Demashitaa! Powerpuff Girls Z no me pertenece.

Perdonen las próximas faltas de ortografía.


Era sábado y la mañana era hermosa. Se había levantado a hacer la limpieza general de la casa antes de que llegara Boomer.

Un día antes había llegado el pequeño Makoto a sus vidas y harían todo lo posible porque se sintiera como en casa. La decisión ya había sido tomada; vivirían juntos a partir de ese día. De alguna manera habían planeado vivir juntos porque sentían que eran el uno para el otro y la llegada del pequeño rubio confirmaba que era cierto aunque otro motivo era que ella vivía completamente sola en ese lugar.

Desde que ella había cumplido dieciséis sus sentimientos por Boomer se intensificaron, y sabía que el rubio también había comenzado a sentir algo por ella, pero eran un poco ingenuos e inocentes como para darse cuenta y dar un paso en la relación, hasta hace poco.

Por otra parte, su abuelita sabía de los sentimientos de ambos chicos y de alguna manera agradeció el buen corazón de Boomer pero cuando se enteró de que el rubio era el menor de los Rowdy se enfureció a tal magnitud que prohibió que se vieran. Inesperadamente un día la señora había citado a Boomer en su casa, él obviamente accedió pues la señora lo había tratado como un nieto antes de enterarse quien era. Boomer entendía que hubiera hecho lo mismo de estar en su lugar. Nadie merecía estar a lado de Miyako.

Boomer le había contado que su abuelita le dijo algo muy extraño:

- "Les espera un camino muy difícil, querido. Yo ya estoy muy vieja y dudo seguir en este mundo, pero me voy tranquila porque Miyako no se quedará sola, te tiene a ti. Protégela y sobre todo ámala porque esa será su fuente de esperanza el día final. No dejes que el día de la verdad, Miyako se consuma por el odio".

Un día después, su abuelita falleció naturalmente mientras dormía. Tal vez por eso había pedido verse con Boomer, sabía que su camino terminaría pronto pero nunca entendió el significado de las palabras de su abuelita. A qué se referiría con el día final o el día de la verdad. Hasta la fecha seguía siendo un misterio.

- ¿Mamá? – llamó la infantil voz de su hijo –. Buenos días, tengo hambre.

- Buenos días dormilón, ¿qué quieres desayunar?

- Quiero comer hot cakes – respondió emocionado.

- De acuerdo, en…

- Yo lo preparo Makoto, ve a ver un poco de tele, te llamó cuando estén listos - dijo Boomer sonriendo en la entrada de la sala.

Cargaba una maleta en la mano derecha donde traía las cosas por las que había ido a su departamento.

- ¿Cómo entraste? – preguntó sorprendida.

- La puerta principal estaba abierta – dijo mientras se dirigía a la cocina -. Por eso me da miedo que vivas sola, imagínate si no hubiera sido yo.

- Pero fuiste tú – respondió divertidamente -. Por cierto, Kaoru vendrá al rato.

- Está bien, de todas maneras tengo que ir a presentar mi examen de gastronomía, es el último del cuatrimestre y quedo libre – comentó mientras buscaba los ingredientes.

Miyako se recargó en la pared con los brazos cruzados y lo admiró por un rato. Delgado, rubio, de espalda ancha, una cabeza y media más alto que ella, atento, alegre y muy apuesto. Se sonrojó ante sus pensamientos. Nunca había tenido novio antes de él, era cierto que tenía muchos pretendientes pero ninguno la quería como la quería Boomer que la conocía realmente. En un principio ella lo quería, olvidándose por completo quien era él, no importándole el hecho después de todo no había sido su culpa ser creado por un mono subdesarrollado. Muchos pensaban que el motivo de sus inesperados sonrojos cuando tenía la mente perdida era a causa de Takaaki, cuando el verdadero motivo era él, Boomer.

Es cierto que le dio miedo que el cariño que le tenía no fuera correspondido y mucho menos, valorado, pero él y ella se querían incondicionalmente, sin haber motivos, sin convenios, solamente se querían y se lo demostraban mutuamente todos los días. Se conocían espiritualmente y eso era lo que realmente importaba para ella.

- A decir por tu sonrojo, estás pensando en mí – comentó de la nada el rubio.

Uh, la faceta de galán era lo que le encantaba de él, después de todo era un Rowdy.

- No seas tan vanidoso, tal vez no eras tú – contraatacó Miyako son una sonrisa.

El rió levemente ante el desafío.

- Miyako, tendré que limpiar todo pensamiento de cualquier chico dentro de esa cabecita rubia.

Ambos rieron.

Boomer terminó los hot cakes y besó a Miyako al pasar a su lado.

Llevó el platillo a la sala, donde se encontraba su hijo mirando un programa de desastres naturales.

- Pequeño, ya están tus hot cakes – anunció el rubio mientras se lo dejaba en la mesa del comedor –. Ven a desayunar.

El infante se levantó del sofá y se sentó a devorar sus hot cakes.

Boomer sacó a Miyako del comedor y se la llevó a la sala. Se sentó donde momentos antes estaba Makoto y apagó el televisor.

- Miyako, hablando de Kaoru… - luego de ver la profunda mirada de su novia, titubeó levemente.

- ¿Qué sucede con ella? – se sentó a lado de él.

- Butch me comentó que últimamente esta extraña.

- ¿Cómo qué extraña? – preguntó preocupada.

- Casi no come, se cansa fácilmente, a veces tiene malestares y la última vez la escuchó vomitar en el baño, además de las constantes pesadillas que tiene por las noches. Tiene miedo de que el tema del accidente le esté afectando psicológicamente.

Miyako se quedó sin habla, no sabía que eso le estaba sucediendo a su amiga. Si se había dado cuenta de que estaba extraña y distante pero no se había fijado en todo lo demás. Iba a preguntar más pero el timbre la interrumpió.

- Deben ser ellas. Gracias Boomer por decirme lo de Kaoru – lo besó en los labios y se levantó para abrir la puerta.


Boomer ya se había ido a presentar su examen y por lo que le había comentado su amiga, Butch estaría entrenando en la universidad.

Estaban sentadas cerca del pequeño estanque de la casa, hablando de trivialidades. Al otro lado del agua estaban jugando Makoto y Esmeralda que intentaban atrapar una mariposa azul.

- Momoko está tardando mucho, normalmente es muy puntual – comentó Kaoru.

- ¿No es lindo? – desvió la rubia, refiriéndose a los dos pequeños que jugaban.

Kaoru sonrió dulcemente.

- Si, de un día a otro se volvió lo más importante para mí.

- ¿Quieres más té? – ofreció la rubia.

- No, gracias.

Las tres habían quedado de verse y hablar sobre la nueva vida que llevarían con la llegada de los pequeños pero Momoko se había atrasado. Encontró el momento perfecto para indagar un poco acerca de las pesadillas de su amiga.

- Kaoru, tu sabes…

- Lo siento Miyako, ¿puedo pasar a tu baño? – preguntó la pelinegra, tapándose la boca con la mano izquierda.

La rubia, desconcertada, no tuvo otra opción más que asentir confundida. ¿Era ella, o Kaoru tenía ascos? Una vez dio el permiso, su amiga se dirigió rápidamente al baño. Ella la siguió para asegurarse de que estaba bien pero cuando estaba por tocar escuchó que Kaoru vomitó. Prefirió esperarla en la puerta en caso de que se le ofreciera algo.

Tocaron el timbre. Seguramente eran Momoko y Masaru. Abrió la puerta y los invitó a pasar, el pequeño pelinaranja una vez ubicó a sus primos salió corriendo para unírseles al juego.

Kaoru salió del baño pálida y con la mirada cansada.

- ¿Estás bien? – preguntó Momoko.

- Si, solamente fue… - se desmayó.

- ¡Kaoru! – gritaron ambas chicas.

Momoko la cargó y la recostó sobre el sofá mientras Miyako iba por el alcohol y el algodón que la pelinaranja le había pedido.

- ¿Qué le sucedió? – preguntó Momoko.

- No sé, pidió ir al baño, te abrí y regresó así, pero antes de eso la escuché vomitar. Butch le comentó a Boomer que ella siempre está cansada y cree que puede ser que eso le este afectando psicológicamente.

Le pasaron el algodón remojado de alcohol por la nariz y levemente despertó. La pelinegra tenía la mirada confundida y extrañamente perdida.

- Kaoru, reacciona – pidió Momoko mientras le proporcionaba pequeñas palmaditas en la mejilla.

Miyako observó a su amiga, recostada en el sofá, con el corazón acelerado por el miedo de que algo malo le esté sucediendo.

- Estoy bien – dijo de repente la pelinegra.

- ¿Bien? ¿Tu concepto de bien es desmayarte? – gritó la líder.

- Lo siento si las preocupe, últimamente no he comido muy bien tal vez fue eso – argumentó.

Las tres se quedaron en silencio. Desde que Kaoru había pasado por esa dura etapa de su vida había cambiado, era más reservada y callada. Ya no era la misma de antes, incluso se había alejado de ellas. Solamente se la pasaba entrenando o en la escuela y a veces iba al hospital a visitar a su pequeño hermano Shou que estaba en coma.

- Tienes que ir al doctor – ordenó Momoko.

- Lo haré, no te preocupes. Tengo una cita en una hora – dijo con una sonrisa.

Miyako ayudó a que Kaoru se levantara. Sinceramente no sabía si preguntarle a su amiga algo tan privado fuera correcto pero al final lo hizo.

- ¿Esto…esto tiene que ver con tus pesadillas?

Kaoru bajó la mirada. Nunca demostraba debilidad, pero es como si algo dentro de ella estuviera consumiendo a la verdadera Kaoru.

- Sabes que puedes confiar en nosotras Kaoru – animó Momoko.

- Lo sé, y agradezco tener unas amigas tan atentas como ustedes pero posiblemente es el estrés. Quería saber si pueden cuidar a Esmeralda mientras voy al doctor.

- Si, está bien, todo por tu salud – dijo la pelinaranja.

Tomó su bolso negro, su chaqueta de cuero negra y salió de la casa. Una vez perdieron de vista a su amiga, Momoko habló.

- Brick me dijo lo mismo.

- No puedo decir que comprendo, porque yo nunca perdí a mi familia inesperadamente y creo que la impotencia de no protegerlos es un duro golpe a su orgullo – dijo Miyako.

Un mes después de que Kaoru se mudara con Butch, ella se fue de viaje con su familia. Era normal, después de todo era la única hija mujer del gran Matsubara, entonces sucedió. Un accidente automovilístico que cobró la vida de dos familias enteras. Llamaron a Butch para ir por Kaoru, pero ellas como amigas se preocuparon y lo acompañaron.

Cuando llegaron, los médicos y los policías dijeron que fue un accidente provocado. Dai, el hermano mayor de Kaoru, había asesinado a sus padres y estuvo a punto de acabar con la vida del pequeño Shou pero un sobreviviente de la otra familia se fue contra él y le pegó tan duro que cayó inconsciente.

Shou quedó en coma.

Dai, con una condena de cuarenta años de prisión.

Y Kaoru había sido la única sobreviviente, la habían encontrado cinco metros lejos del accidente. Desgraciadamente, todos los miembros de la otra familia murieron por no ser atendidos rápidamente, incluso el que había detenido a Dai. Desde entonces todo cambió para su amiga.

Ahora que lo pensaba todo era raro de alguna manera.

Su abuelita le dijo extrañas palabras a Boomer un día antes de fallecer

La familia Matsubara desapareció.

Y los padres de Momoko se separaron por una relación extramarital.

Todo en menos de dos años, ¿acaso era una prueba del destino?


Ya eran cerca de las seis de la tarde y Boomer no tardaría en llegar.

Momoko se había ido al momento en que Kaoru regresaba del doctor, quien les contó que era anemia y una leve depresión. Después de todo si le había afectado, pero ella sentía que había algo más. La pelinegra también les había contado un sueño raro.

Ella sabía interpretar los sueños porque su abuela se lo había enseñado. Los edificios significaban un lugar, como una casa, la sangre decía que era muerte o desangrado pero la luz calientita, no sabía exactamente que quería decir.

- Miyako, ya llegué – gritó Boomer en la entrada de la casa.

- Que rápido te acostumbras – comentó la rubia mientras le plantaba un beso en los labios.

- En el futuro será así, la que se debe acostumbrar a ser la señora Him, eres tú – la señaló divertidamente.

Se miraron por un buen rato, admirándose mutuamente, intentando congelar ese momento.

- Papá – gritó Makoto corriendo hacia Boomer.

Se separaron sonrojados de que su hijo los viera así.

- Hola campeón, ¿cuidaste a mamá? – preguntó mientras lo cargó.

- Sí.

- Qué bueno, entonces te mereces un paseo en caballito.

El pequeño Makoto rio sin parar sobre Boomer.

¿Acaso era posible que algo así les aguardara el futuro? Si era así, agradecería día a día que Boomer llegara a su vida. No podía decir que sin él moriría porque sería un amor necesitado y lo de ellos era puro. Lo amaba, no por ser el primero en su vida, solamente lo amaba por quien era.

Recordó el día que se encontró con Boomer por primera vez luego de la batalla contra Him.

Estaba solo y perdido, no sabía qué hacer ni a donde ir y ella lo había encontrado junto con sus hermanos. Al principio la trataron mal, pero luego de una plática tranquila, cedieron ir al laboratorio donde fueron acogidos y alimentados. Luego de eso, entre el alcalde y el profesor los ayudaron en estudios, comida, vivienda y varias cosas con la condición de dejar la vida criminal. Ellos aceptaron de mala gana pues necesitaban ayuda y lo único que sabían de la vida, solamente era la maldad. Desde entonces crecieron como si el profesor Utonium y el alcalde fueran sus padres, lo cual es divertido pues ambos son hombres.

Ambos rubios jugaban en la sala. Se sentó en el sofá individual y encendió la tele donde pasaban las noticias, lo iba a cambiar pero vio la foto de sus amigas y ella, subió el volumen.

- Noticias impactantes – gritó emocionada la locutora.

- Nos han proporcionado información por parte del alcalde y queremos compartirla con cada uno de los ciudadanos de Tokio – completó el otro locutor.

- ¿Se acuerdan de nuestras heroínas favoritas? ¿Las PowerPuffGirls Z? – siguió la mujer.

- Yo sí – respondió su compañero.

- Pues después de cinco años de no saber nada acerca de su paradero, el alcalde nos da el privilegio de revivir los días de gloria de estas tres jovencitas y no sólo eso, ahora sabemos que viven entre nosotros como cualquier ciudadano normal.

- ¿Cómo? – preguntó el hombre de las noticias, con fingida sorpresa.

- Sí. La líder del grupo, inteligente, y ágil, conocida como Blossom, no es más que Momoko Akatsutsumi, una de las mejores estudiantes de la Universidad Nacional de Tokio, donde estudia medicina bioquímica. La hija mayor de la prestigiada familia Akatsutsumi, su padre, un empresario reconocido del que actualmente se desconoce su paradero. Luego sigue nuestra tierna, amorosa y tranquila Bubbles, quien su verdadera identidad es Miyako Gotokuji, aspirante a diseñadora de modas; heredera de una de las familias más honorables y respetadas de la ciudad de Tokio, la última Gotokuji de la que se sabe. Hija de dos de los mejores y más grandes historiadores de nuestra época, quienes desgraciadamente murieron hace diecisiete años atrás. Y por último pero no menos importante…

- Espera – interrumpió el compañero de la locutora -, la última integrante tiene la noticia más impactante.

- Exacto Oscar, nuestra ruda, fuerte e inquebrantable PPGZ verde, no es nadie más que Kaoru Matsubara, hija del difunto pero el más grande luchador de nuestra época, La Maravilla Enmascarada. Campeona nacional de los últimos juegos olímpicos, especializada en atletismo y pesas, parcialmente retirada del deporte por motivos desconocidos, sin embargo, ya sabemos porque se retiró – anunció la mujer exaltada.

- Se retiró para hacerse cargo de su amada familia, en la tarde se le vio de la mano con el Rowdy más fuerte de los RRB, eso quiere decir que hay una relación ahí – continuó Oscar.

- Bingo, pero viene la mejor parte – calló por un momento, dejando al público en suspenso -. Tienen una linda niña. Así es, una de nuestras heroínas y el ex criminal Butch Him, han formado una hermosa familia. Queremos…

Boomer apagó la tele.

- Por eso odio a los chismosos – rugió el rubio.

- Así que, soy la última Gotokuji de la que se sabe – susurró Miyako con la mirada apagada.

- Miyako, no… - el sonido de su teléfono interrumpió lo que iba a decir.

Sacó el aparato de mala gana y vio quien era, Brick. Supuso que también había visto la "noticia"

- Brick.

- ¿Viste las noticias? – preguntó Brick al otro lado del teléfono -, ¿Miyako está contigo?

Volteó a ver a Miyako. Tenía a Makoto sentado en su regazo mientras le acariciaba su rubia cabellera.

- Si, está a mi lado.

- Momoko quiere hablar con ella – dijo Brick.

- Miyako – le extendió el teléfono -, es para ti.

Su novia tomó el teléfono confundida.

- ¿Brick? – habló nerviosa.

- No, soy Momoko. Miyako esto es grave, el alcalde quiere hablar con todos.

- ¿Para qué?

- No sé, pero también quiere ver a los chicos.

- ¿Tú qué crees acerca de todo esto? – preguntó curiosa.

Momoko silenció por varios segundos, sin saber que decir.

- Creo que hay un motivo pero no logro identificar cual, por otro lado el alcalde quiere hablar principalmente con Kaoru y Butch creo que por Esmeralda, cualquier cosa lleva a Makoto, yo llamaré al profesor.

- Si, está bien.

- En el ayuntamiento a las ocho de la noche, sean puntuales – y colgó.

Miyako le entregó el teléfono a Boomer y suspiró cansada. Algo no estaba bien, esa noticia complicaría que los pequeños pasaran por desapercibidos ante los ojos de la sociedad. Besó la mejilla de su hijo y lo abrazó con fuerza, luego Boomer se les unió.

¿Qué es lo que realmente estaba sucediendo?


Leí los reviews y muchas gracias por cada uno de ellos.

El escritor a petición del lector. Escribiré uno de Momoko y Brick, será el próximo capítulo aunque no soy buena con lo cómico pero intentaré hacerlo divertido.

Pregunta:

¿Qué creen que tenga Kaoru?