N/A: ¡Hola, hola! ¿Cómo están? Espero muy bien n_n. Aquí les subo nuevo cap, pero antes quiero decir (¡escribir, Noe, ESCRIBIR!):

WalyCrimson: arigato n_n .

lia Kusanagi: qué bueno que te gustó, y Joe también es buen partido para ella (hay que admitir que tiene un cuerpazo :B), Andy recién se dio cuenta el bombonazo que tenía y Terry… es Terry xD.

MexEmperorRamsesII: yo también me lo pregunté varias veces… Para mí que es idiota (aunque Mai se pasa de pesada :D) porque no creo que se pueda ser más gay que JB (perdón si alguien es belieber, no me gusta simplemente xD). Al contrario, gracias a ti por darte el tiempo de leer mi fic n_n.

karura ai yagami: Tal vez cuando ella se case. Me alegra mucho que te haya gustado n_n.

Athena1992: ¡Amiga! Qué gusto verte aquí n_n. Tendrás que esperar a los siguientes caps para ver con quién se queda (risa malévola :D).

Les mando un besote enorme no sólo a ustedes, sino también a los que leen el fic, está hecho por y para ustedes :3… Ahora me dejo de cursilerías y pues… ¡A leer!

DISCLAIMER: ninguno de los personajes pertenecen a mi persona, sino a SNK Playmore… Pero eso ya es sabido, ¿no? ¡No hay manera de que pueda haber creado esta maravilla de personajes, por Kami-Sama! xD Bueno ya, me dejo de pavadas.

Capítulo tres.- Agua que no has de beber…

—¡Levántate de una vez, mujer!—gritaba con voz intencionalmente chillona Yuri, pues sabía que los oídos de su amiga aún no estaban del todo recuperados de la farra de la noche anterior.

—Cinco minutitos más…— rogó la ninja, mientras sus ojos se cerraban automáticamente.

—¡Anda ya, que son las cinco!— respondió Yuri, acto seguido arrancó la sabana con la que Mai se estaba tapando, a pesar de que ella la jalaba inútilmente para que no se la quite.

—¡No me quiero levantar!— se quejó con un puchero la semidormida ninja.

—¿Qué crees? No me interesa… Ya mismo… Te me levantas… A hacer la comida que… Tengo hambre— Yuri jaló los pies de su amiga, quien trataba de agarrarse de lo que sea para no caer, y como una almohada no era muy recomendable en ese caso, cayó con todo al piso.

—¡AY! ¡Eres malvada, Yuri-chan…!— gimoteó con voz infantil Mai.

—¿Yuri-chan?— se extrañó divertido Joe, que estaba en la puerta contemplando aquella escena —¿Le dices así?

—¡YA CÁLLATE QUE NO ME GUSTA!— gruñó Yuri.

—¡Yuri-chan!— se burló Mai, y Joe se desternilló de risa.

—De todos modos, no se preocupen por la comida que traje unas hamburguesas.

—Joe… ¡Eres un sol!— comentó enternecida Mai, levantándose del piso, y Joe le sonrió ampliamente, a lo que Yuri dijo:

—Si se van a poner así de melosos, entonces mejor me voy a casa de Terry a jugar videojuegos…

—Cierra el pico…— dijo Joe, mientras le daba un coscorrón a Yuri. —Vamos a comer.

Ya se encontraban en la mesa sentados los tres, y a decir verdad, la imagen de las dos amigas era deplorable: cabello revuelto que hacía pensar que metieron la cabeza en un lavarropas; ojos rojos e hinchados como limones y maquillaje tan corrido que les daba aspecto de payasos.

—No quiero ser malo… ¡Pero se ven horribles!— comentó malicioso Joe.

—¡MALO!— exclamaron ofendidas las otras dos, no sin antes pellizcarle el brazo al muchacho.

—¡Ay, pero si es verdad! Véanse a un espejo…

—De cualquier modo… ¿Cómo llegué a mi cuarto?— preguntó Mai, frotándose los ojos.

—"Fortachón"— Yuri señaló con la mirada a Joe — te llevó hasta ahí.

Mai miró a Joe y dijo:

—Gracias… Pero : ¿qué hacías tú aquí?

Joe y Yuri intercambiaron miradas de confusión.

— ¿No te acuerdas de nada?— le preguntaron al mismo tiempo. Joe la miró bastante atento.

—Emm… No. Me acuerdo que estábamos con King… Luego queríamos ir a bailar… Y después… Andy— Mai dejó de sonreír y se quedó muy pensativa. Yuri y Joe se miraron otra vez — él estaba con Terry y con unas chicas.

Los otros dos hicieron trabajar su cerebro para encontrar algún otro tema de conversación, porque seguro que Mai se iba a poner triste, pero para su sorpresa, ella comentó sonriendo:

—Me pregunto si Mary sabe de esto.

Yuri y Joe resoplaron aliviados, y la primera dijo:

—¿Enserio no te acuerdas nada? ¡Pues déjame refrescarte la memoria que yo sí me acuerdo… algo! Resulta que tú estabas tan animada y cachonda que-…— Yuri ya no podía hablar con claridad porque Joe le tapó la boca son ambas manos.

—¡Discúlpanos un minutito que Yuri se olvidó de traer los vasos! Ahora volvemos— dijo nervioso Joe y arrastró a la otra hasta la cocina ante la mirada confundida de Mai.

—Pero ¿qué haces?— lo regañó Yuri, soltándose del agarre de Joe, una vez que estuvieron en la cocina.

—No puedes contarle a Mai… lo que pasó— le dijo el muchacho.

—¿Y por qué no, si se puede saber?— preguntó arqueando una ceja la chica.

—Porque… ¡Porque pensará que yo me aproveché de ella anoche!— contestó en voz baja Joe.

—¡Pero si fue al revés! Y ahora que lo pienso… Tú no estabas tan borracho como para no poder impedirlo, ¿eh, picarón?— se burló Yuri, y el otro frunció el ceño.

—Como sea… Solamente no le cuentes nada, ¿quedó claro? Dile que bailamos y la pasamos bien…— Joe se dio media vuelta, y estaba a punto de abrir la puerta, pero lo que dijo Yuri a continuación lo detuvo.

—¿Qué pretendes con Mai?... No será que estés empezando a verla como algo más que una amiga o un ligue, ¿no es así?

Joe permaneció callado por unos momentos, y mirándola por encima de su hombro, respondió:

—Puede ser. Pero tú no dirás nada, ¿me equivoco?— dicho esto salió de la cocina, y Yuri detrás de él.

—¿Y los vasos?— preguntó extrañada Mai, al ver que ninguno de los otros había traído los dichosos vasos.

Después de comer, usaron lo que quedaba de la tarde para ordenar un poco el departamento, que aunque no se acordaban muy bien cómo, estaba hecho un desastre.

Al caer la noche, se encontraban viendo la tele, agotadas -a Joe no le dio la gana de mover un dedo, diciendo algo así como "¿para qué ordenar si de todos modos se desordenará de nuevo?"- cuando alguien tocó el timbre.

—¡Mai! ¡Hay visitas y ni siquiera te cambiaste!— exclamó Yuri, mirando con desdén el pijama de su amiga.

—Es que me dio pereza… Además; ¿para qué quiero ponerme linda si estoy en mi casa?— contestó Mai, al tiempo que su amiga se levantaba con cierto desánimo a ver quién era.

—No es por nada… Pero para mí te ves linda siempre… — comentó algo tímido Joe, sin mirarla.

—Joe…— musitó Mai, conmovida — Eso es realmente tierno…

—¿TÚ? ¿Qué haces aquí?— se escuchó desde la puerta que acababa de abrir Yuri.

—Hola, Andy, también me agrada verte… — respondió Joe, sonriendo fresco, y Mai rió un poco por eso.

—¡PELEA, PELEA, PELEA…!— exclamó Terry burlón, agitando los puños, pero como todos los demás lo miraron con expresión indiferente, desistió. —¡Qué pinta esa, Mai!

—Hola, chicos… ¿qué hacen aquí?— saludó cálidamente Mai, y sorprendió con eso a todos los demás, porque generalmente al ver a Andy corría a embellecerse a más no poder, pero ahora estaba en pijamas y aún sin desmaquillar. Hasta el joven Bogard se sorprendió por eso.

—Pues vinimos a ver si estaban bien: a lo que recuerdo del bar saliste caminando en zigzag… — respondió sonriendo pícaramente Terry.

—Igual, vinieron un poco tarde, ¿no creen?—comentó Yuri, con ánimos de fastidiar, porque le parecía raro que los Bogard visitaran su departamento. O bueno, raro que viniese Andy —Si vinieran a ver si estábamos bien, se hubiesen preocupado en venir más tempra…

— ¡Cierra el pico, mujer!— exclamaron al mismo tiempo los dos hermanos, mientras Yuri sonreía maliciosamente.

—La pregunta es… ¿Qué hace Joe aquí?— preguntó Andy, mirando desconfiado al luchador. Mai, Joe, Yuri y hasta Terry arquearon una ceja.

—¿Qué, no puedo estar aquí?— preguntó algo molesto Joe.

—Sí, pero ni siquiera volviste a casa— Andy sonaba bastante serio. Los demás se sintieron bastante incómodos ante esa situación: Andy y Joe eran muy unidos.

—¡DING, DING, DING!— exclamó molestosa Yuri (aunque en el fondo lo hacía para difuminar un poco la tensión que se sentía en el aire) —¡Señores, he aquí la razón de la repentina visita de Bogard: celos!

—¡NO ESTOY CELOSO!— reclamó furioso Andy, tornando su rostro en rojo ira — ¡SÓLO QUERÍA VENIR A VER CÓMO ESTABA MAI!

Mai estaba en shock al oír todas esas palabras: aún no procesaba toda aquella información, pero Terry y Yuri empezaron a hacer alboroto con emoción y ganas de fastidiar.

—¡ANDY QUIERE A MAI, ANDY QUIERE A MAI!— chillaba Yuri cantarina, dando saltitos alrededor del furioso joven.

—¡WIUWIU CELOSO, CELOSO!— se burlaba Terry, y posteriormente chiflaba con ánimos de colmar la paciencia de su hermano menor.

—Basta ya, no es eso— terció Mai, bastante seria, y eso fue suficiente para que sus amigos dejaran de armar escándalo —Parecen niños… De cualquier forma, Andy, él puede venir aquí sin necesidad de darte explicaciones, ya está bastante grande. No te lo iba a robar, solamente fue atento y me trajo hasta casa, es todo… — dijo, dedicando una encendida sonrisa a Joe, quien se la devolvió —Te agradezco el haber venido para ver si llegué bien anoche: no recuerdo mucho, pero estoy segura de que la pasé muy bien. Ahora, si me disculpan, me voy a bañar…— Mai sonaba bastante extraña al decir eso, y tras desaparecer por el pasillo camino al cuarto de baño, el resto intercambió miradas confundidas.

—¿Ven lo que hicieron? Está molesta…— comentó suspirando Joe.

—No creo… Tal vez se puso así porque vino Andy— dijo Yuri, pensativa.

—De todas formas… ¿Se acuerda de cómo te aprovechaste de ella anoche?— le preguntó con gesto desdeñoso el menor de los Bogard a Joe, quien se molestó un poco por aquella pregunta.

—¡Ya te dije que yo no me aproveché de ella, no seas idiota…!

—Calma, muchachos, calma— terció apaciguadora Yuri — Andy, deja de decirle eso a Joe porque sabes bien que no fue así…

—Bueno, pudo haberlo impedido…— comentó Terry inocentemente.

—¡No metas más leña al fuego, imbécil! Como sea, entiendan que Mai no es una niña, puede emborracharse y hacer lo que se le plazca… Eso aparte de que yo no hubiera dejado que Joe se pasara de listo…— Yuri agregó esto tronándose los dedos, y Joe tragó saliva —Pero en fin… No tienes derecho a ponerte celoso, Andy, después de todas las veces que la rechazaste…

—Te dije que no estoy celoso, sólo me preocupé por ella— respondió obstinado Andy.

—No creo que esté celoso… Pero si lo estás— dijo Joe, bastante serio— recuerda las veces que tuviste a Mai en la palma de tu mano y aún así la rechazaste. Ella es genial, ¿y pretendes que nadie lo note hasta que se te dé la gana de darle bola? Algún día se iba a cansar de ti…

—No sé que intentas decirme, Joe, de verdad…— dijo Andy, aunque sabía perfectamente lo que trataba de decirle su amigo.

—Lo diré simple: agua que no has de beber, déjala correr— respondió Joe, volviendo su vista a la televisión, retomando su carácter alegre al ver su programa de luchas, dejando a los otros –especialmente Andy- con aquella frase revoloteándoles en la cabeza.

¿Qué fue eso? ¿QUÉ FUE ESO?

¿Por qué siento que me están ocultando algo? ¿Será algo que hice en el bar anoche?

No entiendo porqué Andy está tan insoportable, pero de una cosa estoy segura: no está celoso. Ahora seguro me debe estar odiando por cómo lo molestaron Yuri y Terry por mi culpa… Seguro vino para llevarse a Joe, porque tal vez piensa que quiero que le diga cosas buenas de mí… ¡Ay! ¿Qué debo hacer…?

No, no haré nada. Ésta será como tantas otras veces en las que me haré ilusiones falsas, y honestamente ya no quiero seguir así.

Tal vez esto ni siquiera sea amor, porque supongo que para que lo sea debe ser correspondido, y no. Tal vez sólo sea una obsesión. De hecho, las únicas veces que Andy fue lindo conmigo, fueron cuando estaba muy malhumorada como para coquetearle… Ahora que lo pienso, él nunca demostró ningún sentimiento de apego a mí más que el tratar de calmar mis ansias y querer ser mi amigo, nada más.

De cualquier modo, ya pasó… Aunque esto es una mentira, no puedo verlo y no sentir aquel cosquilleo en mi corazón cuando posa sus hermosos ojos azules en mí… (risas), pero tal vez algún día pueda decir que mi obsesión con Andy acabó. Tal vez un día pueda levantarme en la mañana y pensar en otra cosa que no sea él…

Me encantaría algún día poder decir: "¿Andy Bogard? Es un gran amigo, con el que ciertamente tuve un embobamiento… Pero logré superar aquella obsesión eventualmente" mientras sostengo una copa de champagne en alguna reunión con mis amistades… O tal vez encontrármelo algún día, cuando venga de paseo a China o casualmente se diera la ocasión de estar ambos de nuevo en South Town, tal vez en próximos torneos. Su esposa lo vendría a apoyar y me la presentaría, diciendo algo así como "Ella… Es una conocida a la cual estimo"… Sí, ese Andy es bastante tímido. Yo diría algo como "¡Vaya, qué belleza tienes por esposa! ¡Y mira, están esperando familia!" resistiendo los impulsos de querer asesinarla por haber obtenido algo que debía ser mío (risa malévola), "¡qué bueno que hayas encontrado la felicidad que nunca me diste la oportunidad de darte!" … Me pregunto si, si es que aquel encuentro pasara, yo también tuviera alguien especial que presentarle.

¡Ja! Solamente yo podría imaginar eso (más risas), y recordar los momentos en que tanto me esforcé por conquistarlo inútilmente, con una sonrisa y no con las lágrimas que tengo ahora.

Aunque, para mi pesar, preferiría poder decir que conseguí enamorarlo, que después de años y años de estar tras él, mis esfuerzos rindieron fruto. Sí… Eso me gustaría por sobre todo.

Pero, como dije anteriormente en este diario que francamente se está convirtiendo en una reliquia de tan gordo que está, la vida es demasiado complicada para añadirle aún más complicaciones… ¡Y también demasiado corta!

Eso es todo por hoy: estoy escribiendo esto mientras me doy un baño, afuera están los demás, no sé si Andy, Terry y Joe seguirán por allí con lo que me estoy tardando, pero de todos modos, lo dejo aquí. Con bastantes confusiones y preguntas sin responder, mis memorias: Mai Shiranui.