Capítulo 3 - En el que Hermione sorprende a Draco, y Draco se sorprende a sí mismo.

Pasó más de un mes antes de que la viera de nuevo. Como el resto del mundo, estaba consciente de la interminable historia del rompimiento de Weasley y Granger, sensacionalizado como había sido en las páginas de Corazón de Bruja y otras revistas de mal gusto. La foto que Granger había logrado que apareciera en las portadas el día después del Baile del Ministerio, mostraba a un Ron Weasley temeroso saliendo del Petrificus Totalus, con evidencia aún en su rostro (y colgada en su brazo). Innegablemente vergonzoso para la familia Weasley (otras fotos incluían a una muy embarazada Ginny Potter siendo arrastrada por su esposo, por arrojarse encima de su hermano más joven), la foto dejaba en evidencia que una reconciliación no era posible.

En las historias subsiguientes, resultó más y más claro que Ron Weasley no era el chico bueno que todo el mundo pensaba; por el contrario, era la comadreja que Draco siempre creyó que era. Draco ignoraba cuántas de las chicas que afirmaban haber dormido con él de hecho lo habían hecho, pero sabía que la que tenía el traje lavanda (convenientemente llamada Lavender, así que no lo olvidaría, y que al parecer también era una de sus ex compañeras) no se había guardado nada al reclamar su sitio al lado de Ron (Won-Won) Weasley.

Incluso, para el crédito de los periodistas sedientos de sangre, ninguna de las historias empatizaba con la comadreja. La sociedad mágica podía amar a Ron Weasley, pero claramente el amor por Hermione Granger era mayor (un sentimiento que Draco aprobaba de todo corazón). Ayudó que Harry Potter fuese colocado, de forma inequívoca, del lado de Granger. Nadie se atrevería a escoger un sitio contrario al de Harry Potter, considerando al último mago oscuro que lo hizo. Excepto, en apariencia, Lavender Brown, quien era tan estúpida como su nombre, claramente.

Ahora bien, a Draco no le gustaba cómo la prensa amarillista pintaban a Granger como a una ingenua patética. Su rostro lleno de lágrimas siempre estaba en la primera página de las noticias, seguido de una historia patética de cómo había sido totalmente ajena a los engaños de Ron. Cada vez que veía esas fotografías, sentía la misma rabia que había experimentado esa noche, además de la creencia absoluta de que esas lágrimas que arruinaban su cara no eran más que una afronta a todo lo que estaba bien en el mundo (una categoría que posiblemente iniciaba y temrinaba con ella, a todas estas). A pesar de su ira, devoraba todas las noticias, deleitándose con el rechazo a la comadreja y registrándolas por noticias sobre qué estaba haciendo Granger ahora.

Draco vitoreó cuando vio que Hermione se mudó a su propio apartamento. Se rió alto y fuerte cuando vio que mordía la cabeza de una rana de chocolate, sosteniendo una carta con la cara de Ronald Weasley que venía dentro del envoltorio de la rana. Y cuando vio la foto de Ginny y Harry Potter felizmente mostrando a "Jamie" desde el ala de maternidad de San Mungo, en los brazos de una orgullosa tía Hermione, trazó las líneas de su rostro mientras que su imagen mágica miraba directamente hacia la cámara, sonriendo radiante de oreja a oreja.

Para ser honestos, había más imagenes de Ron con su nuevo sobrino y Harry, pero en esas imágenes no estaba Hermione, ni Ginny, y el rostro de Harry lucía tenso. Harry y Ron pudieron ser mejores amigos durante muchos años, y Aurores compañeros de leyenda, pero lo que poca gente sabía era que Hermione era la única hermana de Harry, lo más cercano a una familia que tenía fuera de su esposa y de su hijo. Draco sabía lo que pocas personas conocían, que cuando las cosas se pusieron difíciles, Ron se volvió débil, pero que Hermione nunca flaqueó. No había duda de que Ron se sorprendió al darse cuenta que la lealtad de Harry, aunque inquebrantable, podía dividirse y ser encontrada en favor de Hermione.

Sin embargo, faltaba ver qué ocurriría con su compañerismo como Aurores. Harry había tomado tiempo más que suficiente por permiso de paternidad, presumiblemente para pasar todo el tiempo posible con su esposa e hijo, pero todo el departamento estaba esperando a ver si el rompimiento de Weasley y Granger también implicaba el rompimiento de Weasley y Potter.

Draco sabía, por los mismos periódicos, que después de un tiempo corto, Hermione Granger estaba de regreso a su trabajo y ocupada acomodando las cosas en el mundo defendiendo los derechos de todas las criaturas mágicas. Pero aún así le tomó por sorpresa que apareciera en su oficina.

Se plantó en su puerta un poco incómoda, su cabello recogido en una cola de caballo. La severidad de su falda de pitillo negra y su blusa blanca impoluta pudieron hacerla lucir severa, de no ser por su rostro vacilante. "¿Malfoy?" lo llamó suavemente.

La pluma en la mano de Draco se detuvo en su movimiento antes de que le devolviera la mirada de forma pausada. Lo tomó recopilando los eventos que estaba reportando así que su concentración estaba un poco dispersa. Draco reconoció su voz, pero por un breve instante pensó que la había imaginado. Sus sentidos de Autor, entrenados finamente, descartaron tal posibilidad, y se tomó un momento para ordenar sus pensamientos, mientras su corazón se aceleraba al pensar en la presencia de ella en su oficina.

Miró hacia ella, dejando a un lado su pluma, pero sin levantarse del escritorio. "Granger". Su saludo fue neutral, con algo de interrogante en su entonación, sin estar seguro de qué pretendía. Inseguro de qué quería que fuese.

Hermione, en una muestra de duda, arregló uno de sus rizos detrás de su oreja; posiblemente el único que se había atrevido a escapar de su cola de caballo. Mirando fugazmente detrás de ella, caminó hacia adentro. "Yo... sólo pensaba... quería..." comenzó, tartamudeando levemente, nerviosa.

Draco no dijo nada, no movió un músculo, y la observó ordenar sus pensamientos y enderezarse. Segura de sí misma, regresó a la puerta, cerrándola, y caminó hacia su escritorio, sentándose frente a él. Arregló su falda por un momento antes de mirarlo fijamente, chocando con su mirada, que la miraba intensamente.

Le sonrió con algo de tristeza. "Espero no estar molestándote". La declaración era ridícula, en tanto él estaba efectivamente trabajando, y por lo tanto estaba molestándolo, y no le molestaba responderle porque todo el tiempo lo molestaba, independientemente de dónde estuvieran, y no había razón alguna para traer eso a colación ahora. "Bueno, al menos no tanto", agregó.

Hermione alzó la mano para tocar la Snitch que estaba encima de su escritorio, sus dedos deteniéndose a poco de tocarla, cayendo en cuenta que estaba buscando una excusa para mantener su mano ocupada. Cuando lo miró casi con vergüenza por estar cerca de tocar sus cosas, él alzó una de sus cejas, y ella le sonrió de forma genuina, provocando que su corazón latiera desenfrenado por un momento.

"Lo siento" dijo Hermione. "Es que he estado..." y se detuvo, y una sombra que atravesó sus ojos "... fuera de mí misma estos días". Rápidamente miró hacia abajo, sabiendo que estaba dejando las cosas sobreentendidas. Tomó una respiración profunda, antes de empezar "Solo quería...".

"Espero que no me agradezcas de nuevo por salvar la vida de Weasley" la interrumpió Draco, "comenzaré a pensar que no fue una buena opción, después de todo".

Hermione parpadeó ante ello, y sacudió su cabeza, provocando que sus rizos se agitaran detrás de ella "Bueno, no es que piense que debiste dejarlo morir, o algo similar" dijo, con algo de humor en su tono "pero no, eso no es lo que te quería agradecer".

Draco sintió una agitación en su estómago, mientras pensaba en las historas en los periódicos de las últimas semanas, conociendo que la perfecta vida que ella creía que tenía había dado un vuelco. No gracias a él, no por su ayuda, ni siquiera por alguna señal de simpatía a su favor. "Granger, no he hecho algo que merezca un agradecimiento de tu parte".

Ante tal declaración, Hermione lo miró seriamente, "¡Claro que sí!". Draco no podía dejar de mirarla, deseando que realmente existiera algo que hubiese hecho por ella.

"Esa noche" comenzó, sin necesidad de precisar a qué noche hacía referencia. "Es como una pesadilla para mi. Me pregunté tantas veces si era incluso real". Se detuvo por un minuto a pensar, decidiendo cómo decir lo que no le había dicho a nadie hasta el momento. "Creo que lo supe de inmediato, sin embargo. Que era real, me refiero". Se detuvo, mirando de reojo a la puerta. "Puede que siempre lo supiera. Dicen que soy la bruja más brillante de nuestra generación, así que cómo es posible que no lo supiera? Aunque hasta los más inteligentes pueden ser engañados, supongo. Creo que estaba esperando estar equivocada, pretendiendo que todo estaba bien". Hermione volvió a estirar su falda, una excusa para desviar su mirada de él. Estaba avergonzada de sí misma, sus palabras reflejaban el desprecio que le era íntimamente familiar a Draco.

Draco no podía imaginar porqué le estaba diciendo esto. Eran solo amigos casuales, quienes ocasionalmente compartían un momento profundo. No tenía una reputación de ser empático o comprensivo, y si ella estaba buscando consuelo, había muy poco que él podía hacer que Potter o Potter Chica no pudieran hacer mejor.

"A la prensa le gusta mostrar cómo quedé de desvatada" Hermione tartarmudeó un poco al emplear ese adjetivo en sí misma. "Creo que me sentía más decepcionada de mí misma que otra cosa. Por ser una de esas chicas. Una de esas chicas tontas. Por ser una de esas chicas débiles que no puede enfrentar verdades incómodas. Y ser una de esas chicas ridículas a la que lastiman, y luego se culpa a sí misma". Sus palabras salían rápidamente, altas.

Furioso, Draco escupió, sin preocuparse en tener cuidado. "¡No tienes la culpa de que Weasley sea un idiota!".

Hermione le recompensó su ataque con una pequeña sonrisa. "No, eso lo sé. Es decir, creo que lo sé. En mi cabeza, lo entiendo. Me lo repito casi todos los días, de hecho". Calmado, Draco logró quedarse callado, apreciando cómo la sonrisa se borraba de su rostro "Es que es difícil a veces, el sentirme como..." Hermione lamió sus labios con cuidado. "... pude haber sido mejor novia. Mejor prometida".

"¡Eso es ridículo!" Draco soltó, sus ojos fijos, su tono sin aceptar contradicción alguna. "¡Weasley no sabría reconocer la calidad aun si robara su varita y lo hechizara con ella! Es un terrible defecto de los Weasleys, y él claramente es más endeble que cualquiera de los otros".

Hermione se rió ante el comentario. "Ten cuidado, algunos de mis mejores amigos son Weasleys".

Por un segundo, Draco pensó que se refería a que seguía en términos amistosos con Ron, y estaba preparado para espantarse. Luego se dio cuenta que se refería a que los Weasleys eran como una familia para ella. "Bueno, capaz también heredó la debilidad de Ginny" admitó Draco a regañadientes. "Es una Potter ahora, de todos modos, y no le digas esto, pero Potter es..." casi se atragantó con sus palabras "... un chico de calidad".

"¿Por qué, Malfoy?" respondió Hermione con sorna, "eso fue casi cariñoso".

"Lo retiro", se quejó, "Lo odio y a la escoba en la que vuela".

Hermione se volvió a reir, provocando que un escalofrío recorriera su espalda, y haciendo casi imposible que mantuviese su cara de gruñón. "Demasiado tarde, Malfoy. Veo a través de ti".

Luego de eso, él la miró de nuevo en los ojos, preguntándose si realmente podría. Preguntándose qué tanto deseaba eso. Estaba tranquilo, sin embargo, al observar que alguna de las sombras que tenía en los ojos se habían ido gracias al momento de ligereza que habían compartido.

"Malfoy", inició Hermione, menos insegura esta vez, "Quería agradecerse", y esta vez ignoró el gruñido que emitió Draco, alzando su voz para continuar sin interrupciones, "por tu ira". Ella sabía que tenía su atención, y confundido, no pudo pensar en alguna respuesta. Así que agregó "Estaba molesta esa noche. Incluso, algo llena de ira. Pero más que nada, estaba dolida. Estaba decepcionada de Ron, y de mi. Y en los días siguientes, la gente sintió lástima por mi. Y rabia. Y la gente me trataba con demasiada delicadeza. Y se ofrecía a darle a una lección a Ron por mi".

"Me ofrezco"* dijo Malfoy, provocando que Hermione perdiera el hilo de sus pensamientos ante el dicho muggle que salió de sus labios.

Distraida, dijo, "De hecho, creo que George hizo un buen trabajo, y realmenteparecía disfrutar su ejecución".

Ante el gesto de decepción de Malfoy, Hermione se volvió a reír. "George de verdad quiere a Ron, por supuesto. Y Ginny. Harry, por supuesto" El resoplo de Malfoy claramente expresaba lo que pensaba de esos sentimientos, y ella continuó, "Siento que, con el tiempo, todos lo perdonarán, y volverán a amarlo".

"Yo no", declaró Draco sin lugar a dudas, animado por la aceptación de ella de sus gestos de desprecio.

"Lo sé", dijo Hermione con calma, "A veces temo que yo podría hacerlo. Pero pienso en tu ira esa noche. Escucho ese sonido aterrador que hiciste, y veo la línea de sangre a través del rostro asustado de Ron, donde lo hechizaste, y eso me recuerda que no fue mi culpa. Que Ron es responsabile por su propia cobardía. Que merezco estar molesta. Que alguien que nunca amó a Ron y no me amó a mi puede verlo, como el agua, y sentir ira. No lo pensaba entonces, pero en las últimas semanas, cuando empecé a sentirme confundida respecto a cómo debía sentirme, recuerdo esa rabia, y me hace sentir completa otra vez".

Draco no supo cómo contestarle. Ella asumía que su rabia se debía a la injusticia, y no tenía nada que ver con sentimientos hacia ella. No tenía forma de saber que de haber sido otra persona, capaz no le habría prestado atención. Su furia respondía a la cruel indiferencia de Weasley hacia su más preciosa posesión: La confianza y el amor de Hermione Granger.

Ella continuó: "Ron quiere volver conmigo". El gruñido escapó de Draco antes de que pudiera siquiera pensarlo.

Afortunadamente, Hermione lo tomó como un signo general de discurso, y desestimó la idea. "No, no lo haré. Pero a veces siento la presión de la gente que me rodea, de reconciliarme y ser amable, así que todo podría regresar a lo que era. Pero no puedo. Sé que no sueno molesta. Pero lo estoy. Estoy fúrica. Es que, no siempre puedo contenerme. Así que uso tu rabia. Y me da la fuerza suficiente para justificar el seguir adelante, sin mirar atrás".

Después de esta revelación, Hermione se dio cuenta de cuán incómodo sonaba. Sus ojos se abrieron un poco, e intentó retractarse "Es sólo... - eso creo - que quiero que sepas, que lo que sea que la gente dice acerca de esa noche, estoy feliz de sentir que estabas de mi lado, y de nadie más. Aun cuando, bueno, lo que quiero decir es que capaz eso no era lo que sentías, pero me importó de todas maneras" Ella lo miró después, esperando por una respuesta, ansiosa, preguntándose si se había puesto en una posición más incómoda todavía.

Draco solo la miró, con ese anhelo que siempre sentía crecer acerca de algo que ni siquiera reconocía. Cuando finalmente se sintió seguro de hablar, repitió sus palabras "De tu lado. Y de nadie más" Se sentía extrañamente como un voto, así que se aclaró. "Eso era lo que sentía. Esa noche".

Y una sonrisa nació en su cara, teñida de alivio. Draco se dio cuenta de que si antes no eran amigos, ciertamente lo eran ahora. Hermione Granger parecía necesitar algunos amigos, y era surreal para él el pensar que podía considerarse como uno de ellos.

Hermione se levantó, con las palabras que le habían hecho buscarlo aun flotando en el aire. Su mano estaba en la puerta, abriéndola, cuando Draco, incapaz de detenerse, la llamó "Ibas a ir a la cena del Ministerio esta noche?"

Ella lo miró e hizo una mueca, con su nariz apretujada de manera adorable. "No le digas a Kingsley, pero estaba pensando en saltármela, de hecho. Puedo pensar en pocas cosas peores que fingir que todo está bien mientras todo el mundo murmura «Pobre Hermione!» debajo de sus narices" Hermione culminó lo dicho con "A menos que, por supuesto, se tengan que sentar en la misma mesa que Ron y Lavender al mismo tiempo".

Draco también tenía intenciones de evitar la cena. Shacklebolt lo había amenazado (casi) con daño físico si no iba, pero después de la última vez, no veía como esas amenazas podían ser peores que el no ir. Así que hasta él se sorprendió cuando dijo "Desgraciadamente, yo tengo que ir".

Granger hizo un ligero sonido de pena, su mano aun sosteniendo la ahora abierta puerta.

Draco se estaba diciendo a sí mismo que era mejor guardar silencio, pero de alguna forma siguió hablando. "Podrías ir conmigo".

La confusión se hizo en los ojos de ellas, y se mandíbula cayó un poco ante la inesperada invitación.

"Conozco mejor que todo el mundo el deseo de huir de la prensa" Draco hacía una ligera referencia a las acciones de sus padres durante la guerra, por su puesto. "El esconderse nunca ayuda". Draco podía ver el rostro llenarse de indignación ante la idea de que se estaba escondiendo. "Toma la ofensiva. Eres Hermione Granger. No te minoras. Vas a cada evento del Ministerio, y lo dominas. Vistes el mejor vestido. Comes toda la comida frente a ti. Bailas cuando es apropiado. Eres la bruja más brillante de nuestra generación, y él es solo una Comadreja no es más que una mujer barata que usa demasiado lápiz labial, para cubrir sus propias deficiencias".

Ante eso, ella sonrió, mirando hacia el pasillo, y luego hacia él. "Usa demasiado lápiz labial, ¿correcto?" Concedió.

"Mujer barata" repitió Malfoy, enfatizando cada palabra.

Granger contempló su ofrecimiento, y luego llegó a una evidente resolución, porque tomó una respiración profunda y dijo. "Esta bién, tienes razón. Iré. Iré contigo". Habló entre dientes, debajo de su respiración. "Merlín, voy a necesitar un vestido", mientras se retiraba sin decir adiós.

La excitación de Draco se disparó al escuchar su aceptación, más de lo que creía posible una vez la idea cruzó su mente y salió disparada de sus labios sin filtro alguno. Trató de calmar sus sentimientos, recordándose que era solo una cena del Ministerio. Pero no podía concentrarse de nuevo en su papeleo, así que lo dejó hasta alló, y se fue a mirar su armario, preguntándose si tendría que hacer un esfuerzo en usar algo distinto a negro.