Capitulo 3: "La tristeza en sus ojos"

Crees que sufres en silencio, sin darte cuenta de que con la mirada estás pidiendo auxilio.

Pov. Omnisciente

Si Bella dice que se arrepiente de haberse cortado... Mentiría. Y eso es lo que hace solo cuando le preguntan como está.

Al ver la sangre fluir, sintió que se liberaba momentáneamente de sus problemas. Pero obviamente sabía que esa no es la solución a nada.

No solucionaba nada, pero disminuía el peso de la carga en sus hombros y el dolor en su alma. Era algo así como, cambio dolor emocional por el fisico.

Se puso una muñequera para que nadie pueda ver los tres cortes que se hizo y partió rumbo a la casa de Alice. Harían una pijamada... Bueno, en realidad Bella se quedaría a dormir en la casa de Alice porque esta última está muy preocupada por su amiga. Ella ve que no está bien y trata de distenderla lo más que pueda. La ayuda dentro de sus posibilidades. Rosalie no fue porque quería salir con Emmett. Habían quedado en ir al cine y no le podía suspender la cita justo al último momento.

Bella tomó el autobús y se sentó en uno de las asientos que hay en parte de atrás, justo al lado de la ventana.

Parecía que el clima coincidía con ella.

Estaba nublado. Las nubes grises, y algunas casi negras coincidían con su alma.

Con su alma negra y desolada. Con su alma destruida. Con su alma triste. Con su alma sin consuelo.

Nunca creyó que llegaría al punto de cortarse. Tampoco creyó que tendría el valor de hacerlo. Pero nunca nada es lo que uno cree. Bella se dio cuenta que lo que uno piensa puede cambiar.

Ella pensaba que las personas que se cortaban eran unas inconscientes. Podrían morir de una infección. Podrían pasarse un poco y morir desangrados. Podrían tantas cosas.

Pero ella ahora no piensa eso... O tal vez no le importa morirse.

Ahora entiende a las personas que se cortan. Es una pequeña liberación del dolor en su interior.

La pregunta más importante que aparece en su cabeza es: ¿Lo volverá a hacer? No lo sabe. Lo que si sabe, es que no le va a temblar el pulso si siente la necesidad de hacerlo.

Se bajó en la parada y caminó un par de cuadras antes de llegar a la casa, casi mansión de su amiga.

Puso una de sus mejores sonrisas falsas en su rostro, antes de tocar el timbre.

Esme fue la que abrió la puerta, recibiendo a Bella con un gran abrazo maternal. Uno de esos abrazos que ya hace mucho no recibe. Más específicamente desde que Charlie se fue. Su madre pasa más tiempo lamentándose su partida en lugar de preocuparse por su hija, que aparte de quedarse sin padre, parece que ahora se está quedando sin madre.

—Hola Bella—Saludó Esme contenta—¿Cómo has estado?

—Bien—Mintió manteniendo la falsa sonrisa en su rostro. Bella se pregunta por cuánto tiempo más tendrá que decir esa gran mentira.

—Vamos querida. Pasa que afuera hace frío—Esme se hizo a un lado. Bella recién se dio cuenta que ella tenía puesto un delantal de cocina sucio.

— ¿Cocinando?—Preguntó.

—Si—Respondió Esme mientras caminaba a la cocina con Bella pisándole los talones—Alice me pidió por favor que haga muchas cosas dulces como pasteles, bocaditos, compre helado, algunas películas, palomitas de maíz...Todo lo que se necesita para una pijamada—Sonrió exhausta al pensar en todo lo que tuvo que caminar. Pero Alice le explicó el por qué quería hacer esto, y Esme gustosa ayudo. Todo sea por Bella. Pensaba mientras caminaba en la calle.

—No te hubieras molestado—Dijo Bella mientras tomaba un bocadito y lo probaba ante la atenta mirada de Esme, quien en su interior lloraba al ver el dolor en los ojos de la castaña—Mmm. Esto está delicioso—Por primera vez, Bella sonrió sinceramente.

—Gracias—Dijo Esme dulcemente.

Conversaron unos minutos más, sobre cosas sin importancia alguna hasta que Alice irrumpió en la cocina prácticamente danzando y con su eterna sonrisa plasmada en rostro de duende.

— ¡Hola!—Abrazó a su amiga efusivamente, apenas la vio— ¿Cómo no me avisaste que ya habías llegado?—Se hizo la enojada, haciendo que Bella riera. Eso puso feliz a Alice. Ver a su amiga reír, era un pequeño alivio para ella. Vamos a ver cuánto dura. Pensó sin borrar su deslumbrante sonrisa.

—Le estuve haciendo un poco de compañía a tu madre—Dijo Bella para luego sonreír como un niño que lo acaban de descubrir haciendo una de sus jugarretas—Si no llegabas, nos íbamos a quedar sin bocadillos.

— ¡Bella!—Exclamó Alice fingiendo estar indignada para luego romper a reír las tres juntas.

Cualquiera que mirara esta escena, pensaría que las tres vivían su vida sin ningún tipo de problema, pero si miraba en lo más profundo de los ojos de la castaña, se pondría a llorar como ella lo hacía en su interior.

Esme y Alice no estaba mejor. El dolor de Bella, era su dolor.

Para Esme, Bella es una hija mas. La ama tanto como ama a Edward y Alice.

Para esta última, Bella era su hermana. Ella manda al diablo los lazos de sangre que no las unen y quiere a Bella como la hermana que nunca tuvo.

No hay que malinterpretarla. Ella ama a Edward...Pero del mismo modo, ama a Bella.

Pusieron las cosas en tres bandejas, para luego subirlas al cuarto de Alice.

Para alivio de Bella, no se encontraron con Edward, que estaba en su cuarto...Estudiando. O es lo que les dijo Esme. Para todos no era una sorpresa que pasara eso.

—Que disfruten de su pijamada—Dijo Esme antes de abandonar el cuarto dejando solas a las jóvenes.

Vieron una película mientras se atragantaban con el helado de fresas. Su favorito. Sonreían, reían, y Bella se olvidó por un momento de sus problemas.

Lloraron con una película triste que Alice mando a comprar a su madre.

Disfrutaron de su noche de chicas.

Hablaron de la linda pareja que hacen Rosalie y Emmett. Que pronto se acerca el aniversario de Jasper y Alice y que esta última todavía no sabe que regalarle.

—Tienes que pensar rápido—Dijo Bella sonriendo divertida—Falta una semana. Tú nunca dejas las compras para último momento.

—Es que no sé qué regalarle—Dijo Alice pensando en el regalo perfecto.

— ¿Qué es lo que más le gusta a Jasper?—Preguntó Bella tratando de darle alguna idea a su amiga.

Se quedaron unos segundos en silencios, cuando los ojos de Alice resplandecieron.

— ¡Ya se!—Exclamó feliz mientras saltaba en su lugar a la vez que aplaudía enérgicamente causando la risa de Bella.

— ¿Qué es?—Preguntó.

—Lo sabrás cuando se lo dé—Dijo Alice.

Reían de cualquier cosa, cuando Esme vestida con un camisón y pantuflas entró a la habitación.

— ¿Como la están pasando?—Preguntó sonriendo.

—Muy bien—Respondieron al mismo tiempo.

—Sigan portándose bien. Las mantengo vigilada—Esme fingió una voz autoritaria, antes de regalarles una sonrisa y retirarse.

—Al fin—Suspiró Alice mientras se sentaba en la cama—Ahora estamos solas, deja de fingir y dime como estas—Bella se quedó helada ante las palabras de su amiga.

Creyó que fingía bien. Creyó que no era lo suficientemente importante como para que alguien se interesara por su estado de ánimo. Creyó que era un cero a la izquierda. Creyó tantas cosas que no eran ciertas.

—Estoy perfectamente bien, Alice—Bella sonrió tan bien, que por solo un segundo, Alice se lo creyó. Pero conoce lo suficiente a su amiga como para saber cuándo está bien y cuando está hecha mierda.

—No me mientas Bella. Tu padre te abandonó, tu mejor amigo de un día para otro se preocupó más por sus estudios que por ti. Sufres de Bullying todos los días en la escuela. Con todo eso no puedes estar bien—Alice soltó todo de golpe sin anestesia. No se guardó nada. No soporta ver a su amiga guardarse todo para ella. Sufrir en silencio. Alice sabe que en algún punto, guardarse todo ese dolor, no le hará nada bien.

La sonrisa de Bella no se fue, se mantuvo firme en su rostro, pero no sin cierto esfuerzo.

No iba a permitir que todos vean lo frágil que puede ser. No iba a permitir que todos vean lo vulnerable que es. Y no iba a permitir que todos vean lo destruida que está por dentro.

—Pues parece que yo si puedo estar bien. Mírame—Dijo Bella señalándose a si misma—Siempre con una sonrisa en el rostro, riendo con todos, disfrutando de una gran pijamada con mi mejor amiga—Quiso creer que había convencido a Alice que estaba bien, aunque sabe que no es así. Alice es terca y cuando se le mete una idea en la cabeza, no hay poder humano que se la saque. Otra cosa. Para Alice, Bella, es como un papel transparente. Puede fingir todo lo que quiera, pero ella siempre sabrá la verdad de sus sentimientos.

—Tu sabes que no te creo nada—Dijo Alice extrañamente seria.—A mi no me puedes engañar, Bella. Puedo ver tu tristeza, incluso cuando sonríes, incluso cuando ríes. Lo puedo ver en tus ojos, en el fondo deseas llorar. —Y como si esas palabras fueran un detonante, así pasó.

Bella se abrazó a su amiga y comenzó a llorar todo lo que tenía dentro, sacó todo a relucir, expresó todo en silencio, pero aun así, sin curar su dolor. Ese dolor en su alma negra por la tristeza

No importaba todo lo que ella llorara, jamás se iba a acabar el sufrimiento.

.

Pov. Bella

Las palabras de Tanya calaron profundo en mí y eso fue lo que me destruyó, entre otras cosas.

Tal vez le doy demasiada importancia a lo que piense la gente. Pero mi peor error, es darle importancia a lo que esas zorras piensen.

Se creen que por haberse acostado con medio instituto y tener embobados a la otra mitad son importantes sin saber que por la verdadera razón por la que tienen tantos chicos atrás es por lo fáciles que son.

Pero eso ya no tiene importancia para mí. El daño ya está hecho y creo que no hay vuelta atrás.

Por su culpa estoy dañada y hasta podría decir que traumatizada.

Otra cosa. El abandono de mi padre. No lo diría nunca en voz alta, pero lo extraño. Lo extraño y mucho. No voy a demostrar debilidad diciéndoselo a todos mis amigos. Prefiero que las cosas queden así como están...

Edward

Su nombre me duele... Me duele en lo más profundo de mi corazón. ¿Por qué se alejó de esa manera de mí? Éramos amigos. Los MEJORES amigos, pero de un día para otro, él se enfrascó en sus estudios y se olvidó de la que un día fue su mejor amiga. Esa que siempre estuvo a su lado.

¿Habré hecho algo mal? Tal vez fue por algo que dije.

De todas formas no justifica su comportamiento.

Dejar de hablarme de un día para otro sin explicación alguna... Idiota... Pero eso no saca el hecho de que lo amo más que a nada. Incluso más que a mi propia vida.

Ya sé que él nunca se fijaría en mí, pero por lo menos me gustaría tener su amistad... Pero parece que no se puede.

Tanya. Bella.

No hay punto de comparación.

Yo no soy nada a su lado. Edward estaría feliz al ver que Tanya está interesada en él. Ojala nunca se fije en ella y buscara alguna con un poco más de cerebro, pero yo no soy nadie para decirle en quien se tiene que fijar en mí.

¿Baja autoestima? ¿Dónde?

Ok. Ok. Chiste malo y humor negro. Pero tengo que buscar la manera de que no todo sea malo, pero por más que intento, no puedo.

Por su culpa me volví masoquista. Una maldita masoquista que no puede dejar de cortarse por cada pequeño e insignificante error que comete.

¿Me pregunto cuál es mi límite? ¿Tendré alguno? ¿Dejaré de cortarme? Y si lo hago ¿Cuando?

Tantas preguntas rondando mi cabeza y ninguna con una respuesta. ¿O será que las tengo que responder yo? Si es así, no les quiero dar una respuesta por miedo a saber cuál va a ser esa.

Bueno, eso ahora no importa... Lo que si importa son las marcas en mi muñeca.

Podría decir que me volví una artista corporal...

Mis muñecas son mi lienzo, la navaja mi pincel y mis brazos cuentan mi historia.


Respondo a un Reviews... Todavía no se cuantos capitulos va a tener, pero no va a ser muy larga la historia... Espero que les haya gustado el capitulo.

Que les pareció? Merece Reviews?