Los personajes son creacion de La gran Sthepenie Meyer, solo la historia es mía =) y no prentendo ganar alguna dinero con esto solo el agrado de que la lean ^^

(EDWARD)

Advertí como un extraño, singular y chocante pensamiento llegaba con fuerza a mi cabeza. Aunque podía percibirlo a mucha distancia lograba identificar quien era.

Sentí como el miedo se apoderaba de mí, tanto que creí que tendría que comprar pronto unos pasajes de avión a Italia, y solo de ida.

Tenía dos opciones, dejar ir después de unas cuantas horas de agonía antes de llegar al altar con la mujer mas maravillosa que pudiera existir, a la cual espere casi un siglo, o idear un plan mejor que el que Jacob y tenerla a mi lado, luchar por ella. Pero Bella no sería feliz. Y yo tampoco, pero ahora mis sentimientos no importaban bastante como para anteponerlos a los de ella.

(BELLA)

-¿Qué harás Bella?- Me preguntó con curiosidad Alice.

Me quedé pensando por unos segundos.

-Nada, no tengo nada que hacer- me paré del lugar donde estaba sentada y me dirigí al espejo. Alice me miró sorprendida, iba a decirme algo abrió su boca, pero desistió al parecer de su idea.

Mire mi rostro, tenía la misma expresión que antes, nadie notaría que habría estado llorando. Y llorando por un capricho ¿En que estaba pensando?, prefería pensar que mi amigo, casi amante de sueños, era… era un capricho de niña. Edward era la luz de mi existencia, y al el le debía aquella. No podía hacerle esto.

Maquillé nuevamente mis pestañas, pero claro, esta ves no aplicando tanta pintura como lo había hecho Alice, la cual se encontraba al otro lado de la alcoba, y se precipitaba a abrir la puerta, pues habían golpeado suavemente.

-¿Quién? – Inquirió bajito.

No respondieron. Pero Alice era demasiado curiosa para quedarse ahí como si nada, así que salió de la habitación, y fue cuando advertí la expresión de su rostro. No había buenas noticias al parecer.

¿Quién es Alice? – le pregunté preocupada, temía que fuera Edward.

Edward- menciono su nombre con un tono cortante, que me lleno de angustia Podía sentir la de ella también.

Edward, me parecía tan hermoso el nombre, lleno de significados inconclusos en mi mente. Era tan poca cosa para él y es por eso que me estaba convirtiendo e un monstruo más de lo que ya era. Tenía varias razones, hacer cómplice a Alice, pues le dije que no le hablara a nadie sobre nuestra conversación anterior, seguir amando a Jacob con todas mis fuerzas, dejar que se fuera de mi vida, así como así, y la última de todas, la que mas dolía, casarme con Edward y no estar segura del todo.

Supongo que lo mejor que podría hacer es dejar las cosas tal y como están. ¿Para que seguir cuestionándome? Sí mi hombre lobo no llegaría.

Intenté escuchar lo que hablaban afuera de la habitación. Pero cuando me asomé un segundo a la puerta, entró Alice de sorpresa.

-¿Qué te ah dicho?- pregunté sin expresar nada, sabía que ella me diría la verdad, pero quería escuchar la respuesta fuera cual fuera, aunque era muy poco probable que Edward hubiera sabido algo de nuestra conversación…no eso no era cierto. Sentí como me mi cara empalidecía. Estaba en shock.

- Dice que tiene una corazonada…solo eso – hizo una pausa – escuchó la ultima parte de lo que hablamos y esta algo preocupado- comenzó a caminar de un lado a otro, ella estaba rara vez nerviosa- solo quiere que seas feliz.

Me quedé en blanco… el… el sabía lo que me estaba ocurriendo.

Tenemos solo quince minutos, Bella, la boda se acerca.- sentí como la fría mano de mi amiga tocaba mi hombro en forma de apoyo.

¿Me veo bien?- Fue lo único que se me ocurrió decir. Ya estaba decidido, olvidaría a Jacob, ya se estaba transformando en un psicosis constante de parte mía estar pensando la posibilidad de… Alice me interrumpió.

Te ves genial, ese vestido es el mejor que podríamos haber elegido- me miró de pies a cabeza, y me tendió un hermoso ramo de rosas blancas- ¿segura?, ya escuchaste a mi hermano.

Sí – esbocé una leve sonrisita, ella no me creyó. Aún así salimos de donde estábamos y sentí un leve cosquilleo en la punta de mis pies, subía lentamente hasta que llegó a mi estomago. Era la misma sensación de cuando me encontraba junto a mi novio. Me agradaba. Me sentía a gusto .Vi una pequeña luz de esperanza frente a todo ese abismo.

Me encontraba en el último peldaño de la escalera Alice las había bajado muy rápidamente después de darme un afectuoso abrazo, debía ir a tomar posiciones, vi a Charlie subirla. Estaba muy bien presentando llevaba un smoking negro muy convencional, se limitó a decirme algo pues lo veía muy nervioso, más que yo.

Sonreímos al mismo tiempo. Y me ofreció su brazo. La música comenzó a sonar y lentamente descendimos con mucho cuidado las escaleras, pues eran de un mármol muy delicado, de un tono blanco invierno, y muy resbaladizo. Mi corazón se acelero como nunca antes. La verdad en ese momento me habría gustado que mi zapato se hubiera enredado con la cola del vestido y así rodar con fuerza hacía abajo y terminar con todo esto de una vez.

¿Dónde estas Jacob? Pregunté para mis adentros. Deseaba por lo menos ver su rostro… o alguna señal de vida.

Mi padre me dirigió una mirada de asombro, como si hubiera escuchado la pregunta que había hecho. Pero me di cuenta que no había sido por eso.

Llegábamos casi al final de la escalera cuando ante nosotros se alzó el más hermoso de los salones jamás visto. Estaba tan bien decorado que le debía la vida entera a Alice. Tenía todos los tonos blancos que uno pudiera imaginar. Al final se apreciaban las mesas donde cenarían los invitados, con unos manteles color rosa muy pálido y un arreglo floral de tulipanes color marfil.

Divisé el rostro de Renné que lloraba de felicidad así como también el rostro de mis compañeros de la preparatoria que me miraban expectantes.

Y finalmente observe a Edward. Era realmente hermoso. Por un momento creí ir a las nubes y luego volver.

Pero algo me impidió moverme en el aterrizaje…Pensé que mis pies estaban paralizados.

Pero no era así. Mi zapato estaba atascado con la alfombra antes de llegar al altar. Genial. Intente desenredarlo de aquella, me costó mucho.

La música seguía sonando, y escuche unos pequeños murmullos del público alrededor…y algunas risitas tontas.

Ya estaba decidido…

(JACOB)

No se cómo ni cuanto tiempo manejé hacia la casa blanca que olía a…puaj. Demonios, ese olor era tan repugnante. Pero había otro que me llamaba la atención. Era levemente dulce. Una mezcla entre canela y lirios. Hermoso.

Bajé de la moto pateando las piedras que se me cruzaban. Y maldiciendo al cielo por dejarme haber hecho eso.

No tenía siquiera idea que estaba haciendo. Bella me había invitado a su boda, como testigo claro, pero no para sacarla corriendo de ahí como unos prófugos.

Sería un tío desquiciado si hiciera eso. Pero algo me advertía que todo estaría bien. De alguna extraña manera la rosa roja que llevaba en la mano me daba fuerzas para seguir caminando. A paso lento, pero caminando.

¿Qué podía hacer?, convertirme en un ser extraño y hacer un atentando, como esos que mostraban en las pelis. Vale, buena idea.

Me reí para mis interiores. Era irónico pensar en eso. Quizá ella no quería verme ni en pintura. Pero yo sí deseaba verla a ella. Deseaba verla con todas mis fuerzas…

Contemple la cantidad de autos lujosos estacionados afuera. Los conté, los describí en mi mente, todo para acaparar tiempo… y alargar mi maldita espera.

¿Pero que deseaba?, ya me encontraba ahí, afuera de la boda de mi mejor amiga, y también de la mujer que tanto amaba.

Deseaba hablar con ella, solo un minuto.

Escuché como el tipo de adentro hablaba sobre los compromisos del matrimonio, mi estomago se retorció. Eso era mas apestoso que el mismo olor que sacudía a la casa de lo Cullen.

Agudicé aun más mi oído para así sentir los latidos de Bella. Eran lentos, pero constantes. Suaves y llenos de energía. La notaba Bien. La veía feliz.

Me levanté del sitio, y giré un tanto la cabeza para mirar por la ventana.

Ahí estaba ella, se veía imponentemente hermosa y serena…

Una idea chasqueó en mis neuronas…

Algo que no se me había pasado por aquellas…

Algo que sería inoportuno…

Y quizá daría frutos.

Tomé con mas fuerza la rosa roja que estaba un poco asfixiada en mi mano y me suplicaba un poco de aire.

¡¿Pero que estoy pensando?! Mierda, si la flor ya no respira, esta fuera de sus raíces.

Me puse en pie y subí lentamente los escalones. El olor me quemaba la nariz, pero aún así me quedaban fuerzas para seguir luchando.

1, 2, 3, 4 … conté. Mi corazón estaba desbocado.

Adentro sentía la tensión por parte de Edward. El debía de estar leyendo cada pensamiento. Tampoco pretendía hacerle daño.

Vamos tío, el amor es una batalla. Y TODO vale.

Crujió la madera del porche de la entrada. Y ahí estaba yo, esperando las palabras precisas para gritar y decir… ¡Bella te amo!, me opongo a todo esto.

Nadie se percató de que yo me encontraba ahí. Mejor.

¿Pero por qué Edward no hacía nada? ¿Estaría esperando a que yo solamente lo hiciera? ¿Ya no quería a mi Bells? ¿O no podía leer mi mente?

No idiota, el solo quiere que sea feliz.

Suspiré.

Las palabras se acercaban, y los minutos me parecían más eternos. Cuando para mí el tiempo no siempre ah sido mi mayor prioridad.


sí !, muchas gracias a quienes siguen esta pequeña historia =) , bueno la idea es que la disfruten.

Lamento no poder hacer algo un poco mas... mm ... como completo en palabras ideas o algo, pero estoy cansadisima :S

en fin, dejen sus comentarios, sugerencias criticas todo !!

un habrazo

caro :) ---suena... supermassive black hole - de Muse (dioses xD )