Hola a todos! gracias por tener paciencia y seguir este fic! me hatomado tiempo actualizar porque esta semana a estado de locos, y para cerrar con broche de oro, estoy enferma a mas no poder! pero bueno ni los estornudos, ni la moquera ni el frío insoportable que hace, me evitaron subir ya por fin la conti! le queda el capi final, el cual espero subir hoy mismo o mañana talves n.n! Proximante la otra semana estará el ultimo tema de navidad! para este nada más kiero que me respondan una pregunta: Que actividad prefieren, patinaje sobre hielo o fiesta en una montaña helada? uds escogen! dejenlo en su review y gana a mayoría, ya veran para que XD Por cierto! break up y 21 de black jack quedan temporalmente suspendidos hasta pasadas las fiestas, es decir 2 de enero!
La Cita
No había manera de olvidar el contenido de esa caja. Simplemente no podía. Ni toda la botella de Champagne que se tomó, ni la de sake que le había seguido, le lograron quitar de la cabeza la imagen del contenido de aquella caja. ¿En qué demonios estaba pensando Shikamaru al regalarle una cosa como esa? ¡No tenía lógica! Shikamaru no era el tipo de hombre que siquiera se molestara en comprar un regalo "sobresaliente" o "especial" para una persona, menos era del tipo de hombre que regalara ropa íntima a una amiga… O al menos que ella supiere, él no lo acostumbraba.
Se disculpó con sus hermanos para retirarse a su habitación, con la excusa de que saldría más tarde, con lo que se ganó que Kankuro en su estado grave de ebriedad comenzara interrogarla acerca de dónde iba y con quién, y que si era un hombre que ya él se las vería con el que osara tocar a su hermana. Gaara simplemente le deseo una bonita velada y se llevó a Kankuro a su habitación, para ver si el sueño le bajaba la borrachera.
Temari se fue a su habitación, tenía tiempo de sobra para alistarse, pero todavía había mucho que pensar acerca de su "regalito". Cerró la habitación de su cuarto con llave, y se agachó a sacar de debajo de su cama la caja. Miró ahora sí la tapa y levantó una ceja incrédula.
-Victoria Secrets-leyó apretando los dientes, el asunto se estaba volviendo algo ridículo.
Tiró la tapa a un lado, y comenzó a observar el interior de la caja. Tomó el baby doll y lo observó detenidamente. Era de una tela negra suave y transparente, tanto que con esa delgada capa de tela se podría observar la piel perfectamente sin mucho esfuerzo. Los delicados adornos consistían en los bordes de encaje rosado, en el centro del área del busto, el encaje formada una clase de corset, seguramente para entallarlo mejor. Era corto, apenas llegaría a tocar hasta unos cuantos dedos arriba de la mitad de su muslo, y tenía unos tirantes negros delgados, no más anchos que su dedo meñique. Lo puso a un lado, y se quedó mirando la última pieza. NO se animaba a tomar la braga por terror a descubrir el estilo de esta. Supuso sería mejor inspeccionar el sostén primero. Era rosado como el encaje de la otra pieza, con las copas de una tela opaca, el cierre estaba adelante, y la línea de la espalda era de la misma tela negra transparente. Extendió sus brazos para verlo mejor de frente. A simple vista… pues… se veía un poco pequeño para ella. Trató de pensar en si alguna vez le había dicho al Nara que talla de sostén ella utilizaba. Dudo que una conversación de esa índole se hubiere dado en esta vida, jamás le diría a un hombre esa clase de "información". Pensó que era más lógico que él tratara de adivinar la talla. Parecía ser que se había equivocado.
Instintivamente, desabrochó el cierre, y encima de su ropa, hizo ademán de ponérselo. Logró abrocharlo, pero le quedaba un poco ajustado. Definitivamente ella no lo usaría así.
-Creo que alguien no ha visto lo suficiente mis pechos como para calcular correctamente- dijo ella irónica, dirigiendo su mirada hacia abajo, incrédula de toda esta embarazosa situación.
Se removió el sostén, se levantó y entró al baño personal con el que contaba su cuarto. Abrió la llave del agua y se enjuagó el rostro, tomó una toalla y lo secó. Se miró en el espejo, pensando. ¿Qué clase de mensaje quería dar el más imbécil de todos los shinobis?
Corrió una cortina del baño para descubrir una tina, abrió la llave del agua y comenzó a llenarla con agua caliente. Se quitó sus ropas y se metió en la ahora vaporosa tina llena de agua, remojó su cabello y se recostó pensando. Tenía un gran dolor de cabeza pensando que tendría Shikamaru en su cabeza en este momento. Es cierto que era un "amigo cercano", pero hasta donde ella sabía, esa clase de regalos no era común entre hombres y mujeres.
Descartaba ella toda clase de mensaje perverso por parte de él. Ella consideraba a Shikamaru un hombre decente, no un pervertido que se les insinuaba a las mujeres con lencería. Además, como ella bien decía "era demasiado llorica para separar sus sentimientos de su vida diaria".
Cerró los ojos perezosamente y mantuvo esa idea en la cabeza. Tal vez no tenía un significado directo, sino era algo de trasfondo. Él no había negado que su amiga secreta era una mujer especial para él, y de su boca solo salieron maravillas cuando tenía que describir a Temari. Él le dijo que le aclararía todas sus dudas en la cita… ¿Sería qué el planeó todo ese embrollo?
Salió del calor del agua disparada. Precisamente debía ser eso, él como grandísimo estratega que era, había diseñado una estrategia contra ella. Regalándole interiores él obtendría preguntas por parte de Temari, las cuales él respondería en la cita. ¿Era esa su forma de conseguir mujer? La kunoichi de pensarlo así se sonrojó un poco, desde hacía buen tiempo Shikamaru producía sentimientos raros en ella. NO bien había tratado de sacarle a Shikamaru quien era esa dichosa amiga secreta, en lo que ella negaba eran celos. Y casi había muerto al oír todo lo que el shinobi decía de ella y recibir un regalo suyo. ¡Menuda coincidencia!
Se propuso entonces que esa era su noche, la oportunidad que tenía con él. Comenzó a vestirse. Por un segundo o dos consideró en llevar puestas las prendas que él le había dado, pero tras meditarlo, cayó en cuenta de que sería muy vergonzoso para ella, daría la impresión de estar desesperada; y debía lucir natural y sin sospechas. Buscó sus propias prendas interiores, y seguido comenzó a buscar cierto vestido negro que una vez compró pero no había estrenado, a falta de la ocasión.
Lo encontró, era un vestido por la rodilla, de corte asimétrico, enseñando la pierna derecha un poco más. Su cierre de corset en la espalda permitía un ajuste perfecto, el escote era en forma de corazón, mostrando en buena medida pero sin ser demasiado, los generosos pechos de la kunoichi. Unas sandalias negras altas de aguja terminaron de completar la imagen. El cabello se lo sujetó en una moñita que acomodó de tal forma que parte de su cabello saliera de esta y se pronunciara en picos. Un maquillaje natural y un poco de delineador solo para acentuar sus ojos verdes. Tomó un largo abrigo negro y se lo puso encima, el clima no había mejorado. Tomó el abrigo que Shikamaru le había prestado con el afán de devolvérselo y escondió bien la caja con todas las prendas dentro en su armario. No fuera que sus hermanos entraran a su cuarto, y ya luego le diría a Shikamaru que habría que cambiarlo. Salió rápido de su cuarto hasta llegar a la puerta principal sin hacer mucho ruido, no quería molestias innecesarias por parte de sus hermanos…
Llegó a Shushuya a la hora exacta. La anfitriona la recibió con una sonrisa y le preguntó si tenía reservación.
-Podría estar bajo el nombre de Nara Shikamaru-dijo Temari.
-¿Señorita Sabaku no Temari?- la rubia asintió al oír su nombre- por aquí por favor.
La anfitriona la condujo a una de las mesas más alejadas de la entrada, en una esquina. Shushuya contaba con mesas más privadas, encerradas entre divisiones a gusto del cliente. Temari entró en el "cubículo" y encontró a Shikamaru sentado muy despreocupado fumando un cigarrillo. Él levantó los ojos justo para verla entrar y los abrió un poco. Se veía hermosa. Se puso en pie y corrió la silla hacia atrás para ella. Temari agradeció el gesto y se sentó, él hizo lo mismo seguido.
-Wow, estás, impresionante Temari-dijo el Nara, casi sin aliento.
-Lo mismo digo-sonrió ella, lo más natural que pudo, Shikamaru llevaba una camisa negra lisa de cuello alto que creaba una silueta que resaltaba sus fornidos músculos, sus ojos negros se veían brillantes y profundos producto de la luz de las candelas de la mesa.
-Me he tomado la molestia de pedir por ti, todavía recuerdo que te gustaba de aquí- dijo él algo abochornado- "shabu shabu con vegetales al vapor", creí que sería mejor, el servicio de aquí dura eternidades.
-No me molesta-repuso ella.
El silencio incómodo reinó por unos momentos, él dejó sus manos sobre la mesa inquietas. Temari sintió un nudo por dentro, nunca lo había visto así. Complacida, tomó las manos de él entre las suyas, apretándolas fuerte.
-Tienes las manos frías-dijo ella, altiva pero con suavidad- ¿nervioso?
-NO tienes idea-dijo irónico él.
-¿Por qué?
-Tenías algo que preguntarme, ahora temprano-cambió él de tema, tratando que los comentarios de ella no le perturbaran- pregúntame y contestaré…
Ella se sonrojó un poco, y miró en dirección a las manos de ambos, estaban entrelazadas ahora, ella no se había percatado ni del cuándo ni del cómo.
-¿Tenía yo razón al decir que tú amiga secreta era alguien especial?
-Sí-se limitó a responder él.
-¿Qué tan especial?
-Digamos que es la mujer más importante de mi vida, a excepción de mi señora madre.
Los pómulos de Temari alcanzaron un tono rojo intenso, no estaba preparada para un comentario así. Shikamaru se limitó a sonreírle y tomar la mano de ella con fuerza. Ella dirigió sus ojos entonces a los de él, dejando la cabeza hacia abajo, dándole una expresión tierna y algo insegura. El Nara sabía que una chica como Temari siempre sentiría miedo de sus propios sentimientos, pero él no iba a permitir que nunca él pudiera herirla. Jaló sus manos para que ella se acercara, liberó una de las suyas, y tomando el mentón femenino, acercó sus labios a los de ella, tocándose en un tierno beso. Ella se sorprendió al principio, pero poco a poco se acostumbró al contacto de los labios masculinos sobre los suyos. Se acercó más a él y con su lengua acarició suave los labios del shinobi, provocando que él se estremeciera; para devolverle el favor, Shikamaru separó un poco los labios de ella, y suavemente, mordió el inferior sin hacerle daño, pero demostrándole de quien eran esos labios…
-Shika…maru- fue todo lo que ella atinó a suspirar sobre los labios del shinobi.
-Esta navidad Temari el mejor regalo que puedo ofrecerte es mi amor, mi compañía, mi ser entero. Si lo deseas, yo seré parte de tu vida. Te amo como nunca creí que podría amar a una mujer, y mucho menos a una tan problemática como tú… Déjame amarte Temari, ¿me darías esa oportunidad?
-Yo…-suspiró rendida- esta será nuestra primera navidad juntos, mi vago…
-¿Eso es un sí?-sonrió él- lo estás complicando mucho…
-Cállate y bésame de nuevo-mandó ella sonriendo también.
-Mendokusai-dijo él, para ser callado por los labios de Temari.
Después de la cena, tomados de la mano, Shikamaru se dispuso a acompañar a Temari hasta su residencia temporal. La kunoichi, en su inteligencia, pensó que sería el mejor momento para hablar de su regalo…
-Nara, no te he agradecido el regalo que me diste…
-No tienes por qué.
-Claro que sí, es tu regalo "para tú chica especial"-rió ella juguetona.
-¿Nunca olvidarás eso, verdad?
-Jamás- dijo ella soltando una risotada- solo un pequeño detalle…
-¿Cuál?
-Qué habrá que cambiarlo.
-¿Por qué? No que te había gustado…
-Es un regalo… pintoresco, pero no me quedó…
-¿No te quedó?-Shikamaru frunció el ceño.
Temari notó el gesto. No era tan difícil aceptar que se había equivocado.
-Vamos, cualquiera se equivoca…-dijo ella relajada.
-Eso lo sé, sin embargo es imposible haberme equivocado en una talla…
-Claro que sí, pero descuida, me quedó pequeño…-dijo ella ruborizándose.
Shikamaru se detuvo, mirándola ladeando el rostro. Temari se giró para mirarlo, le estaba molestando un poco su actitud.
-Vamos Shikamaru, está bien, simplemente se cambia y ya está, y así puedo escogerlo un poco más de mi gusto… Mira que ese color…
-Espera un momento. Temari es imposible que me haya equivocado de talla por qué no te regalé ropa…
-Bueno no es exactamente ropa, pero igual tiene talla…
-No me entiendes. Mi regalo no era ninguna prenda de ropa de ninguna clase. ¡Ninguna! ¿Qué crees que te regalé?
-Pues… Lo que estaba en la caja café de letras doradas- y bajando la voz dijo- el juego de lencería…
-¡Yo no te compré eso!-dijo Shikamaru, bastante alarmado.
-¡Qué!
Shikamaru sacudió su cabeza y Temari se sonrojó de pies a cabeza…
-Yo jamás regalaría algo sí, supongo que tú sabes eso –repuso Shikamaru, pálido.
-Pensé eso, pero también pensé que como eres un pedazo de estratega pues ¡pensé que me estabas dando un mensaje encriptado!
-Jamás se me hubiera ocurrido semejante cosa- dijo él- lo único que entendería yo por un regalo así es que sería yo alguna clase de pervertido o fetichista…
-¿Entonces que me compraste?
-Pues exactamente no sabía que regalarte, no quería asustarte ni nada…
-¡Pero tamaño susto me he llevado al abrir la caja!
-Bueno en teoría ese no era mi regalo, pues bien lo que te compre fue una cajita musical que en la tapa tenía inscrito "para alguien muy especial"… Emite una música suave y tenue y por dentro, cuando se abre, hay una figura echa de arena cristalizada de una pareja tomada de las manos…
Temari le sonrió ligeramente, en verdad le hubiera gustado su regalo… si este hubiera llegado a sus manos.
-Pero no entiendo, ¿cómo tengo yo entonces ESE regalo y no el tuyo?
-Debiste haberte equivocado al tomarlo- repuso él, alzando una ceja.
-De ninguna forma, yo no me equivoqué.
-"Vamos, cualquiera se equivoca"-la imitó él.
-Sí, pero esta vez yo no – y ahora ella jalándolo a él, se dirigieron a toda prisa al apartamento de los Sabaku no.
Al llegar, Temari abrió la puerta y condujo a Shikamaru hasta su habitación. Gaara que estaba en la sala, solo pudo ver de pasada que tan rápido dirigía su hermana a aquel shinobi a su cuarto. Pensando en su integridad mental y la imagen que tenía de su hermana, prefirió salir de allí. Sería una buena oportunidad de abrir su regalo, el cual no había visto…
-Ves-dijo Temari, enseñándole el envoltorio a Shikamaru- dice "Temari", la última vez que revisé, ese era mi nombre.
-Este no es mi regalo en definitiva-dijo él, tomando por un tirante el baby doll como si este fuera uranio radiactivo.
-¿Entonces que hay con la etiqueta?
-Alguien debió haberlas cambiado…
Se miraron por un momento, en este momento, si Temari tenía el regalo equivocado, alguien debía tener el regalo de Temari…
-¿Cuántos estarán afectados?-preguntó ella.
-Esperemos que los menos posibles, dado que aparentemente, alguien acaba de recibir una declaración tal vez un tanto incómoda...
Recuerden dejar ya sea " patinaje sobre hielo" o "fiesta en una montaña nevada" en su review para saber su opinión! Y también acuerdense de dejarme su review!
