Gracias a todos pero en especial a susumiya08, por sus comentarios.
Nota: recuerden que Harry y Hermione entraron con el curso empezado, por eso Harry no está en el equipo de quidditch.
SS y HP
Dos semanas habían pasado, dos semanas demasiado largas según el criterio de Snape. Fue una suerte encontrar la forma de lograr que Harry permaneciera dormido toda la noche, pero sería su perdición, hoy serian catorce noches sin dormir, como lo lograba, a base de pociones. Cada noche Hermione y Harry entraban se alistaban para dormir, después entraban Severus y Draco, el rubio se llevaba a la castaña. Cuando el oscuro profesor se acostaba a dormir, el niño que vivo se apegaba a él pidiendo ser abrazado. Pero esa noche todo cambio, Harry despertó entre los brazos de Snape de un salto se bajo de la cama en su rostro se notaban las miles de preguntas que pasaban por su mente.
-¿Qué hace aquí? –Snape alzó una ceja, incrédulo por la pregunta que Harry le hizo. –Estos son mis aposentos… por si no lo había notado Potter.
-Pero nunca está aquí, ¡nunca! –recalcó la última palabra como si eso explicara todo. Snape se tomo su tiempo para contestarle -No soy un perezoso Gryffindor… mi tiempo es valioso para desperdiciarlo acostado hasta media mañana.
-¡pero me tenia abrazado! –Severus hizo una mueca de desagrado –En primer lugar yo estoy en mi lado de la cama… como podrá comprobar, en segundo era usted el que me tenia abrazado a mi no al revés. –Harry se dirigió a la puerta, molesto, iría a buscar a Hermione, pero no podía girar la perilla, voltio a ver a Snape con rencor.
-¡Me tiene encerrado! –grito con indignación, el maestro de pociones se toco la sien, como podía Potter ser tan desesperante. –No lo tengo encerrado señor Potter, "mi" habitación siempre está cerrada e insonorizada cuando yo me encuentro dentro... ¡Ho! El niño dorado no puede con un simple hechizo de cerradura. –Harry saco su varita pero antes de que pudiera decir el encantamiento Snape hablo.
-No la preocupe mas, mejor siga su ejemplo, la señorita Granger intente recuperarse… ustedes están aquí para que podamos ayudarlos, hágalo por ella, pero sobretodo por usted. Esto no solo es difícil para usted, yo no me encuentro en un lecho de rosas como lo podrá ver. Harry apretó su varita él solo lo hacía por obligación, a diferencia de su Hermione ella era la única que estaba junto a él y lo amaba por lo que era, no por ser el héroe o porque lo obligaran a ayudarle. Pensó en ella en que tenía que ser fuerte y luchar, entre más rápido terminara con eso más rápido podrían irse de ahí y liberarse de los Slytherin. Se acerco a la cama y se acomodo para tratar de volver a dormir aunque dudaba que lo pudiera hacer.
¿Cuánto tiempo tenia dando vueltas sin qué pudrirá conciliar el sueño Potter? No lo sabía, pero eso era peor que tenerlo que tener entre sus brazos y contemplar la forma en que dormía donde se veía endiabladamente sexy… Snape sacudió la cabeza para no pensar esas insensateces, tendría que hacer algo, estaba seguro que después de esa noche el moreno no volvería a dormir y seria noche tras noche lo mismo, se acomodo en la cama colocando una almudada en la cabecera y se recargo en ella.
-Siéntese Potter –Harry maldijo no haberse dormido, se giro y miro a su profesor por unos segundos debatiéndose si hacerle caso o no. – ¿No sabe el significado de sentarse? –Harry regreso a su posición anterior dándole la espalda a Severus, este al ver la reacción del más joven trato de tranquilizarse él era el responsable y si quería tener una noche tranquila y poder dormir tenía que solucionar aquello.
-tenemos que solucionar nuestras diferencias Potter, o esto será un infierno peor que el de Dante, siéntese y hablemos civilizadamente -estaba reacio a obedecerlo, pero por desgracia Snape tenía razón. Se sentó de forma que casi estaba frente a Snape.
-¿Y bien? -pregunto Harry
-Conozcámonos, dígame lo que quiera… que le gusta por ejemplo o si lo prefiere podríamos jugar algún juego tal vez –Harry asintió.
SS y HP
Después de esa noche todo se fue acomodando, los cuatro poco a poco se fueron llevando bien a la hora de dormir Hermione y Harry entraban al dormitorio del mayor y se quedaban ahí alrededor de una hora, cuando Granger salía entraba Snape. Ella se quedaba platicando con Draco, con el tiempo comprendió lo terco y tenas que podía ser cuando se trataba de lograr lo que quería. Mientras dentro Harry y Severus asían lo mismo, después de un rato se dormían y Harry se abrasaba a Snape.
A pesar que las cosas se habían calmado Hermione siempre entraba a las dos de la mañana, para verificar que Harry estuviera bien después de comprobar que así era se retiraba a su habitación, en algunas ocasiones lo encontraba despierto, pero acomodado en los brazos del profesor y cuando la veía le sonreía, ella se acercaba le daba un beso en la frente y le deseaba buenas noches antes de salir, y ese fue el motivo por el cual esas rondas a su amigo empezaron a ser cada vez menos seguidas.
Tres meses habían pasado y todo marchaba bien, Snape tenía a Harry en sus brazos preguntándose cuando encontró tan agradable tenerlo ahí, sin Potter usando su hombro como almohada no creía ya poder conciliar el sueño, miro la chimenea que empezó a crepitar y por ella apareció la cabeza de el director diciendo que los hechizos de protección estaban siendo atacados, por el lado sur del castillo. Salió tan rápido de sus aposentos que no se percató que se pusieron sus propias protecciones, solo tenía sus cabeza puesta en una idea detenerlos, impedir que se acercaran a Potter, ¿Porque todo tenía que terminar girando alrededor de ese niño? realmente ocupaba tiempo para él, quizás iría a visitar a Terruce si estaba seguro que Terry le ayudaría gustoso.
Cuando llego al lado sur ya se encontraba ahí Sirius y Remus buscando el lugar exacto del ataque.
-"Que privilegio" Snape vino ayudarnos –ironizó Black. –Interrumpimos tu sueño, espero no te haya costado mucho dejar tu cama – Snape Rió de lado.
–Lo que me peso fue dejar los brazos de tu ahijado –en ese momento Snape vio donde se encontraban los mortifagos y lanzo un maleficio hacia Alcto Carrow, Amycus al ver quien atacaban a su hermano se unió a él para juntos derrotarlo. Cuando se aparecieron el resto de los maestros los 4 mortifagos presentes huyeron llevando la información deseada, cuanto tardaban en aparecer cuando eran atacados y que tan fuertes eran los hechizos de protección, Comprobando que son imposible atravesar sin contar la rapidez con lo que llegaron todos.
El temido profesor se fue a su habitación tenía que descansar, al entrar a su cuarto nunca espero encontrarse con todas sus cosas flotando, coloco su mano delante de su cara, para poder cubrirse del resplandor de la flama mágica, que siempre proporcionaba una tenue luz ahora era tan intensa como los rayos del sol, paso su mirada incrédula por toda su habitación hasta posarse en un rincón donde se encontraba lo que buscaba, en el piso estaba Potter abrazado a sus piernas con la cabeza éntrelas rodillas. Severus sin pensar camino con rapidez y se acuclillo a su lado.
-Potter… –lo llamo pero este no contestaba, Severus solo podía oír como susurraba algo que no alcanzaba a oír, se inclino mas a él para poder escucharlo.
-¿Porque Siempre me dejan? -repetía como una mantra. Snape sintió como se encogía su corazón y sin poder evitar su mano se poso en los hombros del menor y lo atrajo asía él.
-Har… Harry… –Pronuncio su nombre con precaución. Harry al sentir la presencia del hombre que en ese tiempo lo había acompañado y cuidado, se aferro a él como si fuera lo único en este mundo que pudiera salvarlo, el pocionista sintió como una agradable sensación de paz recorrió todo su cuerpo, con inseguridad coloco sus brazos alrededor de su tormento y lo atrajo más a su pecho, fue entonces cuando se dio cuenta que su ropa se había humedecido, sintió la necesidad de tenerlo siempre en sus brazos, para protegerlo, no entendía de donde venia esa lluvia de sensaciones y deseos, pero si todas se sentían tan agradables como esas no le importaba sentirlas… la puerta se abrió y una preocupada Hermione apareció.
-Harry… -su voz se escuchaba temerosa por la preocupación, él por su parte al escuchar ese llamado en un instante se encontró parado a un lado de ella, en menos de un segundo se encontraba bajo los brazos protectores de su amiga. Severus sintió como era dejado y una fría sensación de abandono se apodero de su interior, esa horrible necesidad de asesinar que nunca había sentido se apodero de él, por fin entendió a lo que se refería Shakespeare cuando hablaba del monstruo de ojos verdes. Se levanto y salió de su cuarto no podía verlo ahí en brazos de otra persona, tenía que salir y tranquilizarse, si se quedaba ahí podría usar una de las imperdonables.
SS y HP
Al siguiente domingo todo era un revuelo, jugarían Gryffindor contra Slytherin, todo estaba preparado los alumnos ya se encontraban listos en las gradas esperando que comenzara el partido, pero los profesores, los del consejo y algunos del ministerio no habían llegado. En las mazmorras Hermione le imploraba al niño que vivió que los acompañara, que sería divertido, aunque ellos estuvieran viendo el juego desde los lugares de Slytherin, pero él se seguía negando.
Y no era por lo que creían, sino que se había dado cuenta que a cada paso que daba hacia su independencia, cosa que no afectaba al amor que sentía por su amiga. Harry se sentía más necesitado de saber que hacía el, donde estaba, siempre pensaba en él, se descubrió en más de una ocasión mirando a la mesa de los profesores solo para verlo a él, su sorpresa era que él maestro también lo veía, sus miradas se cruzaban y Harry se sonrojaba esquivando esos negros ojos, tan fuerte era su necesidad por estar con Snape, que en pociones fue mejor que Hermione y Malfoy, no podía hacer otra cosa que escuchar con atención y seguir las instrucciones para hacer las pociones, y eso le asustaba no quería ser dependiente de su profesor, ahora que ya no lo era de Hermione, porque eso era lo que le estaba pasando, se estaba haciendo dependiente de otra persona de su ya no tan temido profesor.
Snape y Draco solo esperaban a Granger para irse, ninguno de los dos estaba dispuesto a rogar al Gryffindor. Unos toques en la puerta los distrajeron del consentido león, Draco se apresuro a abrir la puerta, un hombre bien parecido le sonrió, Draco lo abrazo y lo dejo entrar, el hombre extrajo un estuche de cuero de su capa y le tendió el presente a Draco, sin tomar en cuenta a los leones se acerco a Snape lanzándose a sus brazos, dándole un beso en la comisura de sus labios, se separo un poco de Severus sin quitar la mano de su espalda la cual bajo y se poso en uno de los glúteos, Snape carraspeó y trato de alejarse pero Terry parecía adherido a él, por lo menos logro que la mano del hombre ya no estuviera en su glúteo, miro de reojo a los leones.
-Terruce te presento a la señorita Granger y al señor Potter. Terry los vio e inclino su cabeza a modo de saludo, regresando su atención a Severus.
-He venido por ti para llevarte al partido –dijo tomando una mano del pocionista, mientras que con la otra señalaba la puerta dándole el paso a los demás. – ¿No irá al partido con nosotros señor Potter?
-El señor Potter no quiere acompañarnos… -contesto Severus, pero fue interrumpido por Harry. -Por supuesto que iré –nadie dijo nada aunque si pensaron que era extraño ese cambio de decisión, por su parte Draco sonría divertido al ver como Harry se las ingenio para ponerse en medio de su padrino y el tío de su amigo, por supuesto que un hombre con la experiencia de Terruce no se dejaría ganar. Al llegar a sus lugares Draco fue el primero en entrar a la fila para que Hermione no quedara en la orilla, Terry hizo el ademan de entrar, pero con asombrosa maestría jalo a Severus colocándolo frente suyo, quedando de tal forma que Harry quedo a su lado y en la orilla. La cara de Harry fue un poema para Severus, que ya no tenía duda que el moreno sentía algo por él, disfrutaría de la presencia de dos apuestos hombres que claramente se peleaban su compañía.
Hermione no pudo evitar ayudar a su amigo, empujando al rubio hizo espacio.
-Harry siéntate a mi lado, paraqué me espliques lo que sucede en el partido –los ojos verdes se iluminaron y en menos de un segundo estaba a un lado de Hermione, pero lo más importante de Snape.
A los pocos minutos que había comenzado el partido, Terry se inclino a susurrarle una proposición al pocionista que para su desgracia escucho el niño dorado.
-Que te parecería si al final del partido nos escabullimos a alguna aula en desuso y recordamos nuestros tiempos de estudiantes –su mano comenzó a deslizarse de su pierna a la de Severus, pero fue apartada de un golpe.
-Lamento infórmale que el profesor Snape ya está ocupado –la sorpresa se dibujo solo por un segundo en la cara de Severus, pero un brillo de malicia a pareció en sus ojos negros, no le aria las cosas fáciles, no cuando él lo que buscaba era una relación donde Harry no se arrepintiera después de nada, que mejor si dicha relación era el moreno quien la comenzaba.
-A si no estaba enterado que ya tuviera un compromiso – dijo Snape, Teruce miro con desafío a Harry.
-Que te parece entonces si lo dejamos para después de la cena, eso sería más intimo… -se acerco a su oído y le dijo algo que Harry no pudo escuchar, pero por la forma que en que después vio como se deslizaba la lengua de Terry por el lóbulo de Severus, supo que no era algo propio, así que si no asía algo, y lo hacía ya, perdería a Snape, cuando por fin sabía lo que le pasaba, estaba enamorado de su profesor.
Una sonrisa se dibujo en su rostro y sus ojos se oscurecieron él era Harry James Potter, el heredero de los merodeadores, si de algo le a dado consejos Sirius Black, es que nadie puede poner las manos en lo que le pertenecía sin su permiso, y por supuesto nadie podría poner las manos a partir de ese momento en Severus Snape, aparte de él, claro sus hijos podrían cuando tuvieran, si eso le agrado, tendrían muchos hijos.
-Como le he informado señor Teruce, él ya está ocupado, y nunca más estará libre… si él no se opone –en ese momento Harry puso su mano en la nuca de Severus y lo acerco a sus labios, lo beso pero no fue el beso que Harry tenía planeado darle, Snape paso una mano por la espalda del moreno y lo pego a su cuerpo, poniendo su otra mano en su mejilla llevando el beso mas allá de un roce, lo transformo en una declaración de amor.
Al separarse de él, no pudo evitar sentirse completo y lleno de vida, ahí estaba su Harry con los ojos serrados, los labios rojos por el beso, y su rostro ruborizado. Quizás el era el salvador del mundo mágico, era capaz de luchar por lo que quería, pero al final era tan inocente, que aun se sonrojaba con un beso, él lo cuidaría nunca dejaría ir al su león.
-Pero que conmovedor el traidor está enamorado, es una lástima que eso no lo salvara de nosotros.
Snape coloco tras suyo a Harry, al tiempo que Hermione y Draco se colocaban a sus costados, miraron a su alrededor, los visitantes del ministerio eran mortifagos con poción multijugos que daba fin, ahora podrían ver quiénes eran en verdad, aproximadamente doce mortifagos contra ellos cuatro, pues Teruce se escabullo dejándolos a su suerte.
Sirius y Remus llegaron justo en el momento en que los empezaban a rodear. Cuando canuto miro que Snape besaba a su ahijado se dirigió, a las gradas de los Slytherin con varita en mano mientras atrás lo seguía su lobo, tratando de que entendiera y dejara a su cachorro tomar sus decisiones, cuando lanzo el primer hechizo pensó que era dirigido a Snape, fue tan potente que uno de los mortifagos fue aventado a medio campo cayendo sin sentido. Se dividieron en parejas y comenzaron la batalla, pero todo estaba planeado, los mortifagos eran más y su estrategia era simple apartar a Harry de los demás, cuando lo lograron Rodolphus Lestrange a espaldas del niño que vivió le lanzo un maleficio, pero este reboto de regreso al viudo de Bellatix cuando choco con el protejo que lanzo Severus a su Harry.
Albus llego a las gradas donde ya todo había terminado, mando un patronus para que vinieran por los últimos mortifagos, y los llevaran a Azkaban.
Ese día había sido uno de los más intensos para todos, al final de la cena cuando solo quedaban en el gran comedor, ocho magos sentados en la mesa de los maestros, donde por primera vez y por lo informal de la situación, se encontraban Hermione y Draco sentados juntos con sus manos entrelazadas, a su lado estaba Harry con cara de enfado viendo molesto a su padrino, pero a pesar de estar enojado con el no se atrevía a desobedecerlo, aunque por dentro deseaba estar a un lado de su… bueno no sabía cómo nombrarlo, pero para él era su novio, pero su padrino no lo dejo se sentó en medio de ellos, del otro lado de Sirius estaba su Severus. Harry lo único que quería era estar en los brazos de su amado, Severus estaba a punto de estallar, se contenía solo porque ahora el maldito chucho era su familia, aunque eso no le gustara, una idea cruzo por su cabeza, como no lo había pensado, era de tarde tenían que dormir, hizo una señal a su ahijado para que él y Hermione se fueran a las mazmorras, no los quería ahí si su plan no funcionaba, sin saber porque se levantaron despidiéndose de todos se fueron, en contra de su orgullo le pidió ayuda a Albus, quien sonrió divertido y le contesto que se estaba tardando.
-Sirius podrías ayudarnos a Minerva y a mí con una duda –Black se giro para ver a Albus esperando que continuara, pero el director le hizo señas de que se acercara, he hizo un espacio entre él y Minerva.
-Mi querido amigo tenemos una duda, que estamos seguros tu nos podrás ayudar, le decía a Minerva que tenemos que comprar un regalo para la boda, pero no sabemos que comprar tú podrías aconsejarnos que comprar… -al ver la cara de duda de Black continuo. –Tú eres el padrino de Harry, así que quien mejor que tu para decir que e podemos regalarle, para su boda con mi muchacho.
Sirius levanto la vista incrédulo, cuando vio como Harry era arrastrado fuera del gran comedor, el pobre du su ahijado iba riendo nervioso, "según el" ese murciélago grasiento se lo pagaría. Corrió tras ellos, pero por más que lo intento no podía avanzar, miro de mala forma al director, pero este solo levanto las manos divertido, miro a un lado y un furioso Lupin lo miraba con varita en mano.
-¡SIRIUS BLACK! Si no dejas que mi cachorro este con la persona que el ama, dormiré solo por el resto de mi vida –Merlín cuando su pareja se ponía así era mejor no contrariarlo después podría hacerle la vida de cuadritos a su… a… su… yer… ¡Yerno! giiiuuuu que asco le dio pensar en Snape como tal pero que remedio
FIN
Se cuidan
Bye besooos
Espero que te gustara Yatta, aunque no soy tan buena como tu escribiendo.
