Capitulo 3:

De pronto unos tipos al escuchar el jaleo, entraron en la habitación.

-¡Es el Kazekage! ¡La chica que entró solo quería evitar que rematase a su propia hermana!

Fueron a por mi pero creé un muro de arena para no dejarles pasar, subí encima de Yuki con Itami en mis brazos.

-¡Corre Yuki! ¡Hay que volver lo mas rápido posible! ¡Rápido!

Puse a la chica delante mio agarrando del pelo al lobo de los dos costados de la joven para evitar que se cayese y poder aferrarme. Corrió como alma que lleva al diablo, corrió a toda prisa, saltando tejados y todo lo que se le pusiera en su camino. Varios ninjas intentaron detenerle, pero el animal era increíblemente veloz en este momento, nadie pudo atraparle. ¿Eso era normal tanta velocidad? No me detuve a pensar en ello, Itami se desangraba y todo por intentar ayudarme.

Cuando les perdimos de vista, miré sus heridas y pude parar el sangrado haciendo presión, la habían clavado algo en su abdomen, un kunai lo mas seguro, pero hasta el fondo. En cuestión de tan solo una hora, llegamos al oasis. Saqué a la chica del lomo del animal, teñido ahora por un color rojizo, para llevarla a la cabaña.

Cogí algunas de sus médicinas y como pude la intenté curar, aún así yo no sabía nada de médicina, hice lo que pude. Esa noche, cogió mucha fiebre, ni siquiera estaba consciente, el lobo y yo no nos separemos de su lado en ningún instante.

-¿Donde...estas...? No, no me...dejes...sola... - dijo la joven en sueños asustada.

Estaba sudando, no se si por la fiebre, por la pesadilla que estaba teniendo o por ambas cosas. Le cambié la venda empapada de su cabeza para refrescarla con agua limpia y fría y colocarla de nuevo a su lado. Tomé su mano.

-Estoy aquí con Yuki. - le dije simplemente.

Estaba acostumbrado a no dormir, pero esa noche, se me hizo especialmente larga y pesada, no quería perder ningun detalle de ella. Si tan solo le hubiera hecho caso... si tan solo, no me hubiera marchado, nada de esto hubiera ocurrido.

A la mañana siguiente, la fiebre parecía haberle bajado aunque aún tenía, parecía que se estaba comenzando a estabilizar. Ella por fin abrió los ojos pero débilmente.

-¿Te encuentras mejor? - le pregunté aliviado al fin, de ver que estaba mejor.

-Si... - dijo insegura.

Se sorprendió cuando el lobo le lamió la cara.

-¿Necesitas algo? - le pregunté

-No... tan solo... ¿Quién eres? - me preguntó.

-No bromees, me has preocupado – reconocí.

-No bromeo ¿Te conozco de algo? ¿Que es este lugar? ¿Porque este perro es tan grande?

-Itami...

-¿Te llamas Itami?

-No... ese es tu nombre...

-¿Mi nombre? - se preguntó, de repente creo que le dolió la cabeza porque la sujetó con sus manos – No recuerdo... nada... ¡No recuerdo nada! ¿¡Porque estoy herida!? ¿¡Porque no me acuerdo de nada!? - preguntó nerviosa.

-Calmate, Itami. No te preocupes, yo te lo explicaré todo.

Había perdido la memoria, no se reconocía ni a si misma... ni siquiera a Yuki, ni a mi... El exceso de perdida de sangre o el golpe al caer al suelo durante su pelea ha tenido que afectarle en el cerebro. Ahora, no puedo dejarla sola, ¿Quién ha podido atacarla? ¿Será el mismo que mató a mi hermano y lo intentó con Temari?

No había momentos para cuestionarse nada, no lo recordaba. Le expliqué todo lo que había ocurrido desde que nos conocimos.

-Así que... yo vivo aquí con este lobo – miro al animal y lo acarició en su mejilla – Lo siento bonito, no puedo acordarme de ti. - Yuki agachó su cabeza para refregar su frente en la cara de la chica con un gesto cariñoso. Luego ella me miró a mi – Y, siento no acordarme de ti, seguro que eramos amigos, pero...

-No te fuerces, si lo haces te causarás mas daño y tardarás mas en recordarlo, por ahora, habrá que descansar.

-Si.

Le ayudé a cambiarse los vendajes, algo avergonzado de tener que verla en sujetador, pero era solo por necesidad, no podría hacerlo sola. Y luego la ayudé a acostarla sobre las cálidas pieles, cubriendola con una de ellas.

-Descansa yo haré una sopa para que te reconforte.

-Gaara...

-¿Si?

-Gracias, gracias por ayudarme, ¿Sabes? Aunque tengas un bijuu, cosa que he de reconocer es algo terrorifico, no me importa, pareces alguien bueno y me alegro de haberte conocido, aunque no lo recuerde – dijo con una tranquila sonrisa.

Era la primera vez que la veía sonreír, quizás porque no recordaba su pasado ni lo que le atormentaba, su expresión estaba mas relajado, parecía otra persona sin ser tan desconfiada, no era como ella, parecía frágil y tan solo quería protegerla.

Le hice la comida sin responerle, estube un poco mas callado de lo habitual, en cambio Itami no dejaba de preguntarme cosas, curiosa por saber mas de si misma. Aunque era raro verla tan abierta a hablar y a relacionarse, por otro lado, también era agradable.

-Nee, Gaara ¿Somos pareja? - me preguntó haciendo que me atragantase el caldo de la sopa que acababa de ingerir.

-No... ¿Que te hace pensar eso?

-Hombre, vivimos los dos sola en un oasis aislados, con una sola cama donde dormir y tu me tratas con tanto cuidado.. que hombre, da que pensar. Si lo somos dimelo no te preocupes, podría intentar adaptarme, aunque el sexo tendría que esperar a que recordase, tendrías que entenderlo. ¿Llegamos a tanto?

-No teníamos una relación así... - dije ruborizado.

-Oh, ya veo. ¿Ni un poco siquiera?

-No.

-Mmm... que tonta.

-¿Porque lo dices?

-Porque eres un chico muy agradable, viviendo en el mismo techo, se me hace raro que no haya nada pienso que debo ser muy tonta para no hacer nada, seguro que tengo distinta forma de actuar con memoria.

-Si, bastante diferente... no sabes cuanto.

-Me lo imagino, lamento confundirte e incomodarte.

Durante un par de días ella se recuperó por completo físicamente, quedando tan solo la marca de los puntos que tuve que hacerle en la herida. Pero psiquicamente, no habían progresos, parecía estancada.

-Gaara – me dijo ella. - ¿En que estas pensando?

-En nada ¿Y tu?

-En saber que piensas lógicamente – me dijo con una sonrisa.

-¿Y porque quieres saberlo?

-¿Necesito un motivo para tener curiosidad?

-No necesariamente.

Se estiró sobre el banco en el que estabamos sentados al lado del lago, apoyando su cabeza en mi regazo con total confianza, gesto que me tomó por sorpresa pero que no rechacé en absoluto.

-Tengo sueño ¿No te molesto así verdad?

-¿Te apartarías si así fuera?

-No, realmente no lo haría – dijo divertida.

Tenerla así de, como decirlo, alegre, esa era la palabra, hacía que me sintiera reconfortado, jamás nadie había sido tan atento conmigo, y eso era mucho decir debido a las circunstancias. No tardó mucho rato en dormirse, empecé a acariciarle la cabeza. ¿Que le habrá ocurrido para volverse tan desconfiada y tan alerta? Jamás ha querido hablar sobre ello, ahora he podido comprobar que en verdad es alguien amable. Yuki estaba en otro lugar cazando conejos.

De pronto, su entrecejo se torció empezando a sudar, creo que estaba teniendo una pesadilla.

-No... papá...detente...

¿Papá? Iba a despertarla pero decidí no hacerlo, estaba empezando a recordar.

-Papá... no... bebas mas... no hagas eso...no...

De pronto se levantó de golpe, logré esquivar su frente de puro milagro. Me miró y se apartó un poco, puso sus manos sobre su rostro, cubriéndoselo.

-¿Que ocurre? - le pregunté

-He recordado algo... mi padre, él era un borracho, él... me pegaba fuerte, me insultaba y... las personas de la calle, me ignoraban, estaba siendo rechazada por todos... sin amigos... sin nadie a quién acudir... ha sido horrible, ha sido horrible Gaara... no quiero volver a revivirlo, quiero olvidarlo de nuevo...

Apoyó su cabeza sobre mi torso, la acaricie despacio. Empezó a contarme cosas de su padre, cosas horrible, incluso le intentó forzar a... tener sexo, dios, que asqueroso. Normal que huyera de casa, normal que no le gustase la compañía ajena, era lo mas normal del mundo, siempre ha estado sola y marginada, al igual que yo. Pasó un rato.

-¿Estas mejor? - pregunté y ella se apartó de mi.

-Si. - dijo reconoció ella – Como le digas a alguien sobre esto te mato. - me amenazó.

-Vuelves a ser tu.

-Supongo... - dijo incómoda – Ahora empiezo a recordarte... y lo que sucedió en la villa... auch... como me duele la cabeza...

-¿Que sucedió?

-No lo sé, habian muchos asi que los distraje para que pudieras huir tranquilamente con Yuki... entonces, vi una sombra acercarse al hospital... me acerqué y...y...

-¿Que? ¿¡Quién era!?

-No lo sé... - dijo cogiendo su cabeza con sus manos - ¡No lo recuerdo! ¡No lo sé! - dijo adolorida.

-"Esta tipa no no será de ayuda, vayamos allí y matemos a ese cabrón, lo estas deseando, tener su cadaver bajo tus pies" - dijo el bijuu

Hice oídos sordos de lo que me dijo.

-Esta bien, no te sobreesfuerces, ahora con nuestro alboroto la vigilarán mas, y si entró a hurtadillas es que no esta asignado a protegerla, de momento Temari estará bien.

-Lo siento... siento no ser de ayuda.

-No te preocupes, ya hicistes mucho.

-Pero no es suficiente.

Se cruzó de brazos enfadada consigo misma, realmente se preocupa por mi y lo que me pasé.

-¿Volverás a marcharte? - me preguntó sin mirarme.

-No, ahora deben estar buscandome demasiado, tendré que esperar a que se relajen las cosas para intentar colarme de nuevo.

-Esta bien.

-¿El que?

-Si te vas, lo entiendo pero no me gusta, así que la próxima vez... - dijo ahora si mirandome directamente a los ojos – Iré contigo te guste o no, debo protegerte.

-Se protegerme solo.

-No me importa, aunque tan solo sea para facilitarte el camino para que, puedas regresar.

-Diga lo que diga lo harás de todos modos ¿verdad?

-Exactamente.

-No tienes remedio – dije esbozando una diminuta sonrisa.

Ella se sonrojo un poco, era muy terca, obstinada, temeraria, pero al mismo tiempo, también era expresiva, protectora y cálida. Me hace acordarme de aquel sentimiento de cálidez que me daba mi tia, aunque de diferente manera, no sabría como explicarlo.

-¡Bueno me-me voy a dar una vuelta! - me dijo marchandose.

Me alegraba de que ahora, se acordase de mi y se hubiera abierto a contarme sus cosas, quizás tan solo lo dijo porque estaba en un momento de debilidad psiquica, pero de todas formas me alegraba porque sabía que ahora ya, confiaba plenamente en mi.

[POV'S Itami]

El acordarme de mi padre no me había hecho bien, nada bien. Ese ser inmundo... hizo que bajase mis defensas ¡Si eso fue! Le conté sobre mi pasado a Gaara, aunque, a pesar de que le hubiera amenazado, sabía que no diría nada, no es de ese tipo de persona ya lo sabía. Pero algo tenía claro, le protegería costase lo que costase, le consideraba un buen amigo, parte de la manada, él y Yuki eran mi familia. Fui a un lugar un poco mas apartado de ese lago para empezar a desnudarme y darme un baño en ese lugar.

Moviendome lentamente sobre ese agua tan limpia y cristalina comencé a pensar ¿Que haría él si lograse solucionarlo todo? ¿Se marcharía para siempre para volver a su puesto de Kazekage? ¿Me dejaría de nuevo sola en este lugar? No quería imaginarme lo que sería de nuevo estar Yuki y yo solos, que el animal me hacía compañía, mucha, pero no era lo mismo, ni por asomo. Jamás había experimentado el sentimiento que era el sentir el calor de otro humano, yo pensaba que todos eran repugnantes y calculadores, adoradores del dinero y el poder, pero Gaara no era así y lo sabía.

Entristecí un poco, no quería que se marchase, no quería que volviera a abandonar este oasis, realmente no lo quería. Decidí dejar de pensar en eso, si sería lo mejor. Pero entonces recordé algo que pensé cuando no tenía pasado, bueno cuando no lo recordaba, algo que le dije. ¿¡Que si eramos pareja y habíamos hecho sexo!? ¿¡A quién se le ocurre!?

Enrojecí de la vergüenza submergiendome debajo del agua la cabeza a ver si la enfríaba, tonta, si, sin duda soy una gran tonta. Preguntarle algo así... si soy virgen de todas formas y de momento no tenía intención de cambiar ese hecho. Pero Gaara fue un caballero, se podría haber aprovechado de mi en ese momento pero no lo hizo. ¿Porque al pensar en él, ahora siento mas a mi corazón bombardear? No lo sé pero ese sentimiento era muy agradable.

Sentí un aullido, malas noticias. Sentí un kunai rozarme la mejilla y hacerme un corte, miré de donde provenía y eran un par de ninjas de Konoha.

-Alto, no te muevas y no sufrirás ningún daño. - dijo una voz femenina en voz de alerta.

-¿Porque me perseguís?

-Por ayudar al Kazekage, sabiendo perfectamente en la situación que se encontraba, eres su complice.

El lobo apareció entre las sombras mordiendo y pisando a ambos ninjas, cogió el rollo de sellos de la chica con los dos moños para que no pudiera lanzar mas ataques, mientras de un salto se puso a mi lado, subiendome encima de él para poder huir.

-¡Y Gaara! ¡Yuki ve a buscar a Gaara! - le ordené.

Fuimos al lugar donde se encontraba, estaba junto a un ninja rubio, una con el pelo rosa y otro con el pelo negro. Él Kazekage me miró y con sus labios dijo en nuestra dirección.

-¡Huye! - me gritó.

Otro ninja fue a atacarnos pero un muro de arena se elevó hacía nosotros para protegernos.

-¡No sin ti!

-¡Te atraparán! ¡Yuki llevatela y protegela!

El canino obedeció marchandose.

-¡No! ¡Gaara! ¡No! ¡Retrocede Yuki! ¡Vuelve!

Salté de su lomo para caer rodando sobre la caliente arena, quemando mi piel desnuda. El animal soltó el rollo y me cogió como si fuera un cachorro, aunque lo hizo por la espalda para arrastrarme lejos de ahí.

-¡Noo! ¡Gaara! ¡No te mueras! ¡No dejes que te maten! ¡Me oyes! ¡Volveré por ti! ¡Te salvaré! - le grité mientras lágrimas de rabia e impotencia caían por mis retinas.

Cuanto odiaba el no ser ninja, si fuera una kunoichi experimentada, podría haberle salvado, podría... ¿Y si muere? ¡Mierda! ¡Debí estar mas alerta! ¡Tenía que haberlo estado! Después de un tiempo huyendo, el animal me soltó, yo entristecida me subí en su lomo, ya no había marcha atrás.

-Debiste obedecerme a mi, si muere... no te lo perdonaré nunca Yuki.

El animal bajó su mirada mientras seguiamos caminando, me había entendido perfectamente. El sol quemaba mi desnuda piel, deshidratandome mas deprisa, pero gracias a la velocidad del animal pronto llegamos a un pueblo cercano.

-Ve a la tercera casa al lado del mercado. - le ordené.

Mi antigua casa, habría algo de ropa quizás. Por suerte, al entrar no había nadie, la casa estaba raramente limpia y sin botellas de alcohol por el medio, cosa que me extrañó en demasia. Fui a mi cuarto, estaba intacto, con la cama sin hacer y cosas por el suelo. Mi ropa no me valía, era pequeña, normal después de cuatro años. Busqué en los baules del trastero y cogí ropa de mi madre. Fui a la cocina para saquearle la nevera, beber agua y darle de comer a Yuki, necesitabamos fuerzas antes de penetrar en la aldea oculta de la arena.

En todo el salón tan solo habían fotos mías de cuando era niña, entonces escuché la puerta abrirse, me escondí como pude.

-¿Quién anda ahí? - dijo una voz masculina acercandose donde estaba yo.

Me levanté dejando de ocultarme.

-Itami... hija...

Mi padre estaba limpio, llevaba un traje de ninja con la bandana de la arena. Se acercó a mi sin atreverse a abrazarme.

-No te hagas ilusiones, tan solo necesitaba comida y ropa.

-¿Donde has estado?

-Lejos de ti, pero ahora no puedo seguir esta conversación, tengo algo importante que hacer.

Pasé por delante suyo y él me cogió del brazo.

-Perdoname.

-Jamás. - dije fríamente.

-Vale, si no quieres perdonarme, lo entenderé. Ahora ya no bebo, dejé de hacerlo esa noche, realmente no sabía que eras tu cuando...

-¿Acaso a mamá le hacías eso? ¿Forzarla?

-No, nunca lo hice.

Dejé que el silencio se apoderase.

-Sé que hace unos días estuvistes por aquí y ayudaste al Kazekage, te han reconocido y estas en busca y captura.

-No me importa, han capturado a Gaara, he de ir a salvarle.

-Pero si es un monstruo, tiene el biju y ha matado a su familia.

-¡Eso no es cierto! - le grité soltandome de su agarre - ¡Gaara no mataría a nadie a sangre fría! ¡Es una buena persona! ¡Él jamás lo haría! ¡Ama a Suna y desea que todos le amen! ¡Que mas da si tiene un monstruo en su interior! ¡Él no lo es! ¡Es el mejor Kazekage de la historia! ¡El mejor Kage! ¡La mejor persona del mundo! ¡Alguien como tú no tiene derecho ni a mencionar su nombre! ¡Escoria!

Pareció sorprenderle mi argumento.

-Tu y él...

-Es mi familia a lo que a ti te concierne.

-Esta bien, te ayudaré.

-¿Porque harías eso?

-Porque te lo debo, soy un hombre nuevo y sin mi ayuda jamás entrarás en la villa, no te pido que me perdones, tan solo que dejes que te ayude.

-Algo que viene de ti no puede ser bueno.

-Es tu última opción, por la fuerza esta vez no entrarás, han solicitado ayuda a Konoha, hay mas refuerzos.

Tenía razón, no me quedaba alternativa, mordí mi labio inferior.

-Esta bien, pero como sea una trampa... te mataré, y lo digo en serio.

-Lo sé, hija.