, cuando él empezara a jugar con ellos Sakura empezaría a amarlos.
—¿Por qué? No entiendo por qué los odias.
Ella se ruborizo y desvió la mirada.
—Soy copa B. Los chicos en el instituto se quedaban viendo mis pechos como pervertidos que son, me daban miedo, diciendo que no tenía nada. Siempre he odiado mis pechos por ser de ese tamaño—explico ella encorvando su espalda.
«Así que es por eso que no le gustan sus pechos…», pensó Sasuke tomando el último trago de la copa de vino.
—Yo no los veo de esa forma, los veo normales…
—No puedes negar que eres un hombre.
—Eso es lo que soy, pero créeme que normalmente no soy así. Creo que eres tu quien me vuelve un pervertido. Es normal que me gusten los pechos, al igual que a las mujeres le encantan los zapatos, las joyas y las ropas. A nosotros los hombres nos gustan los traseros, los senos, el sexo, los deportes… al menos eso es lo que a mí me gusta.
—Te olvidaste del dinero…
—Eso es un bien esencial en esta vida. No haces nada si no tienes dinero, así que si, si me gusta. Y tus pechos entran en la lista por igual—dijo esto último volviendo a mirarla allí.
—Ya deja mis pechos tranquilos…
—Cuando nos casemos no tendrás que preocuparte por ellos. Yo me ocupare de ellos, acariciándolos cada día, dándole un tratamiento único para que se sientan a apreciados—dijo Sasuke comenzando a imaginarse una buena escena en su cabeza, tanto así que empezó a calentarlo de sobremanera.
—¿Disculpa? ¿Quién te dijo que me iba a casar contigo? Porque estemos cenando juntos o porque estas en mi casa no significa que he aceptado casarme contigo, sigue siendo injusto obligar a una persona a casarse sin una razón—dijo Sakura.
Sasuke soltó una carcajada.
—Me pregunto si tengo cara de payasa…—dijo ella que estaba hastiada de que él se estuviese burlando de ella.
—No, me pareces divertida…
—Claro…
Sasuke se colocó frente a Sakura, inclinándose hacia ella. La chica se sobresaltó y arqueo las cejas mientras se preguntaba ¿qué iba a hacer Sasuke? Sintió una de sus manos en la mejilla y ella lo miró a los ojos, viendo como él acercaba sus labios a los de ella, no supo porque o como sucedió, pero estaba siendo besada por él, aunque solo había sido un pequeño rose.
—¡Oye! ¿Qué crees que estás haciendo…?—le grito y lo empujó un poco y se alejó de él. Estaba ruborizada, no tenía que verse en un espejo para saberlo, sentía las mejillas ardiéndole, todo por el cretino que ahora estaba a su lado de nuevo. ¿Estaba jugando con ella? Sakura volvió a alejarse de Sasuke y él como si fuera un infante la siguió—¿Qué no tienes otra cosa que hacer, pedazo de animal? ¡Me estas molestando!—le gruño.
—Tienes una boca incorregible…
—Gracias, eso sí es un cumplido para mi…
—Te daré un consejo. Aprovéchame ahora que estoy pasable, porque después te vas a arrepentir, no soy un hombre muy amigable que digamos, yo mismo se cómo soy, soy frio, grosero, arrogante, así que si quieres besarme o subirte encima de mí, es mejor que lo hagas ahora porque después no te dejare…
¿Besarlo? ¿Subirse encima de él? Sakura soltó una carcajada.
—No, gracias…
Sasuke se encogió de hombros y fue a sentarse al banco donde ella había estado sentada.
—Tú te lo pierdes—le dijo desviando el rostro y luego de unos segundos, la volvió a mirar—Quiero saber a qué saben tus labios. No me importa si no quieres, pero quiero hacerlo ahora mismo—dijo mirándola seductoramente.
Sakura se asustó, Sasuke parecía de esos tipos que obligaban a las mujeres a hacer cosas descabelladas. Y no dudo de que fuera uno de esos, porque con solo pestañar, Sasuke la agarró rápidamente de una mano y la halo hacia él, haciendo que se tumbara sobre sus piernas. Sakura respiraba agitadamente. ¿Y si el intentaba tomarla a la fuerza? No quería ser violada… ¿Y sí la lastimaba? Esas preguntas rondaron por su cabeza, hasta que Sasuke la movió lo suficiente para que quedara sentada encima de él. Sakura se sintió como una muñeca de trapo.
Sasuke le paso los brazos por la cintura y la pego más a él. Ella al darse cuenta de que estaba sentada encima de él, intento por todos sus medios zafarse, se le estaba siendo incomodo tener a ese imbécil pervertido detrás de ella y más cuando sentía algo clavársele en el trasero que sabía que no era su móvil.
—Déjame ir.
Él respondió mordiéndole la oreja.
—Por favor…
—¿Acaso no te gusta?
Bueno, se estaba sintiendo rara, pero de alguna forma se sentía bien al mismo tiempo, sentía caliente la parte entre sus se había sentido así. El seguía mordiéndole la oreja y lamiéndola para después deslizar su boca por su cuello dándole el mismo tratamiento. No pudo evitar que un quejido que parecía más un gemido que otra cosa se le escapara de la boca.
Una de las manos de Sasuke, que estaban en su cintura, se movió hasta uno de sus pechos, tomándolo por completo por encima de la tela del vestido, masajeándolo. Sakura se sobresaltó, empezaba a gustarle lo que Sasuke estaba haciéndole a su cuerpo.
—Sasuke…
—¿Te gusta?—le preguntó él dejando su cuello y volviendo otra vez a atacar su oreja derecha.
Sakura reprimió un gemido. Estaba bien que le estuviese gustando, pero no quería que el escuchase lo mucho que le gustaba.
En ese momento se abrió la puerta corrediza del balcón. Sasuke dejo de tocarla mientras que Sakura se quedaba fría. ¿Y si era su madre o una de sus hermanas? Aquello era demasiado vergonzoso. Se tapó la cara con las manos.
—Oh… ¡Oops! Perdón, Sasuke por interrumpir—la que decía esto era Shizune—Vengo a decirle a Sakura que Gaara está afuera o mejor dicho en la sala…—dijo Shizune soltando una risita. Se dio la vuelta y se fue.
Sasuke soltó una carcajada en ese momento.
—Ya puedes respirar, sabes.
Sakura no se dio cuenta de que estuvo reteniendo el aliento hasta que Sasuke se lo dijo. Había estado nerviosa. Aquello era raro. Maldito Sasuke, había estado jugando con ella. Se levantó y se arregló el vestido.
—Eres un imbécil…
—¿No sabes decir otra cosa?
—Maldito Sasuke…—le dijo Sakura al hombre y este solo se rio para después desaparecer del balcón.
Sakura tomó un poco de aire fresco. Aun se sentía excitada y ahora estaba enfadada. Se había dejado tocar de él. ¿Por qué mierda no se volvió y lo golpeo como se merecía? No, tuvo que hacerle caso a su cuerpo que era un maldito traidor. Luego de unos segundos bajo hasta la sala, donde estaba su mejor amigo. Gaara le sonrió cuando la vio y siguió hablando con su padre. Él era su amigo de la infancia, él era un hermano para ella, aunque también lo veía como el amor de su vida, pero Gaara no la veía de esa forma.
Se acercó hasta él y lo saludo. Había tenido días sin verlo, porque este se había ido de viaje. Se alegraba de verlo.
—Gaara, ¿qué haces aquí?—preguntó Sakura.
—Vine a visitarte, ya que no has contestado mis llamadas. Pensé que quizás te pasaba algo. Le pregunto a Ino y me dijo que era mejor que hablase contigo.
—Ah…
—Gaara, yo tengo que hablar contigo…—dijo el padre de Sakura.
—¿Si, dígame?—dijo educadamente Gaara.
—Veras, mi hija se casara muy pronto…—dijo su padre y señalo con la cabeza a Sasuke que estaba sentado en un sofá junto a Shizune.
Gaara no pudo evitar su sorpresa, ya que la miro muy sorprendido y luego volvió la vista hacia Sasuke. Sakura supuso que ya estaba atando cabos.
—Ya entiendo.
—Sí. Espero que me disculpes.
—No hay problema—murmuró Gaara mientras se levantaba. Se acercó a ella, despidiéndose con cariño y luego después de los presentes en la sala.
Cuando Gaara desapareció de su vista, Sakura se volvió hacia su progenitor y lo miro de mala manera. ¿Por qué hacía eso? ¿Qué se fuese a casar no quería decir que no podía tener amigos? Además, Gaara era el único que la entendía.
—¿Por qué hiciste eso?
Su padre no contesto.
—¿Quién es?—pregunto Sasuke refiriéndose a Gaara. Shizune que estaba a su lado se volvió hacia él y le contesto.
—Es un amigo de Sakura. Siempre le he dicho a Gaara que es guapo…—dijo Shizune mirando a Sakura—¿Qué edad tiene, Sakura?
—Ni lo pienses, es menor que tú—le dijo, algo que era verdad, no le gustaría ver a su hermana con su amigo, solo ella podía estar con él y al parecer aquello no se iba a dar gracias a su padre.
—Ay, Sakura, él tiene el camino libre ahora que te vas a casar con Sasuke, le voy a pedir su número de teléfono—siguió hablando Shizune.
Sakura bufo molesta. Quería irse a su habitación, su padre le hacia la vida imposible. Llamaría a Gaara cuando estuviese lejos de allí y le explicaría la situación. Quizás él podía darle un consejo.
—¿Me puedo retirar a mi cuarto…?—preguntó Sakura a Sasuke.
Este la miró con las cejas arqueadas para luego encogerse de hombros.
—Sí, puedes, despídete de Sasuke…—dijo su padre como si hubiese sido a él a quien le había preguntado.
Sakura frunció el ceño y le hizo caso a su padre, así que se acercó a Sasuke. Se inclinó hacia él, para que nadie escuchara lo que le iba a decir.
—Nos veremos luego. Que duermas bien y que cuando estés en tu mejor sueño ojala te salga el demonio y te lleve al infierno—le susurró en el oído.
—Ja, buena esa Sakura, pero yo soy el demonio—le respondió el señalándose a sí mismo.
—Eso ya quisieras.
—Créeme, ya muy pronto lo veras.
Sakura se despidió de todos y subió hacia su cuarto. Cerrándolo con cerrojo busco su móvil en uno de los cajones de la cómoda. Marcó el número de Gaara de memoria y al tercer timbrazo su amigo contesto.
—Esperaba tu llamada—le dijo el cuándo contesto.
—Bueno, siento lo de mi padre. Está muy molestoso últimamente.
—¿Entonces te vas a casar?
—Sí. Lo siento.
Su amigo se rio.
—¿Por qué te disculpas?
Eso mismo se preguntó ella. Movió la cabeza.
—No importa. La cosa es que no quiero casarme con Sasuke.
—¿Ese es el tipo?
—Sí, el que viste.
—Ya lo había visto en otro sitio.
—Bueno…
—Mira, sé que no debería estar diciéndote esto, ya que soy tu amigo y debería apoyarte, pero quizás esto sea por una buena razón. Así que lo mejor será hacerle caso a tu familia. Casarte con el tipo. Tu padre quiere lo mejor para ti.
Sakura comenzó a reírse. ¿Lo mejor para ella? Su padre lo único que quería dinero, tenía que ser eso, él amaba más el dinero que otra cosa, incluso más que a su familia. Se preguntó cuál era la razón por la que su padre quería que se casase con Sasuke. Debía de averiguarla. Se despidió de Gaara, diciéndole que iba a hacerle caso, algo que no era verdad.
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Gracias por llegar hasta aqui. He estado editandolo, agregandole mas cosas para que asi se vea mejor.
Lo iba a poner más sucio, pero después me dije: "No, lo dejare así, después intento usar mis nuevas y pervertidas ideas para otra cosa… º¬º"
Gracias por leer este capítulo y muchas gracias a los que me dejaron comentarios, en verdad se los agradezco. =D
Denise
