Disclaimer: Death Note ni sus personajes me pertenece ellos son creaciones y por ende propiedad de Tsugumi Ōba y a Takeshi Obata(Jamas serán MÍOS, JAMAS) Lo unico que me pertenece es la trama, y quizás alguno que otro OC en personajes menores.
Si buscas Yaoi en base a la historia original el universo donde transcurre todo y demás, sorry my dear, este no es tu lugar, pareja Hetero "NearxLinda" NeLi y es un Alternative Universe (Universo Alternativo) ahora si no te molesta, te invito a seguir leyengo
Este FanFiction ha sido creado sin fines lucrativos por y para Fans
Tercer capitulo: Andante
Linda se encontraba entretenida viendo todas las tiendas que había en esa zona de la ciudad, le eran lo más pintoresco, y a pesar de llevar unas cuantas horas, seguía de lo más fascinada con el "encanto ingles" que tenía Winchester, ciudad pequeña arboleada y fresca, con todos amables, o su gran mayoría al menos, era una ciudad de cuento. Dio otro par de pasos para detenerse a tomar su sombrero antes de que este se fuera volando por una ráfaga fuerte que pasaba en ese momento, quedándose quieta mientras esperaba que esta pasara y dejara de tratar en dejarla sin sombrero, o dejara de ver algo demás de su ropa. Pero a pesar de que podía jugarle en contra, eso era otra cosa del encanto británico, que aun en plena primavera el clima aún era fresco y con grandes brisas como esa. Espero paciente, y cuando el viento termino de hacer de las suyas fue cuando comenzó el paso de nuevo, volviendo a perder su vista por las tiendas.
A pesar de que se encontraba cansada no quería parar, llevaba desde de la mañana, alrededor de las 9 a.m. paseando por la zona comercial de la ciudad, sin parar ni comer nada, y a ciencia cierta, ella no sabía ni siquiera qué hora era en ese momento, pero no podía desaprovechar ese día.
Por fin, luego de un poco más de un par de meses viviendo allí había tenido el permiso para salir sola, al menos por un día. Un día clases con sus tutores o alumnos, sin llamadas a su celular cada 5 minutos o la sensación de estar preferiblemente en casa las 24 horas para evitar sustos o malos ratos a su familia. Y aunque no era realmente de provecho -o no para sus planes originales de comprar algunos insumos de artes- era un día único que no volvería a repetirse y debía sacarle todo el jugo que podía, por más cansada que fuera a quedar o hambre que tuviera, ya luego comería algo dulce para animarse y descansar mientras lo hacía, además, las tiendas que veía en ese momento le eran aún más interesantes y podía ver no muy lejos una pequeña tienda de dulces a la cual podría ir luego y reponerse. Quizás en alguna de esas tiendas encontraría lo que había salido a buscar sin tener que ir a Londres, aunque en ese punto creía que terminaría por pedirlas por internet y esperarlas por su correo durante un par de semanas, al menos así iba a asegurar la marca que realmente quería.
Se desperezo estirando sus brazos levemente para seguir, aún era momento de pasear y disfrutar otro poco de la ciudad, desde que las clases de piano habían pasado a su casa no salía a casi nada, ahora se la pasaba encerrada con él toda la tarde. Linda negó con la cabeza rápidamente al pensar en eso, no quería hacer pesado su día libre pensando en las tardes de las pseudo clases de piano.
Dio otro par de pasos, ya concentrada de nuevo en las vidrieras, aunque luego de un par de metros de recorrido, al verse en una de las vitrinas solo pudo soltar una risa. Sus trenzas estaban bastante desastrosas, al igual que el resto de su ropa, arrugada y desacomodada, todo cortesía del viento, por lo que se volvió a detener, usando su reflejo en el cristal como espejo para acomodarse. Primero su ropa, alisar el vestido, acomodar los botines y medias, luego el cabello, decidiendo acomodarles las trenzas, dejando su cabello levemente desordenado pero un poco más decente, y acomodado el cabello, volver a ponerse el pequeño sombrero y acomodar su mochila en su espalda.
Se miró de nuevo un par de veces, sonriendo alegre del resultado, para luego empezar a detallar a la tienda en sí más allá del reflejo, era un poco más grande que otras, pero también se veía más vieja y por lo que nombre delataba era una tienda de antigüedades.
Linda entro curiosa, le era muy llamativa a pesar de no ser la gran cosa, pero la forma en que muchas cosas estaban distribuidas y el aire sereno que se respiraba en la tienda era todo lo que necesitaba para agregarle más encanto al día y hacerle olvidar todo el cansancio.
No pudo evitar perderse en la tienda, se entretuvo con todas las cosas, decoraciones, joyería y demás, Linda realmente quería tomarlas y llevarse varias de ellas, incluso para ese momento ya tenía en sus manos un joyero bastante bonito, como un cofre en colores suaves y delicados, y un collar que se le hacía precioso, y otras cosas que ella sabía que dejaría por allí mientras daba otro vistazo entretenida, tomar, dejar, cual niña en tienda de dulces y juguetes que quería todo lo que llamaba su atención.
Pero por cosas del destino, y uno bastante burlista, había dado a lo que parecía una zona más de música, y en ese momento Linda se encontraba viendo lo que eran unos hermosos cuadernillos de pentagramas todos en blanco, incluso había dejado sus cosas en una de las mesitas que había llevado para poder detallarles tranquila. Le parecían perfectos para componer o simplemente ir enseñando en este, y aunque le animaban y motivaba la idea de usarlos con esos fines, no pudo evitar hacer una mueca, allí iba de nuevo su tren de pensamientos a ese asunto. Suspiro levemente mientras rodaba los ojos. Las clases de piano ya no las tenía en su control, ni eran clases. Near, Nate, había logrado de una forma muy simple controlarle y cambiar todas las condiciones a su favor. Era un chico demasiado dominante como extraño, sin contar que realmente llegaba a asustarle y arruinaba sus planes.
Suspiro de forma pesada mientras cerraba los ojos, tratando de pensar en otra cosa, en lo que fuera que no le recordara a ese chico que realmente le daba miedo, en especial la mirada pesada, y por su por su puesto agregaba lo déspota y cruel que era con ella. Se arrepentía constantemente de ese trato, en las pocas veces que habían hablado luego de ello no eran las mejores interacciones, era como si él tuviera una lista de insultos elegantes para ella, y ya realmente le era incomodo, pero lamentablemente él tenía razón, sobre casi todo, sobre lo sola que estaba, y por ello no podía dejar el trato por la paz de su sanidad mental.
Tomo las cosas que se llevaría a demás de los cuadernillos para poder pagar y ya salir de allí, el solo pensar en el tema le comenzaba a dar dolor de cabeza, uno bastante insoportable. Al ya estar afuera de la tienda se descolgó su mochila de los hombros para poder guardar las cosas en esta, y aprovechar para revisar su teléfono, sobresaltándose al ver la hora. Linda tuvo que revisarla varias veces, si bien sabía que era más de medio día, no esperaba que realmente fueran las 3 de la tarde. Eso le daba una explicación más lógica a su dolor de cabeza, tenía hambre. La emoción de pasear y demás la distraían de que tenía que comer, pero al pensar en cosas menos gratas era como si su energía fuera a los suelos, demostrando que realmente estaba cansada y hambrienta.
Volvió a acomodarse la mochila y vio de nuevo a la pastelería no muy lejos, la idea de un dulce para reponer energía ya no le era la mejor del mundo, la idea de sentarse a comer, realmente comer le llamaba más, luego podría tomar un postre donde comiera o regresar a la pastelería por su postre, o quizás solo podría comer y regresar a casa, de camino pasaría por la tienda cercana y compraría golosinas para darse su gusto de merienda. Dio media vuelta para comenzar a caminar en la dirección por la que había llegado, cruzar a la derecha en la esquina, repetir lo mismo en la otra esquina y comenzar a ver los locales que había ya en esa zona. Parecía más dedicado a la comida y le caía como anillo al dedo, podría ver más locales, y evitaría caminar más, como también era la calle en la que necesitaba estar parada para poder volver a tomar el autobús de regreso a casa, de allí solo debía cruzar la calle y caminar unos metros a la parada para esperar pacientemente que el autobús pasara para acércala a su casa.
Lisa comenzó a detallar los locales, buscando uno que llamara su atención, había una cafetería que se le hacía muy mona, casi de película, un par de pasos más y veía un local que al parecer era de comida rápida, y en ese momento llamaba más su atención, pero al acercarse a ese, para detallarse y esperar que hubiera un lugar para ella, vio con mayor claridad el local junto a este, siendo el ganador de la elección, solo verle por unos segundos era suficiente para tenerle como favorito.
Entro al local para sentarse en una mesa ver todo, a pesar de tener una oportunidad de comer comida británica, o alguna hamburguesa con estilo británico, su mente, y estómago, la había traicionado por ir a por algo que le recordaba a su país de origen y viejo hogar. Era un acogedor restaurante de comida italiana que olía muy bien y le daba una agradable sensación de calidez, no hogareña, pero si más familiar para ella, como si fuera –y sin duda lo era- una sensación conocida tranquila, y ese momento y le era una sensación que no podría caerle mejor para mejorarse de nuevo el ánimo. Se sentó en una de las mesas pequeñas a esperar que tomaran y entregaran su pedido, una simple pizza pequeña y una soda para pasar la comida, decidiendo que obviaría pedir el postre allí o en algún lugar cercano y tomaría la opción de llegar a la tienda cercana a casa, tendría más por lo que se costaría uno en ese lugar.
Mientras esperaba se dedicó a ver el local, colores rojos, verdes y blanco en referencia de la bandera italiana, como también la forma de siluetas en forma de decoración, y fotos, muchas fotos, especialmente de playas italianas, zonas soleadas del sur de la bota, y por eso se le hacía familiar más no hogareño, estaba en un lugar que representaba parte de ella por representar su país, pero que era el total contraste de su, fría, ciudad natal.
Al ver la comida llegar a su mesa, y las dulces palabras de quien le habían atendido no pudo evitar sonreír aún más, lucia y olía maravilloso, solo provocándole aún más apetito, por lo que no espero más y se dedicó a comer, deleitándose con el sabor y descocotándose del mundo por lo que fuera a durar su comida.
Al salir del local se sentía irónicamente más ligera, su dolor de cabeza había desaparecido y se sentía con fuerza y ánimo para ver otro poco de esa calle, era menos concurrida de gente pero se le hacía igual de bonita que la otra, llena de árboles y sus lugares pintorescos. En esa calle en particular aparte de los simpáticos restaurares –Que luego debía visitar y degustar a los que ella no había entrado— habían tiendas un poco más formales y comerciales, librerías escolares, tiendas de deportes, gimnasios, pero le era irónico, aun no veía ni una sola tienda de artes un poco más profesional, sin duda, el destino la quería hacer pedir por correo.
Linda río un poco de ello y siguió entretenida leyendo de forma curiosa todos los locales y los que estos ofrecían, hasta ver ese, ese gimnasio diferente al par que había visto un par de minutos antes y junto con este en estudio. Se quedó estática mientras le veía y leía repetidas veces el nombre del lugar y en lo que se especializaba, como si no pudiera, como si no quiera creerlo.
Gimnasia rítmica y ballet
El solo leerlo le hacía sentirse sofocada, realmente quería huir, y en cuanto sus piernas le respondieron solo pudo caminar más rápido a donde debía esperar un autobús, más cansada y sin duda, más asustada y sin mirar un momento atrás. Al lograr llegar a la parada dejo salir el aire de sus pulmones, le era hasta doloroso aquello, ella no esperaba ver un lugar de esos en Winchester, y el verlo, saber que estaba allí le movía demasiadas cosas y revivía recuerdos que hubiera preferido no mover, y no era para menos, los últimos recuerdos que tenía sobre un estudio de gimnasia ritma eran turbios para ella.
Primero mareada y luego todo negro.
Linda se bajó del autobús descuidada y algo ida. Entre su estado de shock había tomado el primero que vio, sentándose y quedándose quieta con la misma cara en blanco que había tomado poco antes, el detalle era que no había notado que no era el que le dejaba cercana a su casa, y la tienda donde pasaría por sus dulces – que sentía que necesitaba más que nunca-, sino que había tomado el que le dejaría en el parque, y si bien no era demasiado, era un tramo que ya no le animaba del todo. Suspiro adentrándose en el mismo pero al ver una banca cerca del centro, de dejo caer en ella mirando sobre las copas de los árboles y tratando de distraerse con los colores que notaba del atardecer.
Se quedó en eso varios minutos, incluso se había quitado y soltado las trenzas para no sentir presión en su cabeza, sonriendo levemente al sentir a su cabello ligeramente ondulado por las mismas darle en el rostro con suavidad. Al momento de levantarse y comenzar a caminar suspiro de forma más relajada volviendo a ponerse el sombrero, al menos había logrado despejar la mente y ya podría ir a la tienda por sus dulces.
¡Linda!
Llegar a su casa, comerlos y por fin descansar del día más raro en Inglaterra.
¡Linda!
Linda se giró por un momento, de forma rápida al creer que le llamaban, pero negó con la cabeza rápidamente, casi nadie le decía así, no debía ser con ella, además el lugar se veía vacío. Continúo con su camino por otro par de pasos hasta escuchar que ahora llamaban claramente a alguien y los pasos de alguien corriendo hacia donde ella estaba y casi jadeando, por lo que se volvió a detenerse y girar para ver más atenta.
—Linda, demonios, ¡No te vayas! — y fue cuando ella vio a su vecino correr a su encuentro, Mihael o solo Mello, corría bastante rápido y al estar frente a ella solo lucía un poco cansado por perdida de aliento —Vaya, sí que te pierdes en tu mundo, tenía un rato llamándote — y suspiro de forma que a ella le parecía hasta dramática, haciéndola reír. Pero antes de poder decir algo, una tercera persona había llegado sonriente mientras miraba un aparato entre sus manos.
—Oye, si las alcanzaste, si corres muy rápido.
—Claro que lo hago, estoy en el equipo de futbol, idiota, Lo menos que debo hacer el correr rápido— Linda les vio discutir de forma muy familiar entre ellos, casi como si estuvieran solos y se hubieran olvidado que ella estaba allí, haciéndola pensar si debía esperar a que terminaran o irse y ya. Pero antes de poder si quiera moverse Mello le había mirado de nuevo para sonreírle— Disculpa, eso, que descortés—y fue cuando el rubio hizo un gesto de como señalar en forma de presentación— Linda, él es Matt, mi mejor amigo, la macha que a veces dices ver por mi casa y demás. Y Matt, idiota, ella es Linda, mi vecina desde hace unos meses.
Linda detallo al tal Matt, era bastante alto, aunque a su lado todos eran altos, por lo que tenía que alzar un poco la cabeza y mirada para verle de forma decente a la cara. Su cabello era sin duda un rojo bastante llamativo, más junto a un chico rubio. El rostro pecoso, y cuando había despegado los ojos de la consola notaba que estos le miraban curiosa, casi infantil, una gran diferencia de la piel despejada y mirada seria de Mello. Pero antes de ella poder decirle algo, él le había hablado animado.
— ¡Pero si eres adorable! Pareces una persona de bolsillo, toda pequeña — Incluso se había animado a tomarle de la mano y agitarla levemente — Eres mucho más bonita de cerca— y al ver la mirada como asustada de Linda, y el sonrojo sutil de esta diría — Oh, no, no, Mello no anda diciendo eso, yo te vi a lo lejos y te veías bonita— termino su intento de arreglo mientras la soltaba y rascaba su nuca nervioso.
—Claro, claro— Y luego de tratar de procesar todo, para mirarle solo un poco y decir de forma suave — pero bueno, es un gusto, Matt. Yo soy Lisa, la vecina de Mello, pero puedes decirme Lin…
—Hablas de forma tan curiosa, ese acento es muy marcado.
—Se acaba de mudar de Italia, obviamente su acento es así por eso— Linda asentiría de forma tímida a eso, luego vería a Mello de forma curiosa, preguntándole de alguna forma para que le había detenido— Oh, claro, ¿Vas a casa, Linda? — y al verla asentir — genial, ven con nosotros, así no estarás sola el camino, que aún queda un poco.
Linda vio de forma curiosa a su vecino luego de eso, para asentir sonriendo levemente. La compañía le haría bien terminaría por distraerla y estaba la posibilidad de hacer un nuevo amigo, algo imprudente, pero un nuevo amigo al fin y al cabo. Y aunque estaría por confirmarle que iría con él, su falta de dulce se hizo presente en su mente, haciéndola negar con la cabeza.
—Suena genial, es una buena idea, pero iba a pasar a comprar unas cosas en la tienda que queda cerca, no quiero desviarles o quitarles tiempo, pero creo que hasta allí podemos ir juntos— termino de decir con tono muy suave y mirada algo cabizbaja mientras acomodaba su mochila.
—No te preocupes, niña de bolsillo, también pensábamos pasar por la tienda, así que vamos, vamos, no te puedes negar a nuestra compañía, en mejores manos no estarás — y al verla reír un poco — perfecto, vamos entonces.
El chico nuevo termino para comenzar a caminar junto a Mello en dirección a la salida del parque. Linda les vio alejarse de forma curiosa, para espabilar un poco y comenzar a caminar hacia ellos de forma rápida para alcanzarles y seguirles, e integrarse a la conversación, o al menos comenzar un tema nuevo. Al no saber cómo integrarse comenzó a detallarles, noto como a pesar de que estaban vestidos diferentes, eran uniformes. El de Matt lucia como el típico uniforme de colegio -y si la memoria no le fallaba era de un colegio que había visto una vez antes de mudarse- mientras Mello iba a uno más deportivo, suponiendo que el uniforme de gala se encontraba en el bolso que tenía con él. Linda vio al cielo, entreteniéndose con el atardecer por un par de segundos para luego verles y preguntarles de forma tímida.
— ¿No es tarde para salir de clases?
— ¿Ah?
Ambos chicos estaban sorprendidos de la pregunta incluso se habían visto entre ellos, para luego escuchar a Mello hablar tranquilo.
—No, al menos si estas en clases extracurriculares, no es raro, ni tarde— y se señalaría a su mismo— yo estoy en el equipo de fútbol — y luego señalando al pelirrojo— Matt con el club de informática, o los geeks, como son llamados de cariño.
—Exacto. Normalmente nos extendemos mucho en eso, unas tres horas, o más. Pero es una ventaja del colegio donde estamos, apoyan de buena forma tus gustos y habilidades, es como una pre universidad, si lo quieres llamar así. Además, el solo estudiar allí es un privilegio, entrar en todo un show, y las universidades están encantadas con saber de dónde vienes. Lo que me hace pensar, pequeña niña, ¿dónde estudias tú? ¿El de solo niñas?
— ¿Disculpa?—Linda le vio curiosa, incluso deteniéndose, a verle. A duras penas y sabía del colegio donde estudiaban ellos por lo poco que había visto del mismo y lo que ellos mismos acaban de comentar — ¿un colegio de señoritas?
—Sí, que si estudias en ese colegio todo de niñas. Digo, no estudias con nosotros, pero estudias, ¿No?— y al verla asentir— Y tienes ese aire de estudiar con muchas chicas, así que debes estudiar allí— Linda se quedó viéndole otro par de segundos, pero al final solo negó con la cabeza para caminar de nuevo— ¿No? Estaba casi seguro, entonces ¿Dónde? — pero antes de que ella pudiera responderle, Mello le interrumpió de forma casi apenada.
—Matt, déjala, la asustas—y de forma más casual— vuelve a tu consola— y viendo a Linda de la misma forma — Discúlpalo, es un niño grande.
—No hay problema, de todos modos lo de estudiar y todo eso es complicado ahora mismo, pero si les interesa, tengo una buena educación.
—No lo dudábamos— comento con una sonrisa el rubio— pero mira hemos llegado a la tienda.
Linda vio que efectivamente estaban en la tienda. Entro luego de ellos mirando suelo por unos minutos, tratando de pensar otro tema y no dejar todo con la extraña atmosfera por lo que quedaba de camino hasta su casa luego de las compras. Hizo una leve mueca por ello, realmente que sus habilidades sociales fueran nulas, y la timidez le traían muchas dificultades, incluso en algo tan simple como aquello. Termino por hacer un poco de tiempo dando vueltas por el lugar, a pesar de tener lo que quería. Al llegar a una de las filas para la caja no pudo evitar sobresaltarse al sentir que era halada, evitando gritar al ver a los chicos.
—No te vamos a dejar hacer toda esa fila, vienes con nosotros, así te lo pedimos, así que quédate con nosotros que ya vamos a llegar— y señalando de forma descuidada a su lado— Matt la hizo mientras jugaba.
Linda asintió suavemente para verles y sonreír otro poco mientras esperaba a pagar con ellos. Al salir de la tienda sentía como esa breve sensación de pesadez se había ido, el camino hasta su casa con ellos no presentaría algún problema, al contrario se había tornado ameno entre las bromas de ambos chicos, aunque ella se había reservado decir algo más, bastante sonriente. Encontrarles en el parque era lo que realmente necesitaba para sacar los fantasmas de su cabeza, pensando solo en agradable que era estar, al menos por unos minutos, con amigos.
Near se quedó sentado fuera el colegio esperando que su madre fiera por él. Era de esos días de la semana en los que debía pasar el tiempo de sus tardes en una casa que no era la de él, solo pasando el tiempo esperando que madre fuera por él de regreso. Tenían ya esa rutina por casi dos semanas y su madre no parecía sospechar del engaño que tenía en conjunto de Linda. Las clases jamás pasaban, ellos jamás hablaban, todo iba según el rumbo que él quería y no tenía planes de que se le fuera de las manos. No clases, no fastidio de su madre y saldría siempre ganando.
—Y por fin conocí a la vecina de Mello…
Excepto en ese momento que tenía a Matt sentado a su lado, sorprendentemente faltando a sus clases extras. Su madre se había ofrecido llevar al pelirrojo hasta su casa ese día, ya que estaba de paso, así que debían esperarla hasta que llegara por ellos. Near comenzó a retorcer un mechón de cabello mientras ignoraba la conversación que llevaba Matt, algo de una vecina y Mello, realmente no le importaba mucho de que hablaba, prefería con creces cuando esa situación se presentara con el chico pegado a su consola y no tratando de hablar con él, era la mejor forma de pasar unos minutos a su lado hasta que su mamá llegara y hablaran entre ellos.
—Y es tan adorable, es incluso más bajita que tú.
Near solo rodo los ojos luego de ello, en definitiva se dedicaría a ignorarle hasta que fueran por ellos. Saco de su mochila un libro y vio por su teléfono por una última vez, según su madre, solo llegaría en 5 minutos más y se podrían ir. Se metió de lleno al libro, dejando de escuchar la voz de su compañero al fondo, siendo reemplazado por unos pitidos, dándole a entender que Matt se había puesto a jugar al ver que él no iba a seguir su conversación sobre quien sabe quién.
Pasado los 5 minutos en efecto su madre había llegado por ellos. El viaje había sido tal como él esperaba que fuera, Matt hablando con su madre sobre las clases, lo extracurricular, y claro el famoso tema de sus clases de piano. Su madre parecía demasiado emocionada y empecinada en contarles a todos sobre ello, era sin duda algo que le fastidiaba, más si se había convertido en el tema principal por lo que quedo de camino hasta dejar al pelirrojo.
Ya en su casa la rutina parecía haber tomado su curso normal, él llegando con su madre. Saludar al gato subir para cambiarse y comer, aunque en ese día estaba el ligero cambio de almorzar con su padre también, algo de una tarde libre. Para luego de todo el proceso de comer, darle lo que no quiso al gato y escuchar charlas de sus padres, se fuera a esperar sentado de nuevo con su libro a que le llevaran de nuevo a la pérdida de tiempo.
—Estamos muy feliz por ti, amor. Al parecer tu actitud ha cambiado, ya no te ves tan fastidiado de las clases de piano, quizás solo te hacía falta un cambio de ambiente, además Linda es tan bonita y agradable...—
Near vio a su madre ir de un lado al otro cargando al gato mientras comentaba animada su "Mejoría de actitud" y "El ser más cooperativo". Evito arquear una ceja, pensando que su madre realmente quería ver lo que ella quería, su supuesta mejoría radicaba más en el ser buscado de clases y hacer lo que le diera la gana esas tardes, que el ir donde su "profesora".
Soltó un bostezo ligero mientras se acomodaba en el sofá tratando de leer su novela de Sherlock Holmes, con un golpe de suerte, su madre estaría tan entretenida que no le haría ir a pasar la tarde haciendo nada mientras veía a la inseguridad hecha persona sentada frente a él.
— ¡Ya muero por escuchar tus primeras notas!
Y eso llamo su atención. Despego la vista del signo de los 4 y la fijo en su madre que sonreiría de forma dulce, realmente emocionada. Volvió a sentarse forma recta en el sofá, incluso subiendo una pierna al sofá y jugando con su cabello.
— ¿Disculpa?
—Sí, digo sé que en este momento es pronto.
—Demasiado pronto, diría yo, mamá.
—Lo sé, pero estoy muy entusiasmada por escucharte, tu padre igual. Hasta señor gato lo está, ¿Verdad señor gato?— dijo su madre con tono hasta dulzón acariciando otro poco al gato entre sus brazos. Near rodo ligeramente los ojos por eso, realmente su madre estaba depositando demasiadas esperanzas esa esa tontería que ni pasaba, pero antes de volver al libro escucho a su padre, con un tono que mostraba también ligera emoción por el asunto.
—Tu mamá y yo solo esperamos pronto poder escuchar algo, pero comprendemos que puede tomar tiempo.
Near vio a sus padres en ese momento, debía idear algo para ello, debía hacer que ella encontrara una solución para ello, de todos modos ella era la que se decía a sí misma la instructora. Pero en ese momento debía salir de esa situación para no dar sospechas de sus planes, por lo que solo les dijo de forma mecánica
—Eso es algo que debería hablar con ella para saber.
Vio cómo su madre se daba por bien servida con esa respuesta y su padre solo daba una especie de mirada no del todo seguro, pero parecía que iba a dejarlo pasar ya que se solo le daba una leve sonrisa para solo retirarse, y antes de volver a empezar a leer cómodamente, su madre se acercó a él mientras dejaba el gato en el suelo
—Ya nos debemos ir, cielo, ya has descansado— Y allí iban sus últimas esperanzas de quedarse día, y ya en ese punto era mejor solo seguir siguiendo la corriente — ¿Linda te ha dicho que van a practicar hoy?— y al verlo negar —Supongo que todas las clases son como una sorpresa.
—Supongo.
Near se levantó del sofá para tomar su mochila y salir con el libro en mano, esperaba que su madre tomara un camino largo, al menos le daría tiempo de leer otro poco. Y si bien podía leer en casa de Linda, quería evitar pensar en ello en el camino.
Ya en el auto trato de leer un poco, pero había fracaso totalmente, entre la charla animada de su mamá y su propio desagrado solo pudo pensar en la rubia y el tener que soportar la forma en que le miraba. Ella realmente era una persona voluble y convencerla de lo que él quería no era difícil, solo debía decirle sin tapujos lo que quería y ella aceptaba, el que pareciera asustada de todo lo que él hacía y que estuviera desesperada por compañía parecía hacer todo más simple, pero no quitaba el hecho de que ella siempre le miraba de forma tímida, o que realmente no hubiera notado el sarcasmo cuando él le dijo que ella podía llamarle como gustase, aunque teniendo en cuenta que casi siempre le llamaban Near, eso no importaba mucho, al menos ella respetaba el trato que habían hecho y no trataba de hacerle ver las dichosas clases.
Suspiro un poco para ver por la ventana, ya estaban por llegar y al final no había logrado leer un poco más del libro, por lo que termino por guardarlo en su mochila entre sus demás libros y juguetes. Vio las casas con ligero aburrimiento, todas iguales variando solo los colores de esta, aunque ahora que la veía con más cuidado notaba que se le hacía familiar dese antes de las clases de piano, pero antes de poder descifrar recuerdos anteriores a las clases de piano donde estuviera en esa zona, su madre había detenido el auto para verle de forma sonriente. La vio señalar a la casa frente donde se habían detenido y sonreírle de forma dulce.
—Mira, Linda te está esperando.
Near vio al punto donde su madre indicaba, y sí, efectivamente ella estaba sentada en el porche de su casa, dándole una impresión de estar esperándolo, al menos de buenas a primeras, aunque si se ponía a detallarla, se notaba que ella parecía más entretenida con cuando bichito que se le pasara cerca, con el solo ver el césped crecer, solo con el estar allí respirando. Near hizo una ligera mucha de desagrado por eso, ella siempre tan distraída y en las nubes. Se acercó al volante del auto de su madre para hacer sonar la bocina y verla sobresaltarse mientras se levantaba acomodando su vestido y empezaba a saludar con la mano.
—Ve, vendré por ti luego, diviértete— y respondiendo al saludo de Linda comenzó a mover su mano bastante animada— Hola, y bueno adiós.
Near bajo del auto luego de una simple despedida a su mamá. Y se quedó viendo cómo se marchaba el auto de su madre mientras arqueaba una ceja, ella parecía tenerle un sorprendente cariño a Linda, a veces incluso pensaba que su madre disfrutaba más el que él pasara tiempo con la chica que con las clases de pianos, y ambas cosas no le agradaban.
Camino hasta donde la rubia y solo le miro para esperar que ella se adentrara en la casa y poder seguirla. Ya adentro ella había ido rumbo a lo que era el segundo piso, seguramente a su habitación, así que él solo debía caminar hasta la sala de música, no tocar nada, apreciar el desorden y solo sentarse a hacer sus cosas. Dejo su mochila a su lado y para luego buscar en ella su libro y terminar de leerle, ahora si esperaba que con algo de paz. Paso un par de minutos así hasta escuchar llegar a Linda, levanto la mirada del libro y la vio traer una especie de mochila en su hombro y lo que creía que sería una merienda para ella sola, por lo que solo volvió a mirar el libro.
Pasó aproximadamente 30 minutos leyendo, y como ya había descifrado el caso volvió a mirar a la rubia. Lucia concentrada en hacer lo que parecía tarea, por los libros que tenía y leía, además de que estaba como tarareando, y mientras escribía con una mano y con la otra simulaba el tocar teclas de piano, quizás era lo que tarareaba. Le vio unos segundos así hasta recordar que ella debía solucionar el problema de sus padres, en un punto ellos iban a insistir que querían escucharle tocar.
—Oye— Le llamo para tener su atención, viendo como esta se sobresaltaba por segunda vez ese día, al menos que él había visto. Ella le miraba de forma tímida y antes dejarla hablar se adelantó, no quería perder tiempo— Tenemos un problema con esto, mis padres preguntan sobre las clases.
— ¿Tenemos?— Bien, ahora ella estaba en modo de responderle, como si discutir con ella fuera su actividad favorita, era una pérdida de tiempo para algo que terminaría haciéndose como él quisiera.
—Sí, tenemos, si mis padres averiguan que no he aprendido nada, a ti no te va ir muy bien— Near arqueo una ceja luego de eso para verle de forma burlona— ¿O acaso tienes ganas de quedar como una mentirosa?
—O solo puedo decir que su hijo se niega y yo no puedo obligarle, que espero cooperación de tú parte en cierto punto.
—Creo preferirán creer la versión de que los estafas, digo, soy su hijo, ¿Por qué no me van a creer a mí?— y al ver como esta se abochornaba por ello, seguiría— Tenemos un trato, Meresi, ganar-ganar o, ganar-perder, y en perder solo vas a perder tú.
— ¿Cuál es el problema?— Near vio como ella se acercaba a donde estaba, tratando de mantenerle la mirada pero sin mucho resultados— Sí es de los dos, los dos debemos buscar una solución, ¿No?
—Exactamente— Near se acomodó un poco para comenzar a enredar su mechón de cabello — Hoy me dijeron que querían escuchar algo pronto, o lo más pronto que sus pueda. Así que, necesitamos algo que les quite esa idea.
—Esa idea no se les va quitar, es normal que quieran ver un progreso— comento Linda de forma suave mientras empezaba a caminar por la sala viendo al techo —No debe ser complicado solucionarlo el problema no lo es–
—Creo que no estas contemplando que es realmente delicado el asunto, el que no le des importancia a tus cosas no significa que yo quiera estresarme demás por algo que no quiero hacer.
—Sin duda nos llevaríamos mejor si cambiaras esa actitud— Y Linda se había detenido a verle de forma curiosa— vamos a solucionarlo, y creo que se cómo hacerlo.
—Eso es aliviador.
—Sin sarcasmo, por favor— esa chica tenía problemas con detectar el sarcasmo—Ahora, solo les diré a tus padres que no se te da, y aprendes muy lento.
—No lo van a creer, siempre he aprendido y adaptado rápido a las cosas.
—No con la música, al ver que no puedes tocar lo creerán, y hasta quizás se den por vencidos, pero mientras eso pasa, necesito que pongas de tu parte, tenerte en mi sala mientras miras todo es incómodo— Su tono se había vuelto suave, casi amistoso y tímido. Near la miro un par de minutos, aprecio como se iba poniendo nerviosa con ello, pero antes de responderle ella volvió a hablar, ahora con tono decaído— Solo no quiero estar incomoda en mi casa, eso es todo, has lo que quieras hasta que te busquen, yo te voy a cubrir, de todos modos, es cierto, ambos estamos en este problema.
Near la vio sentarse en su lugar de nuevo, y como volvía a su tarea, como si jamás hubiera hablado. Ella realmente era una chica extraña y le costaba entenderla, y por alguna extraña razón, empezaba a querer comprenderla.
Glosario o terminología
Andante: Tempo (Ritmo o frecuencia) al paso tranquilo, un poco vivaz
Gimnasia ritmica : Disciplina deportiva que combina elementos de la gimnasia y el ballet
Geek: Termino usado para referirse a las personas con afición a la tecnología e informática
¡Feliz día de Reyes! con bastante atraso el capítulo, y es que el mismo me ha dado los dolores de la vida, empezando que cuando tenia la mitad listo, lo perdí todo. Luego las clases pero ya lo he terminado, ¡y aquí esta para ustedes!, y como se da a entender, ya en los próximos capítulos habrá un mayor acercamiento de ellos, como saber más de Linda. Les quiero mucho, y agradezco infinitamente la paciencia. Hasta el próximo capitulo.
Moony
