Pelea, frio y … Papá?

Caminamos hasta la cabaña de Athenea nada parecía haber cambiado, solo que algo, algo no era igual.

-¿Lo sientes?- me preguntó -Esa sensación de… de que… no sé qué-

-Sí- contesté un poco más serio de lo que hubiera deseado.

-Percy- me llamó Nico, que llegaba corriendo desde la fiesta

Me volteé para verlo, él también lo sabía.

-Algo pasa- dijo mirando alrededor, al parecer nadie más se daba cuenta.

-Vamos a fuera- sugerí.

En el cielo también había algo diferente, las estrellas brillaban, la luna resplandecía reflejada en el mar a donde nos dirigíamos para hablar, las olas rompían en la arena con suavidad, la brisa era suave como una caricia.

Todo parecía estar bien.

Sentí la brisa marina envolviéndome.

-Nico- dije mirándolo. -Qué es exactamente lo que sientes-

-No lo sé- contestó mirándome fijamente.

-Nosotros tampoco estamos seguros-

Miré a Annabeth en busca de respuesta, en sus ojos se veía cómo es que pensaba y pensaba, pero no dijo nada. -Será mejor que nos vallamos, mañana tenemos que regresar a la escuela, es lunes-

-Nos vemos mañana temprano, sesos de alga- seguido rodeó mi cuello con sus brazos, yo hice lo respectivo con las mías y nos dimos un beso de buenas noches.

Nico pareció incomodarse, pero no dijo nada.

-Parece que las cosas entre los dos van bien-

-Ya peleamos por varios años, ahora solo queda lo bueno- bromee y le di un puñetazo amistoso

-HeY!, Super fuerza- me acuso frotándose donde lo había topado

-Lo siento, falta de costumbre- rei, luego nos despedimos.

Llegue a mi cabaña, era acogedora, con olor a mar, pero era solitaria, nunca había tenido un compañero de cuarto además de Tyson, que solo estuvo un tiempo

Estaba en un lugar oscuro, el aire era húmedo y pesado, entonces escuche una voz.

-¿Te encuentras bien?- la voz era suave como un susurro.

-Yo… ¿Qué paso?- dijo otra voz, esta vez mas áspera y profunda.

-Estábamos caminando y te desmayaste- contestó la primera.

-No lo entiendo Hebe, no lo recuerdo-

-Eros, que dices- dijo la diosa preocupada -Salimos a dar una vuelta como siempre y cuando pasábamos por Central Park te desplomaste- explicó.

-Yo estaba yendo a recogerte- contestó Eros -No tengo recuerdos del después-

De repente recuperé el sentido de la visión y observé como dos cuerpos, uno recostado en una gran cama blanca con doseles dorados y el otro sentado a un lado, tomando las manos del que supuse sería su amado. Entonces esta figura que supuse sería Hebe se desplomó quedando en un profundo sueño

-¡Hebe, Hebe!- llamó Eros, pero Hebe no contestó.

Me desperté de golpe, no era una pesadilla, pero tampoco era un sueño normal, me fije en la hora: seis y media. Era temprano para mi gusto, pero si teníamos que ir hasta Nueva York lo mejor sería que comenzara a alistarme, además no estaría bien hacer esperar a Annabeth, entonces la visión regreso a mi mente, los dos dioses desmayándose, uno después del otro, eso no era normal, ¿Estará reaccionado con lo que sentimos?... no lo sé, pero eso será una preocupación para después, ahora debía apresurarme para no hacer esperar a mi dama.

Siete y cuarto, perfecto, salí y me dirigí a la entrada donde argos nos esperaba.

-Hola- saludé. El hizo una seña con su mano, nunca decía nada, siempre he supuesto porque tiene un ojo en la lengua al igual que en todo su cuerpo.

Annabeth llegó un segundo más tarde -Buenos días Saludó a argos- a mi claro, me dio un beso.

Subimos al carro nos acomodamos en los asientos traseros.

-bueno, nunca me dijiste eso de la lista- casi me acusó

-em… si, me había olvidado- dije encogiéndome de hombros

-Quirón me envió una lista con los nombre de algunos semidioses que estaba en la zona por si los reconocía, también mencionó que habían puesto más Sátiros por toda la ciudad, los dioses mantienen su palabra, pero no es que nos pongan las cosas muy fáciles- comente y me aventuré a sonreírle.

-La verdad es que no intentaba ocultarte nada, solo me olvidé, no creí que… bueno, disculpa te lo voy a contar a la siguiente apenas suceda algo- dije guiñándole un ojo

Llegamos bastante rápido a mi casa, supongo que el que alguien con cien ojos maneje lo hace más sencillo.

Nos cambiamos apresuradamente en 20 minutos ya estábamos listos para partir, la academia Groode, la escuela donde trabaja Paul, claro que él había pedido permiso por esos días, iba a acompañar a mi madre a su exposición. Era miércoles, genial, me tocaba biología con Annabeth.

Ella quería sentarse adelante, ser la primera, pero eso de la dislexia y el déficit de atención lo ponía difícil así que nos sentamos en la parte de atrás.

-En que se diferencia la mitosis de la meiosis- iba diciendo el profesor para comenzar la clase, pero en mi cerebro era bla, bla blablá bla bla. Al aparecer Annabeth si tenía alguna idea, porque garabateaba en su cuaderno con una letra ininteligible.

- la mitosis tiene 2n a diferencia de la meiosis que solo tiene una n- y en mi mente seguía bla, bla, bla-

-profase metafase anafase y telofase son las etapas de la mitosis- y en ese momento mi cerebro se terminó de desconectar, comencé a jugar con un lapicero lanzándolo al aire y atrapándolo, lo giraba en mi mano como una baqueta (los palitos de la batería), movía mi pierna, mi zapato hacia un poco de ruido al chocar con el suelo en repetidas ocasiones.

-Sesos de alga- me llamo Annabeth dándome un codazo para que me tranquilice.

-es que me aburro- dije con un dejo de voz.

-ya! y yo, pero contrólate- me reprendió, entonces vi que ella hacia que sus dedos chocaran con la carpeta en un ritmo acelerado.

Me encogí de hombros y comencé a dibujar en mi cuaderno. -Voy a reprobar…- me preocupé.

-Porque no intentas escribir en griego-

-qué?- y ella me mostro su cuaderno, por eso a simple vista todo parecía un garabato, ni me había fijado en los símbolos.

Le sonreí y asentí, eso me mantenía ocupado, hacer el esfuerzo extra para traducir lo que el profesor decía a griego antiguo mantenía mi mente ocupada, escribir me daba algo para hacer, y así pude controlarme, por un rato, luego me comencé a mover nuevamente.

-Percy lo estás haciendo nuevamente-

-lo siento- entonces Annabeth me tomo de la mano y comenzó a juguetear con mis dedos mientras escribía con la otra mano.

Así la clase resultó más sencilla, ella me mantenía ocupado.

Solo faltan tres clases más… por suerte una era educación física, seguro que ahí saco un 10 (para nosotros equivaldría a un 20)

Las otras dos clases de teoría fueron aburrida, por suerte pude tomar algunos apuntes con la técnica de Annabeth.

-al fin!- exclamé cuando terminó la segunda clase, la de historia. Me cambie a ropa de deporte.

-en este semestre tendrán que elegir un deporte, de lo contrario llevaran gimnasia. Se oyeron varios murmullos el entrenador los ingnoro y saco un una lista. -Pueden elegir, básquet, vóley, futbol, lucha, esgrima, tenis lacross o atletismo- cuando dijo esgrima mire a Annabeth, definitivamente íbamos a sacar un 10 en esta asignatura

-Muy bien inscríbanse aquí, y vallan a las áreas asignadas-

-esto va a ser pan comido- le dije a Annabeth

-no te sobre expongas, además estas espadas son diferentes-

-siguen siendo espadas- la molesté, pero tome en cuenta su consejo, es decir, casi fui un dios con la espada. No me arrepiento de mi decisión, pero a veces pienso que pudo haber pasado.

Llegamos al salón donde se impartiría la "clase" de esgrima, el lugar era grande, con un techo alto e iluminado.

-Buenas Tardes. Soy el Señor Argent y seré su maestro.-chasqueó, fastidiado-Muy pocos serán los que alcancen un nivel decente en el arte de lucha con espadas, pero, para aquellos que lo logren, una nueva gama de posibilidades se abrirá ante ustedes- cuando el Sr. Argent terminó todos aplaudieron, algunos más que otros, yo solo le sonreí a Annabeth, pensando que hubiera sido de nosotros si no supiéramos utilizar la espada.

-Ustedes dos- nos llamó el profesor - ¿Les da risa lo que dije? Creo que serían los indicados para una pequeña demostración- terminó de decir con un dejo de recelo, pero a la vez también de diversión. Ahora todos vallan a cambiarse- ordenó -los trajes están en ese armario, los cascos en aquel, y las espadas en ese último-

-Percy- me llamó Annabeth - por favor- dijo señalando el cierre de la espalda. De igual forma ella me ayudó a terminar de ponerme el traje y prontamente estuvimos listos.

-Este no es un deporte para débiles, así que los que no se sientan a gusto retírense ahora que es su oportunidad- rugió… a él definitivamente no lo querían de bebe

-Puede que se sientan incomodos por el peso y la falta de movilidad, pero ya se acostumbraran- indicó al ver como caía una de las chicas después de un par de pasos. - y si no, ya saben- indico con su pulgar la puerta del salón.

-Es que nunca se ha puesto una armadura griega- bromeo Annabeth dedicándome una sonrisa

-Ahora, el ataque básico es este- indicó haciendo una estocada -Ven, la espada recta, el brazo extendido, la pierna que sale es la misma que el brazo, la otra un poco doblada- iba explicando mientras Percy se divertía tomando la espada de un extremo jalándola y luego soltándola. -En serio, ¿Se puede pelear de verdad con esto?- le preguntó a Annabeth.

-Definitivamente los ataques van a ser más débiles, pero supongo que algo de daño harán-

-Bueno ahora, la demostración, ¿Quiénes eran?- recorrió con la vista los rostros de los alumnos. -Sí, ustedes dos- nos llamó con la mano.

Avanzamos y el Sr. Argent nos mostró como era la manera correcta de saludar. La espada levantada al nivel de su rostro y luego bajarla rápidamente hasta casi el nivel de sus piernas. -si lo hacen mal, los expulsaré- advirtió.

Si antes no me caía bien, ahora lo detestaba.

-Bueno, como no creo que puedan, con que lo hagan decentemente será suficiente- dijo decepcionado, como si no hubiera visto un buen combate en años. -chicos, presten atención a como "no" se debe usar una espada.

Tuve unas ganas irresistibles destapar a Riptide y mostrarle lo que es una buena espada.

-Percy, con todo- dijo Annabeth a mi oído, entendí que la restricción que antes había impuesto se levantó y sonreí de oreja a oreja. -Vamos a callarlo- le susurré antes de caminar a donde me indicaba el profesor. Annabeth hacía lo propio y nos sonreímos mutuamente.
Esto va a estar bueno.

El profesor se alejó un par de pasos -Listos- -saluden- hicimos el ademan que nos indicó -Comiencen-

Annabeth se lanzó en una, levante la espada instintivamente, es raro pelear con estos mondadientes pensé, defendiéndome, y ver como la espada se doblaba un poco. Annabeth me ataco nuevamente, esta vez yo no al pecho, sino de lado, me defendí, estire el brazo para golpear su hombro, ella lo esquivó dando una vuelta, intentó atacarme al nivel de la cintura, eso ya lo esperaba, es su estilo, me defendí, una estocada, la paro fácilmente, pero estos palos de brocheta se doblaban y vibraban cada vez que chocaban con fuerza, intente golpearla con un lado de la espada a nivel del antebrazo ella me bloqueo e intentó desarmarme, si hubieran sido espadas de verdad seguro que perdía la espada, o al menos oscilaría en mi mano, pero con esto… la espada solo vibró más de lo normal, nos separamos, avanzamos un par de pasos analizando nuestros movimientos como había enseñado Quirón, ataque directo al pecho, Annabeth se salvó con las justas, intentó esquivar el golpe pero a último momento levanto la espada y lo intercepto, entonces aprovecho que me había desestabilizado un poco y atacó a nivel de mis pies para que me callera, salté y la espada paso como si estuviéramos jugando soga, entonces hice una finta, ataque apuntando al pecho, pero a unos 30 centímetros, justo lo necesario para que se defienda y lo hizo, levanto la espada para bloquear, no terminé el movimiento sino que desvié el golpe hacia sus caderas, ella me esquivo con una acrobacia, la había visto hacerla varias veces, en el campo de batalla normal uno no hace eso, es decir, que pasa si justo donde caes te espera otro monstruo o golpeas a otro héroe, pero aquí, teníamos libre movilidad, los alumnos se habían movido hasta esta arrinconados en las parece, sonreí al ver sus caras, algunas de susto, estupefacción, asombro, benevolencia, fanatismo, maniacas. Busque al profesor, estaba justo delante de un grupo de chicas, al parecer no podía ni cerrar la boca, sus ojos pasaban de mirar a Annabeth a mi desorbitados y asustados… no sabe con quién se metió, pensé, y una brisa de aire rozo mi brazo, si no fuera por TDHA seguro que ahí terminaba todo, pero con las justas esquive el golpe, -no te distraigas-, dijo Annabeth y juraría que sonreía tras del casco que parecía un mosquitero, -solo te daba ventaja- contesté lanzándome para atacar, la punta de mi "espada" choco cerca de la empuñadura cuando Annabeth intentó esquivarme, si hubiera sido Riptide seguro que ahí terminaba todo, pero esta coas simplemente parecía de juguete, Annabeth me atacó directo a la cara, eso no lo esperaba, me defendí, ataque, las espada chocaban estridentemente, nos movíamos tanto que ya ambos sudábamos bajo ese traje acolchonado, definitivamente es más cómodo que las armaduras griegas, pero no resistiría una pelea de verdad. Ataque, una, y otra y otra vez, no le daba chance a Annabeth a contraatacar, la estaba acorralando, entonces ella hizo algo arriesgado, en lugar de defenderse se agacho para esquivar el golpe, y comenzó a atacar, la cosa se había puesto buena, casi me golpea en las piernas pero baje la hoja de la espada y me cubrí, intenté golpearla pero ella era rápida, me esquivo, retrocedí u par de pasos, entonces escuche un gritito, nos habíamos movido hasta donde estaba un grupo de chicos, entre ellos uno de los más grandes es el que había soltado el sonido, me reí, y seguí atacando a Annabeth. Esto podía tener para rato, ella siempre ha sido muy buena, y con estas espadas ninguno de los dos podíamos demostrar las verdaderas habilidades

-ES SUFICIENTE!- dijo el profesor, al parecer ya había reaccionado

-y?- dijo Annabeth sacándose el casco acomodándose un mechón rubio detrás de la oreja, -nos va a expulsar?-

El Sr. Argent apretó los labios, frunció el ceño y entornó los ojos, pero no dijo nada, como si lo sopesara. -Todos tomen una espada, vamos a practicar los movimientos básicos- al parecer, no nos va a expulsar. Se dio la vuelta y siguió diciendo - fórmense en tres líneas, separados por dos metros del otro, vamos que esperan!- dijo la última parte con el tono algo más áspero de lo usual

Mientras todos se amontonaban para estar adelante, aproveche para tomar la mano de Annabeth e ir a ubicarnos en la tercera fila, lo más alejado posible del profesor.

-Buena partida sesos de alga- me dijo cuándo llegábamos al extremo superior izquierdo del salón. -Tu tampoco estuviste mal- le dije antes de robarle un beso y alejarme de un salto para que su espada no me alcance. Sabía que no le gustaba que la bese en público… pero pelear me ponía a mil!

-Cobarde- río negando con la cabeza. Creo que ya se ha resignado.

-Guapa- le dije y me reí un poco más fuerte.

Mientras tanto el profesor indicaba como era la posición correcta de agarrar la espada, apoyar el peso del cuerpo, transferirlo de una pierna a otra…etc, todo eso ya lo sabíamos… y no precisamente por las clases.

Creo que no paso ni 15 minutos antes de que nos mandaran a dejar el equipo.

-No ha ido tan mal- dijo mirándonos con el ceño fruncido -Todos a las duchas- indicó

-no estuvo del todo aburrida la clase- bromee

-nop, no del todo- rio y me empujo con la mano.

-Te veo acá en 20- le dije cuando ya aviamos llegado a la puerta de los vestidores.

-ok- me respondió y esta vez ella me robo u beso, pestañee un par de veces, no me lo esperaba, pero podría acostumbrarme.

Nada como una buena ducha para recobrar fuerzas, en especial si eres un hijo de Poseidón y te acabas de batir en un "duelo de demostración" con tu novia, y más aún si ella es tan buena como lo es Annabeth.

Me había demorado 15 min en la ducha, tenía que apurarme, no quería hacer esperar a la chica más maravillosa del mundo.

Busque mis Jeans y la camisa que llevaba en la mañana.

-Uff- dejé escapar cuando vi que Annabeth aún no salía de los vestidores de damas. O eso creí…

-Bueno, ehm… en el campamento de verano recibí un par de clases- escuché que Annabeth, mi Annabeth decía.

-Debe ser un campamento muy guay- ya me había volteado, El joven que hablaba con MI novia era alto, rubio, tenía ojos azules y una sonrisa, que supongo debe agradarle mucho a las chicas.

-Sí, la verdad es que es un campamento bastante genial- contestó Annabeth algo incómoda. Claro que es un campamento genial, tenemos Pegasos!

-Seguro que aparte de las clases de esgrima tienen equitación- dijo el joven recostándose en un casillero.

-Algo así-

Me acerque a ellos, peo no se percataron de mi presencia.

-¿Y cómo así existe un campamento tan genial y yo no estoy enterado?-

-Es que es exclusivo- dije pasando un brazo por los hombros de Annabeth y atrayéndola a mí.

-¿Y tú eres…?- dijo levantando una ceja.

-Percy Jackson- respondí. Salvador del mundo, mucho gusto, lo pensé pero por algún motivo me abstuve a decirlo.

-Ya, bueno mucho gusto- dijo ignorándome -Si te aburres de este niño- me miró -búscame- dijo guiñándole un ojo. Dio un par de pasos parar ir a su clase supuse, por suerte había un bebedor cerca. Con un estallido, el caño se rompió y un chorro de agua mojo a ese.

-¡Sesos de Alga!- llamó Annabeth

-Sorry, un accidente- de disculpe, la tomé de la mano y salimos. -Perdón por hacerte esperar-

-Casi nada, acababa de salir y Aarón vino a felicitarme por la demostración-

-¿Aarón?- pregunte mirándola, algo ceñudo, pero fue un acto reflejo.

-¡Sesos de alga eres de lo peor!- me dijo.

-¡Hey, tengo que cuidar a mi chica!-

-¿Tu chica?- me preguntó, mientras era ella ahora la que fruncía el ceño.

-Sí- respondí y la jalé a un callejón, en New York hay un montón -Mi chica, mi amiga, mi consejera- hice una pausa y la besé -mi amante-

-Eres un tonto- me dijo, mientras se me miraba seriamente. A pesar de ello me besó y no espero a salir conmigo del callejón, sino que se adelantó -tú tonto- le dije al oído y la tomé de la mano nuevamente, ella giro la cara, pero igual vi que sonreía.

-Guapa, porque no dejas a ese y te vienes a pasar un ratito con nosotros- dijo un borracho en la cera de al frente, sus amigos se rieron. A mí no me hizo nada de gracia.

-Vámonos- le dije tomándola de la mano un poco más fuerte de lo normal.

-Qué pasa, ¿No quieres un poco de diversión?
-Seguro que aquí la pasas rico- dijo otro borracho.

Giré la cabeza peligrosamente

-No Percy- me dijo Annabeth

-Que pasa Encanto, ¿Te lo estás pensando?, no te demores que estas buenísima-

-Los voy a matar- dije metiendo mi mano al bolsillo para tomar a Riptide, mi espada ya no maldita -Percy- me llamo Annabeth nuevamente, pero ya estaba sacando el bolígrafo de mi bolsillo.

-Riptide no hiere mortales- me dijo tomando mi brazo para que no valla.

-Me gustan las rubias, son tan huecas y dóciles como una perrita en celo- oí que uno decía; el primero que habló, reconocí.

-No les hagas mucho daño- oí que Annabeth me pidió aflojando su agarre.

Dejé a Riptide en mi bolsillo, Annabeth tenía razón, pero aun tenia mis puños. Eran 4 simples morales contra mí, el Hijo de Poseidón. Levanté un puño y golpeé al primero en la cara y vi como sus dientes salían volando. -Mocoso- dijo otro y sacó un cuchillo largo, los otros dos también sacaron navajas. Oí el jadeo de Annabeth, vi como se disponía a cruzar para pelear conmigo. -Quédate donde estas- dije alto pero no me volteé a mirarla. Los tres me atacaron al mismo tiempo, pero estaban borrachos, lo que me permitió esquivar fácilmente al primero. Sujete la mano del otro y le di un rodillazo, el tercero parpadeo un par de veces y salió corriendo, entonces escuche algo crujir y un pequeño dolor apareció en mi omoplato derecho. -No se ataca por la espalda- le dije, era el que antes le había volado los dientes, -para que no me olvides- le di un puñetazo en el estómago.

Había derrotado a los cuatro, o bueno a los tres, uno huyó. Aún quería seguir peleando, la lucha con mortales era tan sosa. ¡Cómo se atreven! Renegué cruzando la calle. Annabeth es la chica más inteligente que existe, idiotas.

-Estás sangrando- me dijo Annabeth haciendo que me dé la vuelta para que pueda ver mi herida, pero esta ya había desaparecido. Sin embargo, rastros de sangre habían quedado en mi camisa.

-Ya se ha curado- dije limpiando un poco la piel ensangrentada.

-Mejor vámonos- me dijo y en 5 minutos de caminata silenciosa llegamos a mi casa, no había nadie. Claro, mi mamá y Paul llegarían mañana. Aquello no terminaba de tranquilizarme.

-Percy…- me llamó mi novia.

-Voy a bañarme- la corté, no era mi intención ser rudo, pero le había prometido a ella que no lastimaría "mucho" a esos idiotas. El recuerdo aún me hacía hervir la sangre mientras controlaba mis ganas de regresar a por ellos.

Tomé una ducha rápida, el agua me tranquilizó, salí más relajado y con intención de disculparme. - ¡Hey!, ¡Annabeth!- llamé, entrando la sala, pero ella no estaba ahí, mire en la cocina… en su cuarto, no estaba, donde podría estar, miré en el recibidor, tampoco, por la escalera de emergencia ¡NADA!, ¿Dónde estaba?

Tal vez está molesta, no, si no le había hecho nada… Tal vez me porte más rudo de lo que creí. En algún momento me habían dicho que tenía que controlar más mi genio, pero si normalmente soy bastante tranquilo… razoné dando vueltas en el salón.

No puedo más, voy a buscarla.

Salí como estaba, con un short y un polo, afuera hacia un frio de Mier….coles. Entonces la vi, estaba pagándole al repartidor y sentí como el alma regresaba al cuerpo.

-¡QUÉ CREES QUE HACES SESOS DE ALGA!- dijo molesta - ¡Estamos a cinco grados! (centígrados)-

-No sabía dónde estabas- dije encogiéndome de hombros, esto provocó que un escalofrío recorriera mi cuerpo. Sí que hacia frio.

-Eres un tonto- dijo, pero esta vez con un tono tierno, dejó la pizza encima de un miro y me puso la casaca sobre los hombros.

-Gr... Gracias- tartamudeé, ella aún tenía una gruesa chompa. Juntos subimos, aún estaba temblando un poco, parece que mi cuerpo resistía todo menos los cambios bruscos de temperatura.

-Siéntate- me ordenó, no tenía problemas con obedecerla, en especial ahora que parecía uno de esos muñequitos que le das cuerda y se mueven vibrando -Voy a subirle a la calefacción- me informó más que preguntar. Luego trajo la pizza y se sentó junto a mí.

-¿Mejor?- preguntó intentando ser indiferente, pero no le salió había una pisca de preocupación en su voz que me hizo sonreír. La besé y respondí -Ahora sí-

Ella no respondió, partió un pedazo de pizza y pregunto - ¿Por qué saliste?-

-Ya te lo dije, no estabas cuando salí de la ducha y…nada eso-

Ella mordió un poco de la pizza y me miro de una forma que decía… no me lo creo

-Creí que estabas molesta conmigo por haber hablado un poco rudo-

-Lo fuiste-

-Perdón-

-Pero por eso no me voy a ir, además sé que estabas enfadado, primero Aarón molestando, luego esos tarados de la calle-

Cerré los ojos fuerte… entonces sentí los labios de Annabeth tocar los míos, re relaje y devolví el beso, cuando el aire nos faltó tuvimos que separarnos.

Ella me sonrió -Come- dijo y puso un pedazo de pizza en mi boca.

-¿Quieres ver algo en la tele?- le pregunté.

-Nop- dijo con una sonrisa pícara.

-¿Quieres… hacer la tareas?- pregunté levantando una ceja… en una relación normal aquella sería una pregunta rara, pero Annabeth amaba terminar los trabajos el mismo día que se lo dejaban.

-No- volvió a decir.

-¿Quieres jugar monopolio o algún otro juego de mesa…?-

-Quiero jugar algo… que podría ser en la mesa, pero preferiría el sillón- dijo acercándose a mí y besándome.

POV Annabeth

O dios… ¡Qué estoy haciendo! , no es mi manera de ser, coquetear así… es raro…, pero es Percy, lo conozco hace mucho, es mi novio, lo amo… y besa tan bien su abdomen está formado como una tableta de chocolate. Se veía tan bien, se sentía tan bien? Oh Dioses, que estoy haciendo…

Al parecer mi cuerpo ya no me pertenecía, me guiaba por mis instintos. ¡Oh DIOSES! ¡ ¿Qué es lo que Percy está haciendo?! Pensé que eso no estaba bien, pero… ¿Cómo no va a estar bien si se siente tan bien?
En ese momento me rendí, deje que mi mente se rindiera a los deseos carnales. ¿Para qué discutir conmigo misma?

-Creo que voy a pelearme contigo más seguido- dijo riendose

-Estaba con la guardia baja, sesos de alga no te acostumbre- contesté sentándome y acomodándome la blusa.

-Te falta algo?, chica lista- me pregunto deslizando un dedo donde debería estar uno de los botones.

Tome su mano con firmeza, mi momento de debilidad había pasado.

-mensaje recibido- comento soltándose pero antes de tomar el último trozo de piza me dio un beso

-¡Percy, Annabeth!, ya llegamos- dijo Sally. Al entrar en el depa

-Hola mamá- respondió Percy -¿Cómo estuvo el viaje?- preguntó

-Bien, y ¿Annabeth?- quiso saber su madre ya que aún no me unía a la conversación y ella aun no me había visto

-Hola Sally- intervine levantándome del sofá para saludarla

-Cariño que te paso?- me pregunto mirándome extrañada

Levante un ceja sin entender, ella hizo que me girara para que me pudiera ver en el espejo, estaba terrible, mi blusa arrugada y le faltaba un botón además que mi cabello estaba que daba pena!

-Tuvimos un imprevisto de camino a aca- Percy dijo salvándome de un posible, muy posible momento incomodo.

-Bueno, respondiendo a tu pegunta, tesoro- dijo dirijendose a Percy, -me fue muy bien, me compraron 3 pinturas, y hablé con alguien que quiere publicar una de mis novelas

-¡Eso es genial!- Exclamé, en eso Paul entraba con las maletas, pobre… pero la imagen era bastante graciosa.

-y… ¿Qué han estado haciendo ustedes?- quiso saber Paul una vez que había dejado las maletas en la cocina.

-m… un par de monstruos… estuvimos en el campamento hoy, regresamos- relató Percy encogiéndose de hombros.

A Sally no le hizo mucha gracia, ella estaba acostumbrada, pero supongo que como madre es difícil que su hijo le diga que había estado matando monstruos mitológicos.

-Miren lo que les compramos- dijo Paul sacando una mochila para Percy, era de color negro con un bordado de un tridente atravesado.

-¡Wow!, esta genial- agradeció mientras la examinaba.

-Annabeth, esto es para ti- dijo Sally pasándome una réplica en miniatura del Partenón

-Gracias- dije un poco cohibida.

-pasamos por un lugar donde habían artículos relacionados a Grecia- explicó el padrastro de Percy…como se enterara Poseidón… El actual compromiso de Sally le regale una mochila con su símbolo a Percy…

-No me lo tomo para nada bien- escuché en el interior de mi mente, la única que hacia eso era mi madre.

OMG! Poseidón está hablando conmigo espera…, porque conmigo… ¿No debería hablar con Percy?

-Hablo contigo porque necesito que le digas algo a Percy, dile que estoy llegando en 15 segundos-

-¡Annabeth!, ¿Quieres más pizza?- llamó Percy un poco preocupado.

-Ah, sí, si… Percy-dije sin poder salir del shock- Poseidón estará acá en… 10 segundos- vi su mirada de confusión

-¿Qué?- preguntó incrédulo

Entonces alguien tocó la puerta… espera, no era alguien, era "El" alguien, era el papa de mi novio, Poseidón; no precisamente en ese orden según prioridades.

Corrí a abrir la puerta y ahí estaba, se veía… cansado, llevaba una túnica griega hecha girones. La barba parecía tener varios días y sus ojeras aún más… ¿Qué significa esto?