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CAPITULO 3

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Cuando ya algunos se fueron de la sala de audiovisuales, la señora y el señor Saotome se despidieron a lo ultimo para irse también. Se acercaron ambos abrazarme.

-Me alegro mucho verte querida – el abrazo de la señora Saotome me vino bastante bien, me relaje por completo. Fue como sentí a mi madre abrazándome.

-Fue un gusto conocerla señora Saotome – se apartó un poco de mí, solto una risita mientras frotaba mis brazos de manera maternal.

-Oh por favor. La señora Saotome era mi suegra, tu puedes llamarme Nodoka – Sonreí aún mas, sin duda era una mujer demasiado encantadora. Muy diferente del raro de su hijo.

-Nos veremos en otra ocasión Akane, les deseo mucha suerte a ti y a mi hijo – el señor Saotome me abrazo -, a mí también me puedes llamar Genma – yo asentí alegre, sin duda ellos eran todo amor. No se dé donde había sacado Ranma su personalidad.

-Un gusto de verdad, hare mi mejor esfuerzo para sacar la empresa adelante – dije honestamente. Me sentía en confianza con ellos.

-¿Ukyo? ¿Vienes con nosotros o te quedas con Ranma? – pregunto Nodoka, su tono de voz hacia ella no era de mucho agrado, pensé que tal vez no le agradaba su nuera.

-Me quedare con Ranma señora Nodoka - ¿La llamaba señora Nodoka? Definitivamente no la quería como nuera.

-Yo tengo cosas que hacer, ve con ellos y yo te llamo luego – dijo Ranma apuntando con la barbilla hacia sus padres.

Ukyo puso mala cara hacia Ranma e inexplicablemente hacia mi ¿Acaso le había hecho algo? Los tres salieron de la sala de audiovisuales dejándome a sola con Ranma y mi padre.

-Hoy les mostrare sus oficinas, mañana podrán venir. ¿Akane? Ya que tu estudias en las mañanas podrás venir en las tardes a laborar – asentí –, y tu Ranma podrás estar en las mañanas, y cuando Akane llegue puedes o bien quedarte o si tienes algún otro asunto puedes salir.

¡Si! Grito mi subconsciente, brincando con pompones en las manos. No estaría con Ranma, el cubriría las mañanas y yo las tardes. Esto simplemente es genial, más fácil de lo que esperaba. No evite morderme el labio para controlar la sonrisa. Ranma me observo y vi su mirada oscurecer, un escalofrió recorrió mi espalda e inmediatamente voltee la mirada.

-No es ningún problema para mi quedarme en las tarde señor Tendo, creo que seria de buena ayuda para la señorita – No sé qué estaba tramando, pero sea lo que sea no era bueno.

-Te lo agradezco mucho Ranma, no sabía cómo pedírtelo. Pensé que querrías tu espacio –

-No es ningún problema señor – mostro una sonrisa a mi padre.

-Bien, en ese caso. Iré a ver si las oficinas están desocupadas, las mande arreglar. Esperen aquí, es una sorpresa – mi padre salió de allí dejándome sola con Ranma.

Mi subconsciente lo llamaba a gritos e imploraba que se quedara, pero no escucho. De repente mis manos se veían muy interesantes, no les aparte la vista. Mi corazón comenzó a latir fuertemente, y en esa sala tan silenciosa, tenia miedo de que el fuera capaz de escuchar mis latidos.

-¿Nerviosa señorita Tendo? – su voz me sobresalto, lo mire frunciendo el ceño, ¿acaso quería hacerme sentir más incómoda?.

-¿Qué le hace pensar eso? – hable firme, con miedo de titubear, pero firme.

-mueve su pie repetitivamente, o está nerviosa o supongo que es un tic – formo una sonrisa burlona en sus labios.

Deje de mover mi pie, inconscientemente lo hacía. ¡Qué vergüenza!

Baje mi mirada hacia mis manos, ¿ahora que le decía?

-Esto de tomar el mando de una empresa, me pone un poco nerviosa – mentí. La verdad es que si me daba un poco de nervios pero mas nervios me daba el, lograba intimidarme. Pero no se lo iba a demostrar.

-Es normal, pero no olvide que yo también estoy al mando – lo mire. El miraba hacia la puerta con una sonrisa en su cara. No dije nada ya que no tenia ganas de hablarle, y porque no sabia que decirle.

Mi padre llego a los pocos segundos. Una sonrisa triunfal asomaba su rostro.

-Ya esta todo listo, síganme chicos - Ranma alzo su mano indicándome que siguiera.

Me encamine sintiendo su mirada clavada en mi espalda. Me mantuve firme mientras seguíamos a mi padre.

-Me gusta este piso porque se puede apreciar la vista – comento mi padre mientas señalaba hacia la ventana de vidrio.

Se podía ver la ciudad, era hermoso pero se veía mucho mas hermoso en las noches. Las luces destellan y es algo que yo nunca me perdía.

-Si, la vista es realmente interesante – la voz de Ranma sonó algo extraña. Voltee y pude ver como volteo su mirada enseguida.

Me sentí morboseada ¿Acaso me estaba viendo el trasero?. El me volvió a mirar y sonrió de oreja a oreja. Lo fulmine con la mirada y seguí siguiendo a mi padre mas de cerca.

-Bien, aquí estamos – mi padre se detuvo en la puerta de su oficina – Akane, esta será tu oficina. La de Ranma estará aquí a lado, quiero que estén juntos por si se necesitan.

¡Diablos! Juntos no por favor.

-Linda oficina señorita Tendo – susurro a mi oído.

El vello de todo mi cuerpo se erizo. El sonrió y se metió a la oficina a inspeccionar junto con mi padre. Entre de tras de ellos.

La oficina de mi padre era cómoda, tenía un escritorio justo en frente de la puerta. La ventana de cristal le daba una vista hermosa. Dos plantas estaban en cada esquina de la pared. El sillón blanco estaba bien acomodado en la oficina.

-Gracias papá, prometo no defraudarte – le dije sonriente. El también sonrió y me abrazo.

-Lo se hija, confió plenamente en tu trabajo – mi padre se dirigió de nuevo a la puerta -, vamos y veamos la oficina de Ranma.

Salimos de mi nueva oficina y nos dirigimos a la puerta de alado. La oficina de Ranma era más amplia que la mía. Ahora recordaba que esta, anteriormente en mis visitas estaba siendo remodelada. El escritorio era mas grande parecía de una madera brillante que le daba elegancia a la oficina de Ranma. Las paredes pintadas de un tono un poco oscuro, la alfombra oscura y algunos cuadros guindados en las paredes. Había un sillón amplio, los míos eran pequeños donde se sentaba solo una persona. El de Ranma era más grande.

-Me gusta – Dijo Ranma mirando todo detenidamente.

Mantenía sus manos en sus bolsillos y se movía lentamente, inspeccionando cada detalle.

-Pueden venir mañana y empezar – comento mi padre.

-Mañana tratare de venir mas temprano, no tengo muchas materias asi que podre venir antes del almuerzo –

-Me parece excelente hija. Ranma estará trabajando en horario normal, asi que si tienes alguna duda puedes pedirle algunas indicaciones –

-No hace falta papá, se de que se trata todo esto –

-Que modesta señorita Tendo – comento Ranma.

-Ya que vamos a trabajar juntos, no hace falta que me diga Señorita Tendo, puede llamarme Akane – no me gustaba que me llamaran por mi apellido.

-Bien, entonces usted puede llamarme Ranma – Me voltee cuando me di cuenta que volvía a mirarme de esa manera intensa.

-¿Puedo irme ya papá? Tengo que dejar algunas cosas listas para la universidad –

-Claro hija, yo me marchare mañana, vendré a despedirme –

Abrace a mi papa y mire a Ranma.

-Ranma – me despedi.

-Nos vemos mañana, Akane – escuchar mi nombre en sus labios es peor que cuando me mira. ¿Por qué tenia que pedirle que me llamara por mi nombre? Ahora estaba arrepentida.

Llegue a casa, solté un suspiro lleno de alivio ahora estaba sana y salva, un lugar seguro de las miradas intensas de el Señor Saotome. No recordaba haberme sentido así de intimidada antes, bueno aunque no había preguntar por hacer. Era demasiado guapo, y no solo para mis ojos, pude notar cuando algunas chicas que trabajan en la oficina quedaban abobadas mirando al adonis pasar por los pasillos. Un hombre así debería tener muchas mujeres a sus pies. Pero tenía novia, y eso lo hacía más deseable. Recordé la cara de antipática de la tal Ukyo, sin duda no le caí nada bien.

Me dirigí a mi habitación para despejar mi mente, quería olvidarme por ese día de Ranma y sus hermosos ojos intimidadores. No quería que fueran una desventaja en mi trabajo.

-¡Akane! Qué bueno que llegas – Shamppo salto en mi cama y me abrazo tirándome con ella - ¿Le tomaste foto como te pedí? –

-Shamppo, ¿Cómo crees que le voy a tomar fotos? Acaso le diría, por favor señor Saotome ¿puede posar para la cámara? Mi amiga y yo queremos calificarlo del uno al diez – dije sarcásticamente.

Shamppo la noche anterior, insistió en que le tomara una foto a Ranma, también Bruno estaba interesado en ver de quien se trataba. Pero estaban equivocados de que iba hacerlo, aunque un poco borracha haya dicho que sí.

-Akane, pudiste hacerlo disimuladamente –

-No soporto verlo, es un hombre muy… intenso, extraño y atrevido. Pareciera que te come con solo mirarte – me sonroje de solo recordarlo.

-¿Comerte? Valla, entonces te tiene ganas – soltó una risita picara.

-Claro que no. Además, se ve que es un tipo demasiado mujeriego, seguramente le es infiel a la víbora de su novia – me levante y me dirigí a mi escritorio. Estaba cerca de la ventana así me daba una linda vista a la calle.

-Así que es un casanova, esos tipos lo único que quieren es llevarte a la cama – resoplo y se sentó en la cama -. Tienes que hacerte la difícil amiga, a esos hombres no les gusta conseguir todo fácil.

Puse los ojos en blanco y mire a Shamppo.

-¿Acaso dije que me interesaba ese tipo? –

-No, pero seguramente te conquistara con palabras. Conozco a hombres así y son de los que dicen de todo para conquistar a una mujer, hasta inventan historias falsas con tan de ablandar su corazón –

-No hace falta que gaste su lengua conmigo, también conozco a tipos así y estoy preparada. Al igual que mi puño – sonreí mostrándole mi puño.

-¡así se habla! Tienes que mostrarle que eres una Tendo y que no te dejas conquistar fácilmente – Shamppo se levantó y me sacudió los hombros.

-Shamppo, te lo digo otra vez ¡ese hombre no me interesa! – ¿o si? La verdad que es guapo, si, eso es todo, solo es guapo, nada mas.

Pase el resto del día adelantando trabajos para la universidad. Faltaba poco para terminar y por fin graduarme, me tomaría la próxima semana para estudiar y rendir unos buenos exámenes. También preparar a mi hígado para la fiesta que se festejara en un club cerca del parque, todos estarán allí, así que ese día me divertiría al máximo y me despediría de algunos compañeros y amigos. Ya casi todos tenían puestos asegurados, algunos ya habían hecho sus entrevistas de trabajo anticipadamente para cuando salieran de la universidad directamente trabajarían. Otros esperarían un tiempo y se mudarían, buscarían nuevas ventanas.

Por mi parte estaba contenta, tendría a Bruno y a Shamppo cerca. Bruno está encantado de trabajar conmigo, y Shamppo trabajara como chef ejecutiva en un prestigioso restaurante.

La mañana paso volando y para mi suerte había salido temprano de clases. Había quedado con Shamppo y con Bruno en ir a cenar fuera, así que saldría del trabajo y los pasaría recogiendo. Mi papa se marcharía esta misma noche, y prometió pasar por la oficina para despedirse de mí y de el casanova. Apreté las manos contra el volante, mi estómago había dado un retorcijón, de solo pensar en ese hombre ya los nervios se ponían a bailar.

Llegue a las once de la mañana, Yuka me saludo cordialmente y me felicito por mi nuevo trabajo. Le prometí que no sería una jefa estricta, así que nada de llamarme señorita Tendo, me gustaba mas que me llamaran por mi nombre.

Subí al ascensor, y me dirigí directo a mi oficina saludando a todos. Para mi suerte la oficina de Ranma estaba con las puertas cerradas, solté un suspiro de alivio y me meti rápidamente a mi oficina.

-Buenos días Akane – Sonreí al ver a Kenji sentado en uno de los sillones.

-Buenos días Kenji –

-Vengo a desearte suerte en tu primer día – se acercó a mí con su sonrisa encantadora y me tomo de los hombros –, si necesitas mi ayuda ya sabes dónde marcar. Tu padre me dejo la oficina de Saíto, pero queda en el piso de arriba así que si me demoro un poco en bajar ya sabes a que se debe.

-No te preocupes, si no puedes bajar yo subiré –

Kenji, Dios como me encantaban sus ojos. Pero aparte de eso, era una excelente persona, atento, responsable y fraternal. Como siempre lo he dicho, es como el hermano que nunca tuve. También es carismático, gracioso y siempre me apoya en todas mis decisiones o termina dándome consejos. El estuvo conmigo cuando yo salí con Ryoga y el infeliz me engaño y me dejo, tuve que convencer a Kenji de que no lo matara a golpes, ya estaba rastreándolo para ir a su casa y darle una lección.

-Me parece estupendo que lo digas. Por cierto ¿quieres ir almorzar conmigo? Azusa también ira –

-Claro, no tengo que con quien comer asi que me encantaría –

Kenji me soltó y se dirigió a la puerta.

-Bueno jefa, que tenga un excelente día y nos vemos a la hora del almuerzo –

-¡Kenji! Ya sabes que no me gusta que me digas así – puse los ojos en blanco, pero no pude evitar reír.

-Así se oye mejor, se siente el poder –

-Odios Kenji – me despedí con la mano y el también.

Me dirigí al escritorio. Puse las manos sobre él y cerré los ojos inspirando profundamente. ¿Por dónde empiezo? Bien, aun no sabía por dónde empezar. Tocaron a la puerta y Azusa entro con algunas carpetas.

-Buenos días jefa – su sonrisa tímida parecía que nunca desaparecía.

¿Me dijo jefa? Dios, como odiaba que me dijeran así.

-¿Tú también Azusa? – La mire con indignación -, ya sabes que no me gusta que me digan jefa.

Azusa río, se acercó al escritorio y se sentó frente a mí.

-Lo siento, la mala costumbre – dejo las carpetas sobre el -, aquí tienes los proyectos, tu padre firmara un contrato con una compañía de lencería. Esa algo nuevo que están sacando a la venta y nos necesitan para crear campañas memorables que produzcan al máximo sus ventas –

Sonreí, esto era lo que me gustaba.

-¿Cuándo será la reunión? – pregunte mirando el contrato.

-Sera el sábado, es una cena y van a ir el dueño y el hijo. Te puedo mandar donde es y a qué hora más tarde – Azusa sonreía ante su eficacia.

-Bien, mantenme informada –

Azusa salió de la oficina. Comencé a leer el contrato tranquilamente, luego revise los documentos de mi papa, siempre hacia el mejor de los trabajos y era el más reconocido por sus grandes campañas de publicidad. En el segundo piso estaba la sala de Geovanny, un francés y diseñador famoso. El también iba a cooperar con sus modelos. Mire las ideas de el señor Izuka sobre lo que tenía en mente. Tendría que hablar con Geovanny sobre el asunto también.

-Permítame felicitarla en su nuevo día –

Una corriente invadió mi cuerpo violentamente. Solté las carpetas, alce la vista y mire a Ranma apoyado sobre el marco de la puerta con los brazos cruzados sobre su pecho. Su sonrisa coqueta definitivamente me estaba haciendo cada vez más difícil estar cerca de él.

-Buenos días señor Saotome, también lo felicito por su primer día – trate de seguir leyendo los documentos, pero simplemente no podía leer nada.

-¿Señor Saotome? Creí que ya nada de formalidades - su voz sonó aún más cerca. Cuando volví alzar la vista este ya se encontraba sentado frente a mí.

¡Diablos!

-Lo lamento, lo olvide – trate de ser cortes y actuar sin miedo, frente al conde Drácula.

-¿Olvidadiza? Ojala eso no afecte su desempeño –

Lo mire de mala gana mientras él no dejaba de sonreír, ahora era una sonrisa burlona, sexy pero burlona.

-Créame que no – trate de sonreír descaradamente como él lo hacía.

-De todas formas, Ranma, suena mejor en sus labios –

¡Oh, por Dios! ¡Oh, por Dios! ¡Oh, por Dios! Este hombre estaba coqueteándome. Abrí mis ojos mirando sobre el escritorio ¿Acaso cree que soy estúpida? De ningún modo iba a caer en su trampa.

-Si me disculpa, tengo mucho trabajo que hacer –

-Lamento si la ofendí. Solo estaba probando si era profesional, usted sabe, en China muchas chicas se dejaban seducir y eso era motivo de despido. Veo que usted si trabaja profesionalmente –

Lo mire sorprendida e indignada ¿Quién cree que es para pensar algo así de mí?

-Está según, trampa, ¿era para ver si yo le llevaba la corriente?

Ranma hecho ha reir, cerre mis ojos y me sobe las siens con los dedos. Era un completo idiota.

-¿Akane? – Azusa se asomó por la puerta esperando que le diera permiso de entrar.

-¿Si Azusa? – trate de sonreír, pero estaba tan enfadada que mi sonrisa no era nada creíble.

-Te vinieron a dejar esto –

Azusa entro con un ramo de flores grande. Reía mientras entraba, parecía emocionada al igual que yo, que me levante de un salto hacia ellas. Ranma se hiso a un lado y puse las flores encima del escritorio.

-Las trajeron y las dejaron en recepción – Azusa parecía una joven de 16 cuando reciben sus primeras flores.

-Valla, son hermosas –

Eran rosas, blancas y rojas. Las toque suavemente con las yemas de los dedos y busque alguna tarjeta. Cuando la halle la abrí impaciente.

"Espero que tengas un buen día en el trabajo. Felicidades. Bruno"

No pude evitar sonreír, Bruno era tan detallista conmigo, era un amigo excepcional. Le tenía tanto cariño.

-Su novio es muy detallista – comento Ranma mientras se ponía de pie e inspeccionaba las flores.

-No es mi novio, es un amigo, Bruno – dije sonriente mientras miraba las lindas rosas.

-¿Un amigo, dice? Parece que su amigo no quiere ser solo su amigo –

Arrugue mi entre cejo. Mire a Azusa y esta estaba algo intimidada, salió de la oficina despidiéndose con la mano mientras yo miraba a Ranma.

-Usted no conoce a mi amigo para decir algo así –

-Pero soy hombre, y conozco este tipo de detalles – tomo una rosa con la mano.

-Que usted le regale rosas a todas las mujeres que le interesa para llevarlas a la cama, no significa que todos sean así – reproché.

-Yo no las llevo a la cama con rosas. Soy más imaginativo para esas cosas – su voz sonó seductora, me estremecí por completo, baje la mirada de nuevo a las rosas para que no viera como me sonrojaba.

-No me interesa lo que haga o deje de hacer. Por cierto, es un descarado para serle infiel a su novia – lo mire enojada.

-Creí que no le interesaba lo que haga o lo que deje de hacer –

Diablos, gano un punto y me quede en cero. Ya no sabía que decirle, me había quedado sin minas.

-La dejo Akane. Que tenga un lindo día – se acercó a mí y me extendió la rosa que había tomado -, un regalo – dicho esto soltó una risita.

A mi en realidad no me causo gracia, salió del despacho y cerró la puerta no sin antes mirarme de nuevo de esa manera tan intensa ¡Diablos! ¿Cómo lo hacía?