Avatar, el Último Maestro del Aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo historias con ellos. Tampoco me pertenecen las canciones, libros, marcas, películas o aplicaciones mencionados en esta historia.

Nota del autor: Bueno, este capítulo contiene la canción: Walk This Way de Aerosmith y si la escuchan mientras leen el capítulo, leen la traducción y detectan doble sentido, están en lo correcto y se pueden reír al respecto. Sin más por el momento, los dejo con el capítulo.


Capítulo 3:

Recuerdos.


Cuatro meses antes del accidente.

Mai y Kei Lo estaban parados enfrente de la entrada de la casa de Ursa.

- ¡Hola Mai! – saludó Ursa con entusiasmo. – Hola Kei Lo…

- Hola Ursa, ¿podemos pasar? Espero que no te moleste que hayamos venido sin avisar – dijo Mai, sintiéndose apenada por no dejarle saber a la mujer que iba a visitarla.

- No me molesta en lo absoluto, Mai. Pasen… - contestó la madre de Zuko con una sonrisa, haciéndose a un lado para dejar pasar a la pareja.

- Gracias – contestaron Mai y Kei Lo al unísono, entrando al lugar.

Ursa dirigió a la pareja al comedor e hizo que se sentaran a la mesa.

- ¿A qué debo la visita? – preguntó Ursa una vez que estuvo sentada frente a Mai y Kei Lo.

- Bueno, yo quería pedirte… - comenzó a decir Mai, pero se vio interrumpida.

- Mamá, se fundió el foco de la lampara del estudio… - dijo Zuko, haciéndose presente en el lugar. El chico sonrió ampliamente al ver que Mai estaba ahí.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Mai, elevando las comisuras de sus labios al notar la presencia de Zuko.

- Eso debería preguntártelo yo a ti… - comenzó a decir Zuko. De repente era como si el tiempo se hubiera parado y sólo estuvieran Mai y él en ese comedor. – Es casa de mi madre. Que terrible de tu parte venir sin avisar.

- ¿Quién eres y por qué suenas como mi padre? – bromeó Mai, y Zuko y ella comenzaron a reír levemente.

Kei Lo veía entre ambos con los celos que había aprendido a ocultar y Ursa los observaba con un poco de lastima. Incluso ella sabía que ambos tenían sentimientos muy fuertes por el otro, y en el fondo presentía que las cosas no iban a terminar bien.

- Ya, en serio, ¿qué hacen aquí? Por cierto, hola Kei Lo – preguntó Zuko, sentándose a lado de Ursa.

- Hola Zuko – contestó el prometido de Mai con formalidad.

- Es lo que estaba a punto de explicarle a Ursa, pero como siempre, llegas en el momento menos oportuno – contestó la pelinegra con sarcasmo.

- Perdóname por existir – respondió Zuko irónicamente.

Mai lo miró con una ternura que sólo era para él y de nuevo en el cuarto no existían Kei Lo ni Ursa, sólo estaban Mai y Zuko con su humor negro, chistes locales y miradas profundas. Así eran ellos. Sólo teniendo momentos tan efímeros como aquel podían lograr que el día del otro fuera mejor.

- Vamos niños… - dijo Ursa, de repente recordando la infancia de ambos. – Dime Mai, ¿qué necesitas?

- Oh, claro… - comenzó a decir ella, saliendo del trance en el que entraba cada vez que miraba los ojos de Zuko. – Bueno, ya sabes que Ty Lee se está encargando de los preparativos de la boda y quiere hacer un video con fotos de Kei Lo y mías, pero cuando le pedí a mi madre algunos álbumes para escoger fotos, resulta que, entre el divorcio y la mudanza, no sabe en dónde quedaron, así que pensé que tal vez tú podrías tener algunas.

- Tú y Ty Lee se la pasaban con nosotros, por supuesto que tengo fotos – contestó Ursa. – Iré por los álbumes, no tardo.

- Gracias… - contestó Mai con una sonrisa sutilmente melancólica.

- Así que un video, ¿eh? – preguntó Zuko sintiendo una punzada en el pecho. Mai se encogió de hombros.

- Ya sabes cómo es Ty Lee.

- Si no quieres hacerlo, podemos eliminar la idea – comentó Kei Lo, haciéndose presente.

- No es que no quiera, sólo que siento que es un poco cursi, es todo… además, creí que tú querías hacerlo – dijo Mai, viendo incómodamente entre su prometido y su mejor amigo.

- Pero si tú no quieres, entonces no y olvidamos el asunto – contestó Kei Lo sintiéndose levemente frustrado.

Mai abrió la boca para contestarle, pero Ursa llegó con dos enormes álbumes en manos.

- Aquí están, estos álbumes prácticamente son sólo fotos tuyas con Zuko y Azula. Puedes tomar las que quieras, pero promete regresarlas – explicó la mujer con una sonrisa.

- Lo prometo. ¿También tienes un álbum sólo para Ty Lee? – contestó Mai, devolviéndole la sonrisa.

- Por supuesto… - admitió Ursa.

Mai tomó el primer álbum y lo abrió con cuidado. La pelinegra no pudo evitar sonreír al ver la primera foto. Era ella de tres años, durmiendo a lado de Zuko de cuatro. Ambos se cubrían con una manta color rojo.

- ¿Esa es la manta con la que a veces duermes? – le preguntó Kei Lo viendo a Mai con curiosidad.

- Sí – admitió ella, ruborizándose violentamente.

- Déjame ver… - exigió Zuko. Mai le mostró la foto y él también sonrió. – Esa manta era mía. ¡Ladrona!

- ¡Tú me la regalaste! – se defendió Mai.

- Tenía cuatro años, no sabía lo que hacía – respondió el chico con fingido enojo.

Mai rodó los ojos y siguió pasando las fotos. En algunas aparecía Azula, en otras estaba incluso Ty Lee, pero en casi todas estaba Zuko. La chica observó los diferentes recuerdos de su infancia y no pudo evitar sentir un nudo en la garganta. En las fotos se miraba feliz. Ursa siempre había sido buena en captar los pocos momentos de alegría que vivían. Las fiestas de cumpleaños, los Días de Brujas, algunas Navidades, festivales escolares y momentos espontáneos. Y aunque Mai no lo admitiría en voz alta, ahora que veía todo eso, estaba comenzando a creer que su boda sí era un error.

La chica pasó al siguiente álbum y ahora encontró momentos de su adolescencia.

- ¿Fuiste porrista? – le preguntó Kei Lo tomando una foto donde Mai usaba un uniforme de porrista y Zuko la abrazaba por atrás usando un jersey del equipo de fútbol americano.

- Una terrible porrista – contestó Mai, mientras tomaba la foto de manos de su prometido y negaba con la cabeza.

- No eras tan mala. Había chicas peores – dijo Zuko con una sonrisa burlona.

- ¿Gracias? – dijo Mai, sacándole la lengua a su mejor amigo.

- ¿Cuántos años tienes? – le preguntó con sarcasmo.

Mai no contestó y siguió viendo las fotos. Había fotos de sus graduaciones, de algunos cumpleaños y de los primeros viajes que hicieron juntos.

- ¡Cuando hicieron Vaselina! – soltó Ursa, tomando precipitadamente una foto de manos de Mai.

- Mamá… - dijo Zuko, sintiendo sus mejillas calientes.

Fue el turno de Kei Lo de mirar la foto y observó a una Mai de adolescente enfundada en un vestido negro con una chamarra rosa y a Zuko con pantalones de mezclilla, chamarra negra de cuero y camisa blanca.

- ¿Fuiste Rizzo? – adivinó Kei Lo.

- Mmm… accidentalmente, pero sí – admitió Mai.

- ¿Accidentalmente? – le preguntó su prometido confundido.

- Originalmente el papel era de Azula – comenzó a explicar la chica. – Pero la obra coincidía con un viaje que hizo con Ozai, así que tomé el papel.

- Y fue un alivio que te lo dieran, porque iba a ser terrible que Azula fuera Rizzo – contestó Zuko, recordando su propio papel en la obra.

Kei Lo estaba a punto de preguntar quién había sido Zuko, pero cambió la página del álbum y vio una foto donde Zuko y Mai se daban un beso, nada actuado, en los labios.

- ¿Así que fuiste Kenickie? – preguntó el futuro esposo de Mai, provocando que su prometida se sintiera todavía más incómoda. Ella trató de no mirar aquella foto.

- Sí, por eso iba a ser extraño que mi hermana fuera Rizzo. Originalmente yo iba a ser Danny, pero tengo que confesar que cantar Sandy me aterraba, así que dejé que Aang tomara mi papel – explicó Zuko, rascando su nuca con ansiedad.

- Les hiciste un favor a Aang y Katara – dijo Mai, encogiéndose de hombros.

- Eso es cierto… - coincidió Zuko.

- ¿Por qué? – preguntó Kei Lo, nuevamente confundido.

- Bueno, Katara fue Sandy y Aang pasó a ser Danny. Después de esa obra ya no pudieron negar que se gustaban, y desde ese entonces son novios – explicó la chica.

"Tal vez, Zuko tenía que haberte hecho el favor a ti y no a ellos," pensó Kei Lo, no pudiendo borrar la decepción y los celos que sentía.

- ¿Recuerdas esto? – le preguntó Zuko a Mai, señalándole una foto donde él la cargaba y estaban sobre la gran muralla de Ba Sing Se.

- ¿Cómo olvidarlo? Nos castigaron semanas y para mejorar la situación, nos enfermamos por la comida – contestó Mai sarcásticamente.

- ¿Por qué los castigaron? – preguntó Kei Lo siendo presa de su frustración, ya que con cada comentario que hacían, terminaba más liado.

- Los jovencitos decidieron escaparse de fin de semana a Ba Sing Se sin avisarle a nadie. Nos tuvieron con el alma en un hilo, hasta que Aang nos dijo adónde habían ido – explicó Ursa negando con la cabeza.

- ¿Se fueron solos? ¿Los dos? – siguió preguntando el prometido de Mai con los ojos abiertos.

- Fue algo espontaneo – comenzó a explicar Mai, mordiendo su labio levemente al recordar uno de los mejores viajes de su vida. – Toph retó a Zuko y él, no queriendo perder aceptó el reto, arrastrándome con él. Toph pagó por todo, así que fue estúpido, pero gratis y divertido.

Kei Lo siguió pasando las páginas y se dio cuenta de que había muchas cosas que él no sabía de la mujer que sería su esposa. Le dolía ser tan ajeno a Mai porque en verdad la amaba. Kei Lo se dio cuenta de que jamás podría ser Zuko. El chico apretó los puños discretamente y paró justo en un día donde él había sido testigo de la relación de esos dos.

- Este día sí lo recuerdo… - comentó el chico, entre dientes.

Mai y Zuko se apresuraron a ver la foto que señaló Kei Lo y las mejillas de ambos se tiñeron de rojo nerviosamente. En la foto aprecia Mai plantándole un beso en la mejilla a Zuko, mientras él la abrazaba de la cintura con fuerza. Estaban a pocos centímetros y ambos sostenían un par de micrófonos.

Flashback de Kei Lo:

Kei Lo estaba parado a lado de una barra en un karaoke. El joven notó a una chica frente a él de lacio cabello negro con un vestido color rojo, y tacones del mismo color que su cabello. Ella parecía estar esperando por algunas bebidas.

- Aquí tienes – dijo el bar tender.

- Gracias – contestó ella y encaró a Kei Lo. Él no pudo evitar sonreír al percatarse de quién era.

- Hola extraña – saludó.

- Ah, eres tú… - contestó Mai con un poco de frialdad.

- Al parecer el destino quiere que nos encontremos – respondió Kei Lo.

- No, tal vez me estés siguiendo.

- ¿Siguiéndote? No, si quisiera seguirte hubiera contratado a alguien para que rastreara tu número, pero no es mi estilo.

- Oh claro… se me olvidaba que trabajas con mi padre – contestó Mai y comenzó a alejarse de él.

- ¿Mai? – Kei Lo la llamó para detenerla.

- ¿Sí? – dijo ella con irritación.

- Tu cartera… - contestó Kei Lo, señalando a la cartera de la chica.

Mai maldijo en sus adentros y regresó a lado de Kei Lo. Ella acomodó su cartera debajo de su brazo, ya que tenía dos bebidas, una en cada mano. Kei Lo la miró divertido, no queriendo ofrecerle su ayuda porque sabía de antemano que ella lo iba a rechazar. El chico posó su mirada hacía el escenario donde dos castañas cantaban "I Love It" de Icona Pop con Charli XCX.

- ¿Te parecen divertidas? – le preguntó Mai, capturando su atención.

- No, al contrario, creo que son buenas… - admitió Kei Lo.

- ¿La reconoces? – siguió preguntándole Mai.

- ¿No…? – contestó el chico, tratando de reconocer a alguna de las chicas.

- Una es casi tu jefa, tonto – le dijo la chica rodando los ojos.

- ¿En verdad? – preguntó él, no pudiendo reconocer a ninguna.

- Sí, la chica del vestido dorado es Azula Agni en todo su esplendor con unas copas de más – explicó Mai, haciendo un ademán con la cabeza.

Kei Lo la observó con más detenimiento y al fin la reconoció.

- Jamás imaginé que… - comenzó a decir Kei Lo, pero Mai lo interrumpió.

- Bienvenido al mundo de los negocios, Kei Lo. Nos vemos después y ojalá que mi padre no se entere de esto…

Mai caminó hacia su grupo de amigos y Zuko se levantó de un brinco en cuanto ella llegó con sus bebidas. Kei Lo observó como Zuko le ayudó a Mai con los vasos y una vez que ella dejó su cartera a un lado, ambos tomaron aquellas bebidas de un trago.

Azula y Ty Lee bajaron del escenario y fue el turno de Mai y Zuko de subir. Su grupo de amigos gritó para animarlos y una canción de Aerosmith comenzó a sonar. Al escuchar la canción, Mai le hizo una seña obscena a Azula y Zuko negó con la cabeza.

- ¡Eres una tramposa! – soltó el chico con molestia. – Escogiste la canción más difícil del repertorio.

- ¡Tienen que ganar, Chispitas! – gritó una chica aparentemente pequeña de cabello negro y ojos verdes, que en el futuro Kei Lo conocería como Toph. - ¡Aposté una gran suma de dinero!

Mai hizo una trompetilla, pero aun así tomó el micrófono y Zuko la siguió. Seguramente, era el alcohol que les estaba dando el valor para subirse al escenario y humillarse públicamente.

Zuko fue el primero en cantar.

Amante encubierto, siempre escondiéndome bajo una cubierta.
Hasta que hablé con mi padre.
Me dijo: "No has visto nada,
hasta que estás debajo en un pastelillo.
Entonces, seguro que cambiarás tus maneras."

Conocí a una animadora, una joven purga.
Todas las veces que puedo recordarla.
Ah, lo mejor de amar con su hermana y su prima.
Fue que todo empezó con un pequeño beso, como éste…

Kei Lo observó como Zuko se acercó peligrosamente a Mai y le plantó un beso en la frente. Ella rio nerviosamente, pero se dejó y todos sus amigos comenzaron a gritar. Esta vez Mai cantó.

Muy promiscua con los chicos de la escuela,
con tus pies volando alto.
Cantando "Hey Diddle-Diddle", con tu gatito en el medio.
Flirteas por ahí, como si no te importara.

Así que tuve una gran oportunidad en el baile de la preparatoria
con una señorita que ya estaba preparada para jugar.
¿Me parecía que estaba tonteando?
Porque sabía lo que hacía.
Me enseñó como caminar así.
Me dijo como…

Zuko y Mai se dispusieron a cantar juntos el coro y como si fueran cantantes profesionales, ellos decían una frase y dejaban que sus amigos cantaran otra, poniéndoles los micrófonos al frente.

"Camina así, camina así.
Camina así, camina así.
Camina así, camina así.
Camina así, camina así."

Ah, tan sólo dame un beso.

Esta vez fue el turno de Mai de besar a Zuko. La chica se acercó a él y le plantó un beso en la mejilla, no importándole dejar la marca de su labial rojo en él. Kei Lo notó como sus amigos de nuevo explotaron en gritos.

Como éste…

Zuko le plantó otro besó a Mai. El joven pretendía dárselo en la mejilla, pero ella se movió y los labios de Zuko terminaron en su barbilla. Mai rio histéricamente, de la única forma en la que Zuko sólo podía hacerla reír. Nuevos gritos surgieron en el público.

Zuko comenzó a cantar solo de nuevo.

La colegiala atractiva, con su estilo descarado.
Una pequeña faldita subiendo por sus rodillas.
Había tres jóvenes chicas en el vestuario del gimnasio,
Cuando me di cuenta de cómo me miraban.

Era un perdedor en la prepa.
Nunca pude con una chica,
hasta que los chicos me dijeron algo que se me pasaba.
Después, la hija del vecino de a lado,
tuvo un detalle.
Me dio un pequeño beso, como éste…

Zuko besó la mejilla de Mai, seguido de un grito de Azula.

- ¡Y todos sabemos quién era nuestra vecina!

- ¡Consíganse un hotel! – soltó un chico moreno de ojos azules. Kei Lo reconocería a ese chico como Sokka en el futuro.

- ¡Cierren la boca! – les gritó Zuko, pero tanto él como Mai estaban ruborizados.

Kei Lo observó como Mai puso una mano en la mejilla de Zuko para que la volteara a ver sólo a ella y comenzó a cantar de nuevo.

Muy promiscua con los chicos de la escuela,
con tus pies volando alto.
Cantando "Hey Diddle-Diddle", con tu gatito en el medio.
Flirteas por ahí, como si no te importara.

Zuko cantó de nuevo.

Así que tuve una gran oportunidad en el baile de la preparatoria
con una señorita que ya estaba preparada para jugar.
¿Me parecía que estaba tonteando?
Porque sabía lo que hacía.
Me enseñó como caminar así.
Me dijo como…

De nuevo, Zuko y Mai cantaron juntos el coro e hicieron que sus amigos cantaran con ellos, poniéndoles el micrófono enfrente de vez en vez.

"Camina así, camina así.
Camina así, camina así.
Camina así, camina así.
Camina así, habla así."

Ah, tan solo dame un beso…

Como éste…

En un arrebato de adrenalina y descaro, Mai corrió hacia Zuko y se montó en la espalda de él, besándolo en la mejilla desde atrás. Los gritos se intensificaron y Zuko bajó del escenario con su mejor amiga aun prendida de su espalda como un oso koala.

Kei Lo miró admirado la escena. Siempre había escuchado que la hija de su jefe era una chica muy reservada y tranquila, pero la Mai que estaba viendo en brazos de Zuko era completamente distinta a todo lo que decían. Kei Lo sonrió a sus adentros y desde ese día se propuso tratar de agradarle.

Fin del Flashback.

- ¿Cómo es que tienes estas fotos, Ursa? Es decir, sé que tienes las fotos de nuestros viajes porque Zuko te las ha dado, pero ¿éstas? – se atrevió a preguntar Mai, tratando de sacudir sus propios recuerdos de esa noche.

- Ty Lee me las dio – explicó Ursa antes de que su celular comenzara a sonar y se disculpara para salir a contestar.

- Ese día Sokka terminó vomitando encima de Toph – comentó Zuko, negando con la cabeza.

- Lo recuerdo – admitió Mai, reprimiendo una pequeña risa.

Kei Lo pretendía hablar, pero su celular también sonó, y al igual que Ursa se disculpó y salió a contestar.

- Iré por Kiyi a la escuela – dijo Ursa cuando regresó a la habitación, notando la tensión entre Mai y Zuko, y la ausencia de Kei Lo.

- ¿Está bien? – le preguntó Zuko con preocupación, sabiendo que esa hora era inusual para que su hermana saliera de la escuela.

- Sí, no es nada grave. Me dijeron que tiene dolor de cabeza y prefieren que la traiga a casa – explicó Ursa, sabiendo que su hija tendía a exagerar un poco a veces.

- ¿Quieres que te acompañe?

- No, hijo. Mejor quédate con Mai – contestó la madre del chico, sonriendo maliciosamente.

- De acuerdo…

- Que te vaya bien, Ursa – le dijo Mai con una pequeña sonrisa.

- Gracias, Mai – contestó la mujer y salió del comedor.

Nuevamente, Mai y Zuko se quedaron solos, lanzándose miradas y sintiendo ansiedad por decirse cosas sin poder lograrlo.

- Me tengo que ir, bebé – fue lo primero que le dijo Kei Lo a Mai, al volver al comedor.

- ¿Por qué? – preguntó Mai, sintiéndose culpablemente aliviada por la partida de su prometido.

- Tu padre me necesita para una reunión importante. Lo siento… - se disculpó el chico, acercándose a ella para darle un beso en los labios. Zuko desvió la mirada.

- No te preocupes, yo entiendo… - contestó Mai, sintiéndose incómoda por el beso que le acababa de dar.

- Te llamo en la noche, ¿de acuerdo? Nos vemos después Zuko – contestó Kei Lo.

- De acuerdo. Te acompaño a la puerta – le dijo la chica, mientras se ponía de pie.

- Adiós Kei Lo – dijo Zuko más por cortesía que por otra cosa.

Zuko vio como Mai y Kei Lo salieron del lugar, y contó los agonizantes segundos para que Mai volviera a su lado.

- ¿Quieres ver nuestra terrible representación de Vaselina? – Zuko le preguntó a su mejor amiga, una vez que regresó al comedor.

- No se me ocurre algo mejor qué hacer… - admitió Mai con una sonrisa.


Nota del autor: Espero les haya gustado el capítulo y se hayan reído un buen rato, así como yo me reí al escribirlo. Muchas gracias a todas esas bellas personas que le han dado una oportunidad a este loco fic y me han dejado un review o simplemente lo hayan leído. Sé que escribí a Zuko y Mai un poco más alocados de lo que a lo mejor serían, pero vamos, culpemos al alcohol. Sin más por el momento, me despido. Nos leemos el próximo capítulo.

-TheGirlInGlasses.