Tres
¿Estamos rompiendo?
Ya en el taxi de camino a casa Santana y Rachel intentaron llamar a Quinn por cuarta vez pero les volvía a salir apagado, todo tipo de pensamientos se les pasaba por la cabeza, pero ninguna de las dos decían nada, solo deseaban llegar cuanto antes a casa.
Cuando el taxi paro, las saco de sus pensamientos y mientras Santana pagaba Rachel salió corriendo en busca de Quinn, cuando entró la casa estaba en absoluto silencio – ¿Lady?- pero nadie le contesto, dejo las cosas en la entrada y fue hacia el salón donde se encontró a una figura tumbada en el sofá fue hacia ella con cuidado, y descubrió una Quinn dormida, cuando se acercó a despertarla con un beso en los labios, abrió los ojos asustada –hola mi lady- le sonrío la morena, Quinn se desperezo un poco y se vio que seguía en albornoz, cuando miro la hora en el reloj de pared del salón se fijó que eran las 20:00 de la noche, tanto tiempo había estado dormida, si apenas eran las 9 de la mañana cuando sucedió todo, se levantó con las piernas dormidas, cogió la copa y la botella y las llevó a la cocina ante la atenta mirada de Rachel, algo preocupada por el silencio de la rubia, Rachel la siguió topándose con la mirada preocupada de Santana que entraba por la puerta, la morena se encogió de hombros.
Fue a la cocina observando a Quinn que se encontraba apoyada en la encimera. Rachel le abrazo por la cintura y se pegó a ella y beso su espalda por encima del albornoz, dándole todo el cariño que podía y más, la rubia se estremeció al recordar lo que había pasado hace unas horas -¿mi lady todo está bien? –no dijo nada se dedicó a asentir con la cabeza a la vez que la agachaba, iba a decir algo la morena cuando Quinn la interrumpió dándose la vuelta y abrazándola con fuerza y llorando –lo siento tanto, de verdad lo siento mucho- Rachel la abrazo con fuerza, no era el momento de preguntar, la abrazo con fuerza, su llanto se iba calmando, cuando noto como la latina le abrazaba por la espalda y escondiéndose en el cuello de Rachel, lloro con fuerza, como podía haber sido capaz de haberlas tratado de engañar, como se le había pasado apenas por la cabeza, las quería más que en toda su vida, y ahora no sabía si contarles la verdad o no, solo había sido un pequeño desliz que no había acabado en más gracias a su latina, pero… ¿lo habría llegado a hacer?, la duda no paraba de darle vueltas, lloraba de la decepción que sentía con ella misma, no diría nada, no las perdería estaba siendo egoísta pero no sabría vivir sin ellas, se fue tranquilizando, se separó de ellas lentamente, la latina le limpió las lágrimas con sus dedos y le dio un tierno beso, Quinn cerró los ojos y sin abrirlos mientras entrelazaba los dedos con Rachel –todo está bien, bebe de acuerdo, ya estamos contigo y no vamos a permitir que te pase nada- Quinn la volvió abrazar fuerte besándola, las cogió a las dos de las manos y las llevó al salón obligándolas a sentarse, no podía callarse lo que había estado a punto de pasar.
Les contó todo, desde lo que sucedió con Puck hasta la conversación con Thor, llorando no era capaz de mirarlas a la cara, se habían quedado totalmente mudas, llorando se puso de rodillas frente a ellas –por favor decidme… algo, insultadme, pegadme, pero decidme algo lo siento mucho- la latina frunció el ceño, no quería ni mirarla, mientras que a Rachel se le había caído alguna que otra lágrima la miro a los ojos con decepción –¿te acostaste con él?- Quinn con la cabeza baja negó, pensativa Rachel dijo –yo necesito pensar lo siento Quinn- se levantó y se encerró en el baño a llorar, no se lo esperaba y le asustó un poco, ella creía que Rachel la perdonaría –lo siento tanto pequeña- le dijo antes de que cerrara la puerta, aun con la cabeza agachada miro de reojo a la latina que se había quedado totalmente, se levantó dispuesta a irse, cuando Quinn se puso en medio – bebe, lo siento de verdad, perdóname –hizo el intento de abrazarla pero Santana la freno –ni se te ocurra tocarme Quinn, ¿te das cuenta que si no te llego a llamar por teléfono, de lo que habrías hecho? No sé qué me decepciona más que hayas intentado engañarnos o que casi te vuelves a acostar con el hijo de puta que te intento pegar- la miraba decepcionada y con algo de ira –y yo como una estúpida preocupándome de ti, por mi ahora mismo que te jodan, si te quieres ir con el capullo ese, lárgate Australia con él, corre a los brazos de ese intento de hombre, pero luego no vengas a nosotras llorando, la verdad que ahora mismo me das … - no quiso seguir, sabía que luego se arrepentiría de decir lo que primero se le pasara por la cabeza, Quinn la miro, se limpió las lágrimas –¿te doy qué? ¿Te doy asco? Pues perdona por ser humana y haber tenido un fallo, pero no ha pasado nada con él, llevó tres putos meses sin veros, cuando nos vemos apenas estamos un par de horas porque os tenéis que ir a Nueva York, para grabar la maldita serie, y encima ayer yo como estúpida os preparo una cena romántica, os compré rosas y me dejasteis plantada por que el estúpido de Ryan había pensado por vosotras y os reservo en un hotel dejándome a mí totalmente abandonada, os pasáis todo el maldito día juntas, perdonad por querer estar con vosotras al menos en la noche, pero si os molesta no os preocupéis que no me volveré a meter en vuestra relación- su orgullo la estaba pudiendo, se marchó a la habitación se vistió e hizo la maleta con las cosas que necesitaba para un par de noches, y salió dispuesta a marcharse cuando se encontró con los ojos llorosos de Rachel y la mirada atónita de Santana que no se había movido de su sitió – ¿a dónde vas Q?- cuestiono asustada Rachel – se acabó no puedo más, luego vendré a recoger el resto de mis cosas- y sin esperar a que ninguna de las dos dijera nada salió por la puerta dando un portazo, lanzó su maleta al maletero y salió del coche a toda velocidad, las lágrimas le caían por los ojos, apenas veía la carretera y ella apretaba más el acelerador, cuando se dio cuenta que venía un coche directa hacia ella, tuvo que dar un volantazo para evitar el choque, se quedó en mitad del arcén de la carretera, y todo se quedó en silencio.
En la casa de las chicas Santana abrazaba a Rachel que esta lloraba, no entendía como habían llegado a esa situación, juntas eran perfectas, desde fuera todo se veía genial, incluso la gente las envidiaba su relación, se completaban totalmente, pero el trabajo estaba pudiendo con ellas, estar tanto tiempo separadas no les hacía bien –lo siento todo ha sido mi culpa, si me hubiese callado, estaba molesta por lo que nos había dicho del estúpido ese, aunque lo que más me ha fastidiado ha sido lo de que se tiene que volver a ir y encima a Australia a la otra parte del mundo- suspiro pesadamente la latina soltándose del abrazo de la morena mientras iba al mini bar a por unas copas –la echo de menos siempre se las pasa viajando y algunas veces si tenemos suerte son semanas pero casi siempre se va meses por las estúpidas películas, y casi nunca son cerca de casa – le ofreció una copa a Rachel y bebió un sorbo –tengo miedo mi amor- agacho la cabeza Rachel –no quiero que acabe lo nuestro no puedo vivir sin las dos, os necesito cerca para poder ser feliz, sé que suena egoísta pero no me importa serlo si os voy a tener a mi lado- se limpió las lágrimas que le quedaban, y bebió –deberíamos llamar a Q, pero no se lo merece después de lo que nos ha hecho con Puck, yo… me voy a la cama no me apetece cenar- beso la mejilla de Santana y se marchó a la cama, no tenía ganas de nada.
Solo necesitaba pensar, dio miles de vueltas pero no conseguía dormir, no podía dejar de pensar en las últimas palabras de Quinn "se acabó no puedo más" sabía que la presión le había podido pero no podía estar acabando todo, apenas hacia un año desde que se fueron a vivir juntas desde sus tres años de relación, se levantó y miró el móvil por si lo tenía en silencio y había alguna llamada perdida de Quinn, las tres de la mañana se sorprendió cuanto tiempo había estado perdida en sus pensamientos, se dio cuenta que Santana todavía no había ido a dormir, salió y fue directa al salón ya que de allí salía la luz, la latina se encontraba en la ventana mirando el paisaje urbano, la abrazo por la espalda –¿tú tampoco puedes dormir?- la latina sin dejar de mirar a la ventana cogió a la morena y se la puso delante para ser ella quien le abrazara por la espalda y poder apoyar su barbilla en su hombro, Rachel le imitó mirando a la ciudad –la he llamado varias veces pero es tan cabezota que su maldito orgullo no es capaz de aceptar la llamada- Rachel se giró buscando la mirada de Santana y pero ella seguía mirando a la ventana entonces se dio cuenta, Santana había estado llorando, aunque no lo reconocería, le limpió la lagrima que le caía –seguro que está en casa de Jess, siempre que discutíamos se iba para calmarse a casa de su amiga, no te preocupes vale – trataba de tranquilizarla, y aunque ella estaba en la misma situación tenía que ser la fuerte, se abrazó fuerte a Santana y escondió su cabeza en su pecho, no sabía porque pero tenía una sensación extraña que no le gustaba, estuvieron un rato abrazadas hasta que Rachel se separó y llevando de la mano a Santana se metieron a la cama abrazadas.
Apenas había amanecido cuando el teléfono de la morena sonaba, y una adormilada Rachel lo cogía sin mirar quien era –Hola ¿la señorita Rachel Berry?- lo puso en altavoz, para ver si Santana conocía la voz –Si soy yo ¿Quién llama? –Se oyó un leve carraspeo al otro lado del teléfono – le llamo de parte de la señorita Quinn, me temo que ha tenido un accidente – al oír aquellas palabras, todos sus miedos surgieron de la nada.
