Reflejo
Hasta hace poco tiempo a tras, mis días se limitaban a estudiar por las mañanas, acompañar a la abuela a la hora de almuerzo y caminar por las tardes a orillas del mar junto a mi mejor amiga.
Por primera vez después de escuchar durante años a la abuela, repetir una y otra vez" Pequeña Izuna en la vida no existen las coincidencias, solo existe lo inevitable", palabras clavadas en mi memoria, que hoy han explotado con fuerza en mi cabeza, después de tener un encuentro completamente inesperado.
Mi nombre es Izuna y descubrí que en este mundo mi alma está dividida ,en dos partes iguales.
Crecí con mi abuela, fue una niñez hermosa llena de cariños y memorables momentos.
Hace muy poco ella falleció, a pesar de mi tristeza, me mantuve fuerte y continúe de alguna forma con mi vida.
Mi mejor amiga Nekomusume, quien desde la partida de mi abuela, no me ha dejado sola.
Realmente no se mucho respecto a mi familia, en gran parte nunca me llamo la atención, el amor de mi abuela lleno cada espacio, sin dejar necesidad alguna de preguntar al respectó.
Una tarde mientras comíamos manzanas bajo un árbol me quede dormida, aquel día tuve un sueño.
En un instante me vi bajo el agua, en lo profundo de un especie de lago, en el interior de una especie de burbuja la cual me cubría por completo, de la nada desde lo alto una persona comienza a descender, quise despertar en ese momento por lo que cerré fuertemente mis ojos , pero al abrirlos fue aun mas aterradora la vista, ya que esta silueta mucho mas visible me dejo ver un rostro conocido, fue como ver mí reflejo en un espejo.
Con asombro recordé que esto era un sueño se sentía misteriosamente real, pero era tan solo un sueño.
Por lo que no lo dude y extendí mis brazos para llegar a ella, cuando casi lo conseguía de un golpe Neko me despertó, me quede con esa imagen en mi cabeza por varios días, y la extraña sensación que no podía olvidar.
Al paso de una semana, todo cobro sentido, una tarde al salir a caminar, el clima era agradable y aun se sentían cálidos rayos de sol.
Me detuve a jugar con un pequeño gato, por un momento se alejo de mí, corrí tras él y en ese momento mi corazón por poco explota, a la distancia pude ver que otra niña lo tomo en sus brazos, algo en mi pecho me dijo que no avanzara y solo observara, su largo cabello negro y muy liso era exactamente igual al mío, no logre ver claramente su rostro, pero de eso el viento se encargaría.
En una fuerte ráfaga, lo pude ver claramente, ese rostro tan conocido, mi pecho golpeaba con fuerza, un nudo en mi garganta no me dejaba respirar de forma adecuada, y desde mis ojos caían tímidas lagrimas, esa persona frente a mí, una copia exacta, no pude sacarle los ojos de encima, cada movimiento que realizaba en el lugar, todas sus formas de sujetarse el cabello, estaba completamente hechizada.
Estaba tan sorprendida, que no fui capaz de acercarme a ella, solo me oculte detrás de un árbol y la observe por todo el resto de la tarde, me reía junto a ella, observaba el mar junto a ella, es increíble lo similares que somos y no solo en lo físico.
Cayo la noche y llego la hora de regresar a casa, la seguí hasta el bus y mire con nostalgia su partida.
Por aquel día esa aventura terminaría, camine a casa pensado en el maravilloso regalo que me a dado la vida, desde entonces la sigo y observo sin que ella se de cuenta, de alguna forma quiero conocerla lentamente, se que algún día juntare valor y le hablare, será aquel momento el que esperare con ansias.
Se llama Yuko, asiste al instituto , tiene un grupo de amigas bastante especial y "abundante" jajaja, por las mañanas suelo seguirla a lo lejos, durante sus carreras matutinas , al parecer tiene graves problemas para levantarse, luego observo su salón desde la entrada por lo menos unos 20 minutos, es realmente muy despistada o tengo un gran talento como espía, ya son dos meses desde entonces y disfruto día a día estos momentos, y al mismo tiempo recojo valor para así un día poder pararme frente a ella.
" Después del silencio doloroso de una partida, la vida me regala una hermosa melodía la cual acepte y atesorare por siempre" (Izuna)
