Seshomaru despertó justo cuando el sol descendía, el flameante globo se encontró con la tierra y desapareció, dejando las tierras boscosas en las sombras.

Le llevo varios minutos aclimatarse, preguntándose porqué él no estaba en su cama suave, King size en donde cabía su cuerpo largo y pesadamente musculoso. Él despertaba generalmente con el culo al aire, desnudo porque ésa es la manera en que se iba a dormir.

Pero aún estaba vestido con jeans y una camiseta.

Seshomaru apenas estaba recordando su mañana y su experiencia casi cercana a la muerte, tomo una respiración profunda y se congelo.

Su corazón se acelero, el lanzo la manta que lo había abrigado, y calentado su diminuto cuerpo de cachorro y se levanto. Su lesión se había curado mientras dormía y recuperó tanto su fuerza como su magia.

La manta, el sofá, cada molécula en el aire olía a ella.

¡Mi compañera!

Él olfateó varias veces, tomando respiraciones más largas, absorbiendo la fragancia en su cuerpo. Su polla se puso dura como una roca inmediatamente y su instinto de acoplamiento despertó con fuerza, su sentido del olfato estaba gritando que al fin la había encontrado. Su salvadora era también su elegida. Como cachorro el había estado delirante cuando estuvo envuelto en su aroma, pero en su forma humana él…. la había reconocido, un aroma tan delicioso e irresistible. La fragancia de la mujer a la que estaba destinado unirse tenía un dulce bouquet, que era tan seductor que temió perder la razón. La adrenalina acometió a través de su cuerpo mientras que él saltó del sofá, buscando su ubicación, sus instintos para conquistarla y dominarla casi nublando su razón.

Piensa, idiota. Ésta es tu oportunidad para tener una compañera. No para asustarla.

Seshomaru intentó desesperadamente calmar sus instintos salvajes.

Sabía que no la ganaría aterrorizándola. Debió cambiar a su forma humana, antes de despertar. Ella ni siquiera sabía que o quién él era todavía.

Oyó un grito aterrorizado apenas comenzó a buscarla.

La miró, sus ojos ambarinos se estrecharon, barriendo sobre su cuerpo antes hacer frente a su mirada marrón asustada.

Él la vio evaluándolo, sabiendo que ella sentía, el tirón del deseo por su compañero, incluso en su aterrado estado. Sus labios se separaron cuando luchó por aire, su cuerpo reaccionaba mientras su mente luchaba por razonar. Ella venía por un vestíbulo que él asumió llevaba a los dormitorios y al cuarto de baño y su cuerpo comenzó a retroceder por el camino en que vino.

– No tengas miedo, – tratando que su voz saliera con suavidad, incluso mientras luchaba con el instinto de saltar sobre ella.

–¡Fuera de mi casa!– su voz temblaba mientras sus ojos se clavaron en el teléfono, evaluando probablemente lo difícil que sería pedir ayuda.

–No estoy aquí para hacerte daño, – no pudo evitar moverse ligeramente hacia ella. Su sola presencia lo tentaba de una manera que él no podía controlar.

Sus ojos se dispararon hacia el sofá. –¿Dónde está mi cachorro?

¿Qué le hiciste a él?– su voz era más fuerte mientras ella buscaba desesperadamente su pequeño cachorro, sus instintos protectores superando algo de su miedo.

¿Cómo podría decirle que él era su cachorro? Que el adorable cachorro de inu se había convertido en un youkai feroz en forma humana.

Sus labios se curvaron en una sonrisa, al ver sus instintos protectores mientras corría alrededor, intentando desesperadamente encontrar al cachorro indefenso.

Ella lo ignoró mientras corría a la cocina y entonces buscó detrás de las sillas y del sofá. Cuando pasó al alcance de su mano la asió del brazo, tirando de ella contra él.

Cerró los ojos y gimió cuando la calidez de su cuerpo se filtró en el suyo.

Él fue sorprendido por el anhelo y la agarró por hombros, forzándola a encontrarse con sus ojos.

Ella lo miró con una mezcla de miedo, cólera y un toque de deseo, sus ojos llenos con emociones tumultuosas.

–¿Cuál es tu nombre?– Él tenía que saberlo.

–Kagome, Kagome Higurashi– ella contestó mientras que intentaba alejarse de su cuerpo.

El nombre le pegaba, pensó, mientras le

sonrió, intentando calmarla.

–Soy Seshomaru Taisho. Dime Sesh...– él tocó su sedosos y finos cabellos, mientras continuaba. –Soy tu cachorro, Kagome.–

•Actualizo cada que puedo igual es historia corta y se pondra n/n ya saben como me gusta jajajajaja un saludito a las que me dejan reviews. Muacks!