Capítulo 3

Merlin esperó en los aposentos del nuevo Rey, como el feliz sirviente que era. Había estado tan feliz ese día que había traído comida extra desde las cocinas para la cena de Arthur, como un regalo. Incluso se había topado con Agravaine en el pasillo, quien gruñó y miró a Merlin de una forma terrible, el cual, la había sonreído felizmente como respuesta. Sentía que todas sus preocupaciones y miedos le habían dejado, que su pecho podía respirar nuevamente y sus hombros estaban libre de carga. Era un buen sentimiento, uno que no había sentido desde que empezó a vivir en Camelot, y que había empeorado con los años.

Arthur entró poco después, quitándose la capa y mirando a la mesa con intensidad. Se sentó a la mesa y empezó a comer, sin hablar con Merlin.

"Buenas noches, Señor," dijo Merlin de todas formas, en un feliz y no completamente sarcástico tono, como de costumbre. Arthur le miró, con un muslo de pollo en la boca.

"Merlin," dijo, mientras masticaba. Horribles modales para un rey, pensó Merlin, pero Arthur nunca los tenía al menos que fuera necesario, como banquetes. "No te he visto desde esta mañana."

"¿Cómo podrías cuando todo el mundo te ha mantenido encerrado en la sala del consejo todo el día?" le preguntó Merlin, pero sonriendo. Arthur se encogió de hombros, parecía un poco agitado por ello.

"Bueno, eso cambiará pronto," dijo Arthur, mirando a su plato. "Han hecho que me perdiera la comida de nuevo."

"Lo siento," murmuró Merlin, con ganas de hablar de algo más. "Te he traído comida extra, pensé que tendrías hambre…y…"

Se detuvo, no quería decirle a Arthur que era una forma de agradecerle por no tirarle a las celdas, pero eso era lo que era.

"Puedo ver eso," expresó Arthur, "me estaba preguntando," sonrió. "¿Siquiera has comido tú?"

"No," dijo Merlin, balanceándose en sus talones, quería decirle algo a Arthur, pero no sabía como llegar a esa parte de la conversación. "Tu lista de tareas me tuvo ocupado todo el día; comeré cuando baje con Gaius."

"Eso puede tardar un rato…"

Merlin se encogió de hombros.

"Ven, come conmigo," dijo Arthur entonces, empujando la silla de su lado, con el pie, sonriendo a Merlin mientras lo hacía. A Merlin, sin embargo, no le gustaba esa idea, para nada.

"¿Comer contigo? No puedo, eso… eso sería…" quería decir extraño, pero se mordió la lengua, sacudió la cabeza y Arthur se rió de él.

"¿Desde cuando sigues las formalidades?" preguntó Arthur. "¡Siéntate!"

Merlin obedeció, deslizándose en el asiento que Arthur le ofrecía, pero se sintió extraño haciéndolo. Los sirvientes no comían con el Rey, ahora, que coger algo de comida de su plato cuando no miraba… era otra historia. El Rey le ofreció un muslo de pollo y un trozo de pan, él los tomó, mirando de cerca a Arthur.

"He estado pensando en lo que me dijiste esta mañana," dijo Arthur, después de beber de su vino. Merlin se mordió el labio. "Al parecer, Agravaine lo sabe."

"Lo sé," asintió. "Me pilló un poco anoche, haciendo-"

"La verdad es que no necesito oír los detalles," le paró Arthur, Merlin se sonrojó un poco. "Le enderecé el pensamiento; le dije que no eras diferente a él o a mi."

"¿Eso hiciste?" preguntó Merlin, con una sonrisa. Así que por eso Agravaine parecía tan molesto, rió con resentimiento. "Aún no me creo que te lo estés tomando tan bien…"

"Realmente no entiendo porque todos piensan que me lo tomaría tan mal, tú, Gaius, Agravaine," Arthur escupió, luciendo molesto. "¿Todo el mundo cree que no tengo corazón?"

"Yo no creo que no tengas corazón, creo que dado que fuiste criado de cierta manera… todos esperan a que estés enfadado por ello," le dijo Merlin, cogiendo un pedazo de pan. Estaba bueno.

"Supongo… pero yo no soy mi padre," sacudió la cabeza, alejando su plato, que aún tenía mucha comida. "No quiero vivir bajo su sombra, quiero ser mi propio rey y hacer las cosas a mi manera."

"Lo harás," dijo Merlin, tragando algo de pan. "Sólo necesitas un poco más de tiempo, eso es todo, acabas de empezar tu reinado, no puedes esperar que todo el mundo olvide como tu padre gobernaba…"

"No, claro que no," sacudió la cabeza Arthur. "Era un buen rey, sólo que a veces…"

"Lo sé," sonrió Merlin. Arthur volvió a colocarse y alcanzó de nuevo su plato. Merlin le miró por un segundo o dos, antes de abrir la boca de nuevo. "Arthur," el Rey alzó la cabeza. "Sólo quiero que sepas, que yo no… haría nada delante de ti, no si no estás cómodo con ello."

"Gracias a dios por eso," dijo Arthur, dando a Merlin una perturbada mirada. "Puedo ser comprensivo, pero no lo soy tanto."

Merlin asintió, un poco decepcionado, esperaba que Arthur le dejara enseñarle algo de magia, al menos de la no peligrosa, Arthur nunca había visto lo hermosa que la magia podía ser, no toda era peligrosa y mortal. Merlin supuso que le llevaría un poco de tiempo, y él esperaría, hasta que Arthur estuviera listo.

Cuando ambos hubieron terminado de comer, Merlin comenzó a recoger la mesa mientas Arthur iba a su escritorio, mirando unos papeles. Merlin le preparó la cama a Arthur para dormir y fue a llevar los platos a las cocinas, cuando volvió, el Rey ya estaba listo para acostarse. Esto había sido mucho más fácil que la noche anterior y aún más que esa misma mañana. Pero Arthur tenía razón, para cuando Merlin se dirigió a sus aposentos, era muy tarde. Cuando entró, se sorprendió de encontrarse al médico aún despierto.

"¿Dónde has estado?" le preguntó Gaius, cerrando un libro cuando Merlin se adentraba en la sala. Merlin abrió y cerró la boca, encogiéndose de hombros. "¡Te he estado buscando todo el día!"

"Estuve atendiendo al Rey todo el día…¿qué si no?"

"¿Le dijiste algo sobre que tienes magia?" preguntó Gaius, levantándose y yendo hacia él.

"Sí, ya lo sabes," le contestó, empezando a preocuparse por la mente del hombre. Era bastante viejo después de todo.

"Me refiero a después de eso. Doy por hecho que acabas de abandonar sus aposentos, ¿le dijiste algo sobre tener o usar magia?"

"Sí, hablamos de ello…" fue perdiendo la voz. "Me dijo que había puesto firme a Agravaine."

"Lo que le dijo a Agravaine y lo que tú le dijiste son dos cosas muy diferentes, Merlin," Gaius soltó un suspiro. "¿Le dijiste a Arthur que tienes magia?"

"¡Sí!" casi gritó Merlin, sintiéndose agraviado y principalmente confuso.

"¿Usaste las palabras 'tengo magia'?"

"Yo, uh…" murmuró Merlin. "¿A dónde quieres llegar?"

"No hay una forma sencilla de decirlo, pequeño…" Gaius puso una mano en el hombro de Merlin. "El Rey cree que eres gay."

"¿Qué?" gritó Merlin, y esta vez si que gritó. "¿Qué quieres decir con que cree que soy gay?"

"Me lo dijo él mismo, en el consejo, te he estado buscando desde entonces."

"No lo entiendo… ¿por qué pensaría eso?" preguntó Merlin, completamente colorado, y aún más confuso. ¿Arthur pensaba que Merlin era gay? Eso no tenía sentido…

"¿Qué le dijiste… exactamente?"

"¿Exactamente…?"

"Sí, exactamente," asintió Gaius.

"No lo sé… empecé sobre como mi madre piensa que soy especial pero que realmente no lo soy, y cómo no quiero ser visto como un monstruo o diferente…"

"No me extraña que crea que eres gay," sacudió la cabeza, caminando hacia la mesa. "No hiciste mucho para convencerlo de otra cosa."

"¡Pero dijo que ya lo sabía!" dijo Merlin, comprendiendo ahora que Arthur pensaba que era gay, y lo hacía desde antes de que Merlin le dijera nada. "¡Voy a ir a sus aposentos y dejarle las cosas claras ahora mismo!"

"¿Y qué piensas decirle?" preguntó Gaius, cuando Merlin iba hacia la puerta.

"¡Que tengo magia y que él es un gran y gordo idiota por pensar que soy gay!" gritó Merlin, girándose para mirar a Gaius.

"¿Para que te ponga en las mazmorras?" preguntó, con una ceja alzada. "Creo que deberías reconsiderarlo."

"¡No soy gay!" gruñó Merlin, volviendo junto a Gaius, incluso aunque estuviera enfadado, sabía que Gaius tenía razón.

"Mira esto," dijo Gaius, ignorando lo último, y colocando un libro en los brazos de Merlin. "He encontrado una poción que elimina una parte de la memoria del que la bebe, siempre y cuando el hechizo se haga bien," apuntó Gaius al encantamiento en la página. "Aunque es magia poderosa, estoy seguro de que puedes hacerlo."

"¿Y cuándo podré estar con Agravaine para asegurarme que se la bebe?" preguntó Merlin, aun enfadado. "Y de todos modos, ¡Arthur seguirá pensando que soy gay!"

"Mañana por la noche, planea cenar con el Rey, probablemente para discutir sobre ti… en privado. Estarás ahí para servirles, asegúrate de que se bebe la poción," dijo Gaius, como si fuera tan fácil. "Y en cuanto a lo que Arthur piense… me temo que es poco lo que podemos hacer al respecto."

"¿No podemos darle también un poco de la poción?" preguntó Merlin. "¿Hacerle olvidar lo que le dije?"

"Me temo que no, Agravaine se lo tiene que beber todo para que funcione," dijo Gaius, yendo hacía el mostrador y cogiendo una pequeña botella. "Dentro de un tiempo, quizás en un año o así, podrás decirle que lo has pasado, que sólo era una especie de fase."

"Tú simplemente no puedes pasar de ser gay, Gaius…" Merlin perdió la voz, suspirando con pesadez. Le dolía la cabeza y había vuelto algo de la resaca. "Me voy a la cama."

Fue hasta su cuarto, aún enfadado; se tiró en la cama y se puso de espaldas. No podía creerlo, había estado tan feliz, pensando que Arthur lo sabía y lo entendía, había vivido una mentira durante todo el día. Arthur le había dicho que ya lo sabía, que lo había sabido desde que fueron a Ealdor… que ni Merlin ni Will podían escondérselo, ¿qué era exactamente lo que él pensaba que había entre Merlin y Will…?

Merlin no quería pensar en ello.