Disclaimer: Los personajes fueron creados por la gran Suzanne Collins, yo únicamente los tomo prestados para desatar mi loca imaginación y crear historias.

Capítulo 3: Gale

Gale POV

Sólo tenía un par de arañazos en los brazos, pero no estaba seguro si había sufrido de algún golpe u otro traumatismo mientras me dirigía hacia ella, no sabía cuánto tiempo había estado de pie frente a su casa en ruinas, donde había estado antes, que fue lo que la salvó de estar enterrada junto a su familia y sus pertenencias.

Un escalofrío bajo por mi espalda, unos cuantos segundos de tardanza, con un poco más de indecisión y posiblemente no la hubiera encontrado con vida.

Pensar en eso ahora no me hacía bien, no cuando ya estábamos un poco más a salvo que antes ya que habíamos llegado al campamento improvisado que se encontraba a una profundidad aceptable del bosque, dentro de un claro que parecía estar ahí esperándonos que parecía saber desde hace tiempo lo que sucedería y que nos sería útil en algún momento.

Cuando llegamos la tomé de nuevo del brazo para guiarla, de inmediato mi vista se movió buscando entre las personas hasta que encontré lo que buscaba, a la señora Everdeen y a Prim, ambas se encontraban en un rincón del claro, con los heridos tendidos a cierta distancia unos de otros, ya agrupados de cierta forma en la que había clara distinción de los que sólo estaban ahí de paso, con rasguños superficiales y los que seguro pasarían más tiempo siendo atendidos y observados.

Dentro de la zona improvisada para los heridos vi una piedra que bien serviría de silla, me pareció un lugar perfecto para dejarla descansando en lo que esperaba su turno para ser atendida, ahí me detuve abruptamente haciendo que Madge trastabillara un poco, me voltee hacia ella y en un gesto protector que salió de mí sin haberlo pensado tome su barbilla con mi mano para hacer que nuestras miradas se cruzaran, su mirada era turbia, podía ver la confusión que había en ella, lo cual era obvio, ni siquiera yo sabía qué demonios pasaba o que hacer exactamente, también había dolor, uno tan fuerte que me hizo querer hacer lo que fuera con tal de que no lo tuviera más.

-Ahora estás a salvo- le repetí lo mismo que había pensado unos segundos antes, tratando de suavizar mi voz para ella. –Siéntate ahí- le dije, apuntando con mi mirada hacia la piedra –Espera tu turno para que la señora Everdeen se asegure que no tienes ningún daño, ahora tengo que irme, pero nos veremos pronto- me pareció tan frágil, y una necesidad de protección brotó de mí, la ayudé a sentarse, la miré por unos segundos más y acto seguido me dirigí directamente hacia Prim, ella estaba sin duda menos ocupada que su madre en ese momento.

–Hey Prim- dije para que se percatara de mi presencia –Gale, ¿dónde has estado?, tu madre estaba muy preocupada cuando vio que no llegabas- soltó en un tono de preocupación mezclado con su constante amabilidad –Fui en busca de más sobrevivientes; y, he tenido éxito- le dije mientras apunte con la cabeza al lugar en el que dejé sentada a Madge –Necesito que la examines, tiene unos cuantos rasguños en los brazos, pero no sé qué tanto pudo haber sido afectada antes de que yo la encontrara- dije, mientras ella volteaba a ver quién era el sobreviviente al que me refería, a la petición hecha solo pudo contestar con un asentimiento.

-Señora Everdeen –me acerqué a ella después de haber dejado a Prim -De vuelta al distrito he notado que la villa de los vencedores está inusualmente conservada, ¿usted cree que podamos sacar algunas cosas útiles?, no sé, utensilios de cocina, talvez algunas mantas –me miró con confusión por unos momentos, se lo pensó un poco y asintió –Puedes tomar lo que necesites Gale; y, si no es molestia, podrías traer más medicina y material para las curaciones –me dijo apresuradamente –Por supuesto, partiré inmediatamente, nos vemos en un rato- dije, mientras me alejaba en busca de mi familia.

Encontré a mi madre y hermanos, el rostro de mi madre se tornó en alivio cuando me vio, luego vino el sermón, que desde luego me había ganado dado que salí hecho una furia de regreso al distrito, sin avisar a nadie de mis planes, obviamente no me detuve a reflexionarlo y no me arrepentía de haberlo hecho. Después de decirme lo preocupada que la había dejado, mi madre pareció caer en la cuenta de que estos momentos no eran precisamente adecuados para perderse de esa forma, total, lo hecho… hecho estaba, me dejó ir después de contarle mis planes y darme algunas recomendaciones, me alegró haber hablado con ella, seguro hubiera dejado fuera algunas cosas si ella no me hubiera señalado la importancia que tenían.

Últimamente me planteaba esta situación muy a menudo, sabía que un acto más de rebeldía por parte de Katniss y el capitolio, más específicamente el presidente Snow, descargaría toda su furia contra lo que ella más amaba, en un intento por aplacar la inminente guerra para derrocarlo. No me cabía duda que el distrito sería atacado, no sabía cómo ni cuándo, pero el sentimiento de que se aproximaba no se iba de mi cabeza.

Ya había pasado, a unos kilómetros lo que fue el distrito 12 yacía completamente destruido, todo eran cenizas y restos de lo que alguna vez fue, no es que pensara que fuera el mejor lugar para vivir, pero fue lo único que conocí como hogar desde mi nacimiento, los recuerdos felices y de tristeza tenían su cede ahí.

Después de explicar mis planes a mi madre y avisarle debidamente sobre mi ausencia fui donde estaban varios de mis amigos ayudando en lo que podían y expliqué mi plan de búsqueda de provisiones.

Así, al menos diez hombres nos dirigimos hacia la villa de los vencedores, el único lugar que quedó intacto del distrito. Sabía que teníamos que movernos, quedarnos en un solo punto del bosque por mucho tiempo no sólo era peligroso por los animales que habitaban ahí, sino por la posibilidad de un segundo ataque, en el que teníamos todas las probabilidades en contra nuestra; aunque, con las pocas cosas con las que nos marchamos también tendríamos problemas para subsistir y la villa de los vencedores ahora era nuestro milagro personal.

Entramos en la casa de Katniss, ahí tomamos toda la comida de los estantes, que tendría que ser racionada para que todos pudiéramos alcanzar, tomamos también mantas, vasos, platos y demás cosas necesarias. Yo me encargué personalmente del encargo de la Sra. Everdeen, encontré diferentes tipos de medicinas y materiales de curación, que eche a una bolsa con sumo cuidado.

Me topé con los frascos de morflina que estaban en un estante superior, reservado para lesiones de fuerza mayor; ya no debía nada, Madge actuando bajo un móvil desconocido para mí, había traído estos frascos cuando yo fui azotado, no tenía por qué hacerlo, nunca fui amable con ella y ni siquiera me mantuve en un punto medio o de indiferencia, pero lo hizo, arriesgo su seguridad al salir de la comodidad de su casa en medio de una tormenta para ahorrarme el dolor. Desde el día en que me enteré lo que hizo por mí, me sentí en deuda con ella, mi percepción de ella cambio por completo y me di cuenta de lo irremediablemente idiota que fui todo ese tiempo, me dejé llevar por lo que se suponía que debía ser ella, una chica consentida que tenía todo lo que quería cuando lo quería, cuando, si prestabas un mínimo de atención te darías cuenta que nada podía estar más alejado de la realidad que eso.

Una vez que tomamos lo necesario, retomamos nuestro camino de vuelta, el camino de vuelta al distrito cuando regresé a buscar a Madge se me había hecho eternamente insoportable y el regreso me la pasé temiendo por su seguridad, así que no tuve noción clara de la distancia que separaba el claro de los refugiados del distrito, ahora pude ver que no se encontraba muy lejos, talvez a una media hora si ibas a buen paso. Conocía bastante bien el bosque, tras los años en los que me adentraba en el con la esperanza de poder llevar algo a casa para poder alimentar a mi familia, por lo que, una vez fuera de presiones mortales pude recordar que había a unos 20 minutos del campamento una fuente de agua, a la cual nos dirigimos. Al llegar se llenaron tres de los jarrones que trajimos. Por el momento el problema de las provisiones y del agua se habían solucionado, aún faltaba uno que no carecía de importancia: el alimento; que si bien, trajimos todo lo que había en la despensa de la mansión Everdeen, no sería suficiente para la cantidad de gente que había y sin duda sería mucho más útil que la comida enlatada y empaquetada se guardara para el trayecto en el que tendríamos que desplazarnos.

En ese punto la expedición se dividió, una comandada por mi amigo Thom, que conocía también el bosque y guiaría a las otras cinco personas responsables de transportar el agua hacia el campamento y el resto de nosotros, que nos quedaríamos cerca de ese punto colocando algunas trampas e intentando cazar algunos animales para el desayuno.

Traté de aprovechar la poca luz que quedaba, la puesta de sol se acercaba implacable y después de eso lo único con lo que contaríamos sería con las trampas que colocaríamos por todo el lugar.

Estaba claro que pocos, por no decir sólo yo y otro chico sabíamos algo sobre cazar, así que nos tomó un poco de tiempo instruir a los otros dos acompañantes para que pudieran ayudarnos a colocar las trampas estratégicamente. Nos llevó más tiempo del pensado el hacer todo, para cuando acabamos ya estaba muy entrada la noche, la oscuridad del bosque amenazaba con tragarnos, nos debatimos entre quedarnos o regresar al campamento.

A trompicones y alumbrados por la luz de antorchas encontramos el camino de vuelta, era la mejor opción, después de todo decidí que la mejor zona para cazar sería una alejada del ajetreo que podría causar la gente y si nos quedábamos había pocas posibilidades de que algún animal se acercara.

El avistamiento de la fogata nos dejó claro que llegamos, la mayoría de las personas ya estaban durmiendo, debían estar exhaustos después de lo que pasó, varios hacían guardia alrededor del campamento y otros se limitaban a estar tendidos en el suelo sin poder pegar ojo.

Llegué a donde estaba mi familia, mis pequeños hermanos Vick y Rory estaban acostados sobre una manta y estaban abrigados por otra, la pequeña Posy dormía plácidamente en los brazos de mi madre que velaba por sus hijos y esperaba a que el otro volviera.

-Hey, ¿qué tal ha ido todo? –susurré para evitar despertar a los pequeños.

-Lo mejor que se puede, ha habido buena organización, unos haciendo fogata, otros guardias, luego repartiendo las mantas y el agua que llegaron hace unas horas.

-Bien, hemos dejado trampas no muy lejos de aquí que checaremos al amanecer para resolver el problema de la comida –dije a mi madre –Tengo que llevar esto donde la Sra. Everdeen, así que en un momento vuelvo con ustedes.

Mientras pasaba entre la gente no pude evitar fijarme uno a uno buscando la melena rubia de Madge, sin saber bien porque ocupaba un lugar dentro de las tantas preocupaciones que tenía en mente, llegué a mi destino sin haberla encontrado, Prim y la Sra. Everdeen estaban sentadas donde estaban dispuestos sus materiales médicos, haciendo su propia guardia a los enfermos.

Estaba por irme cuando Prim se levantó de un salto y se acercó a mí –Madge está bien, tenías razón, sólo tenía rasguños en los brazos que sanarán pronto –me dijo haciendo una pausa – Está aquí, ¿Quieres verla? –algo me decía que si no la veía con mis propios ojos, jamás estaría en paz, así que sólo asentí, fuimos donde se encontraba, su cuerpo yacía sobre la yerba, su respiración profunda y pausada indicaba que estaba profundamente dormida.

-Nos ha sido de gran ayuda a mi madre y a mí –susurró Prim –Hace poco que vino a dormir, prácticamente la obligamos. –Bien, gracias Prim –le dije, sin apartar la mirada de Madge.

No tenía razones lógicas para despertarla, así que la dejé descansar, me dirigí hacia mi familia para intentar hacer lo mismo, porque apenas saliera el sol tenía que partir de nuevo en busca del alimento.

Mientras intentaba dormir apareció una imagen sin ningún aviso, una chica con los cabellos de oro, expresión apacible y profundamente dormida fue lo último que mi mente recreó antes de poder sumirme en la inconsciencia.

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Sentí que sólo había dormido 5 minutos cuando mi amigo Thom vino en mi busca, faltaba muy poco para el amanecer, así que consideró pertinente el ponernos en marcha en busca del desayuno, no puse objeción, yo como la mayoría de los habitantes del distrito 12 sabíamos lo que era el hambre, ahora no veía la razón por la cual tuvieran que aguantarla, así que me puse en marcha.

Llegamos al lugar de las trampas media hora después del amanecer, contrario a lo esperado nos encontramos con un nada despreciable botín, que consistía en cinco liebres grandes. Dos de nuestros compañeros lo llevaron al campamento, me quedé con Thom y otros dos chicos, después de unas horas estábamos de vuelta al menos una docena de aves y algunas otras liebres.

A pesar de tener algo más tachado en la lista de lo que se debía hacer, había un millón de cosas más por ver, haciendo que el día se viera más largo de lo que sería…


Chan chan chan!

He aquí un capítulo en perspectiva de Gale, para los que se preguntaban por lo que estuvo haciendo todo el tiempo que estuvo ausente. Seguiré publicando regularmente, así que nos veremos pronto.

Mención especial:

Gale Lover, mil gracias por tu comentario, creo que tus interrogantes fueron respondidas en este cap., el campamento se encuentra en un tipo de claro y las cosillas para poder sobrevivir fue lo poco que alcanzaron a llevarse tras el ataque y lo poco que pudieron juntar de la villa de los vencedores que quedó intacta. Espero que sigas disfrutando la historia y que me sigas contando que te va pareciendo.

Todos aquellos que lean este fic son invitados cordialmente a dejar sus comentarios, no hay nada mejor que saber sus opiniones, igualmente los invito a leer mis otras historias y dejar muchos más comentarios ahí.

Sin más que agregar:

LARGA VIDA A LOS FANFICS!