Capitulo 3

Kurama´s POV

Hiei caminaba a mi lado en silencio. El túnel parecía no tener fin. Habíamos caminado un tramo largo sin dificultad alguna, en esa parte la cantidad de cuerpos había ido disminuyendo considerablemente. Parecía que llevábamos bastante tiempo caminando, cuando sentimos el ki de Yuusuke y Kuwabara aumentar rápidamente.

Regresamos el camino andado corriendo. Entramos al túnel de la derecha y seguimos corriendo sin parar hasta llegar a una enorme bóveda dentro de la misma caverna.

Yuusuke y Kuwabara se encontraban luchando contra lo que supuse que era la criatura que había causado todos estos problemas.

Su aspecto era repugnante. Lucía como un enorme esqueleto deforme solamente recubierto por un pellejo putrefacto, viscoso y brillante, que estaba tan tirante que parecía que iba a rasgarse en cuanto la criatura hiciera el menor movimiento. En su boca había un par de colmillos afilados, y chorreaba el mismo líquido pestilente que inundaba esa parte de la caverna. Unas garras afiladas como sables relucían en sus manos. Sus pequeños ojos amarillentos y aguados tenían un brillo demoniaco.

Detrás de la criatura, en medio de un charco de sangre, se encontraba el cadáver de una de las chicas que debíamos rescatar. Su cuerpo había sido destrozado brutalmente. Le faltaban todas las extremidades, que no estaban a la vista. La cabeza estaba casi totalmente desprendida del torso, sólo sostenida por un delgado trozo de piel. El torso estaba abierto en canal, y las vísceras estaban esparcidas por el suelo. Su rostro aún conservaba una mueca de terror absoluto.

Aun más atrás, apoyadas contra la pared rocosa de la caverna, se encontraban las otras dos chicas, inconscientes.

Voltee hacia donde estaban los chicos, y vi que Hiei se había unido ya a ellos. Aprovechando la situación, me dispuse a rescatarlas a ellas.

No era nada sencillo maniobrar en un sitio tan resbaloso y repleto de cuerpos como aquel. Como pude llegue hasta ellas, puse a ambas chicas sobre mi espalda y traté de llegar a la entrada del túnel, pero la criatura alcanzó a notarme y me cerró el paso. Volteé fugazmente hacia donde se encontraban los chicos, y los vi tendidos en el suelo.

En mi situación actual, no me era posible luchar. No podía arriesgar las vidas de las chicas. Vi como la criatura alzaba su brazo huesudo, listo para atacarme. Me preparé para recibir un golpe directo, pero este nunca llego.

Hiei se había levantado y atacaba a la criatura, haciéndola retroceder. Golpearon una de las paredes, y unas cuantas rocas se desprendieron, cayendo sobre la criatura atontándola unos instantes. Hiei se acercó a mí, con un rostro de preocupación que no recordaba haber visto anteriormente.

-¿Estás bien?-

-Si. Gracias por la ayuda.-

-Date prisa y sácalas de aquí. Son un estorbo. Te alcanzaremos afuera al terminar con esto.-

Me sentí feliz al saber que Hiei se preocupaba por mí, pero esa felicidad no duró mucho. Yuusuke y Kuwabara ya se habían incorporado y me miraban atentamente.

-¡Kurama! ¡Necesitamos que nos ayudes con esto!-

Unos débiles gemidos a mis espaldas captaron mi atención. Las chicas se estaban despertando.

Un gran estruendo indicó que la criatura había logrado liberarse de los escombros. Al verla, las chicas gritaron horrorizadas y trataron de escapar, pero estaban tan aterradas que sus piernas no las sostenían bien.

Se habían separado de mí, y Yuusuke les ordenó que buscaran algún sitio donde esconderse, algo bastante sencillo tomando en cuenta las pilas de cadáveres que ocupaban también esa parte de la caverna y la gran cantidad de grietas en la roca. Saqué mi látigo, y seguí a los otros en el ataque.

La criatura era mucho más rápida de lo que había podido notar anteriormente. Pudo evadir mis ataques con facilidad, y asestarme un golpe en el vientre, lanzándome a la pared en la cual habían estado apoyadas las chicas.

Escuche la voz de Hiei gritar mi nombre, y unos pasos que se acercaban rápidamente a mí. Un hilo de sangre escurría de mi boca, y mi traje se había manchado con la sangre a medio coagular que había pertenecido a la tercera chica. Me levanté con algo de dificultad, para encontrarme con Hiei, que se encontraba ya frente a mí.

Ignoré su mirada de preocupación y miré con odio a la criatura. Esta comenzó a avanzar en mi dirección, sin siquiera prestar atención a los otros que aún estaban atacándola. Ya estaba preparado para cuando me atacara, cuando me di cuenta de su verdadero objetivo.

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Bien, aqui está otro capítulo. Trataré de que el siguiente sea más largo, si no, no se cuantos capítulos acabará teniendo la historia. Sugerencias, comentarios son bien recibidos.