Todo lo relacionado con la saga Crepúsculo pertenece a Meyer.
Capítulo 3
Después de que mamá nos despertara más temprano de lo normal. Nos duchamos y vestimos para ir al aeropuerto de SEA-TAC. Desayunamos tranquilamente y papá me encarga de realizar los check-in en la página web de la aerolínea, mientras él acarrea el cargamento militar de Alice.
- Mary Alice Cullen! ¿Qué significa este cargamento semejante a la Cruz Roja? – escucho a papá alegando desde la escalera.
- Papá no seas exagerado. No es nada, a parte mamá para las vacaciones era peor – alega mi hermana menor. Siempre saca la misma excusa, pero creo que tiene razón. Mamá más o menos necesitaba un carro de mudanza cuando salíamos de vacaciones. Creo que esa es la razón que no alega cuando Alice se sale con las suyas, porque ella ya lo ha hecho antes.
- Ya veo de donde has salido – murmura papá por lo bajo para que mamá no lo escuche.
Imprimo los check-in y le paso el suyo a la duende. Luego ayudo a papá para cargar las últimas cosas en su auto y estamos listos. Apago y guardo el computador en mi bolso de mano, donde también va mi cámara fotográfica.
- Niños, estamos listos. Vamos – dice mamá desde la puerta de la casa. Alice toma su cartera gigante y se coloca los audífonos de su iPod. Mamá la mira y rueda los ojos, yo simplemente tomo mis pertenencias y cerramos la casa detrás de nosotros. Nos subimos todos al auto de papá y partimos al SEA-TAC.
Llegamos en cuarta y cinco minutos al aeropuerto, luego de hacer todo el procedimiento y que terminaran ayudando a papá con las maletas de Alice, además de pagar sobrepeso nos despedimos a la entrada de seguridad.
Mamá abraza a Alice mientras papá me da palmadas cariñosas en el hombro.
- Mucha suerte hijo. Espero grandes fotografías – sonríe y yo hago lo mismo de vuelta. Luego pasa a abrazar a Alice.
Mamá me toma en sus brazos y me mece con cariño. Sé que le es difícil ver a sus dos hijos irse cada verano, pero creo que ya lo asumió.
- Mi niño, me alegro que tu padre haya entendido. Espero verte de vuelta pronto. Acuérdate de llamarme. – dice y besa mi mejilla. Luego me suelta y papá la abraza.
- Adiós papá y mamá – me despido de ambos, tomo mis cosas y me dirijo a seguridad con Alice al lado. Realizamos todos los procedimientos de seguridad y pasamos esa parte para luego ir a nuestra puerta de embarque. En el camino, Alice para por un café y unas revistas, en cambio, yo simplemente compro un libro y una botella de agua.
Después de que todos los pasajeros hayan abordado el avión y esté todo listo, éste despega rumbo a Nueva York. Luego de un vuelo de seis horas aproximadamente y haber dormido prácticamente cuatro de ellas, Alice me despierta y me dice que hemos aterrizado. Somnoliento, abro los ojos y me los refriego con la manga de mi chaleco. Cuando los pasajeros comienzan a salir del avión, nos llega nuestro turno y abro los compartimientos de arriba y le entrego a Alice sus pertenencias, tomo las mías y salimos del avión.
Enciendo el teléfono celular y le escribo un mensaje a mamá de que llegamos bien, si no damos señales de vida después de las 10 horas ella termina llamando a la guardia nacional. Salimos de la puerta de desembarque y nos dirigimos a buscar nuestras maletas, de paso, mi hermana vuelve a comprarse un café, creo que tendré una pequeña charla con ella sobre esta nueva adquirida adicción a la cafeína.
Yo me dirijo a buscar un carrito para Alice, un carrito único para ella, y otro para mi maleta, mientras ella se hace un espacio entre la gente e intenta que le digan si han visto sus maletas. Yo me limito a jugar con mi teléfono.
- Edward – grita de repente Alice desde la multitud, y en vez de mi hermana, sale un maleta disparada en mi dirección. La atrapo y la coloco encima del carrito. – Ahí la siguiente. - y así nos lleva más o menos 20 minutos cargar los dos carritos para estar listos y tomar un taxi a las afueras del JFK.
A la salida del aeropuerto, es una completa locura tomar un taxi. Así que esperamos hasta que vemos que uno se desocupa, Alice más ágil que una señora le pide al conductor que nos ayude con las maletas. Me limito a ayudar al hombre a subir las maletas de mi hermana al pequeño taxi y me río de las caras de exageración del pobre hombre.
- Esto debe pesar una tonelada – exclama el conductor. Yo asiento y la meto en el maletero. Al terminar me subo en la parte de atrás con Alice a mi lado. – A donde se dirigen jóvenes.
- Al Este 168 con la calle 74, Manhattan. Por favor – respondo. Alice enciende su teléfono y marca el número de Jasper.
- Ya le dije que íbamos a llegar hoy día – le digo. Ella me mira y simplemente sostiene su teléfono mientras espera que mi amigo le conteste.
- Pero no le dijiste a que hora … Hola amor – y ahí comienza a hablar con Jasper, mientras yo hablo con el conductor sobre el clima y las últimas noticias de la gran Manzana.
Al llegar a nuestro departamento, George, el portero, nos recibe nuevamente. Yo le pago al conductor y salgo del taxi, Alice saluda con un abrazo a George y yo le sonrío.
- Creo que la señorita Alice volvió con una maleta más esta vez – comenta él. Alice hace un puchero y alega que nadie la entiende.
- Créeme que fue difícil convencerla de lo contrario – comento. George se ríe y nos ayuda con el equipaje. Al llegar al departamento, dejo las maletas en el piso y me dirijo a encender el aire acondicionado, ya que el calor es insoportable aquí adentro. Alice toma sus maletas y se dirige a su habitación a ordenar sus cosas y yo la imito. En eso suena mi celular y aparece en la pantalla "James", un amigo de la facultad.
- Hey! James – contesto.
- Edward, llegaste hermano. Ya te estaba extrañando en las fiestas – me dice mientras se ríe. Miro la hora y el reloj marca las 2 de la tarde. Quizás haya desperado hace poco. – Vas a venir a la fiesta de Victoria esta noche? Tienes que venir, va a estar grandiosa!
- James amigo, lo dudo. Estoy cansado, además tengo que ver unas cosas de la facultad – respondo. En general me gusta asistir a sus fiestas, pero el ritmo que lleva James es un poco alto, creo que es típico del estilo NY.
- Baaa! Amigo, la facultad comienza en una semana más – replica. Yo simplemente sigo dando vueltas por mi habitación mientras coloco donde va cada cosa – además viene un amigo de Jasper, y su sup …
- Espera un minuto, ¿Jasper va? – pregunto asombrado. Jasper generalmente no es de juntarse mucho con James, aún cuando estudian en el mismo lugar, pero mi amigo considera un problema a James, por tanto me sorprende que asista a la fiesta de Victoria.
- Si, lo llamé – levanto las cejas con asombro y sigo ordenando – y me dijo que iba a ir, incluso su sexy hermana va a estar. Además dijo que iba un amigo de él y su hermana que acaban de llegar de Londres.
- Mmmm … y a que hora se supone que es eso? – pregunto con curiosidad.
- A las 9 hermano. En la casa de Victoria, - responde. – ya avísame si vas, que me tengo que ir. Adiós. – la conversación se corta. Guardo el celular en el bolsillo de mi pantalón y termino de ordenar los últimos pantalones que hay en la maleta. Saco las cosas de aseo de ella y la guardo debajo de mi cama. Luego dejo mi celular en el escritorio y me voy a dar una ducha.
Al terminar de ducharme, miro la hora y ya son las 4, salgo de mi habitación y veo a Alice sentada en el sofá de la sala leyendo una de las revistas que se compró en el aeropuerto. Mientras me voy secando el pelo húmedo con una toalla, me dirijo al refrigerador para ver si queda algo de comer. No hay absolutamente nada, lo que era de esperar. Tomo un vaso de los estantes y me abro el grifo para llenarlo de agua. Me lo tomo de inmediato y me voy a sentar al lado de mi hermana.
- Oye, sabías que Jasper va a la fiesta de Victoria – le comento a Alice, ella para por un segundo de leer su revista, pero luego prosigue.
- Si me comentó. Es más, Rosalie me llamó para que fuera con ella, porque no quiere tragarse sola a la estúpida esa – responde. "la quiere mucho" pienso con ironía. – además tu también irás, va a ir un amigo de Jasper y su hermana, así que serías buena compañía para ellos dos, mientras Rosalie y yo la rescatamos de las manos de Victoria, y para que decir de James.
- James ya me informó de la fiesta. Dudo que le interese la hermana del amigo de Jasper –. James es de esas personas que simplemente buscan mujeres sexies para pasar un rato con ellas y nada más. – A propósito, ¿Conoces al amigo de Jasper y compañía?
- No en persona si a eso te refieres – dice Alice y deja su revista sobre la mesa de centro. – Él se llama Emmett Swan y ella Isabella Swan. Se conocen con la familia de Jasper cuando éstos residieron en Londres por un tiempo. Vienen a vivir a Nueva York desde que Emmett heredó la empresa de su padre que tiene sede en Londres y acá.
- Exactamente ¿por qué se vienen a vivir acá si también hay sede en Londres? – le pregunto a Alice.
Ella me mira y se coloca de pie, se dirige a la cocina y vuelve con una botella de agua. – Los padres de ellos murieron en un accidente aéreo.
Guardo silencio por un momento hasta que veo a Alice con su cartera y el celular en la mano.
- Awwww …. Que amable mi hermana, me va a ir a comprar comida - le comento con una sonrisa de niño chico. Ni siquiera me dirige la mirada de vuelta.
- ¿Estás loco? Ese es tu trabajo, yo me iré de compras con Rosalie e Isabella para esta noche, luego vendremos acá, así que espero que estés de vuelta a las 7.
- Y tu crees que soy tu esclavo duende – le contesto. Claro, ella de compras y yo soy la nana del departamento.
- No necesariamente hermanito, pero tu sabes mejor de cocina que yo. Además creo asumir que tienes hambre – me mira con su cara de "já, te gané". No le respondo de vuelta, porque sabe que es verdad, así que ella sale del departamento y me deja solo con mi estómago vacío.
Después de discutir las posibilidades de pedir comida a domicilio y morir de hambre a la mañana siguiente, o simplemente ir a la tienda, comprar lo necesario y volver; decido que iré por la segunda para evitar salir mañana. Por tanto, hago un esfuerzo sobrehumano para levantarme del sillón, me dirijo a mi habitación y tiro la toalla en el cesto de la ropa sucia. Tomo mi billetera y celular, y salgo del departamento rumbo a la tienda de comida.
Espero el ascensor hasta que este llega y sale de el la Sra. Robinson con Jacob detrás de ella. Desde que Alice y yo residimos acá, todavía se nos hace difícil comprender como un gran danés como éste puede vivir con tal señora ya de edad. Si bien, la Sra. Robinson me mira y saluda con amabilidad, su perro sarnoso, digamos que él y yo no somos grandes amigos, me ladra con desprecio.
- Jacob, compórtate – dice la Sra. Robinson y Jacob guarda silencio, no sin antes enseñarme sus dientes. – Lo lamento Edward, no es normal en su comportamiento este tipo de reacciones.
- No se preocupe Sra. Robinson – le respondo con amabilidad. "si supiera que tipo de reacciones posee cuando su dueña no lo ve" pienso.
Luego de que ella abandona el ascensor con su perro siguiéndola, no sin antes ladrar en mi dirección una última vez, ingreso a éste y bajo a la primera planta. Al salir del ascensor, George me saluda y abre la puerta. Yo le devuelvo el saludo y camino en dirección a la tienda más cercana.
Lo agradable de Nueva York es la facilidad de poder caminar por sus calles sin necesidad de poseer un automóvil, si bien muchos compañeros se transportan en ellos, para nosotros es más fácil usar el metro que quedar atascados en el típico tráfico de la ciudad. Luego de una caminata de 10 minutos, llego a la tienda. Tomo un carrito y comienzo a dar vuelta por los pasillos echando todo lo que puede llegar a asemejarse a la lista mental que vine haciendo en el camino. Al terminar y comprobar que el carrito está casi a su máxima capacidad, me dirijo a las cajas para poder pagar, por suerte, la tienda no está llena de gente lo que me toma menos de lo esperado salir de allí. A la salida, tomo un taxi para acarrear las bolsas y me deja de inmediato en la puerta del edificio.
- Muchas gracias – me despido del conductor y George me ayuda a bajar la mercancía del taxi. Entramos al edificio y nos dirigimos juntos al departamento, esperamos que el ascensor descienda y luego subimos en el. Al llegar al departamento, le agradezco a George su ayuda y comienzo a entrar las bolsas para guiarlas a la cocina. Sé de sobra que Alice no ha llegado, por tanto, me dirijo a la cocina con la mayoría de las bolsas bajo mis manos, luego de dejarlas allá, enciendo el equipo de música del comedor y comienzo a ordenar. Me lleva alrededor de 20 minutos dejar todo en su lugar, desde que llegamos a Nueva York, soy yo el que maneja el arriendo, que las facturas estén al día y que haya comida en el refrigerador. Sé bien que Alice viviendo sola se manejaría perfectamente, pero ya que estoy yo, usa su poder de duende y se aprovecha de la situación. ¡Típico de Alice!
Ya que todavía mi estómago está en huelga por alimento, decido prepararme un sándwich y una cerveza. Los dejos sobre la encimera de la cocina y voy a buscar mi computador a la habitación. Lo encuentro en mi equipaje de mano y me lo llevo a la cocina. Mientras como, voy revisando mi correo electrónico y la página de la NYIP por posibles novedades y la fecha exacta del inicio de clases.
"Las clases inician el 5 de septiembre" – leo en voz alta. – Increíble, eso significa que tengo una semana para seguir disfrutando. – me como el último bocado de mi sándwich, cierro el computador y apago el equipo de música. Dejo el plato en el fregadero y me echo en mi cama por unos momentos. Cierro los ojos, y el mundo se vuelve completamente negro.
