Chapter Two

Hacia China

"Este...lugar está...lleno!" gritó Akane.

Era peor que los pasillos de la escuela entre clase y clase. Akane estuvo cerca de perder a Mousse tantas veces que recurrió a aferrarse a la larga manga del chino. Por supuesto, con Mousse y su nefasta vista, eso no mejoró demasiado las cosas. Chocaba con la gente constantemente ganándose gritos, juramentos y miradas torcidas del resto de bulliciosos usuarios del aeropuerto.

Incluso en los repletos pasillos de la escuela, Akane nunca había tenido que preocuparse realmente por chocar con nadie- no sólo porque tuviera una visión de diez, sino también porque era muy buena bandeándose entre la multitud, y cuando la gente abarrotaba los pasillos de charleta, no tenía problemas en pisar cabezas para poder pasar. Lo había hecho tanto que la gente aprendió a dejar libre el pasillo cuando ella andaba cerca.

Luego, cuando llegó Ranma, sus preocupaciones desaparecieron completamente. Por alguna razón, sin ninguna advertencia por parte de Ranma, la gente se apartaba de él como si fuera Moisés separando las aguas del Mar Rojo. A Akane siempre le había parecido extraño; no estaba segura de si lo hacían por miedo o por respeto. Después de todo, Ranma no había tardado demasiado en ganarse la reputación de delincuente entre compañeros y profesores

Este extraño poder que tenía Ranma hacía muy peregrina la idea de que hubiera sido secuestrado. Por mucho que no fuera el estereotipo de príncipe azul, no era en absoluto una damisela en apuros (además, si alguien se atreviera a llamarle damisela se pondría fuera de sí, incluso cuando la mitad del tiempo lo fuera)

Como Mouse había dicho, una vez que Ranma despertara, intentaría escapar a cualquier precio. Que le secuestraran ya era bastante malo, pero ser retenido como prisionero sería un enorme golpe para su ego. "¡Mira por dónde vas, imbécil!" espetó irritado un hombre a Mousse, sacando a Akane de sus pensamientos.

Akane se colocó delante de Mousse y miró al hombre vehementemente.

"¡Relájate! Para tu información, no ve bien. Por lo que he visto apenas te ha rozado, ¿así que por qué demonios no te calmas?" espetó Akane. Agarró del brazo a Mousse y lo guió entre la multitud, dejando al hombre anonadado.

"¡No puedo soportar a la gente así! De verdad que..." gruñó Akane. "Iré delante a partir de ahora, ¿vale, Mousse?"

"Gracias, Akane Tendo."

"¿Huh?" Akane interrogante a Mousse.

"Nunca nadie había salido en mi defensa por tener mala vista." Explicó Mousse. "Se limitan a llamarme idiota cegatón; eres la única que me ha defendido, y de verdad que aprecio tu amabilidad."

Akane se sonrojó, realmente avergonzada por la repentina sinceridad de Mousse.

"H-hey...no hay motivo para ser tan formal."Rió nerviosamente. " No le des importancia. En serio. Fue un placer para mí darle a ese tío un poco de su propia medicina."

Akane se dio cuenta de que les había guiado a ninguna parte, y continuó para atravesar el gentío. Al final, alcanzaron los mostradores.

"Buenos días. ¿Cómo puedo ayudarles?" preguntó una joven cuando Akane y Mousse se acercaron.

"Hola, desearíamos dos billetes de avión para China, por favor." Le respondió Mousse a la mujer.

"Claro," contestó la mujer, tecleando en el ordenador. "Hay un vuelo en media hora, a las 18:30. ¿Les parece bien?"

"Sí, muchas gracias."Asintió Mousse.

"Muy bien entonces. Aquí tienen los billetes. Que tengan un buen vuelo" la mujer sonrió tendiendo dos billetes a Mousse. Este fue ciegamente a cogerlos a la izquierda, lejos de los boletos. Akane los atrapó con un suspiro mientras que la azafata parpadeaba confusa. Akane agarró a Mouse del brazo y le apartó, leyendo los pasajes para descubrir a dónde iban.

"Terminal seis..." murmuró, "Vale, es por ahí."

La chica guió a Mousse a la Terminal seis y luego fueron a comprar unas bebidas mientras que esperaban el vuelo. Mouse esperó en un banco y Akane volvió con ellas. Le tendió una taza de café.

"Una de azúcar, dos de crema." Anunció, sentándose con su propia bebida.

"¿Qué has pedido tú?" preguntó Mousse.

"Capuccino francés de vainilla con crema batida y sirope de caramelo" dijo Akane con alegría, revolviendo la bebida con una pajita.

Mousse agitó su café. "Qué femenino." murmuró.

"Hey, necesito la energía del azúcar" se defendió Akane, sorbiendo su capuccino con entusiasmo. Luego sacó la pajita y chupó la crema y el caramelo del final.

"Esta va a ser la primera vez que viajo en avión" dijo Akane tras un momento, intentando empezar una pequeña charla. "Estoy un poco emocionada por ver cómo es"

"Bueno, los baños son muy pequeños...luego están las turbulencias...los terribles meneos...y si te sientas al lado del pasillo el auxiliar de vuelo puede darte en el hueso de la risa del codo con el carrito de comida...y después los bebés llorones...los viejos que roncan...la sensación de claustrofobia... el dolor en las articulaciones…el entumecimiento atrás…"

Akane puso mala cara. "Dios mío, muchas gracias, aguafiestas." Refunfuñó, removiendo la crema batida con tristeza.

"Oh. Mis disculpas, Akane Tendo." Replicó Mousse.

Akane suspiró, mirando al reloj mientras sorbía el capuccino.

Luu Fa atravesaba el pueblo con una bandeja de comida. Era apenas la ración de un pobre campesino, pensó con el ceño fruncido. Un pequeño tazón de arroz cocido y una rebanada de pan, sobras de la cena de aquella noche. Luu Fa dejó la bandeja en el suelo, y agarró la aldaba de la cueva, que, rodeada sólo por árboles, se encontraba al otro extremo de la aldea.

La abrió y cogió el plato. La mayoría de los aldeanos se limitaban a tirar la comida abajo, ya que no tenían otra manera de llegar abajo que una escalera. Luu Fa permaneció un momento con la puerta abierta, pensando. Después bajó por los peldaños hasta que lo único que asomaba del agujero eran su cabeza y su torso. Manteniendo el equilibrio, cogió la bandeja y la colocó cuidadosamente sobre la cabeza. Las mujeres Amazonas podían hacer muchas cosas; precisamente una de ellas era poseer un equilibrio increíble.

Luu Fa bajó la escalera lentamente con la bandeja balanceándose en la cabeza. Al fin, sus pies aterrizaron en el suelo, y Luu Fa cogió la bandeja con las manos y miró a su alrededor. La cueva olía a polvo y a humedad, como si amenazara lluvia. Luu Fa lo respiró con disgusto.

"¿Estás despierto?" preguntó en japonés.

No hubo respuesta de la oscuridad, pero los entrenados oídos de Luu Fa escucharon una leve respiración y el sonido de pies arrastrándose.

"Aquí tienes la comida." Dijo, arrodillándose y colocando la bandeja en el suelo. " Apuesto a que te alegras de que no te la hayan tirado otra vez, ¿no? Debe de ensuciarlo todo, y se desperdicia la mayor parte de lo poco que te dan, ¿verdad? Debes estar muerto de hambre. Eres afortunado de que me hayan mandado darte de comer esta noche"

Empujó la bandeja hacia la oscuridad. Aún así no hubo respuesta.

"Te ataron, ¿no es así?" preguntó Luu Fa "¿Cómo comes?"

De nuevo, sólo silencio. Escuchó un gruñido.

"Debe ser difícil, si es que comes." dijo. "¿Cuánto tiempo ha pasado ya? ¿Justo dos semanas?"

Sin respuesta. Más respiración superficial.

"Eres terco. Estoy bastante segura que sólo te ataron los pies y las manos, no la boca" murmuró Luu Fa. "Muchos de ellos no saben tu idioma, pero como puedes oír, yo si".

Luu Fa esperó un momento sin obtener una réplica de la negrura. Suspirando con irritación, se sentó sobre su trasero cruzando las piernas.

"Eres como un dolor..." musitó. Cogió el pedazo de pan y se adentró en las sombras.

Arrancando un pequeño trozo, lo tendió en la oscuridad. Sus ojos empezaban a adaptarse un poco, y la pálida luz de la luna se deslizó por el agujero, ayudando a su visión, con lo que pudo ver la silueta difusa de su prisionero. Se sentó junto a él contra la pared de piedra.

"Come." exigió. "Te lo meteré en la garganta si es necesario, niño. Están intentando mantenerte por aquí para que puedas casarte con Shampoo, pero están haciendo un pésimo trabajo. Si siguen así tendrá que encontrar otro marido porque te habrán enterrado precisamente en este agujero."

Luu Fa sintió que la figura temblaba un poco. Acercó más el cacho de pan.

"Vamos, come antes de que se estropee." ordenó

Notó como le cogían el pan de las manos. Algo húmedo y suave –sus labios, se imaginaba- rozó su dedo. Le escuchó masticar rápidamente y tragar el pedazo.

Luu Fa sonrió. "Bien" dijo. "¿Quieres más?"

Se detuvo un momento y después empujó la bandeja hacia ella y empezó a partir el pan en pedazos y a colocarlos.

"Qué pregunta más estúpida." susurró. "Pues claro que quieres más."

Puede que sólo estuviera imaginando cosas, pero Luu Fa podría jurar que había escuchado la más débil sonrisa venir de la oscuridad.

"¿ves?" dijo sonriendo mientras le pasaba otro pedazo de pan."Ya te vas sintiendo mejor."

"Podría dormir un mes entero..." se quejó Akane.

Ella y Mousse estaba en un hotel barato de la provincia de Qinghai. Habían llegado a China ese día, y habían viajado lo más deprisa posible, con la falta de sueño que conllevaba. El primer viaje en avión de Akane no había sido precisamente agradable. Apenas consiguió pegar ojo en el aparato, y cuando por fin llegaron a China, Mousse quiso tirar para adelante aunque Akane estaba a punto de desmayarse sobre un banco de la terminal.

Finalmente, el chico había consentido en parar, encontrando un hotel de bajo precio en el que descansar. Akane estaba ahora tendida en una de las dos pequeñas camas, boca abajo y exhausta. Mousse se sentó en la cama de enfrente, observándola.

"¿Cuánto nos queda para llegar a tu aldea?" murmuró Akane.

"Desde aquí, la aldea Joketzsuko debería estar a unos tres días." dijo Mousse

"¿tres días...?"Gritó Akane, mirándole. Mousse asintió. Ella se dejó caer de nuevo sobre su almohada con un quejido.

"Las cosas que hago por ese idiota..." suspiró.

"Hasta ahora lo has hecho muy bien. Descansa." Mousse se relajó. "Voy a por algo de comida, así que date un baño. Deberías hacerlo cuando hayas descansado".

Akane asintió perezosamente y Mousse se fue. Ella se dio la vuelta lentamente y contempló el blanco techo, dejando vagar sus pensamientos.

Al fin estaba en China. En tres días llegaría a la aldea amazona y liberaría a Ranma de su cautiverio fuera como fuera. Si tenía que tumbar a la aldea entera llena de amazonas, lo haría. Se preguntó que haría cuando viera de nuevo a Ranma. Sonrió, no sólo por sus pensamientos sino por la certeza de que le vería. Aunque fuera lo último que hiciera en su vida, le encontraría. ¿Qué le diría? ¿Cuánto tiempo sin vernos?

Akane sonrió amodorrada. No estaba segura de qué haría exactamente, pero sabía que se sentiría feliz; más feliz de lo que nunca se había sentido, y más de los que podría sentirse durante el resto de su vida. Sonriendo, Akane cayó en un profundo sueño.

Desde la oscuridad más negra que la brea, ella escuchó una suave voz rompiendo el silencio. De fondo, se oía el sonido de un torrente de agua. El aire era cálido, como en un furo.

"Diste tu vida...por la mía. Siempre estás con cosas como esa. Eres tan...tan...tan idiota"

La voz calló, y el agua siguió corriendo. Entonces, se escuchó el sonido de carne golpeando carne duramente.

"No pretendía decir eso" continuó la voz. "Lo que quería decir era...gracias, Akane...y los siento, y...y-yo soy realmente un negado para estas cosas. Nunca te dije lo que sentía, ¿verdad? Simplemente te enfadaba y te hería..."

La voz se apagó un momento y luego continuó.

"Por favor...despierta, Akane. Necesito decirte algo. Akane,¿puedes oírme? Yo...yo quería decirte que..."

Te quiero.

"¿Akane? Akane, despierta."

"Ran...ma."

Lo ojos de Mousse se abrieron como platos, desprevenido por lo que Akane había dicho. Sacudió su hombro un poco más fuerte.

"Akane, despierta." dijo.

Akane murmuró algo y abrió los ojos. Pareció tranquila por un momento, con los ojos llenos de amor. Cuando cayeron sobre Mouse, la expresión cambió súbitamente a una de decepción.

"Oh." Musitó Akane, todavía medio dormida. "Sólo fue un sueño."

Sentándose, se frotó los ojos con rapidez. Cuando se había dado cuenta de que sólo estaba soñando, se le saltaron las lágrimas; se estiró y se sobó los párpados, simulando somnolencia.

"¿Cuánto tiempo he dormido?" preguntó Akane de inmediato, aclarándose la garganta.

"dos horas."Dijo Mousse suavemente, notando perfectamente sus lágrimas y consciente de que trataba de ocultarlas. "Te he preparado el baño. He venido a despertarte antes de que se enfriara"

Akane asintió. "Gracias, Mousse. Un baño suena genial." Dijo levantándose y dirigiéndose al servicio.

El furo estaba húmedo y cálido cuando Akane entró envuelta en una toalla. Se echó agua con el balde preparado y se metió en el agua caliente con un suspiro, sintiendo inmediatamente como se relajaban sus músculos, tensos por el viaje y el sueño. Se hundió en el agua cerrando los ojos.

Quería decirte que te quiero.

Akane abrió los ojos. Estaba segura de haberle oído decirlo mientras que él sostenía su cuerpo entre los brazos en las cuevas de Jusenkyo, justo aquí, en China. Estar de vuelta le traía a la memoria muchos recuerdos, pero había uno que se le venía con más fuerza. Él lo negó al preguntárselo, pero ella estaba segura que lo había dicho. Todo el mundo andaba cerca de ellos, pero Akane no había visto a ninguno afligido por que Ranma hubiera dicho nada, como sabía que habría ocurrido si le hubiesen oído decir una cosa así en voz alta. Quizá no lo había hecho en voz alta, pero ella le había oído de alguna manera.

"Sé que me quieres...lo sé." Susurró Akane. Las lágrimas asomaron a sus ojos de nuevo. Akane estaba enferma de tanto llorar, pero no se molestó en enjugarse de nuevo el llanto. Levantó las rodillas y se abrazó las piernas con los brazos.

"Por eso necesito salvarte." dijo "Tú me quieres, y maldita sea si voy a quedarme de brazos cruzados viendo como Shampoo intenta hacer que te cases con ella cuando yo no te he dicho que también te quiero."

Akane apoyó la frente en las rodillas.

"Quería...decirte que yo también te quiero, idiota." murmuró. "Así que espérame. Iré a buscarte y luego...luego te diré por fin lo que siento."

"¿Puedes darle de comer otra vez esta noche?"

Luu Fa levanto la vista de los platos que estaba fregando, elevando las cejas con confusión a la mujer que, a su lado, secaba la vajilla que le tendía. "Creí que todo el mundo estaba haciendo turnos" dijo Luu Fa en mandarín "Yo le di de comer anoche."

La mujer se encogió de hombros. Tenía el cabello de color lavanda recogido atrás en una coleta. Parecía pocos años mayor que Luu Fa.

"Hoy todos estamos ocupados." Dijo la mujer. "Los preparativos para el próximo torneo."

Luu Fa afirmó para sí misma, dirigiendo su atención hacia los platos."Cierto, el torneo." musitó.

"A juzgar por tu tono," se quejó la mujer. "¿Debo suponer que tampoco vas a participar este año?

"Me parece...innecesario para mí." Replicó Luu Fa, hundiendo un plato en el agua jabonosa.

La otra soltó un bufido. "Siempre la rebelde." espetó. "Una buena amazona debería estar orgullosa de su habilidad en la lucha y mostrarla a todo aquel que pueda verlas."

Luu Fa puso los ojos en blanco. "¿Para qué?" dijo. "No tengo ningún interés en el montón de respeto que pueda obtener de la gente de la aldea. Al final del día, no tiene importancia. Los Ancianos son los más respetados."

"Hablas como una niña," suspiró la mujer, exasperada. "Imagino que sin importar lo mayor que te hagas, siempre serás como una niña."

Luu Fa . "¿Debería ser considerada una niña por mi opinión, hermana?" murmuró.

"¿Por considerar la lucha innecesaria?" la mujer cargó la palabra innecesaria de malicia. "Sí, es una niñería por tu parte."

Luu Fa lavó el último plato y lo puso en las manos de su hermana.

"No me importa lo que nadie de este pueblo piense de mis creencias." Dijo Luu Fa. "Ni siquiera tú, Sao Pu."

La mujer, Sao Pu, se limitó a fruncir el ceño a Luu Fa. Con una burla, siguió secando los platos.

"Daré de comer al chiquillo esta noche." Dijo Luu Fa después de un momento. "¿Sería mucha molestia que se le diera una ración más grande esta vez?"

Sao Pu se echó a reír. "¡Ahora te pones a decir tonterías!" exclamó. "¿A santo de qué íbamos a darle más de nuestra comida?"

Luu Fa reprimió el fruncimiento de cejas que estaba a punto de asomar a su cara, y se rió a medias.

"¿Es que no tienes sentido del humor? Era sólo una broma, hermana" dijo

"Eres una pésima cómica." Murmuró Sao Pu, sacudiendo la cabeza con una pequeña sonrisa en los labios.

"Buena suerte en el torneo." Dijo Luu Fa saliendo de la cabaña.

"¿Hay alguna posibilidad de que participes el próximo año?" inquirió Sao Pu.

Luu Fa se rió entre dientes. "Si eso era una broma, hermana, ya sabemos de dónde viene mi escaso talento para el humor." Replicó. Abrió la puerta de la cabaña dejando entrar la brillante luz de la tarde. "No cuentes con ello".

Shampoo subió la escalera para salir de la cueva, cerrando la puerta tras de sí. Escuchó pasos acercándose y miró.

"¿Tía?" inquirió.

Luu Fa se acercó a su sobrina llevando en sus manos una bandeja de comida. Esa noche, la bandeja tenía otro cuenco de arroz y un solitario encurtido encima. Leyendo la cara de la chica, supo que aún no había avanzado mucho convenciendo a su 'airen'.

"¿Sorprendida de verme, Shan Pu?" dijo Luu Fa. "Tu madre me ha asignado el servicio de comida de hoy. Todo el mundo se retira pronto a entrenar para el torneo. ¿Vas a ir con ellos?"

Shampoo asintió. "Sí." dijo. "¿Y tú?"

"No. Tengo que darle al chico algo de comida." Dijo, sujetando la bandeja. "Además, no voy a participar en el torneo".

"¿ Por qué no? Todos me han dicho que eres muy buena. Casi tanto como la bisabuela" dijo Shampoo.

Luu Fa se encogió de hombros. "Ya me estoy haciendo vieja para ese tipo de juegos." dijo

"No pareces tan mayor." Dijo Shampoo.

Luu Fa sonrió. "No trates de ablandarme, Shan Pu. Darme coba no hará que participe en ese torneo, así que sácatelo de la cabeza. Te resultará extraño, pero tener 31 es ser más mayor de lo que parece."

Luu Fa sacudió la cabeza en dirección de la aldea. "Ahora vete. Antes de que se marchen sin ti."

Shampoo asintió, y se marchó. Luu Fa la observó hasta que estuvo fuera de vista. Entonces, se apresuró hacia su cabaña, con cuidado ante cualquier aldeano que se dirigiera a entrenar con todos los demás. Una vez dentro, echó un poco de guiso que había dejado hirviendo en una olla y un plato de sashimi. Poniendo los dos platos en la bandeja, corrió de nuevo hacia la cueva.

Abrió la puerta y puso la bandeja de nuevo en equilibrio sobre su cabeza mientras bajaba las escaleras. Aterrizó en el suelo y bajó la bandeja.

"Buenas noches, niño." Saludó, girándose hacia la oscuridad. "¿qué te parece una cena de verdad, para variar?"

Nota de la traductora: Muchas gracias por los reviews, me hacen muchísima ilusión. Me alegro de que os esté gustando, la verdad es que el fic lo vale. Jadells es muy buena escritora, y eso que aún no habéis visto nada :P

Akane y Mouse ya están muy cerca. En el próximo capítulo empieza la acción. Procuraré publicarlo lo antes posible.

Os dejo de nuevo el enlace a la página de la autora del fic por si alguien quiere visitar su perfil o echar un vistazo al original

.net/u/1393724/Jadells

Un saludo

Novinha